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miércoles, 8 de junio de 2022

Los sonidos del silencio

“El camino a todas las cosas grandes pasa por el silencio” (Friedrich Nietzsche).

A pesar de lo que dijo el filósofo alemán, cada vez más personas viven en ciudades, cerca de ruidosos aparatos, de tráfico incesante y de innumerables estímulos físicos y psíquicos. No es sorpresa, pues, que el silencio se haya convertido en un bien en peligro de extinción. Hoy por hoy, el silencio tiene ya un mercado y es considerado un producto de lujo. Por ello algunas personas viajan por el mundo cazando zonas de silencio como si se tratara de las más raras aves. Pero el silencio no puede existir, solo existe en el vacío, solo existe en relación al sonido, como la oscuridad a la luz o quizás también como el propio vacío que en realidad es una plétora de energía creativa en potencia. El ruido ha llegado a ser sinónimo del estrés. En esta sociedad contaminada también acústicamente, los científicos parecen confirmar la antigua noción de que el ruido lastima, dilacera, perturba y enferma desgarrando el pulcro velo del silencio, que mantiene un aura, una atmósfera virginal, propia.

Yo adoro el silencio, no es la primera que lo digo ni la última vez que lo diré. Hace justo 11 años le dediqué al silencio una entrada en este blog. El silencio es la música que sale del fondo del alma. Contiene un sonido preciso, armónico, lleno de sentido. El sonido del silencio es la palabra que brota mansamente, como el limpio cauce del arroyo, con la pequeña, con la humilde belleza de lo cotidiano para cultivar el espíritu. Odio el estruendo de rumores y murmullos, la palabra hueca de los políticos, el bullicio financiero, el grito constante y desgarrador de la injusticia social. En estos tiempos de cháchara, liviandad y estridencias, el silencio es una bendición, un bálsamo.

de davidhuerta.typepad

Una de las consecuencias de tener muchos más años por detrás que por delante es que hace tiempo que no puedo “escuchar el silencio”. Cuánta razón tuvo Quevedo cuando dijo Todos deseamos llegar a viejos pero todos negamos que hayamos llegado”. Sin embargo, por mucho que lo quisiera negar, que no es el caso, esos zumbidos que escucho en el “silencio de la noche” son la certificación del inexorable paso de mis años. Dice mi otorrino que yo que adoro el silencio estoy condenada a no volver a escucharlo nunca más. Cuando me envuelve el silencio, este está compuesto de una graduación casi infinita de sonidos inaudibles para los demás cada vez más sutiles, como los infrasonidos que pueden emitir algunos cetáceos o como los sonidos siderales que míticamente escuchaban los filósofos pitagóricos. Tal vez necesitemos un tercer oído para detectar esa paleta mística del sonido que tiene el silencio. Tal vez… Esta noche, para combatir los acúfenos que me acribillan impidiendo mi descanso he pensado que nada mejor que dedicar mi recopilación a los “sonidos del silencio”.

Os propongo, pues, una selección de 10 temas que tienen un ritmo y estilo muy diferentes entre sí pero que apelan a ese silencio interior que necesitamos a veces. Puede incluso que sea fácil reconocernos: desde la angustia de estar solo en la oscuridad hasta la paz que surge al encontrar la serenidad.

Como no podría ser de otra manera empezaremos con The sounds of silence, uno de los mayores éxitos musicales de los años 60 en Estados Unidos y el resto de occidente, un aldabonazo inesperado al movimiento folk-rock que consagraría para siempre a unos por entonces jovencísimos Paul Simon y Art Garfunkel, y que a muchos de nosotros nos ha acompañado durante casi toda la vida. Aunque ha habido múltiples teorías sobre su significado, desde los primeros versos se aborda el tema principal: la incomunicación. La canción es una demostración de cómo con simplicidad melódica y una letra que llegue se puede hacer una obra maestra.“Las canciones no son sólo lo que dicen las palabras, sino lo que dice la melodía y el sonido. Si no tienes una melodía correcta y cantable, da igual lo que tengas que decir, porque la gente no lo va a escuchar, decía Simon. 

“Eye in the Sky” fue el sexto álbum de estudio de The Alan Parsons Project posiblemente, el disco más exitoso de toda su carrera. ​El secreto fue mezclar hábilmente un producto de calidad, con arreglos orquestales y maneras de rock progresivo, con melodías sencillas al oído en clave pop-rock. La canción elegida, Silence and I es una buena muestra de ello. El vídeo está subtitulado en español; os recomiendo que también prestéis atención a la letra francamente sugerente.

   

“In a silent way” (1969) es uno de los álbumes que, de manera silenciosa y sin grandes pretensiones, supuso el primer brote de una de las ramas del jazz que conforman el gran árbol del género, y del que, según explica en la revista caravanjazz, el crítico estadounidense Lester Bangs: “Esta es la clase de álbum que te da fe en el futuro de la música”. “In a silent way” encarna el auténtico espíritu de Miles Davis, “The kind of blue”, mucho más azul, con tonalidades más eléctricas, donde la brisa suave y melancólica de este último se transforma en los momentos posteriores a la tempestad, allí donde huele a lluvia, a tierra mojada, a cansancio y a desvanecimiento. A la nada más absoluta que, sin saber muy bien cómo, te llena el alma de silencio. Un silencio que si alguna vez tuviera que sonar, estoy segura que lo haría muy parecido a lo que se grabó en 1969 en este álbum.

“El silencio se está convirtiendo en una bien muy escaso”, dijo Jorge Drexler en una entrevista sobre su gira “Silente”. Y sin silencio no hay canciones. “El silencio en realidad es la hoja en blanco sobre la que se escribe la música”. Silencio es una canción sobre el poder del silencio. Es una canción sobre la paz que surge al encontrar la serenidad y la soledad de estar solo en la oscuridad. Es una hermosa canción que explora las diferentes formas en que el silencio puede afectar nuestras vidas.

Sigamos con Enjoy The Silence, el tema más exitoso de los ingleses Depeche Mode (que sufrió la muerte prematura de su fundador Andy Fletcher hace un par de semanas) Solemne, profunda y a la vez muy apropiada para la pista de baile, una combinación inusual. Es quizá la canción quintaesencial de los artistas que la concibieron y un obligado punto de referencia en su obra. Su letra por sí sola es un oxímoron tan simple como tajante: el silencio que comunica lo que las palabras no pueden expresar. El gesto sigiloso que transmite los sentimientos guardados durante toda una vida. Enjoy the silence es el tema más reproducido de los ingleses en Spotify.

Sons of the Silent Age es una canción escrita por David Bowie en 1977 para Heroes. Fue la única canción del álbum compuesta antes de las sesiones de grabación, ya que todas las demás fueron improvisadas en el mismo estudio. La pieza, que llegó a ser el título provisional del disco, es una de las más sombrías no solo por la melodía en la que predomina el saxofón sino por la letra. El texto ha sido interpretado como un renacimiento en tercera persona de los temas de misantropía patológica explorados por Bowie en su anterior álbum "Low” ("Paseando sus habitaciones como las dimensiones de una celda "), y una referencia a los personajes de una canción de su Superman ("Ellos nunca mueren simplemente se van a dormir un día "). El escritor Nicholas Pegg no dudó en sugerir que el verso: "Plataformas, miradas en blanco, sin libros" puede ser una alusión al régimen nazi.

Vamos a dar un salto copernicano para escuchar un tango, un género que me encanta. Y Silencio (también conocido como Silencio en la noche) tiene su historia. La letra es una adaptación libre de un drama familiar “para construir un homenaje a la soledad de las madres mientras los soldados mueren en el campo de honor”. Fue uno de los temas del film Melodías de Arrabal en el que Carlos Gardel lo canta acompañado por la orquesta de Juan Cruz Mateo.

Otra pirueta en el aire. The Knife fue un dúo sueco de música electrónica formado por los hermanos Karin Dreijer Andersson y Olof Dreijer. Su segundo álbum de estudio, fue "Silent Shout·.  La canción que da nombre al disco nos habla de un ser vulnerable, una obra que se adentra en el mundo onírico de un hombre temeroso de ser visto como inferior a lo que la sociedad espera que sea. El título, dijo Karin, refleja una expresión sofocada: “Cuando sueñas y realmente quieres gritar algo, no sale nada”.

El silencio que acompaña al arrepentimiento puede durar toda la vida, especialmente si se trata de una oportunidad perdida. Eso es lo que nos dice Elliot Smith en su I Better Be Quiet Now, de su álbum “Figure 8” publicado el año 2000. Elliot canta sobre un protagonista que no logra obtener el número de quien le gusta. La soledad se está apoderando de él.

También tiene un espacio en esta recopilación la banda de rock británica The Who, la responsable de la siguiente canción sobre el silencio. The Quiet One trata sobre el lado oscuro del silencio. La canción fue escrita por John Entwistle: "Soy yo tratando de explicar que no soy realmente callado. Empecé siendo callado y ese es el casillero en el que he estado atrapado todos estos años” La letra advierte de las personas tranquilas y calladas, ya que no son ellas las que no hablan sino sus compañeros los que no escuchan.

Para acabar, un extra point: este tema de Gregg Allman, alma del rock sureño, que murió, también, antes de tiempo a los 69 años. Fundó The Allman Brothers Band, seleccionada por la revista 'Rolling Stone' como una de las mejores de todos los tiempos. Silence Ain't Golden Anymore, pertenece al álbum “Searching for simplicity”. Sin cuerdas, coros ni sintetizadores, el conmovedor barítono de The Allman brilla. Un tema que desconocía pero que me ha transportado a ese piso del barrio de Sant Andreu en el que empecé mi vida con Jesús.

“Nunca rompas el silencio sino es para mejorarlo”, afirmó hace muchos años el gran músico y compositor Beethoven. Espero haberlo conseguido porque a veces es difícil. Hay silencios que dicen más que mil palabras. Hay silencios que gritan, que consienten, que censuran, que claman, que duelen... La música es melodía, palabra y silencio. Se acabó por esta noche; han sido 10 temas, pero podrían haber sido más. Si hay alguno que os gusta en particular, no tenéis más que proponerlo y lo incluiré.

Cuidaos mucho. Y cuidad la Cultura para que ella cuide de nosotros. ¡Y no a la invasión rusa! ¡Libertad para Ucrania!


Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير. Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ রাত্রি. Laku noć. Bon lannwit. Fie. God nat. Usiku mwema. Oimore. Sula bulungi. Добрий вечір

Otras fuentes

https://www.ondacero.es/solo-ondaceroes/10-historias-10-canciones/canciones-sobre-el-silencio_201711085a0305160cf2ebaa1668ca26.html
https://www.lacultureria.com/diez-canciones-sobre-silencio/
https://culturainquieta.com/es/inspiring/item/9406-los-efectos-que-produce-el-silencio-en-el-cerebro.html

viernes, 16 de agosto de 2019

Así fue Woodstock 1969 (II)

Para los cientos de miles de personas que descendieron a Bethel durante aquel fin de semana lluvioso de agosto de 1969,  fue un momento cultural definitorio: una demostración pacífica de un cambio generacional y, quizás, la madre de todos los festivales, la Feria de Música y Arte de Woodstock que, por cierto, nunca se celebró en Woodstock.

Todo había empezado cuando los veinteañeros Michael Lang, Artie Kornfeld y Joel Rosenman, entre otros, que querían recaudar dinero para financiar un estudio de grabación de discos en Woodstock, ubicado en el condado de Ulster.
En él, pretendían producir a artistas como Bob Dylan, The Band o Van Morrison. No se encontró en la ciudad de Woodstock un lugar adecuado para la celebración del festival, por lo que los organizadores optaron por Wallkill, a tan sólo 65 kilómetros. Los lugareños se opusieron asustados por la imagen de hordas hippies en el pueblo. Pero entonces aparece el escritor Elliot Tiber que ayudó a los organizadores a negociar con el granjero Max Yasgur que ofreció su campo de alfalfa situado en Bethel. El acuerdo se cerró en 75.000 dólares
Durante las semanas previas al concierto, a medida que se corría la voz sobre el gran tamaño de la multitud esperada, las buenas personas de Bethel y las comunidades circundantes en el condado de Sullivan tenían una sensación de creciente temor. "Creo que ustedes le han demostrado algo al mundo", dijo Max Yasgur a la multitud, "que medio millón de personas pueden reunirse y tener tres días de diversión y música, y no tienen nada más que diversión y música ..."  Pero su acción le provocó serios problemas con la comunidad. Por los daños causados ​​por los asistentes al festival, algunos vecinos solicitaron restitución legal, le demandaron.
Lo cierto es que hippies, hippies, había pocos. Una buena parte de los asistentes eran jóvenes en edad de reclutamiento lamentablemente mal equipados para pasar un fin de semana en las montañas. Pocos trajeron comida. O cambios de ropa. O suficiente dinero para volver a casa. Además de subestimar severamente los problemas de tráfico, los organizadores de Woodstock no habían planeado adecuadamente la cantidad de alimentos, agua, refugio, baños y atención médica que necesitarían. Los informes de la época relatan cómo los residentes del lugar, al escuchar que los jóvenes en el concierto tenían hambre, frío y sed, fueron a rescatarlos con sándwiches, leche y agua, e incluso abrieron sus hogares a algunos que necesitaban duchas calientes.
Después de que la reivindicativa actuación de Joan Báez despidiera la toma de contacto que supuso la primera jornada, llega el día clave del festival. El cartel del sábado fue una locura, se le hace la boca agua a cualquier aficionado a la música, un día que fue tomando forma y que alcanzó la cima a mitad de la tarde con Santana que dio un recital fantástico Frente a 500.000 personas y sólo a cambio de 2.500 dólares (Jimi Hendrix cobró 30.000), el sexteto que contaba con el participante más joven del festival, Michael Shrieve, un batería de tan solo 17 años, que deslumbró a todos con un solo de los de dejarse la vida, se convirtió inesperadamente en la gran revelación del cartel. Habían sido insertados como un favor hacia el poderoso Bill Graham, el empresario del Fillmore de San Francisco que les seguía la pista y deseaba ser su primer agente. El grupo llegó con tiempo y decidieron pasar un buen rato de calentamiento viajando con sustancias psicodélicas. 
Pero los planes de los organizadores cambiaron y obligaron al grupo a salir a escena casi sin alerta previa. El gesticulante Santana había tomado una dosis de mescalina de alta pureza. Durante la actuación sentía que una “serpiente eléctrica” rondaba el escenario y debía apaciguarla tocando. Ese estado de trance se transmite en el gesto de locura vivaz con que afrontó el toque de guitarra, basado todavía en poca versatilidad técnica: notas largas y repetidas como una insistente llamada animal. Carlos Santana ejecutó su séptima canción Soul Sacrifice. El ritmo latino, mezclado con una guitarra que con sus notas podría describir la esencia del rock & roll fue una sorpresa para la audiencia de Woodstock. Gracias a esta pieza y otras que ejecutó en ese festival, Santana se introdujo en la escena de la música estadounidense.


Después de Santana le llegó su hora al grupo Canned Heat una de las bandas malditas del blues blanco, que dieron lugar a otro de los momentos icónicos. En 1969 ya habían agregado elementos psicodélicos a sus canciones influenciadas por el blues y su Boogie Rock mantuvo a la gente bailando durante un buen rato


Uno de los verdaderos hitos del festival fue la música pegadiza de Creedence Clearwater Revival que ese año habían grabado tres discos y estaban en plena forma. Aunque comenzaron a altas horas de la noche de sábado a domingo (alrededor de las 12.30) su combinación de rhythm and blues, blues, góspel, folk y country-rock no dejó de impresionar. Sin embargo, John Fogerty se quejó de que la actuación de The Grateful Dead retrasó su intervención, por lo que la mayoría de la audiencia se fue a la cama cuando Creeedance actuó en medio de la noche. Su inquietante I Put a Spell on You  resuena en la oscuridad.


La actuación de Janis Joplin ha sido también recordada muchas veces. Janis Joplin y su antigua banda Big Brother & the Holding Company ganaron fama en el Monterey International Pop Festival 1967. Desafortunadamente, a fines de 1968, dejó la banda para seguir una carrera en solitario. Por supuesto, Janis terminó en Woodstock junto con un conjunto completo de músicos. Su actuación en la noche del sábado al domingo, de 2:30 a 3:15, tardía por el retraso de todas las actuaciones no le facilitó las cosas. El espectáculo seguía siendo fuerte, pero le faltaba algo de su poderío y el acompañamiento de la improvisación de su banda. Un par de anécdotas sobre ella nos cuentan que cuando llegó en helicóptero y vio tantísima gente tuvo un ataque de ansiedad. Otra es que tuvo un accidente. Una parte lateral del escenario se rompió. Grace Slick y Janis se encontraban en él, pero salieron ilesas. Por lo que podréis ver, Janis Joplin estaba más preocupada del bienestar de los asistentes que del suyo.


Quienes reventaron la noche tocando 25 canciones fueron The Who, habían sido programados los penúltimos (antes de Jefferson Airplane ) para tocar el sábado 16 de agosto. Cuando realmente comenzaron ya era domingo por la mañana, alrededor de las 5:00. Tocaron su excepcional álbum Tommy. El final de esta actuación tuvo lugar durante el amanecer que ocurrió a las 6:05. Oliéndose los problemas económicos que los organizadores podían tener, The Who y The Grateful Dead reconsideraron el acuerdo inicial y reclamaron cobrar en mano y por adelantado. Una exigencia que los promotores a duras penas pudieron satisfacer; inmersos como estaban en el caos organizativo, sin apenas liquidez tuvieron que mendigar a un banco local un adelanto para saciar a las estrellas. La presentación de las canciones elegidas fue impresionante y la magia y el espíritu de la música creció cuando Tommy llegó a su gran final con See Me, Feel Me. Amanecía y la primera luz del día llegó al escenario.

Los  Jefferson Airplane cerraron esta noche mágica. Fue la banda más grande de la escena de San Francisco.  La voz dual y a veces triple era su marca registrada. Combinaron psicodelia y blues en sus canciones. Su "avión" se convirtió en el arquetipo de la nueva generación, joven y rebelde: libre y exitoso, viviendo juntos como una familia (o al menos como buenos amigos), haciendo música, tomando drogas. La banda había sido programada como cabeza de cartel para el sábado, pero finalmente comenzó el domingo por la mañana alrededor de las 8.00. La cantante Grace Slick presentó a la banda con las palabras: "Muy bien amigos, ustedes han visto los grupos pesados, ahora verán música maníaca matutina, créanme, sí ... Es el nuevo amanecer ..."


La jornada del sábado acabó el domingo a las 8:30. Hasta las 14:00 no se volvería a reanudar. Los asistentes ya empezaban a notar los efectos del cansancio y los excesos, Así que.. continuará.
Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ রাত্রি