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domingo, 6 de octubre de 2024

Reflejos del alba: música y poesía para el amanecer

 

Cuando amanece,

cubierta de rocío
está la rosa.

Somos testigos de un espectáculo sublime que nos perdemos cada día. La vida nos torna disidentes de la belleza. Queremos correr más que el tiempo y no nos paramos a mirar. Nada nos compensará el habernos perdido la luz de un amanecer. Cuando amanece, pequeñas gotas cubren hojas y flores que dormían en la noche callada. Nada respira, es la hora del silencio. Paisajes de sol y niebla. "A veces uno amanece con ganas de extinguirse… Como si fuéramos velitas sobre un pastel de alguien inapetente. A veces nos arden terriblemente los labios y los ojos y nuestras narices se hinchan y somos horribles y lloramos y queremos extinguirnos… Así es la vida, un constante querer apagarse y encenderse..." dijo Julio Cortázar. Cierto. Pero el primer rayo de la luz de la mañana nos murmura: la vida sigue.

AMANECE EN DOSRIUS
 
Se desmenuza la noche en el corazón de la niebla.
A través de mi ventana
veo procesiones de árboles que se desperezan.
Hay quietud, calma, letargo
en el frío de un amanecer en vela.
Mientras la luz alcanza los más lejanos portales,
espero ese rayo de sol alumbrando mi frente.
Ya no es destino mi almohada.
Siento el tiempo escurridizo, fugitivo,
huyendo del clamor de tantos sueños
engendrados en el vientre de esa luna
que cuenta las estrellas, cada noche,
una a una, para no perderlas.
La niebla se disipa.
Escucho los buenos días del sol sobre la tierra,
el lento despertar de los latidos,
con un rumor tibio de colores,
zapatos, voces y alientos,
carreras que llegan tarde, para empezar a vivir.
Ardiente paciencia la del sol…
Despierta, sueño un amanecer que no ha nacido:
el primer rayo de luz reflejado en tus ojos
y tu dorada sonrisa como despertar.
Cabe el sol entero en tu mirada al despuntar el día.
Por fin recibo la blancura del alba
con un grito ahogado entre las manos.
Gozoso impulso de amanecer tardío.
 
(Dosrius, 2 de enero de 2011.
La foto la hizo mi hija Ainhoa el 15 de agosto de 2010)

("El Amanecer" Peer Gynt, de  Edvard Grieg)

Los rayos crepusculares  rompen  las nubes. En cada uno hay escrito un libro de luces infinitas, un sol que amanece, que siempre está ahí para quien camina, fuerza humana que transita por los oscuros laberintos de la existencia. Todo comienza con un amanecer, pero lo que importa es lo que hagamos antes del crepúsculo.

AMANECE
 
Cuántos sueños escondidos
sin saber qué hacer con ellos,
cuántos momentos perdidos, lejanos, queridos, bellos....
No saber cómo atrapar
el profundo sentimiento
que al suave despertar
es la brisa y el aliento.
Como nube que entorpece
la mirada en el recuerdo
es la mente que enloquece
que vivirlo ya no puedo.
Cuántos sueños escondidos
sin saber qué hacer con ellos,
cuántos momentos perdidos,
quizás...esté ya despierto.
 
(Mario Benedetti)


("Amanecer", Daphnis et Chloe, Maurice Ravel

Un amanecer es un poema escrito en la tierra con palabras de luz. Las palabras se mezclan con la via. Por eso es bueno inventarse nuevas definiciones como hace Luis García Montero. Convicción: una firmeza en las personas serenas. Optimismo: compromiso posible más allá de la ingenuidad. Despertador: animal de compañía que nos invita a repasar el amanecer para perfeccionar la vida.

AL AMANECER

Salta cantando alegre en la enramada
el tierno pajarillo sus amores,
pasa besando las sencillas flores
la juguetona brisa enamorada.
 
Se retira la noche avergonzada
de tanta luz, encantos y colores
y baña con sus tibios resplandores
naciente rayo la órbita azulada.
 
Se despierta cantando la mañana
la venida feliz del nuevo día,
cúbrese el cielo de color de grana.
 
Todo es amor, doquier todo armonía,
que hasta un borrico atado a mi ventana,
rebuzna deleitable sinfonía.
 
(Vicente Ruiz Llamas )

(“Serenade” Franz Schubert)

Hay un sol que amanece en cada herida, un rayo de luz que se cuela por la rendija del alma despabilando de a poco junto al castrado silencio.

RIMA LXII
 
Primero es un albor trémulo y vago,
raya de inquieta luz que corta el mar;
luego chispea y crece y se dilata
en ardiente explosión de claridad.
 
La brilladora luz es la alegría;
la temerosa sombra es el pesar:
¡ay! en la oscura noche de mi alma,
¿cuándo amanecerá? 

(“Campanas del alba” Eduardo Sainz de la Maza)

Con intrépida arrogancia y elegancia desmedida, las primeras luces del día dejan entrever la bruma blanca como un sudario, mientras se va encendiendo al sol, somnoliento secreto de una ilusión reprimida.

ALARGAME EL ABRAZO

Hombre soy que en la pálida mañana
ruega a la luz demora de su paso;
hay tanto que beber aún de tu vaso,
tanto de ti la noche se engalana.
 
Cuando la aurora llame a la ventana,
pretendamos dormir, como si acaso
nuestro sueño, cubierto de retraso,
requiriera repique de campana.
 
Prolongaré la noche, tuya y mía,
sobre la tersa cúpula del día,
que desconocerá el amanecer.
 
Alárgame el abrazo, que no puedo
detener más el tiempo, y tengo miedo
que vayas pronto a desaparecer.
 
("Soneto 896" Francisco Álvarez Hidalgo)

(“Amanecer” Joseph Haydn)

La ciudad se despereza y recupera poco a poco su latido pausado. La ciudad se despereza, hundida en su pozo brumoso reclamando su dosis de vida. La ciudad se despereza como si no tuviera ninguna prisa. Mientras, late despierta la poesía.

En el corazón de cada árbol
se ha estremecido la medianoche.
 
La noche se desmenuza
en lenta procesión de niebla.
 
Todas las tardes terminan su cansancio.
 
Los letreros luminosos duermen
el asombro de sus colores
y anticipan la contemplación de cada pobre.
 
En toda esquina vigila el sueño
y es tu recuerdo la única pena
que humilla la altivez de las aceras.
 
Lejos, el primer mendigo,
traiciona el portal donde ha dormido.
 
Y la ciudad se abre como una carta
para decirnos la sorpresa de sus calles.
 
(Norah Lange)


 AMANECER EN VALENCIA

Estas rachas de marzo, en los desvanes
--hacia la mar-- del tiempo; la paloma
de pluma tornasol, los tulipanes
gigantes del jardín, y el sol que asoma,
bola de fuego entre dorada bruma,
a iluminar la tierra valentina...
¡Hervor de leche y plata, añil y espuma,
y velas blancas en la mar latina!
Valencia de fecundas primaveras,
de floridas almunias y arrozales,
feliz quiero cantarte, como eras,
domando a un ancho río en tus canales,
al dios marino con tus albuferas,
al centauro de amor con tus rosales

(“Amanecer Madrileño” Pablo Sorozábal

Alba: presencia de la sangre, tristeza de la agonía de la Naturaleza moribunda. Luto infinito, dolor de la pérdida.

LIED I
 
Era el alba,
cuando las gotas de sangre en el olmo
exhalaban tristísima luz.
 
Los amores
de la chinesca tarde fenecieron
nublados en la música azul.
 
Vagas rosas
ocultan en ensueño blanquecino
señales de muriente dolor.
 
Y tus ojos
el fantasma de la noche olvidaron,
abiertos a la joven canción.
 
Es el alba;
hay una sangre bermeja en el olmo
y un rencor doliente en el jardín.
 
Gime el bosque,
y en la bruma hay rostros desconocidos
que contemplan el árbol morir.
 
(José María Eguren)


 ("Cantos del Alba" Robert Schumann)

A mitad de camino entre la mar y el cielo, rayos de luz crepuscular; fértil gesto de vida proseguida sobre la arena oscura expuesta al sol. Amor que acoge el laberinto de nácar donde verter nuestros sueños.

 Pero cuando amanece
en la playa larga y solitaria,
cuando el sol comienza a acariciar
las dunas y las olas,
cuando las gaviotas y los peces
saludan jubilosos el despertar de la mañana,
entonces el mar, mi mar,
me habla de emociones contenidas
mientras mis pasos presurosos
interrumpen el cristal claro de las aguas
en las orillas de la playa.
 
Entonces me hago de sueños
y dejo acunar los sentimientos dormidos
en cada paso, en cada huella
de aguas y de arenas. Entonces
mi canto es un canto de peces y gaviotas,
de barcos que faenan a lo lejos,
de bancos de sardinas o jureles
que buscan su amor desesperado.
 
Y mis pasos, que el agua borra
pero que guarda la arena dorada,
son versos de esperanza
que voy lanzando a los vientos,
al agua, a las olas, a las gaviotas...
a todo lo que añoro y lo que amo.
 

(“Alba, aliento de ballenas, mar helado, de 7 haikus para piano solo” Thierry Huillet)

“Que mi canto sea simple como el despertar en la mañana, como el goteo del rocío en las hojas, simple como los colores de las nubes y los aguaceros a medianoche”. (Rabindranath Tagore)

AMANECER CON LLUVIA
 
Bueno es saber sin saber que se sabe.
Saber es la riqueza de lo que no se tiene.
Amo este día gris. Es un hueso de aire
que roe el aire.
Llueve como una letanía.
¿Qué me dice esta lluvia?
Llueve, extiendo las manos
con las palmas hacia arriba.
Recojo vida en ellas. Llueve.
¿Tiene sombra la nieve?
¿Y el granizo y la lluvia?
¿Tiene sombra cada pétalo
de la orquídea?
¿Y el perfil delicado del filo de una estrella?
Como un estribillo interminable llueve.
 
( Ángel Guinda)

(“Pour remercier la pluie au matin”, Claude Debussy )

Llega la madrugada para dejarnos en medio de nuestro propio silencio. Con el canto del gallo, se disipan la tiniebla nocturna y ese temor sombrío que nos impuso la noche con su espesura.

De madrugada
todo el silencio duerme,
el gallo canta.
(Valentín García Alonso)

"Era un glorioso día de julio, uno de esos días que sólo llegan después de muchas jornadas de buen tiempo. Desde el amanecer, el cielo estaba claro; la aurora no se inflamó en fuegos, sino que se tiñó de suaves arreboles. El sol -ni abrasador como en la época de la canícula, ni turbiamente rojo como en vísperas de la tormenta, sino radiante y benigno- discurría plácido detrás de una larga y estrecha nube, brillaba suavemente y se sumergía en su bruma de color lila. El alto borde sutil de la nubecilla relucía, serpeando, y su lustre parecía el de la plata labrada.” (El prado de Bezhin - Memorias de un cazador de Ivan Turgénev)

EL AMANECER
 
Blando céfiro mueve sus alas
empapadas de fresco rocío...
De la noche el alcázar sombrío
dulce alondra se atreve a turbar...
Las estrellas, cual sueños se borran...
Sólo brilla magnífica una...
 
¡Es el astro del alba! La luna
ya desciende, durmiéndose, al mar.
 
Amanece: en la raya del cielo
luce trémula cinta de plata
que, trocada con fulgente escarlata,
esclarece la bóveda azul;
y montañas y selvas y ríos,
y del campo la mágica alfombra,
roto el negro capuz de la sombra,
muestra nieblas de cándido tul.
 
¡Es de día! Los pájaros todos
lo saludan con arpa sonora,
y arboledas y cúspides dora
el intenso lejano arrebol.
 
El Oriente se incendia en colores...;
Los colores en vívida lumbre...,
¡Y por encima del áspera cumbre
sale el disco inflamado del sol!
 
(Pedro Antonio de Alarcón)

(“Crepúscule matinal” Erik Satie)

Cuánta belleza y sensibilidad en notas y versos… Pero hay otros amaneceres llenos de espanto y destrucción con la única música del rugir de las bombas israelíes y los únicos versos el llanto y el grito de dolor de seres indefensos. En agosto de 2022 hubo una Operación Amanecer, qué ironía... Los amaneceres en Gaza desde el 7 de octubre de 2023 son un infierno: 41.800 personas muertas, entre ellos 16.500 niños (incluidos 169 bebés nacidos después), 2.955 personas mayores de 60 años y más de 11.800 mujeres, a los que se suman más de 96.359 heridos (incluidos 8.663 niños y 19.000 mujeres) y más de 10.000 desaparecidos, más de la mitad de los desaparecidos son niños. Y la Franja devastada. Esos amaneceres sí los contemplamos sin hacer nada. 

Imposible acabar sin gritar: ¡Poned fin al genocidio palestino! No seamos soldados de los telediarios y los magacines, dejemos de ser habitantes de las trincheras mediáticas, no nos lavemos las manos con agua que está teñida con sangre. Digamos ¡basta! ¡Palestina libre desde el río hasta el mar!

"El grito de Gaza" Omar Esstar

Cuidaos mucho. Y cuidad la Cultura para que ella cuide de nosotros. ¡Y no a la invasión rusa! ¡Libertad para Ucrania! 

Buenas noches.  Bona nit.  Boas noites. Bones nueches. Arratsalde on Надобраніч. طاب مساؤك. לילה טוב

martes, 13 de octubre de 2020

El otoño: música y poesía

“El otoño es una segunda primavera, cuando cada hoja es una flor” (Albert Camus).

Por fin se respira otoño tras un verano que se me hizo eterno. A las veranofóbicas como yo, (la primera vez que leí esta palabra supe que me definía) nos encanta el otoño, por el verano que dejamos por fin atrás y porque el siguiente nos queda, afortunadamente, muy lejos.

EL OTOÑO SE ACERCA

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.
Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.
Y lo perdimos para siempre.

He querido empezar mi música de esta noche con esta preciosidad, “The Chestnut Tree” (El castaño) un cortometraje de animación, dirigido por la animadora coreana afincada en EEUU Hyun-mon Lee. Esta encantadora historia se centra en una niña y su madre, en Corea del Sur, mientras revisitan los recuerdos bajo un castaño. La animación, dibujada a mano, fue nominada a los Premios Annie 2008 al Mejor Cortometraje. La música del corto es la Mazurka en D mayor, Op. 33, No.2 de mi amado Chopin, interpretada por So Yun Kim. Desde que lo descubrí, curso tras curso mis alumnos lo miran fascinados.

El cielo tiene color de otoño. Y la vida. El jueves asistimos a un fantástico concierto de The Bob Collective, el curso escolar ha cogido ya carrerilla a pesar del COVID, y, aunque no acabamos de sacudirnos la tristeza que sentimos al escuchar cada día las noticias y no ver la luz al final del túnel, podemos dar las gracias de estar vivos.


           VIDAS DE OTOÑO

Vidas de otoño son, crepusculares,
con un sentido ambiguo e indeciso,
sin que se sepa que es lo que Dios quiso
al crearlas decir. Con sus pesares

oscuros cruzan campos y lugares
marcando a vuelo roto sobre el piso
la vaga sombra. Su hálito sumiso
va al morir a las nieblas estelares

Sale, perdido ya, negro murciélago
en estas noches tibias de septiembre
el cielo del otoño a disfrutar

y vuela acaso de la aceña al piélago,
sin que su triste sino se remembre,
su oscura vida errática a acabar.

“El otoño devuelve a la tierra las hojas que ella le prestó en verano”, dijo George Christoph Lechtenberg, una imagen que va íntimamente ligada al sentimiento de nostalgia. La tristeza, los recuerdos y pesares se amontonan en el suelo junto a las hojas. Vladimir Rebikov supo resumir este sentimiento en esta pieza maravillosamente expresiva, Les feuilles mortes, la tercera parte de su composición Sueños de otoño Opus 9.

“Voy a decir todavía unas palabras para los oídos más selectos: qué es lo que yo quiero en realidad de la música. Que sea jovial y profunda, como un mediodía de octubre” Friedrich Nietzsche. La pieza que vamos a escuchar a continuación no podemos decir que sea jovial, pero sí profunda. En noviembre de 1875, Nikolai Bernard, editor de la revista musical Le Nouvelliste, escribe a Tchaikovsky. En su carta le pide si podría escribir unas piezas breves para piano para su revista. Concretamente le pide una para cada mes del año. Las doce piezas, en vez de llamarse "Los meses" como sería más lógico, se publicaron con el título en francés, “Les saisons”, una joya musical que debería ser más conocida y que demuestra que la melancolía no tiene por qué ser dolorosa. Este es el epígrafe poético contenido en la edición rusa (Nikolai Bernard eligió uno para cada mes):

Otoño, nuestro pobre jardín se está cayendo
las hojas amarillentas vuelan en el viento.

OCTUBRE

Estaba echado yo en la tierra, enfrente
el infinito campo de Castilla,
que el otoño envolvía en la amarilla
dulzura de su claro sol poniente.

Lento, el arado, paralelamente
abría el haza oscura, y la sencilla
mano abierta dejaba la semilla
en su entraña partida honradamente

Pensé en arrancarme el corazón y echarlo,
pleno de su sentir alto y profundo,
el ancho surco del terruño tierno,
a ver si con partirlo y con sembrarlo,

la primavera le mostraba al mundo
el árbol puro del amor eterno.

(Juan Ramón Jiménez)

Otro compositor ruso, Alexander Glazunov, escribió el ballet Las Estaciones, su obra más popular. Representa la música romántica en su apogeo.  De los tres movimientos del Otoño os invito a escuchar más detenidamente el Adagio. La versión a piano es maravillosa.

 

OTOÑO

Aprovechemos el otoño
antes de que el invierno nos escombre
entremos a codazos en la franja del sol
y admiremos a los pájaros que emigran
ahora que calienta el corazón
aunque sea de a ratos y de a poco
pensemos y sintamos todavía
con el viejo cariño que nos queda
aprovechemos el otoño
antes de que el futuro se congele
y no haya sitio para la belleza
porque el futuro se nos vuelve escarcha.

Pero otoño es también sinónimo de vendimia y, por tanto, de fiesta y alegría, como nos recuerdan los coros del Otoño de “Las Estaciones” de Haydn.

Acompaña este tema Francisco Villaespesa, un prolífico poeta y, sin embargo, gran desconocido para mí, con este hermoso y sensorial soneto. 

POR TIERRAS DE SOL Y SANGRE III

frescura matutina del paisaje...
Verdores temblorosos del rocío...
A veces bajo el túnel del ramaje
brilla al sol la serpiente azul del río...

Hay olor de vendimia en los parrales.
Un silencio de paz duerme en la aldea...
Sólo algún perro ladra en los umbrales
del viejo hogar madrugador que humea.

En la azul palidez de la mañana,
cerrada para siempre la ventana
de las nocturnas citas... ¡Con sus hojas

dosel la enredadera le tejía,
y su pálido rostro sonreía
entre un temblor de campanillas rojas!

“Mi corazón está cansado” El otoño invita a la melancolía, a la soledad, al recogimiento hacia el interior del hogar, del alma, como sucede en el segundo Lied de “La canción de la tierra” de Gustav Mahler, El solitario en otoño (Der Einsame im Herbst). El compositor captura a la perfección la sensación de melancolía de la temporada: En esta “sinfonía” (así se le denominó en origen) el compositor pone música a antiguos poemas chinos llenos de sutileza y sensibilidad. Mahler estaba profundamente conmovido por la profundidad de los poemas sobre la fugacidad y el destino. Basta escucharlo para entender lo que sentía.


MELANCOLÍA

Me siento, a veces, triste
como una tarde del otoño viejo;
de saudades sin nombre,
de penas melancólicas tan lleno...
Mi pensamiento, entonces,
vaga junto a las tumbas de los muertos
y en torno a los cipreses y a los sauces
que, abatidos, se inclinan... Y me acuerdo
de historias tristes, sin poesía... Historias
que tienen casi blancos mis cabellos.
(Manuel Machado)

November Woods es una historia de tormento. Es el mejor de los poemas tonales (o sinfónicos) del compositor y poeta Arnold Bax, inspirada originariamente en los bosques de su tierra, pero.... “puede tomarse como una impresión de la música húmeda y tormentosa de la naturaleza a finales de otoño, pero toda la pieza está conectada con mi Yo. Estaba pasando por ciertas experiencias bastante problemáticas en ese momento”, escribió en una carta a sus amigos Podía haber pintado un cuadro o escrito un poema, pero compuso esta obra.

 

OTRO OTOÑO TRISTE.
 
Ya el otoño frunce su tul
de hojarasca sobre el suelo,
y en vuelo repentino,
la noche atropella la luz.
 
Todo es crepúsculo,
señoreando en mi corazón.
Hoy no queda en el cielo
ni un remanso de azul.
 
Qué pena de día sin sol.
Qué melancolía de luna
tan pálida y sola,
ay que frío y ay que dolor.
 
¿Dónde quedó el calor
del tiempo pasado,
la fuerza y la juventud
que aún siento latir?
 
Se fue quizás con los días cálidos,
de los momentos que a tu lado viví.
Y así esperando tu regreso,
otro otoño triste ha llegado sin ti.

El poco pretencioso género de la miniatura de salón fue cultivado por Albéniz en su juventud, terreno en el que se mueve el pianista con gran soltura, resultando muy hermosa la forma sugerentemente impresionista con la que se aborda “Les Saisons” (también conocido como “Álbum de Miniaturas”), retrato conmovedor de las estaciones del año. Esta es la pieza dedicada al tiempo que nos ocupa.

 

POEMA 25

De repente el olor de las mimosas
como una antorcha que respira o como
una ola inmemorial que besa
la desnudez expectante de la playa.
No es más que la puerta
que se abre, pero pone en movimiento
un aire donde cuaja
toda la dulzura de este precario otoño.

(Jorge Riechmann)

 El “loco” que revolucionó el tango nos regala este Otoño porteño, un tango arrebatado, encendido y a la vez elegante y digno. El sentimiento tan nostálgico que Piazzolla es capaz de describir impacta en quien lo escucha, irremediablemente.

Otro argentino, Leopoldo Lugones, una de las mentes más prodigiosas de su país, nos ofrece esta fugaz escena de toques toques impresionistas:

ROSA DE OTOÑO

Abandonada al lánguido embeleso
que alarga la otoñal melancolía,
tiembla la última rosa que por eso
es más hermosa cuanto más tardía.

Tiembla... un pétalo cae... y en la leve
imperfección que su belleza truncas
e malogra algo de íntimo que debe
llegar acaso y que no llega nunca.

La flor, a cada pétalo caído,
como si lo llorara, se doblega
bajo el fatal rigor que no ha debido
llegar jamás, pero que siempre llega.

Y en una blanda lentitud, dichosa
con la honda calma que la tarde vierte
pasa el deshojamiento de la rosa
por las manos tranquilas de la muerte.

Ya veis que existe un largo repertorio de música clásica que nos ofrece diferentes miradas sonoras sobre las cuatro estaciones, que van más allá de la que nos cuenta Antonio Vivaldi. Composiciones del siglo XIX hasta el siglo XXI nos muestran otras maneras de escucharlas.

Quiero acabar con dos piezas preciosas de la pianista rusa Irina Shishkina, de su álbum, “Sueños de Otoño”.  Poco o nada puedo comentar sobre ella, pues era una perfecta desconocida para mí; pero, da igual. Lo mejor, sin duda, es escucharla. 


Y esta poesía de Neruda pone las últimas palabras a ese sentimiento otoñal, a ese…"hasta de mi alma caen hojas".


MARIPOSA DE OTOÑO
 

La mariposa volotea
y arde con el sol, a veces.
 
Mancha volante y llamarada,
ahora se queda parada
sobre una hoja que la mece.
 
Me decían: No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.
 
Yo tampoco decía nada.
Y pasó el tiempo de las mieses.
 
Hoy una mano de congoja
llena de otoño el horizonte.
Y hasta de mi alma caen hojas.
 
Me decían: No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.
 
Era la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.
 
Todo se va en la vida, amigos.
Se va o perece.
 
Se va la mano que te induce.
Se va o perece.
 
Se va la rosa que desates.
También la boca que te bese.
 
El agua, la sombra y el vaso.
Se va o perece.
 
Pasó la hora de las espigas.
El sol, ahora, convalece.
 
Su lengua tibia me rodea.
También me dice: Te parece.
 
La mariposa volotea,
revolotea,
y desaparece.

Por hoy hemos acabado este largo paseo por el otoño y la música clásica, un recorrido que ha dejado algunas bellezas en el camino. Tiempo habrá. Faltan esas y todas las canciones y temas de grupos, géneros y artistas que han formado y forman parte de la banda sonora de nuestras vidas. Pero eso lo dejaremos para otra noche.

Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ রাত্রি. Laku noć. Bon lannwit. Fie.