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sábado, 27 de enero de 2024

El invierno, música y poesía

Cuando el invierno llega, la primavera está más cerca

Lo triste, quizás, para una amante del frío como yo, es que lo que no acaba de llegar es el invierno. Seguramente por ello me ha dado por buscar poemas y canciones que me evoquen esa estación que tanto añoro. ¿Qué es una canción de invierno?, os podéis estar preguntando. Cada uno les dará el sentido que quiera. Para unos son canciones que nos hacen sentir inmediatamente la necesidad de acurrucarte en el sofá bajo una manta cálida y acogedora porque el clima es francamente frío. De estas las hay a millones en todos los géneros. Otras, pueden ser canciones que evocan imágenes mentales de ráfagas de nieve, abrigos hinchados y tazas humeantes de bebidas calientes que reconfortan el alma. Seguramente son esas las canciones que nos ponen en ese estado mental invernal. Quisiera que la pequeña y variopinta selección de esta noche suene como el interior de una bola de nieve. No sé si lo conseguiré.

Fotografía de Shine Music School

Empezaremos por “December”, de mi añorado pianista George Winston, la madre de todos los álbumes instrumentales en solitario. Mezclando villancicos tradicionales con el Canon de Pachelbel y algunos originales, Winston produce un álbum de piano solo de belleza incomparable e innegable. ¿Cómo puede la música ser al mismo tiempo conmovedora y relajante, relajada pero exaltada? En December queda claro que cuando el invierno llega, trae consigo una calma sosegada que envuelve el mundo. El primer tema del álbum se titula Paz.

DEL AÑO MALO

Diciembre es esta imagen

de la lluvia cayendo con rumor de tren,
con un olor difuso a carbonilla y campo.
Diciembre es un jardín, es una plaza
hundida en la ciudad,
al final de una noche,
y la visión en fuga de unos soportales.
 
Y los ojos inmensos
—tizones agrandados—
en la cara morena de una cría
temblando igual que un gorrión mojado.
En la mano sostiene unos zapatos rojos,
elegantes, flamantes como un pájaro exótico.
 
El cielo es negro y gris
y rosa en sus extremos,
la luz de las farolas un resto amarillento.
Bajo un golpe de lluvia, llorando, yo atravieso,
innoble como un trapo, mojado hasta los cuernos.

(Jaime Gil de Biedma)

En la siguiente canción, Genesis alcanza los cielos en su melancólica melodía invernal. Si bien el verdadero significado de la canción está sujeto a interpretación, la delicada voz de Phil Collins brilla con luz propia.  

Los dibujos que ilustran la canción pertenecen a The Snowman, un maravilloso libro infantil escrito por el autor inglés Raymond Briggs publicado en 1978. Cuatro años después, el libro se convirtió en corto de animación de unos 26 minutos dirigido por Dianne Jackson. La película fue nominada para el Oscar al “Mejor Corto de dibujos en 1982”. La increíble banda sonora titulada Walking In The Air fue escrita por Howard Blake. Además, este corto contó con la peculiaridad de ser presentado por el gran David Bowie, en una primera versión. La imágenes ya son en sí mismas pura poesía. Para despertar el niño que llevamos dentro.

Os invito ahora a hacer una pirueta en el aire para dejarnos caer en la música clásica. “Como un extraño llegué y como un extraño me marcho”. Con estas palabras comienza la “Winterreise” (Viaje de invierno), un ciclo de lieder que Franz Schubert compuso en 1827, un año antes de su muerte. Está basado en poemas del escritor Wilhelm Müller que le conmovieron profundamente. El ciclo de 24 canciones para voz y piano habla de la eterna alienación, la soledad y el adiós a la vida. El personaje principal es un vagabundo solitario que deambula por el hielo y el frío. Hay muchas interpretaciones con voces de barítono pero a mí me gusta la de la gran Joyce DiDonato de “Gute Nacht” (Buenas noches), el primer lied del ciclo.

BUENAS NOCHES

Como un extraño llegué

y como un extraño me marcho.
Mayo me agasajó
con ramos de flores.
La doncella habló de amor
su madre, incluso de matrimonio...
Ahora el mundo rebosa tristeza
Mi camino está cubierto de nieve.
 
Para mi viaje
no puedo elegir el momento.
Debo hallar mi senda
en la oscuridad.
Una sombra vaga a la luz de la luna
Es mi compañera.
Y en los blancos campos
veo huellas de animales salvajes.
 
¿Por qué habría de quedarme
para que se me echara?
¡Que los perros perdidos aúllen
frente a la casa de su amo!
Al amor le gusta vagabundear...
Dios lo hizo así...
Iré de una a otra.
¡Buenas noches, querida mía!
 
No alteraré tus sueños.
Sería una lástima que no durmieras.
No sigas mis pasos...
Cierra suavemente la puerta.
Al pasar,
escribiré en tu puerta:
"buenas noches".
Así veras que he pensado en ti.

En el noroeste del Pacífico, por cada tres árboles, hay un cantante de folk-rock barbudo, con una guitarra acústica y la voz de un ángel. Una guitarra con delicadas armonías impulsan la relajante Winter Song del grupo The Head and the Heart. Los vocalistas se turnan melódicamente anhelando días mejores y más brillantes.

Con montones de nieve hice el contorno de tus letras,

edifiqué tu nombre en la altura;
luego salió el sol
y deshizo tu nombre convirtiéndolo en agua.
Acabo de beber tu nombre en el único charco.
Tu nombre me persigue
inquilino en mi sombra;
desapareceré,
y él estará a mi lado.

(Gloria Fuertes)

El gran talento que tenía Freddie para pintar cuadros con su voz era simplemente increíble. Cualquiera que escuche A Winter's Tale tendrá una imagen formándose dentro de tu cabeza, narrada por uno de los mejores cantantes que jamás haya existido. El arreglo simple pero elegante de Brian, Roger y John realmente ayuda a hacer justicia a esta pieza de poesía invernal.

Es mediodía. Un parque.

Invierno. Blancas sendas;
simétricos montículos
y ramas esqueléticas.
Bajo el invernadero,
naranjos en maceta,
y en su tonel, pintado
de verde, la palmera.
Un viejecillo dice,
para su capa vieja:
"¡El sol, esta hermosura
de sol…!". Los niños juegan.
El agua de la fuente
resbala, corre y sueña
lamiendo, casi muda,
la verdinosa piedra.

(Antonio Machado)

La canción Frío del álbum "¿Y Ahora Que Hacemos?” de la banda Jarabe de palo, liderada por el tristemente desaparecido Pau Donés es una balada que fue aclamada por público y medios como una de sus mejores canciones de. Una canción atípica para un grupo que acostumbraba a regar sus letras con mucho optimismo. La versión con Antonio Orozco es brutal.


CANCIÓN DE AMIGA

 
Nadie recuerda un invierno tan frío como éste.
 
Las calles de la ciudad son láminas de hielo.
Las ramas de los árboles están envueltas en fundas de hielo.
Las estrellas tan altas son destellos de hielo.
 
Helado está también mi corazón,
pero no fue en invierno.
Mi amiga,
mi dulce amiga,
aquella que me amaba,
me dice que ha dejado de quererme.
 
No recuerdo un invierno tan frío como éste.

(Ángel González)

Por último, pero no menos importante, tenemos una obra maestra del talentoso Ben Harper, quien decidió tomar la ruta instrumental en álbum “Winter is for Lovers”. Cada tema lleva el nombre de una ciudad o un lugar. Es fácil imaginarlos cubiertos por una brillante capa de nieve fresca.

INVIERNO

 
La nieve cruje como pan caliente
y la luz es limpia como la mirada de algunos seres humanos,
y yo pienso en el pan y en las miradas
mientras camino sobre la nieve.
 
Hoy es domingo y me parece
que la mañana no está únicamente sobre la tierra
sino que ha entrado suavemente en mi vida.
 
Yo veo el río como acero oscuro
bajar entre la nieve.
Veo el espino: llamear el rojo,
agrio fruto de enero.
Y el robledal, sobre tierra quemada,
resistir en silencio.
 
Hoy, domingo, la tierra es semejante
a la belleza y la necesidad
de lo que yo más amo.
 

Por esta noche ya está bien. El termómetro del exterior de mi casa marca 8’4º. Mucho para finales de enero, pero suficiente para invitarnos al recogimiento y la escucha tranquila. Espero que estas siete joyas (para mí lo son) os ayuden. Gracias por amar la música. 

Fotografía de Pixabay

Cuidaos mucho. Y cuidad la Cultura para que ella cuide de nosotros. ¡Y no a la invasión rusa! ¡Libertad para Ucrania! Imposible acabar sin gritar:¡Basta ya! ¡Poned fin al genocidio palestino!

Buenas noches.  Bona nit.  Boas noites. Bones nueches. Arratsalde on. طاب مساؤك. לילה טוב

Otras fuentes:

http://www.kareol.es/obras/cancionesschubert/viajedeinvierno/texto.htm






jueves, 20 de junio de 2013

La luna: música y poesía

"La luna es una extraña perla suspendida misteriosamente sobre el mundo" (Francisco Tario)

Érase una vez un hombre que un día encontró la Luna  y decidió quedarse con ella para toda la vida.

El hombre observaba el cielo desde el ático de su casa cuando vio que la Luna se había caído y quedado atrapada en la copa de un pino. Al principio, ella se escondía del sol en un túnel oscuro y húmedo, y frecuentemente se asustaba por los trenes que pasaban. Entonces, sucedió que la Luna visitó la casa del hombre. Éste la envolvió en una manta gruesa, le regaló manzanas de otoño y bebió té con ella. Cuando finalmente la Luna se recuperó, el hombre decidió ponerla en un bote y llevársela a través de un oscuro río a un banco de altura, donde crecen pinos de luna, para regresarla a su lugar de origen, pero no lo consiguió. Cruzando la frontera entre los dos mundos a través de un estrecho puente, sumergido en un sueño y cuidando de su compañera celestial, el hombre se convirtió en un ser mitológico, transformando su mundo real en un cuento de hadas. La Luna era feliz porque había encontrado a alguien que la cuidara. Éstas son las imágenes de tan bella historia.


La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que nadie lo sepa
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada

y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas
(La Luna. Jaime Sabines)

Desde niña me han dicho que soy un poco lunática. La Luna siempre me ha fascinado; a mí y, seguramente,  a toda la Humanidad, a través de los tiempos. Sin embargo, ¿sabéis una cosa? Mallarmé, un poeta de un talento especial y poco comprendido por el público de su época, se declaró enemigo de la luna. ¡Y buscaba, decía, los medios para destruirla! La Luna, lo cansaba, lo obsesionaba, lo exasperaba, con su cara llorosa, su aspecto de viuda inconsolable, su triste faz anémica y su luz amarilla, siempre igual. La odiaba cuando leía a los poetas, los poetastros, los poetillas, los poetuchos, los buenos jóvenes que le abrían su corazón hasta el delirio. El viejo astro, plácido y triste, agujereado a versos como un viejo queso, no le inspiraba más que un piadoso rencor.


Pero si algunos, diciéndose poetas, están en trance de arruinarnos la Luna, otros, los poetas verdaderos, han hecho de ella un emblema. Siempre hay fragmentos de luna en el corazón del poeta y en quienes cantan sus versos.


Corría el año 1972 cuando el grupo Aguaviva publicó La Casa de San Jamás. La Casa de San Jamás estaba en un país “en el que el cuento se hacía historia, la conversación, poesía y la leyenda, ley”. En “La canción de la que no quiere mentir” se oía a Gloria Fuertes recitar:

Sé que a veces mentimos
para no hacer un muerto,
para no hacer un hijo
o evitar una guerra.


Quizá fue un tiempo en el que no sobraba decir verdades como puños; pero podía costar la vida o la cárcel. Tal vez por eso se hablaba de imposibles y se enmascaraban con alegorías o símbolos la esperanza y los deseos de una vida más plena. Tal vez por eso, unos años después de que el hombre la pisara, los Aguaviva imaginaron “La canción del niño que quería ir a la Luna”:

Quiero plantar un árbol en la Luna, madre,
Porque la hermosa Luna es sorda y fría.
Quiero tejer un nido de gorriones, madre,
En la Luna que es gris y que no alienta.
Quiero estrechar la mano al selenita, madre,
Aunque sea de piedra y de silencio.
Quiero apoyar con fuerza mis labios en la Luna, madre,
Como si fuera un tibio cutis de muchacha.

Quiero plantar un árbol en la Luna, madre.
Quiero tejer un nido de gorriones, madre.
Quiero estrechar la mano al selenita, madre.
Quiero apoyar mis labios en la Luna, madre.

Quiero que, cuando lleguen
Los sabios hombres a la Luna, madre,
Aprendan de una vez
Lo que es un árbol, un gorrión,
La mano de un amigo
Y un rostro al que se ama,
Porque los sabios hombres, madre,
Casi lo han olvidado.

Quiero plantar un árbol en la Luna, madre.
Quiero tejer un nido de gorriones, madre.
Quiero estrechar la mano al selenita, madre.
Quiero apoyar mis labios en la Luna, madre.



Pero recuperemos a Leonid Tishkov, nuestro hombre que encontró la Luna. Este artista comenzó en 2003 su proyecto “PrivateMoon” como una instalación de arte en homenaje al pintor surrealista RenéMagritte. El proyecto ha pasado ya por 15 países y, en la mayoría de ellos, Leonid ha colaborado con otros fotógrafos para crear y registrar sus instalaciones. La Luna de Tishkov es un objeto hecho de acrílico iluminado con luces LED por dentro.

Mientras, el resto de los mortales vivimos cautivados por su imagen cuando se eleva detrás de los árboles, cuando vierte su luz temblorosa sobre un río que fluye, cuando cae a través de las ramas sobre el asfalto de los paseos, cuando sube solitaria en el cielo negro y vacío, cuando desciende hacia el mar, iluminando su superficie ondulada y líquida con una inmensa estela de claridad o dejando un rastro de sombra de luna.

Si me sumerjo en la poesía, cualquier poesía de todos los tiempos, es difícil no acabar sobrecogida por todos los encantadores versos que la Luna inspira a los grandes soñadores.

Votre ame est un paysage choisi
Que vont charmant masques et bergamasques
Jouant du luth et dansant et quasi
Tristes sous leurs déguisements fantasques
Tout en chantant sur le mode Mineur.
L’amour vainqueur et la vie opportune
Ils n’ont pas l’air de croire a leur bonheur 
Et leur chanson se mele au clair de la lune,
Au calme clair de lune triste et beau,
Qui fait rever les oiseaux dans les arbres
Et sangloter d’extase les jets d’eau,
Les grands jets d’eau sveltes parmi les marbres.
(Clair de Lune. Paul Verlaine)


Por eso persigo a la Luna y a sus poetas cuando antes de ir a dormir no tengo tiempo para mecerme en mi música noctámbula; quiero nombrarlos, confesar sus versos bañados de luna. Tantos son los poetas que desangraron un poema en torno a ella... Estoy segura de que no hay ni uno solo que no la nombre alguna vez, (incluso Mallarmé) que no componga un verso con el influjo de su presencia. No hay un solo poeta que se precie de serlo, que no sienta su magnetismo hechicero. La Luna siempre alumbra el corazón de los poetas con sus fragmentos de luz.

Cuando sale la luna
se pierden las campanas
y aparecen las sendas
impenetrables.
Cuando sale la luna,
el mar cubre la tierra
y el corazón se siente
isla en el infinito.
Nadie come naranjas
bajo la luna llena.
Es preciso comer
fruta verde y helada.
Cuando sale la luna
de cien rostros iguales,
la moneda de plata
solloza en el bolsillo.

(La luna asoma. Federico García Lorca)

 

Las fotos que se ven a continuación también son, ante todo, poesía. Son fotos normales, cotidianas, algunas de mala calidad, pero ahí está la luna. 


Ya hemos visto que pocas cosas tienen tanta carga poética como la luna. Así que, ya que los hombres caminamos sobre ella y la admiramos y la estudiaron por años, ¿por qué no iba a poder Laurent Laveder jugar con ella?


Jugando con la luna” (Moon Games) es una serie compuesta por diversas fotografías que, utilizando las fases de la luna, muestran personas interactuando con ella. Utilizando un gran nivel de originalidad, logra conseguir imágenes divertidas y únicas, en donde el artista hace parecer que la luna está realmente al alcance de las manos de hombres y mujeres.




Dicen que sin Poesía la Luna sólo es luna. Yo añado que sin Luna a la poesía la faltaría algo. Aunque los tiempos cambien estarán ellas, siempre, Luna y Poesía y Música, para mantener viva la magia.  O al menos eso quiero creer yo...




(Gràcies a Xavier  Perarnau, el miner que em va portar el "carbó", el pastor que em va triar la "llana". l'amic que va recopilar un munt de temes que ens parlen de la Lluna )

22 de junio de 2013


Hoy, mi amiga Gelu, con la que comparto tantas cosas, me ha propuesto este maravilloso tema de la gran Chavela Vargas: Luz de luna.



Yo quiero luz de luna para mi noche triste,
para soñar, divina, la ilusión que me trajiste...