He de reconocerlo: A mí no me
gustaba nada, pero nada, Philip Glass. Durante
mucho tiempo fui refractaria a este portento de la música. Sin embargo, hace mucho que cuando lo escucho me quedo colgada de su reiteración, de su sensibilidad, de la huella que ha dejado y me
pregunto el porqué de aquella cerrazón por mi parte.
Foto: The Creative Independet
Glass, escuchado
a estas horas es un poco como yo, una música recogida sobre sí misma,
ensimismada en repeticiones (como los sonsonetes de la vida cotidiana) que se
van rompiendo con enorme sutileza, engranándose con otros. Os invito a entrar en ella, como
en una cueva, a descubrir cada rincón. Al final, acabaréis saliendo a la luz,
como me pasó a mí, o quizás os quedaréis colgados del precipicio. Pero tranquilos; os acabará recogiendo con mucha suavidad. Su efecto balsámico está
asegurado.
Todo empezó en
1961 cuando el entonces joven estudiante de la Juilliard School, quedó
profundamente impresionado por la obra de Le Monte Young, el
primer compositor reconocido como minimalista. Glass no
podía imaginar que, junto con Young, Steve Reich y Terry Riley, pasaría a la
historia como uno de los cuatro padres fundadores del minimalismo. Cuando en 1966 viaja al norte de la India, las composiciones de Bach y de Beethoven que había aprendido, las cambió por piezas austeras basadas en ritmos aditivos, propios de la música india y experimental. Escuchemos su el
segundo movimiento de su Concierto para violín, una obra maestra
tristemente subestimada que une los mundos de la tradición clásica y la
vanguardia.
La decisión de romper con lo que había aprendido puso a prueba su pasión por la música porque, debido a una difícil situación
económica en la década del 70, tuvo que trabajar como taxista y reparar
electrodomésticos mientras componía. Eran melodías repetitivas y complicadas
que para él sustentaban un cambio y que lo enfrentaron a un público que parecía
no comprenderlo. Tiempo después, en
una entrevista, recordó con humor: “Cuando alguien del público se
quedaba hasta el final de la presentación, lo invitaba a comer”.Cincuenta años después, el estilo de Glass es tan reconocido, ampliamente interpretado e imitado que es fácil olvidar
que una vez se hizo un nombre en el mundo comparativamente esotérico de la
ópera contemporánea para convertirse en compositor a tiempo completo. Lo consiguió con “Einstein on the Beach” (1976).
Pero la verdadrera fama internacional le llegó con la película experimental Koyaanisqatsi dirigida
por Godfrey Reggio y
producida por Francis
Ford Coppola, en 1983. La simplicidad y la armonía consonante de esta obra,
lo ubicaron, definitivamente, dentro del movimiento minimalista.
Desde entonces, ha compuesto unas veinte óperas, ocho sinfonías y numerosos conciertos. “La
ópera siempre fue la forma de arte popular de su época”, dice
Glass,“así que simplemente he ido pasando de una forma de arte
popular a otra”. Aunque si por algo le conoce el gran público, es por sus bandas sonoras para
películas como El Show de
Truman , Diario de un
Escándalo y Las
Horas, entre otras.
No vamos
a negar ahora que sus composiciones fueron a menudo radicales. Tomemos como ejemplo sus
primeros experimentos, como Strung Out (1967): escrita para violín solo
amplificado e interpretada a partir de un manuscrito colgado en la pared. La
obra cumplía con su función original: desentonaba.
En sus piezas
de finales de la década de 1960, como Música en Quintas (1969) Glass,
elimina todos los indicadores tradicionales, como el tono o el ritmo, que
nos acostumbran a guiar a través de una pieza de música clásica. Estilo Glass en estado puro.
No quiero olvidar
en este pequeño repaso a la vida y obra del compositor estadounidense su amor
por el instrumento de cuerda más “humano”: el
violonchelo, instrumento para el que ha escrito algunas de sus mejores
composiciones de la última década. El amor de Glass por el chelo se remonta a
su juventud, cuando trabajaba en la tienda de discos de su padre y empezó a
escuchar las “Suites para
violonchelo solo de Bach”. Pero fue su romance personal con la
violonchelista Wendy Sutter lo
que le inspiró a componer la Partita n.º 1,Songs and Poems
(2007)
Empezamos esta
entrada con una composición para piano y acabaremos igual con la Sonata Trilogía,
transcripciones de la trilogía de óperas-retrato de Philip Glass: “Einstein en
la Playa”, “Satyagraha”
(1980) y “Akhnaten”
(1984). La belleza de la Trilogy Sonata II. Satyagraha es indiscutible.
La
versatilidad de Philip Glass ha quedado probada a lo largo de su vida
profesional en la cual el único proyecto que no tendría cabida es el de
retirarse de la música. Nada más, por esta noche. Es poco discutible que el
mundo es un lugar peor con Trump, que está sembrando el caos: con aranceles,
modificando mapas, compadreando con Putin, amparando la limpieza étnica en
Palestina, debilitando o destruyendo desde dentro los organismos multilaterales y buscando operar en la
geopolítica sin cortapisas. Es poco discutible que la ola reaccionaria va más
allá de Estados Unidos, que el bolsillo y las banderas quieren poner todo patas
arriba en su propio beneficio. Los fanáticos alimentan la tensión y la utilizan
para crecer. Cuando Europa ha despertado, el dinosaurio seguía ahí. Por eso debemos de seguir buscando la belleza porque es la única
protesta que vale la pena en este asqueroso mundo.
Cuidaos mucho.
Y cuidad la Cultura para que ella cuide de nosotros. El arte es y será siempre un lugar de encuentro. Y no nos olvidemos de
Gaza, ni de Ucrania, ni de Siria, Afganistán, Valencia, ni de los 7291 muertosen las residencias de Madrid. Buenas noches.
Bona nit. Boas noites. Bones
nueches. Arratsalde on Надобраніч. طاب مساؤك. לילה טוב
Un genio irrepetible que logró cruzar todas las fronteras
Hace 25 años,
el 24 de agosto de 1997, fallecía a los 64 años, de un cáncer de pulmón, Tete Montoliu, el primer
pianista y compositor español de jazz que trascendió las fronteras y alcanzó
nivel internacional.Pedro Iturralde, Jorge Pardo y Chano Domínguez,
entre otros, también lo consiguieron; pero Tete abrió una puerta que ya no se
cerró. Intentar
resumir su vida y su carrera en este espacio es prácticamente imposible, pero
algo haremos.
Imagen de Micro Surcos Musicales
Vicente
Montoliu Massana nació en Barcelona en 1933. Y nació ciego, algo que marcó
indefectiblemente el carácter de la persona y el músico que fue.Vicente Montoliu Massana, nació en Barcelona en 1933. Y nació ciego,
algo que marcó indefectiblemente el carácter de la persona y del músico que fue.
El crítico de jazz, periodista y escritor Miquel
Jurado quien, además, fue sido amigo personal de Tete, autor de “Tete,
casi una autobiografía” nos habla aquídesu personalidad:
“Es complicado de explicar cómo era, puesto que si hablas con cien personas que
le conocieron, cada una de ellas te va a dar una versión diferente. El ser
ciego le marcó, por supuesto, eso es indudable. Hoy en día, un ciego puede
desde utilizar un ordenador a esquiar o nadar, etcétera…, pero, una persona
ciega en la Barcelona de los años treinta, y esto lo decía el propio Tete,
además de ciega era considerada tonta. Es decir, el ciego era una persona a la
que se le consideraba que no servía para nada. Entonces, él tuvo que luchar
primero contra eso; después tuvo que luchar contra unos profesores que no
querían enseñarle música porque era ciego y, por último, tuvo que luchar contra
una sociedad que en ningún momento estaba preparada para los discapacitados.
Todo eso marca un carácter desde dos puntos de vista: desconfianza y lucha”.
Foto de Efemérides Musicales
Quizás esa
ceguera le abrió al mundo de los sonidos, de las armonías, de la música que
acabó siendo su razón de vida o resulta que desde muy niño la vida le empujó a
ello. Lo cierto es que la música fue una constante en su niñez, pues su padre,
Vincenç Montoliu, era músico de la Banda
Municipal de Barcelona y de la Gran
Orquesta del Liceu; y su madre una apasionada del jazz. Pero, sobre todo, Tete fue un
“niño prodigio”. A los 4 años, ya garabateaba con notable precisión los
primeros compases de pequeñas piezas clásicas. Por ello su madre, Ángela
Massana, fomentó en su hijo único el estudio del piano desde los 6 años, inscribiéndolo en una
escuela privada para niños ciegos en la que estuvo hasta 1944. A los 7 años,
hubo dos acontecimientos que también marcaron su vida: aprendió a leer música
en Braille y escuchó grabaciones de Duke Ellington. Continuando su formación, a
los 11 años comenzó a estudiar con la profesora Petri
Palou. También tuvo la suerte con 14 años de que su padre conociera al
músico de jazz Don Byas,
quien había ido a Barcelona para tocar en la misma orquesta en la tocaba su
progenitor. Éste le invitó un día a comer a su casa, y parece ser que se enamoró de
las paellas que hacía la madre de Tete, con lo cual se convirtió en un asiduo a
la casa de los Montoliu. Y allí el “nene” pudo, no sólo escuchar y tocar jazz,
sino conocer, hablar y ver cómo era un músico de jazz. Más tarde, a los 16 años ingresa,
no sin dificultad, en el Conservatorio
Superior de Barcelona, donde estudió hasta 1953.
Fue la escucha paciente y entusiasta de las obras de otro gran artista, también ciego, Art Tatum, con quien más
tarde sentaría las bases del jazz moderno, la que le inspiró, influyó y motivó para dedicarle su vida al jazz. Aunque también recibía influencias de Bud Powell, Earl Hines y desde mi modesta
opinión, también de Thelonius
Monk. Y, con 19 años comienza a tocar profesionalmente en los bares y clubs de Barcelona. Pero el
gran salto se produce el 15 de marzo de 1955 cuando Montoliu fue visto
por Lionel Hampton,
que había entrado accidentalmente en un pub de la capital catalana en el que él tocaba. Asombrado,
Hampton ofrece de inmediato al joven catalán que lo acompañe en una gira
europea, durante la cual colaborará con artistas de la talla de Dexter Gordon, Ben Webster, Lucky Thomston o Stéphane
Grappelli. Y graba con él “Jazz Flamenco”, inicio de una prolífica carrera
internacional.
En 1958 actúa
en el Festival de Cannes con un trío con Doug Watkins y
Art Taylor. A finales de
los años cincuenta, dio sus primeros recitales en Nueva York, en el célebre club,
“Up of the Gate" y fue distinguido como mejor pianista europeo de jazz por
sus propios compañeros En 1961 fue llamado para formar parte del European All Stars, que agrupaba a los mejores jazzmen
del viejo continente. Poco después es contratado por el Blue Note de Berlín,
donde comparte escenario con Chet Baker, Benny Bailey o Slide Hampton. Después de un periodo en Alemania, recaló un tiempo en
el Whisky Jazz de Madrid donde comparte escenario con el
saxofonista Pedro
Iturralde y poco después volvió a Barcelona, al Club Jamboree en
la plaza Real, donde forma su primer gran trío con el contrabajista Eric Peter y
el batería Billy Brooks, y acompaña a músicos tan destacados como Booker Ervin, Donald
Byrd, Lucky Thomson, Pony
Poindexter, Lee Konitz, Art Farmer y Ornette Coleman.
Tete Montoliu, fotografiado en la sala Jamboree en los sesenta junto al músico Lou Bennet,otro asiduo del local .La Vanguardia.
A partir de
ahí su carrera como pianista fue imparable. En 1963 es contratado por el Montmartre Jazzhus de
Copenhague, uno de los clubes más prestigiosos de Europa, donde compartió
escenario y amistad con el saxofonista Dexter Gordon, con el que registra numerosas grabaciones.
En 1965, Tete también
hizo historia con el primer elepé de jazz que se editó en el estado español “A tot jazz”.
A lo largo de
su carrera, Tete Montoliu creó una prodigiosa obra y acumuló un impresionante
catálogo de cerca de setenta discos, algunos de notable interés, como su “Catalonian
folksongs” en el que el pianista llevó al terreno del jazz un repertorio de
canciones populares y tradicionales catalanas, con las magníficas
interpretaciones de la recién desaparecida Núria Feliu. Lo mismo
haría unos años más tarde con el disco “Tete interpreta Serrat”.
O acompañando a la maravillosa Maria del Mar Bonet en este estándar que me encanta.
Otros vínculos
con la escena catalana quedaron plasmados en obras que son pieza única, como el
disco “Vampyria”, donde acompañaba al piano eléctrico a Jordi Sabatés.
No puedo pasar
por alto sus magníficos “Songs for Love” (1971) “Solo Piano” (1989) o la serie
de cuatro discos a piano solo "The Music I Like To Play" (1986-1987),
quizás su obra más importante.
Montoliu
también se sintió bastante cómodo versionando boleros españoles clásicos, canciones
de Jobim o explorando ritmos de inspiración brasileña y cubana, acompañando a
varias vocalistas femeninas en estos diversos géneros.
Una de sus
últimas grandes grabaciones fue en 1990 "The Man from Barcelona". Su
virtuosismo y creatividad se muestra en la furiosa interpretación de A Night
in Tunisia El álbum fue lanzado unos años después de su muerte.
Miquel Jurado
nos vuelve a dar pistas sobre el carácter del pianista. En su anterior libro sobre su amigo, “Diàlegs a
Barcelona”, explica que una de las cosas más contundentes que
pronunció a lo largo de su vida fue esta: “cuando un músico es mediocre y
no lo sabe, es porque humanamente todavía es más mediocre”. Por ello, cuando
se encontraba con un músico o le presentaban a un músico con el que tenía que
tocar, Tete no preguntaba por los músicos que le gustaba, sino que preguntaba
por las novelas que había leído últimamente. Si el músico respondía: "pues
no lo sé, hace tiempo que no leo", Tete decía: "¡uh!, malo,
este músico no sirve, nen".
Jurado y Tete. Fotografía de Toma Jazz
Según el periodista, Tete creía que a la hora de tocar tenía más influencia en la interpretación un relato de Cortázar que toda la discografía de Charlie Parker. Por eso valoraba mucho que los músicos no se centraran sólo en sus cosas, sino que fuesen abiertos. “Cuando íbamos a un concierto, siempre me preguntaba: ¿hay algún músico por aquí?, y a continuación decía: los músicos no van a los conciertos, no van al cine, no van al teatro, no leen, no van a las exposiciones.... entonces: ¿cómo pueden hacer arte si no hacen todo eso?”
En 1983 recibió
la Creu de Sant Jordi, distinción que otorga la Generalitat de Cataluña. En
1996 España le rindió
un homenaje público por su destacada trayectoria de cincuenta años en el jazz.
Y en 1997 nos ofreció el extraordinario directo en Madrid, "Tete en el San
Juan".
A partir de
los últimos quince años de su vida, una sordera fue avanzando, y le tenía muy
asustado. Tete llegó a decir que, “el día que me llegue a quedar sordo me
tiro por la ventana, porque ciego y sordo ¿qué puedo hacer en esta vida si no
puedo ni siquiera escuchar música?” Afortunadamente eso no pasó. No
obstante, a pesar de que Tete llevaba puesto un audífono de última generación y
perfectamente diseñado, “esa sordera provocó que tuviese fama de persona
que no quería hablar con la gente, de persona muy arisca, poco comunicativa, y
muchas veces lo que ocurría era sencillamente que no se daba cuenta de que le
estaban hablando, no se enteraba de lo que le estaban diciendo. Entonces había
que acercarse a él y decírselo, tenías que hacerte entender”.
Durante el último
tramo de su carrera, ni el cáncer ni los avisos del corazón frenaron su pasión
por tocar y escuchar aquella música que le había convertido en un maestro.
Actuó en
público por última vez, ya tocado de muerte, el 28 de marzo de 1997, con motivo
de su 64 cumpleaños, en un
concierto en el Palau de la Música de Barcelona, una actuación magistral en
la que interpretó temas de Ellington, Coltrane, Dexter Gordon, y Thelonious
Monk
Quizás os guste ver estos vídeos en los que el desaparecido
presentador Juan
Claudio Cifuentes, “Cifu”, la voz radiofónica del jazz, en su programa "Jazz entre amigos" de TVE dedicó este
monográfico al pianista.
En esta
entrevista, Tete Montoliu se define como un catalanista acérrimo, defensor de su
idioma y su identidad. “Efectivamente, soy nacionalista, aunque no
separatista, porque eso me parece un disparate. Creo que los catalanes tenemos
la obligación de hablar el catalán entre nosotros y de hablar el castellano con
quien no nos entiende”. Ante estas declaraciones, hoy, a pesar de ser la figura icónica en la que se convirtió para Catalunya y para la Música, una parte de la
sociedad catalana le correría a gorrazos. Triste.
Tete Montoliu
personificó al atípico pianista de jazz; fue un personaje contradictorio pero
no oscuro. Tenía fama entre los músicos de un ego desmedido pero a su vez destacaban
su amabilidad, su cultura y su sentido del humor. En su biografía hay tantas
anécdotas divertidas que resulta difícil escoger una. De sus actuaciones, se
guardan bastantes anécdotas como aquella de que mientras interpretaba al piano,
Tete escuchaba un partido de fútbol del Barça (su
abuelo fue jugador azulgrana, y si no hubiera sido pianista me hubiera
gustado dedicarme al futbol, decía),
su equipo coló un gol y él, mientras se deslizaba por las teclas del piano
cantó ese gol. Naturalmente, los asistentes se quedaron parados y sorprendidos.
Es una de las muchas anécdotas que solamente Tete Montoliu era capaz de llevar
a cabo. La ceguera se convierte casi en una sucesión de chistes o de
autoironía. "Una vez me dijiste que eras un pianista negro",
le dice Jurado. "Sobre todo cuando me miro al espejo" contesta
Tete. De muestra un botón.
ONCE
Podría seguir
compartiendo temas y vivencias, podría hablar de su relación con las mujeres, tan importante, porque Tete es inagotable, pero me despido ya. Y
quiero hacerlo con la versión del adagio de El Concierto de Aranjuez. Mi
sueño sería que España sonase así. Me parece que el suyo también.
Cuidaos mucho. Y cuidad la Cultura para que ella cuide de nosotros. ¡Y
no a la invasión rusa! ¡Libertad para Ucrania!
Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير. Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト Buonanotte. לילה טוב. Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا
شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভরাত্রি.
Laku noć. Bon lannwit. Fie. God nat. Usiku mwema. Oimore. Sula bulungi. Добрий
вечір
"Una nota puede ser tan
pequeña como un alfiler o tan grande como el mundo, depende de tu
imaginación" (Thelonious Monk)
El pasado 17
de febrero se cumplió el 40 aniversario del fallecimiento del pianista y
compositor de jazz, Thelonious
Monk. En sus tan solo 64 años de vida Monk compuso, tocó y grabó algunas de
las mejores y memorables composiciones del siglo XX. De hecho, hay quien lo
considera el mejor compositor de su época, por delante, incluso, de Duke Ellington. Su
estilo, su visión musical... para muchos amantes del jazz no había nadie que
sonara como él. No antes, no desde entonces. Monk fue un verdadero atípico,
incluso en el mundo del jazz. Bien es cierto que su música puede ser
desafiante, pero siempre gratificante, llena de melodías clásicas y con una
interpretación increíble. La
originalidad como compositor y pianista de este inconformista hicieron de él
alguien permanente donde quiera que se escuche jazz. Es un buen momento para
recordarle.
Fotografía de Hotel Kafka
Nacido en
Rocky Mount, Carolina del Norte, como “Thelius” Monk, sus padres lo llevaron a
la ciudad de Nueva York cuando era niño. Aunque se ha barajado su año del
nacimiento entre 1918 y 1920, el crítico del Times e historiador de jazz Leonard Feather afirmó
tener
una copia de un certificado que indica el 10 de octubre de 1917 como la fecha
de nacimiento.
Fotografía de Ibero 90.9
Monk comenzó a
tocar el piano de oído a los 6 años y aunque tomó algunas lecciones unos años
más tarde, fue en gran parte autodidacta. Parte de su educación fue escuchar a
pianistas de jazz legendarios como Fats Waller, James P. Johnson,Earl “Fatha” Hines, Duke
Ellington y Teddy Wilson,
a quienes admiraba mucho pero a los que no imitaba directamente. A los 13 años,
Monk tocaba en bandas locales en Harlem y en "fiestas de alquiler"
donde los pianistas tocaban a cambio de unos aplausos y alguna monedas. A los
16 años dejó la escuela secundaria para dedicarse a tiempo completo a la
música, tocaba el órgano en una iglesia local y también pasó dos años de gira
por el país acompañando a una pastora evangelista y sanadora. “Ella curó y yo toqué”,
recordó muchos años después.
Fotografía JAZZITIS
Pero su primera
experiencia significativa con el jazz se dio en los tiempos que precedieron a
la Segunda Guerra Mundial cuando Monk tocaba en una banda en Minton's en Harlem, un importante punto de
encuentro para músicos. El lugar era conocido por sus jam sessions y sus “duelos
musicales” en los que los más valientes se subían al escenario a mostrar sus
habilidades, acompañados por la banda del local. Mientras tocaba e
intercambiaba ideas musicales avanzadas con gigantes como el saxofonista Charlie Parker, el
pianista, Bud Powell el
guitarrista Charlie
Christian, el batería Kenny
Clarke y el trompetista Dizzy Gillespie, Monk
fue uno de los inventores de la otrora controvertida e innovadora forma de jazz
conocida como be-bop. Aunque
su estilo musical fue descrito como poco ortodoxo, anguloso, sobrio y sombrío,
los hípsters
llamaban a Monk “El
Sumo Sacerdote del Be-bop”.
Foto de Radio Gladys
Entre mediados
de los 50 y mediados de los 60, después de más de dos décadas de relativa
oscuridad, Monk dio el salto como músico, compositor y celebridad del jazz, aunque
su carrera sufrió un revés en 1951 cuando fue arrestado y cumplió una pena de
60 días de cárcel por posesión de heroína. Un cargo falso que asumió por no
delatar a su amigo Bud Powell.
Este hecho le privó de su licencia para actuar en Nueva York, lo que lo obligó
a buscar trabajo en Brooklyn y en otros lugares durante seis años. También
se vio obligado a depender de la asistencia financiera ofrecida gratuitamente
por su patrocinadora, la baronesa
Pannonica de Koenigswarter, la aristócrata que desafió al racismo, que
también era amiga íntima de Parker (en su apartamento
murió el saxofonista en 1955).
Durante su
carrera, el solitario pianista fomentó la reputación de verdadero excéntrico. Con
barba de chivo, elegante y con cierto aire solemne, a Monk le encantaban los
sombreros (los de piel y los casquetes chinos eran los favoritos) y las gafas de
sol. También se destacó por un hábito que le caracterizaba durante las
actuaciones: mientras otros músicos continuaban tocando, Monk se detenía, se
ponía de pie y bailaba por unos momentos antes de volver al piano.
Su estilo de
vida era a veces extraño. Vivía recluido y era difícil hablar con él;
ocasionalmente cayó en silencios que duraron días. También pasaba días sin
dormir, merodeando por su apartamento en el barrio de San Juan Hill de
Manhattan o deambulando por las calles; incluso de vez en cuando iniciaba
extraños bailes en la acera.
Foto de Infobae
Algunas de sus
intervenciones pública suponen una muestra de su personalidad. Una
vez comentó: “Un hombre es un genio solo por parecerse a sí mismo” El
entrevistador preguntó: "¿Quién ha tenido la mayor influencia en su
forma de tocar, Sr. Monk?" a lo que respondió, “Bueno, yo,
por supuesto”También era dado a
hacer comentarios misteriosos, como "¡Siempre
es de noche o no necesitaríamos luz!” a lo que los cultistas se
inclinaban a atribuir significados más profundos de lo que probablemente
pretendía (seguramente, epatar). Aunque en ocasiones la excentricidad puede
confundirse con la genialidad, para Monk ambas significaban lo mismo.
Thelonious Monk nunca quiso convertirse en émulo de sus predecesores ni en
modelo de boppers, pero lo fue. Fraseos angulosos y disonantes, percusiva
pulsación y asimetría estructural y rítmica, sostenidas en una sobria y
disidente interpretación del blues, perfilaron un estilo impar, reforzado por
un imbatible filón compositor. A lo largo de su
vida, Thelonious Monk compuso unos setenta temas que tocó una y otra vez en los
más diversos contextos: solo, en trío, en cuarteto, en sexteto, con big band. Esas
piezas, en virtud de las muchas interpretaciones realizadas por otros músicos,
hoy son standards del repertorio jazzístico; vale decir, temas que todo
el mundo conoce y que todos tocan para medirse con ellos y con otras versiones
precedentes. Además, Monk grabó muchos discos en su época y, para los no
iniciados, hojear su catálogo puede ser desalentador. Hay tantos discos...
todos con grandes portadas y mejor música... así que, ¿por dónde empezar? La
composición más famosa de Monk es Round Midnight, el standar compuesto
por un músico de jazz que más veces se ha grabado. En allmusic.com aparece en
más de 1.000 álbumes. Se cree que Monk compuso originalmente la canción en
algún momento de 1940 o 1941.
Aunque Monk
fue miembro de la orquesta Lucky Millinder en
1942 (con Gillespie), la mayor parte de su carrera la dedicó a la
interpretación en solitario o como líder de tríos o cuartetos. Los más notables
fueron un cuarteto de 1957 con el saxofonista John Coltrane, un
cuarteto de gran éxito en el entonces famoso Five Spot Cafe, y otro con Charlie Rouse.
Hubo algunos
momentos increíbles entre sus grabaciones, per ejemplo, una sesión en la
víspera de Navidad de 1954 cuando grabó Bags' Groove con Miles Davis
All Stars. Este disco se convirtió en una de las piedras angulares del
movimiento post be-bop.
Con Jack Murray compuso en 1959 la banda
sonora de la película de Roger
Vadim"Les
Liaisons Dangereuses". A mediados de la década de 1960, ya Monk era
una estrella internacional del jazz con seguidores de culto, especialmente en
Europa.
A principios de los años 70, continuó actuando
con éxito en clubes y festivales de jazz, generalmente al frente de un
cuarteto. Su última actuación publicitada en Los Ángeles fue en 1972 en “Shelley's Manne
Hole”. Misterioso, Straight, No Chaser,Ruby My Dear, Epistrophy
y Blue Monk son algunos de sus rutilantes temas.
Para sus
detractores, Thelonious Monk fue apenas un maníaco depresivo con rasgos
esquizoides. Para sus seguidores, una de las figuras más rutilantes de la
historia del jazz. El crítico de la revista New Yorker, Whitney Balliett, escribió que, aunque las melodías de Monk “rebosan de disonancias y
ritmos que a menudo dan la sensación de perderse el último paso en la
oscuridad, por lo general están escritas en riffs simples que rara vez se
desvían de las estructuras de acordes aceptadas. Lo mejor . . . muestran la melancolía
de canciones de cuna puras y no sentimentales”.
Foto de Cultura Blues
Dizzy
Gillespie, que conocía a Monk desde 1937, cuando murió su amigo expresó
el duro golpe que su pérdida supuso para la música. “La contribución de
Monk realmente no ha llegado a buen término”, dijo Gillespie. “La gente no le
ha dado el crédito que se merece; probablemente tomará un poco más de tiempo
mostrar su verdadera influencia en la escena musical de Estados Unidos. Pero
estoy seguro de que cuando todo esté dicho y hecho, se mantendrá tan alto como
cualquier compositor o instrumentista que haya producido Estados Unidos”.
Hace 40 años el mundo perdió a un gran músico, un verdadero visionario del jazz. Pero este dejó
atrás un inmenso trabajo más diverso y
desafiante que la mayoría de sus contemporáneos. Seguro que hay otros artistas
de jazz que inmensos, pero ninguno de ellos fue la mitad de interesante
que Thelonious Monk. El reconocimiento que se merecía llegó tarde. En 1993 ganó
un Grammy póstumo y en 2002 una mención especial del Premio Pulitzer. Parece
que, poco a poco, el mundo se fue poniendo al día con Monk.
Fotografía de Deezer
Hasta la próxima. Cuidaos mucho y cuidad la Cultura para que ella cuide de nosotros. Y ¡No a la invasión rusa, libertad para Ucrania!
Buenas noches.
Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير. Gabon. 굿나잇.
Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト Buonanotte. לילה טוב. Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا
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Otras fuentes. https://boingboing.net/2022/02/17/thelonious-monk-40-years-after-his-death.html https://www.infobae.com/cultura/2020/11/16/palo-alto-el-dia-que-thelonious-monk-derribo-las-barreras-raciales-con-un-pequeno-concierto-en-una-escuela-secundaria/ https://www.infobae.com/cultura/2022/02/17/40-anos-sin-thelonious-monk-el-genio-inimitable-que-transformo-el-jazz-moderno/ https://jazzmusica.hypotheses.org/318 https://medium.com/los-inrockuptibles/los-5-discos-fundamentales-de-thelonious-monk-94e5eb2b1c36 https://www.jotdown.es/2019/03/las-esferas-de-thelonious-monk/ https://medium.com/los-inrockuptibles/los-5-discos-fundamentales-de-thelonious-monk-94e5eb2b1c36
Estamos de
aniversario. Este espacio cumple hoy 10 años, 260 entradas, 348223 visitas,
1320 comentarios… Mi abuela, Chopin y Jesús (mi Jesús) se confabularon un día como hoy hace 10 años para empujarme definitivamente, después de varios intentos, a la
creación de este espacio. Ese día celebrábamos otro aniversario, el de 29 años de vida
en común, y el diseño de este blog fue su regalo. Ya no tenía excusas. Y
mi abuela y Chopin, aplaudiendo detrás, como diciendo: ya era hora.
Imagen de sugarpetals
Han sido 10
años de música en la noche, de sentirla parte vital de mi vida cotidiana, la
música como lenguaje. Algo que queda claramente plasmado en la célebre frase de Aristóteles: La
música expresa los movimientos del alma. Cada una de sus 260 entradas son un reflejo de mi alma nocturna, de mi manera de vivir, de sentir la música y
lo que para mí significa como manifestación, como expresión, incluso como
síntoma de una sociedad que cambia rápidamente cultural y socialmente. La música como espejo de la sociedad. El viernes escuché a Iñaki Gabilondo en las Conversaciones de la Fundación March algo en lo que me sentí muy identificada: La música es alimento, me emociona, me llega, me atrapa. Es lo más misterioso, lo que te conecta. Lo que conecta el mundo real con el mundo no real. En ella está el fondo de la vida, el misterio….
La música forma
parte de mi educación sentimental y de la de muchísima gente que
encontró y encuentra en el jazz, en la música clásica, en el rock, en el pop, en el tango, en el flamenco, en el
folklore popular, en todos los géneros y matices que ésta tiene, una
identidad y un espacio, un ser y estar mientras intentamos llevar a cabo una vida que tenga
sentido y que valga la pena recorrer hasta el final. Cada uno a su manera. Del
carácter inefable de la música se hace eco Aldous Huxley, en el
libro “Música
en la noche” en su famosa frase:“la música expresa lo inexpresable”.Sin embargo, durante todos estos años, mi blog ha sido un espacio de música
para leer. Soy adicta a las palabras. Escribir sobre música ha sido, es y será
un acto reflexivo, algo que implica, primero, escucharme a mi misma, sentir cómo
suena cada canción en mi interior y, con un afán divulgador (deformación
profesional) incontrolable, escribir sobre ello. Escucharme puede ser doloroso,
incómodo, desconcertante o liberador, emocionante, sorprendente, inaudito, conmovedor,
pero es siempre una experiencia única. Seguro que cada uno de los que habéis dedicado unos minutos a pasar por este
espacio habéis tenido una experiencia diferente, pero lo importante es que la música ha provocado en cada uno y cada una respuesta.
Fotografía de Fira de Tárrega
Inauguré
este blog con mi querido Chopin y el recuerdo de mi abuela. “Su” Nocturne op. 9 No. 2 fue
el primero en ver la luz. A partir de
entonces, en estos 10 años he descubierto o me habéis ayudado a descubrir verdaderas joyas. Compartir tanta
belleza ha sido una enorme satisfacción. Encontraros cada noche al otro lado es
algo por lo que sólo puedo estar inmensamente agradecida.
Si la noche del estreno fue la música del compositor polaco la protagonista, hoy quiero que nos acompañe otro piano, el de Clara Peya, maravilloso, sublime. Esta mujer es pura energía, inquietud, intensidad, emoción,
belleza. No os voy a hablar ni a escribir sobre ella. Eso lo haré otro día porque se figura merece una dedicación especial. No recuerdo ninguna otra experiencia estética y
musical tan fuerte como cuando vi su espectáculo Suite
TOC n”6, en la Sala Becket.
Pero esa es otra historia.
Os propongo, pues, escuchar tres piezas de su trabajo “A-A (analogía de l’a-mort)” su primer disco solo de
piano. En él habla de las dualidades, de los contrarios; de cómo se
necesitan los unos a los otros para poder ser. Cerrar los ojos y dejarse llevar por su sonido es
una hermosa manera de celebrar este décimo aniversario. Además, sé que mi
abuela caería rendida a sus pies, que se colgaría de este piano igual que estaba
colgada de Chopin.Vamos allá.
Gracias por tanto. Buenas noches.
Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇.
Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイトBuonanotte. לילה טוב.Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا
شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভরাত্রি.
Laku noć. Bon lannwit. Fie. God nat. Usiku mwema. Oimore
Un día durante
el confinamiento, en Spotify escuché ese tipo de canción que te hace poner el
oído preguntándote ¿Quién es esta mujer? ¿A quién pertenece esa voz? Una voz
soberbia, llena de belleza emocional, sostenida por un piano (un instrumento
que adoro). Todo ello acompañado a veces por el contrabajo o el arpa, sin
enmascararlo. Esa voz resultó ser la de una compositora y cantante danesa Agnes Obel. A causa de la
pandemia, acababa de posponer su concierto en la sala Barts de Barcelona. Sólo tiene cuatro álbumes, pero con ellos ha
forjado su exitosa carrera en su país natal durante la última década. Éxito al que
ha llegado a pesar de (o tal vez debido a) un estilo muy poco convencional. Su dulzura melódica y sus paisajes sonoros me
conquistaron desde el primer momento.
Agnes creció
en Copenhague, en un hogar con inclinaciones musicales: su padre era un músico
de jazz y su madre, jurista, era a su vez una reconocida pianista clásica. En
ese ambiente aprendió muy pronto a tocar el piano. “No tuve una infancia
como la de mis amigos que son músicos clásicos. No practiqué todas las horas
del día, no fui al conservatorio '”,dice. “Había
mucha música, pero estaba más dispersa, y como resultado, tengo un conocimiento
musical mucho más amplio. Ha sido bueno que haya tocado algo de jazz, aunque no
me he especializado en él. Y toqué algo de piano clásico cuando era pequeña,
así que sé un poco sobre eso. Siento que he estado expuesta a muchos géneros,
pero siempre me he guiado por mis propios intereses".
Su profesora
de piano clásico le dio siempre un consejo: toca aquello que te guste, haz solo
aquello con lo que disfrutes. Sin embargo, a los 17 años deja los estudios en
el instituto que le había dado la oportunidad de profundizar en la música con
idea de dedicarse a la producción y de aprender el oficio de la grabación. Quizás
por eso todos sus trabajos son de producción propia y, en su mayoría, grabados
en casa.
Fotografía de laphille
Tenía treinta
años cuando, finalmente, lanzó Philharmonics,
el álbum que inició su carrera en solitario en 2010 con el que consiguió seis
discos de platino en Dinamarca y tuvo excelentes resultados de ventas en varios
países europeos. El caudal de emociones
que había acumulado a lo largo de los años lo vuelca en este sobrio trabajo. Es
un trabajo puro, austero y equilibrado. Me encanta la mezcla instrumental y
la atmósfera melancólica. No me extraña que tuviera el éxito de la crítica
sobre todo en su país.
Fotografía de dw
Si me pidierias que escogiera una sola canción para describir la personalidad y el estilo de esta cantante para mi es, sin duda, Riverside, de éste su primer álbum, uno de los más
escuchados en las plataformas de música en streaming. El tema contiene
los elementos más característicos del trabajo de la artista: el piano,
acompañado de cuerdas, y una delicada voz que cuenta una historia. (¡qué pena no
saber inglés!)
En sus temas
instrumentales queda demostrada la influencia que ella reconoce de Erik Satie o Debussy, como sucede en
Falling, Catching.
Pero si tengo
que elegir la canción del disco que más me llega, sin duda es Smoke and Mirrors.
Ese piano…
El álbum “Aventine” le siguió
tres años después. Es otro trabajo austero, fascinante por su fluidez y
armonía. Alguien lo describió con precisión como "un maravilloso álbum de
otoño". La instrumental Setember Song es también una pieza
emblemática de su estilo; tiene un ritmo que toma al oyente de la mano y lo
sumerge en el tema.
Otras pistas para
mí muy notables son Fuel to Fire, con ese piano especialmente hipnótico, la
inquietante The Curse y la totalmente cautivadora Dorian.
Para su tercer
álbum, Citizen of
Glass(2016), Agnes Obel decidió
agregar nuevos colores a su paleta musical: un sintetizador monofónico de
finales de los años 20 llamado Trautonium, pero también la modulación de voces
electrónicas, una propuesta un poco “fantasmal” que la ayudó a establecerse en
el extranjero. Los arreglos de cuerdas
son más ambiciosos. Citizen of Glass es un álbum conceptual, un proyecto que
nace de un drama familiar. La muerte de su padre fue el punto de partida, pero
fue después de
leer un artículo en la revista Der Spiegel, sobre "el humano o el
ciudadano de cristal", que Obel encontró la inspiración. Un disco, según
sus propias palabras, "sobre cómo la tecnología distorsiona
nuestra percepción de la realidad y crea una paranoia, en el sentido de cómo
creemos ciertas cosas". También, "sobre nuestra forma
de mostrarnos al mundo y sobre cómo las redes sociales están cambiando nuestra
mente". De este álbum
empecemos con Familiar. Impresionante el juego de segundas voces.
Si sus dos
primeros discos fueron más íntimos, más centrados en la voz y el piano, (por
ello me gustan más) en este trabajo se ve claramente cómo la artista quiere
explorar sus posibilidades experimentando su relación tanto con los
instrumentos de cuerda como con su manera de multiplicar la propia voz. Los
instrumentos de cuerda son más… misteriosos. También hay más percusión. Esto es
lo primero que se escucha en la primera pieza Strecht Your Eyes.
Pero la cancion de este álbum que
más me gusta es Golden Green, delicada canción que preserva
la fragilidad de “Aventine”.
Myopia, su
cuarto y último trabajo de larga duración, el primero que publica con la prestigiosa
Deutsche Grammophon y el segundo de canciones autoproducidas en su estudio
casero de Berlín, continua en la línea de voces afinadas, perfeccionando sus
nocturnos espectrales, al borde del abismo melancólico tan acorde a los tiempos
que vivimos. Es un disco elegante pero inmerso en una gélida soledad que le
aleja cada vez más de sus orígenes. Las voces más lentas que ayudaron a “Citizen
of Glass” a hacernos sentir tan de otro mundo, aparecen desde el principio. Preciosas son Camera's Rolling y Broken Sleep, este último corte, un himno al
insomnio antes del amanecer en el que muchas nos podemos identificar.
El cierre
íntimo de Won't You Call Me me parece bellísimo, ofrece la calidez
suficiente para sugerir que un deshielo podría ser posible mientras se mantiene
la vibración fantasmal de todo lo anterior.
La artista
danesa compone siempre de noche. Para crear su último álbum, trabajó durante
dos años en la oscuridad nocturna, retirada en su estudio berlinés. Canta en inglés y casi siempre toca con una
banda compuesta exclusivamente por mujeres, cumpliendo un antiguo deseo secreto
de encontrar otras mujeres interesadas en esta escena musical. Su postura es
política en la medida en que ella es simplemente su "yo artístico": “Escuchar
y ver las cosas de una manera nueva, para que puedas experimentar las cosas
desde los ojos de otra persona”, para Obel, es en sí mismo un acto
político.
Bon any nou. Ein gutes neues jahr/ prost
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sit annus novus. Rogüerohory!!!!!
¡Cuidaos mucho!
Otras fuentes https://elpais.com/cultura/2020/02/06/babelia/1581006023_260243.html https://www.agnesobel.com/ https://www.abc.es/cultura/musica/abci-agnes-obel-mente-aparato-tecnologico-sesgado-202002210058_noticia.html https://elpais.com/cultura/2017/07/31/babelia/1501514690_727177.html https://www.dodmagazine.es/grupos-indie/agnes-obel/