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viernes, 20 de junio de 2025

Sheila Chandra, la voz truncada

 “Cantar es lo más cercano a la espiritualidad que conozco”

He dicho varias veces por estos lares que no soy yo quien busca la música, sino que la música me encuentra a mí. Eso me sucedió con Sheila Chandra.

Hace 15 años, después de uno de esos días intensos en los que necesitas música balsámica para poder dormir, descubrí su voz en A Sailor's Life, un embrujo que, si cerráis los ojos, hipnotiza y nos desconecta de la cruda realidad.


La riqueza, fluidez y calidad de su voz me golpeó inmediatamente. Estaréis conmigo que hay una “jondura” diferente en la garganta de esta mujer, que sustituye la percusión por el canto dhrupad típico de India, una suerte de embrujo rítmico que descompone en pequeñas partículas toda clase de onomatopeyas y sílabas, con el fin de lograr un efecto percusivo ante el micrófono. Le llaman algunos “el yoga del sonido”

Sheila descubrió su voz a los doce años mientras estudiaba en la escuela de Artes Teatrales. Desde entonces, su camino elegido fue ser cantante. Nacida en Londres en 1965 y de padres indios, sus inicios fueron fulgurantes. Con siete años era actriz infantil en una famosa serie de la BBC, Grange Hill. Sin tener ningún tipo de contacto con el negocio de la música, pulió su técnica vocal como una labor de amor, pasando hasta dos horas cada noche lanzando su voz en el alto hueco de la escalera de la casa de su familia. "No sabía cómo fabricar una oportunidad, confiesa, pero estaba decidida a que cuando se me presentara una oportunidad, estaría lista".

The Guardian

Se estrenó como vocalista en la década de los 80 con los Monsoon, una banda británica que buscaba la manera de fusionar el pop occidental y la música clásica de India. Inventaron un estilo, el indie pop, que fue precursor de lo que luego se conocería como world music. Un término que no le gusta nada, por cierto: "Ha generado una forma de apartheid", afirma.

Era 1982, ella tenía 16 años y su sencillo debut, Ever So Lonely, una creación sobrenatural de tablas y sitares coronada por su voz etérea alcanzó el número 12 en la lista de sencillos del Reino Unido.

En 1984, Sheila lanzó “Quiet”, su segundo álbum, que marcó un importante cambio en su estilo musical. A partir de este trabajo, comenzó a explorar el canto a capella, un estilo vocal que estaba profundamente arraigado en las tradiciones musicales de la India. Uno de los álbumes más cautivadores del verano de 1994 fue “The Zen Kiss” un trabajo que se nutre de influencias tan diversas como la música islámica, andaluza, búlgara y celta. Y, por supuesto, al ser de ascendencia india oriental, Chandra también emplea ragas y ornamentaciones musicales clásicas indias, siempre ancladas en el incesante zumbido.

Progresivamente se fue introduciendo en un mundo mucho más experimental, que culminaría con tres álbumes para Real World, el sello de Peter Gabriel, en el que combinaba multitud de tradiciones. Su habilidad para cruzar continentes en una sola línea vocal y entrelazar a la perfección los estilos vocales del mundo árabe, Andalucía, Irlanda, Escocia, India y estructuras más antiguas como el canto llano gregoriano, creó una verdadera fusión en una sola mente y una sola voz. “Weaving My Ancestor's Voices” consolidó a Chandra como heredera espiritual de una tradición vocal mundial, mientras que la sensible y meticulosa producción de su marido Steve Coe,  la enriqueció aún más y fue parte integral de la grabación, especialmente en las virtuosas piezas de percusión vocal "Speaking In Tongues" I y II. El álbum permaneció varias semanas en el Top 10 de Música Mundial de Billboard y superó en ventas a todo el resto del sello en Estados Unidos.

Sheila también fue una de las cuatro solistas de la banda sonora de “El Señor de los Anillos. Las Dos Torres”, en 2002, (con una pieza escrita especialmente para ella titulada Breath Of Life), que alcanzó el disco de platino.

Pero su voz tenía los días contados. En 1992, Sheila Chandra tuvo un grave accidente de coche. Tuvo que ser intervenida de urgencia para no perder la vida. No había tiempo para delicadezas y la intubación se hizo sin demasiado cuidado. A la larga, aquel detalle acabó con su carrera. “Después de la operación de emergencia tuve problemas con mi voz. Eso limitó mi producción y mi capacidad de experimentar a partir de ese momento”, recuerda. Durante años mantuvo a raya su dañada laringe usando drásticas medidas de protección. Si tenía un concierto, ensayaba una hora al día. Eso significaba no hablar absolutamente nada con nadie el resto del tiempo. Tenía que elegir, todo lo que podía tolerar antes de que el dolor fuera insoportable eran dos horas de charla o esas prácticas.


En 2007, tras un descanso de 14 años, ofreció conciertos en el festival WOMAD organizados por Gabriel y participó en el primer álbum de The Imagined Village y realizó una gira por el Reino Unido con ellos. Lamentablemente, la voz de esta innovadora artista ha seguido deteriorándose. En 2010, Sheila desarrolló el síndrome de la boca quemada (glosodinia), sin causa ni cura conocida, y ahora sufre un dolor neurológico persistente que se desencadena a mover la lengua que la incapacita para hablar, reír o llorar sin sufrir un dolor intenso. Cantar está completamente descartado. Es prácticamente muda y se comunica en persona principalmente mediante notas escritas a mano y un lenguaje de señas muy básico.

Retirada de la música, dada su dura experiencia, dedicó su atención a escribir libros de autoayuda, el primero de los cuales, Banish Clutter Forever – How the Toothbrush Principle Will Change Your Life (Deshazte del desorden para siempre: cómo el principio del cepillo de dientes cambiará tu vida), se publicó en 2010. Y asesora a jóvenes artistas, como el grafitero Stik. Para acabar, esta maravillosa nana cantada en castellano y con el típico acompañamiento pregrabado que siempre utilizó en sus conciertos en directo.

Cuidaos mucho. Y buscad la belleza, es la única protesta que vale la pena en este asqueroso mundo. Si dejáramos de lanzarnos artefactos que nos destruyen y empezáramos a compartir la música que nos construye, está claro que supondría un punto de inflexión en nuestra historia global. La música tiene el poder de transformar el mundo porque puede transformarnos individualmente. Así sea.

Buenas noches.  Bona nit.  Boas noites. Bones nueches. Arratsalde on Надобраніч. طاب مساؤك. לילה טוב




lunes, 6 de abril de 2020

Mayra Andrade, la voz de miel de Cabo Verde

Luz de verano en tiempos de pandemia

            Si hay algo que no ha encontrado hueco en mis rutinas y actividades sensata y concienzudamente planificadas para este confinamiento es el llorar. Sí; llorar, dejar correr las lágrimas mejilla abajo, mansamente, abrir esa válvula de escape para mitigar el dolor. 

Llorar porque me pesan los muertos (que no son míos, pero son de todos), la soledad de su adiós sin despedida, la angustia de sus familiares. Llorar de pura rabia al saber que en ocho comunidades tenemos los servicios sanitarios colapsados mientras que en las residencias de ancianos se mueren a destajo, como si la muerte estuviera haciendo horas extras. Llorar por mi madre aislada en la habitación de su residencia y, ante su desesperación, tenerle que decir: ¡pero mamá! ¡estás viva! Llorar por los 6 millones de ancianos que viven solos, que están enfermando de soledad, desconcierto, desorientación y miedo. Ante tanto sufrimiento, sé que necesitaría encontrar un pequeño espacio para dejarme ir, pero cuando se me nublan los ojos y se me pone un nudo en la garganta, cuando la voluntad de no dejarme llevar por la negatividad flaquea, cojo aire y trago saliva y, como si hubiera delante de mí una señal de tráfico que dijera: PROHIBIDO LLORAR, sigo viviendo.

Pero hoy se ha abierto la veda. En mi anterior entrada dedicada a Marco Mezquida, Kepa Osoro Iturbe, un experto en Bibliotecas Escolares, un tema que me apasiona, y en Literatura Infantil y Juvenil, me invitó, generosamente, a descubrir a la cantante caboverdiana Mayra Andrade. Confieso que como el enlace de Youtube que me propuso para presentármela era de un concierto entero, me he puesto a investigar y a buscar canciones suyas en acústico (para mí es como desnudarse) y lo primero que he encontrado es esto:


AISLADA
Yo conozco a una mulata
que vive encerrada,
aislada en una jaula de color de plata.
Tiene por compañía
la noche y la luz del día,
es hija del sufrimiento y del tormento.

Ya le he pedido a Nuestro Señor
que me diera un ala en flor
para volar hasta esa mulatita,
para quitarle su dolor,
para hacerla mi reina,
su libertad y mi felicidad.

Ha sido empezar escuchar este homenaje sereno e hipnotizante a la reina del morna de Cabo Verde, la "Diva descalza" Cesária Évoracon una interpretación prístina y desnuda de su famosa balada, que no he podido más que, por fin, echarme a llorar de emoción. Y así he podido aliviar un poco el dolor por los muertos, por los aislados en completa soledad, por los ancianos, por los sanitarios (los mayores héroes de esta crisis), por lo niños, por tantos, por todos.

“Una voz criolla asombrosamente delicada'” dijo de ella el The Sunday Times. Y como siempre que la voz de una mujer me enamora (creo que sin darme cuenta las colecciono), la de Mayra, tierna y suave, me animó intentar conocer mucho más de ella. Afortunadamente hay mucha información, entrevistas y críticas que me han mostrado a una mujer fascinante, valiente, femenina y feminista. Gozad de ella; os aliviará.

Mayra nació en 1985, cuando Cabo Verde estaba celebrando diez años de independencia. "Crecí rodeada de este amor por el país, recordando los sacrificios que hicieron la generación de mis padres para que fuéramos personas independientes".
           A la edad de 6 años, dejó su tierra natal por primera vez y se fue a vivir a Senegal, donde su padrastro era embajador de Cabo Verde. “Allí descubrí África continental. Era un país vecino, pero la gente hablaba otro idioma, se vestía, comía, rezaba y bailaba de maneras muy diferentes a las nuestras ". Dos años después, la familia se mudó a Luanda, donde vivieron intensamente la guerra civil angoleña. De regreso en Cabo Verde, habiendo pasado por Alemania, a la edad de 14 años ya sabía que quería cantar y comenzó a forjar su destino. A los 17 años, tras ganar el concurso de canción Jeux de la Francophonie en Canadá, obtuvo una beca para estudiar en Paris lecciones de canto. 

Allí conoció y colaboró con el compositor Orlando Pantera, fallecido en 2002 con 33 años y cuya obra tuvo un profundo calado en la música caboverdiana.Ya dominaba el francés debido a sus años en Senegal, así que tenía algunas composiciones propias y desbordaba el deseo de hacer realidad su carrera. Actuó por la noche, estudió, hizo contactos y a los 20 años firmó con Sony. Durante los 14 años que vivió en la capital francesa, lanzó sus primeros cuatro álbumes. El primero, “Navega” (2006), una producción sobre sus "raíces", habla sobre el amor, la sensualidad o la familia; fue grabado acústicamente a razón de tres canciones al día.


En 2008, Mayra ganó el premio Newcomer en los BBC Radio 3 Awards for World Music con su álbum debut. Tres años después ve la luz “Stória, stória” “un álbum de princesas”, según sus propias palabras, que se grabó en París, Brasil y Cuba, y fue presentado en una gira con ocho músicos. Luego grabó un concierto de trío que le proporcionó el material para el siguiente álbum, “Studio 105” (2010) “Después de eso, decidí que quería hacer un álbum más pop” que se tituló “Lovely difficult” (2013) Ella admite que este álbum es una paradoja por ser el más ecléctico, tanto lingüística como musicalmente. Cantadas en criollo caboverdiano (creole), portugués, francés e inglés, las canciones del álbum pasan sin problemas de los géneros tradicionales de Cabo Verde a sonidos más globales, que abarcan diferentes estilos, como el reggae, el jazz, el soul e, incluso, algunos rockabilly. El resultado es una mezcla hipnótica, apuntalada por su voz de miel, y un tempo suave y rítmico. “Es un álbum más variado y personal. Soy una mujer de mi tiempo, afectada por tantas influencias. Nunca he escrito o cantado tanto en tantos idiomas”.


En 2016 se mudó a Lisboa, un momento que marca un nuevo significado en su vida. “A los 30 años, la mujer adquiere una conciencia brutal de su fuerza. Nunca me he sentido tan hermosa, poderosa, libre. Y eso es un logro. Tuve que defender mi camino, mi forma de ver mi cuerpo, mi persona, mi vida, mi música, decidiendo cómo quiero ser en este mundo”. Tras cinco años de silencio discográfico y un proceso de búsqueda y reflexión, Mayra Andrade encontró un nuevo modo de expresión con “Manga” (2019), un estupendo álbum entre el afrobeat, la música urbana y la música tradicional de Cabo Verde y que, manteniendo sus señas de identidad, supone un avance hacia un sonido más contemporáneo. En él resaltan también sus acompañantes, el multiinstrumentista caboverdiano Kim Alves y a dos jóvenes creadores africanos: el marfileño 2B y el senegalés Akatché. Creo que valdrá la pena seguir sus pasos.


Su éxito entre el público internacional y de la crítica, le valió una invitación para grabar con uno de los mejores íconos de la música francesa, Charles Aznavour. Así, antes de los 30 años Mayra ya era la cantante caboverdiana más popular de su generación. A Mayra le gusta pensar que su trayectoria transmite el mismo sentido de aventura, y sutileza aventurera, que admira tanto en el trabajo del gran brasileño Caetano Veloso de quien dice estar totalmente influenciada.


Valorando su producción en conjunto estaréis conmigo que la música de Mayra Andrade ejemplariza el potente efecto regenerador del mestizaje cultural. Ha explotado al máximo su herencia criolla (africano-portuguesa) creando una música de múltiples capas que abarca inflexiones brasileñas funanàs, mornas y batukus y las adereza con delicadas armonías jazzísticas, cubanas, pop parisino, líneas de bajo funky y alguna guitarra flamenca para extraer un sonido propio. Sus canciones evocan un verano eterno que dispersa las nieblas y los escalofríos del momento que vivimos, pero nunca recurre al exotismo. Una mezcla de colores radiantes y danzantes, ritmos de terciopelo y melodías vitales, una vitalidad que te conquista.


Vivo porque necesito vivir, y no pienso en cómo podría influir en mi música. No estoy mirando Tengo un lado muy reservado, pero emocionalmente soy muy intensa. No hago un cálculo ni me pregunto si lo que vivo alimentará lo que estoy creando. Vivo y al mismo tiempo pongo una distancia de las cosas que vivo. Soy la actriz y la narradora al mismo tiempo. Simplemente hay un momento en que el vaso se llena, para bien o para mal, debo comenzar a escribir. La música es, en gran medida, un registro de confesiones, revelaciones y una forma de exorcizar, de hacer las paces con ciertas cosas, de expresarme.



Al acabar de escribir esta entrada, escucho a Juan José Millás en la cadena SER explicando con voz grave y apesadumbrada, transmitiendo una profunda tristeza, que en Madrid se han creado tres grandes morgues dos de ellas en centros comerciales, templos de consumismo, como si estas personas que se almacenan allí fueran los restos de un naufragio, los restos del capitalismo que tantos recortes hizo en Sanidad y en los servicios públicos durante los últimos años. Gracias, Kepa. Mayra ha conseguido, al menos, que me haya podido evadir de la realidad por unos momentos. O no.

Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ রাত্রি. Laku noć. Bon lannwit.


Fuentes
https://www.mayra-andrade.com/
http://www.heroinas.net/2014/09/mayra-andrade.html
http://whatsonafrica.org/mayra-andrade-lovely-difficult-is-a-love-cult/
https://www.last.fm/es/music/Mayra+Andrade/+wiki
https://revistatrip.uol.com.br/trip/trip-gir-a-cantora-de-cabo-verde-mayra-andrade-traz-a-potencia-e-a-sensualidade-da-mulher-africana
https://aldeiadalusofonia.com/2015/07/15/quem-e-mayra-andrade/

lunes, 21 de mayo de 2018

Emel

La voz de la esperanza tunecina


Su nombre significa “esperanza” en árabe. El mismo sentimiento que la cantante que quiero presentaros esta noche, Emel Mathlouthi, supo transmitir a una juventud tunecina anhelante por reconquistar la libertad perdida bajo el régimen de Ben Ali. Su canción Kelmti Horra (Mi palabra es libre), interpretada de forma espontánea durante las protestas de la Revolución de los Jazmines en 2011, dio la vuelta al mundo convirtiéndola en “la voz de la primavera árabe”. "Somos hombres libres que no tienen miedo", dice. "Somos los secretos que nunca mueren / y somos las voces de los que se resisten".



"La canción nació en la playa en el festival de cine de Kelibia. Por algún tiempo tuve en mente esos versos sin encontrar la melodía correcta. La magia sucedió esa noche”.

Cuando empezó la revolución tunecina, desencadenada por la autoinmolación del vendedor callejero tunecino Mohamed Bouazizi a fines de diciembre de 2010, Emel vivía en París, donde se había mudado hacía dos años, para poder cultivar, expresar y compartir su arte con los demás porque su música había sido prohibida por el gobierno tunecino. “En Túnez no había espacio para poder realizar todo eso (…) Cuando ocurrió la revolución, una de mis canciones explotó y trajo luz a todo el trabajo que estaba haciendo”. Fue una verdadera suerte que eso fuera así ya que el poder creativo de su obra está acorde con el poder ideológico.

Habiendo crecido en Túnez durante el régimen autoritario de Zine El-Abidine Ben Ali, Emel comenzó a escribir canciones de protesta allá por el 2004. “Empecé a escribir canciones a los 10 años, pero entendí el gran poder que tienen para sacudirse de la apatía escuchando a Björk y Joan Baez". 

Escuchando su álbum debut, "Kelmti Horra" (2012), y su último lanzamiento, "Ensen" (2017), parecería que en el centro de la musicalidad de Mathlouthi se encuentra un profundo rechazo a los límites culturales o conceptuales, y, como respuesta, el deseo de intentar su disolución. Su trabajo resulta, por lo tanto, un hipnótico y cautivador remolino de diferentes instrumentos, ritmos, culturas, tiempos, influencias e incluso idiomas.


Es el caso, por ejemplo, de la canción Nací en Palestina (en inglés, "I born in Palestine"), cuyas letras son en español y en árabe. Aunque Mathlouthi añadió las letras árabes en su versión de la canción, e imaginó a Palestina como la fuente geográfica de su protesta, ella basó su interpretación en una canción llamada Nací en Alamo  (en inglés, "I born in Alamo"), presentada en la película "Vengo" (2000).

En esta canción trata de describir el sufrimiento de un hipotético ciudadano palestino que su voz (traduciendo del español) grita: "No tengo lugar, no tengo país, no tengo patria". Con mis dedos hago fuego, y con mi corazón canto, las cuerdas de mi corazón lloran”. Cuando el ciudadano palestino canta en árabe, repite los mismos versos cantados previamente en español, pero estos culminan con las palabras "mi historia no puede borrarse".


No estamos obligados, como nuestros hermanos y hermanas palestinos, a entrar en la línea de fuego para defender nuestros derechos, pero estamos obligados a mostrar solidaridad y a crear presión para que lo que hace Israel se tenga en cuenta. #Gaza #stopthekilling#stoparmingisrael escribió en su cuenta de Facebook ante la reciente masacre de Gaza.

Siete años después de aquella revolución, las composiciones de la artista, principalmente en árabe y con influencias que van de la canción protesta al heavy metal pasando por el trip-hop, escapan a cualquier intento de clasificación. Mezcla de ritmos electrónicos y de instrumentos tradicionales tunecinos, la música de Mathlouthi es libre y su afán por experimentar y reinventarse es constante.

   

Sus vibrantes letras se escuchan hoy en los escenarios de medio mundo, pero  la cantante lamenta no tener más visibilidad en su país, donde solo ha actuado una vez en los últimos seis años. “Prefiero guardar una relación intacta con Túnez. A veces estoy enfadada y a veces no. Quedan muchas cosas por hacer” afirmó a su paso por Madrid el pasado abril.  

Un ejemplo claro de todo lo que queda por hacer es lo que pasa cada año después de la revolución con la llegada del Ramadán, algo que suscita un profundo debate sobre los límites de la libertad de conciencia defendidos en su Constitución. Esta semana, un grupo de ONG, entre ellas la galardonada Liga Tunecina de losDerechos Humanos, han dirigido una carta abierta al presidente de la República, Beji Caïd Essebsi, para reclamar que el Estado respete la libertad religiosa durante el mes sagrado islámico, que prescribe el ayuno durante las horas de luz diurna. Las organizaciones exigen que este año las autoridades no obliguen al cierre de cafés y restaurantes, ni arresten aquellas personas que coman o fumen en público. El año pasado, un total de cinco personas fueron condenadas a un mes de prisión por romper el ayuno en espacios públicos.

Hace un par de días, El País publicaba la lucha de la juventud tunecina por su libertad real y por el cambio. Cuatro años después de haber aprobado una nueva Constitución democrática, Túnez se halla inmersa aún en un proceso de renegociación de sus normas sociales. La Carta Magna garantiza la libertad de conciencia en el artículo 6, algo que choca con diversas leyes y circulares previas, así como con algunas costumbres. Entre ellas, la que obliga a los comercios de restauración que quieran abrir sus puertas durante Ramadán a que lo hagan con disimulo. Así, la mayoría cubren sus cristales con cartones o periódicos. El hecho de que, siete años después de la caída de la dictadura de Ben Alí, todavía no se haya constituido el Tribunal Constitucional por falta de consenso entre los partidos dificulta la depuración de las normas anticonstitucionales. Pero volvamos a la voz de la esperanza...

"La voz de Emel Mathlouthi siente como si el corazón de un ave fuera incendiado por el punto más profundo del océano, un fuego que nadie puede extinguir espera el punto más alto del cielo. Pero el pájaro no quiere que su corazón deje de arder, por lo que el viento puede seguir recogiendo sus cenizas doradas y espolvorearlas sobre los labios grises, secos y hambrientos de la belleza " (Anónimo)



La voz Emel Mathhlouthi tiene el aroma del jazmín, dulce y palpitante como la primavera árabe, canciones en boca de miles de jóvenes tunecinos que reclamaban derechos básicos de todo ser humano, el trabajo, la libertad, la dignidad, convirtieron en himnos. Primavera entumecida, ahora muy lejos. "Pero no todo está perdido. Hasta ese sueño que había tenido una visión de la luz de una realidad diferente existe y resiste, dará escalofríos a cualquier nueva dictadura" garantiza Emel.



Definiéndose a sí misma como una "revolucionaria", también defiende enérgicamente los derechos de las mujeres en el mundo árabe y, en 2014, participó en el documental de Ayat Najafi , No Land's Song, que protesta por la condición de cantantes y artistas en el Irán de Ahmadinejad.

En su cuenta de Facebbok he podido leer este mensaje después de una actuación para chavales en El Cairo: La actuación más increíble en mi vida ocurrió ayer en este barrio. Queremos hacer mucho más para que las personas vivan en condiciones iguales pero mientras tanto la cultura debe ser llevada a todos y en todas partes. Hasta que lleguemos allí, vamos a seguir luchando.
Su trabajo musical y su larga lucha política fueron recompensados ​​con una nominación en 2015 por Popmatters y una actuación individual en la ceremonia del Premio Nobel de la Paz en 2015. "Fue más allá de lo que podría haber esperado", dijo en una entrevista telefónica desde la ciudad de Nueva York.


Siempre fiel a su relación entre su búsqueda musical y su compromiso político y social, Mathlouthi lanzó su segundo álbum, “Ensen”, el año pasado, representando la culminación de su viaje artístico. Cantado casi en su totalidad en árabe, el álbum utiliza la combinación única de ritmos norteafricanos y ritmos eléctricos modernos que siempre ha sido característica de su trabajo. Experimentad la intensidad poderosa de su voz y descubrid las profundidades de su trabajo musical.


Los latidos atronadores y las texturas incendiarias electrónicas abundan. Sus movimientos en el escenario pueden ser siniestros, a veces hace piruetas, a veces acechando amenazadoramente alrededor de sus compañeros de banda, como si se rompiera a cada paso cual bailarín moderno.

 Una canción, Ensen Dhaif, está dedicada a "personas que tienen que soportar el peso y todas las batallas para que un porcentaje muy pequeño pueda disfrutar del poder". Lo cierto es que no resulta extraño la apropiación que se hizo de su música: los ritmos bombásticos de este single invitan a la acción, y su hermosa voz conecta revolución con tradición. Las imágenes de su videoclip oficial son impactantes. 


Todavía tenemos que sentir el dolor de los demás. Esa es la base de que no vayamos hacia la deshumanización. Ese es mi gran punto. Entonces eso es político. Odio la palabra político hoy más que nunca porque es muy sucio. El arte tiene que encontrar una nueva definición para luchar, para asociarse. Creo que mi arte siempre se va a preocupar. Me siento más cómoda agregando [ese término] a mi arte que agregar el término político”.

 Fuentes
http://www.cafebabel.es/cultura/articulo/emel-mathlouthi-la-rebelde-de-jazmin.html

https://pitchfork.com/features/rising/9949-why-the-world-needs-emel-mathlouthis-anthems-against-the-dictatorship-machine/

domingo, 11 de diciembre de 2016

Kroke

“La música debe despertar emociones”

La palabra yidis, Kroke significa  Cracovia. La banda que esta noche quiero compartir con vosotros  lleva este nombre, y está fuertemente vinculada a Kazimierz, un asentamiento judío que había sido un pueblo judío autónomo hasta el siglo XIX y luego se convirtió en el barrio judío de Cracovia. Hasta 1939 Kazimierz era uno de los centros más importantes de la vida cultural judía. La ciudad polaca se ha ido  redescubriendo a sí misma como una metrópolis de la cultura europea-judía del Este.


50 años después de la catástrofe del Holocausto y el declive de la vida judía en Polonia, en 1992 tres graduados de la Academia de Música de Cracovia, Jerry Bawol (acordeón), Tomasz Kukurba (viola) y Tomasz Lato (contrabajo) trataron de redescubrir y revivir las tradiciones y la cultura de sus ancestros a través de la música. En 1993 los tres jóvenes músicos cracovianos grabaron su  primera cinta casete editada por ellos mismos llamada “música klezmer acústica”. Desde entonces han recorrido todo el mundo y han publicado más de una docena de trabajos.

Conocí a Kroke el día que cumplí 50 años. Josep Maria, alguien que es más un amigo que un familiar, me regaló “Seventh Tryp”, un variado abanico de música étnica y sonidos de Oriente, convencido de que me encantaría. Y así fue. Para empezar a hacer boca, la Dance of the snowflake. El video no es de muy buena calidad, es de un concierto que dieron en la Escuela Superior de Filología Hebrea durante la III Semana de la Cultura Judía 15-25 de mayo de 2013. Pero es un tema del álbum que me gusta mucho.


La identidad musical del trío está profundamente arraigada al klezmer, historia en forma de pentagrama de la población judía, en especial la del este de Europa, la que usa la lengua yiddish. Una gran tradición musical que se ha ido enriqueciendo con otros sonidos y ritmos hasta convertirse en un legado sonoro importantísimo. Cuando empezaron no podían llegar a imaginar la importancia que iban a acabar cobrando en el panorama de la música klezmer. Sin embargo, mediante la adición de elementos clásicos y de jazz, los tres excelentes instrumentistas van mucho más allá del alcance de klezmer; así, de una manera apasionada, conectan inmediatamente con los oyentes.

Inicialmente, Kroke tocaba sólo en los clubes y galerías situadas en Kazimierz, antiguo barrio judío de Cracovia. Pero Steven Spielberg se quedó prendado de ellos cuando los vio tocar en Cracovia, durante el rodaje de La Lista de Schindler. No solo llegó a  tocar el clarinete con el trío  sino que también los invitó a actuar en Jerusalén. A partir de entonecesw, la ascensión fue meteórica. En 1996 lanzaron su primer álbum "Trio". Un año más tarde, la banda, también había cautivado a Peter Gabriel que les pidió participar en el Festival Womad, uno de los más importantes del mundo, organizado por su propia discográfica. En él presentaron el disco “Eden”. Años después, cuando el cofundador de Génesis fue invitado al Life Festival de Oświęcim, pidió expresamente que Kroke tocara en este concierto y acabaron compartiendo escenario durante el último tema. Antes, Kroke había participado en festivales de música de toda Europa, junto con artistas como Ravi Shankar, Bustan Abraham, The Klezmatics, Van Morrison o Giora Feidman. También han colaborado con Nigel Kennedy, uno de los mejores violinistas clásicos de todos los tiempos, con quien han hecho infinidad de conciertos. “Lo que me atrae efectivamente en la música de Kroke es su realidad espiritual... es decir la sinceridad y autenticidad en esta música”  Su colaboración se vio plasmada en el disco “East meets East.


Durante su larga vida artística, Kroke ha sabido mantenerse, evolucionar y crecer. Si la banda inicialmente se asociaba a la música klezmer, actualmente oscila en torno a diversos géneros. Los artistas se inspiran en la música étnica de todo el mundo. Sin embargo, siempre enriquecen sus trabajos con sus propias improvisaciones. De esta manera Kroke crea su propio  estilo, único, que flota a través de las fronteras, las formas y el tiempo. Ellos definen su música como “la música de Kroke”, desmarcándose de cualquier etiqueta.


El repertorio de Kroke es instrumental y va desde el lamento hasta la danza festiva. En sus manos cualquier cosa puede suceder, y esa paradoja sobre las nuevas/viejas músicas llega a su punto álgido merced a una interpretación presumiblemente tradicional pero con un alto toque de modernidad en base a esa fusión y apertura de miras de los tres músicos. Sus interpretaciones pueden llegar a ser vertiginosas y arrebatadoras, pero también deliciosamente cadenciosas y envolventes sin perder un ápice de emoción. Kroke son pura magia musical.


Vale la pena parar una especial atención a este tema del álbum “Ten” en el que participa la cantautora y pianista polaca  Anna Maria Jopek, introduciendo una novedad en el repertorio de Kroke: la letra. Sin embargo, la composición encaja perfectamente dentro del reconocible estilo de Kroke, combinando bellas melodías con la improvisación y la melancolía.


Hace un par de años, cuando el grupo celebraba su 20 aniversario con el lanzamiento del álbum “Feelharmony”, la revista musical Diariofolk publicó una entrevista al trío: “La música debe despertar emociones” (…) “Si no despierta emociones es que algo va mal” afirmaron con rotundidad. Algo en lo que, seguramente, todos los que decidís pasaros por este espacio nocturno y alevoso estaréis de acuerdo.

Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב


Fuentes:
- Radio3
- http://espiritudelsur.com/artistas/k-r-o-k-e-polonia/
-http://ocio.laprovincia.es/agenda/noticias/nws-239851-kroke-celebra-sus-veinte-anos-trayectoria-cicca.html
- https://lapoloniadelospolacos.com/2013/11/25/kroke-exportadores-de-klezmer-y-musica-etnica-desde-cracovia-al-mundo/

sábado, 15 de noviembre de 2014

Anouar Brahem

De lo minúsculo al infinito

La pena ignorada (frag)

                                   Estoy apenado
                                   Soy un extraño

Mi pena es diferente a las demás penas.
Es extraña en los mundos de la tristeza.
Mi pena es pensamiento que gorjea
mientras lo ignora el oído del tiempo.

Mas con mi alma he escuchado su eco
en mi juventud embriagada.
Lo he escuchado y triste he caminado
cantando con mi pena cual pájaro de montaña.

Lo he escuchado como un quejido devuelto
por la voz de la noche y el corazón de lo eterno.
Lo he escuchado como el grito amortiguado
de un arroyo entre los desfiladeros.

(poeta tunecino)

Hay músicas  que cuando una las escucha por primera vez ya sabe que van a acompañarle durante el resto de su existencia, formando parte de la particular banda sonora que podría resumir perfectamente los distintos momentos vitales por los que una ha pasado y por los que me quedan por pasar.


Eso me ocurre con  Anouar Brahem, tunecino nacido en la Medina de la capital del país en 1957, otro de los prodigios de la música actual, alguien en el puedes ver reflejada tu alma.

Le llaman, con razón, el "encantador maestro del oud."  El oud, la variedad que se utiliza en los países árabes de lo que aquí conocemos como laúd, es el corazón musical de Anouar, un instrumento que en Túnez se utiliza solamente para acompañar al cantante.

De hecho, Brahem ha magnificado este milenario instrumento, este laúd oriental que se conservó y viajó a través de las edades y los pueblos, desde Babilonia y el norte de África a España, a través del Medio Oriente y Egipto. Pero en los años sesenta, cerca de Túnez, el oud viajero se ve atrapado en el vuelo por un niño de diez años que acaba de entrar en el conservatorio y que toca en orquestas tradicionales.




Una de las primeras osadías formales de este norteafricano es elevar este instrumento a la categoría de instrumento solista. No toca jazz, pero comparte con este género la capacidad de improvisar mientras que , a su vez, el mismo Brahem declara que sus influencias europeas son Debussy y Satie

Por sus cuerdas pasa la vida con mucha alegría y, a la vez, con mucha tristeza, con todo el sentimiento y también toda la ilusión. La claridad de su fraseo, la facilidad con que desarrolla las improvisaciones hacen de esta música una experiencia hermosa e intensa que nos muestra una tradición que no tiene olor a naftalina, ni a cosa de laboratorio, sino que es diálogo sincero, provechoso, cargado de sentimiento, de vida, de viaje, de sinceridad, de nostalgia, de alegría, de todo eso que da forma al ser y el sentir mediterráneo (el Mare Nostrum, mar seminal que ha dado vida a las civilizaciones más importantes de la historia de la humanidad), esa forma peculiar de entender el mundo, y todas las cosas importantes para las personas.

Qaws
De su álbum "Madar" con Jan Garbarek (saxo) y Shaukat Hussain (tabla)


Otra de sus osadías es tomar un instrumento de raíces tan profundas en el sentir de su pueblo y mezclarlo con el acordeón y el piano, y lograr una hermandad de sonoridades que se complementan a la perfección

El Anouar Brahem Trio, con Francois Couturier al piano y Jean-Louis Matinier en el acordeón consigue un diálogo que resulta un bálsamo en tiempos convulsos como los que vivimos. La dulzura del oud se entremezcla con los tintes jazzeros y hasta clásicos del piano mientras el acordeón funciona como una amalgama que da unidad sin caer en la monotonía donde ninguno de los tres ejecutantes prima por sobre los demás. Prodigioso.



También podemos gozar de la formación Anouar Brahem Quarted con Brahem al oud,  Klaus Gesing, con el clarinete bajo,  Björn Meyer con el bajo y Khaled Yassine tocando los intrumentos de percusión darbuka, bendir

Anouar Brahem forma parte, con el libanés Rabih Abou-Khalil, de esta corriente que aúna la música árabe y la occidental. Es verdaderamente un contrabandista que tiene el vínculo musical de un estilo ancestral con la escritura contemporánea, tradicional y la improvisación, con el "mundo" y el jazz. De hecho, y para decirlo simplemente, Anouar Brahem toca la "música del mundo"

Una música que no esconde el diálogo sino que lo busca, y en la confluencia con el jazz (han sido muchos los músicos importantes de jazz los que han colaborado con Brahem), ha encontrado nuevos territorios en los que dejar germinar la música con resultados de una enorme belleza formal salida de las cuerdas de un músico que como buen virtuoso apenas si hace gala de ello, solo con dejar que la música fluya ya ha cumplido.


Vais a ser testigos de un matrimonio entre el Este y el Oeste con Anouar Brahem como maestro de ceremonias. Después de todo es la herencia musical de Oriente con la tradición occidental de jazz y la chanson. Eso proporciona  música de jazz con una encantador tono oriental.


Cabe remarcar que, en 2006, justo después de que el conflicto entre Israel y Líbano, Anouar Brahem se pone detrás de la cámara y dirige su primera película documental llamada Palabras de la guerra. La película gira en torno a una historia de la guerra, con entrevistas a artistas e intelectuales libaneses después del alto el fuego. 


En 2012, a raíz de la revolución tunecina, fue nombrado miembro vitalicio de la Academia Tunecina de Ciencias, Artes y Letras. En Francia, en 2009, fue nombrado "Caballero de las Artes y las Letras."

La discreción de la que hace gala lleva a su música más allá de las culturas y de los géneros, hacia un territorio muy personal en el que todo cabe, en el que todo es posible, en el que el diálogo sincero se llena de sentimiento y de belleza.




domingo, 26 de febrero de 2012

Paul Winter - Callings

“El mago de los sonidos de la Tierra”

Llevo días añorando el mar. Quizás ese es el motivo de que me haya refugiado esta noche en Paul Winter , desde mi punto de vista mucho más que un músico.  Supe de él hace muchos años, cuando la New Age empezaba instalarse en mi casa. Lo escuché y me adoptó de inmediato. “Callings” (Llamadas) fue lo primero que saboreé de este saxofonista de Pensilvania, una auténtica sinfonía marina construida por un músico concienciado, cuya fama iba creciendo paulatinamente y cuyos méritos son incuestionables, como músico y como ecologista. Las ballenas eran seres fascinantes, pero saber que había un músico haciendo música con cantos de ballenas me parecía increíble.
 
Proveniente del mundo del jazz, su fusión con la world music supuso que el melancólico sonido de los instrumentos de viento empezara a dominar el tempo de sus composiciones, dotándolas de un espíritu libre y ecológico. Sus temas acaban siendo una conjunción de música y naturaleza: un bosque, un océano, un paraíso en el que el ritmo lo ponen por igual las olas o los truenos que la percusión, y donde la melodía puede proceder de un saxo, del aullido de un lobo o del canto de una ballena. Lo podéis comprobar en su discografía.
 
"Callings" es el resultado de varios años de investigación con mamíferos marinos, en especial con ballenas, y supone un hermoso y relajante, incluso optimista (que en estos tiempos no viene mal)  encuentro con estos seres que se encuentran permanentemente en peligro de extinción. Para hacer boca, Seal Eyes la pieza del disco que me cautivó, que dura 6:30 pero que goear me la ha dejado en 2:53. Lástima.



En esta fiesta acuática, tres temas más:  Lullaby from the great mother whale for the baby seal pups (Canción de cuna de la Abuela ballena a las crías de foca) una auténtica nana entre ballenas y focas, que crea emotivos y continuos diálogos entre los instrumentos (saxo, oboe, guitarra, cello, piano, órgano) y la naturaleza.


(A partir de ahora cerrad los ojos; los videos no son nada buenos)
Sea Joy (Mar Alegría)


Y Magdalena



Para acabar os invito a investigar sobre su música y especialmente sobre los eventos del “Winter Solstice” que se vienen celebrando desde hace 32 años.