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domingo, 15 de marzo de 2026

Cantar a Blas de Otero

 ¿Dónde está Blas de Otero?

 

“Aquí tenéis mi voz
alzada contra el cielo de los dioses absurdos,
mi voz apedreando las puertas de la muerte
con cantos que son duras verdades como puños”.

En estos tiempos convulsos de guerra y crueldad en los que el hombre es lobo para el hombre, no puedo dejar de preguntarme dónde está Blas de Otero, el poeta de la paz y la palabra.

“¿Dónde está Blas de Otero?”, cantaba Ramón Andrés. “¿Dónde está Blas de Otero?”, se preguntaba el poeta a sí mismo en cada verso de ese dramático y bellísimo poema titulado “Cantar de amigo”. En cada respuesta hay un fragmento de su vida y su dolor, para acabar declarando: “Está muerto, con los ojos abiertos”. Yo también me pregunto dónde está esa postura emblemática de una vida dedicada a buscar, extraer y declarar la verdad. ¿Y nosotros? ¿estamos muertos con los ojos abiertos ante la barbarie del mundo? 

He vuelto a releer “Pido la paz y la palabra” y sus versos son como lluvia o como rayo esperanzador. Su palabra se convierte en el propio deseo de los que sufren, en la voz del pueblo. Aparece crítica con la censura del régimen y la propia dictadura, gritando junto a todos aquellos que, como el poeta, han contemplado la muerte de cerca y la destrucción y ansían con fuerza la promesa de un mañana libre, en paz, justo y solidario. Yo también quiero pedir esta noche la paz y la palabra.  Pero, ¿dónde están las palabras? ¿Cómo vamos a acercarnos unos a otros desde las más diversas distancias si callamos? ¿Cómo sumar para avanzar? ¿Cómo compartir las soledades? ¿cómo vamos a construir la paz? ¿Estamos a punto de sentir la desesperación que sentía Blas de Otero o ya la sentimos? Necesitamos la palabra, pero la viva, la verdadera, la que nos negaron durante tanta tiranía y a la que ahora estamos renunciando.


Aguaviva, el grupo que acabáis de escuchar, es parte de la banda sonora de nuestra vida. Todos, absolutamente todos sus temas los hemos oído, cantado, incluso llorado juntos Jesús y yo. Aguaviva conseguía con su música y su voz, despertar la sensibilidad oculta por la represión fascista y poner a nuestro alcance poetas malditos de la dictadura. En 1971 eligen “Me queda la palabra”, un poema que reivindica el poder de la expresión, del grito, de la lucha, de la rebeldía cuando todo parece estar perdido y al que ya le había puesto música Paco Ibañez.

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¿Dónde está hoy esa poesía social tan necesaria en la era del vacío? Nos urge que alguien escriba como si escupiera formidables virus para erradicar sus males y alertar a los demás del peligro. Porque en medio del ruido del mundo y de las cosas siempre surge, incoercible, el afán del hombre por conocerse y preguntarse. En ese anaquel descansa —¿descansa? — la poesía, humanística, de Blas de Otero, que nos interpela reciamente sincera, hirviente, libre de caireles, directa, honda, decidida en la búsqueda de una paz basada en la justicia. Paz para todos. Así lo cantaba Jarcha.

Él, y los poetas de su generación, espolearon y aplacaron mi hambre y mi sed en los días y las noches de mi primera juventud, maravillada por su intensa integridad.

Me llamarán, nos llamarán a todos.
Tú, y tú, y yo, nos turnaremos,
en tornos de cristal, ante la muerte.
Y te expondrán, nos expondremos todos
a ser trizados ¡zas! por una bala.

Por ello han sido tantos los cantantes y cantautores que han convertido sus poemas en canciones, como lo hizo Luis Pastor, en su disco "Fidelidad", un punto de partida y una constante en su obra.

FIDELIDAD
 
Creo en el hombre. He visto
espaldas astilladas a trallazos,
almas cegadas avanzando a brincos
(españas a caballo
del dolor y del hambre). Y he creído.
 
Creo en la paz. He visto
altas estrellas, llameantes ámbitos
amanecientes, incendiando ríos
hondos, caudal humano
hacia otra luz: he visto y he creído.
 
Creo en ti, patria. Digo
lo que he visto: relámpagos
de rabia, amor en frío, y un cuchillo
chillando, haciéndose pedazos
de pan: aunque hoy hay sólo sombra, he visto
y he creído.

Hubo muchos más, nombres que forman parte de nuestra memoria musical colectiva: Soledad BravoGernikaImanolRosa León, Hilario Camacho Víctor ManuelAna BelénGoliardos

       

La obra de Otero es una tarea de por vida, de despertador de la conciencia humana, de apelación a la íntima verdad, de sumergimiento en la inmensa mayoría, de poner el dedo en las llagas que padece y sufrirlas con ella, de manera que así despierte y comience a levantar las ruinas. El poeta nos hablaba desde las ruinas de las ciudades de la posguerra, llamando al hombre, reivindicando la esperanza y luchando contra el odio, por hacer venir al hombre nuevo. 

A LA INMENSA MAYORÍA 

Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos su versos.

Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto.

Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo.


¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto.

Yo doy todos mis
versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad. Así nos dijo,
luchando contra el odio.

Y así cantó también Adolfo Celdrán su palabra inmortal:

Blas de Otero estaba encantado con la musicalización de sus poemas. El poeta abogaba por “imprimir en el aire”, o lo que es lo mismo, airear las palabras y sacarlas de los libros que están “encerrados en sí mismos”.“El disco, la cinta magnetofónica, la guitarra o la radio y la televisión pueden -podrían: y más la propia voz directa- rescatar al verso de la galera del libro y hacer que las palabras suenen libres, vivas, con dispuesta espontaneidad. Mientras haya en el mundo una palabra cualquiera, habrá poesía. Que los temas son cada día más ricos y acuciantes”.

En 1976, en esta entrevista que le hace Enrique Entrena: “Blas de Otero, el poeta vivo...”. para el periódico “La verdad” de Alicante el 28 de mayo de 1976) le preguntan:

- Sus poemas han sido muy cantados… ¿es usted partidario de que se canten?

- Sí, claro, hay que pensar que la poesía se escribe para ser dicha […], lo mismo que los juglares. ¿Sabe una cosa? La imprenta perjudica a la poesía porque el poema se ahoga en un libro. El libro es solo una linda jaula para encerrar pájaros disecados. Hasta las líneas de un libro parecen rejas de una jaula…”

No solo no estaba en desacuerdo en el uso que se hicieron de sus poemas, la inmensa lista de cantautores desde los años 60 y 70 sino que era consciente de que, de esa manera, se popularizó su poesía de una manera casi inimaginable para un poeta contemporáneo. Blas de Otero escuchaba los discos de Paco Ibáñez, y asistió en 1968 a su concierto promocional en el Teatro de la Comedia de Madrid. Por eso no es de extrañar que sean tantos, muchos más de la pequeña muestra de esta noche.


Quiero acabar este post con el magnífico homenaje que Lucía Socam le hace cantándole como quien respira en un bellísimo trabajo evocando y homenajeando al poeta vasco; un disco titulado sencillamente "OTERO" lanzado con motivo del centenario del poeta nacido el 15 de marzo de 1916 en Bilbao. 

“Frente al vocerío de los ganapanes y el estruendo de la estridencia, –escribe Juan José Tellez en la presentación del disco de Lucía– nos queda su palabra, la de la fidelidad creyente en hombres y en mujeres, la de la inmensa minoría, la de la razón y el corazón, la de la madre y la madrastra. Blas de Otero cumple cien años de soledad consciente y Lucía Socam lo canta para revivir su condición de ángel fieramente humano”.

¿Dónde está Blas de Otero? Está, por fin, donde debe estar, junto a los clásicos que tenía siempre en la punta de la lengua. Y con la inmensa mayoría, como siempre quiso estar. Este hijo del destierro interior, sintió la emergente necesidad de recrear al hombre nuevo, y elaborar para ello una nueva poesía humanista. Y aquí estamos nosotros para empaparnos de ella a través de la música.

Apostemos por la palabra, la única arma que debemos utilizar. Blas de Otero pidió la paz y la palabra. Y nos han dado la palabra. Utilicémosla para la paz y la libertad.  ¡NO A LA GUERRA!

"Yo doy todos mis versos por un hombre en paz"

Buenas noches. Bona nit. Boas noites. Bones nueches. Arratsalde on. طاب مساؤك לילה טוב Спокойной ночи Добрий вечір.

Otras fuentes:

jueves, 12 de noviembre de 2020

Mario Benedetti, la poesía convertida en canción

“Cómo me gustaría
cantar, pero no canto
prefiero darles letras a los juglares
 y si ellos las entonan me parece
que mis estrofas se visten de lujo”

Primera estrofa del poema de Mario Benedetti, El que no canta, 
poema que abría sus “Canciones del que no canta” (2006).

Hace mucho tiempo que estoy enganchada al programa Documentos de RNE que se emite los viernes a las 23:00 horas (aunque yo lo escucho en podcast). Un programa con elaborados documentales sobre personajes y acontecimientos históricos en los que se recuperan voces y sonidos del amplísimo archivo de RTVE. También se recurre a especialistas y a protagonistas de los hechos relatados. Es un programa muy recomendable. La semana pasada se lo dedicaron al poeta Mario Benedetti, el “poeta cómplice” y de mirada profunda, juglar de la sencillez, el amor y la esperanza.

Pero de todos es sabido que los versos del poeta uruguayo no solo han sido leídos, sino que también han enriquecido el cancionero latinoamericano y la música española. Pese a que, curiosamente, no amaba la música popular, Benedetti es uno de los poetas en lengua castellana que más veces pisó el terreno de la canción popular ya que cedió siempre a la petición de los artistas que querían ponerle música a sus poemas. Con cerca de 200 versiones, contando solo las musicalizaciones originales, el camino que siguieron sus versos en la música es un universo extendido, fecundo y lleno de matices. Un camino que empieza a formarse a finales de la década del 60 del siglo pasado, casi unido a la aparición de la llamada Nueva Canción Latinoamericana, y que, probablemente, aunque en 2019 se cumplió una década de la muerte del poeta, seguirá en expansión. Esta noche del año su centenario quiero hacer un repaso profundo a la poesía convertida en canción de Mario Benedetti.

Fue en 1970 que, por primera vez, un poema de Benedetti, Cielo del 69, se hizo canción musicalizado por el uruguayo Héctor Numa Moraes. Así empezó a forjarse, involuntariamente, una exitosa carrera como letrista. Este tema fue interpretado por diferentes artistas entre los que destacan Los Olimareños a quienes, por cierto, se les prohibió la difusión de su música tras la llegada de la dictadura militar a Uruguay, en 1973.

Según Moraes, “Benedetti pensaba que esto de poner música a la poesía era complicado. Pero para mí es solamente lógico: todo es posible si el poema tiene su música adentro”. Muchos fueron los cantantes que demostraron que era posible. Vamos a ello.

Daniel Viglietti y Mario Benedetti a principios de los años noventa tenían mucho en común: los dos eran exiliados y uruguayos. Coincidieron en la capital mejicana y “empezamos a hablar de nuestras vidas y descubrimos que 12 poemas míos tenían mucho que ver con 12 canciones suyas. Había grandes zonas comunes. Yo le dije a Daniel que teníamos que hacer algo con esa casualidad”, recordaba Benedetti en el diario El País. El resultado de su alianza fue “Esdrújulo” y “A dos voces” , un recital de 1985 convertido en disco nueve años después (en el enlace podéis escuchar el disco completo)  en el que, en boca del propio Viglietti, “los versos y las canciones se entrelazan, pero cada uno tiene su turno”. Años antes, en 1971, para su disco “Canciones chuecas”, el cantante uruguayo musicalizó el poema Cielito de los muchachos, de profunda crítica social.

Dos años después, en 1973, un joven Eduardo Darnauchans registraría una bella versión de Corazón coraza en su disco debut, “Canción de muchacho”.

Otra de las voces bandera de América Latina, Soledad Bravo, incluyó en su álbum “Canto la poesía de mis compañeros”, de 1975, el tema Es tan poco, con música de Alfredo Zitarrosa.

Para seguir la cronología, saltemos el charco por un momento. En "De alguna manera" (1973), la cantante madrileña Rosa León incluyó en este su primer LP dos poemas de Mario Benedetti de su libro “Poemas de Oficina”: La secretaria ideal y Guardería.

El caso de la actriz y cantante Nacha Guevara es para darle de comer aparte. Pero antes tenemos que hablar del pianista argentino de formación clásica y jazzística Alberto Favero. Fue el primer músico que consiguió una estrecha relación con el poeta uruguayo. En veinte años compusieron alrededor de 30 canciones. “Letras de emergencia” llamó el músico a los poemas de Benedetti, “porque son como un diario que tiene valor inmediato y que al día siguiente su vigencia no es la misma”. “El punto de partida de Mario siempre fue el corazón, el afecto y la decencia”.  La sociedad con Favero incluyó desde el principio como intérprete de los temas a la entonces su esposa Nacha Guevara. De esta forma, las variables de letra, música y canto surgían casi sin esfuerzo como una sola cosa. En el Documentos de RNE del que os he hablado, Benedetti sostiene que para la creación de las canciones prefería esta metodología: la complicidad con el artista.   

     Así fue que, a principios de los 70, Nacha Guevara llevó a Buenos Aires la poesía del uruguayo con el disco “Nacha canta a Benedetti”, 12 poemas sacados de “Poemas de la oficina” y “Versos para cantar”. Con este nombre, Guevara llevaría a los escenarios a lo largo de los años varios espectáculos de los que grabó dos discos, uno en Ciudad de Méjico, en 1976, y otro en Cuba, en 1979. Te quiero, es la canción más representativa del repertorio sobre el poeta a la que Nacha pone todo el alma.

Uno de los textos más populares de Mario Benedetti es Por qué cantamos, poema que apareció en el libro “Cotidianas”, en 1979. Es, además, uno de los poemas con mayor número de versiones musicalizadas. Después de que, cómo no, Nacha Guevara lo popularizara, cerca de 60 intérpretes individuales (entre ellos, también Daniel Viglietti), agrupaciones, dúos, coros y conjuntos vocales de diferentes partes de América Latina y del mundo han abordado estos versos a través de diversas formas musicales. Yo quiero resaltar dos, por su contraste. La del cantante y compositor argentino Juan Carlos Baglietto y la del grupo de reggae Cultura Profética. 

 

Otros músicos, artistas y agrupaciones se han nutrido e incorporado la lírica de los poemas de Benedetti a sus respectivas producciones: Hombre preso que mira a su hijo musicalizado por Pablo Milanés; Tierra luna, por Julio Víctor González, “El Zucará”; No te salves, por el peruano Jorge “Pelo” Madueño o Papel mojado interpretada por Tania Libertad junto con Joan Manuel Serrat.

Ésta última, Tania Libertad, en 1998 publicó su disco “La vida” en el que interpreta 10 poemas de Benedetti. Sobre este material, el escritor José Saramago escribió: “Ahora Tania Libertad canta a Mario Benedetti, ese gran poeta a quien tan bien le sentaría el nombre de Mario Libertad…Son dos voces humanas, profundamente humanas, que la música de la poesía y la poesía de la música han reunido. De él, las palabras; de ella, la voz. Oyéndolas, estamos cerca del mundo, más cerca de la libertad, más cerca de nosotros mismos”. De este material os dejo el tema Nostalgia.

Como habéis podido apreciar, me estoy dejando para el final la obra sobre Benedetti del cantautor más representativo de este país, Joan Manuel Serrat.  Serrat que había convertido en canción poemas de Antonio Machado , Miguel Hernández y Joan Salvat Papasseit, musicalizó, también, los versos del poeta uruguayo. Lo novedoso fue que era un poeta latinoamericano y no español, y, además, vivo. Pero era de esperar algo así de quien dice que se siente “un latinoamericano de Barcelona”.

Por ello, en 1985 llega “El Sur también existe”, con música de Serrat y letra de Benedetti (y en algunos casos de Benedetti y Serrat,) que abarca diez composiciones de poemas escritos durante 1984 y 1985, de las cuales algunas han nacido como canciones (la que da el título al LP y “Una mujer desnuda y en lo oscuro”, por ejemplo) y otras como poemas, pero que al hacerse canciones se efectuaron cambios en su extensión y estructura. Los dos están de acuerdo en decir que no siempre fue fácil reconvertir los textos en letras de canción, estando la poesía de Benedetti escrita en versos libres. Tuvieron que buscar la forma más adecuada y la métrica que requiere el canto. Currículum es uno de esos temas compuestos "a cuatro manos"(podría haber escogido el disco entero, lo sé). Currículum es un poema perteneciente a “Próximo, prójimo (1964-1965)” en el que se hace evidente una de sus características más representativas: el humor como antídoto ante lo trascendental y ante la angustia. Una actitud casi defensiva, muy necesaria en los tiempos que vivimos.

Mario tenía un agradable recuerdo de su colaboración con Serrat: “El trabajo que hicimos con Serrat fue una experiencia muy rica y removedora. Un estímulo adicional fue la sólida amistad que se generó en esa labor compartida. En realidad, me sentí muy estimulado con que un cantante del prestigio y la categoría de Serrat me propusiera esa tarea conjunta”.

Hubo un trato de marginación y ninguneo, rememoraba Serrat, por parte de la "cátedra", pero lo que no le podrán negar nunca es su acercamiento a una mayoría popular. Además, es alguien que entendió la canción como un arma donde podía contar lo que quisiera. Fue un poeta que venía cantando de fábrica. Venía con la música puesta.

Apenas cuarenta ocho horas antes de su muerte, Benedetti daba permiso para que convirtieran en canción el último de sus sonetos, tan lúcido como universal. El poema se titula Esta paz. Los responsables de transformarlo en un tango potente y desgarrado son el compositor Javier González y la intérprete Patricia Barone. Fue su última canción.

Muchos años después, hasta el hijo del comprometido cantaor flamenco El Cabrero, Emiliano Domínguez “Zapata”, ha versionado Las palabras, una letra que sintetiza bien la poética del autor.


"Una canción no cambia el mundo, pero no está mal que uno piense que eso puede suceder", afirmó Aute (quien también tuvo una estrecha relación con la poesía de Benedetti) en Montevideo, en un concierto que le dedicó al poeta pocos días después de su muerte.  

Ya veis que, como dijo Serrat, “Mario fue un poeta que venía con la música puesta de fábrica”.



Pocos días después de su fallecimiento, le preguntaron qué ha sido Benedetti para la poesía latinoamericana y para la cultura mundial. El cantante catalán guarda silencio: “Aunque esté claro que ha sido fundamental no sé medir algo así. Lo que sí sé es lo que ha sido para mí, y por encima de cualquier otra cosa ha sido mi amigo, siempre me ha regalado su cariño, su comprensión y su generosidad y ha sido un referente como hombre coherente, solidario y comprometido. Mientras él con sus pies empujaba la vida, también la poesía le empujaba a él. Su poesía ha sido un acto de reflexión en voz alta con el que nos ha hecho reflexionar a todos; una poesía que giraba en torno a un mundo cercano plural y compartido”. Para el cantante la poesía de Benedetti era sumamente “contagiosa”: Por lo cercana que le resultaba siempre al lector, mejor dicho, que le resulta, porque de ella no hay que hablar en pasado”.

No hace falta decir más. Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ রাত্রি. Laku noć. Bon lannwit. Fie.

15 de noviembre 2020

Jesús (mi Jesús), me descubre y propone esta bellísima canción de Luis Pastor sobre el poema de Benedetti No te salves, del disco que estrenó durante el confinamiento “La Paloma de Picasso” porque, como él mismo dice “Ahora más que nunca: la paz, la palabra, el amor”. Una prueba de que el poeta uruguayo seguirá enriqueciendo el cancionero por los siglos de los siglos (amén). Es un trabajo conjunto con su “hermano”, su amigo Javier Ruibal a quien Luis Pastor le dedica en su página de Facebook unas sentidas palabras. Creo que vale mucho la pena incluirla en esta entrada.

Fuentes

https://www.infobae.com/america/cultura-america/2019/08/06/los-versos-musicalizados-de-mario-benedetti/
https://www.milenio.com/cultura/mario-benedetti-poemas-con-musica
https://elcorreoweb.es/provincia/un-siglo-de-benedetti-el-poeta-que-se-convirtio-en-cancion-CL6629361
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/mario-benedetti-inventario-complice--0/html/ff1470c0-82b1-11df-acc7-002185ce6064_93.html

domingo, 23 de febrero de 2014

Daniel Viglietti/ Canción del elegido

"Lo más terrible se aprende en seguida y lo hermoso nos cuesta la vida".

..y comprendió que la guerra era la paz del futuro.

El post de esta noche se lo voy a dedicar a un tema tan solo, a una intensa canción de Silvio Rodríguez de su disco “Al final de este viaje” bordada por Daniel Viglietti en su LP "Trópicos". Para mí es de esos casos en los que tiene mucho más valor la copia que el original. Soledad Bravo cerrará la muestra. 
Esta canción siempre ha levantado muchas dudas sobre quién es el protagonista. El "elegido" de esta canción bien podría ser el Che, Sandino o incluso el mismo Silvio, pero en realidad, tal y como el mismo Silvio confesó en una entrevista,  la canción está dedicada a Abel Santamaría uno de los jóvenes más valerosos, pero poco conocido porque cayó muerto prácticamente en su primera acción, uno de los primeros mártires de la lucha revolucionaria que inició Fidel en 1953 con el asalto al Cuartel Moncada.

Cuando triunfó la revolución cubana, Viglietti tenía tan solo diecinueve años. Ese acontecimiento lo marcó a fuego, al igual que a toda su generación.  Así, sumando su calidad artística y creatividad a su compromiso ético y social, se transformó en un auténtico abanderado e intérprete de las inquietudes, los sueños y las reivindicaciones de la juventud de la época, y en uno de los fundadores del canto popular uruguayo.

Seguramente, muchos de nosotros quisiéramos creer en alguien como “el Elegido” pues es más fácil seguirlo que serlo, porque estamos muy necesitados de líderes morales, de referentes.

En todo caso, como no lo somos, tengamos la fuerza de defender los ideales que llevarán a dignificar al hombre como hombre nuevo.