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domingo, 2 de abril de 2017

La noche: música y poesía

La noche es la mitad de la vida,
y la mitad mejor. (Johann W. Goethe)


Me siento nostálgica en noches como ésta. Sentir de nuevo los nocturnos de Chopin interpretados por la magia de Maria João Pires me ayudan a conectar con mi otro yo.  Adoro la noche; adoro su silencio. Sí, adoro el silencio. Por eso he escrito tanto de noche, supongo; para que los destinatarios de mis cavilaciones, a veces absurdas, fueran ojos mudos, sin halagos ni críticas, de lo que llevaba dentro. Un hábito evasivo, seguramente, esto de la escritura sin más finalidad que el silencio infinitamente compartido.


NOCTURNO

¿Por qué el alma tiembla de tal manera?
Oigo el zumbido de mi sangre,
dentro de mi cráneo pasa una suave tormenta.
¡Insomnio! No poder dormir, y, sin embargo,
soñar. Ser la auto-pieza
de disección espiritual, ¡el auto-Hamlet!
Diluir mi tristeza
en un vino de noche
en el maravilloso cristal de las tinieblas...
Y me digo: ¿a qué hora vendrá el alba?
Se ha cerrado una puerta...
Ha pasado un transeúnte...
Ha dado el reloj trece horas... ¡Si será Ella!...


Adoro la noche. Hay en ella un almacén lleno de vida, vida desperdiciada. Con ella se podría crear otro mundo, una existencia que sabría cómo aprovechar la inmensa cantidad de tiempo que se pierde en ésta. Todo está volcado en su oscuridad: los sueños rotos, los besos que nos dieron una vez y los que no se dan, los suspiros que se lanzan al aire, las ilusiones sin realizar, los te quiero sin respuesta, desamores, equívocos, tiempo sin vivir, sensaciones sin sentir. Los recuerdos. Pero siempre habrá un poema o una canción donde mecer el ánima arruinada o triste o efusiva o agotada, naufragando en su oleaje.


CADA NOCHE

Cada noche es una noche
distinta de las demás
uno se duerme y sin más
del sueño emerge el reproche
cada noche es un derroche
de goce o de desconsuelo
se vuela en absurdo vuelo
pero si soñando a tientas
uno empieza a sacar cuentas
allí comienza el desconsuelo.

Una curiosidad. Uruguay tiene entre sus fiestas nacionales “la Noche de la Nostalgia” o la “Noche de los Recuerdos”, una fiesta que se celebra desde hace más de 38 años. Cada 24 de agosto, en la víspera de la celebración de la Declaración de la Independencia, miles de uruguayos se dan cita para reencontrarse y bailar al ritmo de los más grandes old hits de todos los tiempos. Me pregunto si en ella se canta a Drexler.


Al acabar el día, quisiera escribir de nuevo versos de aquellos que ya no retroceden, sílabas resbalando por cejas y pestañas en las que hallas esa intimidad que resplandece unos segundos y después se esfuma.  En las palabras habitan sueños nocturnos que se desintegran al contacto con la vida. Otros lo hicieron, ya.

POEMA XX
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir por ejemplo: "La noche está estrellada, y tiritan,
azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería
Como no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca,
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,

y éstos sean los últimos verso que yo le escribo.


¿Qué es para vosotros la noche? ¿Una nada improductiva carente de significación, que ha dado lugar a la prefiguración de la noche como madre de lo negativo y monstruoso o un sentido de afirmación sobre aquello otro que reside en nosotros y nos abraza? La noche como origen o como fin. Para Lope de Vega, la noche no sólo es cómplice de los amantes, sino también refugio del poeta. Con ella, en este soneto el escritor recorrerá el camino para mostrarnos la estrecha relación existente entre el sueño, la muerte y la vida.

A LA NOCHE
Noche fabricadora de embelecos,
loca, imaginativa, quimerista,
que muestras al que en ti su bien conquista,
los montes llanos y los mares secos;

habitadora de celebros huecos,
mecánica, filósofa, alquimista,
encubridora vil, lince sin vista,
espantadiza de tus mismos ecos;

la sombra, el miedo, el mal se te atribuya,
solícita, poeta, enferma, fría,
manos del bravo y pies del fugitivo.

Que vele o duerma, media vida es tuya;
si velo, te lo pago con el día,
y si duermo, no siento lo que vivo.


A medida que el universo, y por ende la tierra, se expande, la oscuridad nocturna aumenta. Y cuanto más descendemos a nuestro yo onírico, la negrura del alma nos asedia.

No has sentido en la noche...

¿No has sentido en la noche,
cuando reina la sombra
una voz apagada que canta
y una inmensa tristeza que llora?

¿No sentiste en tu oído de virgen
las silentes y trágicas notas
que mis dedos de muerto arrancaban
a la lira rota?

¿No sentiste una lágrima mía
deslizarse en tu boca,
ni sentiste mi mano de nieve
estrechar a la tuya de rosa?

¿No viste entre sueños
por el aire vagar una sombra,
ni sintieron tus labios un beso
que estalló misterioso en la alcoba?

Pues yo juro por ti, vida mía,
que te vi entre mis brazos, miedosa;
que sentí tu aliento de jazmín y nardo
y tu boca pegada a mi boca.

 “Rimas, leyendas y narraciones”



Cómo pasar por este espacio sin darle voz a la poeta argentina Alejandra Pizarnik ardiente escritora que escogía el ámbito de la noche para crear.

LA NOCHE

Poco sé de la noche
pero la noche parece saber de mí,
y más aún, me asiste como si me quisiera,
me cubre la conciencia con sus estrellas.
Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte.
Tal vez la noche es nada
y las conjeturas sobre ella nada
y los seres que la viven nada.
Tal vez las palabras sean lo único que existe
en el enorme vacío de los siglos
que nos arañan el alma con sus recuerdos.
Pero la noche ha de conocer la miseria
que bebe de nuestra sangre y de nuestras ideas.
Ella ha de arrojar odio a nuestras miradas
Sabiéndolas llenas de intereses, de desencuentros.
Pero sucede que oigo a la noche llorar en mis huesos.
Su lágrima inmensa delira
y grita que algo se fue para siempre.
Alguna vez volveremos a ser.
Silencio de la noche, doloroso silencio.


“Cuando siento necesidad de religión, salgo de noche y pinto las estrellas” dijo Van Gogh. Pintémoslas antes de que se nos apaguen entre los dedos.

NOCHE

Sobre la nieve se oye resbalar la noche

La canción caía de los árboles
Y tras la niebla daban voces

De una mirada encendí mi cigarro

Cada vez que abro los labios
Inundo de nubes el vacío
                                      En el puerto
Los mástiles están llenos de nidos

Y el viento
                     gime entre las alas de los pájaros

LAS OLAS MECEN EL NAVÍO MUERTO

Yo en la orilla silbando
                    Miro la estrella que humea entre mis dedos

Poemas árticos, 1918


Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב

viernes, 2 de mayo de 2014

Los adagios de Barber y Albinoni.

Siempre he pensado que los adagios son música nocturna, que invitan a la introspección, a la relajación, al aislamiento. El corazón de la música. Pero este mediodía Jesús me ha sorprendido rebozando coliflor con el Adagio Para Cuerdas de Samuel Barber de fondo. Si he de ser sincera no conocía (mejor dicho, solo la relacionaba con alguna banda sonora) esta, por otra parte, famosa obra. Como casi todos los adagios, y sabiendo qué escuchaba, me ha encantado. 
La canción más triste del mundo.

Buscando información he sabido que, originalmente, la pieza formaba parte del Cuarteto para cuerdas No. 1, Op. 11 del compositor neoyorquino. Sin embargo, muy pronto Barber percibió el profundo carácter dramático del Adagio y decidió arreglarlo como una obra independiente. La adaptó para un coro de ocho voces, aunque con un cambio de nombre, Agnus Dei, convirtiéndola en una canción de culto, denominada por muchos la canción más triste del mundo.

Quizás por eso la BBC Orchestra grabó el Adagio for Strings cuatro días después del atentado del 11 de septiembre de 2001 siendo, así, la primera obra en rendir tributo a los fallecidos. Pero ha sido el cine quien la ha popularizado formando parte de la banda sonora de El hombre Elefante y Platoon, entre otras. A pesar de haberla escuchado de día, me ha parecido sublime.
Albinoni : Adagio en Sol menor

Esta es una de mis piezas clásicas más preciadas. Si cerráis los ojos sentiréis como yo que la melodía se adhiere a la vida como una banda sonora y, entonces, los rostros de cuantos veo pasar por mi memoria se llenan de una tristeza emocionante e inexplicable. Es una tristeza de dimensiones épicas que la música va hilvanando lentamente con la grandeza de la vida.  Albinoni en este adagio descompone la rutina que nos arrastra junto a la gente que sobrevive, en un libro de historias sin palabras.
En los tiempos que vivimos cada vida humana es la vida de un héroe. Pienso en la vida del propio Albinoni, en la Venecia del siglo XVIII, tan gris como cualquiera de las que pasan a mi lado, como la mía, como la de tantos seres vulgares que creemos tener la llave de la felicidad, que luchamos por no desfallecer, levantarnos cuando nos caemos. Y seguir, seguir...  

Su nombre ha sobrevivido gracias a este adagio inigualable. Los violines, el contrabajo, ese órgano de ultratumba y esa sensación de ensueño que te envuelve se escuchan como el mensaje que un náufrago lanzara al océano de los tiempos que todo devora y escupe. Con el Adagio en sol menor Albinoni describió la sensación de tristeza más profunda, aquélla que te hace plantearte si merece la pena continuar en la brecha cuando el dolor más profundo te arranca el corazón a jirones.



3 de mayo de 2014

Anoche mi buena amiga Noemi, “mi músico de cabecera”, me hizo reflexionar sobre la autoría de esta maravillosa pieza, sobre el Adagio de Albinoni. Ella, prudente siempre, no ha osado enmendarme la plana públicamente pero yo sí lo haré. Así, a la luz del día, una vez superados los sentimientos y sensaciones que la noche me provocan me he puesto manos a la obra.

Resulta que la pieza tiene su leyenda. Empezando porque no se trata de una obra nacida de la pluma del compositor barroco veneciano de los siglos XVII-XVIII sino de un musicólogo italiano llamado Remo Giazotto, compuesta en el año 1945. Giazotto es especialmente conocido por su clasificación y catalogación de las obras de Albinoni. Cuando la Bilioteca Nacional de Dresde fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial, gran parte de la obra de Albinoni se perdió. Fue entonces cuando Giazotto dijo haber encontrado un fragmento manuscrito de 6 compases del compositor barroco, en el que se había basado para reconstruir este Adagio en sol menor. La realidad es que el citado manuscrito nunca existió, todo salió de la mente de Giazotto, tanto la leyenda del manuscrito como la composición musical obra totalmente suya.


Lo curioso es que, a bote pronto, no se entiende muy bien el proceder del musicólogo italiano que tan generosamente cedió sus derechos de autor a un maestro del barroco veneciano que llevaba más de 200 años muerto, a no ser que lo que pretendiera fuera inmortalizar su única composición musical endosándosela a un compositor pretérito consagrado. Quizás Giazotto era consciente de que una obra así no tenía cabida en el repertorio “culto” contemporáneo y pretendía darla a conocer como barroca. En cualquier caso, el resultado de su estratagema es cuando menos paradójico: a Albinoni se le conoce más por una obra que jamás compuso y escrita por alguien del siglo XX, que por su propia obra, que es abundante y de bastante calidad.

De todas maneras, reflexionando un poco más, cualquiera que conozca un poco la estructura de la música barroca, le es posible darse cuenta de que no nos encontramos ante una composición barroca. A veces nos dejamos llevar por las sensaciones sin reflexionar sobre lo que escuchamos.

Pero, estaréis conmigo que, contemporáneo o barroco, este magnífico Adagio ha pasado a formar parte de la cultura popular. Aunque sepa mal se ha utilizado en numerosos en anuncios, programas y actuaciones de todo tipo. Se ha transcrito para otros instrumentos solistas, agrupaciones instrumentales o corales. Se han realizado adaptaciones a otros estilos musicales. The Doors, por ejemplo, utiliza el Adagio como fondo en su tema Feast of Friends, mientras Jim Morrison recita un poema, Yngwie J. Malmsteen se inspiró en él para componer su Icarus Dream Suite Op.4, Sarah Brightman le ha puesto incluso letra. Ha pasado, en definitiva, a formar parte de nuestra cultura y nuestra sensibilidad común, por encima de otras obras supuestamente más “contemporáneas”, que sin embargo, tan poco nos conmueven y tan poco nos representan.


A mí, el "original" me sigue erizando la piel cada vez que lo escucho, poniendo un nudo en la garganta, evocándome tantos y tantos momentos llenos de tristeza que me es imposible sustraerme de la melancolía.

lunes, 14 de octubre de 2013

¿Plagio u homenaje? (I)

"El plagio no es más que una forma de homenaje" (Apócrifo)

Como dice el periodista Manuel de Lorenzo “las musas, a veces, son temerarias”. Y es que, la música, al igual que la literatura o la pintura, también necesita inspiración. Sin embargo, hay quien en un intento desafortunado por crear una canción “confunde” los recuerdos con las musas y permite, muchas veces sin pretenderlo, que melodías inventadas por otros se cuelen en sus composiciones.

Por ello, la historia de la música está llena de grandes y famosísimas canciones que se “inspiran” en temas anteriores. En muchos casos, el conflicto se ha judicializado y  ha tenido que ser un juez quien ha determinado si hay copia o no; en otros ha sido la evidencia. De muestra, unos cuantos "botones":

My Sweet Lord, de George Harrison

Publicada en 1970 en el álbum “All Things Must Pass”, la canción del exBeatle fue denunciada por su similitud con 'He's so Fine', popularizada por The ChiffonsEn 1976, se dictaminó que Harrison había hecho un "plagio subconsciente", una sentencia que tendría repercusiones en toda la historia posterior de la industria música. El artista tuvo que abonar las dos terceras partes de los beneficios al autor del tema original, Ronnie Mack.


Marcha Imperial, de John Williams

Cualquiera que haya visto “La Guerra de las Galaxias” se puede preguntar si para la famosa pieza de una de las más grandes películas de la historia del cine, Willians copió el primer movimiento de “Los Planetas” de Gustav Holst, o simplemente se inspiró en él.


Hello, I Love You, de The Doors

En esencia, la música es melodía, armonía y ritmo, pero teniendo en cuenta la cansina similitud de tempos y compases que encontramos habitualmente en el pop y el rock, sería absurdo pretender adivinar plagios basándose únicamente en la semejanza de dos canciones en cuanto a su ritmo. Para que una sea imitación de la otra, debe producirse una coincidencia melódica en el marco de una armonía muy similar.

Como ejemplo observad el sospechoso parecido entre estas dos canciones. La primera es de The Kinks, es del año 1965 y se titula All Day & All of the Night . La segunda es una canción de The Doors, del año 1968, titulada Hello, I Love You. El tempo es un poco más lento pero la similitud es sorprendente:


Ray Davies, el cantante de The Kinks demandó a The Doors. Pero, cosa curiosa, un juez terminó dando la razón a The Doors, o lo que es lo mismo: no había plagio. En cualquier caso, hágase la siguiente prueba pericial: poned las dos canciones al mismo tiempo, superpuestas, a ver qué pasa...

Podría pasarme el resto de la noche ofreciéndoos una variada selección de temas que han suscitado polémica pero cerraré este primer capítulo dedicado a los plagios más famosos de la historia de la música reciente con un grande entre los grandes:

Will you be there, Michael Jackson

Siempre pionero en la industria musical, Jackson también encabeza la lista de los artistas denunciados por copiar las canciones de otros. El primero en apuntar con el dedo al responsable de clásicos como Billie Jean o Thriller fue el intérprete italiano Al Bano, quien sostenía en 1993 que la canción Will you be there, del álbum "Dangerous", reproducía fielmente la melodía de su canción I cigni di Balaka


La legislación establece un mínimo de entre 3 y 8 compases repetidos para considerar una canción plagio en función de cada país. Cuando Al Bano demandó a Jacko por plagio, un musicólogo dictaminó que entre Will You Be There y I cigni di Balaka existía una coincidencia de 37 notas en un total de 40(¡!).  Coincidir en treinta y siete notas es demasiado coincidir…

Lo cierto es que en 1999, el juez condenó a Michael Jackson a pagar cuatro millones de liras a Albano Carrisi, pero, en 2001, el tribunal de apelación estimó el recurso interpuesto por los abogados de aquel porque consideró que, en realidad, ambos temas eran un plagio de Bless You, de The Ink Spots, respecto del que ya habían expirado los derechos de autor. Una jugada muy hábil por parte de los abogados de Jackson. Sin embargo, juzgad vosotros mismos.


Continuará… (fijo que sí)
"El mal artista imita, el gran artista roba" (Bansky)