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domingo, 6 de octubre de 2024

Reflejos del alba: música y poesía para el amanecer

 

Cuando amanece,

cubierta de rocío
está la rosa.

Somos testigos de un espectáculo sublime que nos perdemos cada día. La vida nos torna disidentes de la belleza. Queremos correr más que el tiempo y no nos paramos a mirar. Nada nos compensará el habernos perdido la luz de un amanecer. Cuando amanece, pequeñas gotas cubren hojas y flores que dormían en la noche callada. Nada respira, es la hora del silencio. Paisajes de sol y niebla. "A veces uno amanece con ganas de extinguirse… Como si fuéramos velitas sobre un pastel de alguien inapetente. A veces nos arden terriblemente los labios y los ojos y nuestras narices se hinchan y somos horribles y lloramos y queremos extinguirnos… Así es la vida, un constante querer apagarse y encenderse..." dijo Julio Cortázar. Cierto. Pero el primer rayo de la luz de la mañana nos murmura: la vida sigue.

AMANECE EN DOSRIUS
 
Se desmenuza la noche en el corazón de la niebla.
A través de mi ventana
veo procesiones de árboles que se desperezan.
Hay quietud, calma, letargo
en el frío de un amanecer en vela.
Mientras la luz alcanza los más lejanos portales,
espero ese rayo de sol alumbrando mi frente.
Ya no es destino mi almohada.
Siento el tiempo escurridizo, fugitivo,
huyendo del clamor de tantos sueños
engendrados en el vientre de esa luna
que cuenta las estrellas, cada noche,
una a una, para no perderlas.
La niebla se disipa.
Escucho los buenos días del sol sobre la tierra,
el lento despertar de los latidos,
con un rumor tibio de colores,
zapatos, voces y alientos,
carreras que llegan tarde, para empezar a vivir.
Ardiente paciencia la del sol…
Despierta, sueño un amanecer que no ha nacido:
el primer rayo de luz reflejado en tus ojos
y tu dorada sonrisa como despertar.
Cabe el sol entero en tu mirada al despuntar el día.
Por fin recibo la blancura del alba
con un grito ahogado entre las manos.
Gozoso impulso de amanecer tardío.
 
(Dosrius, 2 de enero de 2011.
La foto la hizo mi hija Ainhoa el 15 de agosto de 2010)

("El Amanecer" Peer Gynt, de  Edvard Grieg)

Los rayos crepusculares  rompen  las nubes. En cada uno hay escrito un libro de luces infinitas, un sol que amanece, que siempre está ahí para quien camina, fuerza humana que transita por los oscuros laberintos de la existencia. Todo comienza con un amanecer, pero lo que importa es lo que hagamos antes del crepúsculo.

AMANECE
 
Cuántos sueños escondidos
sin saber qué hacer con ellos,
cuántos momentos perdidos, lejanos, queridos, bellos....
No saber cómo atrapar
el profundo sentimiento
que al suave despertar
es la brisa y el aliento.
Como nube que entorpece
la mirada en el recuerdo
es la mente que enloquece
que vivirlo ya no puedo.
Cuántos sueños escondidos
sin saber qué hacer con ellos,
cuántos momentos perdidos,
quizás...esté ya despierto.
 
(Mario Benedetti)


("Amanecer", Daphnis et Chloe, Maurice Ravel

Un amanecer es un poema escrito en la tierra con palabras de luz. Las palabras se mezclan con la via. Por eso es bueno inventarse nuevas definiciones como hace Luis García Montero. Convicción: una firmeza en las personas serenas. Optimismo: compromiso posible más allá de la ingenuidad. Despertador: animal de compañía que nos invita a repasar el amanecer para perfeccionar la vida.

AL AMANECER

Salta cantando alegre en la enramada
el tierno pajarillo sus amores,
pasa besando las sencillas flores
la juguetona brisa enamorada.
 
Se retira la noche avergonzada
de tanta luz, encantos y colores
y baña con sus tibios resplandores
naciente rayo la órbita azulada.
 
Se despierta cantando la mañana
la venida feliz del nuevo día,
cúbrese el cielo de color de grana.
 
Todo es amor, doquier todo armonía,
que hasta un borrico atado a mi ventana,
rebuzna deleitable sinfonía.
 
(Vicente Ruiz Llamas )

(“Serenade” Franz Schubert)

Hay un sol que amanece en cada herida, un rayo de luz que se cuela por la rendija del alma despabilando de a poco junto al castrado silencio.

RIMA LXII
 
Primero es un albor trémulo y vago,
raya de inquieta luz que corta el mar;
luego chispea y crece y se dilata
en ardiente explosión de claridad.
 
La brilladora luz es la alegría;
la temerosa sombra es el pesar:
¡ay! en la oscura noche de mi alma,
¿cuándo amanecerá? 

(“Campanas del alba” Eduardo Sainz de la Maza)

Con intrépida arrogancia y elegancia desmedida, las primeras luces del día dejan entrever la bruma blanca como un sudario, mientras se va encendiendo al sol, somnoliento secreto de una ilusión reprimida.

ALARGAME EL ABRAZO

Hombre soy que en la pálida mañana
ruega a la luz demora de su paso;
hay tanto que beber aún de tu vaso,
tanto de ti la noche se engalana.
 
Cuando la aurora llame a la ventana,
pretendamos dormir, como si acaso
nuestro sueño, cubierto de retraso,
requiriera repique de campana.
 
Prolongaré la noche, tuya y mía,
sobre la tersa cúpula del día,
que desconocerá el amanecer.
 
Alárgame el abrazo, que no puedo
detener más el tiempo, y tengo miedo
que vayas pronto a desaparecer.
 
("Soneto 896" Francisco Álvarez Hidalgo)

(“Amanecer” Joseph Haydn)

La ciudad se despereza y recupera poco a poco su latido pausado. La ciudad se despereza, hundida en su pozo brumoso reclamando su dosis de vida. La ciudad se despereza como si no tuviera ninguna prisa. Mientras, late despierta la poesía.

En el corazón de cada árbol
se ha estremecido la medianoche.
 
La noche se desmenuza
en lenta procesión de niebla.
 
Todas las tardes terminan su cansancio.
 
Los letreros luminosos duermen
el asombro de sus colores
y anticipan la contemplación de cada pobre.
 
En toda esquina vigila el sueño
y es tu recuerdo la única pena
que humilla la altivez de las aceras.
 
Lejos, el primer mendigo,
traiciona el portal donde ha dormido.
 
Y la ciudad se abre como una carta
para decirnos la sorpresa de sus calles.
 
(Norah Lange)


 AMANECER EN VALENCIA

Estas rachas de marzo, en los desvanes
--hacia la mar-- del tiempo; la paloma
de pluma tornasol, los tulipanes
gigantes del jardín, y el sol que asoma,
bola de fuego entre dorada bruma,
a iluminar la tierra valentina...
¡Hervor de leche y plata, añil y espuma,
y velas blancas en la mar latina!
Valencia de fecundas primaveras,
de floridas almunias y arrozales,
feliz quiero cantarte, como eras,
domando a un ancho río en tus canales,
al dios marino con tus albuferas,
al centauro de amor con tus rosales

(“Amanecer Madrileño” Pablo Sorozábal

Alba: presencia de la sangre, tristeza de la agonía de la Naturaleza moribunda. Luto infinito, dolor de la pérdida.

LIED I
 
Era el alba,
cuando las gotas de sangre en el olmo
exhalaban tristísima luz.
 
Los amores
de la chinesca tarde fenecieron
nublados en la música azul.
 
Vagas rosas
ocultan en ensueño blanquecino
señales de muriente dolor.
 
Y tus ojos
el fantasma de la noche olvidaron,
abiertos a la joven canción.
 
Es el alba;
hay una sangre bermeja en el olmo
y un rencor doliente en el jardín.
 
Gime el bosque,
y en la bruma hay rostros desconocidos
que contemplan el árbol morir.
 
(José María Eguren)


 ("Cantos del Alba" Robert Schumann)

A mitad de camino entre la mar y el cielo, rayos de luz crepuscular; fértil gesto de vida proseguida sobre la arena oscura expuesta al sol. Amor que acoge el laberinto de nácar donde verter nuestros sueños.

 Pero cuando amanece
en la playa larga y solitaria,
cuando el sol comienza a acariciar
las dunas y las olas,
cuando las gaviotas y los peces
saludan jubilosos el despertar de la mañana,
entonces el mar, mi mar,
me habla de emociones contenidas
mientras mis pasos presurosos
interrumpen el cristal claro de las aguas
en las orillas de la playa.
 
Entonces me hago de sueños
y dejo acunar los sentimientos dormidos
en cada paso, en cada huella
de aguas y de arenas. Entonces
mi canto es un canto de peces y gaviotas,
de barcos que faenan a lo lejos,
de bancos de sardinas o jureles
que buscan su amor desesperado.
 
Y mis pasos, que el agua borra
pero que guarda la arena dorada,
son versos de esperanza
que voy lanzando a los vientos,
al agua, a las olas, a las gaviotas...
a todo lo que añoro y lo que amo.
 

(“Alba, aliento de ballenas, mar helado, de 7 haikus para piano solo” Thierry Huillet)

“Que mi canto sea simple como el despertar en la mañana, como el goteo del rocío en las hojas, simple como los colores de las nubes y los aguaceros a medianoche”. (Rabindranath Tagore)

AMANECER CON LLUVIA
 
Bueno es saber sin saber que se sabe.
Saber es la riqueza de lo que no se tiene.
Amo este día gris. Es un hueso de aire
que roe el aire.
Llueve como una letanía.
¿Qué me dice esta lluvia?
Llueve, extiendo las manos
con las palmas hacia arriba.
Recojo vida en ellas. Llueve.
¿Tiene sombra la nieve?
¿Y el granizo y la lluvia?
¿Tiene sombra cada pétalo
de la orquídea?
¿Y el perfil delicado del filo de una estrella?
Como un estribillo interminable llueve.
 
( Ángel Guinda)

(“Pour remercier la pluie au matin”, Claude Debussy )

Llega la madrugada para dejarnos en medio de nuestro propio silencio. Con el canto del gallo, se disipan la tiniebla nocturna y ese temor sombrío que nos impuso la noche con su espesura.

De madrugada
todo el silencio duerme,
el gallo canta.
(Valentín García Alonso)

"Era un glorioso día de julio, uno de esos días que sólo llegan después de muchas jornadas de buen tiempo. Desde el amanecer, el cielo estaba claro; la aurora no se inflamó en fuegos, sino que se tiñó de suaves arreboles. El sol -ni abrasador como en la época de la canícula, ni turbiamente rojo como en vísperas de la tormenta, sino radiante y benigno- discurría plácido detrás de una larga y estrecha nube, brillaba suavemente y se sumergía en su bruma de color lila. El alto borde sutil de la nubecilla relucía, serpeando, y su lustre parecía el de la plata labrada.” (El prado de Bezhin - Memorias de un cazador de Ivan Turgénev)

EL AMANECER
 
Blando céfiro mueve sus alas
empapadas de fresco rocío...
De la noche el alcázar sombrío
dulce alondra se atreve a turbar...
Las estrellas, cual sueños se borran...
Sólo brilla magnífica una...
 
¡Es el astro del alba! La luna
ya desciende, durmiéndose, al mar.
 
Amanece: en la raya del cielo
luce trémula cinta de plata
que, trocada con fulgente escarlata,
esclarece la bóveda azul;
y montañas y selvas y ríos,
y del campo la mágica alfombra,
roto el negro capuz de la sombra,
muestra nieblas de cándido tul.
 
¡Es de día! Los pájaros todos
lo saludan con arpa sonora,
y arboledas y cúspides dora
el intenso lejano arrebol.
 
El Oriente se incendia en colores...;
Los colores en vívida lumbre...,
¡Y por encima del áspera cumbre
sale el disco inflamado del sol!
 
(Pedro Antonio de Alarcón)

(“Crepúscule matinal” Erik Satie)

Cuánta belleza y sensibilidad en notas y versos… Pero hay otros amaneceres llenos de espanto y destrucción con la única música del rugir de las bombas israelíes y los únicos versos el llanto y el grito de dolor de seres indefensos. En agosto de 2022 hubo una Operación Amanecer, qué ironía... Los amaneceres en Gaza desde el 7 de octubre de 2023 son un infierno: 41.800 personas muertas, entre ellos 16.500 niños (incluidos 169 bebés nacidos después), 2.955 personas mayores de 60 años y más de 11.800 mujeres, a los que se suman más de 96.359 heridos (incluidos 8.663 niños y 19.000 mujeres) y más de 10.000 desaparecidos, más de la mitad de los desaparecidos son niños. Y la Franja devastada. Esos amaneceres sí los contemplamos sin hacer nada. 

Imposible acabar sin gritar: ¡Poned fin al genocidio palestino! No seamos soldados de los telediarios y los magacines, dejemos de ser habitantes de las trincheras mediáticas, no nos lavemos las manos con agua que está teñida con sangre. Digamos ¡basta! ¡Palestina libre desde el río hasta el mar!

"El grito de Gaza" Omar Esstar

Cuidaos mucho. Y cuidad la Cultura para que ella cuide de nosotros. ¡Y no a la invasión rusa! ¡Libertad para Ucrania! 

Buenas noches.  Bona nit.  Boas noites. Bones nueches. Arratsalde on Надобраніч. طاب مساؤك. לילה טוב

jueves, 12 de noviembre de 2020

Mario Benedetti, la poesía convertida en canción

“Cómo me gustaría
cantar, pero no canto
prefiero darles letras a los juglares
 y si ellos las entonan me parece
que mis estrofas se visten de lujo”

Primera estrofa del poema de Mario Benedetti, El que no canta, 
poema que abría sus “Canciones del que no canta” (2006).

Hace mucho tiempo que estoy enganchada al programa Documentos de RNE que se emite los viernes a las 23:00 horas (aunque yo lo escucho en podcast). Un programa con elaborados documentales sobre personajes y acontecimientos históricos en los que se recuperan voces y sonidos del amplísimo archivo de RTVE. También se recurre a especialistas y a protagonistas de los hechos relatados. Es un programa muy recomendable. La semana pasada se lo dedicaron al poeta Mario Benedetti, el “poeta cómplice” y de mirada profunda, juglar de la sencillez, el amor y la esperanza.

Pero de todos es sabido que los versos del poeta uruguayo no solo han sido leídos, sino que también han enriquecido el cancionero latinoamericano y la música española. Pese a que, curiosamente, no amaba la música popular, Benedetti es uno de los poetas en lengua castellana que más veces pisó el terreno de la canción popular ya que cedió siempre a la petición de los artistas que querían ponerle música a sus poemas. Con cerca de 200 versiones, contando solo las musicalizaciones originales, el camino que siguieron sus versos en la música es un universo extendido, fecundo y lleno de matices. Un camino que empieza a formarse a finales de la década del 60 del siglo pasado, casi unido a la aparición de la llamada Nueva Canción Latinoamericana, y que, probablemente, aunque en 2019 se cumplió una década de la muerte del poeta, seguirá en expansión. Esta noche del año su centenario quiero hacer un repaso profundo a la poesía convertida en canción de Mario Benedetti.

Fue en 1970 que, por primera vez, un poema de Benedetti, Cielo del 69, se hizo canción musicalizado por el uruguayo Héctor Numa Moraes. Así empezó a forjarse, involuntariamente, una exitosa carrera como letrista. Este tema fue interpretado por diferentes artistas entre los que destacan Los Olimareños a quienes, por cierto, se les prohibió la difusión de su música tras la llegada de la dictadura militar a Uruguay, en 1973.

Según Moraes, “Benedetti pensaba que esto de poner música a la poesía era complicado. Pero para mí es solamente lógico: todo es posible si el poema tiene su música adentro”. Muchos fueron los cantantes que demostraron que era posible. Vamos a ello.

Daniel Viglietti y Mario Benedetti a principios de los años noventa tenían mucho en común: los dos eran exiliados y uruguayos. Coincidieron en la capital mejicana y “empezamos a hablar de nuestras vidas y descubrimos que 12 poemas míos tenían mucho que ver con 12 canciones suyas. Había grandes zonas comunes. Yo le dije a Daniel que teníamos que hacer algo con esa casualidad”, recordaba Benedetti en el diario El País. El resultado de su alianza fue “Esdrújulo” y “A dos voces” , un recital de 1985 convertido en disco nueve años después (en el enlace podéis escuchar el disco completo)  en el que, en boca del propio Viglietti, “los versos y las canciones se entrelazan, pero cada uno tiene su turno”. Años antes, en 1971, para su disco “Canciones chuecas”, el cantante uruguayo musicalizó el poema Cielito de los muchachos, de profunda crítica social.

Dos años después, en 1973, un joven Eduardo Darnauchans registraría una bella versión de Corazón coraza en su disco debut, “Canción de muchacho”.

Otra de las voces bandera de América Latina, Soledad Bravo, incluyó en su álbum “Canto la poesía de mis compañeros”, de 1975, el tema Es tan poco, con música de Alfredo Zitarrosa.

Para seguir la cronología, saltemos el charco por un momento. En "De alguna manera" (1973), la cantante madrileña Rosa León incluyó en este su primer LP dos poemas de Mario Benedetti de su libro “Poemas de Oficina”: La secretaria ideal y Guardería.

El caso de la actriz y cantante Nacha Guevara es para darle de comer aparte. Pero antes tenemos que hablar del pianista argentino de formación clásica y jazzística Alberto Favero. Fue el primer músico que consiguió una estrecha relación con el poeta uruguayo. En veinte años compusieron alrededor de 30 canciones. “Letras de emergencia” llamó el músico a los poemas de Benedetti, “porque son como un diario que tiene valor inmediato y que al día siguiente su vigencia no es la misma”. “El punto de partida de Mario siempre fue el corazón, el afecto y la decencia”.  La sociedad con Favero incluyó desde el principio como intérprete de los temas a la entonces su esposa Nacha Guevara. De esta forma, las variables de letra, música y canto surgían casi sin esfuerzo como una sola cosa. En el Documentos de RNE del que os he hablado, Benedetti sostiene que para la creación de las canciones prefería esta metodología: la complicidad con el artista.   

     Así fue que, a principios de los 70, Nacha Guevara llevó a Buenos Aires la poesía del uruguayo con el disco “Nacha canta a Benedetti”, 12 poemas sacados de “Poemas de la oficina” y “Versos para cantar”. Con este nombre, Guevara llevaría a los escenarios a lo largo de los años varios espectáculos de los que grabó dos discos, uno en Ciudad de Méjico, en 1976, y otro en Cuba, en 1979. Te quiero, es la canción más representativa del repertorio sobre el poeta a la que Nacha pone todo el alma.

Uno de los textos más populares de Mario Benedetti es Por qué cantamos, poema que apareció en el libro “Cotidianas”, en 1979. Es, además, uno de los poemas con mayor número de versiones musicalizadas. Después de que, cómo no, Nacha Guevara lo popularizara, cerca de 60 intérpretes individuales (entre ellos, también Daniel Viglietti), agrupaciones, dúos, coros y conjuntos vocales de diferentes partes de América Latina y del mundo han abordado estos versos a través de diversas formas musicales. Yo quiero resaltar dos, por su contraste. La del cantante y compositor argentino Juan Carlos Baglietto y la del grupo de reggae Cultura Profética. 

 

Otros músicos, artistas y agrupaciones se han nutrido e incorporado la lírica de los poemas de Benedetti a sus respectivas producciones: Hombre preso que mira a su hijo musicalizado por Pablo Milanés; Tierra luna, por Julio Víctor González, “El Zucará”; No te salves, por el peruano Jorge “Pelo” Madueño o Papel mojado interpretada por Tania Libertad junto con Joan Manuel Serrat.

Ésta última, Tania Libertad, en 1998 publicó su disco “La vida” en el que interpreta 10 poemas de Benedetti. Sobre este material, el escritor José Saramago escribió: “Ahora Tania Libertad canta a Mario Benedetti, ese gran poeta a quien tan bien le sentaría el nombre de Mario Libertad…Son dos voces humanas, profundamente humanas, que la música de la poesía y la poesía de la música han reunido. De él, las palabras; de ella, la voz. Oyéndolas, estamos cerca del mundo, más cerca de la libertad, más cerca de nosotros mismos”. De este material os dejo el tema Nostalgia.

Como habéis podido apreciar, me estoy dejando para el final la obra sobre Benedetti del cantautor más representativo de este país, Joan Manuel Serrat.  Serrat que había convertido en canción poemas de Antonio Machado , Miguel Hernández y Joan Salvat Papasseit, musicalizó, también, los versos del poeta uruguayo. Lo novedoso fue que era un poeta latinoamericano y no español, y, además, vivo. Pero era de esperar algo así de quien dice que se siente “un latinoamericano de Barcelona”.

Por ello, en 1985 llega “El Sur también existe”, con música de Serrat y letra de Benedetti (y en algunos casos de Benedetti y Serrat,) que abarca diez composiciones de poemas escritos durante 1984 y 1985, de las cuales algunas han nacido como canciones (la que da el título al LP y “Una mujer desnuda y en lo oscuro”, por ejemplo) y otras como poemas, pero que al hacerse canciones se efectuaron cambios en su extensión y estructura. Los dos están de acuerdo en decir que no siempre fue fácil reconvertir los textos en letras de canción, estando la poesía de Benedetti escrita en versos libres. Tuvieron que buscar la forma más adecuada y la métrica que requiere el canto. Currículum es uno de esos temas compuestos "a cuatro manos"(podría haber escogido el disco entero, lo sé). Currículum es un poema perteneciente a “Próximo, prójimo (1964-1965)” en el que se hace evidente una de sus características más representativas: el humor como antídoto ante lo trascendental y ante la angustia. Una actitud casi defensiva, muy necesaria en los tiempos que vivimos.

Mario tenía un agradable recuerdo de su colaboración con Serrat: “El trabajo que hicimos con Serrat fue una experiencia muy rica y removedora. Un estímulo adicional fue la sólida amistad que se generó en esa labor compartida. En realidad, me sentí muy estimulado con que un cantante del prestigio y la categoría de Serrat me propusiera esa tarea conjunta”.

Hubo un trato de marginación y ninguneo, rememoraba Serrat, por parte de la "cátedra", pero lo que no le podrán negar nunca es su acercamiento a una mayoría popular. Además, es alguien que entendió la canción como un arma donde podía contar lo que quisiera. Fue un poeta que venía cantando de fábrica. Venía con la música puesta.

Apenas cuarenta ocho horas antes de su muerte, Benedetti daba permiso para que convirtieran en canción el último de sus sonetos, tan lúcido como universal. El poema se titula Esta paz. Los responsables de transformarlo en un tango potente y desgarrado son el compositor Javier González y la intérprete Patricia Barone. Fue su última canción.

Muchos años después, hasta el hijo del comprometido cantaor flamenco El Cabrero, Emiliano Domínguez “Zapata”, ha versionado Las palabras, una letra que sintetiza bien la poética del autor.


"Una canción no cambia el mundo, pero no está mal que uno piense que eso puede suceder", afirmó Aute (quien también tuvo una estrecha relación con la poesía de Benedetti) en Montevideo, en un concierto que le dedicó al poeta pocos días después de su muerte.  

Ya veis que, como dijo Serrat, “Mario fue un poeta que venía con la música puesta de fábrica”.



Pocos días después de su fallecimiento, le preguntaron qué ha sido Benedetti para la poesía latinoamericana y para la cultura mundial. El cantante catalán guarda silencio: “Aunque esté claro que ha sido fundamental no sé medir algo así. Lo que sí sé es lo que ha sido para mí, y por encima de cualquier otra cosa ha sido mi amigo, siempre me ha regalado su cariño, su comprensión y su generosidad y ha sido un referente como hombre coherente, solidario y comprometido. Mientras él con sus pies empujaba la vida, también la poesía le empujaba a él. Su poesía ha sido un acto de reflexión en voz alta con el que nos ha hecho reflexionar a todos; una poesía que giraba en torno a un mundo cercano plural y compartido”. Para el cantante la poesía de Benedetti era sumamente “contagiosa”: Por lo cercana que le resultaba siempre al lector, mejor dicho, que le resulta, porque de ella no hay que hablar en pasado”.

No hace falta decir más. Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ রাত্রি. Laku noć. Bon lannwit. Fie.

15 de noviembre 2020

Jesús (mi Jesús), me descubre y propone esta bellísima canción de Luis Pastor sobre el poema de Benedetti No te salves, del disco que estrenó durante el confinamiento “La Paloma de Picasso” porque, como él mismo dice “Ahora más que nunca: la paz, la palabra, el amor”. Una prueba de que el poeta uruguayo seguirá enriqueciendo el cancionero por los siglos de los siglos (amén). Es un trabajo conjunto con su “hermano”, su amigo Javier Ruibal a quien Luis Pastor le dedica en su página de Facebook unas sentidas palabras. Creo que vale mucho la pena incluirla en esta entrada.

Fuentes

https://www.infobae.com/america/cultura-america/2019/08/06/los-versos-musicalizados-de-mario-benedetti/
https://www.milenio.com/cultura/mario-benedetti-poemas-con-musica
https://elcorreoweb.es/provincia/un-siglo-de-benedetti-el-poeta-que-se-convirtio-en-cancion-CL6629361
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/mario-benedetti-inventario-complice--0/html/ff1470c0-82b1-11df-acc7-002185ce6064_93.html