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domingo, 6 de noviembre de 2022

Elina Duni, la hija del aire

“¿A qué suena la partida, cómo huelen las despedidas, a qué sabe la separación? La partida suena a un diluvio de lágrimas incesantes, la despedida huele a derrota, la separación sabe a culpa. Los hay que al partir huyen y otros que creen que saben lo que buscan. Lo que dejan atrás no cabe en una maleta, pero sí en un eterno suspiro, no cabe en un cuaderno, pero sí en una ausente mirada”

Fotografia de rst

Con este emotivo texto, Maja Vasiljevic nos presenta en su blog "400 latidos" el disco “Partir” de la cantante suizo-albanesa Elina Duni, un título que define sin duda su vida. Fue en el tristemente desaparecido programa de Radio Clásica Rumbo al Este que conocí a esta maravillosa vocalista y compositora. Una voz de formación clásica que fusiona las tradiciones de la música folclórica de los Balcanes y otras regiones europeas con jazz, blues y otros elementos. Una voz singular que tiene el don de llevarnos por los caminos de lo universal.


“Todos estamos siempre partiendo, cualquier día, inexorablemente, seremos arrancados de lo que amamos. He recogido aquí escenas de partidas cantadas en nueve idiomas. Todo lo que nos queda es lo desconocido que tenemos por delante”. Esta es la pequeña introducción que hace de este álbum, su primer trabajo en solitario, lanzado en 2018. Doce canciones en total, cantadas en nueve idiomas: albanés, alemán, francés, inglés, italiano, portugués, armenio, yiddish y árabe. Canciones de amor, pérdida y partida, canciones del dolor de la separación y el coraje para buscar nuevos comienzos, canciones por las que he querido empezar para recordar a todos los seres humanos que tienen que partir, separarse de los suyos, inmersos en una vorágine de dudas, sonámbulos de dolor incluso de remordimientos.

Fotografía de jazzecho

Elina Duni sabe mucho de separaciones y nuevos comienzos en lugares extranjeros con idiomas ajenos. Nacida en Tirana en 1981, en una familia de artistas e intelectuales, Elina salió de Albania con tan solo once años. A los cinco ya había empezado a estudiar violín y, poco después, a actuar en público. En 1992, tras la caída del régimen comunista, se instaló en Ginebra, Suiza, con su madre, donde comenzó a estudiar piano clásico. Entre 2004 y 2008 estudió canto, composición y enseñanza en la Universidad de las Artes en Berna. Luego descubrió el jazz. Desde entonces ha viajado por el mundo con su música, empapándose de muchas culturas. Así lo refleja de manera muy personal toda su trajectoria.


Estas dos canciones, N'at Zaman, y Couleur Café, pertenecen a su proyecto “Songs of Love and Exile”, en el que Elina se une al guitarrista Rob Luft. La forma de tocar de Luft evoca ecos de África Occidental, folk celta y minimalismo. Su alegre sonido original encuentra una contrapartida ideal en la voz de Duni. Su primer álbum en común, “Lost Ships”, con Fred Thomas al piano, fue lanzado en 2020. Los males del planeta, ya sean dramas migratorios o tragedias ecológicas, encuentran a través de las melodías elegidas por este dúo una banda sonora original y conmovedora. La amplia gama de música abordada en "Partir" va desde piezas tradicionales hasta composiciones originales, pasando por canciones que Frank Sinatra y Charles Aznavour hicieron famosas.


El tema que da nombre al disco, "Barcos Perdidos" en español, es un homenaje a los migrantes que pierden la vida en el mar Mediterráneo.


Pero, volvamos a los orígenes de esta fascinante artista allá en su época universitaria. Mientras Elina estaba en la Universidad de Berna, forma con sus compañeros Colin Vallon, pianista, Patrice Moret, bajista, y el baterista Norbert Pfammatter, el “Elina Duni Quartet”. Y en 2007 graban “Baresha” (Pastores).


En 2011 colabora, junto al trompetista Ibrahim Maalouf (con quien tengo una deuda) en el disco de André Manoukian “Melanchology” y firma su segundo álbum “Lume, Lume” (Mundo, mundo)


Su asociación con Vallon atrajo la atención del fundador de ECM, Manfred Eicher, quien la contrató. Su debut para el sello, “Matanë Malit” (Más allá de la montaña), en 2012, incluyó, cómo no, numerosas canciones tradicionales arregladas para una banda de jazz. El álbum es un homenaje a su tierra, Albania, a su gente y a su historia, y aprovecha para explicar los problemas que la han envuelto desde la caída del comunismo.


En 2014, se autoeditó “Muza e Zezë” (La musa negra) en Kosovo y Albania. Fue su debut como cantante compositora.


Su segundo trabajo con ECM y el mismo grupo, se publicó en 2015 “Dallëndyshe” (Tragar). Cantado completamente en albanés (con traducciones al inglés en la edición de las letras), el álbum presenta canciones tradicionales de los Balcanes sobre el amor y el exilio. Como Duni lo expresó en sus notas, "... el exilio es para siempre una herida".


En 2019, con el pianista suizo Marc Perrenoud, el trompetista francés David Enhco más Florent Nisse al contrabajo y Fred Pasqua a la batería forman una alianza extraordinaria para publicar su álbum “Aksham” (Anochecer). En él, el quinteto captura melodías lejanas, supera fronteras geográficas y explora nuevos territorios musicales.


La voz excepcionalmente expresiva de Elina Duni y sus minimalistas arreglos revelan un hilo común de añoranza que atraviesa toda su obra.


“Vengo de una familia que ya luchó contra el fascismo, por eso aborrezco cualquier tipo de nacionalismo, nos dice con convicción Las sociedades que se encierran en sí mismas son sociedades temerosas. Todos tenemos que aprender de nuevo cómo luchar por las cosas que hemos llegado a ver como algo dado y lo damos por sentado”.


 “Siempre he usado mi música para construir puentes entre las personas. En los Balcanes los recuerdos de la guerra no están muy lejos. (…) Vengo de una Europa donde los nacionalismos son muy fuertes, pero donde en realidad las personas son muy parecidas”


Esta noche tiene un tono de separación y nostalgia, quizás demasiado intenso, pero a veces nos hace falta bajar las defensas y entregarnos a la dulce melancolía mientras imaginamos otro mundo. 


Cuidaos mucho. Y cuidad la Cultura para que ella cuide de nosotros. ¡Y no a la invasión rusa! ¡Libertad para Ucrania!

Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير. Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ রাত্রি. Laku noć. Bon lannwit. Fie. God nat. Usiku mwema. Oimore. Sula bulungi. Добрий вечір

Otras fuentes
https://www.swisscommunity.org/es/news-medios/panorama-suizo/articulo/nueve-idiomas-un-mismo-sonido
https://audioencatala.cat/pc/29409/la-vocalista-elina-duni#reproductor
https://www.elcorreo.com/culturas/musica/elina-duni-luft-20200127135229-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.elcorreo.com%2Fculturas%2Fmusica%2Felina-duni-luft-20200127135229-nt.html://blogs.elpais.com/ruta-norteamericana/2011/10/canciones-para-el-oto%C3%B1o.
https://www.swisscommunity.org/es/news-medios/panorama-suizo/articulo/nueve-idiomas-un-mismo-sonido
https://www.letemps.ch/culture/elina-duni-fille-lair
http://elinaduni.com/wp-content/uploads/2018/04/Elina_Duni_LeTemps_2018-1.pdf
https://books.google.es/books?id=F9FdEAAAQBAJ&pg=PT57&lpg=PT57&dq=Andr%C3%A9+Manoukian+y+Elina+Duni&source=bl&ots=61-KZJB7X8&sig=ACfU3U2x6sqOnmrA4nVZHRzDpzV7SLK6eA&hl=es&sa=X&ved=2ahUKEwiBir3ftpn7AhVqgM4BHajaD4oQ6AF6BAgNEAM
 

  


miércoles, 26 de diciembre de 2018

Sarah Jane Morris


Un sonido impulsado por el alma

            El sábado comprobé, una vez más, que Spotify toma decisiones por su cuenta. Estábamos en el coche, de regreso a casa después de llevar a cabo alguna de las últimas compras de Navidad, cuando el programa se puso en funcionamiento sin previo aviso ofreciéndonos algo que escuchar. Ya sabéis que Spotify analiza nuestros gustos y nos propone aquello que cree que nos puede interesar. Y, en general acierta.


De esta manera he conocido a la sensual vocalista Sarah Jane Morris que me ha parecido en todos los sentidos una voz, como mínimo, original. Para escucharla hay que dejar de lado todas las ideas preconcebidas sobre estilos musicales. Sarah se encuentra a horcajadas en el rock, el blues, el jazz y el soul; pero sorprende, sobre todo, cómo su voz maneja un rango de cuatro octavas que  retumba desde los tacones de sus zapatos hasta las puntas de su melena de color rojo fuego, algo que la convierte en una de las cantantes más versátiles y distintivas de la Gran Bretaña. Todas las críticas que he leído sobre ella la califican como una de las mejores vocalistas de jazz-soul del mundo en los últimos veinte años, ahí es nada. Cuando el río suena…


En sus inicios ya tuvo un enorme éxito comercial como co-vocalista de Jimmy Somerville de The Communards encabezando, en 1986, las listas de éxitos durante cinco semanas con el tema Don't Leave Me This Way (No me dejes así), vendiendo 100.000 copias de su álbum solista homónimo (1989). Cuando le he vuelto a escuchar la he reconocido en el fondo de mi banda sonora vital, pero nunca la hubiera relacionando con ella. Comparad la versión original con la que ella hizo luego en solitario. No parece la misma canción ¿verdad?


Además, a Sarah Jane Morris  le podemos atribuir la distinción de tener en este álbum el famoso tema Me and Mrs Jones, que la BBC le prohibió. A la gente de la prensa del momento le preocupaba que fuera una lesbiana glamorosa saliendo del armario.


Una infancia, digamos que inquieta, ha mantenido todos estos años a Morris en permanente estado de alerta. “Mi padre era una de esas personas al que siempre presionaban, con problemas económicos,  y a menudo nos movíamos en medio de la noche porque los recaudadores vendrían a llevarse todos nuestros muebles". “Fue una infancia precaria, pero me preparó para la vida como músico donde no sabes cómo terminarás".

Así, Morris decidió que los adornos de una carrera pop no se ajustaban a su compromiso con la música que le importaba, que contaba historias importantes; ella tenía principios. Por ello, desde siempre ha defendido causas importantes. En la década de los 80, por ejemplo, participó con los Communards en varios eventos: conciertos de recaudación de fondos en “Gay's The Word” (1985) y en 1986 la  gira Red Wedge, una asociación de músicos progresistas, vinculados al Partido Laborista británico, un movimiento de réplica social en el universo rock frente al rodillo político impuesto por Margaret Thatcher. El mismo año, los Communards se asocian con el político laborista Tony Benn para interpretar la historia del Partido Laborista como un rap en el ICA de Londres en un concierto por la libertad de expresión junto con Salman Rushdie leyendo sus versos satánicos.

“Todas las bandas con quienes colaboré hasta mi carrera en solitario fueron políticas... La política siempre me encontró... pero no creo que yo fuera una pensadora muy política, pero porque no había muchas mujeres en la industria musical que tuvieran esa actitud en los 80. Creo que entonces por ello fui considerada políticamente mucho más importante que nunca. Estaba aterrorizada de decepcionar a la gente”. (Entrevista de Mike Thorne.)

Morris llegó relativamente tarde a la composición pero desde entonces  ha escrito sus propias canciones, en un largo y tortuoso viaje de autodescubrimiento, y se ha relacionado más estrechamente con el soul, el jazz y la world music que con el pop, con actuaciones regulares en Ronnie Scott's y Jazz Café. Pero su larga, vibrante y variada carrera también incluye trabajo al frente de numerosas bandas que tocan blues, música latina, folk y jazz, estrellato pop en el continente y un conjunto diverso de colaboraciones musicales en discos, películas y escenarios de teatro y ópera contemporánea, modelaje, locuciones, activismo y varias incursiones al festival de teatro Fringe. En septiembre de 2000 creó su propio sello discográfico, Fallen Angel Ltd.

Después de numerosos álbumes en solitario, Morris continúa llevando su carrera única, poco ortodoxa y en constante evolución. Algunos escuchan a Sarah Vaughan o Billie Holiday en su voz, otros mencionan a Macy Gray y Erykah Badu, aunque a la propia Morris le gusta decir: "Soy Nina Simone que conoce a Janis Joplin". Sin embargo, siempre ella misma, Sarah Jane Morris es un espíritu verdaderamente independiente. A mí su voz me parece magnífica, sensual, nacida del alma. Su poder emocional habría dado lugar múltiples premios Grammy y a un estatus de celebridad que la mayoría de cantantes con su carisma y su motivación tienen. Pero no ha sido así. Durante más de 25 años de una carrera única, Morris ha sido dirigida por su propia estrella, no por la industria de la música, y esa independencia le ha traído una audiencia devota, inspirada por su creencia en el poder de la canción para cambiar los corazones y las mentes.

Uno de sus colbradores instrumentistas más cercanos es el guitarrista Antonio Forcione, al que he tenido el gusto de escuchar también gracias a Spotify. Su colaboración es magistral. Investigando en el mundo del Gran Hermano Google, veo que juntos han sido comparados con una impresionante variedad de genios musicales, incluidos Janis Joplin y Tom Waits (vocalmente), así como Jimi Hendrix (instrumentalmente). Django Reinhardt también viene a la mente. Ambos son artistas muy respetados por derecho propio. Canalizando sus energías juntas, comparten audiencias en Italia, país con el que Sarah tiene una estrecha vinculación,  y Gran Bretaña.



Dedicado a la gente de África, su último álbum, Bloody Rain, cuenta con un conjunto estelar de músicos de rock, soul, jazz y músicos del mundo.  Grabado en el Reino Unido, Johannesburgo, París y Tel Aviv, el crowdfunding le permitió pagar una impresionante lista de invitados musicales. Entre esos invitados se encuentran la cantante Eska de Zimbabwe, Seckou Keita de Senegal, tocando la kora , el saxofonista británico del Caribe Courtney Pine, el coro The Soweto Gospel Choir y Adam Glasser de Sudáfrica, el cantante nigeriano Keziah Jones , el trompetista estadounidense/israelí Avishai Cohen y el arreglista Pee Wee Ellis .
Pero ella declara también que su “banda” en Bloody Rain son: “Tony Remy (con quien he escrito la mayoría de las canciones), el maravilloso Dominic Miller, Henry Thomas, Martyn Barker , Tim Cansfield y Adriano Adewale. El coro de Bloody Rain son mi querido amigo Ian Shaw, mi hijo Otis Coulter, Janine Johnson, Lilybud Dearsley, GianLuca Di Martini, Roberto Angrisani y yo. Por último, pero no menos importante, los arreglos del conjunto de cuerda por Enrico Melozzi, en Roma.

A pesar de la complejidad del proyecto, el álbum combina un gran lirismo con un intenso compromiso moral y político. "He descubierto que la mejor manera de transmitir algo es seducir con la música", dice. "Cuando golpeas a la gente de la política con la política, no sirve de nada".


"Cuando estoy cantando me posee algo. Estoy flotando arriba, pero todavía tengo el control. La música es mi lado expresivo. Se filtra por mis venas." (entrevista en Diva, marzo de 2001)

 

            Si escuchar a Sarah Jane Morris os ha hecho flotar, si se ha metido en vuestras venas, habré conseguido mi objetivo. Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend.



Fuentes
https://espaciochus.com/2018/03/21/sarah-jane-morris/
https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/Sarah-Morris-Auditorio-Alfredo-Kraus_0_260724935.html
https://www.last.fm/es/music/Sarah+Jane+Morris/+wiki

lunes, 12 de febrero de 2018

Born to be blue

De cuando Chet Baker aprendió a llorar de verdad

Grandes músicos han visto truncada su carrera debido al consumo de heroína. Janis Joplin, Jim Morrison o Jimmi Hendrix son algunos ejemplos de artistas que murieron demasiado jóvenes por culpa de una adicción fatal que ha estado unida irremediablemente al mundo del espectáculo. Chet Baker no fue diferente.



En la década de 1950, Chet Baker fue uno de los trompetistas más famosos del mundo, reconocido como pionero de la escena de jazz de la costa oeste y un ícono de la melancolía. Pero en la década de 1960, su carrera y su vida personal estaban en ruinas tras años de profunda adicción a la heroína, mientras paseaba su creatividad en garitos de poca monta, intentando rescatar los aplausos que un día le dedicaron sus enfervorecidas fans. Como Charlie Parker, Billie Holliday, Bill Evans o Miles Davis, Baker se destrozó con las drogas hasta caer en lo más profundo de un pozo sin fondo. Decía que le ayudaban a tocar mejor. Colocarse le hacía feliz y aseguraba que no era culpa de nadie. Él asumía de esta manera sus propias consecuencias.

El viernes pasado Jesús y yo vimos “Born to be blue”. Para quienes penséis que las películas biográficas musicales están obsoletas, os sugiero que le echéis un vistazo. Es una película desafiante y nada tradicional que ofrece una mirada impresionista de la problemática vida de Chet Baker, interpretado por Ethan Hawke en otra excelente actuación como solista. El director Robert Budreau quiso rendir homenaje en “Born to be blue” a la figura de este músico cuyo atractivo le valió el apodo de “James Dean del jazz”. La sensualidad con la que tocaba la trompeta, su mirada inquieta y su forma seductora de cantar, saboreando cada palabra como si quisiera atraparla en el tiempo, están presentes a través de la extraordinaria actuación de Hawke, que compone un personaje vulnerable de mirada melancólica y asume un rol que le lleva a adentrase en el mundo de autodestrucción personal por el que deambuló Baker y que contrasta con la belleza de su música. Siempre sincera, siempre eterna.
Co-protagonizada por la absolutamente hermosa Carmen Ejogo como un compuesto de varias mujeres con las que Baker se cruzó, la película es realmente y verdaderamente el espectáculo del actor, que nos muestra un trágico retrato de un hombre incapaz de controlar sus demonios internos.

En 1966, Baker fue contratado para interpretarse a sí mismo en una producción de Hollywood que habría detallado sus primeros años y los comienzos de su adicción a la heroína, por lo que Budreau hábilmente utiliza este evento como una forma de presentar su película, rebotando en el tiempo, y mostrando a Baker en varios estados de armonía mental y física y de  desesperación. Lo más inquietante es que “Born to Be Blue” resalta el período extremadamente difícil en la vida de Baker cuando a causa de una deuda por drogas, unos matones de San Francisco le parten la mandíbula y los dientes delanteros. Esto, para un trompetista, significa perder la capacidad para soplar.
Con prótesis o sin ellas, todos sus años de aprendizaje se perdieron con aquella brutal paliza. Esta película habla de autodestrucción y de sordidez, pero también de volver a empezar.
Su intensa rivalidad con Miles Davis también nos ofrece en algunas escenas jugosas; este era un mundo de vanguardia y extremadamente competitivo en el que se encontraban estos músicos, y cada artista buscaba su lugar y su papel en la historia. Toda la película casi lleva el tufillo de un sueño, una especie de remembranza de drogas que se mueve de maneras extrañas.

En lugar de optar por un enunciado narrativo único el director opta por una construcción compleja para mostrar a un hombre y su vida turbulenta pero increíblemente exitosa e influyente. Pocas mitologías tan enfermas de sí misma, tan autodestructivas y amenazantes como la del músico de Oklahoma. Pocas mitologías, en definitiva, tan absurdas, tan vacías, tan extrañas. Una mitología sin mitos. Puro vértigo. "Decidí hacer esta película, -razona Hawke- porque de alguna manera en Baker la leyenda y la música son lo mismo. Acercarse a su vida o a lo que sabemos de ella es una manera de tocar su música". La declaración, a su manera, ofrece la clave tanto de la propia cinta como de la manera correcta de leer la existencia torturada del hombre que mejor cantó My funny Valentine. Y ahí el acierto de una producción que huye del rigor del drama biográfico como de la peste. No se trata de recorrer las simas de un hombre enganchado al fantasma de su autodestrucción, sino de acariciar, aunque sea un instante, el sentido mismo del caos. Suena poético y, en realidad, duele más.


La partitura de jazz de la película fue compuesta por el pianista David Braid, mientras que el audio de las distintas actuaciones de trompeta fue realizado por Kevin Turcotte. Hawke había tomado lecciones de trompeta de Ben Promane, y solicitó un video de la grabación de Turcotte, para imitar el disfrute durante el rodaje. El filme fue muy aplaudido tras su paso por el festival de Toronto en 2015, pero en España no llegó a estrenarse en el cine.

Chet hizo del canto lacónico de su trompeta y de su voz un himno. Supo utilizar sus limitaciones técnicas en beneficio propio. Esto le obligaba a jugar con el tempo lento, con notas largas y dispersas, a cantar canciones bellas y lastimeras, elementos que lo convirtieron en baluarte del West Coast, al tiempo que le proporcionaron un aura de misticismo. Esto, unido a su look juvenil le otorgó una imagen de romántico perdedor que lo aupó a la fama, incluso entre aquellos (especialmente mujeres) a quienes no interesaba el jazz. Tuvo que esforzarse poco (técnica y personalmente) para alcanzar esta fama y sólo cuando las cosas se le torcieron tuvo que darlo todo, esfuerzo y sufrimiento, para volver.



Todo se le dio muy fácil en la música. Creo que ese fue uno de los problemas” (Dick Bock, fundador de Pacific Jazz Records, interpretado en la película por Callum Rennie)


Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus.

martes, 15 de noviembre de 2016

Leon Rusell se ha ido también

Adiós al escudero de las grandes leyendas del rock
           
El domingo me acosté con la noticia de otra muerte. El muro de Facebook de mi amigo Pedro Ignacio Tofiño me anunció que a la irreparable pérdida de Leonard Cohen y de Paco Nieva, se suma la de Leon Russell, el gran león revolucionario. El legendario músico y antiguo colaborador de Elton John, Bob Dylan y los Rolling Stones, tenía 74 años. Russell, que había sufrido un ataque al corazón a principios de este año, todavía se estaba recuperando de una cirugía en el momento de su muerte que, según su esposa Janet Bridges, se produjo en paz en su casa. Murió mientras dormía. Ojalá todos pudiéramos elegir.

           En su web oficial un comunicado lo define: "El maestro del espacio y el tiempo fue un músico y compositor legendario de Tulsa, Oklahoma, que interpretó su rock, blues y música country durante más de 50 años". Ayer quise publicar este obituario pero me costó tanto elegir los temas… ¡tanto!

Nacido en Lawton el 2 de abril de 1942, la carrera de León Russell abarcó un amplio arco de muchas generaciones y gustos diferentes en la historia americana. Russell no era solo un gran músico, era un icono, una inspiración para todos. Leon Russell surgió en los años 70 como uno de los ejecutantes y de los compositores más dinámicos del rock'n'roll después de tocar anónimamente en los años 60 en docenas de conciertos como pianista de sesión, Russell, que fue incluido en el Salón de la Fama del Rock and Roll en 2011 de la mano de Elton John, había soportado una serie de problemas de salud en sus últimos años.

En 1970 tocó los corazones de millones con A Song for You. Desde entonces, la canción ha sido versionada y regrabada por Donnie Hathaway, Whitney Houston, The Carperters, Ray Charles y Amy Winehouse. Su legado continuará creciendo mientras nuevas generaciones de aficionados están descubriendo un patrimonio musical único.


       Pero si algo hace más grande a quien es grande son sus compañeros de viaje. A lo largo de 70 años, Russell trabajaría junto a músicos legendarios como Bob Dylan, George Harrison, Rolling Stones y Willie Nelson. En 1976, abandonaría Shelter Records, la discográfica que fundó junto a Denny Cordell después de ganar cinco discos de oro, para iniciar su propio sello Paradise Records. El sello pasaría a publicar varias de sus colaboraciones con su esposa Mary Russell.

Russell escribió varias canciones que muchos creen que son de otros, como Superstar y This Mascarade que muchos piensan que son de los Carpenters.  Así como  Delta Lady que cantaba Joe Cocker o Blues Power junto con Eric Clapton. También es autor de mucho del material que cantaban  The Monkees


No puedo pasar de largo del imprescindible Eric Clapton. No me he podido resistir.


Su primer disco (el que nos enganchó a toda una generación)  "Leon Russell", de 1970, es excelente. En él participaron Dylan, Harrison y Clapton, un anticipo de la genial reunión que se realizó en 1971.

Y es que el 1 de agosto de 1971, George Harrison organizó el sin duda mítico “The Concert for Bangladesh”, en el que Bob Dylan fue uno de los artistas invitados.  Dylan, junto con Harrison, Ringo Starr y Leon Russell tocaron varios temas: A Hard Rain's a-Gonna Fall, It Takes a Lot to Laugh, It Takes a Train to Cry, Love Minus Zero/No Limit, Blowin' in the Wind y una gran version de Just Like A Woman.



Volviendo a su mítico primer álbum, este tema Hummingbird me apasiona. 


Y éste, al más puro rock'n'roll. 


Los medios de comunicación social llevan dos días de tributos constantes hacia Leon Russell, sobre todo de sus contemporáneos musicales, que admiraron su influencia, talento y legado perdurable. Artistas de todos los extremos del género musical han alabado la larga carrera de Russell que Cat Stevens, por ejemplo, ha dicho que fue para él "una gran influencia".

                "Agradecemos a todos sus pensamientos y oraciones durante este tiempo tan, tan difícil", decía Janet Bridges en el citado comunicado. "Mi marido murió mientras dormía en nuestra casa de Nashville. Se estaba recuperando de la cirugía cardíaca en julio y esperaba volver a la carretera en enero. Apreciamos el amor y el apoyo de todos”.

           Pero el mayor elogio para Russell ha surgido como era de esperar, de Elton John, que durante mucho tiempo se había considerado una influencia directa de Russell.  Elton John ha dicho de él que fue su "mentor e inspiración" (“yo quería ser Leon Russell”). John prometió su eterno amor para su amigo y colaborador. A ambos les unió una colaboración bilateral llamada The Union.

"El álbum lo grabamos en cinta analógica, lo que hace que suene mejor", señaló John en declaraciones al diario británico  "The Independent". "Sabía que iba a ser un buen disco, pero ha resultado incluso mucho mejor de lo esperado. Y eso se debe a que Leon resucitó en el estudio. Había sufrido una semana antes una complicada intervención -le operaron durante cinco horas y medio en el cerebro- y no estaba en la mejor forma al principio". El dúo se fue de gira al poco tiempo y a partir de entonces se forjó una amistad alimentada por el trabajo de cada uno.

Se fue Leon Russell. Ya no volveremos a gozar de su increíble presencia con su larga melena y su barba inmortales.

Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. Buonanotte. Boas noites.굿나잇 晚安 グッドナイ

domingo, 4 de septiembre de 2016

Katie Melua

Una caricia hecha sonido

Es posible que este nombre no os sea muy familiar. Es uno de esos misterios sin demasiadas explicaciones. Katie Melua hace canción madura, rebosante de sentimientos, con calidad demostrada. Y a pesar de ello, sigue siendo una desconocida en muchas partes del mundo, entre ellas, el honor es para España. Yo me tropecé con ella hace ya 6 años buscando novedades en el mundo de jazz. Acababa de ver la luz su cuarto disco, “The House”, y estaba en casi todas las páginas dedicadas al género. Tengo que reconocer que desde entonces la he tenido en el saco del olvido. La casualidad ha hecho que se cruzara en la búsqueda de música fresca para una asfixiante noche de septiembre.

La belleza de esta joven cantante (fijaos qué ojos tiene) sólo es comparable a la dulzura de su voz privilegiada, sensual y moldeable, capaz de interpretar con el matiz adecuado composiciones que giran en torno al blues, el jazz o el soul. Suavidad y sencillez: una caricia hecha sonido.

Nacida en Georgia (URSS) en 1984 pero trasladada a Belfast (Irlanda del Norte) a los 8 años, su historia de adolescente prodigio no eclipsa un trabajo duro de persona que no se ha conformado con ser una voz bonita al servicio de los demás. Desde 2001 también compone y posee un pequeño estudio en su casa desde el que trabaja en sus nuevas canciones.  He podido comprobar que versatilidad de Katie como vocalista está presente en todo su repertorio y en esa capacidad de abordar diversos géneros y matices. Siempre acompañada por una sensibilidad transmitida con sencillez.  Parece ser que Katie nunca pensó en ser cantante o compositora. De niña se veía con 30 años, como política o historiadora. Cuando lleguéis al final del post coincidiréis conmigo que hubiera sido un desperdicio.


La discografía de esta artista irrumpió en el 2003 con tan solo 19 años, llegando al Top 1 de las listas británicas con “Call Off The Search” y convirtiéndose en la artista femenina que más discos vendió en el Reino Unido. el 2004. Fue séxtuple disco de platino en UK, doble en Alemania y platino en Suiza. En España, como siempre, a por uvas... Gran parte del éxito de este álbum es debido a esta canción: The Closest Thing To Crazy.

           
 Un tema que me apasiona, sin duda, es Somewhere in the Same Hotel  de su álbum The Katie Melua Collection (2011)


En el apogeo de su carrera musical llegaron los tentadores experimentos. Junto al productor William Orbit grabó  “The House”, un trabajo coloreado con tintes electrónicos que la alejó de sus creaciones más clásicas y que llegó a ser el número uno de ventas en varios países de Europa, aunque fuera efímeramente. 


Con “Secret Symphony” (Dramatico) volvió a sus texturas más tradicionales, en las que su voz se desenvuelve con mucha naturalidad. Con este regreso a la instrumentación eminentemente acústica y los arreglos preciosistas, Melua recuperó toda la magia. Su voz y una guitarra son más que suficientes para vivir una noche de emoción e intimidad con temas infalibles para eso. De todas las canciones del álbum me quedo con ésta pero todo el disco es una delicia.


Amparada por los ritmos del jazz, el soul o el blues, Katie Melua nos demuestra  que la dulzura y la juventud no están reñidas con la calidad, y que una voz con personalidad propia nos acaba atrapando, siempre.


Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. Boas noites. Bonne nuit.

domingo, 14 de febrero de 2016

Sonny Stitt

El lobo solitario

No podía dormir. Me levanté en la noche y, sin encender la luz, me dirigí al balcón. Habían florecido las palabras que planté en las macetas. Por ejemplo el verbo gritar. Las palabras solo sirven para atenuar el dolor. El dolor no sirve para nada. Las recogí y las lancé sobre el asfalto, una detrás de otra,  como una lluvia de confetis. He contemplado a los niños mientras dormían. He intentado conciliar el sueño. También pensar en una historia tonta: si eres una oveja y tienes insomnio, ni siquiera puedes contar ovejas. Sería un sinsentido. Da igual que seas una oveja blanca o una oveja negra. No hay distinción.

Las horas fluyen y el tic-tac sigue prisionero en su esfera. Tal vez la sombra del lobo se esconda  detrás de las manecillas.  Florecieron las palabras, eso fue lo que ocurrió. He podido escuchar tu respiración entrecortada,  he acariciado el contorno de tu cara en la almohada. Entonces me he despertado y no estabas a mi lado. Luego he visto los armarios vacíos y una grieta en el comedor que supuraba tu ausencia. Las palabras germinaron con espinas. Por ejemplo la palabra miedo. También el verbo llorar.


Sonny Stitt es uno de esos grandes saxofonistas que quedan en el semi-olvido por haber sido coetáneos de los inconmensurables Coltrane, Rollins, Gordon, Webster. Un bopper total, parkeriano hasta la médula, con un calor, un fraseo de lo más coherente, sin virtuosismos baratos; para mí uno de esos músicos de jazz que mejoran con el tiempo.

De joven tocó con los más grandes del bebop, Gillespie, Parker incluidos. Su música está imbricada en el sonido que los jóvenes de la calle 52 inventaron en los años cuarenta y fue fiel mientras vivió a esa forma de música.
El bebop es ese jazz que surgió en los cuarenta, con Parker, Gillespie y Bud Powell, entre otros. Si en aquellos momentos la música de avanzada era un producto de blancos, el bop fue producto exclusivo de negros. El bop tiene una complejidad armónica y rítmica que compite con, y derrota a, cualquier otra música. Desde el punto de vista melódico, los temas no se reconocen fácilmente pues están construidos por frases cortas, disonantes, apresuradísimas.

Sin embargo, a lo largo de su carrera Stitt combina bebop, blues y swing en un sonido que corría riesgos, es cierto, cuyo objetivo era que el jazz llegara a la gente como algo maravilloso. Esa inquebrantable devoción al progreso en el jazz y sus constantes giras le valió del crítico Dan Morgenstern el apodo de “lobo solitario”.

Sonny Stitt gravó más que cualquier otro instrumentalista jazz. La discografía a su nombre cuenta con cerca de ciento cincuenta álbumes espléndidos. Fue tanta la frecuencia con la que gravó que a menudo no podía recordar sus sesiones un año más tarde. 

Aunque eclipsado en su época por la extraordinaria atención que se centró en Charlie Parker, Stitt fue muy admirado por los aficionados y músicos. Es cierto que en su articulación, fraseo y técnica hay evidentes similitudes con las que usa Parker en el saxofón alto. Pero es injusto considerar a Sonny un mero imitador. Sobre la base de las innovaciones de Parker, Stitt las adaptó a los saxofones barítonos y tenores. Al hacer esto, amplió su propio conocimiento armónico, y esta gama de colores ampliada de timbres y recursos armónicos en última instancia, le permitió establecer una voz instrumental que era enteramente suya.

Stitt fue especialmente eficaz con los blues y con las baladas. Tengo que reconocer que es lo que más me engancha de él. Para mí ha sido casi un lujo, una sorpresa cautivadora que convierte la noche más triste y anodina en un ejercicio de liberación, de dejarse llevar por la magia de los sonidos. Es de lo más bueno que he escuchado

The Nearness of You (1955)
Sonny Stitt Quintet


Body and Soul (1956)


A Blues Offering (1959
Sonny Stitt Quartet 


Algo un poco diferente. A Minor Sax (1958) y  C Jam Blues (1964)


Dos piedras preciosas: Yesterdays y Angels Eyes (Sonny Stitt- Hank Jones Trío)


Empieza a llover. Por fin. Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. Boas noites. Bonne nuit.