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jueves, 26 de diciembre de 2013

Ennio Morricone

La música de cine se llama Morricone

      Que la banda sonora es una parte esencial de la atmósfera de un film estuvo claro desde los primeros pasos de la cinematografía, cuando el cine mudo no era exactamente mudo y las latas de las cintas iban acompañadas de una lista de partituras. 

      Desde entonces, la música en el cine se ha convertido en un “actor” más: Establece un tono y funciona como guía de lo que debemos sentir en cada momento. Nos manipula, es cierto. Pero también nos ayuda a saber qué puede ocurrir. La banda sonora de una película puede provocar desasosiego en el espectador con la intención de hacerle sentirse  tan desconcertado como un protagonista. También es capaz de elevar en grandilocuencia y dramatismo cualquier escena en cualquier tipo de historias. O puede acabar resultando la única arma para sobresaltar al espectador en una mala película de terror.

      Pero la banda sonora no sólo funciona como conductora de emociones. Su relevancia como herramienta narrativa dentro de las películas se aprecia de nuevo desde los comienzos del cine, donde no sólo subrayaban las emociones que los actores trataban de comunicar con sus exageradas muecas, sino que se empleaban para llamar la atención del espectador y poner énfasis sobre ciertos elementos esenciales de la historia. La música en el cine es, pues, una explicación paralela, a veces opuesta, que bien complementa o bien mejora (nunca debe empeorar) lo que se explica en guion y en imágenes. Y como la música siempre gana, porque nunca es cuestionada, aquello que explique el compositor es aquello que el espectador recibe. 


      Grandes compositores hay muchos, pero parece que siempre que tropiezo con una banda sonora que me gusta está detrás Ennio Morricone. Siento debilidad por él, lo confieso.  Por todo Morricone; porque hay muchos Morricones en Morricone, lo que da fe de su polivalencia y el inmenso interés de su obra: está el vinculado al cine social izquierdista, el de su inquebrantable lealtad a un buen puñado de directores.  Ha trabajado con directores tan diversos como Sergio Leone, Roman Polanski, Giuseppe Tornatore, Brian de Palma, Quentin Tarantino, Bernardo Bertolucci, Oliver Stone o Pedro Almodóvar. Está el Morricone comercial y el artesano, que abarca desde las melodías más sencillas hasta los ejercicios de estilo más atrevidos, que distingue aquello que la gente quiere escuchar y aquello que realmente le gusta componer (por lo general, poco asequible a oídos generales, pero fascinante). 

      Y está el Morricone de los géneros: el romántico, el dramático, el terror, el policíaco o el erótico, en los que imprimió una huella tan reconocible como imitada (el llamado “sonido Morricone”). Pero, claro, está el Morricone de los westerns de Sergio Leone (y los que no son de Leone). Y en este punto habría que remarcar que nadie llevó tan lejos la música para el género, y que por la exquisitez de su aportación merece ser considerado el mejor compositor que jamás haya trabajado en el mismo. 

      Cuando Sergio Leone cuenta con su buen amigo Ennio para componer la música de la llamada "Trilogía del dólar", el  spaghetti western obtiene un inesperado éxito. La estrecha colaboración entre ambos genios de la industria del cine continuaría siempre, haciendo más grandes las películas de este gran director. La soledad del desierto no se entiende sin la harmónica, el cabalgar de los caballos no es lo mismo sin la rítmica percusión ni los tensos y dramáticos duelos no se entienden sin las voces, los silbidos o las trompetas.

      Nadie ha abierto tanto el objetivo de la cámara (musical) como él, nadie ha multiplicado tantas posibilidades expresivas y narrativas en el cine. No quiero afirmar que sea el mejor compositor de cine de la Historia, porque atribuir esa corona en un reino con tantos reyes es casi insultante, pero sí desde luego es uno de los cineastas más fundamentales de este medio. ¡Y sigue vivo y productivo! manteniendo intacta su increíble vitalidad. No es nada fácil hacer un resumen de una carrera tan prolífica. Para detallar su obra y su importancia necesitaría un espacio inabordable, así que iré despiezando lo que más me gusta de él. Espero que la selección que he hecho sea de vuestro agrado.



      En los dos años consecutivos se estrenarían los dos títulos restantes de la trilogía :“La muerte tenía un precio” y “El bueno, el feo y el malo”.

      
No quiero dejar de lado el western sin antes hablar de una de sus mayores características y aportaciones. Morricone ideó una fórmula que aplicaría varias veces en los créditos iniciales (misma fórmula, distinta música) y que consiste en un símil de la Creación: se inicia con sonoridades rudas y primitivas (la música de la Tierra silvestre), prosigue incorporando percusiones y otros instrumentos convencionales y voces (el origen de la vida) y acaba con la orquesta en su máximo rendimiento (la aparición del hombre). Es entonces cuando comienzan las historias. Por ello, la lógica impuso que los instrumentos fueran lo menos convencionales posibles y, a la vez, con las sonoridades más primarias: látigos, golpes de yunque, guitarras tocadas en sus registros graves, campanas, aullidos, gritos, harmónica… todo lo que evocara la idea del origen del hombre. Lo contrastaba con la intervención de la voz soprano de su inseparable Edda Dell’Orso y el resultado, entonces, era perfecto. Aquí tenéis plasmada clarísimamente esta fórmula de Morricone.


      El más famoso de entre los compositores que trabajan en el cine, sin embargo, y esto es muy curioso, tiene una ingente obra que es, a pesar de lo que se pueda creer, muy poco conocida. Exceptuando los westerns y filmes como “La Misión” o “Cinema Paradiso”, que le han dado mucha fama, el grueso de su creación, más de 500 títulos en cine y televisión, es muy desconocida.

La misión (1986)
      Con su ritmo sosegado en unos momentos y desasosegante en otros Morricone, sin alzar la voz, consigue comunicar todo tipo de sensaciones. La inolvidable partitura integra, casi milagrosamente, los sonidos del folclore indígena en una música de naturaleza mística y profundamente evocadora. Banda sonora que no necesita imágenes para llegar a lo más hondo del ser humano. Inexplicablemente no consiguió el Oscar a la mejor banda sonora (nunca lo consiguió). No sé dónde tenían puestos los sentidos los entendidos de Hollywood.

      Dulzura, humanidad, belleza. Unas cualidades que van inherentes al título de Giuseppe Tornatore y su música. Otro de esos ejemplos en los que no se comprende la película sin su banda sonora; las notas no sólo acompañan sino que forman parte de la nostalgia, la melancolía y todo ese abanico emocional de la historia de Alfredo y Salvatore.


      Difícil dejar de lado películas como “El Juego de Ripley”  o “Érase una vez América”

    Ripley’s game, (El juego de Ripley) del 2002 está basada en la novela “El amigo americano” de Patricia Highsmith y cuenta con una banda sonora de regusto minimalista con la que nos vemos envueltos por la tensión creciente de la acción. El clavicémbalo con piezas de Bach y de Scarlatti, ahonda aún más en esta sensación. La película me cautivó. Viendo al protagonista caminar por esa casa monstruosamente grande, monstruoso vacío nocturno, guiados por la música de Morricone, se puede llegar a sentir la soledad y el aislamiento que rezuma este hombre, una soledad que su propio cinismo convertido en forma de vida no le permite reconocer.  La alternancia de minimalismo y música lírica agrega dimensión al misterio. Inquietante el piano desafinado del final. He buscado insistentemente la pieza número 3 del que acabó siendo el disco de la banda sonora, Louise, pero no lo he encontrado. Lástima, porque me encanta.


      “Érase una vez América” dirigida por Sergio Leone en 1984. Para algunos entendidos esta película está considerada como la obra maestra de este director. Una vez más, esos grandes amigos que fueron Leone y Morricone, consiguieron una nueva pepita de oro para el cine.


      Mi admirado compositor de bandas sonoras cumplió en noviembre 85 años. El 7 de diciembre se hizo oficial el Premio Europeo de Cine a la Mejor Banda Sonora por su composición para “La mejor oferta” (2013), la última película que se ha estrenado bajo su batuta. Éste es un Morricone íntimo, cerrado, por momentos críptico, que busca encontrar a través de su música la esencia de la obsesión, de la inseguridad, y lo hace con una música que en términos globales es quebrada, inestable, rota, lo que ayuda mucho a recrear el pesar psicológico del protagonista. Hay un fuerte contraste con su bello y austero tema principal, lírico pero también afligido, y es ese tono dolorido, en momentos desesperado, lo más destacado de esta singular y no fácil creación.


      Pero el Morricone que más me atrae, que más me cautiva, que más me apasiona es el cineasta y compositor comprometido.  Bernardo Bertolucci ya dijo en su momento que “Morricone es el autor de varios de los Himnos nacionales de Italia”, por el inmenso poder e influencia que ha tenido su música dentro y fuera del cine, en los ambientes populares y también los intelectuales. Su vinculación al cine social izquierdista de su país, en filmes de Gillo Pontecorvo, Elio Petri, Giuliano Montaldo o el propio Bertolucci, hicieron de su música toda una declaración de compromiso político e intelectual, y su lealtad a estos directores fue férrea. En una entrevista de la revista Fotogramas, en diciembre de 1999, declaraba:

      “Soy de izquierdas, pero no comunista. Me impliqué en aquellos filmes porque mis amigos los dirigieron, pero también porque lo que se contaba era muy importante. Me alegra saber que con mi música llegaron a más gente”.

      Y esa es, precisamente, una de las claves de su éxito: la repercusión de su música ayudó mucho a popularizar esos filmes: “La batalla de Argel” (1966), “Queimada” (1969), “Sacco y Vanzetti” (1970), “La clase obrera irá al Paraíso” (1971), “Allonsanfan” (1974), “Novecento” (1976) o “El prado” (1979) son solo algunos de esos títulos en los que no se limitó a poner música, sino que hizo de ella un compromiso ideológico que ayudó, porque la buena música tiene ese poder, a implicar emocionalmente a los espectadores. A implicarnos a muchos de nosotros aún más.

      En el caso de “Baarìa”, Morricone recupera una imponente marcha siciliana que había escrito para “Allonsanfan”, en la que condensa el orgullo y el poderío de un pueblo sufriente. Junto a esta, maravillosos temas dramáticos y líricos encabezados por un hermoso tema dulce, evocador y delicado, que lleva bien impresa la firma de su legendario autor y que aporta una gran profundidad emocional. Otros temas de similar línea se combinan con músicas contundentes y dan como resultado una nueva creación ejemplar del eterno romano.

     
 Italia le debe mucho a Ennio Morricone. El Séptimo Arte, muchísimo más. Escuchad el maravilloso himno de “Novecento”. El extenso fresco humano y político de Bernardo Bertolucci está enmarcado en esta apasionada y sincera banda sonora, que se ha convertido en himno y referente.


      Podría haber hablado de Los intocables, “La Cosa”,Días de Cielo” o “Lolita” pero he decidido acabar con una de mis favoritas personales y no tan reconocida como las anteriores, ‘The Legend of 1900’, otra de las colaboraciones de Morricone con Tornatore. Como ya he dejado caer en varias ocasiones, los pianos me pierden, y Ennio desata aquí su habilidad para emocionar con la orquesta con piezas preciosas de aquel instrumento para acompañar la historia del pianista. No faltan los temas de jazz y blues, con su saxo o su trompeta, pero cuando me entran escalofríos es cada vez que escucho The Crisis con ese trágico piano y la nota desafinada que casi parte el corazón cada vez que suena.

      Si tuviera que resumir este largo post (es maravilloso estar de vacaciones para poder dedicarme a lo que tanto me gusta) diría que Ennio Morricone es el músico del sentimiento, la melancolía, la nostalgia y la añoranza. Y sin repetirse, cada película es una nueva inspiración. Toda su obra es maestra gracias a su constancia, su talento, cualidades ambas de los genios. ¡Cómo no amar el cine!

lunes, 5 de septiembre de 2011

The Wall

No necesitamos ninguna educación. No necesitamos que controlen nuestro pensamiento. Ni el sarcasmo oscuro en la clase. Profesores ¡dejen a los  niños en paz!. Somos sólo un ladrillo del muro.

¿Quién de mi generación no ha escuchado al menos una vez el álbum de "The Wall"? Estamos ante la decimotercera obra de Pink Floyd, uno de sus trabajos fundamentales y uno de los mejores discos de la historia del rock en general. "The Wall" es una obra conceptual, señalada por la crítica y los seguidores del grupo como uno de sus mejores trabajos.
"The Wall" impuso al mundo musical una obra con la ansiedad desmedida de una estrella de rock totalmente consumida, que maldice a su entorno por haberla obligado a construir una "pared" contra la escuela y sus torturas, triviales y oportunas.

Pero “El Muro” no solo es un disco de rock; fue también una operación cine-musical nunca antes vista, ya que un disco fue la base de una película en la que el guion y los diálogos eran los mismos que contenía el trabajo del famoso grupo. Salvo por el cambio del tema When the Tigers Broke Free por  Hey You, el material del álbum se utilizó en su integridad.  Varios temas fueron re-elaborados. En general, se hicieron un poco más lentos y mucho más densos que los originales, poniendo al descubierto todos los matices agudos. Una película impactante, supongo que mucho más para una recién estrenada maestra como lo era yo.

Desde el inicio, se muestra el origen del rencor social de Pink, el protagonista. La sobreprotección de la madre, el abuso de la educación inglesa a la que parece que algunos nostálgicos quieren volver, sus problemas amorosos, la falta de un padre y la guerra son sucesos que contribuyen a que se envuelva en su “locura” como único medio de protección frente a los ataques que sufre.

Y vemos cómo el sistema educativo se usa sólo para estandarizar la enseñanza en un proceso de enseñanza-aprendizaje en donde no se razona, no se cuestiona, no se piensa y mucho menos se reconoce las capacidades individuales que cada ser trae consigo... donde los maestros no son más que representantes del autoritarismo y mecanicidad en que nos desenvolveremos después como adultos.

Nace pues la figura del muro, que simboliza su propia represión y exclusión del avance “normal” de la sociedad.Ya adulto, músico y harto del mundo de su profesión, Pink termina refugiándose en la droga como única alternativa para romper con el muro que él mismo ha creado a su alrededor.

"The Wall" puede ser una hora y media de deprimente celuloide, o una herramienta brillantemente colorida y aguda que nos sirve para ver hasta dónde permitiremos que manejen nuestras vidas quienes nos entretienen y educan.

"Se trata del viaje interno en la soledad y la locura de una estrella de rock llamada Pink cuyas causas son principalmente la guerra que le mata al padre, una madre castradora y sobreprotectora. Las instituciones sociales representadas a través del colegio actúan en complicidad con la madre para transformar en “carne picada” cualquier sedimento de creatividad; la esposa aparece como reemplazante de la madre pero no lo comprende y lo abandona. Finalmente mientras los jóvenes no encuentran más salida que la violencia irracional y el nazismo, Pink se hunde en sí mismo hasta hallar la fuerza para destruir la pared. (Eduardo Hojman, libro “Letras que dicen”, 1991)

La escuela controla y encarcela, gritaba una pintada anarquista en los años 80. Ojalá no nos estemos empeñando en convertir a los niños en ladrillos del Muro.

 
La puesta en escena, en vivo, es espectacular.


A continuación, podéis ver The Lost Documentary, el mejor registro audiovisual de la puesta en escena de “The Wall”, caótico y costoso tour 1980-81 de la  banda más vendedora de la década de los 70. Extraído de los archivos secretos de psychedelic_alan, es muy raro de encontrar.

El documental presenta grabaciones inéditas de la construcción y realización de los conciertos en el Earls Court de Londres. Originalmente planeado por Roger Waters para incluir estas filmaciones como un detrás de cámaras, debido a las presiones para mantener los costos de realización y traslado, así como los problemas internos en la banda, este proyecto fue abandonado. El material es histórico y a día de hoy, muy pocos poseen algún DVD completo.

El infierno, la ambición y lo complejo de esta aventura provocó que la banda, a pesar de tener los royalties del que entonces era el disco más vendido de la historia de la música, desbancado un par de años después por Thriller de Michael Jackson,  casi acabaran en la ruina.

domingo, 31 de julio de 2011

Over the Rainbow

"A veces vivir entre la gente es sentirse como una hoja zarandeada; por eso sobreviene la necesidad de aislarse y empezar a soñar" (Cèsare Pavese)

Over the rainbow, cuya música es de Harold Arlen y la letra de E.Y. Harburg, es una de las más famosas canciones de finales de la década de los 30 y ha sido versionada por algunos de los más grandes músicos de la historia. Hace años, 7 creo, Jesús se tomó la molestia de recopilar nada más y nada menos que 74 versiones de la canción, de las 133 que recoge Wiquipedia. Las escuchaba en el coche y ninguna me parecía igual. 
Over the rainbow (en castellano, "Sobre el arcoiris"), es el tema más recordado de la película de 1939, El mago de Oz, un clásico esencial, desde mi punto de vista la mejor película infantil de todos los tiempos, la aventura más inolvidable.
La película, convertida con el paso del tiempo en un elemento en la iconografía gay, se basa en la novela de L. Frank Baum, una lectura infantil obligatoria en Estados Unidos, a quien la productora pagó 75.000 dólares por los derechos de su libro. En el guión participaron docena y media de escritores, entre ellos Arthur Freed y el mismísimo Herman Mankiewitz, el guionista de "Ciudadano Kane". 
La canción, especialmente escrita para Judy Garland, ha sido considerada en numerosas ocasiones como una de las más grandes del siglo XX, aunque se dice que casi fue eliminada del filme porque se consideraba que disminuía el ritmo de la película, pues la mayoría de la música en la misma es más energética, en contraste con esta suave melodía. Todo el filme tiene frecuentes referencias instrumentales a la canción, incluida la secuencia inicial. Parte de la canción fue cortada de la película. Había un verso adicional, cuando el personaje Dorothy estaba encerrado en un cuarto del castillo de la bruja, esperando la muerte. Una grabación de un ensayo sobrevivió y fue incluida en una edición de lujo.
Posteriormente, la canción acompañaría a la actriz durante toda su vida: en todas sus apariciones públicas se le pedía que la cantara.


Garland escribió sobre esta canción a Arlen:
"'Over the rainbow se ha convertido en parte de mi vida. Simboliza tan bien los deseos y sueños de la gente que estoy segura de que ése es el motivo por el que la gente llora cuando la oye. La he cantado cientos de veces y sigue siendo la canción que llevo más cerca del corazón."
Las consultas de psicólogos, psiquiatras, curanderos, gurús y hechizeros de todo tipo están llenas de personas insatisfechas con su vida que necesitan pasear por el arco iris.

Me ha costado muchísimo decidirme por unas versiones en lugar de otras. La de Aretha Franklin o la de Ray Charles me parecen sublimes.





Pero hay otras versiones con personalidad propia como la de Israel Kamakawiwo





La fallecida Eva Cassidy, la cantante que nunca quiso serlo, le da un toque mágico convirtiéndola en algo intenso.




Esta versión del saxofonista Ben Webster tiene un aire nocturno indiscutible.


En algún lugar sobre el arcoiris
muy, muy alto…
hay una tierra de la escuché hablar
en una canción de cuna.

En algún lugar sobre el arcoiris,
los cielos son azules
y los sueños que te atreves a soñar
se vuelven realidad.

Algún día pediré un deseo a una estrella
y despertaré muy lejos de las nubes
dejándolas atrás,
donde los problemas son como gotas de limón
lejos, muy por encima de las chimeneas,
ahí es donde me encontrarás.

En algún lugar sobre el arcoiris
vuelan pájaros celestes.
Los pájaros vuelan por encima del arcoiris,
entonces, ¿por yo no podría?

Si los pájaros vuelan alegremente
más allá del arcoiris…
¿Por qué yo no podría?

sábado, 19 de marzo de 2011

La Lista de Schindler


Cuando el violín se convierte en la prolongación de un alma que se lamenta y llora de dolor.

Esta noche no tenía pensado postear. Sólo me apetecía escuchar algo sereno que acompañara a mi yo interior. En esa búsqueda me he tropezado con el tema principal de La Lista de Schindler, una de mis primeras "músicas nocturnas" que compartí en el Facebook.

Basada en el libro El arca de Schindler del escritor Thomas Keneally  y dirigida por Steven Spielberg, la película relata la historia de Oskar Schindler, un hombre de negocios católico checo que salvó la vida de más de un millar de judíos polacos durante el Holocausto. El título se refiere, precisamente, a la lista de los nombres de1100 judíos a los que Schindler contrató para trabajar en su fábrica evitando que fuesen enviados a los campos de concentración.
La Lista de Schindler logró unas críticas excelentes y una gran popularidad. Por esta razón, puso muy nerviosos a los negadores del Holocausto .


La banda sonora, a cargo del maestro John Williams,  una de las más magistrales que ha dado la historia del cine, supuso para Williams su quinto Oscar.
La genialidad de la partitura de la Lista radica en algo común a muchas obras maestras: su sencillez. Pocos son los instrumentos que suenan a lo largo del disco, con un absoluto protagonismo del violín. Con esta banda sonora, Williams se pone al lado de las víctimas componiendo un sentido y emotivo tributo a las víctimas del Holocausto. Su música resulta intimista y tremendamente emotiva, transmitiendo una infinita tristeza. El resultado es una muestra del propio dolor e impotencia de Williams ante la cruda realidad que se nos narra en el film. 


Es una partitura conmovedora. ¿verdad? ¡Quién puede negar que en muchos momentos el violín llora contigo!

La  otra pieza clave de la banda sonora la encontramos en una magnífica interpretación. El primer violín de la orquesta corre a cargo del extraordinario talento de Itzhak Perlman uno de los mejores del mundo en su oficio. El hecho de que Perlman sea judío conlleva una sobrecarga sentimental a la hora de dar vida a esta banda sonora. Su prodigioso violín se nos muestra a ratos absolutamente desgarrador, en ocasiones enrabietado y otras veces inmensamente compasivo. La fusión del talento de Perlman con  la composición de Williams da como resultado una obra ciertamente estremecedora que personifica la tristeza en nuestra alma. 
Han pasado 66 años desde aquel 27 de enero de 1945 en que el viento frío golpeaba con crueldad los huesos de los miles de judíos y prisioneros de guerra que aún tenían una aliento de vida en el árido campo de exterminio nazi Auschwitz-Bikernau (Polonia) y en el que se estima murieron aproximadamente 2 millones de judíosEl ejército soviético llegó para liberar a las personas que lograron sobrevivir al sufrimiento al que fueron sometidos por los nazis . Cuatro meses después, el 5 de mayo, el ejército norteamericano liberó Mauthausen (Austria), el "campo de los españoles"

La otra cara de la moneda.

Y ahora os sugiero que entréis en este enlace.

Las fotos tomadas en la franja de Gaza ( la mayor cárcel del mundo) publicadas en su web por  Norman G. Finkelstein , el polémico autor del libro La Industria del Holocausto, son tan idénticas al pasado que tienen que provocar nauseas a los seres humanos de buena voluntad.  El Holocausto ha sido utilizado como estratagema política contra los árabes hasta el día de hoy. La mala conciencia de todos los países que hicieron ver que no veían, los tiene paralizados.

“No existe el Pueblo Palestino... ellos no existen” (Golda Meir. Declaración al Sunday Times. 15 de Junio de 1969).

En la actualidad, nadie pone en duda el papel del pueblo alemán ante el Holocausto.
Son innumerables los discursos públicos de Hitler en donde hacía una explícita referencia al "problema judío" que quedan como un testimonio indeleble de la complicidad del pueblo alemán en el mayor genocidio de la historia humana. La compleja y gigantesca maquinaria de muerte que se instauró en Alemania a partir de 1933 hubiese sido imposible sin la participación activa de distintos sectores del pueblo alemán. ¿Y ahora? ¿No hay complicidad del pueblo judío ante el genocidio palestino? ¿No hay complicidad de lo que eufemísticamente se ha dado por llamar "comunidad internacional"? 

La Unión Europea, el principal socio comercial de Israel en el mundo, observa. Mientras, Israel intensifica su bárbaro asedio a Gaza, castigando colectivamente a 1.500.000 civiles palestinos, condenándolos a la devastación y la muerte. Si Europa cree que de esta forma se arrepiente del Holocausto contra su población judía, lo que está haciendo de hecho es facilitar vergonzosa y conscientemente la ejecución de un nuevo genocidio contra el pueblo palestino.

Habrá un día, quizás, en el que otro violín desgarrador llore por la suerte y el dolor de Palestina.

sábado, 5 de marzo de 2011

Manha de Carnaval

El mito de Orfeo y Eurídice  se  esconde en cualquier parte. Un ejemplo claro lo encontramos en la belleza de canción que esta noche nos acompañará, Manha de Carnaval

Dicho tema pertenece a la película Orfeo Negro. De Grecia a Brasil, la historia de la mitología griega que cuenta cómo Orfeo pierde a su amada Eurídice, llegó al cine hace 52 años en su versión más racial de la mano del director francés Marcel Camus, que decidió situar la acción en el Río de Janeiro más desfavorecido y en los días del Carnaval, aunque obviando en gran manera la miseria real de la vida de las favelas.

A pesar del paso del tiempo, Orfeo negro sigue  siendo aún hoy una película única, personal e inclasificable, a veces oscura, otras luminosa, como la misma vida que fluye por las calles de Río. A su vez, hace emerger valores profundos insertos en la cultura brasileña, muy alejados de los estándares sobre el Carnaval como espectáculo que los ayuntamientos y la TV nos han vendido "made in Brazil". Es una visión de la vida quizás más ligada a la cultura gitana que al mundo payo, donde todo se convierte en consumo y mercadotecnia plastificada.

Aunque si la película es una de aquellas que a pesar de los años no deja de sorprender lo que nos atrapa sin dudarlo es su fabulosa banda sonora, ya que Camus decidió que la música fuera una protagonista más de la historia con la irrupción de ese entonces casi desconocido ritmo: la bossa nova 

Y es que la bossa nova debe mucho Orfeo Negro, ya que supuso una catapulta para este género a nivel internacional, al igual que para músicos tan geniales como Jobim o el guitarrista Bomfá.  Canciones como Manha de Carnaval o A felicidade se convirtieron en éxitos mundiales que difundieron la música creada por Jobim al añadir ritmos de jazz a la popular samba La combinación entre bossa nova, mito griego y cultura popular brasileña (santería, budú, etc.) hace que esta película sea única. Además, nos ejemplifica la universalidad de los grandes mitos, unificando la cultura europea y la latinoamericana.

Tristemente, el éxito mundial de la película afectó en los años setenta a la amistad de Bonfá y Jobim, que se disputaron la autoría de la banda sonora. Como dice mi Jesús "el dinerito mata, el dinerito hiere, cuando el dinero crece el amor muere" 

La interpretación de Astrud Gilberto la excepcional cantante de bossa nova, samba y jazz que saltó a la fama de forma accidental en 1963 con su participación en el álbum de Stan Getz y João Gilberto (del que tomaria su nombre al casarse con él) interpretando The girl from Ipanema, es fantástica, penetrante, intensa.


La canción es considerada, sobre todo en los EE.UU, como una de las más importantes del brasil jazz / bossa, convirtiéndose en un estándar de jazz. Y ha sido versionada por una gran variedad de músicos de todo el mundo en su versión vocal o instrumental.

Aquí os dejo esta versión de  Sadao Watanabe, saxofonista considerado como el fundador del jazz japonés, con el gran Toquinho


 Un placer doble para una "noite de Carnaval"

domingo, 20 de febrero de 2011

Sacco e Vanzetti

Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti (zapatero, uno, y vendedor ambulante de pescado, el otro) fueron dos anarquistas e inmigrantes italianos acusados de haber asesinado a dos hombres en un robo a mano armada en 1920 en South Braintree, Massachussets.  El 23 de agosto de 1927 fueron asesinados en la cárcel de Charlestown por el cruel método de la silla eléctrica después de un juicio irregular. Habían pasado más de siete años en la cárcel, en un país crispado por el odio y el terror ante los extranjeros progresistas.


Su ejecución fue un escarnecimiento contra la creciente fuerza del proletariado norteamericano compuesto, mayoritariamente, como pasa actualmente, por inmigrantes que reclamaban mejores condiciones de vida. Sin embargo acabaría suscitando un movimiento popular internacional en contra de dichas irregularidades y como crítica al sistema judicial americano. La ejecución de Sacco y Vanzetti fue llevada al cine en 1971, en plena guerra fría, por Giuliano Montaldo.

La impactante partitura de la película se popularizó gracias a la bella Balada de Sacco y Vanzetti cantada por Joan Baez, con música de Ennio Morricone. El compositor, además, escribió Here´s to You (Esto es para Usted) una exquisita melodía dramática, a modo de réquiem, con la que dignificó a los personajes en su calvario y que se aprovechó en el filme como principal sustento emocional y de denuncia. Sacco e Vanzetti, así, se convirtieron en símbolos de libertad en EUA así como en el resto del mundo

Hoy al escucharla nuevamente me sigue dejando consternada como la primera vez que la oí.


BALADA DE SACCO I VANZETTI (I)

Dadme a vuestros cansados y a vuestros pobres,
vuestras masas agrupadas anhelando respirar libres,
la basura desgraciada vertida en tu orilla,
envíame a estos, a los que no tienen hogar,
a los sacudidos por la tempestad, a mí.
Benditos sean los perseguidos,
y benditos sean los puros de corazón;
benditos sean los misericordiosos,
y benditos sean los que están de luto.
El paso es tan duro que rasga las raíces
y dice adiós a los amigos y a la familia.
Los padres y las madres sollozan,
los niños no pueden comprender,
pero cuando hay una tierra prometida
los valientes irán allí y otros les seguirán.
La belleza del espíritu humano
es la voluntad para intentar nuestros sueños,
y por eso las masas se vierten a través del océano
hacia una tierra de paz y esperanza,
pero nadie oyó una voz o vio una luz
cuando se tambalearon en la costa
y nadie fue recibido con el eco de la frase
Alzo mi lámpara detrás de la puerta dorada.
 Benditos sean los perseguidos,
 y benditos sean los puros de corazón;
benditos sean los misericordiosos,
y benditos sean los que están de luto.

Vanzetti tenía dos hermanas a las que escribió asiduamente desde la prisión. Aunque nunca compartieron sus ideales anarquistas, se decidieron a publicar sus cartas ante la grandeza de corazón de su hermano, un ejemplo de humanidad, respeto y tolerancia.  

“Pronto, los hermanos no se batirán con sus hermanos; los niños ya no serán privados del sol, ni alejados del verdor de los campos; ya no está lejano el día en que ha de haber un pan para cada boca, un lecho para cada cabeza, felicidad para cada corazón”.

“No se avergüencen de mí -escribe en otro momento desgarrador-. Vendrá un día en que mi vida se conocerá tal cual es, y entonces todos los que se llamen Vanzetti se sentirán contentos y orgullosos de su apellido”.
Como dijo Albert Einstein “El caso de los dos anarquistas italianos demuestra que las instituciones democráticas más minuciosamente estudiadas no son mejores que los individuos que las usan como instrumento”.