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lunes, 5 de agosto de 2024

12 años sin Chavela Vargas, "la voz áspera de la ternura"

 “Lo supe siempre. No hay nadie que aguante la libertad ajena; a nadie le gusta vivir con una persona libre. Si eres libre, ése es el precio que tienes que pagar: la soledad”. 

Hoy se cumplen doce años de la muerte de un referente de la libertad y de la música mexicana. Doce años sin una mujer increíble, ¡quién supiera rebelarse como lo hizo Chavela Vargas! que actuó como quiso, dentro y fuera de los escenarios. Una artista explosiva, una vida única.  Una persona genial que vivió adelantada a su época y nos dejó sus sentimientos grabados en canciones espectaculares. Fue conocida por sus interpretaciones de música ranchera, por las que se la conoció como “La voz áspera de la ternura” y “La dama del poncho rojo”. Vestía como un hombre, llevaba pistola, fumaba tabaco y bebía mucho. No se privó de nada, salvo del amor que su madre no le dio.

Foto de CNN español

Migrante costarricense que adoptó a México como su patria, se abrió camino contra las adversidades en el mundo del espectáculo. Trabajó hasta el último aliento. En 2007 rechazó un Grammy honorífico, máximo premio otorgado por la industria musical. En abril de 2010, con 91 años, Chavela Vargas lanzó el disco "¡Por mi culpa!", uno de esos discos "entre amigos" que Chavela eligió y que contiene sus canciones predilectas. En el incluyó dúos con sus grandes amigos: Eugenia León, Lila Downs, La Negra Chagra y Joaquín Sabina. “Con su desaparición, se pierde una manera de cantar llorando, un quejío inigualable, una expresividad fuera de lo común, dijo Sabina, con quien mantenía una estrecha amistad, en una maravillosa carta al diario El País, cuando murió.

Con décadas y décadas de carrera, Vargas fue protagonista de muchos excesos que dieron al traste con su carrera, bache del cual logró salir. Este álbum fue una buena muestra.  Este disco “es una revancha contra las compañías de discos, que no le han otorgado los beneficios que le corresponden a los discos que ha grabado durante toda su vida" acusó María Cortina, amiga, coproductora de la cantante.

Dos años después, en abril de 2012, con 93 años de edad, lanzó su disco-libro “Luna grande” en el que revive, a modo de homenaje, relevantes poemas Federico García Lorca y repasa algunos de sus mayores éxitos. 

En una entrevista para la televisión colombiana en el año 2000, expresó abiertamente que era lesbiana. Hoy es reivindicada por el movimiento feminista y la comunidad LGBTTTQ . “Yo no estudié para lesbiana (…) Yo nací así. Desde que abrí los ojos al mundo (…) Mis dioses me hicieron así” … Sus últimos años los vivió en Tepoztlán, en el Estado de Morelos, a las faldas del Cerro del Tepozteco con quien ella decía platicar todas las mañanas.

Chavela estaba orgullosa de ser mujer y nos dejó una serie de frases redondas que sonaban como sentencias. “Qué bonito y qué privilegio haber nacido mujer” o “Cuando eres verdad, te impones”. Ella se impuso y fue “la más macha entre los machos”, como asegura Eugenia León. “La dama del poncho rojo” cantó para todas las mujeres del mundo con su voz rota y desgarrada. “Me llamo Chavela Vargas. No se les olvide”, repetía a un público al que no veía. Imposible olvidar su nombre, así como el espíritu libre y atormentado que derrochó esta leyenda que pedía luz de luna para su noche triste.

Cuidaos mucho. Y cuidad la Cultura para que ella cuide de nosotros. ¡Y no a la invasión rusa! ¡Libertad para Ucrania! Imposible acabar sin gritar: ¡Poned fin al genocidio palestino! No seamos soldados de los telediarios y los magacines, dejemos de ser habitantes de las trincheras mediáticas, no nos lavemos las manos con agua que está teñida con sangre. Digamos ¡basta! ¡Palestina libre desde el río hasta el mar!




Buenas noches.  Bona nit.  Boas noites. Bones nueches. Arratsalde on Надобраніч. طاب مساؤك. לילה טוב

Otras fuentes:
https://www.netflix.com/es/title/80177736

 


jueves, 6 de febrero de 2020

La noche: música y poesía (II)

Pero yo me vuelvo hacia la noche; la santa, indecible, misteriosa noche. Lejos queda el mundo... (Novalis)


Cuenta una antiquísima leyenda brasileña que hace mucho, pero que muchos años, en la Tierra solo habitaban los dioses y algunos humanos. No existían animales ni tampoco la noche. Siempre lucía el sol. “El cuento de la noche originario de Brasil, cuenta cómo la noche apareció sobre la Tierra, y es, quizás, un relato que ayuda a los niños a superar el temor a la oscuridad nocturna. Yo nunca tuve miedo a la noche. A pesar de que las pesadillas me atormentaron desde muy pequeña, la noche fue para mí durante años y años una aliada, un refugio, el momento de más creatividad y más lucidez. En mi juventud podía estar despierta escribiendo hasta el amanecer. Arropada por la oscuridad de la noche, entraba en una actividad cada vez más frenética que desembocaba en un estado de excitación nerviosa que me producía cierto temblor y que después me impedía dormir. ¡Qué tiempos aquellos tan fértiles! Qué diferente es todo. Siento nostalgia, aunque la noche no fuera una ciencia exacta…


Creo que desde el momento en el que el ser humano tuvo conciencia de serlo, la Humanidad ha sentido la llamada misteriosa de la noche. Su magnetismo ha sido un campo abonado para la sensibilidad de los artistas y, especialmente, para los poetas que han sentido la irresistible atracción de su simbolismo. La noche se convirtió pronto en el escenario para comunicarse con lo irreal, con los dioses, con el Absoluto, el mejor espacio posible para la creación y fuente inagotable de inspiración artística.

La noche presenta una riqueza infinita de temas, enfoques y matices y muchos son los poemas y las canciones dedicadas a ella. Elegir unas u otras acabará siendo, seguramente, algo aleatorio y casual, una selección que hoy puede ser una pero quizás mañana sería otra. El estado de ánimo y la memoria van a jugar un papel fundamental, aunque hay algunos temas imprescindibles que no pueden faltar como el siguiente poema, uno de más bellos de la lengua castellana.

 “Noche oscura del alma” del místico San Juan de la Cruz, es un poema que, siendo de los más importantes del autor, está sin terminar. Los comentarios en prosa que tratan de explicar el inexplicable relato poético del encuentro amoroso con el Amado, acaban bruscamente como invitándonos a que el silencio y la oración nos lo terminen de aclarar.

En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
(¡oh dichosa ventura!)
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
(¡oh dichosa ventura!)
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz ni guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquésta me guïaba
más cierta que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche que me guiaste!,
¡oh noche amable más que el alborada!,
¡oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

En 2002, Amancio Prada publicó su álbum “Canciones del Alma” dedicado íntegramente a poemas de Juan de Yepes, en conmemoración a los 25 años de la primera versión de “Cántico Espiritual”.


Pero si el trabajo de Amancio Prada es de una calidad y una sensibilidad difícil de igualar, no puedo dejar de nombrar la canción que Loreena McKennitt, compuso en honor del místico abulense, una preciosa canción capaz de ablandar al corazón más duro, una canción en la que supo recoger e integrar todo ese amor puro, sensual y sin mácula que transmite la poesía de San Juan de la Cruz. Esa canción, que fue gestándose en su cabeza a raíz de su estancia en España, la tituló The Dark Night of the Soul; es decir, La Noche Oscura del Alma.


La poesía universal nos muestra sus misterios, oscuridad y resplandor. Resplandor que es para André Breton el equivalente de la atmósfera surrealista. Refulgente oscuridad que pone el foco en el crepitar luminoso de la alta tensión, “la plus belle des nuits, la nuit des éclairs: le jour, auprès d’elle, est la nuit” Una oscuridad obscena y sensual.
“Obscena noche, noche de flores, noche de estertores, noche embriagadora, noche apagada, cuya mano es una cometa abyecta sujeta por todos los lados con hilos negros, ¡hilos vergonzosos!” 
Podemos poner muchos adjetivos a Joaquín Sabina por su predilección por la noche: trasnochador, calavera, noctámbulo, crápula, etc. Y, así es; en sus canciones aparece la oposición día/noche con bastante frecuencia. El autor se decanta abiertamente por anteponer la noche al día. La noche en Sabina simboliza la pasión, el amor, los excesos, el placer, la libertad, los sueños; mientras que el día representa las obligaciones, el trabajo, los horarios, los compromisos...


Para cada momento de nuestra vida hay un libro. Conocí a Hermann Hesse a los 14 años. Mi hermano me introdujo en él dándome a leer Demian, un libro que supuso mi salto de la literatura juvenil a la adulta. Hermann Hesse está considerado como "autor de la crisis", un poeta que se sometió por escrito al doloroso autoanálisis, siempre en busca de su auténtica y propia identidad, uno de esos autores que se debe leer. Lo demuestran, no sólo sus novelas sino su gran obra poética, que en 1946 le hizo merecedor del Premio Nobel.

He apagado mi vela con un soplo.
Por la ventana abierta se introduce la noche,
dulcemente me abraza y me permite ser
como amigo o hermano.
Enfermos ambos por igual nostalgia;
lanzamos sueños aprensivos
y hablamos quedamente de los viejos tiempos
en el paterno hogar.

La noche que la luna salió tarde es la tercera canción del disco del grupo 091, de 1995, "Todo lo que vendrá después". En este caso es la versión remasterizada de 2001, y el tema compuesto por José Ignacio García Lapido.


“Cuando en la noche”, uno de los grandes poemas de amor de Gustavo Adolfo Bécquer, describe acaso la vana esperanza de prolongar el recuerdo de la amada.

Cuando en la noche te envuelven
las alas de tul del sueño
y tus tendidas pestañas
semejan arcos de ébano,
por escuchar los latidos
de tu corazón inquieto
y reclinar tu dormida
cabeza sobre mi pecho,
diera, alma mía,
cuanto poseo,
¡la luz, el aire
y el pensamiento!
(…)


Pocas canciones expresan tan mágicamente el sentimiento de pérdida y ausencia como Nights in White Satin. Interpretada por The Moody Blues a finales de los 60, formó parte del álbum “Days of Future Passed” en el que cada canción forma parte de un todo y al que recomiendo darle una escucha si quieres viajar un rato entre música clásica y psicodelia orquestal.


Luis Cernuda fue uno de los poetas fundamentales de la Generación del 27, un escritor rebelde, abiertamente homosexual y siempre en búsqueda de una soledad que lo hiciera libre, alejada del juicio de la sociedad en una España que era “un país donde todo nace muerto, vive muerto y muere muerto”, como dirá en “Desolación de la Quimera”. La consciencia de su aislamiento se expresa en una de sus imágenes más conocidas: Cernuda se ve a sí mismo “como naipe cuya baraja se ha perdido”. En el siguiente poema “Razón de lágrimas” sobrevuela una cierta resignación ante una realidad que no puede cambiar.

La noche por ser triste carece de fronteras.
Su sombra en rebelión como la espuma,
rompe los muros débiles
avergonzados de blancura;
noche que no puede ser otra cosa sino noche.

Acaso los amantes acuchillan estrellas,
acaso la aventura apague una tristeza.
Mas tú, noche, impulsada por deseos
hasta la palidez del agua,
aguardas siempre en pie quién sabe a cuáles ruiseñores.

Más allá se estremecen los abismos
poblados de serpientes entre pluma,
cabecera de enfermos
no mirando otra cosa que la noche
mientras cierran el aire entre los labios.

La noche, la noche deslumbrante,
que junto a las esquinas retuerce sus caderas,
aguardando, quién sabe,
como yo, como todos.

Cold Black Night pertenece al álbum debut  “Peter Green's Fleetwood de la banda británica de rock Fleetwood Mac, publicado en 1968 por el sello Blue Horizon Records. Cuenta con una mezcla entre covers de otros artistas de blues y canciones escritas por Peter Green y Jeremy Spencer, quienes comparten a su vez la labor de vocalista.


“Poco sé de la noche, dijo Alejandra Pizarnik, pero la noche parece saber de mí, y más aún, me asiste como si me quisiera, me cubre la conciencia con sus estrellas. Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte. Tal vez la noche es nada y las conjeturas sobre ella nada y los seres que la viven nada”. Aunque quizás, como dijo Goethe, “La noche es la mitad de la vida, /y la mitad mejor.”


Esta ha sido mi selección de esta noche. Cualquiera de vosotros podría añadir bellísimos poemas, intensísimas canciones. No dudéis de proponerlas si os apetece. Seguro que tendrán un lugar en este espacio.
Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ রাত্রি. Laku noć

Ilustración de la leyendra brasileña "El cuento de la noche"

martes, 17 de septiembre de 2019

"19 días y 500 noches" cumple 20 años

Cuando la voz de Sabina se volvió lija

            ¿Quién no reconoce entre cualquiera otra la áspera voz de Joaquín Sabina? Una voz de lija que, con toda su aspereza, se dio a conocer un 14 de septiembre de 1999, con su álbum “19 días y 500 noches”. Antes habían visto la luz grandes discos como “Física y química”, “Esta boca es mía”, “Yo, mi, me, conmigo” o “Enemigos íntimos”. Pero con este disco llega el bombazo definitivo. Es Sabina en estado puro, la metáfora perfecta y precisa, la historia de desamor, la alegría de la tristeza, la fiesta y la cocaína y la rumba con el rock&roll. Así que triunfa. Inmediatamente. Y convirtió al artista en mito.


Todo empezó con una ruptura. En el verano del 98, ante lo que parece ser un malentendido con Fito Páez, Sabina decidió poner punto final a los proyectos conjuntos, incluida la gira de sesenta shows que realizarían por España y América latina para presentar "Enemigos íntimos", el disco que grabaron juntos. Resentido y frustrado Sabina se metió en el estudio, prescindiendo de sus productores habituales, y del brazo de Alejo Stivel, ex Tequila, grabaron el disco más largo del de Úbeda y su más profundo trabajo.

En aquel momento, finales de los noventa, eran muy frecuentes las largas noches de juerga en el piso de Joaquín, situado en los alrededores de la madrileña plaza de Tirso de Molina. A una de esas veladas acudió Stivel, quien, al oír cantar al anfitrión entre amigos, desinhibido y con la voz rota le preguntó por qué no cantaba así en los discos. “Le comenté que me gustaba mucho lo que oía, porque ahí, en la intimidad, rodeado de amigos, cantaba desde un lugar muy poco esteticista, muy libre”, explica en el libro “Sol y sombra”, una biografía que el periodista Julio Valdeón publicó en 2017.

Hacía tiempo que  Stivil opinaba que Sabina tenía en los discos un sonido muy procesado, que la voz  del artista y los arreglos instrumentales estaban demasiado modulados y que abusaba del reverb. Así se lo comentó, sin que hubiese una intención oculta, asegura en distintas entrevistas. Y funcionó. “19 días y 500 noches” suena bien, tiene diferentes registros musicales, flirtea con diversos géneros sin que nada chirríe. Resulta más neutro, más asumible por todo tipo de público. 

Sobran los motivos para considerar que “19 días y 500 noches” es la gran obra de Joaquín Sabina. El primero es que él mismo considera ese disco como “el más importante” de su vida, pero hay otra razón fundamental: ese es el álbum que permitió al ubetense desprenderse del "maquillaje" que lo acompañó durante años para mostrar, al desnudo, la voz de lija que hoy se le conoce, esa que dejó en ‘shock’ a su discográfica y a sus seguidores hace ahora veinte años. 

Cuando Carlos López, que en aquel momento era el director de Ariola-BMG, y Paco Martín, el director artístico, escucharon la primera canción del esperado disco se miraron asustados y dijeron: “¡No canta!”, reveló Stivel al periodista Diego Manrique en una entrevista en El País en 2007. Dejando de lado los complejos, Sabina dio vía libre a su voz ronca, a la poesía urbana y a la inspiración de la golfa madrugada de Madrid que le define. Los directivos de la discográfica tuvieron que acostumbrarse, como los propios seguidores del artista, a la nueva voz del maestro.

Aunque lo que realmente importan son las canciones. La colección de grandísimas piezas que hay en "19 días y 500 noches" resulta la clave fundamental. Canciones largas, larguísimas, que confluyen como ríos en un mar intimista en el que bucear. La aparente desnudez que caracteriza todos los temas del álbum es fruto de un exhaustivo trabajo en equipo que exigió muchas horas de laboriosa grabación y mezcla, y una gran dedicación al tratamiento de la voz de Joaquín, carente ya del más tenue maquillaje. Seis meses de grabación, en tres estudios que ya no existen y con unos implicados que nunca más volvieron a trabajar juntos. 

El periodista Juan Puchades en un artículo conmemorando los 15 años de la edición del disco afirma con rotundidad: “Deslumbra la monumentalidad de unos textos que son cumbre de su propio repertorio pero, que, sin dudarlo, están entre lo mejor del cancionero castellano”.


La letra de 19 días y 500 noches, la canción homónima al disco, es una canción redonda, porque es de las que mejor cuenta una historia. El propio Sabina explicó en su día de qué va: “Mis canciones siempre arrancan de un verso. En el caso de 19 días y 500 noches es uno que suele pasar desapercibido, pero que es el más cruel de la canción: “No pido perdón, para qué, si me va a perdonar porque ya no le importa”. Acababan de dejarme y me dije: “¡Tendré que vengarme de ella de alguna manera, tendré que hacerle una canción que la persiga toda la vida!” Y así surgió el tema. Ahora, la hija de puta anda diciendo por ahí que le hice una canción muy bonita. ¿No te jode?”


Con toda la justicia del mundo, esta canción ha quedado como una de las más importantes de su carrera, asentando ya la rumba, en este caso la rumba catalana, como uno de los pilares de su música. En el álbum hay espacio para otra rumba, Cerrado por derribo, igual de trascendente, una estremecedora canción que vendría a ser la parte oscura y más triste que la anterior, conformando las dos caras de una moneda.


El disco también tiene hermosas y cegadoras canciones como Una canción para la Magdalena un homenaje a las prostitutas, compuesta a medias con Pablo Milanés, y Noches de boda en un dúo con Chavela Vargas.


Por su intensidad, por su letra, por su música y por su clima sonoro no puedo dejar de citar Donde habita el olvido. El título proviene, obviamente, del verso de Luis Cernuda, mientras que, según Sabina, la tristeza de A mis cuarenta y diez, una canción demoledora, sincera, atrevida, brutamente autobiográfica por su irremediable drama, se la debe a César Vallejo


Y la otra carta de amor sería Dieguitos y Mafaldas, con la que rinde cuentas a una relación vivida con una joven en Argentina pero que además le sirve de homenaje a aquel país, a la vez que mezcla sonoridades hispanas y porteñas.


Pero no todo es pesimismo en el disco, y prueba de ello es su apertura con Ahora que…, un tema de sonido típico sabinero y con una letra de enamoramiento muy a su estilo, sin exaltaciones, con una armonía más triste que luminosa.


Y si queremos al Sabina más irónico Pero qué hermosas eran y Como te digo una co te digo la o.


Y más de 7.300 días y 500 noches después, las melodías resuenan como una resaca atemporal. “19 días y 500” noches se configura por ser esa obra sin peros. La carta para la posteridad más canalla e intimista de cuantas compuso, entre el whisky y la cocaína, a la que muy pocos pudieron resistirse y que anticipaba el fin del siglo XX y sus maneras.

Joaquín Sabina toca la gloria con “19 días y 500 noches”, vende a toda velocidad un millón de copias, y sigue vendiéndose a día de hoy. Estamos hablando de un clásico incontestable. Su buen amigo, el cantante Miguel Ríos, lo tiene claro: “Debe considerarse obra maestra”. ¿Y luego? Luego vendría el infarto cerebral que lo cambio todo, en agosto de 2001, una catástrofe que le aparta de la noches y las drogas y las amistades peligrosas. Desde su atalaya de la plaza de Tirso de Molina, Joaquín Sabina continúa con su vida, continúa con sus discos, continúa con sus conciertos y sigue haciéndonos felices.

Nadie somos los que éramos en 1999, pero me ha apetecido celebrar el 20 cumpleaños de este disco que llevó a Sabina a las puertas del cielo, para acordarme de la que fui.


Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ রাত্রি

Fuentes

http://www.rtve.es/noticias/20190914/19-dias-500-noches-20-anos-del-disco-desnudo-voz-sabina/1979127.shtml?fbclid=IwAR2iogXqvLnmpsZsPQFcY1WKVKnSqL7f90-GoIJUiYiZSuxEv_pm8P9z_qU

https://www.diariojaen.es/cultura/recuerdo-y-gran-homenaje-al-mejor-disco-de-sabina-AY6212442

https://elpais.com/cultura/2019/07/11/actualidad/1562843348_678470.html

https://www.20minutos.es/noticia/3690740/0/joaquin-sabina-veinte-aniversario-19-dias-500-noches-curiosidades/




domingo, 2 de abril de 2017

La noche: música y poesía

La noche es la mitad de la vida,
y la mitad mejor. (Johann W. Goethe)


Me siento nostálgica en noches como ésta. Sentir de nuevo los nocturnos de Chopin interpretados por la magia de Maria João Pires me ayudan a conectar con mi otro yo.  Adoro la noche; adoro su silencio. Sí, adoro el silencio. Por eso he escrito tanto de noche, supongo; para que los destinatarios de mis cavilaciones, a veces absurdas, fueran ojos mudos, sin halagos ni críticas, de lo que llevaba dentro. Un hábito evasivo, seguramente, esto de la escritura sin más finalidad que el silencio infinitamente compartido.


NOCTURNO

¿Por qué el alma tiembla de tal manera?
Oigo el zumbido de mi sangre,
dentro de mi cráneo pasa una suave tormenta.
¡Insomnio! No poder dormir, y, sin embargo,
soñar. Ser la auto-pieza
de disección espiritual, ¡el auto-Hamlet!
Diluir mi tristeza
en un vino de noche
en el maravilloso cristal de las tinieblas...
Y me digo: ¿a qué hora vendrá el alba?
Se ha cerrado una puerta...
Ha pasado un transeúnte...
Ha dado el reloj trece horas... ¡Si será Ella!...


Adoro la noche. Hay en ella un almacén lleno de vida, vida desperdiciada. Con ella se podría crear otro mundo, una existencia que sabría cómo aprovechar la inmensa cantidad de tiempo que se pierde en ésta. Todo está volcado en su oscuridad: los sueños rotos, los besos que nos dieron una vez y los que no se dan, los suspiros que se lanzan al aire, las ilusiones sin realizar, los te quiero sin respuesta, desamores, equívocos, tiempo sin vivir, sensaciones sin sentir. Los recuerdos. Pero siempre habrá un poema o una canción donde mecer el ánima arruinada o triste o efusiva o agotada, naufragando en su oleaje.


CADA NOCHE

Cada noche es una noche
distinta de las demás
uno se duerme y sin más
del sueño emerge el reproche
cada noche es un derroche
de goce o de desconsuelo
se vuela en absurdo vuelo
pero si soñando a tientas
uno empieza a sacar cuentas
allí comienza el desconsuelo.

Una curiosidad. Uruguay tiene entre sus fiestas nacionales “la Noche de la Nostalgia” o la “Noche de los Recuerdos”, una fiesta que se celebra desde hace más de 38 años. Cada 24 de agosto, en la víspera de la celebración de la Declaración de la Independencia, miles de uruguayos se dan cita para reencontrarse y bailar al ritmo de los más grandes old hits de todos los tiempos. Me pregunto si en ella se canta a Drexler.


Al acabar el día, quisiera escribir de nuevo versos de aquellos que ya no retroceden, sílabas resbalando por cejas y pestañas en las que hallas esa intimidad que resplandece unos segundos y después se esfuma.  En las palabras habitan sueños nocturnos que se desintegran al contacto con la vida. Otros lo hicieron, ya.

POEMA XX
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir por ejemplo: "La noche está estrellada, y tiritan,
azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería
Como no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca,
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,

y éstos sean los últimos verso que yo le escribo.


¿Qué es para vosotros la noche? ¿Una nada improductiva carente de significación, que ha dado lugar a la prefiguración de la noche como madre de lo negativo y monstruoso o un sentido de afirmación sobre aquello otro que reside en nosotros y nos abraza? La noche como origen o como fin. Para Lope de Vega, la noche no sólo es cómplice de los amantes, sino también refugio del poeta. Con ella, en este soneto el escritor recorrerá el camino para mostrarnos la estrecha relación existente entre el sueño, la muerte y la vida.

A LA NOCHE
Noche fabricadora de embelecos,
loca, imaginativa, quimerista,
que muestras al que en ti su bien conquista,
los montes llanos y los mares secos;

habitadora de celebros huecos,
mecánica, filósofa, alquimista,
encubridora vil, lince sin vista,
espantadiza de tus mismos ecos;

la sombra, el miedo, el mal se te atribuya,
solícita, poeta, enferma, fría,
manos del bravo y pies del fugitivo.

Que vele o duerma, media vida es tuya;
si velo, te lo pago con el día,
y si duermo, no siento lo que vivo.


A medida que el universo, y por ende la tierra, se expande, la oscuridad nocturna aumenta. Y cuanto más descendemos a nuestro yo onírico, la negrura del alma nos asedia.

No has sentido en la noche...

¿No has sentido en la noche,
cuando reina la sombra
una voz apagada que canta
y una inmensa tristeza que llora?

¿No sentiste en tu oído de virgen
las silentes y trágicas notas
que mis dedos de muerto arrancaban
a la lira rota?

¿No sentiste una lágrima mía
deslizarse en tu boca,
ni sentiste mi mano de nieve
estrechar a la tuya de rosa?

¿No viste entre sueños
por el aire vagar una sombra,
ni sintieron tus labios un beso
que estalló misterioso en la alcoba?

Pues yo juro por ti, vida mía,
que te vi entre mis brazos, miedosa;
que sentí tu aliento de jazmín y nardo
y tu boca pegada a mi boca.

 “Rimas, leyendas y narraciones”



Cómo pasar por este espacio sin darle voz a la poeta argentina Alejandra Pizarnik ardiente escritora que escogía el ámbito de la noche para crear.

LA NOCHE

Poco sé de la noche
pero la noche parece saber de mí,
y más aún, me asiste como si me quisiera,
me cubre la conciencia con sus estrellas.
Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte.
Tal vez la noche es nada
y las conjeturas sobre ella nada
y los seres que la viven nada.
Tal vez las palabras sean lo único que existe
en el enorme vacío de los siglos
que nos arañan el alma con sus recuerdos.
Pero la noche ha de conocer la miseria
que bebe de nuestra sangre y de nuestras ideas.
Ella ha de arrojar odio a nuestras miradas
Sabiéndolas llenas de intereses, de desencuentros.
Pero sucede que oigo a la noche llorar en mis huesos.
Su lágrima inmensa delira
y grita que algo se fue para siempre.
Alguna vez volveremos a ser.
Silencio de la noche, doloroso silencio.


“Cuando siento necesidad de religión, salgo de noche y pinto las estrellas” dijo Van Gogh. Pintémoslas antes de que se nos apaguen entre los dedos.

NOCHE

Sobre la nieve se oye resbalar la noche

La canción caía de los árboles
Y tras la niebla daban voces

De una mirada encendí mi cigarro

Cada vez que abro los labios
Inundo de nubes el vacío
                                      En el puerto
Los mástiles están llenos de nidos

Y el viento
                     gime entre las alas de los pájaros

LAS OLAS MECEN EL NAVÍO MUERTO

Yo en la orilla silbando
                    Miro la estrella que humea entre mis dedos

Poemas árticos, 1918


Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב

lunes, 2 de noviembre de 2015

La lluvia, música y poesía

La lluvia es una canción sin letra

Llueve esta noche.
Pero no es agua. Es languidez. Son abismos abiertos
para hacer caer sobre nosotros
reguerones de paz.
Cada gota, una estrella fugaz.
¿Dónde estarán mañana las golondrinas?
Tijeras negras que cortan el cielo.
Llueve esta noche.
Pero llueve sin ganas.
Como si no fuera el momento de llover.
Agua lenta, ensimismada.
No hay que arropar espejos ni cristales
para que no tiemblen de miedo.
Llueve esta noche.
No es lluvia casi,
es agua con alas,
transparencia de la intimidad nocturna.
Llueve esta noche, en silencio:
Dulce presagio de tu sueño,
universo de lugares sin peso.
Se han confabulado las gotas
para llover calladas;
todo se calla cuando tú descansas.
Llueve esta noche.
La oscuridad tiene ojos claros.


Llueve. Me encanta la lluvia. El bosque se mueve a mi paso, los centenarios árboles marchitan y con sus hojas decoran el suelo. El suelo es blando y cálido como una alfombra, alfombra que atraviesa el bosque de la melancolía. Cielo gris, suelo dorado, la melancolía.


Miro por la ventana y veo ese cielo lluvioso. Llueve, sí, pero me sienta bien. En lo que otros ven un día nublado, yo veo un cielo de plata, de plata que brilla e ilumina mis palabras. Cuando otros ven caer agua del cielo, yo veo mi vida que brota de la melancolía. Añorado sentimiento, perpetuada eternamente en el otoño, la melancolía. La melancolía.... Miro en mi interior. Suelo hacerlo y me reconforta.

Sigo escuchando el goteo impenitente de la lluvia,
golpeando con fuerza.
Versos húmedos detrás de los cristales.


La lluvia está cansada de llover
yo/cansado de verla en mi ventana
es como si lavara las promesas
y el goce de vivir y la esperanza

la lluvia que acribilla los silencios
es un telón sin tiempo y sin colores
y a tal punto oscurece los espacios
que puede confundirse con la noche

ojalá que el sagrado manantial
aburrido suspenda el manso riego
y gracias a la brisa nos sequemos
a la espera del próximo aguacero

lo extraño es que no sólo lllueve afuera
otra lluvia enigmática y sin agua
nos toma de sorpresa/y de sorpresa
llueve en el corazón/ llueve en el alma

(Lluvia-Mario Benedetti)


El poeta es el único ser que se baña dos veces en el mismo río, el único que se moja dos veces en la misma lluvia, respondía Isidoro Blaisten en las páginas de su libro “Anticonferencias” a la pregunta formulada acerca de qué era un poeta y, de paso, para qué servían.

Llueve
sobre la arena, sobre el techo
el tema
de la lluvia:
las largas eles de la lluvia lenta
caen sobre las páginas
de mi amor sempiterno,
la sal de cada día:
regresa lluvia a tu nido anterior,
vuelve con tus agujas al pasado:
hoy quiero el espacio blanco,
el tiempo de papel para una rama
de rosal verde y de rosas doradas:
algo de la infinita primavera
que hoy esperaba, con el cielo abierto
y el papel esperaba,
cuando volvió la lluvia
a tocar tristemente
la ventana,
luego a bailar con furia desmedida
sobre mi corazón y sobre el techo,
reclamando
su sitio,
pidiéndome una copa
para llenarla una vez más de agujas,
de tiempo transparente,
de lágrimas.

(Llueve-Pablo Neruda)


Siento un enorme placer en caminar sin paraguas bajo la lluvia. Me encanta sentir las pequeñas gotas resbalando por la frente, por la nariz, por la barbilla... A veces las saboreo, solo a veces. Luego, cuando mi cuerpo se empapa, acelero el paso y me escondo bajo el tejadillo de algunos edificios ante la mirada atónita de la gente. La última vez se rieron de mí. No es habitual ver a una mujer de mi edad actuando como una niña.

Hay quien se sorprende cuando alguien comenta que le encanta ver llover, pero hay gente.


La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.

Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.

El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!

¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave.

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!



Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
El tiempo en que la suerte venturosa
Le reveló una flor llamada rosa
Y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto

Patio que ya no existe. La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,
De mi padre que vuelve y que no ha muerto.

(La lluvia-Jorge Luis Borges)


    Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.

    Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós. (Aplastamiento de las gotas. Rayuela. Julio Cortázar)


Lluvia, hoy no te siento.
Hoy no eres nada
mas que agua vertical.
Apenas si te escucho
golpear el pavimento
y llamar con tu clave
sobre mi ventanal

Lluvia, hoy no eres nada
para mi desaliento
nocturno y abismal.

Cuando era niña hallaba
en tu cancion un cuento,
y ya en mi adolescencia
me diste un madrigal.
Ahora lluvia tengo
tanta tristeza adentro,
que no me dices nada
solo te oigo golpear.
  
(Lluvia-Alba Swann)


Esta agua medrosa y triste,
como un niño que padece,
antes de tocar la tierra
desfallece.

Quieto el árbol, quieto el viento,
¡y en el silencio estupendo,
este fino llanto amargo
cayendo!

El cielo es como un inmenso
corazón que se abre, amargo.
No llueve: es un sangrar lento
y largo.

Dentro del hogar, los hombres
no sienten esta amargura,
este envío de agua triste
de la altura.

Este largo y fatigante
descender de aguas vencidas,
hacia la Tierra yacente
y transida.

Llueve... y como un chacal trágico
la noche acecha en la sierra.
¿Qué va a surgir, en la sombra,
de la Tierra?

¿Dormiréis, mientras afuera
cae, sufriendo, esta agua inerte,
esta agua letal, hermana
de la Muerte?

(La lluvia lenta-Gabriela Mistral)


hoy llueve mucho, mucho,
y pareciera que están lavando el mundo
mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor/
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra/
mi vecino nunca le dice palabras de amor a la
mujer/
entra a la casa por la ventana y no por la puerta/
por una puerta se entra a muchos sitios/
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo/ pero no al mundo/
ni a una mujer/ni al alma/
es decir/a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así/
como hoy/que llueve mucho/
y me cuesta escribir la palabra amor/
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa/
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran/
y cuándo/y cómo/
pero el alma qué puede explicar/
por eso mi vecino tiene tormentas en la boca/
palabras que naufragan/
palabras que no saben que hay sol porque nacen y
mueren la misma noche en que amó/
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca
escribirá/
como el silencio que hay entre dos rosas/
o como yo/que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia/
a la lluvia/
a mi corazón desterrado/

(Lluvia-Juan Gelman)


cesó la lluvia,
las calles inundadas
de agua y cielo

afortunadamente, y en todo
momento, la mejor forma de
comunicarse, es el silencio

Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. Boas noites.

Por recomendación expresa de mi amigo Ovi, una canción que está en todas las listas de canciones sobre la lluvia: