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domingo, 14 de junio de 2015

Garota de Ipanema / Vinicius de Moraes & Tom Jobim

“Mira qué cosa más linda, más llena de gracia, es esa muchacha que viene y que pasa, con su balanceo, camino del mar”

La vida se siente muy diferente en esta época en que la noche tarda tanto en envolvernos. Hay, no sé, una cierta alegría que te hace tararear canciones mientras realizas los actos más cotidianos. Eso me ha sucedido hoy a mí mientras dejaba descansar los informes de final de curso para hacer una escapada al teatro. Una canción que escuché el miércoles yendo en el coche hacia la escuela no me la podía quitar de la cabeza.


Han pasado 53 años desde que Vinicius de Moraes y Tom Jobim escribieran Garota de Ipanema, y, dicen,  la mujer que inspiró la segunda canción más interpretada del mundo sigue manteniendo la "belleza y la gracia" de la que surgió la letra. Porque esa mujer existió.

Corría el año 1962 cuando Vinicius y Jobim dedicaban horas de culto al whisky refugiados en el Bar do Veloso, de la antigua calle Montenegro de Ipanema (hoy Vinicius de Moraes), en Río de Janeiro, desde donde espiaban el "dulce balanceo" de las caderas de una jovencita cuando iba a la playa o hacía recados para sus padres. Sus movimientos al caminar, junto con su piel bronceada, sus ojos verdes y su esbelta figura le sirvieron a Vinicus de inspiración para dar forma a la letra de una canción que ya había comenzado pero no le acababa de convencer y a la que, finalmente, Tom puso la música.

La canción presentada al público carioca en un bar de Copacabana junto con el cantante y guitarrista João Gilberto el 2 de agosto de 1962, y que originalmente se llamaba Menina  que passa, tuvo su verdadero reconocimiento como éxito mundial cuando, tres años más tarde, unos artistas estadounidenses se fijaron en la melodía.

En la aquella época aparecieron muchas jóvenes cariocas que se autoproclamaron "garotas de Ipanema", explica Pinehiro en una entrevista, pero eso se acabó cuando el mismo Vinicius escribió en una publicación quién era la auténtica inspiradora de su obra más conocida.

La primera grabación comercial llegaría en 1963 y un año más tarde, una versión en inglés grabada por Astrud Gilberto en Nueva York se colocó en los primeros puestos de las listas de discos más vendidos. En Estados Unidos, la melodía de la chica dorada por el sol de Ipanema se codeaba con los éxitos de los Beatles.

La "garota" de carne y hueso, Heloísa Eneida Menezes Paes Pinto, conocida como Helô Pinheiro, hoy tiene 67 años. “Yo era muy tímida entonces, nunca contestaba a sus piropos, solo entraba al bar a comprar cigarrillos para mis padres o pasaba por allí para disfrutar de mis días libres al sol", explicó en una entrevista.

Según confiesa la musa, su novio tuvo motivos para estar celoso, pues Jobim llegó a pedirle varias veces que se casara con él a pesar de los 18 años de diferencia entre ambos. "Estaba enamorado de mí, llegó a confundirme la cabeza, pero al final terminamos como amigos en un relación de afecto y reconocimiento", relató. En Brasil es una celebridad: ha presentado programas de televisión, aparecido en telenovelas y hasta posado en la revista Playboy en dos ocasiones.

Lo que nunca se sabrá es si la canción Garota de Ipanema hubiera existido si ella no hubiera pasado por delante de Vinicius de Moraes y Tom Jobim hace más de 50 años.

“Para ella hicimos con todo el respeto y encanto el samba que le puso en los titulares de todo el mundo e hizo de nuestra querida Ipanema una palabra mágica para los oyentes extranjeros. Ella fue y es para nosotros el paradigma de las jóvenes cariocas; la chica dorada, mezcla de flor y sirena, llena de luz y de gracia." (Vinicius de Moraes, en la revista Manchete en 1965)

Una estatua en la playa de Ipanema, en homenaje a Tom Jobim,  inmortaliza también su inolvidable canción.

 La chica de Ipanema ha sido reinterpretada en múltiples ocasiones y adaptada a distintos géneros a lo largo de la historia, desde Frank Sinatra hasta Amy Winehouse. 

Después de haber sido interpretada por Vinicius de Moraes y Tom Jobim en aquel pequeño bar de Río de Janeiro, Pery Ribeiro fue el primero en grabarla para su lanzamiento comercial en 1963.


En 1963, Norman Gimbel adaptó la letra al inglés y la siguiente grabación (rebautizada The Girl from Ipanema) se convirtió en un éxito mundial. Grabada en Nueva York y posicionándose entre las canciones top de ese año, esta versión de bossa nova los hizo acreedores al Grammy en 1965 por mejor single y lanzó a la fama a la brasileña Astrud Gilberto, esposa del saxofonista americano João Gilberto, y quien después de un largo tour promocional entablara una relación con Stan Getz. En 1977 sale la versión disco de esta misma canción, interpretada igualmente por Astrud Gilberto, pero esta vez producida por Vincent Montana Jr. La podéis escuchar aquí.


La imponente y elegante voz de Frank Sinatra da vida a esta versión que fue regrabada junto con el mismo Tom Jobim en un álbum de bossa nova en el que trabajaron juntos.


Icluso Madona se ha atrevido con ella. En 1993, Madonna cantó la canción en los shows brasileños del Girlie Show Tour.


En 2008 Pau Donés le da voz a esta versión en español impregnándola del peculiar estilo de Jarabe de Palo, haciendo una armónica fusión de flamenco con bossa nova. 


Seguimos con una versión de 2011 de Amy Winehouse. Este cover forma parte de la compilación post mortem “Lioness: Hidden Treasures” la cual se conforma por 9 años de grabaciones de la cantante inglesa. Esta no es la mejor interpretación del tema, sin embargo no deja de ser interesante ver los alcances del legado histórico de esta melodía.


Pero una de las versiones que más me gustan y que más recuerdos me traen de la época inolvidable del ático de Sant Andreu es esta: La de Vinicius de Moraes , Toquinho  y Maria Creuza en La Fusa.


Supongo que por la nostalgia que me produce es mi preferida. ¿Cuál es la vuestra?
Buenas noches. Boas noites.  Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon.


sábado, 5 de marzo de 2011

Manha de Carnaval

El mito de Orfeo y Eurídice  se  esconde en cualquier parte. Un ejemplo claro lo encontramos en la belleza de canción que esta noche nos acompañará, Manha de Carnaval

Dicho tema pertenece a la película Orfeo Negro. De Grecia a Brasil, la historia de la mitología griega que cuenta cómo Orfeo pierde a su amada Eurídice, llegó al cine hace 52 años en su versión más racial de la mano del director francés Marcel Camus, que decidió situar la acción en el Río de Janeiro más desfavorecido y en los días del Carnaval, aunque obviando en gran manera la miseria real de la vida de las favelas.

A pesar del paso del tiempo, Orfeo negro sigue  siendo aún hoy una película única, personal e inclasificable, a veces oscura, otras luminosa, como la misma vida que fluye por las calles de Río. A su vez, hace emerger valores profundos insertos en la cultura brasileña, muy alejados de los estándares sobre el Carnaval como espectáculo que los ayuntamientos y la TV nos han vendido "made in Brazil". Es una visión de la vida quizás más ligada a la cultura gitana que al mundo payo, donde todo se convierte en consumo y mercadotecnia plastificada.

Aunque si la película es una de aquellas que a pesar de los años no deja de sorprender lo que nos atrapa sin dudarlo es su fabulosa banda sonora, ya que Camus decidió que la música fuera una protagonista más de la historia con la irrupción de ese entonces casi desconocido ritmo: la bossa nova 

Y es que la bossa nova debe mucho Orfeo Negro, ya que supuso una catapulta para este género a nivel internacional, al igual que para músicos tan geniales como Jobim o el guitarrista Bomfá.  Canciones como Manha de Carnaval o A felicidade se convirtieron en éxitos mundiales que difundieron la música creada por Jobim al añadir ritmos de jazz a la popular samba La combinación entre bossa nova, mito griego y cultura popular brasileña (santería, budú, etc.) hace que esta película sea única. Además, nos ejemplifica la universalidad de los grandes mitos, unificando la cultura europea y la latinoamericana.

Tristemente, el éxito mundial de la película afectó en los años setenta a la amistad de Bonfá y Jobim, que se disputaron la autoría de la banda sonora. Como dice mi Jesús "el dinerito mata, el dinerito hiere, cuando el dinero crece el amor muere" 

La interpretación de Astrud Gilberto la excepcional cantante de bossa nova, samba y jazz que saltó a la fama de forma accidental en 1963 con su participación en el álbum de Stan Getz y João Gilberto (del que tomaria su nombre al casarse con él) interpretando The girl from Ipanema, es fantástica, penetrante, intensa.


La canción es considerada, sobre todo en los EE.UU, como una de las más importantes del brasil jazz / bossa, convirtiéndose en un estándar de jazz. Y ha sido versionada por una gran variedad de músicos de todo el mundo en su versión vocal o instrumental.

Aquí os dejo esta versión de  Sadao Watanabe, saxofonista considerado como el fundador del jazz japonés, con el gran Toquinho


 Un placer doble para una "noite de Carnaval"