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sábado, 10 de mayo de 2025

Música y solidaridad: conciertos inolvidables por una buena causa

 “Nadie que haya aliviado el peso de sus semejantes habrá fracasado en este mundo” (Charles Dickens)

Todavía no es demasiado tarde para construir una utopía
que nos permita compartir una tierra
donde nadie pueda decidir por los otros,
donde los pueblos que han quedado marginados
tengan una nueva oportunidad.
Un mundo en el que sea posible verdaderamente
la solidaridad.


Fotografía de Los40

En el mundo físico hay fuerzas elementales que le confieren al universo su forma y su dinámica. Abarcan desde las estructuras subatómicas más diminutas hasta las grandes construcciones cósmicas, como los supercúmulos de galaxias. En las relaciones humanas hay fuerzas que interactúan con nuestra forma de ser y de relacionarnos. La música puede ser considerada, sin duda, una de esas grandes fuerzas fundamentales que incide en lo más profundo del ser humano y que, a la vez, tiene una gran repercusión colectiva, sobre todo cuando promueve un mundo más solidario, uniendo esfuerzos para transformar la realidad, fomentando el apoyo entre los seres humanos. Cuando nace la solidaridad, nuestra consciencia despierta y nos permite vislumbrar aquello que antes no queríamos o no sabíamos ver. Solidaridad significa unión; una unión en la que los hombres se dan cuenta de que no están solos y de que se necesitan mutuamente para vivir.

La tragedia de la DANA de Valencia nos trajo dolor: 228 muertos. También un sentimiento de perplejidad. ¿Cómo puede ocurrir esto en un país desarrollado, uno de los veinte más ricos del mundo? ¿Quién es el responsable? ¿Pudo haberse evitado? Ante tanto dolor y destrucción, la respuesta de músicos y de empresas y profesionales de todo tipo del sector musical a la iniciativa solidaria Som València fue abrumadora. Unos 350 artistas actuaron en 48 salas de 24 ciudades para recaudar fondos para los afectados. En total, 54 minifestivales. La respuesta del público también fue abrumadora. 

No fue una sorpresa; esta reacción del mundo de la música no era nueva, en absoluto. La música occidental, concretamente el pop-rock aparecido a finales de los 50 - primeros de los 60, ha mantenido una estrecha relación con el concepto de solidaridad. En más de una ocasión, varios cantantes han unido sus voces para crear canciones por una buena causa y, en consecuencia, recaudar fondos para paliar el sufrimientos de mucha gente. Los artistas aprovechan, así, su gran influencia para aportar su granito de arena a favor de un mundo mejor. La idea es simple: tenemos una responsabilidad compartida.

El ejemplo paradicmático es USA for Africa (United Support of Artists for Africa, en español: Unión de Apoyo de Artistas para África) el nombre bajo el cual se reunieron 45 artistas para grabar la canción We are the World, quizás la más emblemática de la historia de la música solidaria. Tras unas terribles imágenes de la hambruna en África, Lionel Richie y Michael Jackson compusieron este himno que sirvió para concienciarnos sobre el hambre en el mundo y que hoy, 40 años después, sigue siendo un himno de paz. Los beneficios obtenidos fueron donados a las campañas humanitarias en el continente africano, sobre todo en Etiopía. En la grabación participaron voces tan conocidas como Bruce Springsteen, Diana Ross, Tina Turner, Bob Dylan, Billy Joel o Stevie Wonder. También contaron con el apoyo de todos los miembros de The Jackson Five en el coro y de Phill Collins en la percusión.

Pero si algo supuso una de las relaciones más evidentes y efectivas entre la música y la solidaridad fue la realización de macroconciertos a favor de diversas causas.  Fueron muchos los que, además de recoger fondos, lucharon por la justicia social, por la paz y la unión entre los pueblos, demostrando el inmenso poder que tiene la música para transformar realidades. El primer concierto histórico, inolvidable, en el que esta unión se hizo realidad fue el Concierto para Bangladesh.

Fotografía de Los 40

De la mano de George Harrison y Ravi Shankar se organizó este evento con el fin de recaudar fondos para esa región que, en el año 1971, se independizó de Pakistán del Este y sufrió en su propio territorio la más absoluta atrocidad de la guerra: un millón de muertos y diez millones de desplazados hacia la India afectados por el hambre, la falta de salubridad, el cólera (entre otras enfermedades mortales) y problemas derivados de las inundaciones de la época estacional. El concierto tuvo lugar el 1 de agosto de 1971 en el Madison Square Garden de Nueva YorkEn él participaron, entre otros, Bob DylanEric ClaptonRingo StarrBilly Preston y Leon Russell. Recaudó una suma de 243.418,50 dólares. Sin embargo, no se sabe cuánto dinero llegó a los refugiados, hecho que disgustó a George Harrison, ya que se dice que una parte del dinero fue a parar a una agencia del Gobierno Federal como pago de impuestos que no habían realizado los organizadores del evento

El 13 de julio de 1985 tuvo lugar el mayor acontecimiento musical desde Woodstock. Se trata de uno de los eventos musicales más conocidos de la historia. Live Aid (Ayuda en vivo) consistió en dos conciertos celebrados simultáneamente en el estadio londinensede Wembley y en el estadio John F. Kennedy de Filadelfia. Hubo 70 artistas para 162.000 fans, entre ellos, Queen, David Bowie, U2, Elton John, Paul McCartney, Madonna, Mick Jagger, Eric Clapton y Bob Dylan. Cerca de 1.500 millones de personas vieron el concierto transmitido por televisión. El evento recaudó 100 millones de dólares destinados a combatir la hambruna en Etiopía. Las fotos de sus habitantes hablan solas. Dado el éxito del evento, se instauró oficialmente para ese día el Día Mundial del Rock.

El concierto en favor de Nelson Mandela celebrado el 11 de junio de 1988 en el Estadio de Wembley, fue un hito en la historia de la música y la lucha por la justicia; un evento emblemático que unió a músicos, activistas y ciudadanos de todo el mundo. Conocido oficialmente como "Nelson Mandela 70th Birthday Tribute", no solo celebró el 70 cumpleaños del líder sudafricano encarcelado, sino que también sirvió como una plataforma para amplificar la voz del movimiento anti-apartheid

El concierto contó con la participación de una impresionante alineación de artistas de renombre internacional, incluyendo a Stevie Wonder, Whitney Houston, George Michael, Tracy Chapman, Sting y Peter Gabriel, entre otros. Asistieron más de 72.000 personas. Gracias a la BBC, que tuvo muchos problemas por ello, mil millones de personas, en más de 50 países, presenciaron el concierto. En 11 horas le arrancaron a "Madiba" el cartel de "terrorista" que Margaret Thatcher le había impuesto, convirtiéndolo en un icono. Dos años después, en 1990, le liberaron y en 1994 el apartheid llegó a su fin.

Live 8 fueron una serie de 10 conciertos organizados por Make Poverty History que se llevaron a cabo simultáneamente en diferentes lugares, el 2 de julio de 2005, para recolectar dinero y combatir la pobreza. Su objetivo fue presionar a los líderes del Grupo de los Ocho (G8) para que aumentaran la ayuda externa y cancelaran la deuda de los países más pobres del mundo. Gracias a estos conciertos, se logró recaudar 79 millones de libras esterlinas.  Participaron artistas Coldplay, Mariah Carey, Paul McCartney, Pink Floyd, The Cure, Shakira, Stevie Wonder, Dido, Chuck Berry, Neil Young, Céline Dion, entre otros. Uno de los artistas que más impulsó este evento fue Bono, vocalista de U2, banda que por supuesto también asistió.

The concert for New York (Concierto para la Ciudad de Nueva York) fue un evento organizado por exbeatle Paul McCartney. Después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, artistas, actores y deportistas ofrecieron este concierto benéfico en el Madison Square Garden, el 20 de octubre del mismo año, para rendir homenaje a las víctimas. Muchos de los asistentes, familiares y colegas de los bomberos y policía de Nueva York, honraron a los muertos de los ataques y a aquellos que habían trabajado en las labores de rescate. McCartney consiguió reunir a más de 60 celebridades de varios países, entre ellos grupos y cantantes británicos tan legendarios  como The WhoMick Jagger con Keith RichardsDavid BowieElton John, y Eric Clapton. Las donaciones y subastas ayudaron a recaudar 30 millones de dólares.

El 7 de julio de 2007, se inició una maratón de conciertos llamados colectivamente Live Earth, que empezó en Australia y concluyó en Brasil. Ese día se llevaron a cabo 20 conciertos simultáneos en distintas ciudades del mundo con el fin de concienciar de la necesidad de actuar contra el calentamiento global y el cambio climático y recaudar fondos para donarlos a organizaciones medioambientales.

Wikipedia

El acontecimiento, visible a través de internet y numerosas cadenas de televisión, atrajo a unos 2.000 millones de espectadores. La organización del evento estuvo a cargo de Save Our Selves, una entidad fundada por Kevin Wall. Más de 150 artistas se unieron a esta iniciativa a destacar Madonna, U2, The Police, Genesis, Linkin Park, Duran Duran, Ricky Martin, Bon Jovi y Pearl Jam. Una de las cabezas visibles fue el ex vicepresidente de los EEUU, Al Gore, presidente entonces de la Alianza por la Protección del Clima, premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional de ese año y ganador de un Oscar por su documental sobre el cambio climático "An Inconvenient Truth" ("Una verdad incómoda").

Podemos recordar otros conciertos solidarios de menor repercusión pero de igual importancia. Por ejemplo, el que se dio en respuesta al huracán Katrina, el 2 de septiembre de 2005; Paz sin fronteras, para aliviar la tensión entre Ecuador, Venezuela y Colombia tras la crisis diplomática de 2008 o  Hope for Haiti Now (Esperanza para Haití, ahora) después de que, en 2010, un terremoto arrasara el país y dejara a su paso 200.000  muertos.

Terremoto Haití 2010. Wiki.

¿Y la solidaridad con el pueblo palestino? En 2002, más de 20.000 personas asistieron a un concierto de solidaridad con Palestina ofrecido en Atenas por ''los grandes'' de la música griega, entre ellos Mikis Théodorakis. La asistencia se multiplicó durante el concierto llegando a las 40.000. El concierto fue inaugurado por Théodorakis que interpretó junto a sus músicos el himno nacional Palestino, compuesto por el mismo. No he encontrado ningún vídeo del concierto. La mayoría de videos de eventos pro Palestina han sido censurados.

¿Para cuándo un macroconcierto como éstos por Gaza? ¿Para cuándo las grandes figuras del mundo de la música se unirán contra el genocidio palestino promovida por el sionismo, como lo hicieron tantas veces en el pasado? ¿Hasta ese punto ha llegado las deshumanización de los palestinos? Si pensamos que por su defensa del pueblo palestino, Roger Waters, exmiembro de los legendarios Pink Floyd, vio cómo le cancelaban habitaciones de hotel en su gira mundial de 2023 o la oleada de cancelaciones de conciertos en Alemania acusados de “antisemitismo”, o cómo artistas que firmaron el manifiesto Músicos por Palestina tuvieron que cancelar sus actuaciones por amenazas, tenemos la respuesta ¿verdad?.

Acabaremos este post como lo hemos empezado, con una canción. El pasado 22 de febrero tuvo lugar una jornada de concentraciones convocada por la plataforma Parar La Guerra, en más de 60 ciudades de manera simultánea. Todas las concentraciones tenían un lema unitario, “Por una Paz Justa (Palestina Libre). Alto el Fuego Definitivo. Ni Terrorismo Ni Genocidio”, un llamamiento, una exigencia y una posición de principios: “defender los derechos del pueblo palestino, el alto el fuego definitivo, decir que no aceptamos el terrorismo, y que sobre todo no pararemos hasta detener el genocidio”.

Getty Images (BBC)

Veinticuatro artistas, entre ellos Miguel Ríos, Anni B Sweet, Mikel Izal y Rozalén, se unieron para cantar Solo le pido a Dios en un vídeo que llamaba a acudir a estas concentraciones. La canción cuenta también con Dollar Selmouni, Luis Guitarra, Ainoa Buitrago, Txetxu Altube, Migueli, Cira, Merino, María de Juan, Alberttinny, Gold Lake, Colectivo Panamera, Duende Josele, Jonathan Pocoví, Abril, Marwán, Sara Socas, La Mari de Chambao, Ander Valverde (Green Valley) y María Ruíz, por orden de aparición.

En “La revolución de la esperanza” (1968), Erich Fromm pronosticó cómo sería el ser humano del 2000: un mero consumidor, un ser pasivo sometido a una realidad mecanizada que nos separará a los unos de los otros. La sociedad sería cada vez más individualizada, deshumanizada y supeditada a la tecnología. El mundo se iría dirigiendo de manera progresiva hacia un escenario con menos interacción social y mayor aislamiento. Con este objetivo, propone la creación de un movimiento humanista radical de pequeños grupos descentralizados con una meta común y un aprecio de los valores de una vida nuevamente orientada. Pero ¿cómo ser humanos en una sociedad deshumanizada? Es tan importante subrayar la necesidad de que la sociedad aúne esfuerzos para conseguir un fin común, como que los ciudadanos presentemos una actitud consciente de colaboración con las culturas, sociedades o personas que los necesiten en un momento determinado. Necesitamos una solidaridad activa que haga valer los principios de justicia, de libertad, de igualdad, frente a las nuevas, y a veces viejas, formas de barbarie.

Portada del álbum proyecto de Televisa 1990

Si dejáramos de lanzarnos artefactos que nos destruyen y empezáramos a compartir la música que nos construye, está claro que supondría un punto de inflexión en nuestra historia global. La música tiene el poder de transformar el mundo porque puede transformarnos individualmente. Así sea.

Buenas noches.  Bona nit.  Boas noites. Bones nueches. Arratsalde on Надобраніч. طاب مساؤك. לילה טוב

Otras fuentes consultadas:

https://www.melomanodigital.com/la-musica-esa-fuerza-universal-su-poder-transformador-individual-y-colectivo/
https://pasaportesolidario.com/10-canciones-solidarias-para-despedir-y-empezar-el-ano-al-mejor-ritmo/
https://www.aliasmusic.com/canciones-que-unieron-al-mundo-por-una-buena-causa/
https://www.senalcolombia.tv/cultura/10-conciertos-humanitarios-inolvidables
https://www.rtve.es/play/audios/sin-fronteras/musica-solidaridad-solidaridad/1189844/
https://los40.com/los40/2019/01/29/musica/1548779885_036213.html
https://www.aliasmusic.com/canciones-que-unieron-al-mundo-por-una-buena-causa/
http://www.oc.lm.ehu.es/cupv/univ99/comunicaciones/donostia01.html
https://www.lavanguardia.com/medio-ambiente/20070708/51372092069/live-earth-24-horas-de-musica-para-salvar-el-planeta.html
https://elpais.com/economia/2019/05/27/publizia/1558969445_967635.html
 

 

 






lunes, 8 de marzo de 2021

Cuando fracasan las palabras (la muerte convertida en música)

 El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos(Oscar Wilde)

Llevamos un año rodeados de muerte. Muchos hemos sentido el dolor desgarrador que produce la pérdida. La muerte es una pregunta incontestable para la humanidad, la pregunta que siempre permanece sin respuesta ya que se sitúa más allá de la experiencia humana. La música ocupa un lugar significativo en las relaciones con la muerte, tanto en las sociedades tradicionales como en las modernas, porque nos recuerda la finitud de la vida. Es en el dolor donde encontramos la voz más punzante de la música, el dolor ineludible del duelo. La música se convierte, así, en una forma de enfrentarnos a la mortalidad humana cuando no tenemos respuestas. A veces, la música que rodea a la muerte nos dice tanto sobre los muertos como sobre los que quedamos. 

En la Historia de la Música, el discurso clásico en torno a la experiencia de la muerte nos muestra una gran diversidad de himnos litúrgicos,  composiciones y autores con grandes títulos de sobras conocidos. Pero, si entre los pocos cientos de réquiems musicalizados desde el siglo XVI la mayoría confía en el texto de la misa católica de difuntos, otros se alejan del papel de adjunto litúrgico. Hablamos de Mozart , Berlioz , Verdi, o Fauré, por nombrar solo los más clásicos,  u otros más cercanos a nosotros como Penderecki, Maciejewski o Lloyd Webber, con réquiems que no son monumentales pero que, a través de sus propuestas musicales, invitan a la profundidad meditativa, a un retorno reflexivo sobre la condición humana.

Muerte privada, duelo privado

Pero no es necesario adentrarnos en la música clásica para encontrar lazos en común entre la música y la muerte. El universo musical de todos los géneros está poblado de canciones a través de las que tratamos drenar el dolor, de conectarnos a ese sentimiento doloroso del que nos alejan los ruidos de la rutina diaria. La lista es larguísima. Yo he elegido unas cuantas pero, ya lo sabéis,  quien lo desee puede ampliar esta breve selección añadiendo sus sugerencias. Seguro que vuestras experiencias personales son múltiples, diversas y enriquecedoras. Vamos allá.

Si la muerte pisa mi huerto es una canción compuesta por Joan Manuel Serrat que aparecía en su álbum "Mi niñez", editado en 1970. “Si la muerte pisa mi huerto ¿quién firmará que he muerto de muerte natural?” Aunque ya nadie muere de muerte natural. Hasta hace poco nos creíamos inmortales. Y si moríamos era de pena, de envidia, de avaricia o de una "larga enfermedad". Como si eso no fuera natural. Ahora nos morimos muertos de miedo.

Tears in Heaven (Lágrimas en el cielo), una de las canciones más emblemáticas del cantautor británico Eric Clapton, tiene detrás la trágica muerte de su hijo de cuatro años. Una experiencia que te cambia por dentro y por fuera. Estamos preparados para despedir a nuestros padres, pero no a nuestros hijos. Para Clapton, la mejor manera de expresar su dolor y perpetuar su recuerdo fue con esta canción que publicó unos meses después, en la que se pregunta si será posible de alguna forma volver a encontrarse con su hijo. “Esencialmente escribí esa canción para hacer la pregunta que yo llevaba haciéndome desde que murió mi abuelo. ¿De verdad nos volveremos a ver?”, explicó el cantante en una entrevista.

Alfonsina Storni murió ahogada en una playa bonaerense. Cuenta la leyenda que ella misma recorrió, serenamente, el camino hacia un mar embravecido, se sumergió andando hasta que el agua le cubrió la cabeza. Ello inspiró a Mercedes Sosa una canción tan sensible como hiperversionada.

El heavy metal y todas sus variantes tienen mucha querencia por aquello que los antiguos llamaban memento mori. En Fade to Black (Desvanecerse en negro), del grupo Metallica, la idea de la muerte se plantea no como una amenaza sino como una liberación. La letra habla de la historia de un hombre que toma la decisión de suicidarse motivado por la maldad que lo rodeaba. Una letra densa y oscura, acompañada de unos riffs que pasan de la tranquilidad a la desesperación.


The Great Gig in the Sky (Un gran espectáculo en el cielo) es una canción de la banda inglesa Pink Floyd que fue publicada en marzo de 1973 dentro de su famoso disco conceptual "The Dark Side Of The Moon". Este fragmento fue una improvisación de Clare Torry, la voz femenina que querían introducir en el disco.

"Y no le tengo miedo a la muerte, en cualquier momento llegará,
no me importa. ¿por qué debería tenerle miedo a la muerte?
No hay razón para ello, tendrás que ir alguna vez.
Si puedes oír este susurro es que te estás muriendo.
Nunca diré que le tengo miedo a la muerte."

Todas las culturas, religiones y etnias; en todas las épocas y estratos sociales o gustos personales, la muerte arranca de nosotros lo más querido, deja tras de sí un silencio que hiere, silencio roto con interpretaciones mortuorias para quienes parten hacia la eternidad. Una despedida con amor. Herencia de África para aliviar el dolor de la partida. La colombiana Elena Hinestroza nos pone la piel de gallina.


Podría seguir con muchos temas más, pero voy a cerrar este apartado del duelo privado con un tango de Carlos Gardel. Adoro los tangos; son la representación ideal de los lamentos, el desgarro y la nostalgia. Sus ojos se cerraron.


Muerte pública, duelo público 

Pero no siempre el duelo es un proceso privado, íntimo. La muerte de personajes públicos recordados por artistas famosos se convierte en un acto de exhibición pública del dolor. Para Bruce Springsteen, la muerte en 2008 del organista Danny Federici fue más que la pérdida de un antiguo compañero de banda. Fue como un circo ambulante que pierde a un miembro clave. Aquí el jefe deambula por el recinto ferial a medianoche, elogiando a un compañero trapecista que nunca lo dejó caer. The Last Carnival

Goodbye England's Rose (Adiós rosa de Inglaterra) de Elton John y Bernie Taupin, escrita para el funeral de su amiga Diana, Princesa de Gales, conmovió a un público abrumado por la pérdida.  La canción reutilizó la melodía de un éxito anterior del dúo, Candle in the Wind  (Vela al viento) dedicada a Marilyn Monroe canción dedicada a la actriz como ejemplo de muerte prematura. “Adiós rosa de Inglaterra/Ojalá crezcas siempre en nuestros corazones/Fuiste la gracia que se colocó/donde las vidas estaban destrozadas”. Los que estaban fuera de la Abadía de Westminster lloraron abiertamente durante la actuación. La popularidad de la canción superó al cantante. “Me parecía como si la gente se estuviera regodeando en su muerte, como si el duelo por ella se les hubiera ido de las manos y se negaran a seguir adelante. Me parecía algo insano; morboso y antinatural. Estoy seguro que eso no es lo que Diana hubiera querido”. Solo una vez, en 2007, a propósito del aniversario de la muerte de Lady Di, Elton volvió a cantarla. 

No son solo las celebridades las que inspiran homenajes musicales. Knockin’ on Heaven’s Door (Llamando a las puertas del cielo) es una canción de Bob Dylan, publicada en la banda sonora de la película de Sam PeckinpahPat Garrett y Billy the Kid. Esta versión del músico escocés Ted Christopher con la guitarra de Mark Knopfler fue grabada en memoria de la masacre de Dunblane el 13 de marzo de 1996, en la que dieciseis niños y un adulto murieron. Cosa rara, Dylan autorizó al cantante que introdujera un nuevo verso en homenaje a los niños asesinados.

Cuando una explosión en la mina de carbón Westray en Nueva Escocia (Canadá) se cobró veintiseis vidas en 1992, el dolor personal se vio agravado por lo repentino y la magnitud de la tragedia, sumado al impacto social y financiero en las familias y en la comunidad. Posteriormente, músicos locales produjeron hasta 50 canciones de tributo, como Westray Trilogy de Ghostrider and The Allied Horns.

A raíz del atentado terrorista de mayo de 2017 en Manchester, sucedió algo inusual. Se estaba guardando un minuto de silencio en todo Reino Unido en homenaje a los veintidos muertos y cincuenta y nueve heridos que produjo el ataque.  Allí, durante la concentración en la plaza de Saint Ann, en el centro de la ciudad, se vivió un momento muy emocionante. Una mujer empezó a cantar Don't look back in anger (No mires atrás con ira), de la banda de rock local Oasis, y en el estribillo se sumaron algunos de los presentes. El periodista de The Guardian, Josh Halliday, grabó el instante.

Llegamos al final de esta noche con el popular Adagio para cuerdas de Samuel Barber, una obra que ha estado ligada siempre a momentos de tragedia como el funeral de Einstein, el anuncio de la muerte de Rooselvelt, la noticia del asesinato de Kennedy o la ceremonia de conmemoración de las víctimas del 11-S de 2001. En 2004, fue elegida por los oyentes de la BBC como la pieza de música más triste jamás escrita. El Adagio es uno de los ejemplos más claros de cómo la música puede ejercer su poder, a través de su capacidad de vincularse emocionalmente en la memoria con personas y eventos particulares, llegando incluso a alterar nuestra percepción sobre ellos. La obra de Braber llega tan hondo, seguramente, por su sinceridad y tremenda intensidad emocional. Si existe alguna pieza musical que puede acercarse a transmitir el efecto de un suspiro y, al mismo tiempo, la tragedia de la pérdida, la melancolía y la falta de esperanza, es esta obra de Barber.

La música nocturna de esta noche es una pequeña muestra de que cuando el duelo hace que las palabras sean inadecuadas o imposibles, la música puede dar voz a la emoción visceral más abrumadora. Esta pandemia nos ha traído otro dolor añadido a la pérdida: la lejanía de los seres queridos. Sin el refugio de estar con los tuyos, sin despedidas, sin besos, ni abrazos, ni manos tendidas… quizás solo nos quede la música.  Cuidaos mucho.



miércoles, 27 de mayo de 2020

Layla / Eric Clapton

Historia de una canción

            Hay quien dice que todas las canciones tienen historia. Aunque no sea así, esta canción de Eric Clapton, Layla, la tiene.  Layla es una de las más bellas canciones de rock, un arrebato de pasión, una declaración de amor, una llamada de atención, 7 minutos de intensidad al límite.
Sin embargo, a diferencia de lo que muchos, al menos yo, creíamos, Layla no es una canción creada exclusivamente por Eric Clapton. En 1970, Clapton, quien ya había formado parte del grupo Cream, se resistía a lanzar su carrera en solitario, y seguía tocando con el grupo Derek and the Dominos. La banda sólo duró un año y lanzó un único disco de estudio, “Layla and Other Assorted Love Songs”. La compusieron Clapton, que canta y toca la guitarra, y Jim Gordon (batería) que compuso los fragmentos más bellos de piano. La grabaron en los estudios Criteria de Miami, junto con Bobby Whitlock (órgano y piano), Carl Radle (bajo) y el guitarrista invitado Duane Allman. El disco no tuvo mucho éxito comercial en un principio. En la primavera de 1971 fue publicado en single. Nadie se enteró. Pero con el tiempo Layla, acabó convirtiéndose en una de las canciones más notorias del guitarrista. Y es que la canción tiene una increíble historia detrás, un triángulo amoroso entre Eric Clapton, el ex-Beatle George Harrison y su mujer, Pattie.

Portada del disco de nuestra discografía,
single de 1970 a 45 rpm
A finales de los años 60, Eric y George, eran muy buenos amigos. La modelo Pattie Boyd conoció a George Harrison en 1964 en el rodaje de la película “A Hard Day’s Night”, en la que ella participa como extra. Se enamoraron y se casaron dos años más tarde. Eric Clapton conoció a los The Beatles a finales de 1964 y congenió en especial con George. Clapton y Harrison entablaron una amistad repleta de colaboraciones y visitas habituales. En aquellos tiempos, Harrison compuso Something, una de las canciones más bellas del disco Abbey Road de los Beatles y “obsequió” a Boyd el tema de manera pública. Pero Clapton se enamoró obsesivamente de la mujer de su amigo. Como su creador cuenta en su autobiografía, "algo inesperado estaba sucediendo, me estaba enamorando de Pattie". Ella lo rechazó en un intento de salvar su matrimonio con Harrison, pero él buscó seducirla con otra canción. (No le pasa a todo el mundo ser la inspiración de dos monstruos sagrados de la música).

“Oh Dios!, todos van a saber que habla sobre mí". Así recordaba la modelo en una entrevista para el Daily Mail su sensación cuando escuchó Layla por primera vez. Eric Clapton la había llevado a un piso en South Kensington (Londres) para mostrarle una canción que acababa de grabar, sobre un amor desesperado y en aquellos momentos imposible. Exactamente el que sentía por ella. En su autobiografía, Boyd señala: “Nos vimos a escondidas en un piso de South Kensington. Clapton me había pedido que fuera porque quería que escuchase algo nuevo. Encendió el radiocasete, subió el volumen y sonó la canción más potente que jamás escuché. Era Layla; trataba sobre un hombre que cae enamorado perdidamente de una mujer que le quiere, pero no está disponible. Me la puso dos o tres veces, mientras miraba mi cara para ver mis reacciones. Mi primer pensamiento fue que todo el mundo me iba a reconocer”.

La canción estaba inspirada en el poema persa de siglo XII “Layla y Majnun”, que cuenta la historia de cómo Majnun se enamora de Layla y al saber que ella debe casarse con otro hombre, enloquece. Esta historia fue el germen de Layla, puesto que, aunque la situación del guitarrista no era exactamente la misma que la del personaje, el amor prohibido era un elemento común en ambas. El rechazo de Pattie trastornó al guitarrista que amenazó, incluso, con suicidarse. Años después acabaron juntos, pero esa es otra historia.  



Pese a que la canción fue un éxito de ventas en 1972 y se consolidó con el paso de los años, en un principio fue ignorada por culpa, en gran parte, de la falta de promoción de la discográfica de Clapton, cuyos directivos supusieron que no necesitaría apoyo publicitario tratándose de un músico tan reputado. Esto le causó una gran depresión al guitarrista, que, encima, acabó disolviendo la banda tras discutir con el batería Jim Gordon. Hoy Layla está en el puesto 27º de las mejores canciones de rock de todos los tiempos de la revista Rolling Stone. A algunos músicos les pasa una o dos veces en la vida y a muchos otros no les pasa nunca, pero Clapton tuvo el talento suficiente para convertir su calvario en una expresión creativa legendaria.

Hasta la mitad de sus siete minutos, Layla es como una plegaria desgarradora, un lamento, profundo, construido sobre un riff (una frase musical que se repite de forma constante a lo largo de una composición) de guitarra que está clavado en la memoria colectiva de quienes admiramos a su autor. Aún separado de la canción, es inconfundible. Esas notas son obra de Duane Allman, guitarrista admirado por Clapton, que terminó por colaborar en casi todos los temas del disco. Su aportación fue clave.  También es muy destacable la coda (pasaje de una composición previa a su final) a cargo del piano. Esa sección ni siquiera formaba parte de la canción originalmente, pero Clapton insistió en añadirla cuando escuchó a Jim Gordon tocarla un día en el estudio. El tema acaba, a ritmo de balada, con varias guitarras cruzándose en contrapunto para trenzar volutas con una ductilidad digna del cool jazz.

Aunque Layla es una canción muy compleja de tocar, según las declaraciones del propio Clapton, o quizás por ello, se han hecho numerosas versiones de la misma, siendo memorable la realizada por el propio Clapton en un álbum acústico grabado para MTV Unplugged, junto a la conocida Tears in Heaven (de la que ya os hablé cuando le dediqué una entrada en este espacio a “la mano de Dios”) con la que ganó un Grammy.

Han sido, precisamente, las diferentes versiones que el mismo Clapton interpreta a lo largo de los años las que me han animado a escribir esta entrada porque su diferencia me ha parecido fascinante. A ver a vosotros.


Después de Layla hay muchas historias; de amistad, ya que Eric y George continuaron siendo amigos, y de desgracias personales de los músicos que participaron en su creación. Pero creo que por esta noche ya es suficiente. En cualquier caso, Layla siempre representará una ferviente y exacerbada declaración de amor de un guitarrista desesperado hacia la mujer de uno de sus mejores amigos. Considerar si el final de la historia fue o no feliz, depende de cómo lo interprete cada uno.  

Por cierto, para nosotros Layla siempre será “nuestra Layla”, la reina de la casa durante muchos años, aquella que malcriamos como práctica de lo que nunca se debe hacer con los hijos ;) 


Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ রাত্রি. Laku noć. Bon lannwit

fuentes
https://www.elmundo.es/cultura/2015/04/08/5523f21222601dcb6c8b4580.html
https://www.sopitas.com/musica/layla-famosa-declaracion-de-amor-no-correspondido-eric-clapton-pattie-boyd/
https://www.efeeme.com/la-cara-oculta-de-las-canciones-layla-o-clapton-y-harrison-enamorados-de-la-misma-mujer/
https://www.20minutos.es/noticia/1033638/0/layla/eric-clapton/aniversario/


martes, 15 de noviembre de 2016

Leon Rusell se ha ido también

Adiós al escudero de las grandes leyendas del rock
           
El domingo me acosté con la noticia de otra muerte. El muro de Facebook de mi amigo Pedro Ignacio Tofiño me anunció que a la irreparable pérdida de Leonard Cohen y de Paco Nieva, se suma la de Leon Russell, el gran león revolucionario. El legendario músico y antiguo colaborador de Elton John, Bob Dylan y los Rolling Stones, tenía 74 años. Russell, que había sufrido un ataque al corazón a principios de este año, todavía se estaba recuperando de una cirugía en el momento de su muerte que, según su esposa Janet Bridges, se produjo en paz en su casa. Murió mientras dormía. Ojalá todos pudiéramos elegir.

           En su web oficial un comunicado lo define: "El maestro del espacio y el tiempo fue un músico y compositor legendario de Tulsa, Oklahoma, que interpretó su rock, blues y música country durante más de 50 años". Ayer quise publicar este obituario pero me costó tanto elegir los temas… ¡tanto!

Nacido en Lawton el 2 de abril de 1942, la carrera de León Russell abarcó un amplio arco de muchas generaciones y gustos diferentes en la historia americana. Russell no era solo un gran músico, era un icono, una inspiración para todos. Leon Russell surgió en los años 70 como uno de los ejecutantes y de los compositores más dinámicos del rock'n'roll después de tocar anónimamente en los años 60 en docenas de conciertos como pianista de sesión, Russell, que fue incluido en el Salón de la Fama del Rock and Roll en 2011 de la mano de Elton John, había soportado una serie de problemas de salud en sus últimos años.

En 1970 tocó los corazones de millones con A Song for You. Desde entonces, la canción ha sido versionada y regrabada por Donnie Hathaway, Whitney Houston, The Carperters, Ray Charles y Amy Winehouse. Su legado continuará creciendo mientras nuevas generaciones de aficionados están descubriendo un patrimonio musical único.


       Pero si algo hace más grande a quien es grande son sus compañeros de viaje. A lo largo de 70 años, Russell trabajaría junto a músicos legendarios como Bob Dylan, George Harrison, Rolling Stones y Willie Nelson. En 1976, abandonaría Shelter Records, la discográfica que fundó junto a Denny Cordell después de ganar cinco discos de oro, para iniciar su propio sello Paradise Records. El sello pasaría a publicar varias de sus colaboraciones con su esposa Mary Russell.

Russell escribió varias canciones que muchos creen que son de otros, como Superstar y This Mascarade que muchos piensan que son de los Carpenters.  Así como  Delta Lady que cantaba Joe Cocker o Blues Power junto con Eric Clapton. También es autor de mucho del material que cantaban  The Monkees


No puedo pasar de largo del imprescindible Eric Clapton. No me he podido resistir.


Su primer disco (el que nos enganchó a toda una generación)  "Leon Russell", de 1970, es excelente. En él participaron Dylan, Harrison y Clapton, un anticipo de la genial reunión que se realizó en 1971.

Y es que el 1 de agosto de 1971, George Harrison organizó el sin duda mítico “The Concert for Bangladesh”, en el que Bob Dylan fue uno de los artistas invitados.  Dylan, junto con Harrison, Ringo Starr y Leon Russell tocaron varios temas: A Hard Rain's a-Gonna Fall, It Takes a Lot to Laugh, It Takes a Train to Cry, Love Minus Zero/No Limit, Blowin' in the Wind y una gran version de Just Like A Woman.



Volviendo a su mítico primer álbum, este tema Hummingbird me apasiona. 


Y éste, al más puro rock'n'roll. 


Los medios de comunicación social llevan dos días de tributos constantes hacia Leon Russell, sobre todo de sus contemporáneos musicales, que admiraron su influencia, talento y legado perdurable. Artistas de todos los extremos del género musical han alabado la larga carrera de Russell que Cat Stevens, por ejemplo, ha dicho que fue para él "una gran influencia".

                "Agradecemos a todos sus pensamientos y oraciones durante este tiempo tan, tan difícil", decía Janet Bridges en el citado comunicado. "Mi marido murió mientras dormía en nuestra casa de Nashville. Se estaba recuperando de la cirugía cardíaca en julio y esperaba volver a la carretera en enero. Apreciamos el amor y el apoyo de todos”.

           Pero el mayor elogio para Russell ha surgido como era de esperar, de Elton John, que durante mucho tiempo se había considerado una influencia directa de Russell.  Elton John ha dicho de él que fue su "mentor e inspiración" (“yo quería ser Leon Russell”). John prometió su eterno amor para su amigo y colaborador. A ambos les unió una colaboración bilateral llamada The Union.

"El álbum lo grabamos en cinta analógica, lo que hace que suene mejor", señaló John en declaraciones al diario británico  "The Independent". "Sabía que iba a ser un buen disco, pero ha resultado incluso mucho mejor de lo esperado. Y eso se debe a que Leon resucitó en el estudio. Había sufrido una semana antes una complicada intervención -le operaron durante cinco horas y medio en el cerebro- y no estaba en la mejor forma al principio". El dúo se fue de gira al poco tiempo y a partir de entonces se forjó una amistad alimentada por el trabajo de cada uno.

Se fue Leon Russell. Ya no volveremos a gozar de su increíble presencia con su larga melena y su barba inmortales.

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