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sábado, 28 de septiembre de 2013

Las lágrimas de Maria Bethânia

Hace más de un mes que tengo abandonado mi blog. Ha sido un inicio de curso “intenso” y, aunque ilusionador, también complejo. Una de las ventajas de tanto trabajo ha sido tener asegurado un sueño profundo y reparador. Sin embargo me ha alejado de mi música nocturna.

(Una persona duerme a lo largo de su vida una media de 22 años y 43 días. Demasiado tiempo desperdiciado. Ojalá el cuerpo humano no necesitase descansar, ojala pudiese vivir siempre con los ojos abiertos)

La voz de María comenzó con su primer llanto, un 18 de junio de 1946, en la mística ciudad de Bahía, en Brasil. Para el poeta Ferreira Gullar,  Maria Bethânia es una cantante profundamente identificada con su pueblo, su cultura, sus raíces brasileñas. Su presencia, imponente. Su espiritualidad, contagiosa.

Conocida por el público como “La Abeja Reina”, apodo que se ganó por su canción “Miel”, María Bethania es, (después de una animadora infantil), la voz femenina que más discos ha vendido en Brasil. De hecho, su disco “Álibi”, realizado en 1978, fue el primero de la historia de ese país en superar el millón de copias vendidas.

Lágrima por lágrima te voy a cobrar.
Todos mis sueños que te cargaste me tienes que pagar
La flor de mis años, mis ojos cansados de esperarte.
Mis sacrificios, mis miedos, mis vicios, te voy a cobrar.
Cada arruga que marcaste  en mi rostro,
cada verso triste que el dolor me enseñó,
cada vez que en mi corazón murió una ilusión, tienes que pagarme.
Cada día que te di, los tesoros que te entregué, la inmensidad del mar,
las noches sin Dios a las que me enfrenté, la cruz de tu adiós, me voy a cobrar.

La flor de mis años, mis ojos cansados de esperarte.
Mis sacrificios, mis miedos, mis vicios, te voy a cobrar.
Cada arruga que marcaste  en mi rostro,
cada verso triste que el dolor me enseñó,
cada vez que en mi corazón, muere una ilusión, tienes que pagarme.

Lágrima por lágrima.


La música de  Maria Bethânia es como la madera crepitando al quemarse. La unión primaria y esencial con la tierra y las raíces. Si os descuidáis, su fuego incendiará vuestro pensamiento. Puede incluso llegar a fundir lo que soñáis con lo que os sucede. Su voz y su interpretación envolvente, profunda e intimista tiene color, densidad, seguridad, sensualidad, sutileza. Sus canciones deberían ser prescritas por los médicos como vacuna contra el resentimiento.

En este bellísimo tema que acabáis de escuchar, Maria canta al desamor, mientras el piano de Joao CarlosAssís nos lleva hasta su interior, lleno de tristeza. Ya lo dijo Vinicius  de Moraes: la tristeza es más creativa que la alegría.

No tengo muchas ganas de escribir. Una bronquitis de temporada me mantiene en cama. Pero os animo a dejaros acunar por la voz y el verbo de la humilde María.

domingo, 6 de febrero de 2011

Omara Portuondo y Maria Bethânia

Esta noche os propongo el “Poema LXIV - Palabras/Palavras” de Omara Portuondo y Maria Bethânia, dos de las mujeres más representativas de la cultura americana de raíces afro que allá por el mes de marzo de 2008 comenzaron una gira conjunta para ofrecer los sonidos de Brasil y de Cuba, presentando su disco homónimo, editado en 2007. Un disco en el que hacen un recorrido musical por las grandes canciones cubanas y brasileñas de la década de los cincuenta.

Los lazos entre Cuba, cuna de Omara, y el estado brasileño de Bahía en donde Maria Bethânia nació, que es la región con mayor predominio de la cultura y la religión africana en Brasil, son evidentes. Ese hecho, unido a la gran admiración mutua que sentían una por la otra les empujó a trabajar juntas.

Un antropólogo francés, Erwan Diantelli, explica que tanto en Cuba como en Bahía, en los esclavos negros existe un sincretismo religioso similar que identifica los “orixás” africanos con ciertos santos y vírgenes católicos. El origen de los negros, yorubas, es el mismo. Lo que en Cuba es “santería” en Brasil es “cancomblé”. En el plano económico, el monocultivo de la caña de azúcar se repitió en los dos sitios. La música generada, a pesar de la disparidad en la forma, es de una complejidad muy similar. Unos lazos indisolubles, ancestrales, que se tejieron alrededor de las dos cantantes y que hicieron posible esta joya de la mesticidad.

Maria Bethânia es conocida, además de por su valía como artista, por ser hermana de Caetano Veloso. Ambos, junto con Gil Gilberto, formaron el Movimiento Tropicalista de la música brasileña. Por su parte Omara Portuondo se hizo famosa como intérprete del proyecto Buena Vista Social Club.

Con el disco Omara Portuondo – Maria Bethânia, estas mujeres herederas de un linaje de mujeres negras cuyo legado de luchas y conquistas atraviesa el tiempo y las distancias, quieren promover el reencuentro entre dos culturas similares con manifestaciones culturales también similares.

Todo el trabajo tiene el tono del autoconocimiento, del reencuentro de fantasmas ancestrales, de recuerdos, de intercambio de impresiones sobre una cultura en el fondo común.  Con ellas cantan todos los brasileños y todos los cubanos.

Ya lo dijo Juan Goytisolo: "La cultura es mucho más rica cuanto más mezclada está; los países mestizos tienen ventajas sobre los más homogéneos porque es la diversidad la que nos enriquece. La cultura no puede ser única ni cerrada, pues hay una polinización que ha venido del lejano Oriente, al Oriente próximo, y de ahí a Occidente. La literatura, por ejemplo, se mueve por las autopistas del viento." Nada más apropiado para los tiempos que vivimos.