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sábado, 5 de marzo de 2011

Manha de Carnaval

El mito de Orfeo y Eurídice  se  esconde en cualquier parte. Un ejemplo claro lo encontramos en la belleza de canción que esta noche nos acompañará, Manha de Carnaval

Dicho tema pertenece a la película Orfeo Negro. De Grecia a Brasil, la historia de la mitología griega que cuenta cómo Orfeo pierde a su amada Eurídice, llegó al cine hace 52 años en su versión más racial de la mano del director francés Marcel Camus, que decidió situar la acción en el Río de Janeiro más desfavorecido y en los días del Carnaval, aunque obviando en gran manera la miseria real de la vida de las favelas.

A pesar del paso del tiempo, Orfeo negro sigue  siendo aún hoy una película única, personal e inclasificable, a veces oscura, otras luminosa, como la misma vida que fluye por las calles de Río. A su vez, hace emerger valores profundos insertos en la cultura brasileña, muy alejados de los estándares sobre el Carnaval como espectáculo que los ayuntamientos y la TV nos han vendido "made in Brazil". Es una visión de la vida quizás más ligada a la cultura gitana que al mundo payo, donde todo se convierte en consumo y mercadotecnia plastificada.

Aunque si la película es una de aquellas que a pesar de los años no deja de sorprender lo que nos atrapa sin dudarlo es su fabulosa banda sonora, ya que Camus decidió que la música fuera una protagonista más de la historia con la irrupción de ese entonces casi desconocido ritmo: la bossa nova 

Y es que la bossa nova debe mucho Orfeo Negro, ya que supuso una catapulta para este género a nivel internacional, al igual que para músicos tan geniales como Jobim o el guitarrista Bomfá.  Canciones como Manha de Carnaval o A felicidade se convirtieron en éxitos mundiales que difundieron la música creada por Jobim al añadir ritmos de jazz a la popular samba La combinación entre bossa nova, mito griego y cultura popular brasileña (santería, budú, etc.) hace que esta película sea única. Además, nos ejemplifica la universalidad de los grandes mitos, unificando la cultura europea y la latinoamericana.

Tristemente, el éxito mundial de la película afectó en los años setenta a la amistad de Bonfá y Jobim, que se disputaron la autoría de la banda sonora. Como dice mi Jesús "el dinerito mata, el dinerito hiere, cuando el dinero crece el amor muere" 

La interpretación de Astrud Gilberto la excepcional cantante de bossa nova, samba y jazz que saltó a la fama de forma accidental en 1963 con su participación en el álbum de Stan Getz y João Gilberto (del que tomaria su nombre al casarse con él) interpretando The girl from Ipanema, es fantástica, penetrante, intensa.


La canción es considerada, sobre todo en los EE.UU, como una de las más importantes del brasil jazz / bossa, convirtiéndose en un estándar de jazz. Y ha sido versionada por una gran variedad de músicos de todo el mundo en su versión vocal o instrumental.

Aquí os dejo esta versión de  Sadao Watanabe, saxofonista considerado como el fundador del jazz japonés, con el gran Toquinho


 Un placer doble para una "noite de Carnaval"

domingo, 6 de febrero de 2011

Omara Portuondo y Maria Bethânia

Esta noche os propongo el “Poema LXIV - Palabras/Palavras” de Omara Portuondo y Maria Bethânia, dos de las mujeres más representativas de la cultura americana de raíces afro que allá por el mes de marzo de 2008 comenzaron una gira conjunta para ofrecer los sonidos de Brasil y de Cuba, presentando su disco homónimo, editado en 2007. Un disco en el que hacen un recorrido musical por las grandes canciones cubanas y brasileñas de la década de los cincuenta.

Los lazos entre Cuba, cuna de Omara, y el estado brasileño de Bahía en donde Maria Bethânia nació, que es la región con mayor predominio de la cultura y la religión africana en Brasil, son evidentes. Ese hecho, unido a la gran admiración mutua que sentían una por la otra les empujó a trabajar juntas.

Un antropólogo francés, Erwan Diantelli, explica que tanto en Cuba como en Bahía, en los esclavos negros existe un sincretismo religioso similar que identifica los “orixás” africanos con ciertos santos y vírgenes católicos. El origen de los negros, yorubas, es el mismo. Lo que en Cuba es “santería” en Brasil es “cancomblé”. En el plano económico, el monocultivo de la caña de azúcar se repitió en los dos sitios. La música generada, a pesar de la disparidad en la forma, es de una complejidad muy similar. Unos lazos indisolubles, ancestrales, que se tejieron alrededor de las dos cantantes y que hicieron posible esta joya de la mesticidad.

Maria Bethânia es conocida, además de por su valía como artista, por ser hermana de Caetano Veloso. Ambos, junto con Gil Gilberto, formaron el Movimiento Tropicalista de la música brasileña. Por su parte Omara Portuondo se hizo famosa como intérprete del proyecto Buena Vista Social Club.

Con el disco Omara Portuondo – Maria Bethânia, estas mujeres herederas de un linaje de mujeres negras cuyo legado de luchas y conquistas atraviesa el tiempo y las distancias, quieren promover el reencuentro entre dos culturas similares con manifestaciones culturales también similares.

Todo el trabajo tiene el tono del autoconocimiento, del reencuentro de fantasmas ancestrales, de recuerdos, de intercambio de impresiones sobre una cultura en el fondo común.  Con ellas cantan todos los brasileños y todos los cubanos.

Ya lo dijo Juan Goytisolo: "La cultura es mucho más rica cuanto más mezclada está; los países mestizos tienen ventajas sobre los más homogéneos porque es la diversidad la que nos enriquece. La cultura no puede ser única ni cerrada, pues hay una polinización que ha venido del lejano Oriente, al Oriente próximo, y de ahí a Occidente. La literatura, por ejemplo, se mueve por las autopistas del viento." Nada más apropiado para los tiempos que vivimos.