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viernes, 14 de marzo de 2025

Philip Glass: el genio incomprendido

Mucho más que un minimalista

He de reconocerlo: A mí no me gustaba nada, pero nada, Philip Glass. Durante mucho tiempo fui refractaria a este portento de la música. Sin embargo, hace mucho que cuando lo escucho me quedo colgada de su reiteración, de su sensibilidad, de la huella que ha dejado y me pregunto el porqué de aquella cerrazón por mi parte.

Foto: The Creative Independet

Glass, escuchado a estas horas es un poco como yo, una música recogida sobre sí misma, ensimismada en repeticiones (como los sonsonetes de la vida cotidiana) que se van rompiendo con enorme sutileza, engranándose con otros. Os invito a entrar en ella, como en una cueva, a descubrir cada rincón. Al final, acabaréis saliendo a la luz, como me pasó a mí, o quizás os quedaréis colgados del precipicio. Pero tranquilos; os acabará recogiendo con mucha suavidad. Su efecto balsámico está asegurado.

Todo empezó en 1961 cuando el entonces joven estudiante de la Juilliard School, quedó profundamente impresionado por la obra de Le Monte Young, el primer compositor reconocido como minimalista. Glass no podía imaginar que, junto con Young, Steve Reich y Terry Riley, pasaría a la historia como uno de los cuatro padres fundadores del minimalismo. Cuando en 1966 viaja al norte de la India, las composiciones de Bach y de Beethoven que había aprendido, las cambió  por piezas austeras basadas en ritmos aditivos, propios de la música india y experimental. Escuchemos su el segundo movimiento de su Concierto para violín, una obra maestra tristemente subestimada que une los mundos de la tradición clásica y la vanguardia.

La decisión de romper con lo que había aprendido puso a prueba su pasión por la música porque, debido a una difícil situación económica en la década del 70, tuvo que trabajar como taxista y reparar electrodomésticos mientras componía. Eran melodías repetitivas y complicadas que para él sustentaban un cambio y que lo enfrentaron a un público que parecía no comprenderlo. Tiempo después, en una entrevista, recordó con humor: “Cuando alguien del público se quedaba hasta el final de la presentación, lo invitaba a comer”. Cincuenta años después, el estilo de Glass es tan reconocido, ampliamente interpretado e imitado que es fácil olvidar que una vez se hizo un nombre en el mundo comparativamente esotérico de la ópera contemporánea para convertirse en compositor a tiempo completo. Lo consiguió con “Einstein on the Beach” (1976).

Pero la  verdadrera fama internacional le llegó con la película experimental Koyaanisqatsi dirigida por Godfrey Reggio y producida por Francis Ford Coppola, en 1983. La simplicidad y la armonía consonante de esta obra, lo ubicaron, definitivamente, dentro del movimiento minimalista. 

Desde entonces, ha compuesto unas veinte óperas, ocho sinfonías y numerosos conciertos. “La ópera siempre fue la forma de arte popular de su época”, dice Glass, “así que simplemente he ido pasando de una forma de arte popular a otra”. Aunque si por algo le conoce el gran público, es por sus bandas sonoras para películas como El Show de Truman , Diario de un Escándalo Las Horas, entre otras. 

No vamos a negar ahora que sus composiciones fueron a menudo radicales. Tomemos como ejemplo sus primeros experimentos, como Strung Out (1967): escrita para violín solo amplificado e interpretada a partir de un manuscrito colgado en la pared. La obra cumplía con su función original: desentonaba.

En sus piezas de finales de la década de 1960, como Música en Quintas (1969) Glass, elimina todos los indicadores tradicionales, como el tono o el ritmo, que nos acostumbran a guiar a través de una pieza de música clásica. Estilo Glass en estado puro.

No quiero olvidar en este pequeño repaso a la vida y obra del compositor estadounidense su amor por el instrumento de cuerda más “humano”: el violonchelo, instrumento para el que ha escrito algunas de sus mejores composiciones de la última década. El amor de Glass por el chelo se remonta a su juventud, cuando trabajaba en la tienda de discos de su padre y empezó a escuchar las “Suites para violonchelo solo de Bach”. Pero fue su romance personal con la violonchelista Wendy Sutter lo que le inspiró a componer la Partita n.º 1, Songs and Poems (2007)

Empezamos esta entrada con una composición para piano y acabaremos igual con la Sonata Trilogía, transcripciones de la trilogía de óperas-retrato de Philip Glass: “Einstein en la Playa”, “Satyagraha” (1980) y “Akhnaten” (1984). La belleza de la Trilogy Sonata II. Satyagraha es indiscutible.

La versatilidad de Philip Glass ha quedado probada a lo largo de su vida profesional en la cual el único proyecto que no tendría cabida es el de retirarse de la música. Nada más, por esta noche. Es poco discutible que el mundo es un lugar peor con Trump, que está sembrando el caos: con aranceles, modificando mapas, compadreando con Putin, amparando la limpieza étnica en Palestina, debilitando o destruyendo desde dentro los organismos multilaterales y buscando operar en la geopolítica sin cortapisas. Es poco discutible que la ola reaccionaria va más allá de Estados Unidos, que el bolsillo y las banderas quieren poner todo patas arriba en su propio beneficio. Los fanáticos alimentan la tensión y la utilizan para crecer. Cuando Europa ha despertado, el dinosaurio seguía ahí. Por eso debemos de seguir buscando la belleza porque es la única protesta que vale la pena en este asqueroso mundo. 




domingo, 11 de diciembre de 2016

Kroke

“La música debe despertar emociones”

La palabra yidis, Kroke significa  Cracovia. La banda que esta noche quiero compartir con vosotros  lleva este nombre, y está fuertemente vinculada a Kazimierz, un asentamiento judío que había sido un pueblo judío autónomo hasta el siglo XIX y luego se convirtió en el barrio judío de Cracovia. Hasta 1939 Kazimierz era uno de los centros más importantes de la vida cultural judía. La ciudad polaca se ha ido  redescubriendo a sí misma como una metrópolis de la cultura europea-judía del Este.


50 años después de la catástrofe del Holocausto y el declive de la vida judía en Polonia, en 1992 tres graduados de la Academia de Música de Cracovia, Jerry Bawol (acordeón), Tomasz Kukurba (viola) y Tomasz Lato (contrabajo) trataron de redescubrir y revivir las tradiciones y la cultura de sus ancestros a través de la música. En 1993 los tres jóvenes músicos cracovianos grabaron su  primera cinta casete editada por ellos mismos llamada “música klezmer acústica”. Desde entonces han recorrido todo el mundo y han publicado más de una docena de trabajos.

Conocí a Kroke el día que cumplí 50 años. Josep Maria, alguien que es más un amigo que un familiar, me regaló “Seventh Tryp”, un variado abanico de música étnica y sonidos de Oriente, convencido de que me encantaría. Y así fue. Para empezar a hacer boca, la Dance of the snowflake. El video no es de muy buena calidad, es de un concierto que dieron en la Escuela Superior de Filología Hebrea durante la III Semana de la Cultura Judía 15-25 de mayo de 2013. Pero es un tema del álbum que me gusta mucho.


La identidad musical del trío está profundamente arraigada al klezmer, historia en forma de pentagrama de la población judía, en especial la del este de Europa, la que usa la lengua yiddish. Una gran tradición musical que se ha ido enriqueciendo con otros sonidos y ritmos hasta convertirse en un legado sonoro importantísimo. Cuando empezaron no podían llegar a imaginar la importancia que iban a acabar cobrando en el panorama de la música klezmer. Sin embargo, mediante la adición de elementos clásicos y de jazz, los tres excelentes instrumentistas van mucho más allá del alcance de klezmer; así, de una manera apasionada, conectan inmediatamente con los oyentes.

Inicialmente, Kroke tocaba sólo en los clubes y galerías situadas en Kazimierz, antiguo barrio judío de Cracovia. Pero Steven Spielberg se quedó prendado de ellos cuando los vio tocar en Cracovia, durante el rodaje de La Lista de Schindler. No solo llegó a  tocar el clarinete con el trío  sino que también los invitó a actuar en Jerusalén. A partir de entonecesw, la ascensión fue meteórica. En 1996 lanzaron su primer álbum "Trio". Un año más tarde, la banda, también había cautivado a Peter Gabriel que les pidió participar en el Festival Womad, uno de los más importantes del mundo, organizado por su propia discográfica. En él presentaron el disco “Eden”. Años después, cuando el cofundador de Génesis fue invitado al Life Festival de Oświęcim, pidió expresamente que Kroke tocara en este concierto y acabaron compartiendo escenario durante el último tema. Antes, Kroke había participado en festivales de música de toda Europa, junto con artistas como Ravi Shankar, Bustan Abraham, The Klezmatics, Van Morrison o Giora Feidman. También han colaborado con Nigel Kennedy, uno de los mejores violinistas clásicos de todos los tiempos, con quien han hecho infinidad de conciertos. “Lo que me atrae efectivamente en la música de Kroke es su realidad espiritual... es decir la sinceridad y autenticidad en esta música”  Su colaboración se vio plasmada en el disco “East meets East.


Durante su larga vida artística, Kroke ha sabido mantenerse, evolucionar y crecer. Si la banda inicialmente se asociaba a la música klezmer, actualmente oscila en torno a diversos géneros. Los artistas se inspiran en la música étnica de todo el mundo. Sin embargo, siempre enriquecen sus trabajos con sus propias improvisaciones. De esta manera Kroke crea su propio  estilo, único, que flota a través de las fronteras, las formas y el tiempo. Ellos definen su música como “la música de Kroke”, desmarcándose de cualquier etiqueta.


El repertorio de Kroke es instrumental y va desde el lamento hasta la danza festiva. En sus manos cualquier cosa puede suceder, y esa paradoja sobre las nuevas/viejas músicas llega a su punto álgido merced a una interpretación presumiblemente tradicional pero con un alto toque de modernidad en base a esa fusión y apertura de miras de los tres músicos. Sus interpretaciones pueden llegar a ser vertiginosas y arrebatadoras, pero también deliciosamente cadenciosas y envolventes sin perder un ápice de emoción. Kroke son pura magia musical.


Vale la pena parar una especial atención a este tema del álbum “Ten” en el que participa la cantautora y pianista polaca  Anna Maria Jopek, introduciendo una novedad en el repertorio de Kroke: la letra. Sin embargo, la composición encaja perfectamente dentro del reconocible estilo de Kroke, combinando bellas melodías con la improvisación y la melancolía.


Hace un par de años, cuando el grupo celebraba su 20 aniversario con el lanzamiento del álbum “Feelharmony”, la revista musical Diariofolk publicó una entrevista al trío: “La música debe despertar emociones” (…) “Si no despierta emociones es que algo va mal” afirmaron con rotundidad. Algo en lo que, seguramente, todos los que decidís pasaros por este espacio nocturno y alevoso estaréis de acuerdo.

Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב


Fuentes:
- Radio3
- http://espiritudelsur.com/artistas/k-r-o-k-e-polonia/
-http://ocio.laprovincia.es/agenda/noticias/nws-239851-kroke-celebra-sus-veinte-anos-trayectoria-cicca.html
- https://lapoloniadelospolacos.com/2013/11/25/kroke-exportadores-de-klezmer-y-musica-etnica-desde-cracovia-al-mundo/

domingo, 5 de octubre de 2014

Brahms-Schumann: Dos Quintetos con piano

Veo cual es el camino que quiere seguir y puedo asegurarle que es también el mío,  la única posibilidad de salvación: la belleza”   Carta de Richard Wagner a Robert Schumann el 25 de febrero de 1843, a propósito del Quinteto, Op. 44.

Un cuarteto de cámara es como una botella de buen vino: el primer violín es la etiqueta, lo que define el vino. El chelo es la botella, el contenedor que todo lo recoge, todo lo sostiene. La viola y el segundo violín son el vino en sí.

En un cuarteto, el primer violín es el protagonista, el instrumento que suele tener la melodía; es el más agudo y el más reconocible por el público. Si no tuviera el apoyo del bajo que es como los cimientos, la base, la estructura musical se caería. La función del chelo es acompañar, llevar la música desde abajo hacia donde tiene que ir. La viola y el segundo violín son como los mediocampistas que van repartiendo juego, las voces interiores que dan sentido al cuarteto. Con ellos se interpreta la música de cámara, ese mal llamado género pequeño pero en el que  se encuentran los mayores tesoros escritos por compositores como Beethoven, Brahms, Schubert, Schumann o Shostakovich. Si esta estructura instrumental la convertimos en un quinteto añadiéndole un piano con toda su riqueza sonora podremos gozar de unas de las piezas más maravillosas de la música clásica.

Una noche del mes de mayo escuché en la radio que la música de cámara es el género más “democrático” porque  no apabulla haciéndote sentir pequeño, como las grandes orquestas, no hay batalla de egos entre directores e instrumentistas y es una armónica manera de “debate y discusión” entre músicos al mismo nivel. Quizás por ello me sumergí en ella la noche post electoral, a la espera de los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo, después de haberme sumido en la depresión ante la abstención comprobada. Pero no quise que la depresión tiñera la belleza y las emociones que los compositores que esta noche me acompañan nos querían transmitir. Así que esperé a que se diera el momento adecuado.


La caída de la tarde me ha llevado de cabeza a ella. El otoño es estación húmeda y aún cálida. El ambiente ideal para el arrastre por el vapor; para suscitar emociones que resucitan hojas caídas, hojas muertas de nuestro pasado, vivencias no del todo olvidadas, aunque conscientemente llevadas hasta la noche fría del olvido.
Unir en un mismo post los nombres y las músicas de Robert Schumann y Johannes  Brahms no necesita especial justificación ya que pocas veces en la historia de la música un joven compositor ha sido saludado tan efusivamente como Brahms por Schumann. La amplia amistad que el joven de Hamburgo mantuvo a lo largo de toda su vida con Clara Wieck (esposa de Robert muy pronto su viuda) y la fidelidad y defensa de la vida y la obra de su amado maestro son hechos que resaltan la compenetración de músicas tan íntimamente unidas y, sin embargo, tan diferentes. Ambos son Amor y Arte pues la cuna del romanticismo es germánica por muchas razones, pero la principal es el giro que la música dio en aquella cultura a comienzos del siglo XIX. Ningún arte podía expresar sentimientos, movimientos del espíritu, como la música.


Quinteto en Mi bemol mayor para piano y cuarteto de cuerdas, Op. 44, de Schumann

1842 fue el año de la "música de cámara" de Schumann, después de un estudio intensivo de obras clásicas compuso tres cuartetos de cuerda, un cuarteto para piano y piezas para trío de piano. Además, Schumann compuso con la mayor riqueza y libertad de que era capaz, el Quinteto en Mi bemol mayor para piano y cuarteto de cuerdas.  Era la primera vez en la historia que alguien utilizaba esta composición instrumental desde Brahms y Dvorak, hasta César Franck, Fauré, Granados o Shostakovich.  Schumann lo dedica a Clara, excelente pianista y compositora, su amada sobre todas las cosas desde aquel día del año 1835 en que la oyó decir cosas sensatas y vio brillar en sus ojos "un secreto y profundo rayo de amor". Creo que gracias a ese amor, nunca escribió nada mejor que su Quinteto para piano, una de las creaciones más perfectas de la música occidental.


El Quinteto fue acabado en octubre de ese año. Cuando se hizo su estreno en privado, el 6 de diciembre de 1842, Clara no se encontraba bien de salud y fue Félix Mendelssohn quien leyó a primera vista la parte del piano (está de más decir que era un pianista prodigioso) quedando admirado por la obra. Un mes después, el 8 de enero de 1843, se hizo la presentación en público esta vez sí ejecutado por Clara. La obra fue publicada en septiembre de 1843. 

Esta obra tiene mucha significancia para ellos pues dentro del trío del Scherzo, Robert incluye parte de un Romance que Clara había compuesto y que le había dedicado. Sin duda el Quinteto en Mi bemol mayor supone uno de los momentos más altos de aquella inmortal historia de amor, al principio contrariado por la oposición del padre de la novia. Pero hasta fue útil para forzar una reconciliación entre suegro y yerno. El viejo profesor Wieck, desde su soledad en Dresde, invitó a Clara a comienzos de 1853, pidiéndole que le llevase la partitura del Quinteto. Cuando la leyó envió a Schumann una carta encabezada por la frase latina "Tempora mutantur et nos mutamus in eis" (Los tiempos cambian y nosotros cambiamos con ellos) y donde, por vez primera firmaba "tu padre". No es vano decir que el Quinteto conmemora los dolorosos cuatro años y medio en los que el padre de Clara prohibió a los dos casarse.

Os invito, pues, a que os suméis a la ceremonia que se estaba celebrando, interpretada por Martha Argerich; a que sintáis cómo de la lentitud deliberada se pasa a la viva emoción de la música, una emoción que se traspasa a quién la escucha.  Y, desatados, llegaréis al allegro final que hace rogar que aquello no se acabe, como sucede cuando sentimos vivamente una emoción auténtica. Gozad de este maravilloso momento porque la emoción del arte como cualquier emoción es frágil y poco duradera. No podemás más que conformarnos, porque en ello estriba su esencia.


Quinteto en Fa menor Op. 34 de Brahms


El siguiente quinteto de esta noche es uno de los monumentos camerísticos de todos los tiempos, el Quinteto en Fa menor Op. 34 de Brahms en el que el compositor se alza impetuoso, desigual, sinfónico, robusto, majestuoso, implorante... y por esas fortificaciones sonoras caminan personajes cambiantes.

Brahms cultivó la música de cámara, con piano y sin piano, durante toda su vida llevando a cabo una incansable actividad camerística, sobre todo si tenemos en cuenta la tremenda criba a la cual sometía este tipo de composiciones. 

Se sabe que destruyó muchas partituras de cámara y en el origen mismo del Quinteto en Fa menor, Op. 34 encontramos una de ellas. En efecto, el Quinteto Op. 34 pasó por diversas vicisitudes antes de llegar a ser lo que es. La versión original comenzó en la primavera de 1862. La forma definitiva quedó coronada en 1864, y en 1865 se estrenó luego de una turbulenta sesión en la que Brahms en persona, el director Hermann Levi y el violinista Ferdinand David copiaron las partes para cuerdas, mientras el compositor utilizó un boceto a lápiz para la parte de piano. Entre las dos versiones existe una tercera, para dos pianos, que Brahms conservó y continuó gustando como realización alternativa de sus ideas musicales.

El caso es que Clara Schumann criticó la "monotonía" de esa versión intermedia, y esto pudiera haber decidido al autor a recrear la obra como Quinteto con piano. Por otra parte, cabe también la hipótesis de que Brahms hubiera comenzado ya la versión para cuerdas y piano al mismo tiempo que escribía aquella concebida como sonata a dos pianos.

Dejaos llevar por el motivo del semitono y su imperio secreto; por el tema serpenteante/ondulante, los imponentes acordes del scherzo, por el desequilibrado Finale, con su Introducción wagneriana.





miércoles, 6 de agosto de 2014

Ara Malikian

"En música no deben existir fronteras que recorten tu libertad como artista"

El verano tiene estas cosas. Si te dejas llevar, te ofrece la oportunidad de conseguir el estado mental y anímico idóneo para saborear la vida. Y así es, a pesar del aletargamiento en el que el calor nos sume. Nada mejor, pues, que un poco de buena música para combatir los peores males estivales: la molicie prolongada, la indigestión de siestas, la calorina impenitente, los líderes que claman por la mansedumbre de las masas o el opresivo letargo postvacacional de algunos. La verdad es que a menudo tengo que luchar contra cierto sentimiento de culpa que me invade por gozar, por descansar, por sentirme bien en medio de tanto dolor, tanto sufrimiento, tanta desazón, tanta desesperanza. Pero al adentrarme en la maravillosa personalidad de este violinista libanés de ascendencia armenia, se me va pasando.

Ara Malikian aprendió a tocar este dulce instrumento que es el violín en los sótanos de Beirut cuando arreciaba la guerra de Líbano, acuciado por su padre, muy exigente con él, también armenio y virtuoso violinista. Sus notas disimulaban los estruendos de los morteros, y en aquellas catacumbas, con ocho años, encontró a su primer público, algunos niños como él, gentes atemorizadas para quienes la música era la puerta de evasión del miedo. Desde entonces, su violín, un Montagnana del primer tercio del siglo XVIII que trata como oro en paño, nunca le abandona. Malikian es un nómada enamorado de España, afincado en Madrid (en la actualidad tiene su casa en el barrio de Malasaña), desde hace 15 años, después de vivir en Alemania e Inglaterra. Aunque había solicitado formalmente la nacionalidad española, el Gobierno se la denegó en emayo de 2013.


Esta noche vamos a deleitarnos con un hombre singular, con un virtuoso, un humorista, con el músico de los niños, un pedagodo, un ser carismático, vital y vitalista que te cautiva con solo escucharlo hablar. Para empezar a hacer boca, esta maravillosa interpretación de "Piruetas" con el pianista gaditano Manolo Carrasco


Este magnífico violinista, tiene una carrera tan salvaje como su melena. Entre sus actividades como músico, Malikian ha sido concertino de la Orquesta Sinfónica de Madrid, titular del foso del Teatro Real (entre 1999 y 2007), y actualmente lidera varios proyectos relacionados con la difusión de la música clásica en espacios como el Teatro Español o los Teatros del Canal. También presenta un programa de música clásica para niños en TVE, titulado Pizzicato. Pocas veces un violinista cuelga el atril de un gran coliseo para abrazar al público en «shows» de humor e infantiles.


Le apasiona el flamenco y defiende con vehemencia la influencia de los gitanos en la música clásica. "El flamenco es la música más cosmopolita que existe, no conozco ninguna otra que tenga tantas mezclas y conserve una personalidad tan fuerte; "Todos los violinistas tenemos una deuda con los gitanos".


Su inagotable inquietud musical y humana le han llevado  a profundizar, además, en sus propias raíces armenias y asimilar la música de otras culturas del Medio Oriente (árabe y judía), Centro Europa (gitana y kletzmer), Argentina (tango) 


"Odio el elitismo de la música clásica"

Malikian es una figura conocida en los escenarios musicales, pero quien se lo figure con frac, a dos palmos del suelo, se equivoca. "Siempre me ha molestado que la música clásica sea algo tan intelectual, tan para entendidos. Lo de música culta me horroriza. No se trata de hacerla accesible, porque lo es, sino de desnudarla de etiquetas. Hay millones de maneras de interpretar; todo lo demás es arrogancia", "La música es algo muy bello, ¿por qué no va a llegar a todo el mundo? Lo que hay que hacer es divulgarla". "A los músicos sinfónicos se les pone cara de funeral cuando tocan" 
Semejante declaración de principios es la motivación de la relación de espectáculos de todo tipo en que participa: para niños, para familias, recitales en teatros y cafés, espectáculos en la calle, incursiones en el circo, en escaparates o en el escenario de una cárcel.

Ara Malikian no tiene reparo en reconocer que la música clásica tiene dificultades para llegar al gran público por culpa de los propios intérpretes. "Nos sentimos un poco por encima del resto de los músicos", admitió ayer, aunque él debería excluirse. Preocupado por acercar la música clásica a los niños, "el público del futuro", ha adaptado para ellos Las cuatro estaciones de Vivaldi. El resultado es "Mis primeras cuatro estaciones" un concierto en el que antes de cada movimiento se explican y dramatizan los acordes del compositor italiano.


"El día que vi que era capaz de moverme y de tocar el violín al mismo tiempo fue una liberación que me cambió la vida"

Malikian se debate entre la diversión, sanísima, y la parodia de sí mismo. La carcajada le sale del corazón, con la autoridad que le da el que el violonchelista Rostropóvich le reconociese poco antes de morir como el mejor violinista del mundo de su generación. Los dedos priorizan seguramente el virtuosismo a la finura, pero es innegable que le asiste el carisma escénico: hechiza por lo que hace (la velocidad), por cómo la hace (los saltos enloquecidos) y hasta por lo que dice.


Malikian ha unido también su talento al del guitarrista argentino Fernando Egozcue para crear una joya musical llamada "Con los ojos cerrados" Un espacio infinito y eterno, donde la luz es siete veces colorida. En ese espacio todo juega y se divierte, nada importa y se es libre, se es por fin con el todo. Toma mi mano y cierra los ojos, confía; pues así verás más lejos, más grande y más allá. Verás que allí son posibles todos los sonidos, todos los besos, todos los lugares del gigante mundo. Ven, no temas, todo es más fácil con los ojos cerrados. (El texto pertenece a Marisol Rozo, prolífica actriz y bailarina que ha realizado la dramaturgia y dirección de los espectáculos escénicos de Ara Malikian así como los textos que se incluyen en las grabaciones de los discos "Manantial Vivaldi" (Mis primeras cuatro estaciones), "24 caprichos de Paganini" y  "Sarasate", (Warner Music) todos ellos teniendo como solista al violinista)


Su camino se cruzó con el de Kepa Junkera,  compositor, productor y músico que arrancando de la música tradicional, ha creado un estilo propio y un camino que le ha convertido en uno de los músicos más internacionales de Euskadi. Aunque sus trabajos están hondamente enraizados en la tradición, Junkera ha creado una música sin fronteras, mezclada con los aromas, ritmos y colores de otros lugares y otras culturas. Ambos, se subieron al escenario para fusionan literalmente la musica: La trikitixa de Kepa Junkera junto a los ritmos armenios de Ara Malikian.


Su último trabajo, From Bach to Radiohead es un viaje cronológico desde el siglo XVII a la actualidad, en el que hemos seleccionado obras de distintos géneros de músicos que nos gustan, desde lo clásico al flamenco pasando por el jazz, el pop o el rock. Así aparecen obras de Bach, LeClair, Tom Waits, Radiohead, Björk o de Paco de Lucía...”


“La propuesta es algo alocada, porque interpretamos música clásica y actual con instrumentos nada propios de esta última, como un violín, una guitarra clásica, un laúd o una viola de gamba. Es cuando menos algo curioso”

Por el momento, sus planes son seguir trabajando en distintos proyectos con varias orquestas. "Voy a seguir viviendo como lo he hecho durante los últimos 45 años: feliz y con una sonrisa".

domingo, 17 de febrero de 2013

Alasdair Fraser y Natalie Haas

Amor a primera escucha


"Mi corazón reside en las Tierras Altas, mi corazón no reside aquí
Mi corazón reside en las Tierras Altas persiguiendo a un ciervo
Persiguiendo al ciervo salvaje y siguiendo a un corzo
Mi corazón reside en las Tierras Altas, allí es donde yo voy.
(Robert Burns. 1759-1796)


Conducíamos por una estrechísima carretera que serpenteaba silenciosa por entre las lomas escarpadas y parecía perderse en el infinito detrás de la niebla baja que recostaba su panza sobre agua del lago que bordeábamos. 

Nosotros, cuatro compañeros de viaje, también íbamos en silencio, hechizados por aquel paisaje escarpado, insólito, casi lunar, casi irreal. Parecíamos perseguir un sueño por aquella carretera que es como un látigo que un dios mitológico dejó allí después de haber creado aquella tierra abrupta y hermosa a golpes de fusta con los que había partido el terreno en cráteres, cúmulos de roca, suaves colinas y chispazos de verdor aquí y allá, desperdigados.

Es casi inevitable pensar en dioses ancestrales, creativos y furiosos, cuando se recorre aquel rincón del mundo que no parece de este mundo: Las Tierras Altas, las Highlands escocesas, un lugar cuyo nombre atrae a la imaginación duendes, elfos y otras criaturas fantásticas y que parece creado para dar cobijo a la leyenda, que no a los hombres.  Allí no vive el hombre, por allí está solo de paso. 

Allí nos trasporta la música de esta noche, la música del genio del violín escocés de las Tierras Altas, Alasdair Fraser que con la virtuosa chelista californiana Natalie Haas, interpretan  Grand Etang / Hull Reel un viaje por las Tierras Altas escocesas y su tradición folclórica.


Y es tan insignificante el tránsito en aquellas tierras altas, que la carretera es de un solo carril con pequeñas isletas cada cierto número de metros para que orilles el coche si ves venir otro en dirección contraria. Ni un alma vimos nosotros durante un buen rato. Yo llegué incluso a pensar que no la veríamos nunca más, que aquello era el fin del mundo y como mucho veríamos aparecer un gaitero en lo alto de una colina tocando.

No me hubiera extrañado: ya nos había ocurrido algo así antes. Otro día, nos habíamos bajado del coche a dar un paseo y de la nada había surgido el sonido penetrante de la gaita que entre aquellas montañas chatas reverbera como en una catedral.

Siguiendo su sonido, habíamos ascendido una loma para encontrarnos al otro lado a un gaitero, plantado en mitad de la nada, con su falda kilt, su boina y sus medias gruesas para combatir un frío que cortaba el aire. No sé si lo había puesto allí la oficina de turismo escocés o se había puesto él a sí mismo llevado por la necesidad de disfrutar de la acústica y la vista asombrosas del paisaje, pero el caso es que ahí estaba llenando aquella inmensidad vacía de música arrastrada por el viento. Cuando estás allí entiendes para qué se hicieron las gaitas. Aquel lugar pide gaita a gritos, aquellas tierras deshabitadas necesitan de la potencia de esos fuelles comunicar y acercar a los pocos seres humanos que las habitan, para que se sientan un poco menos solos. Miss Laura Risk


Así nos sentíamos nosotros recorriendo ahora aquellas Highlands, abrumados por el silencio y la soledad. Y creo que si no hubieran aparecido unas ovejas habríamos creído que estábamos muertos. Pero allí aparecieron ellas a la vuelta de un recodo para salvarnos, aunque totalmente ajenas a su papel de salvadoras, demasiado absortas en mordisquear hierbajos. A nosotros nos devolvieron la vida y como impulsados por ella, paramos el coche en una isleta y salimos a respirar el aire.

Jamás había tenido una sensación parecida que creo que compartía el resto de mis compañeros de viaje. Tenía la sensación de ser uno de los últimos hombres sobre la Tierra y de los primeros, la sensación de estar solo en el mundo pero a la vez acompañado por aquellos que estaban conmigo, con los que tenía la suerte de compartir algo único, no sé, la vida, simplemente, el placer de estar vivo para ver aquello. Jamás había sentido esa libertad que hace que te salgas de ti mismo como si por fin hubieras encontrado un lugar sin fronteras, un lugar sin las barreras del hombre y que el hombre había respetado para su disfrute, por una vez. Jamás antes había tenido aquella sensación de estar en la última frontera del mundo, en el principio y el fin…

Es verdad que tampoco he vuelto a sentirlo pero me basta cerrar los ojos para volver a pisar aquellas Tierras Altas cuya sola existencia me reconforta porque me recuerda que aún quedan lugares en el mundo en los que puedes ser… sin más.

(Texto de Javier Gallego "Crudo" en el programa de Radio 3, Carne Cruda, "La frontera es mi norte")

Para acabar, este regalo, un “bis” de este maravilloso tándem que nos transporta a tierras lejanas y nos hace recordar que no somos héroes. Viaje a Pakistan


domingo, 17 de junio de 2012

Alison Krauss

La voz que te hace soñar

        Esta noche, mi refugio nocturno en busca de una voz que me acompañe hasta que el sueño pueda conmigo es Alison Krauss, digna heredera de una tradición que hermana a la pionera Dolly Parton con la Emmylou Harris más contemporánea en su faceta lírica.  Una auténtica perla en la que la música country y el talento van de la mano.

    Veamos su historia: Nuestra cantante de esta noche nace en Illinois, USA. Comenzó, como muchos de los y las grandes artistas, estudiando desde muy pequeña violín clásico para luego ir afinando sus gustos. Fue así como llegó al violín de bluegrass (literalmente, "hierba azul") un estilo musical cercano al country. Desde ese momento pareció enamorarse para toda la eternidad de él. En 1987 graba "Too Late To Cry" su primer larga duración en solitario, con gran éxito. Desde entonces ha conseguido varios discos de platino y 21 premios Grammy siendo la mujer que más ha ganado como solista, productora, colaboradora , junto a su grupo Union Station.

        Aunque el merecido estatus de gran estrella que le faltaba conseguir fuera de su país lo logró en 2007 con “Raising Sand”, fantástico trabajo junto a Robert Plant, el ex vocalista de Led Zeppelín.


        El  pasado 12 de mayo, el Berklee College of Music, de Boston, le concedió, junto a los Eaglesun doctorado Honoris Causa por sus logros e influencia en la música, y por sus contribuciones duraderas a la cultura estadounidense e internacional. Este galardón ha sido recibido con anterioridad por músicos como Duke Ellington, Aretha Franklin, David Bowie o Bonnie Raitt entre otros.

        Su virtuosismo con el violín y una voz armoniosa, capaz de transmitir sensibilidad y emociones como pocas en el panorama musical en todo el mundo, da vida a unas letras muy cuidadas, mientras las canta casi acariciándolas, con enorme ternura. Así consigue que su música sea de esa que “cuelga”.  Además, ha sabido incluir magistralmente en sus canciones tendencias del góspel, el blues y el pop .

        Algunos de sus temas son ya un clásico, de una belleza musical que pocos consiguen alcanzar, reservado simplemente a los mejores, a esos genios que nos hacen soñar, que buena falta nos hace. Lo podéis comprobar en Crazy as Me ( Tan loca como yo…)

TAN LOCA COMO YO

Normalmente estoy sola…
a excepción de los seis meses en los que jugaba
con las llamadas y las facturas de teléfono que esperaba…
Esa es la vida que yo he elegido,
no tengo ninguna objeción si él está…o si no,
supongo que me enviaría una rosa.

Simplemente no me pidas la verdad si tú decides mentir, cariño,
y no trates de abrir mi puerta con tu llave maestra.
Algunos amigos creen que yo, simplemente, tengo un problema…
que no he podido encontrar a alguien que esté tan loca como yo.

Aún amo lo que me gusta,
y amo andar sola, cantar una canción y escuchar la radio.
Tú puedes andar solo, y si cambias de opinión… bien, está muy bien,
pero hay algo que tú tienes que saber.

Simplemente no me pidas la verdad si tú decide mentir, cariño,
y no trates de abrir mi puerta con tu llave maestra.
Algunos amigos creen que yo simplemente tengo un problema…
que no he podido encontrar a alguien que esté tan loca como yo.

        Los álbumes de Alison Krauss con su inseparable banda son auténticas lecciones de cómo mantener viva la llama creativa de una música imperecedera.


        ¿Qué os parece? Fijaos bien dónde radica el guiño, la sorpresa: en ese repertorio en el que la voz de Alison atrapa y guía, mientras su banda aparece para romper el ritmo, recordar dónde estamos y con quién estamos tratando, para acto seguido volver al encandilamiento de unas canciones que hacen del medio tiempo su jugada maestra con su estremecedora cercanía, pero sobre todo con la complicidad que consigue establecer Alison cuando canta suave, modulando con un dominio del tempo realmente brillante. Me fascina.

        Alison Krauss tiene canciones que forman parte de la historia musical, como Down in the River to Pray, interpretado, entre otras, para la banda sonora de la película O Brother!


        Para acabar, aquí dejo otra pieza que alcanza igualmente la categoría de obra maestra… y que nadie se atreva a dudarlo. ¡Larga vida a la nueva Reina de la música country! Y que lo disfrutemos sus fieles vasallos, que ya vamos siendo un montón.

When you say nothing at all (Cuando no se dice nada en absoluto)

Felices sueños.


sábado, 19 de marzo de 2011

La Lista de Schindler


Cuando el violín se convierte en la prolongación de un alma que se lamenta y llora de dolor.

Esta noche no tenía pensado postear. Sólo me apetecía escuchar algo sereno que acompañara a mi yo interior. En esa búsqueda me he tropezado con el tema principal de La Lista de Schindler, una de mis primeras "músicas nocturnas" que compartí en el Facebook.

Basada en el libro El arca de Schindler del escritor Thomas Keneally  y dirigida por Steven Spielberg, la película relata la historia de Oskar Schindler, un hombre de negocios católico checo que salvó la vida de más de un millar de judíos polacos durante el Holocausto. El título se refiere, precisamente, a la lista de los nombres de1100 judíos a los que Schindler contrató para trabajar en su fábrica evitando que fuesen enviados a los campos de concentración.
La Lista de Schindler logró unas críticas excelentes y una gran popularidad. Por esta razón, puso muy nerviosos a los negadores del Holocausto .


La banda sonora, a cargo del maestro John Williams,  una de las más magistrales que ha dado la historia del cine, supuso para Williams su quinto Oscar.
La genialidad de la partitura de la Lista radica en algo común a muchas obras maestras: su sencillez. Pocos son los instrumentos que suenan a lo largo del disco, con un absoluto protagonismo del violín. Con esta banda sonora, Williams se pone al lado de las víctimas componiendo un sentido y emotivo tributo a las víctimas del Holocausto. Su música resulta intimista y tremendamente emotiva, transmitiendo una infinita tristeza. El resultado es una muestra del propio dolor e impotencia de Williams ante la cruda realidad que se nos narra en el film. 


Es una partitura conmovedora. ¿verdad? ¡Quién puede negar que en muchos momentos el violín llora contigo!

La  otra pieza clave de la banda sonora la encontramos en una magnífica interpretación. El primer violín de la orquesta corre a cargo del extraordinario talento de Itzhak Perlman uno de los mejores del mundo en su oficio. El hecho de que Perlman sea judío conlleva una sobrecarga sentimental a la hora de dar vida a esta banda sonora. Su prodigioso violín se nos muestra a ratos absolutamente desgarrador, en ocasiones enrabietado y otras veces inmensamente compasivo. La fusión del talento de Perlman con  la composición de Williams da como resultado una obra ciertamente estremecedora que personifica la tristeza en nuestra alma. 
Han pasado 66 años desde aquel 27 de enero de 1945 en que el viento frío golpeaba con crueldad los huesos de los miles de judíos y prisioneros de guerra que aún tenían una aliento de vida en el árido campo de exterminio nazi Auschwitz-Bikernau (Polonia) y en el que se estima murieron aproximadamente 2 millones de judíosEl ejército soviético llegó para liberar a las personas que lograron sobrevivir al sufrimiento al que fueron sometidos por los nazis . Cuatro meses después, el 5 de mayo, el ejército norteamericano liberó Mauthausen (Austria), el "campo de los españoles"

La otra cara de la moneda.

Y ahora os sugiero que entréis en este enlace.

Las fotos tomadas en la franja de Gaza ( la mayor cárcel del mundo) publicadas en su web por  Norman G. Finkelstein , el polémico autor del libro La Industria del Holocausto, son tan idénticas al pasado que tienen que provocar nauseas a los seres humanos de buena voluntad.  El Holocausto ha sido utilizado como estratagema política contra los árabes hasta el día de hoy. La mala conciencia de todos los países que hicieron ver que no veían, los tiene paralizados.

“No existe el Pueblo Palestino... ellos no existen” (Golda Meir. Declaración al Sunday Times. 15 de Junio de 1969).

En la actualidad, nadie pone en duda el papel del pueblo alemán ante el Holocausto.
Son innumerables los discursos públicos de Hitler en donde hacía una explícita referencia al "problema judío" que quedan como un testimonio indeleble de la complicidad del pueblo alemán en el mayor genocidio de la historia humana. La compleja y gigantesca maquinaria de muerte que se instauró en Alemania a partir de 1933 hubiese sido imposible sin la participación activa de distintos sectores del pueblo alemán. ¿Y ahora? ¿No hay complicidad del pueblo judío ante el genocidio palestino? ¿No hay complicidad de lo que eufemísticamente se ha dado por llamar "comunidad internacional"? 

La Unión Europea, el principal socio comercial de Israel en el mundo, observa. Mientras, Israel intensifica su bárbaro asedio a Gaza, castigando colectivamente a 1.500.000 civiles palestinos, condenándolos a la devastación y la muerte. Si Europa cree que de esta forma se arrepiente del Holocausto contra su población judía, lo que está haciendo de hecho es facilitar vergonzosa y conscientemente la ejecución de un nuevo genocidio contra el pueblo palestino.

Habrá un día, quizás, en el que otro violín desgarrador llore por la suerte y el dolor de Palestina.