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martes, 8 de julio de 2025

“Dust In The Wind”, la mítica canción de Kansas

 Polvo en el viento. Eso es lo que somos, polvo en el viento.

Julio. Hace 16 días que empezó el verano, uno de los dos meses de estío por excelencia que cantaba Valle-Inclán en sus Sonatas. Las olas de calor se multiplican, la frecuencia de las noches tropicales aumenta, ese calor que impide dormir cada vez llega antes. Y, aunque Stephen King dice que “ningún verano dura eternamente”, para mí es como vivir una de sus terroríficas historias. Se me hace eterno, y el calor me arrastra a entretenerme con banalidades

Foto: Llop del blues

Ha sido una banalidad televisiva la que me ha hecho recordar este tema, Dust In The Wind, una bellísima canción de la banda norteamericana de rock progresivo de los setenta, Kansas. Siempre que la escuchaba, y aunque la tenía perdida en el fondo de la memoria fueron muchas las veces que lo hice, sentía el mismo hechizo, la misma sensación de calma que me produjo el primer día. Es empezar a escuchar los primero acordes y saber que está llena de magia. Sus primeras palabras “I close my eyes” (cierro mis ojos) son una invitación.

Ese arpegio de la guitarra me cautivó y me cautiva, más aún cuando entra en acción el violín interpretado por Robby Steinhardt. Las voces, perfectamente conjuntadas. Una canción que me eriza el vello del cuerpo, que me trae muchos recuerdos, que me pone melancólica, que me emociona hasta el extremo. 

POLVO EN EL VIENTO

Cierro los ojos
solo por un momento
y el momento pasa.
Todos mis sueños
pasan por delante de mis ojos,
una curiosidad.
 
Polvo en el viento
todo lo que son (mis sueños) es polvo en el viento.
 
La misma vieja canción,
solo una gota de agua
en un mar inmenso.
Todo lo que hacemos,
se desmorona,
aunque no queramos verlo.
 
Polvo en el viento,
todo lo que somos es polvo en el viento.
 
No te resistas,
nada es para siempre
salvo la Tierra y el cielo.
Se escapa (se escurre),
y todo tu dinero
no comprará otro minuto.
 
Polvo en el viento
todo lo que somos es polvo en el viento (bis)

Como podéis comprobar, la letra no es nada banal. Quienes no la conozcáis, por favor, daros la oportunidad de reproducirla dos o tres veces y notaréis como quedáis atrapados. Una obra maestra.

A ver que os parece esta versión en vivo:

Dust in the wind fue compuesta por el guitarrista del grupo, Kerry Livgren. Formaba parte del álbum “Point of Know Return”, lanzado en 1977, del que era la séptima canción. Fue la primera vez que Kansas registraba una pieza en formato acústico. 

“Cuando Kerry tocó ‘Dust In The Wind’ para nosotros… Realmente nunca habíamos hecho una canción acústica completa”, dijo el baterista Phil Ehart a Ultimate Classic Rock. (…) La presentó diciendo: Probablemente a ustedes no les guste esto, porque esta es una canción acústica” Inicialmente el tema no iba a formar parte del álbum porque no sonaba a Kansas pero, por suerte para millones de seguidores, al final sí se incluyó no sin reticencias del propio Livgren.

Esta es una versión orquestada:

La historia de la canción es muy curiosa. Kerry lo recuerda en una entrevista “Un día en mi casa después de una gira, estaba tranquilamente sentado cuando mi esposa me escuchó esbozando este punteo acústico. Me dijo: ‘Suena muy agradable, deberías convertirlo en una canción.’ Yo le contesté: “Nah, es sólo un ejercicio.’ Estaba leyendo un libro de poesía de los indios americanos en ese momento y leí este verso: ‘All we are is dust in the wind’ (‘Todo lo que somos no es sino polvo en el viento’), que me llamó mucho la atención y se me quedó grabado dentro.

Estaba leyendo un libro de poesía de los indios americanos en ese momento y leí este verso: ‘All we are is dust in the wind’ (‘Todo lo que somos no es sino polvo en el viento’), que me llamó mucho la atención y se me quedó grabado dentro. Estaba tarareando ese verso mientras punteaba la acústica ejercitándome y 15 minutos después ya tenía hecho el tema. La grabé en un pequeño aparato analógico de cuatro pistas y me la llevé a los ensayos. Cuando la toqué para el resto del grupo, se hizo un silencio sepulcral. A veces, las cosas que surgen de una sencilla inspiración duran más que algo en lo que trabajas esforzándote al máximo”. Y una vez más, otra canción que se añadió un disco en el último momento, se convirtió en uno de los mayores éxitos de un grupo.

The Providence Journal

Pocas canciones pueden nombrarse como poseedoras del importantísimo galardón de haberse convertido en número uno al mismo tiempo en todos los países del mundo. Llegó al 6º puesto de las listas de popularidad del Billboard Hot 100 la semana del 22 de abril de 1978 y fue el único sencillo de Kansas que logró llegar a los 10 mejores sencillos del Billboard Hot 100 . "Point of Know Return" vendió más de 4 millones de copias entre 1977 y 1978, y fue certificado con Disco de Oro y de Platino.

Dado lo formidable de la canción, no es de extrañar que a lo largo de estas décadas se hayan hecho numerosas versiones de la misma. “Hemos tenido muchos covers a lo largo de los años… y siempre es halagador”, explica Ehart. “Incluso hay una versión rap de ‘Dust in the Wind’… La escuché y pensé: ‘Alguien puso mucho trabajo para hacer eso’. Siempre agradecemos a las personas que piensan que vale la pena versionar nuestra música. Es muy halagador y es genial”.

Entre las versiones se encuentran las de solistas tan diferentes entre sí como Sarah Brightman o  Paula Fernandes.

También son muchos los grupos que la han incorporado a sus repertorios en conciertos por todos el mundo, como Scorpions, Metalium, The Moody Blues o The Eagles, entre otros.

En España, la heterodoxa violinista Judith Mateo tiene una potente versión. Mägo de Oz, publicó una en castellano titulándola Pensando en ti.

Una curiosidad: La canción se utiliza en el noveno episodio de la séptima temporada de la serie animada estadounidense "Padre de Familia". También en el capítulo de Los Simpsons, “Hombre gordo, niño pequeño”

Casi cinco décadas después de su éxito, me sigo identificando con Dust in the wind. Seguramente porque nos habla del paso del tiempo, del deterioro de las cosas, de lo insignificantes que somos, de los sueños incumplidos… y yo estoy a punto de cumplir 66 años.

Cuidaos mucho. Y cuidaos los unos a los otros. Todo es ruido e incertidumbre. El miedo, como el hambre en Gaza, también es un arma de guerra. Y la están utilizando contra nosotros. Para combatirla, cuidad de la Cultura para que ella cuide de nosotros. El arte siempre como espacio de encuentro.

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jueves, 6 de febrero de 2020

La noche: música y poesía (II)

Pero yo me vuelvo hacia la noche; la santa, indecible, misteriosa noche. Lejos queda el mundo... (Novalis)


Cuenta una antiquísima leyenda brasileña que hace mucho, pero que muchos años, en la Tierra solo habitaban los dioses y algunos humanos. No existían animales ni tampoco la noche. Siempre lucía el sol. “El cuento de la noche originario de Brasil, cuenta cómo la noche apareció sobre la Tierra, y es, quizás, un relato que ayuda a los niños a superar el temor a la oscuridad nocturna. Yo nunca tuve miedo a la noche. A pesar de que las pesadillas me atormentaron desde muy pequeña, la noche fue para mí durante años y años una aliada, un refugio, el momento de más creatividad y más lucidez. En mi juventud podía estar despierta escribiendo hasta el amanecer. Arropada por la oscuridad de la noche, entraba en una actividad cada vez más frenética que desembocaba en un estado de excitación nerviosa que me producía cierto temblor y que después me impedía dormir. ¡Qué tiempos aquellos tan fértiles! Qué diferente es todo. Siento nostalgia, aunque la noche no fuera una ciencia exacta…


Creo que desde el momento en el que el ser humano tuvo conciencia de serlo, la Humanidad ha sentido la llamada misteriosa de la noche. Su magnetismo ha sido un campo abonado para la sensibilidad de los artistas y, especialmente, para los poetas que han sentido la irresistible atracción de su simbolismo. La noche se convirtió pronto en el escenario para comunicarse con lo irreal, con los dioses, con el Absoluto, el mejor espacio posible para la creación y fuente inagotable de inspiración artística.

La noche presenta una riqueza infinita de temas, enfoques y matices y muchos son los poemas y las canciones dedicadas a ella. Elegir unas u otras acabará siendo, seguramente, algo aleatorio y casual, una selección que hoy puede ser una pero quizás mañana sería otra. El estado de ánimo y la memoria van a jugar un papel fundamental, aunque hay algunos temas imprescindibles que no pueden faltar como el siguiente poema, uno de más bellos de la lengua castellana.

 “Noche oscura del alma” del místico San Juan de la Cruz, es un poema que, siendo de los más importantes del autor, está sin terminar. Los comentarios en prosa que tratan de explicar el inexplicable relato poético del encuentro amoroso con el Amado, acaban bruscamente como invitándonos a que el silencio y la oración nos lo terminen de aclarar.

En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
(¡oh dichosa ventura!)
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
(¡oh dichosa ventura!)
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz ni guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquésta me guïaba
más cierta que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche que me guiaste!,
¡oh noche amable más que el alborada!,
¡oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

En 2002, Amancio Prada publicó su álbum “Canciones del Alma” dedicado íntegramente a poemas de Juan de Yepes, en conmemoración a los 25 años de la primera versión de “Cántico Espiritual”.


Pero si el trabajo de Amancio Prada es de una calidad y una sensibilidad difícil de igualar, no puedo dejar de nombrar la canción que Loreena McKennitt, compuso en honor del místico abulense, una preciosa canción capaz de ablandar al corazón más duro, una canción en la que supo recoger e integrar todo ese amor puro, sensual y sin mácula que transmite la poesía de San Juan de la Cruz. Esa canción, que fue gestándose en su cabeza a raíz de su estancia en España, la tituló The Dark Night of the Soul; es decir, La Noche Oscura del Alma.


La poesía universal nos muestra sus misterios, oscuridad y resplandor. Resplandor que es para André Breton el equivalente de la atmósfera surrealista. Refulgente oscuridad que pone el foco en el crepitar luminoso de la alta tensión, “la plus belle des nuits, la nuit des éclairs: le jour, auprès d’elle, est la nuit” Una oscuridad obscena y sensual.
“Obscena noche, noche de flores, noche de estertores, noche embriagadora, noche apagada, cuya mano es una cometa abyecta sujeta por todos los lados con hilos negros, ¡hilos vergonzosos!” 
Podemos poner muchos adjetivos a Joaquín Sabina por su predilección por la noche: trasnochador, calavera, noctámbulo, crápula, etc. Y, así es; en sus canciones aparece la oposición día/noche con bastante frecuencia. El autor se decanta abiertamente por anteponer la noche al día. La noche en Sabina simboliza la pasión, el amor, los excesos, el placer, la libertad, los sueños; mientras que el día representa las obligaciones, el trabajo, los horarios, los compromisos...


Para cada momento de nuestra vida hay un libro. Conocí a Hermann Hesse a los 14 años. Mi hermano me introdujo en él dándome a leer Demian, un libro que supuso mi salto de la literatura juvenil a la adulta. Hermann Hesse está considerado como "autor de la crisis", un poeta que se sometió por escrito al doloroso autoanálisis, siempre en busca de su auténtica y propia identidad, uno de esos autores que se debe leer. Lo demuestran, no sólo sus novelas sino su gran obra poética, que en 1946 le hizo merecedor del Premio Nobel.

He apagado mi vela con un soplo.
Por la ventana abierta se introduce la noche,
dulcemente me abraza y me permite ser
como amigo o hermano.
Enfermos ambos por igual nostalgia;
lanzamos sueños aprensivos
y hablamos quedamente de los viejos tiempos
en el paterno hogar.

La noche que la luna salió tarde es la tercera canción del disco del grupo 091, de 1995, "Todo lo que vendrá después". En este caso es la versión remasterizada de 2001, y el tema compuesto por José Ignacio García Lapido.


“Cuando en la noche”, uno de los grandes poemas de amor de Gustavo Adolfo Bécquer, describe acaso la vana esperanza de prolongar el recuerdo de la amada.

Cuando en la noche te envuelven
las alas de tul del sueño
y tus tendidas pestañas
semejan arcos de ébano,
por escuchar los latidos
de tu corazón inquieto
y reclinar tu dormida
cabeza sobre mi pecho,
diera, alma mía,
cuanto poseo,
¡la luz, el aire
y el pensamiento!
(…)


Pocas canciones expresan tan mágicamente el sentimiento de pérdida y ausencia como Nights in White Satin. Interpretada por The Moody Blues a finales de los 60, formó parte del álbum “Days of Future Passed” en el que cada canción forma parte de un todo y al que recomiendo darle una escucha si quieres viajar un rato entre música clásica y psicodelia orquestal.


Luis Cernuda fue uno de los poetas fundamentales de la Generación del 27, un escritor rebelde, abiertamente homosexual y siempre en búsqueda de una soledad que lo hiciera libre, alejada del juicio de la sociedad en una España que era “un país donde todo nace muerto, vive muerto y muere muerto”, como dirá en “Desolación de la Quimera”. La consciencia de su aislamiento se expresa en una de sus imágenes más conocidas: Cernuda se ve a sí mismo “como naipe cuya baraja se ha perdido”. En el siguiente poema “Razón de lágrimas” sobrevuela una cierta resignación ante una realidad que no puede cambiar.

La noche por ser triste carece de fronteras.
Su sombra en rebelión como la espuma,
rompe los muros débiles
avergonzados de blancura;
noche que no puede ser otra cosa sino noche.

Acaso los amantes acuchillan estrellas,
acaso la aventura apague una tristeza.
Mas tú, noche, impulsada por deseos
hasta la palidez del agua,
aguardas siempre en pie quién sabe a cuáles ruiseñores.

Más allá se estremecen los abismos
poblados de serpientes entre pluma,
cabecera de enfermos
no mirando otra cosa que la noche
mientras cierran el aire entre los labios.

La noche, la noche deslumbrante,
que junto a las esquinas retuerce sus caderas,
aguardando, quién sabe,
como yo, como todos.

Cold Black Night pertenece al álbum debut  “Peter Green's Fleetwood de la banda británica de rock Fleetwood Mac, publicado en 1968 por el sello Blue Horizon Records. Cuenta con una mezcla entre covers de otros artistas de blues y canciones escritas por Peter Green y Jeremy Spencer, quienes comparten a su vez la labor de vocalista.


“Poco sé de la noche, dijo Alejandra Pizarnik, pero la noche parece saber de mí, y más aún, me asiste como si me quisiera, me cubre la conciencia con sus estrellas. Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte. Tal vez la noche es nada y las conjeturas sobre ella nada y los seres que la viven nada”. Aunque quizás, como dijo Goethe, “La noche es la mitad de la vida, /y la mitad mejor.”


Esta ha sido mi selección de esta noche. Cualquiera de vosotros podría añadir bellísimos poemas, intensísimas canciones. No dudéis de proponerlas si os apetece. Seguro que tendrán un lugar en este espacio.
Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ রাত্রি. Laku noć

Ilustración de la leyendra brasileña "El cuento de la noche"

domingo, 2 de abril de 2017

La noche: música y poesía

La noche es la mitad de la vida,
y la mitad mejor. (Johann W. Goethe)


Me siento nostálgica en noches como ésta. Sentir de nuevo los nocturnos de Chopin interpretados por la magia de Maria João Pires me ayudan a conectar con mi otro yo.  Adoro la noche; adoro su silencio. Sí, adoro el silencio. Por eso he escrito tanto de noche, supongo; para que los destinatarios de mis cavilaciones, a veces absurdas, fueran ojos mudos, sin halagos ni críticas, de lo que llevaba dentro. Un hábito evasivo, seguramente, esto de la escritura sin más finalidad que el silencio infinitamente compartido.


NOCTURNO

¿Por qué el alma tiembla de tal manera?
Oigo el zumbido de mi sangre,
dentro de mi cráneo pasa una suave tormenta.
¡Insomnio! No poder dormir, y, sin embargo,
soñar. Ser la auto-pieza
de disección espiritual, ¡el auto-Hamlet!
Diluir mi tristeza
en un vino de noche
en el maravilloso cristal de las tinieblas...
Y me digo: ¿a qué hora vendrá el alba?
Se ha cerrado una puerta...
Ha pasado un transeúnte...
Ha dado el reloj trece horas... ¡Si será Ella!...


Adoro la noche. Hay en ella un almacén lleno de vida, vida desperdiciada. Con ella se podría crear otro mundo, una existencia que sabría cómo aprovechar la inmensa cantidad de tiempo que se pierde en ésta. Todo está volcado en su oscuridad: los sueños rotos, los besos que nos dieron una vez y los que no se dan, los suspiros que se lanzan al aire, las ilusiones sin realizar, los te quiero sin respuesta, desamores, equívocos, tiempo sin vivir, sensaciones sin sentir. Los recuerdos. Pero siempre habrá un poema o una canción donde mecer el ánima arruinada o triste o efusiva o agotada, naufragando en su oleaje.


CADA NOCHE

Cada noche es una noche
distinta de las demás
uno se duerme y sin más
del sueño emerge el reproche
cada noche es un derroche
de goce o de desconsuelo
se vuela en absurdo vuelo
pero si soñando a tientas
uno empieza a sacar cuentas
allí comienza el desconsuelo.

Una curiosidad. Uruguay tiene entre sus fiestas nacionales “la Noche de la Nostalgia” o la “Noche de los Recuerdos”, una fiesta que se celebra desde hace más de 38 años. Cada 24 de agosto, en la víspera de la celebración de la Declaración de la Independencia, miles de uruguayos se dan cita para reencontrarse y bailar al ritmo de los más grandes old hits de todos los tiempos. Me pregunto si en ella se canta a Drexler.


Al acabar el día, quisiera escribir de nuevo versos de aquellos que ya no retroceden, sílabas resbalando por cejas y pestañas en las que hallas esa intimidad que resplandece unos segundos y después se esfuma.  En las palabras habitan sueños nocturnos que se desintegran al contacto con la vida. Otros lo hicieron, ya.

POEMA XX
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir por ejemplo: "La noche está estrellada, y tiritan,
azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería
Como no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca,
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,

y éstos sean los últimos verso que yo le escribo.


¿Qué es para vosotros la noche? ¿Una nada improductiva carente de significación, que ha dado lugar a la prefiguración de la noche como madre de lo negativo y monstruoso o un sentido de afirmación sobre aquello otro que reside en nosotros y nos abraza? La noche como origen o como fin. Para Lope de Vega, la noche no sólo es cómplice de los amantes, sino también refugio del poeta. Con ella, en este soneto el escritor recorrerá el camino para mostrarnos la estrecha relación existente entre el sueño, la muerte y la vida.

A LA NOCHE
Noche fabricadora de embelecos,
loca, imaginativa, quimerista,
que muestras al que en ti su bien conquista,
los montes llanos y los mares secos;

habitadora de celebros huecos,
mecánica, filósofa, alquimista,
encubridora vil, lince sin vista,
espantadiza de tus mismos ecos;

la sombra, el miedo, el mal se te atribuya,
solícita, poeta, enferma, fría,
manos del bravo y pies del fugitivo.

Que vele o duerma, media vida es tuya;
si velo, te lo pago con el día,
y si duermo, no siento lo que vivo.


A medida que el universo, y por ende la tierra, se expande, la oscuridad nocturna aumenta. Y cuanto más descendemos a nuestro yo onírico, la negrura del alma nos asedia.

No has sentido en la noche...

¿No has sentido en la noche,
cuando reina la sombra
una voz apagada que canta
y una inmensa tristeza que llora?

¿No sentiste en tu oído de virgen
las silentes y trágicas notas
que mis dedos de muerto arrancaban
a la lira rota?

¿No sentiste una lágrima mía
deslizarse en tu boca,
ni sentiste mi mano de nieve
estrechar a la tuya de rosa?

¿No viste entre sueños
por el aire vagar una sombra,
ni sintieron tus labios un beso
que estalló misterioso en la alcoba?

Pues yo juro por ti, vida mía,
que te vi entre mis brazos, miedosa;
que sentí tu aliento de jazmín y nardo
y tu boca pegada a mi boca.

 “Rimas, leyendas y narraciones”



Cómo pasar por este espacio sin darle voz a la poeta argentina Alejandra Pizarnik ardiente escritora que escogía el ámbito de la noche para crear.

LA NOCHE

Poco sé de la noche
pero la noche parece saber de mí,
y más aún, me asiste como si me quisiera,
me cubre la conciencia con sus estrellas.
Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte.
Tal vez la noche es nada
y las conjeturas sobre ella nada
y los seres que la viven nada.
Tal vez las palabras sean lo único que existe
en el enorme vacío de los siglos
que nos arañan el alma con sus recuerdos.
Pero la noche ha de conocer la miseria
que bebe de nuestra sangre y de nuestras ideas.
Ella ha de arrojar odio a nuestras miradas
Sabiéndolas llenas de intereses, de desencuentros.
Pero sucede que oigo a la noche llorar en mis huesos.
Su lágrima inmensa delira
y grita que algo se fue para siempre.
Alguna vez volveremos a ser.
Silencio de la noche, doloroso silencio.


“Cuando siento necesidad de religión, salgo de noche y pinto las estrellas” dijo Van Gogh. Pintémoslas antes de que se nos apaguen entre los dedos.

NOCHE

Sobre la nieve se oye resbalar la noche

La canción caía de los árboles
Y tras la niebla daban voces

De una mirada encendí mi cigarro

Cada vez que abro los labios
Inundo de nubes el vacío
                                      En el puerto
Los mástiles están llenos de nidos

Y el viento
                     gime entre las alas de los pájaros

LAS OLAS MECEN EL NAVÍO MUERTO

Yo en la orilla silbando
                    Miro la estrella que humea entre mis dedos

Poemas árticos, 1918


Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב