Mostrando entradas con la etiqueta Víctor Jara. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Víctor Jara. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de marzo de 2026

Miguel Hernández, el canto que no cesa

 El símbolo de la España que pudo haber sido y no fue.

En un día de la infame y sombría posguerra, el 28 de marzo de 1942, en la prisión de Alicante dejaban morir, es decir, asesinaban pasivamente, al gran poeta Miguel Hernández, español, republicano, hombre del pueblo, poeta del pueblo.

Miguel fue un pastor de cabras, persona comprometida con su gente y con su tiempo. Un hombre sencillo y sensible que amaba la libertad y decía: “… soy como el árbol talado que retoño y aún tengo la vida” … y se la quitaron.

El poeta sabía que se moría y que lo haría en la cárcel, que nada material podía legar a su familia. Estaba preocupado, abatido, necesitado de sus seres queridos. Se sentía impotente ante la maquinaria franquista que lo había condenado injustamente y ante la miseria en que sabía dejaba a los suyos. En Nanas de la cebolla, leemos: “En la cuna del hambre/ mi niño estaba/ Con sangre de cebolla/ se amamantaba…”.

Sus vividas experiencias de niño-pastor y huertano se trasfunden por primera vez, poéticamente transformadas, a su poema El niño yuntero, el más tierno y sencillo de su  “Viento del pueblo”.

Como dijo su amigo y compañero de celda Antonio Buero Vallejo, fue la guerra de resistencia del pueblo español frente al fascismo internacional la que acabó por convertir a Miguel en un poeta necesario, eso que muy pocos poetas, incluso grandes poetas, logran ser. Miguel fue poeta y miliciano, intelectual y cabrero. Miguel fue comunista, fue coherente, escribió para el pueblo desde las trincheras del pueblo.

Poeta del pueblo, le llamamos. Lo es porque sus versos son cantos a la tierra y a la naturaleza, cantos de amor y de lucha, de exaltación y dignificación del trabajo, de generosidad y orgullo frente a la desigualdad y la opresión.

El mejor homenaje que puede recibir cualquier poeta es que su poesía prosiga como el rayo que no cesa, relampagueando en la larga noche de todos los tiempos, convirtiéndose en poeta de todos. Por eso, desde hace más de medio siglo los poemas de Miguel Hernández han inspirado a numerosos cantantes que han convertido sus versos inmortales en canciones inmortales, discos icónicos y recopilaciones que han dado eco a esa poesía.

De esas naciones icónicas hemos escuchado ya Para la Libertad de Joan Manuel Serrat, Nanas a la cebolla por Niño de Elche, El niño yuntero de Víctor Jara, Vientos del Pueblo de Los lobos, Después de haber cavado este barbecho de Buika y Por una senda de Amancio Prada. Del flamenco al rock y del folk al jazz pasando por la canción de autor, todo el mundo ha querido cantar, versionar o reinterpretar los poemas de Miguel.

La primera llamada de atención en ese sentido la dio en 1967 desde París Paco Ibáñez. Su gran adaptación de Andaluces de Jaén despertó muchas conciencias.

Pero el estallido definitivo no llegaría hasta 1972, cuando Joan Manuel Serrat dedicó todo un elepé a su obra, titulándolo con su nombre y su apellido, que aparecían con caracteres bien grandes en una portada que hizo historia.

Yo aún recuerdo vivamente  cantar Llegó con tres heridas, pensando que era una canción folk de Joan Baez. Corría el año 1974. Vestida con uniforme de las monjas y acompañada de mi guitarra, cantábamos canciones de las que desconocíamos su orígen, importancia y la profundidad de su significado.

Los versos de su autor comenzaron así a correr de mano en mano, de boca en boca, floreciendo de nuevo en las voces de artistas como Elisa Serna, Camarón, Carmen Linares, Enrique Morente, Eliseo Parra o Sílvia Pérez Cruz.

Entre 1967 y 2018 se habían grabado 227 discos con 168 poemas adaptados, unas cifras que implican a 242 compositores o intérpretes y un total de 510 canciones. Todo ello, sin contar los temas dedicados al escritor, que no son pocos, desde Víctor Manuel o Silvio Rodríguez a Mayte Martín.

El final de la vida del poeta es un absurdo, deambulando de cárcel en cárcel acabada de la guerra civil y muriendo a los treinta y un años. La cadena SER le rindió homenaje con un fantástico podcast, una serie de 5 episodios, sobre los dos procesos sumarísimos a los que el franquismo sometió al poeta. Es aquí cuando el verso “para la libertad, sangro, lucho, pervivo” adquiere la dimensión exacta y su significado real. Pablo Neruda dijo de él: “Recordar a Miguel Hernández es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra”.

Miguel Hernández en Orihuela. Enrique Orejudo

No se imaginaba el poeta que, en febrero de 2020, el alcalde de Madrid Martínez-Almeida borraría los versos del poeta del memorial de la Almudena. En noviembre, el Consistorio ya había arrancado las placas con los 2.934 nombres de los fusilados durante el franquismo. Lo hizo sin comunicación previa a las familias. En septiembre de 2024, Orihuela rechazó pedir que se anulen los juicios contra el poeta por los votos del PP y Vox. En enero, ya habían dejado sin subvención el Premio de Poesía miguel Hernández. A principios de este mes, la Diputación de Alicante rechazó blindar el proyecto educativo la Senda del Poeta de Miguel Hernández con los votos, otra vez, de PP y Vox.

Fotografía: Diario Público

Pero no podrán con él. Hasta que la semilla del amor, de la dignidad, de la humanidad, del espíritu de lucha que transmite su poesía no sea una realidad, Miguel Hernández será el poeta de los pobres, de los explotados, de los excluidos, de los refugiados (¿por qué les llaman refugiados si en realidad son abandonados?), de los amordazados, de los represaliados, de los desarraigados, de los desahuciados, de los asesinados en guerras ilegales.

Miguel Hernández será, sobre todo, el poeta de nuestros muertos que cayeron defendiendo la República, olvidados por la historia oficial, poeta de nuestros presos, de nuestros fusilados, de nuestros exiliados.

Que el destino mantenga fresca la memoria y nos libre de aquellos que asesinan a los poetas y a la poesía, señores de la guerra que asesinan a niños, a la Justicia y a la Libertad. Si Miguel viviera también gritaría ¡NO A LA GUERRA!

"Aunque el otoño de la historia cubra vuestras tumbas con el aparente polvo del olvido, jamás renunciaremos ni al más viejo de nuestros sueños"


Buenas noches. Bona nit. Boas noites. Bones nueches. Arratsalde on. طاب مساؤك לילה טוב Спокойной ночи Добрий вечір.

Otras fuentes:


lunes, 20 de septiembre de 2021

Homenaje a Víctor Jara. 48 años sin su aliento

 Murió dando voz a los pobres de Chile. La búsqueda de la justicia duró décadas

En 1970, los partidos políticos de todo el espectro de izquierda de Chile formaron la coalición Unidad Popular que llevó a Salvador Allende al poder. La influyente y querida Nueva Canción, dio su apoyo activo a los progresistas. Cuando Allende aceptó el poder, una pancarta sobre su cabeza decía: “No se puede hacer una revolución sin canciones”. La marca chilena de la Nueva Canción continental se inspiró en las tradiciones populares indias de los Andes, es decir, la música folclórica de los oprimidos. Víctor Jara fue una de las figuras más destacadas del movimiento que difundió esa música folclórica tradicional latinoamericana con letras de inspiración política y social. "La Nueva Canción tiene un gran poder para crear conciencia frente a los desafíos de hoy", dijo mientras se refería a su guitarra siempre como instrumento de lucha.

Imagen de Radio Umbral

Estados Unidos, amenazado por las intervenciones de Allende para tratar de eliminar la enorme brecha de riqueza de su país, trabajó clandestinamente con políticos chilenos de derecha y sus aliados en el ejército para socavar su mandato. El 11 de septiembre de 1973, en un sangriento golpe militar contra el gobierno elegido democráticamente organizado con el apoyo de Estados Unidos, Allende cae. 

La nueva junta militar, bajo el mando del general Augusto Pinochet, lideró un reinado de terror. Decenas de miles de simpatizantes de Allende fueron detenidos. Al menos 2.300 personas fueron asesinadas, alrededor de 1.000 personas más están “desaparecidas” y se presume que murieron, y miles más huyeron de su tierra natal durante los 17 años de gobierno del dictador. Al menos 27.000 fueron torturados. Se quemaron libros y discos “subversivos” y se segó la vida de miles de intelectuales y artistas.

Una de las primeras víctimas fue Víctor Jara, poeta, profesor, director de teatro y activista del Partido Comunista. Por todo ello había sido nombrado embajador cultural cuando Allende alcanzó el poder en 1970. Su activismo, popularidad y ardiente apoyo al gobierno de Unidad Popular lo convirtieron en un hombre marcado.  El 12 de septiembre por la mañana, Víctor se encontraba en la Universidad Técnica del Estado cuando fue detenido junto a parte del profesorado y del alumnado.  En la entrevista en  The Telegraph  con Philip Sherwell, Joan Jara, una instructora de baile de origen británico, viuda de Víctor,  relata su última conversación telefónica en la tarde del 11 de septiembre de 1973.

Estas fueron sus palabras: "Víctor me llamó para decirme que no podía llegar a casa por el toque de queda, que me amaba y me instó a quedarme en casa y cuidar a las niñas", dijo. "Lo que no me dijo fue que no podía irse porque la universidad estaba rodeada de tanques y sitiada".

 Los golpistas le reconocieron rápidamente. Junto con unas 5.000 personas más fue llevado al Estadio de Chile, el estadio nacional de la capital del país, Santiago, convertido en una especie de campo de concentración para prisioneros afines a Allende. El cantautor, al que algunos llamaban el Bob Dylan de América Latina, se había convertido en un símbolo dentro y fuera de Chile. Era el compositor del pueblo, el que le cantaba a la lucha de la clase obrera, a los campesinos que trabajan de sol a sol, a los que el sudor hace surcos. Cantaba a los explotados que pierden la vida, esos que siempre riegan con su sangre las guerras, a los que se lo han quitado todo.

Su muerte fue una muerte lenta.  Los huesos de sus dedos fueron rotos uno a uno por los soldados, quienes luego se burlaron de él instándole a tocar la guitarra. Los testimonios de cómo y quiénes torturaron y asesinaron a Víctor Jara son estremecedores. Durante su mutilación, Jara cantó desafiante Venceremos, el himno socialista que había escrito para la campaña presidencial de Allende. Tres días después, fue asesinado. Estaba a punto de cumplir 41 años.


Su cuerpo fue arrojado junto al Cementerio Metropolitano, donde un trabajador le reconoció y avisó a su mujer. Desde ese día, como dijo Quilapayún (grupo en el que Jara ejerció como director artístico entre 1966 y 1969) durante un concierto, sus míticos ponchos negros tomaron otro sentido que el que le dieron cuando inventaron sus trajes: “Ahora son un luto que llevamos y llevaremos siempre por Víctor”. Cuando su esposa fue a identificarlo para enterrarlo, se encontró con un cuerpo acribillado por 44 balas y 2 tiros en la cabeza. Además, tenía varias costillas rotas y un ojo reventado. Una muestra de la rabia del fascismo que tan preocupantemente resurge hoy en nuestras sociedades. “Soy una afortunada”, dijo a los de 91 años a Sean Mattison, director del video de Retro Report sobre la muerte del cantante. “Tanta gente aquí en Chile, tantas familias, todavía no conocen el destino de sus seres queridos. Ese es el peor destino”.


Joan enterró a su marido clandestinamente y logró escapar de Chile a Londres con sus dos hijas y una serie de obras literarias y musicales de Víctor, incluyendo un poema que éste escribió mientras estuvo preso en el Estadio Chile. La última obra sin título e inacabada de Víctor Jara es un grito de esperanza en medio de la brutalidad y la injusticia. Y es que el sábado 15 de septiembre, el compositor tuvo la fuerza suficiente para tomar papel y lápiz y escribir sus últimos versos para quedara grabado el espanto que estaba viviendo.

Canto que mal que sales
cuando tengo que cantar espanto.
Espanto como el que vivo,
espanto como el que muero”

Espanto que le llevaría a la muerte poco después.  Su nostálgico Manifiesto, los ´últimos versos que escribió en libertad, convertidos en canción póstuma, se siente como una espeluznante premonición de su muerte:

Bruce Springsteen cantó una versión de Manifiesto en un concierto en Santiago el 12 de septiembre de 2013, pocos días antes del 40 aniversario de la muerte del cantante. “Víctor Jara sigue siendo una gran inspiración”, dijo Springsteen a la audiencia. “Es un regalo estar aquí y lo tomo con humildad”.

En 1990, el régimen de Pinochet dio paso a un gobierno democrático. En 2004, el estadio en el que fue asesinado el cantante pasó a llamarse Estadio Víctor Jara. Cinco años después, 36 años después de su muerte, Jara fue enterrado nuevamente tras ser exhumado en el marco de un proceso judicial para esclarecer su muerte, y tras una nueva autopsia, su familia decidió velarlo y organizar un entierro como  él se lo merecía. Su tumba fue vandalizada el año pasado. El fascismo no descansa. 

El caso Jara sigue muy vivo en Chile. La batalla judicial para juzgar a los asesinos del cantante fue ardua. La búsqueda de la justicia se extendió durante 45 años hasta que, por fin, el juez chileno Miguel Vázquez condenó a ocho militares retirados a penas de prisión de 15 años y un día por los asesinatos del señor Jara y de un exdirector de prisiones, Littré Quiroga Carvajal. Un noveno hombre recibió una sentencia de cinco años por ayudar a encubrir los crímenes. Y en Florida, otro ex oficial que encontró refugio, cómo no, en Estados Unidos, fue declarado responsable en una demanda civil entablada por familiares de Jara. Se le ordenó pagar 28 millones de dólares en daños. Un tribunal de Chile ha pedido la extradición de este hombre, Pedro PabloBarrientos Núñez, pero la solicitud sigue sin cumplirse.

La música de Víctor Jara parece una respuesta apacible y majestuosa al fascismo. Pero, detrás de su bonita voz de tenor, hay una valentía que aún puede poner los pelos de punta.

Te recuerdo Amanda

“La vida es eterna en cinco minutos”, escribió y cantó. La lucha de clases en apenas dos minutos y medio, posteriormente convertido en un himno contra la dictadura de Pinochet. Lucha de clases qie sigue viva. Porque, como Manuel, los trabajadores siguen muriendo. En 2020, a pesar de la pandemia y la reducción de actividad que conllevó, en España murieron 720 personas víctimas de accidentes laborales. Esta canción no puede dejar de tener un lugar en este post.

El 11 de enero de 2019 se estrenó en Netflix, ReMastered: Masacre en el Estadio, documental que narra el asesinato de Víctor Jara. Lo que nos permite recordar a uno de los músicos nacionales más influyentes de nuestra historia. Tan importante la revista Rolling Stones lo designó como uno de los “Rebeldes del Rock” e innumerables músicos han versionado la música de Jara o le han rendido homenaje con sus propias canciones. He aquí una muestra.

El histórico bajista de Pink Floyd, Roger Waters, no ha nunca ocultado sus planteamientos políticos cercanos a las ideas de Víctor Jara, además de plantarse contra figuras de extrema derecha como JairBolsonaro en conciertos en vivo. Fue justamente en un concierto, dado en Chile en 2018 que proyectó una imagen de Jara y poniendo su smartphone al micrófono, reprodujo El Derecho de Vivir en Paz. En 2012 ya había dedicado suconcierto “The Wall” en Santiago a Jara y las víctimas de la dictadura.

En el EstadioBicentenario de La Florida el grupo Rage Against the Machine dio uno de sus mejores conciertos. En él hicieron un tributo compartido a Víctor Jara y a los mineros de la mina «San Juan» (se referían a la mina San José) cantando La Canción del Minero, mientras eran aclamados por el público. El año pasado, el ex guitarrista de la banda, Tom Morello, subió a sus redes sociales una sentida celebración por la justicia a favor de Jara y por la condena a sus asesinos.

En 1998 el sello Alerce editó un disco en que se dieron cita una serie de importantes artistas hispanoamericanos para rendir homenaje al cantor chileno, interpretando algunos de sus temas más significativos. En el álbum participan el cubano Silvio Rodríguez; los argentinos León Gieco, Víctor Heredia y Javier Calamaro; los españoles Víctor Manuel, Ana Belén e Ismael Serrano; el peruano Lucho Barrios; además de varios artistas chilenos, como Jorge González, Isabel Parra, Quilapayún, Joe Vasconcellos, y otros.

En el interior del disco podemos leer:

Víctor sonreía, a pesar de todo. Dicen que Víctor sonreía a pesar de todo… Después de 25 años todavía cuesta sonreír al recordarlo. Su muerte es poderosa y siempre duele. Sin embargo, Víctor es inmensamente más grande que su ausencia. Sus canciones y su pensamiento provocan más que una sonrisa, provocan lágrimas y esperanza, rabia y amor, generan futuro. Escuchamos hoy sus canciones en las voces de otros y son grandes y son bellas, vigentes y necesarias. La guitarra dulce de Silvio, la fuerza de León, el amor de Víctor Heredia, la fiesta del Sol y Lluvia, la ternura de Schwenke y Nilo, la rabia de Jorge González, la historia de Isabel Parra, ellos y los demás creadores que forman parte de este tributo se entregaron al desafío de interpretar a Víctor y lo hicieron con amor, con respeto, con alegría, seguros de estar participando de un proyecto que pondrá las palabras de Víctor Jara en infinidad de labios y conciencias. Palabras santas (como lo expresara Gieco): libertad, justicia, esperanza, arado, memoria, pueblo, luna, río, estrella, viento… Víctor sonríe a pesar de todo



Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ রাত্রি. Laku noć. Bon lannwit. Fie. God nat. Usiku mwema. Oimore... ¡Salud!

Otras fuentes

https://www.rockandpop.cl/2019/01/5-homenajes-a-victor-jara-de-musicos-internacionales/

https://perrerac.org/obras-colectivas/obra-colectiva-tributo-a-vctor-jara-1998/479/

jueves, 11 de septiembre de 2014

Salvador Allende ¡PRESENTE! (I)

¿Cómo se llena este vacío tan lleno de recuerdos encerrados?

    El golpe militar del general Augusto Pinochet contra el Gobierno de la Unidad Popular ha generado épica y dolor en la música a lo largo de las últimas cuatro décadas. La figura de Salvador Allende ha crecido todavía más a través de las canciones que han recordado su legado y lamentado su muerte.

        La vasta tradición de la música popular latinoamericana de los 60 y los 70 tuvo aportes decisivos desde Chile, gracias al vuelo feroz de Violeta Parra, a la consecuencia imbatible de Víctor Jara y a los aportes renovadores de Quilapayún, Illapu y Los Jaivas. Esta tradición acompañó el sueño chileno y de los pueblos que anhelábamos la Libertad y la Justicia

        Han pasado 41 años de su asesinato y del momento en que aquella utopía posible fue desterrada de Chile. Casi sin querer, he iniciado un itinerario por el recuerdo de aquellas canciones capaces de renovar el imaginario allendista; canciones que, sin duda, muchos de nosotros llevamos grabadas a fuego en nuestro espíritu revolucionario (seguramente, pura nostalgia). 

        El 4 de septiembre de 1970 el Dr. Salvador Allende al frente de la coalición electoral denominada Unidad Popular, ganó las elecciones presidenciales. Venceremos fue el himno de aquella campaña electoral que llevó a la Presidencia de Chile al candidato socialista.  La letra fue escrita por Claudio Iturra y la música compuesta por Sergio Ortega y popularizada por las agrupaciones chilenas Inti-Illimani y Quilapayún. Una segunda versión para la campaña presidencial fue escrita por Víctor Jara, sobre la misma música de Ortega.


        "Porque esta vez no se trata de cambiar un presidente, será el pueblo quien construya un Chile bien diferente", rezaba el tema de Inti-Illimani en la Canción del Poder Popular enfatizando la premisa de Allende, quien insistió en que la "vía chilena al socialismo" no era cuestión de un hombre, sino de todo el pueblo chileno.

        El carácter de su tiempo político impregnó  los sonidos y las opiniones de los referenciales trovadores cubanos Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Referentes y emblemas del Movimiento Nueva Trova Cubana y, por tanto, suerte de embajadores principales del ideario revolucionario regional, ambos fueron notablemente permeables al proceso que llevó definitivamente a Salvador Allende a la presidencia de Chile el 4 de noviembre de 1970. (video)

    Augusto Pinochet encabezó el golpe de estado que el 11 de septiembre de 1973 derrocó la democracia chilena. A primera hora de mañana el ejército tomó Valparaíso. De inmediato, el presidente Allende acudió al Palacio de la Moneda para hacerse cargo de la situación. Durante toda la mañana, el palacio de la República fue bombardeado por aviones, tanques y francotiradores, exigiendo el rendimiento incondicional del Gobierno de Allende, una rendición que no se produjo. Finalmente, los golpistas decidieron derribar la puerta y tomar La Moneda. Antes de la entrada de los militares, Salvador Allende se suicidó, dando paso a 17 años de gobierno militar en Chile bajo la autoridad de Augusto Pinochet.


        El golpe criminal agitó aun más el cancionero de los cantautores y, como ejemplo de ello, en el primer álbum de Rodríguez ("Días y flores", de 1975) aparece la explícita Santiago de Chile


        Pero parece haber sido Milanés el más conmocionado por la barbarie cometida al punto de haber confesado años después que "lo de Chile es lo que más me ha impactado en la vida". Por eso, en su amplísimo cancionero, la situación chilena aflora de la mano de varias piezas como, por ejemplo, A Salvador Allende en su combate por la vida.


        Sin embargo, su canción más emblemática acerca de de esa vivencia es Yo pisaré las calles nuevamente un icono que todos relacionamos con la muerte del Allende pero que Pablo Milanés aseguró que compuso en 10 minutos tras enterarse de la muerte de Miguel Enríquez, fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), el 5 de octubre de 1974, y sobre la que dijo "ha sido la composición más rápida, más dramática y más desgarradora que me ha salido en la vida".


        "Somos cinco mil en esta pequeña parte de la ciudad. Somos cinco mil, ¿cuántos seremos en total en las ciudades y en todo el país?" son los versos con los que arranca el último poema que escribió Víctor Jara. Confinado en el Estadio Chile, reconvertido para la ocasión en campo de concentración, Jara sería asesinado por el régimen después de ser torturado. Hoy el antiguo Estadio de Chile lleva su nombre.


        El cantante chileno Ángel Parra tenía 30 años cuando la aviación bombardeó el Palacio de la Moneda en Santiago de Chile. El hijo de Violeta Parra, posiblemente la artista chilena más afamada, dedicó una intensa balada al presidente caído: Canción a Salvador Allende


        También el compositor mejicano, Óscar Chávez le dedicó este sentido homenaje. 


        El grupo Quilapayún recordó al presidente chileno en muchísimos temas. En Compañero Presidente además de ser un homenaje es una llamada a la resistencia.


        El diario español ABC que acaba de cumplir 101 años dedicados al servicio del fascismo y el neoliberalismo publicó esta portada el 12 de septiembre de 1973:

"Contra el caos creciente, contra la vía al socialismo de Allende que ha arruinado al pueblo chileno, contra ta amenaza de una dictadura h marxista, contra el desastre absoluto social, económico y político del país; en defensa de la paz, del orden, de la ley, de (a libertad, de las conquistas sociales de los trabajadores, del diálogo y la convivencia normales se ha alzado el Ejército de Chile, columna vertebral de la nación y única posibilidad de salvación, hoy, para el entrañable país hermano, merecedor de mejor suerte. Ojalá que los militares, una vez cumplida su misión quirúrgica de urgencia, devuelvan a Chile al normal ejercicio de la democracia dentro de las líneas constitucionales de aquel Estado hispanoamericano".

        El rock, el pop y el punk en español no podía quedarse atrás a la hora de poner el grito en el cielo ante semejante atropello contra los derechos civiles y denunciar a través de sus canciones estas heridas del pasado todavía abiertas Son canciones que escapan a las obvias, canciones de artistas que compusieron a la memoria del presidente Salvador Allende y todo aquello que le rodeó. Canciones que se merecen otra noche.

        "Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición".

        Salvador Allende es para los oprimidos, para la clase trabajadora el símbolo de la dignidad y de la coherencia, de la democracia y la libertad . Ahora se debe estar revolviendo de dolor en su tumba.