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martes, 23 de abril de 2024

El sonido del agua. Poemas y canciones.

 El agua es un caos sensible (Novalis)

El agua escribe versos como lo hace el poeta que busca su camino. ¿No es poesía lo que susurra el agua acariciando con su canto los guijarros? Versos que se esconden en su húmeda condición pero que, igual que la palabra, quedan huérfanos si no tienen una forma que los precise. El agua es elemento universal y símbolo de emoción y de memoria que nos transporta, en sus reflejos y vaivenes, a un espacio sin tiempo en el que fluye una voz íntima y personal, la que ofrecen las palabras que la forma del agua otorga: lluvia, mar, cascada, río, lago, arroyo, fuente... lágrimas.

Rio Primout (El Bierzo) de Javier Díaz Barrera en flirck

  Susurra el agua a su paso por ríos y torrentes, por pozas y remansos. Sonidos armoniosos que a veces se resquebrajan en llanto, pero que siguen y siguen su camino metamorfoseando versos y melodías para describir el sentido y el contrasentido del alma humana: emociones, lugares, ensueños e ilusiones. Susurra el agua y calla el mundo entero.

(“Reflejos en el agua” Claude Debussy)

AGUA
Agua clara en el estanque,
Era un espejo del chopo
y alfombra verde del cielo
con reflejos de los árboles.
¡Oh, si yo hubiera podido
entrar con los pies descalzos
y ser el viento en el agua
y hacer agitar el chopo!
Músicos y poetas han mostrado su sed de versos y canciones sobre el agua. Por ello, le han rendido homenaje desde tiempos inmemoriales en rituales indígenas, cánticos celtas, alabanzas en todos los idiomas… Porque el agua es fuente de vida. 

   
(“El hombre y el agua”. Joan Manuel Serrat)

 
("Planeta agua" Ana Belén)

 Pero nuestra fuente de vida se ha convertido en una preocupación social cada vez mayor. Es un recurso a la vez abundante (cubre dos tercios de la superficie de la Tierra) y escaso (solo el 3,5% es agua dulce). El agua dulce es el elemento vital de la civilización humana. Sin embargo, esta civilización es sequía. Agota y destruye todas las fuentes de la vida. La pena del agua es infinita, el susurro del agua es un lamento.

(Otra vez Serrat y su “Pare”)

CAMPO ELEGÍA DEL ROCÍO

Una gota
de agua,
engendra un sol,
sobre las hojas
del pegujal,
después de la rociada.

Una gota de agua,
qué poco es
y qué pronto se acaba.

Nos dice Luis Germán Sierra J. sobre la relación del agua con el poeta: “El poeta más profundo descubre el agua vivaz, el agua que renace de sí, el agua que no cambia, el agua que marca con su signo imborrable sus imágenes, el agua que es un órgano del mundo, un alimento de los fenómenos corrientes, el elemento vegetante, el elemento que lustra, el cuerpo de las lágrimas”. 

 Agua silenciosa rodéame
            Agua enamorada baja
            Agua nocturna quédate
            Agua perdida acógeme
            Agua despeñada sujétame
            Agua luminosa no puedo ver
            Agua compasiva ruega por mi
            Agua corazón déjame entrar
            Agua no puedo mirarte

(Carlos Vásquez)

Los compositores de todas las épocas se han inspirado en el agua para deleitarnos con algunas de las más hermosas piezas musicales. Pero la música del agua es anterior al ser humano: desde el suave susurro de los arroyos al cristalino tintineo de la gota que cae desde la estalactita de una caverna, los sonidos del agua han sido siempre fuente de inspiración. En el siguiente tema de la Incredible String Band, se puede escuchar el agua real jugueteando a lo largo de este himno a los valientes caballeros medievales.  "The Water Song".

Federico García Lorca, nuestro poeta, nace y muere besando el agua. Federico es agua de besos. Para Federico el agua es consustancial a su propia vida, a su propio ritmo interior. Tanto que no podríamos explicar su más profunda y escondida sensibilidad de poeta sin la presencia del agua ya desde muy niño, desde su más tierna infancia en el corazón de la Vega de Granada, por donde corren los ríos y las acequias, salpicada aquí y allá de arroyos y fuentes. Él mismo es manantial que estalla continuamente en los mil sonidos y canciones del agua. Llegaría a decir: Yo soy modesto soñador e hijo del agua”.

Agua, ¿dónde vas?
Riendo voy por el río
a las orillas del mar.
Mar, ¿a dónde vas?
 
Río arriba voy buscando
fuente donde descansar.
Chopo, y tú ¿qué harás?
No quiero decirte nada.
 
Yo…, ¡temblar!
¿Qué deseo, qué no deseo,
por el río y por la mar?
Cuatro pájaros sin rumbo
en el alto chopo están.

Qué mejor compañía para Federico que Camarón de la Isla y la guitarra de Paco de Lucía. Juntos dan forma a esta mítica canción flamenca cuya letra es toda una oda al recurso hídrico como metáfora del amor romántico, una de sus canciones inolvidables que vio la luz en 1981, en el álbum del mismo nombre.

En el imaginario de la poesía de la nostalgia, el agua es un elemento fundamental; versos que evocan la añoranza por la tierra.

Quiero volver a tierras niñas;
llévenme a un blando país de aguas.
En grandes pastos envejezca
y haga al río fábula y fábula.
 
Tenga una fuente por mi madre
y en la siesta salga a buscarla,
y en jarras baje de una peña
un agua dulce, aguda y áspera.
 
Me venza y pare los alientos
el agua acérrima y helada.
¡Rompa mi vaso y al beberla
me vuelva niñas las entrañas!

(“Agua”- fragmento, Gabriela Mistral)

"Adiós ríos, adiós fontes" es un poema de Rosalía de Castro, La música es del cantautor Amancio Prada. Agua, morriña y saudade para una canción que quién más quién menos conoce y que representa muy bien la relación entre la música, la poesía y el agua.

Lagos, arroyos, fuentes, ríos… Sumerjámonos en el River de Terry Reid  una canción de jazz-folk, con muy buen acompañamiento de percusión y guitarras.

Pero si hay un “río” al que asomarse es este de Bruce Springsteen, una fabulosa canción de "The Boss" que vio la luz en 1980. En ella, alguien que tiene que reajustar sus sueños enfrentándose a la vida tal como es, no un mundo de su imaginación. A lo largo de la canción, el río se ve como un símbolo de los sueños del futuro. El narrador mantiene vivas sus esperanzas incluso cuando, de manera realista, comienzan a fracasar.
          
Dos canciones y dos poemas. Los dos ríos de Machado, uno en las frías tierras de la castellana Soria, otro en las más cálidas de la andaluza Sevilla. El Duero y el Guadalquivir. Dos ríos muy diferentes, pero unidos en un mismo caudal, el de la poesía.

¡Oh Duero, tu agua corre

y correrá mientras las nieves blancas
de enero el sol de mayo
haga fluir por hoces y barrancas,
mientras tengan las sierras su turbante
de nieve y de tormenta,
y brille el olifante
del sol, tras la nube cenicienta!…
¿Y el viejo romancero
fue el sueño del juglar junto a tu orilla?
¿Acaso como tú y por siempre, Duero,
irá corriendo hacia la mar Castilla?

    (“Orillas del Duero” fragmento)

El río Duero, alma del poeta. Pero esta lealtad al Duero de su alma no le hará dejar de cantar al Guadalquivir.

¡Oh Guadalquivir!

¿Te vi en Cazorla nacer;
hoy en Sanlúcar morir.
Un borbollón de agua clara,
debajo de un pino verde,
eras tú, ¡qué bien sonabas!
Como yo, cerca del mar,
río de barro salobre,
¿sueñas con tu manantial?

     (Proverbios y cantares LXXXVII)

Como el mar y la lluvia, ya han tenido su voz en este espacio, concluyamos esta pequeña selección de "sonidos del agua" con las lágrimas como motivo que se reitera con frecuencia en poemas y canciones: lágrimas amantes que aumentan la corriente de un río y que convierten los ojos en mares; ojos que vierten mares de lágrimas que son tributos.

RIMA XXXVIII

Los suspiros son aire y van al aire.
Las lágrimas son agua y van al mar.
Dime, mujer, cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?

Gustavo Adolfo Bécquer)

 ("Te lloré un río". Maná)

Llegamos al final de este viaje, un canto al agua en tiempos de sequía. Como dice Joaquín Araújo. "Si somos agua que piensa, se trata de pensar como el agua". Porque sin agua no hay vida y debemos hacer lo necesario para salvar la Vida. Aunque estaréis conmigo que la peor sequía es, sin duda, la de ideas y emociones.  Ojalá la vida nos permita poder fluir en plenitud por los cauces de la razón, la sensibilidad y la emoción. Y que la música y la poesía nos acompañen siempre en el viaje.

Fotografía de "Sierra Lago"

Cuidaos mucho. Y cuidad la Cultura para que ella cuide de nosotros. ¡Y no a la invasión rusa! ¡Libertad para Ucrania! Imposible acabar sin gritar: ¡Poned fin al genocidio palestino! No seamos soldados de los telediarios y los magacines, dejemos de ser habitantes de las trincheras mediáticas, no nos lavemos las manos con agua que está teñida con sangre. Digamos ¡basta!



Buenas noches.  Bona nit.  Boas noites. Bones nueches. Arratsalde on. طاب مساؤك. לילה טוב

24/4/2024

Mi primo Xabier me propone el evocador poema sinfónico de Bedřich Smetana ,"El Moldava". Una preciosidad que simboliza la identidad nacional pero sin gran patetismo. Es el segundo poema del ciclo “Mi patria”, y representa el flujo del río checo más conocido, desde su nacimiento, sigue su camino por entre los bosques, siguiendo su recorrido hasta el final del camino, en la cercana confluencia con el río Elba. 

Otras fuentes:

https://www.igme.es/igme/SIAGA08/actos/Lorca.pdf


domingo, 22 de noviembre de 2015

Claude Debussy

El fauno de la composición


El, un pobre viajero, esperaba un tren que sabía que no pasaría jamás. El gran cañón Berta tronaba sobre Paris, como una pasajera tormenta de principios de primavera, alternándose el negro rojizo de la pólvora con el dulce rosa del algodón celestial. Jirones de cielo atravesados por bandadas de estorninos y calandrias. Nunca había creído del todo la idea de la vida eterna y el Juicio Final  Y tampoco aquel cielo castigado por la eficacia germánica le invitaba a desear adentrarse en él. No viviría para ver el fin de la guerra ni tampoco para orquestar La caja de juguetes.


Lo que más le dolía era no ver convertida en mujer a Chou-Chou. Apenas se adivinaba en la piel morena de su rostro risueño los pliegues en los que se posarían los dedos del tiempo para estirar sus facciones, hacer florecer sus labios de jugosa juventud y ensortijar sus pestañas hasta engastar de cobre su mirada. Sus mejillas se tiznarán del color de la sensatez y su voz adquirirá un timbre más grave acaso suavemente sensato con algún giro chillón de infancia más reprimida. Pero él no estaría allí ya para verlo.

Podría contemplarla desde algún rincón de la pared, enmarcado en sepia de difunto, imaginándose ella que fruncía el ceño si realizaba alguna acción que él hubiese desaprobado, sonriéndole si llevaba a cabo algún acto digno de su orgullo. Le hablaría a través de su música, el único medio que preservaría de alguna manera su voz interior.


Al escuchar el Claro de Luna le brindaría un hombro invisible sobre el que derramar sus lágrimas por un primer amor y en los ecos otoñales de sus Arabescos tendría la oportunidad de hablarle de su juventud bohemia de un París en el que era aún posible perderse sin que a uno le encontraran jamás. Un poco como la muerte pero con grandes avenidas surcadas por arcos de triunfo y cafés con terrazas iluminadas al crepúsculo a la luz de gas.


Su madre y él decidieron bautizarla con los nombres de ambos, Claude-Emma, porque, tras declararse su amor eterno, abandonando a sus respectivos cónyuges, ese mismo París les había les había condenado al ostracismo absoluto. Incluso los amigos que le proclamaron anteriormente “Claude de Francia”  lo consideraban ahora una persona indeseable que con malas artes había seducido a la encantadora mujer del banquero Bardac de la que media ciudad estaba enamorada, platónicamente. Y él, Debussy, había llegado con su expresión perennemente osca y su tez cetrina y la conquistó con el propio impulso de sus vaporosas partituras.

No cabía duda de que Peleas y Melisande se habían escapado del pentagrama para escandalizar a sus contemporáneos con más contundencia que la ya de por sí polémica ópera.


A ello contribuyó que la desamparada esposa de Claude se disparase un tiro al verse abandonada, sobreviviendo gracias a que la bala pudo esquivar los trozos de su corazón roto. Por tanto cuando nació Chou-Chou apenas recibieron visitas. Era como si estuvieran los tres solos en el mundo; pero no importaba, no necesitaban a nadie más.  

"Es igual que tú", le dijo desde el lecho del parto sonriendo satisfecha. "Dios no lo quiera", repuso él. Y le extrañó que un ser humano pudiera resultar tan ligero. En realidad era más bien como si estuviera sosteniendo un aroma entre sus brazos, una fragancia dulzona a leche y seda morena, porque había  heredado, sin duda alguna, su tono de piel. Y, como comprobaría con el tiempo, muchas cosas más.


Ser padre por primera vez a los 45 años le resultó un tanto extraño, pero ¿no había encontrado a la vez su amor verdadero de forma tardía? Se percató entonces de que era un ser incompleto hasta ese momento y de que aquella criatura que dormitaba sobre su pecho, vibrante su corazoncito, como una avellana en el escondrijo de una ardilla, era la pieza que venía a hacer que todo encajase.
 (…)
Una vez obrado el milagro de la transformación de bebé a muñeca de porcelana china pudo comunicarse mejor con ella. El piano fue el intérprete de los sentimientos de ambos.

“Ven muñequita”, le decía. “te llevaré a dar un paseo al parnaso de los niños, donde los árboles dan manzanas de caramelo, el sol es una pelota de cuero de piel de unicornio, que brilla sin quemar la piel, ni deslumbrar los ojos, y las nueves descienden mansamente como alfombras voladoras de terciopelo gris para invitarte a dar un paseo por el azul del cielo.

Tal vez nos encontremos con el Doctor Gradus  que lleva en su maletín un trompo mágico, que cuando gira, cura todas las tristezas de los niños del mundo y les hace reír, porque silba su nombre al revés y se inventa canciones con sus palabras favoritas: chocolate, rosas, chupete, mamá, pajarito de reloj de cuco”.


“Montado sobre una nube, iremos juntos al Jardín Botánico de París, donde veremos a Jimbo, con sus largas orejas de pergamino, tratando de coger, sin lograrlo, la luna con su larga trompa. ¡Pobre Jimbo, tan lejos de África como de la luna! Si te parece le cantaremos una nana para que se duerma, una nana para trompa en sordina”


Golliwogg, Jimbo, Doctor Gradus, (piezas de “El rincón de los niños”) susurraba desde su lecho el enfermo. ¡Cómo lamentaba no haber podido acabar La caja de juguetes!. Le estaba quedando tan bonito aquel balet… En su última charla con Caplet , ultimísima, como intuía acertadamente, le había pedido que la orquestase al morir él. Aunque la obra llegaría tarde porque Chou-Chou, que contaba 13 años, ya estada dejando de ser una niña de juguetes.

“Mi niña de los cabellos de lino”, le dijo con un hilo de voz. “Me voy donde meten el arcoíris en una olla para llevarlo a las montañas y hacer con él helados de limón, menta, plátano, naranja, fresa y violeta. Cuando esté allí arriba tocando el arpa cromática, te escribiré un Capricho en La Mayor”


Claude Debussy murió esa tarde con una serena expresión en el rostro. Chou-Chou no tardaría en seguirle apenas unos meses después a consecuencia de la difteria. Sobre su cama quedaron la muñeca de porcelana y Golliwogg, con sus rostros tristes pero, en el fondo, felices, porque el Viento del Oeste les dijo una tarde que había visto a padre e hija en las montañas donde la nieve nunca se derrite, descubriendo bajo una roca, entre risas blancas, al cordero perdido de la pastorcilla.

Este texto está elaborado con  fragmentos del que Martín Llade leyó con maravillosa voz el jueves pasado en su fantástico programa Sinfonía de la Mañana, en Radio Clásica. Os aconsejo que lo escuchéis porque vale mucho la pena.


Claude Debussy, el compositor que revolucionó la manera de concebir la música, echó abajo los conceptos existentes. Sus innovaciones armónicas abrieron el camino de los radicales cambios musicales del siglo XX y fue fundador de la denominada escuela impresionista de la música. Cuando le escucho me  produce el mismo efecto de un amanecer cuya gama de colores adquiere una plasticidad casi táctil y una capacidad evocadora cercana a la poesía.

Espero que, si habéis llegado hasta aquí, hayáis disfrutado de la música y del texto. Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. Boas noites. Bonne nuit.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Música de una amiga invisible

"¿Con nocturnidad?"

Cada Navidad, en la escuela donde trabajo, el último día antes de iniciar las vacaciones de Navidad llevamos a cabo el ritual del “Amigo Invisible” pero de una forma particular.

Durante diez días vamos dejando “pistas” que definen la persona a la que irá dirigido el regalo. Os puedo asegurar que es muy, muy divertido ver el ingenio y el esfuerzo que ponemos en la elaboración de las pistas para identificar, agasajar y arrancar una sonrisa de las personas a quienes van dirigidas.

En ese contexto, el pasado martes me encontré con este CD que, evidentemente, me identifica, lleno de música que tengo el enorme placer de compartir con quien desee escucharla.

La primera pieza que pude escuchar es Arabesque n 1 de Debussy


Esta obra es la primera de una suite de dos, llamadas "Arabesques". Si tienen o no algo que ver con la forma decorativa del arte islámico es algo que tendréis  que descubrir vosotros. Lo que sí es seguro es que ambas son bellas, exquisitas, evocativas...

El Concierto para dos violines en Re menor del más grande músico del barroco (hay quien dice que de todos los tiempos), Johann Sebastian Bach es tal vez una de sus obras más famosas y reconocidas, y considerada una de las obras maestras del Barroco. Bach la compuso en Leipzig entre 1730 y 1731. No cabe duda de que esta obra constituye una de las páginas más bellas y más magistralmente escritas por Bach. Los dos instrumentos solistas están colocados en un plano de igualdad absoluta.

Así, después de escuchar a Debussy pude deleitarme con el primer movimiento de este concierto, quiero pensar que interpretados por los más virtuosos e inigualables violinistas  Itzhak Perlman e Isaac Stern


Al escuchar el Concierto de Aranjuez,  magistral composición para guitarra y orquesta del compositor español Joaquín Rodrigo, que me ha acompañado desde que nací, me he llevado una grata sorpresa. Es una versión ni más ni menos que en saxo!.

No es de extrañar. Nunca una obra española alcanzó tal popularidad, y probablemente pasará mucho tiempo antes de que otra le haga siquiera sombra, ni aún dentro de la amplia producción del maestro valenciano. La verdad es que ni en youtube ni en goear he encontrado una versión para guitarra y saxo pero, para que os hagáis una idea os propongo esta maravilla con Chet Baker a la trompeta, Paul Desmond con el saxo alto, Ron Carter con el bajo, Steve Gadd en la batería, Jim Hall a la guitarra y Roland Hanna al piano. Fascinante.


El tema siguiente podemos decir que es el encuentro de dos genios noruegos, Grieg e Ibsen.

En 1876 Edvard Grieg contaba treinta y tres años de edad y había empezado a despuntar dentro del ámbito musical de su país con composiciones como el célebre Concierto para piano en la menor y las Piezas líricas para piano. Henrik Ibsen acababa de escribir algo totalmente diferente a su tónica habitual: un drama en cinco actos que tomaba como base el folklore y la mitología nacional para contar la vida de un ambicioso muchacho que vive insólitas aventuras. El fruto de esta conjunción de talentos fue Peer Gynt y el propio Ibsen siempre se vería obligado a admitir que parte del éxito que cosechó la obra se debía a aquellos números musicales, en un principio, destinados a rellenar huecos. Por su parte, Grieg, que admiraba profundamente a Ibsen, temía no estar a la altura de las circunstancias y tuvo que superar numerosas dificultades hasta lograr una música que se ajustase perfectamente al texto.

Mi amiga invisible me ha deleitado con la Danza de Anita


Asturias (Leyenda) es una de las piezas que integran la suite para piano solo Suite española, compuesta alrededor de 1886 por  Isaac Albéniz.. Originalmente, la suite constaba de cuatro partes. Un editor agregó otras cuatro después de la muerte del compositor (1909), entre ellas un preludio que correspondía a otra suite y le llamó Asturias, leyenda.

Esta pieza debe ser una de las escasas obras que transcritas para otro instrumento adquieren otra dimensión y resultan más bellas que la versión original. A tal punto es así que Asturias es interpretada con mucho mayor frecuencia en su transcripción para guitarra antes que en la original para piano, que siempre resulta un poco ruda, debido, no está demás decirlo, a la dificultad que presentan los enormes saltos en el teclado. ¡Cómo no compartir la interpretación de Narciso Yepes!


Siguiendo con los autores españoles, el CD de mi amiga invisible me ha llevado hasta Enrique Granados.

El conjunto de sus Doce Danzas Españolas supuso el primer reconocimiento internacional de Granados, recibiendo el efusivo elogio de compositores consagrados de la talla de Saint-Saens, Massenet y Grieg. La serie de doce piezas para piano se constituyó así en una de las máximas aportaciones al repertorio pianístico español del siglo XIX. La Danza española n.º 2, denominada Oriental, es una bella danza escrita en do menor. La primera sección es un andante en el que la mano izquierda dibuja un sentido acompañamiento, mientras que la derecha entona la melancólica melodía principal. En el vídeo, la composición está interpretada por el profesor de piano Héctor Frances.


Después de Granados nos vuelve a acompañar Bach. Muchas de las colecciones de obras de Bach dependen del género Suite. Las hay para violín o violoncelo solo y para teclado (Suites francesas, suites inglesas, partitas o suites alemanas). Para orquesta existen cuatro cuya cronología y fechas de composición no se conocen con certeza. Lo que sí se sabe es que Bach no se interesó por la Suite hasta que no estuvo instalado en Köthen.

Las suites para orquesta de Bach están netamente marcadas por la música francesa. Curiosamente, la Suite nº2 carece de Courante y en su lugar aparece un episodio que no se asocia a ningún ritmo de danza en concreto, la conocidísima Badinerie o badinage, una danza breve y muy viva.

La versión que os dejo corresponde a una excepcional interpretación de la Amsterdam Baroque Orchestra dirigida desde el clave por Ton Koopman y con la intervención de Wilbert Hazelzet como instrumentista de flauta barroca. Corresponde a una versión moderna con un conjunto reducido al máximo de instrumentistas y, sin llegar a ser estrictamente una auténtica versión original, nos brinda una sugerente idea de cómo Bach hubo de imaginar esta bellísima obra. Sobra decir que este tipo de interpretación con un conjunto musical reducido es infinitamente superior a las decimonónicas y pesantes lecturas realizadas con una orquesta de mayores dimensiones.


La Danza Ritual del Fuego es una danza perteneciente al ballet El Amor Brujo, del compositor español Manuel de Falla. Falla es, junto con los catalanes Isaac Albéniz y Enrique Granados, el tercero de los compositores que conforman la gran trilogía de la música nacionalista española.
Manuel de Falla nos permite escuchar una obra fantástica, clásica de todos los tiempos. Con una imaginación espectacular, utilizó la imagen del fuego y sus movimientos, para componer esta maravilla.


El negro de la voz de oro. Porque, si bien no hay negro que cante mal, no creo que haya humano con la capacidad vocal de Bobby McFerrin.  Su inspirada interpretación a capella del Aria de la Suite Orquestal nº 3 de Bach,  es para mi gusto una de las composiciones más asombrosas, perfectas e irrepetibles que se hayan conocido en este mundo. Y en cualquier otro.


“Me sorprende cuando escucho la música de Bach; sólo te dejas llevar. Es tan edificante… es una danza”

Imposible no recordar a Goethe, para quien Bach “evoca a la Eterna Armonía hablando consigo misma, como debió ser poco antes de la creación del mundo”. Esa cualidad intemporal queda acentuada, al lado de McFerrin, por la versión “histórica” de Ton Koopman, de nuevo junto a la Orquesta Barroca de Amsterdam (aunque no forme parte del CD)


A continuació hi trobem una sèrie de cançons populars catalanes com la famosa nadala “El noi de la mare” interpreteda a piano.

Y para acabar este maravilloso regalo de mi amiga invisible, Federico Mompou Durante los años exitosos de Mompou en París una de las obras que más cautivaron a su público fueron las escenas (Escenas de la infancia). Se componen de los tres Jeux (juegos) que compuso en 1915, a lo que añadió la pieza de apertura Cris dans la rue (Gritos en la calle), y, como un final, los conocidos Jeunes filles au jardin (Chicas en el jardín).


En fin. Un verdadero placer. ¡GRACIAS! Esa música ya es un regalo en sí misma. Creo saber ya quién es esa amiga invisible que tan bien conoce mis gustos. Aun así esperaré al martes para desvelar el secreto. Buenas noches. Bona nit!

jueves, 20 de junio de 2013

La luna: música y poesía

"La luna es una extraña perla suspendida misteriosamente sobre el mundo" (Francisco Tario)

Érase una vez un hombre que un día encontró la Luna  y decidió quedarse con ella para toda la vida.

El hombre observaba el cielo desde el ático de su casa cuando vio que la Luna se había caído y quedado atrapada en la copa de un pino. Al principio, ella se escondía del sol en un túnel oscuro y húmedo, y frecuentemente se asustaba por los trenes que pasaban. Entonces, sucedió que la Luna visitó la casa del hombre. Éste la envolvió en una manta gruesa, le regaló manzanas de otoño y bebió té con ella. Cuando finalmente la Luna se recuperó, el hombre decidió ponerla en un bote y llevársela a través de un oscuro río a un banco de altura, donde crecen pinos de luna, para regresarla a su lugar de origen, pero no lo consiguió. Cruzando la frontera entre los dos mundos a través de un estrecho puente, sumergido en un sueño y cuidando de su compañera celestial, el hombre se convirtió en un ser mitológico, transformando su mundo real en un cuento de hadas. La Luna era feliz porque había encontrado a alguien que la cuidara. Éstas son las imágenes de tan bella historia.


La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que nadie lo sepa
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada

y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas
(La Luna. Jaime Sabines)

Desde niña me han dicho que soy un poco lunática. La Luna siempre me ha fascinado; a mí y, seguramente,  a toda la Humanidad, a través de los tiempos. Sin embargo, ¿sabéis una cosa? Mallarmé, un poeta de un talento especial y poco comprendido por el público de su época, se declaró enemigo de la luna. ¡Y buscaba, decía, los medios para destruirla! La Luna, lo cansaba, lo obsesionaba, lo exasperaba, con su cara llorosa, su aspecto de viuda inconsolable, su triste faz anémica y su luz amarilla, siempre igual. La odiaba cuando leía a los poetas, los poetastros, los poetillas, los poetuchos, los buenos jóvenes que le abrían su corazón hasta el delirio. El viejo astro, plácido y triste, agujereado a versos como un viejo queso, no le inspiraba más que un piadoso rencor.


Pero si algunos, diciéndose poetas, están en trance de arruinarnos la Luna, otros, los poetas verdaderos, han hecho de ella un emblema. Siempre hay fragmentos de luna en el corazón del poeta y en quienes cantan sus versos.


Corría el año 1972 cuando el grupo Aguaviva publicó La Casa de San Jamás. La Casa de San Jamás estaba en un país “en el que el cuento se hacía historia, la conversación, poesía y la leyenda, ley”. En “La canción de la que no quiere mentir” se oía a Gloria Fuertes recitar:

Sé que a veces mentimos
para no hacer un muerto,
para no hacer un hijo
o evitar una guerra.


Quizá fue un tiempo en el que no sobraba decir verdades como puños; pero podía costar la vida o la cárcel. Tal vez por eso se hablaba de imposibles y se enmascaraban con alegorías o símbolos la esperanza y los deseos de una vida más plena. Tal vez por eso, unos años después de que el hombre la pisara, los Aguaviva imaginaron “La canción del niño que quería ir a la Luna”:

Quiero plantar un árbol en la Luna, madre,
Porque la hermosa Luna es sorda y fría.
Quiero tejer un nido de gorriones, madre,
En la Luna que es gris y que no alienta.
Quiero estrechar la mano al selenita, madre,
Aunque sea de piedra y de silencio.
Quiero apoyar con fuerza mis labios en la Luna, madre,
Como si fuera un tibio cutis de muchacha.

Quiero plantar un árbol en la Luna, madre.
Quiero tejer un nido de gorriones, madre.
Quiero estrechar la mano al selenita, madre.
Quiero apoyar mis labios en la Luna, madre.

Quiero que, cuando lleguen
Los sabios hombres a la Luna, madre,
Aprendan de una vez
Lo que es un árbol, un gorrión,
La mano de un amigo
Y un rostro al que se ama,
Porque los sabios hombres, madre,
Casi lo han olvidado.

Quiero plantar un árbol en la Luna, madre.
Quiero tejer un nido de gorriones, madre.
Quiero estrechar la mano al selenita, madre.
Quiero apoyar mis labios en la Luna, madre.



Pero recuperemos a Leonid Tishkov, nuestro hombre que encontró la Luna. Este artista comenzó en 2003 su proyecto “PrivateMoon” como una instalación de arte en homenaje al pintor surrealista RenéMagritte. El proyecto ha pasado ya por 15 países y, en la mayoría de ellos, Leonid ha colaborado con otros fotógrafos para crear y registrar sus instalaciones. La Luna de Tishkov es un objeto hecho de acrílico iluminado con luces LED por dentro.

Mientras, el resto de los mortales vivimos cautivados por su imagen cuando se eleva detrás de los árboles, cuando vierte su luz temblorosa sobre un río que fluye, cuando cae a través de las ramas sobre el asfalto de los paseos, cuando sube solitaria en el cielo negro y vacío, cuando desciende hacia el mar, iluminando su superficie ondulada y líquida con una inmensa estela de claridad o dejando un rastro de sombra de luna.

Si me sumerjo en la poesía, cualquier poesía de todos los tiempos, es difícil no acabar sobrecogida por todos los encantadores versos que la Luna inspira a los grandes soñadores.

Votre ame est un paysage choisi
Que vont charmant masques et bergamasques
Jouant du luth et dansant et quasi
Tristes sous leurs déguisements fantasques
Tout en chantant sur le mode Mineur.
L’amour vainqueur et la vie opportune
Ils n’ont pas l’air de croire a leur bonheur 
Et leur chanson se mele au clair de la lune,
Au calme clair de lune triste et beau,
Qui fait rever les oiseaux dans les arbres
Et sangloter d’extase les jets d’eau,
Les grands jets d’eau sveltes parmi les marbres.
(Clair de Lune. Paul Verlaine)


Por eso persigo a la Luna y a sus poetas cuando antes de ir a dormir no tengo tiempo para mecerme en mi música noctámbula; quiero nombrarlos, confesar sus versos bañados de luna. Tantos son los poetas que desangraron un poema en torno a ella... Estoy segura de que no hay ni uno solo que no la nombre alguna vez, (incluso Mallarmé) que no componga un verso con el influjo de su presencia. No hay un solo poeta que se precie de serlo, que no sienta su magnetismo hechicero. La Luna siempre alumbra el corazón de los poetas con sus fragmentos de luz.

Cuando sale la luna
se pierden las campanas
y aparecen las sendas
impenetrables.
Cuando sale la luna,
el mar cubre la tierra
y el corazón se siente
isla en el infinito.
Nadie come naranjas
bajo la luna llena.
Es preciso comer
fruta verde y helada.
Cuando sale la luna
de cien rostros iguales,
la moneda de plata
solloza en el bolsillo.

(La luna asoma. Federico García Lorca)

 

Las fotos que se ven a continuación también son, ante todo, poesía. Son fotos normales, cotidianas, algunas de mala calidad, pero ahí está la luna. 


Ya hemos visto que pocas cosas tienen tanta carga poética como la luna. Así que, ya que los hombres caminamos sobre ella y la admiramos y la estudiaron por años, ¿por qué no iba a poder Laurent Laveder jugar con ella?


Jugando con la luna” (Moon Games) es una serie compuesta por diversas fotografías que, utilizando las fases de la luna, muestran personas interactuando con ella. Utilizando un gran nivel de originalidad, logra conseguir imágenes divertidas y únicas, en donde el artista hace parecer que la luna está realmente al alcance de las manos de hombres y mujeres.




Dicen que sin Poesía la Luna sólo es luna. Yo añado que sin Luna a la poesía la faltaría algo. Aunque los tiempos cambien estarán ellas, siempre, Luna y Poesía y Música, para mantener viva la magia.  O al menos eso quiero creer yo...




(Gràcies a Xavier  Perarnau, el miner que em va portar el "carbó", el pastor que em va triar la "llana". l'amic que va recopilar un munt de temes que ens parlen de la Lluna )

22 de junio de 2013


Hoy, mi amiga Gelu, con la que comparto tantas cosas, me ha propuesto este maravilloso tema de la gran Chavela Vargas: Luz de luna.



Yo quiero luz de luna para mi noche triste,
para soñar, divina, la ilusión que me trajiste...