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miércoles, 22 de junio de 2022

Pat Metheny en las Noches del Botánico, un sueño cumplido

“Cada sueño comienza con un soñador”

Jesús tenía un sueño, asistir al concierto que, con dos años y medio de retraso, iba a dar Pat Metheny en el Palau de la Música de Barcelona como parte de su gira internacional de presentación de su último trabajo “Side-Eye NYC (V1.IV)”, un álbum en vivo grabado en la ciudad de Nueva York antes de la pandemia. La gira fue repetidamente suspendida, primero por las restricciones por todos conocidas, y luego porque la banda no pudo garantizar la vacunación de sus integrantes. Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando a finales de octubre de 2021 las entradas estaban ya prácticamente agotadas. ¿En qué otras ciudades toca?, nos preguntamos. El 18 de junio, en las Noches del Botánico. Así que, hacia Madrid nos dirigimos; un viaje relámpago, 1300 km, ir y volver en dos días haciendo noche en una pensión, con un calor sofocante (41º al llegar y 33ª al empezar el concierto), tan solo para poder cumplir un sueño. Una locura que nos hizo rejuvenecer. Este post es la crónica de un concierto maravilloso gracias a la entrega total y la magia de su protagonista. Va por ti, Jesús.

Y es que hay artistas y conciertos que entran en una categoría especial, y el de Pat Metheny fue uno de ellos. El guitarrista estadounidense, con una formación bastante novedosa, entusiasmó a un público abrumadoramente maduro, no había más que vernos. Sus guitarras, de las que empleó varias, eléctricas y acústicas, venían respaldadas por dos talentosas estrellas en ascenso: el pianista/tecladista Chris Fishman y el baterista Joe Dyson, dos músicos muy jóvenes pero magistrales, a los que Pat ha seleccionado para que sean conocidos, a la vez que los acoge bajo su tutoría, tal y como hicieron con él "cuando se fogueaba en el mundo del jazz siendo apenas un chaval”. Algo parecido a un mecenazgo. Metheny le ha dado a este concepto de banda el nombre de Side-Eye   un grupo rotativo de músicos que pueden ir y venir en diferentes combinaciones. Hasta ahora ha habido cuatro iteraciones, de ahí el subtítulo V.1-IV.

Con el recinto a rebosar, el concierto empezó puntual, algo que cada vez es más inusual en el mundo del espectáculo. El comienzo fue apoteósico. Desde la oscuridad Metheny apareció con su característica melena, camiseta ancha, (sin sus habituales rayas, cosa rara), pantalones y calzado deportivo, y ese aire juvenil envidiable, si tenemos en cuenta que tiene 67 años. Solo, en mitad del enorme escenario, flanqueado en la parte derecha por la batería y en la izquierda por el set electrónico, con sus asientos todavía vacíos, cual prestidigitador, nos saludó con su alucinante guitarra Pikasso, obra de arte de la luthier canadiense Linda Manzer, extrayendo de las 42 cuerdas que tiene este instrumento de madera y metal tanta música, que parecía mentira que todo lo que sonaba viniera de un solo hombre. 

Tras seis minutos de improvisación en la que por momentos fue posible asociar sonoridades con un arpa, de la nada surgieron discretamente, como por arte de magia, sus dos jovencísimos acompañantes: Fishman rodeándose de una fortaleza de teclados y mesas, y Joe Dyson sacudiendo la batería como si le fuera la vida en ello, para interpretar So May It Secretly Begin. A falta de poder compartir un video del concierto nos deleitaremos con este.

 

 El trío brilló también interpretando Minuano (Six Eight) una de las más conocidas piezas de “Still Life (Talking)” (1987). Esta versión es del concierto de Japón de 2008.

La calidad del conjunto fue incuestionable en todo el concierto, alternando intensidad y sosiego, los solos acústicos de Metheny en los que se perdió durante un buen rato en el interior de la música, con las versiones más espectaculares y conocidas de su repertorio, recorriendo títulos que fueron trascendentales en su época, muchos de ellos de aquella etapa dorada que forjó junto a Lyle Mays. Cómo no, también hubo sonidos atonales y estridentes, en definitiva, todas sus facetas juntas. 


Bright Size Life, pieza que da nombre al álbum debut de 1976 permitió lucirse por primera vez a Fishman quien de manera brillante tuvo la responsabilidad de emular el bajo con un sintetizador. Jesús no hacía más que decirme, ¡¡no hay bajista pero el bajo se oye!!.

A continuación tocaron la emotiva Better Days Ahead del mítico “Letter from Home”, icónico en su trayectoria, permitiendo al guitarrista lucirse en todos sus registros, con esos ensordecedores sobreagudos que caracterizan su toque, ante un auditorio cada vez más entregado y entusiasmado.

Y llegó el swing, con una versión de Timeline, una composición de Metheny que salió en un disco de Michael Brecker. Magistral.

En ese flujo y reflujo de calma e intensidad que recorrió todo el concierto, le tocó el turno a la excelente Always and Forever de su exitoso álbum "Secret Story", ganador del Grammy como Mejor Álbum de Jazz Contemporáneo en 1992. Metheny solo con su guitarra, Dyson adornando con platillos y un tenue sonido de contrabajo hecho por Fishman, mantuvieron en absoluto silencio a las 4000 personas presentes que habían agotado las entradas, emocionándonos hasta las lágrimas. No he encontrado otra interpretación más parecida a lo que allí escuchamos.

Otra maravilla de las que reconocí fue When We Were Free, del disco “Quartet” (1996) con un excelente solo de batería de Dyson.


Más sutil se mostró cuando se ayudó para It Starts When We Disappear de una versión reducida del extraño artefacto al que llama Orchestrion, compuesto de un vibráfono, marimbas, instrumentos musicales acústicos y eléctricos.

El set terminó con Side Eye, otra de las piezas que Metheny ha recuperado en este disco que presentaban, que se extiende por más de 10 minutos y que tuvo el piano como especial protagonista.

Vale la pena señalar que uno de los mejores momentos de la noche llegó cuando Metheny interpretó a dúo con cada uno de sus dos músicos unos pasajes, entre la improvisación y la estructura predecible.

Metheny fue generoso en las propinas.  El primer bis fue un medley acústico, pacífico, de esos que nos inducen al trance. Pudimos disfrutar de su toque en solitario, desgranando temas encadenados entre los que pudimos apreciar, con transiciones casi imperceptibles entre una y otra, Minuano (Six Eight) / As It Is / September 15 / Omaha Celebration / Antonia/ Slip Away / This Is Not America  Last Train Home.

Pero los bises se alargaron, con Metheny saliendo una y otra vez, solo y con los otros dos músicos, para interpretarnos cinco piezas más. Para sacarnos del trance nos ofrecieron una conmovedora interpretación de Are You Going with Me?. He encontrado esta interpretación del Festival International de Jazz de Montréal, Canada. (1989) que puede servir.

Make Peace, el tema que cerraba el primer disco del dúo entre Pat Metheny y el pianista Brad Mehldau, publicado en 2006, y Song For Bilbao, del indispensable doble LP "Travels" (1983), tema dedicado al público de Bilbao, fue la manera ideal de despedir un concierto generoso, intenso y delicado a partes iguales, con una ejecución impecable.

La puesta en escena fue sencilla. Unos discretos pero muy efectivos efectos de luz y color lograron un espectáculo pintado de psicodelia y buen gusto, mientras Metheny se adaptaba perfectamente a los estados de ánimo que provocaba. Con una efusión expansiva de texturas, tonos y melodías a los que este gran guitarrista se acerca con su instrumento como pocos más pueden hacerlo, nos hizo llorar, sonreír, emocionarnos, aplaudir como locos, ponernos de pie una y otra vez. El jazz en sus manos se vuelve exuberante, inagotable y contemporáneo, y su público caímos rendidos a sus pies.

Habrá más; estoy segura de que no tardaremos en entusiasmarnos con un nuevo proyecto. Su viejo amigo Steve Rodby, bajista de su mítico Pat Metheny Group, le dijo en una ocasión que era “productivo-compulsivo”, lo cual define bastante su personalidad: el guitarrista confiesa que se levanta cada madrugada a las cuatro y se pone a trabajar en su música, sin un objetivo o destino concreto; simplemente es, según sus palabras, “para lo que vive”En una entrevista para La Vanguardia, afirmó que “la música es un trabajo a tiempo completo”. Pues mientras su nuevo trabajo ve la luz, podremos recordar con la piel de gallina este concierto antológico, dos horas y media ininterrumpidas de un Pat Metheny desbordante, en plena forma y dando lo mejor de sí mismo, arropado por sus jóvenes músicos. Un sueño cumplido.

Cuidaos mucho. Y cuidad la Cultura para que ella cuide de nosotros. ¡Y no a la invasión rusa! ¡Libertad para Ucrania!

Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير. Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ রাত্রি. Laku noć. Bon lannwit. Fie. God nat. Usiku mwema. Oimore. Sula bulungi. Добрий вечір


miércoles, 12 de febrero de 2020

Lyle Mays ha muerto. Se ha apagado una estrella

Adiós a uno de los motores de Pat Metheny Group

El lunes murió Lyle Mays, el famoso tecladista y compositor, colaborador en la creación del Pat Metheny Group. Tenía 66 años. Demasiado joven para dejar de brillar.  Mays fue un innovador reproductor de sintetizadores cuyas texturas brillantes y flotantes, y unos solos formidables y conmovedores en el piano proporcionaron un elemento clave del sonido de Pat Metheny. Mays también fue co-compositor de muchos potentes himnos del grupo durante cuatro décadas. Nativo de Wausaukee, Wisconsin, Mays tocó para la North Texas State University Lab Band y fue compositor-arreglador del álbum nominado al Grammy “Lab 75” . Más tarde realizó una gira con la  Woody Herman’s Orchestra durante ocho meses (1975-1976). 


Mays conoció a Metheny, cuya estrella estaba sin lugar a dudas en ascenso, en el Festival de Jazz de Wichita en 1975.  A los pocos minutos de escucharlo sentí: Guau, deberíamos tocar juntos”, dijo Metheny al compositor y arreglista Richard Niles. “Esa es una de esas cosas en las que reconoces a un hermano o un espíritu afín, de inmediato”. En la conversación con Niles, reunida en “The Pat Metheny Interviews: The Inner Workings of His Creativity Revealed” (Hal Leonard, 2009), Metheny continúa: “Puedo recordar literalmente las primeras notas que tocamos juntos. Cualquiera que sea el núcleo del sonido de Pat Metheny Group, y ha estado desde entonces, estuvo allí, ¡estuvo allí en los primeros cuatro compases! Por mucho que la gente piense que hemos resuelto algo, mucho de aquello sigue siendo la forma en que tocamos juntos”.

El primer esfuerzo conjunto entre ambos se daría en 1977, para el segundo álbum solista de Metheny: “Watercolours”.  Lyle, presente en piano acústico y algo de sintetizador, se quedaría para formar el Pat Metheny Group (cuya carrera discográfica comenzaría en 1978) hasta el año 2006. Mays tuvo una pobre carrera en solitario. Su álbum debut homónimo, lanzado en Geffen, en 1986, presentaba al saxofonista Billy Drewes y a la guitarra a Bill Frisell . Y en el 2000, un álbum para la Warner Bros que se tituló con precisión “Solo: Improvisaciones para piano expandido”


Lyle Mays compuso e interpretó también la música para “The Tale of Peter Rabbit”, una versión de 1988 en audio de la historia infantil de Beatrix Potter, leída por Meryl Streep. Y un álbum de 1993 llamado Fictionary presentaba un trío acústico de última generación con el bajista Marc Johnson y el baterista Jack DeJohnette. Es una escucha iluminadora, por la franqueza en la interpretación de Mays y un cierto aire que recuerda a Keith Jarrett.


Aun así, sin duda será la colaboración de Mays con Metheny, que abarca más de 35 años y 17 discos, lo que consolida su legado musical. Lyle Mays contribuyó como intérprete y co-compositor a una serie notablemente productiva de álbumes emblemáticos de Pat Metheny Group como “Pat Metheny Group” (1978), “American Garage” (1979) “OffRamp” (1982), “Travels” (1983), “First Circle” (1984), Still Life (Talking) (1987), “Letter From Home” (1989), “Secret Story” (1992), “The Road To You” (1993), “We Live Here” (1994), “Quartet” (1996), “Imaginary Day” (1997) “Speaking of Now” (2002) y culminando con “The Way Up” de 2005, un extenso “poema jazzístico” coescrito por Mays y Metheny.

Recibió 11 premios Grammy como miembro del Pat Metheny Group. Su trabajo conjunto los llevó a la órbita directa de estrellas como Joni Mitchell que en 1979 incluyó en su gira Shadows and Light como banda a Metheny, Jaco Pastorius, Michael Brecker y Don Alias. Mays y Metheny también prestaron su sonido característico a la banda sonora de la película de 1984 “The Falcon and the Snowman” que contó con la voz de David Bowie en This Is Not America. Pero su documento más emblemático también podría ser el más íntimo, un dueto de piano-guitarra etéreo, elegíaco y en gran parte acústico, el álbum de 1981 llamado “As Falls Wichita, So Falls Wichita Falls”.

  

        Mays era un músico creativo y un verdadero innovador dentro del jazz contemporáneo; de temperamento claro y analítico, pero dentro de las dimensiones de su estilo: una amalgama personal al piano, impresionismo clásico, música brasileña, música electrónica, rock ‘n’ roll y mucho más, pura expresión emocional. El carácter radiante y afirmativo del Pat Metheny Group solo puede entenderse como un subproducto de la química distintiva de Mays con Metheny, su compañero omnívoro musical y tecnófilo incansable.
El comunicado de la muerte de Mays fue un eufemismo al que se recurre en la partida de gente que ha peleado mucho los últimos años de su vida (“una enfermedad recurrente”). Al confirmar la noticia de la muerte de Mays en su sitio web, Pat Metheny dijo: “Lyle fue uno de los mejores músicos que he conocido. A lo largo de más de 30 años, cada momento que compartimos en música fue especial. Desde las primeras notas que tocamos juntos, tuvimos un vínculo inmediato. Su amplia inteligencia y sabiduría musical informaron cada aspecto de quién era en todos los sentidos. Lo extrañaré con todo mi corazón “.

Todos los amantes de la música le extrañaremos. Descansa en paz, Lyle Mays. Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ রাত্রি. Laku noć


Fuentes
http://www.rtve.es/alacarta/audios/cuando-los-elefantes-suenan-con-la-musica/cuando-elefantes-suenan-musica-para-lyle-mays-1953-2020-12-02-20/5510348/
https://www.clarin.com/espectaculos/musica/murio-lyle-mays-adios-artista-revolucionario_0_0qUcEjUw.html
https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/murio-tecladista-lyle-mays-uno-motores-pat-nid2332806


domingo, 5 de junio de 2016

Ennio Morricone: Cinema Paradiso

“Cuando las luces del cine se apagan, empieza la magia…”

En mi niñez mi tía Juanita me llevaba al cine del barrio que se llamaba  Dos de Mayo pero que los vecinos le conocíamos como el “dosde”.
“Echaban” dos películas, decían que por lo menos una era buena. Debía ser cierto, porque recuerdo atravesar llanuras polvorientas sentado en la diligencia de John Ford y acurrucarme en el regazo de mi tía para no ver como el atractivo psicópata Norman Bates, con las ropas y peluca de su madre, cosía a cuchilladas a  una aterrada Janet  Leigh al compás de unos sonidos que nunca ya olvidé y que he utilizado mentalmente contra los pesados que han cruzado por mi vida.
Foto propiedad de www.todocoleccion.net
Ya adolescente, frecuenté con mi vecina Adelita la famosa fila de los mancos, siempre luchando  entre mi desbordante  virilidad y ese acomodador represivo, que blandiendo su linterna nos dirigía un fuerte haz de luz que creía que era el ojo de Dios que todo lo ve.
Hace décadas que el “dosde” desapareció y quizás dentro de poco desaparezca yo también. Deseo que me  espere donde sea, y si veo a tía Juanita a mi lado y John Wayne me hace un sitio en su diligencia, sabré que estoy en el cielo.

"El dosde" de Félix Domingo Ayuso, microrrelato finalista en el II Certamen de microrrelatos sobre cine "arvikis-dragonfly" 2011


Hay películas que por distintas razones accionan ese resorte capaz de provocarnos las más intensas emociones, pasando a convertirse en memorables para cada uno de nosotros. Películas capaces de hacernos llorar, reír, pensar o emocionar como un regalo del cielo. Películas que permanecen fácilmente en el recuerdo.  Y Cinema Paradiso es una película de esas “Hay películas enternecedoras, pero no una tan enternecedora” escribió Rita Kempley, Washington Post.

Una historia tan emotiva como aquella merecía un compositor de altura y lo tuvo en la figura del genial Ennio Morricone La música aquí no es una herramienta o una ayuda que el director utiliza para potenciar su historia sino que es parte vital del film. Ella es la que realmente se encarga de hacer estallar las emociones y de darle ese tono nostálgico que impregna toda la película. “Cinema Paradiso” es un retrato sentimental de la Italia de la posguerra además de una hermosa historia de amistad, la que viven el niño Totó y el proyeccionista Alfredo. Pero sobre todo es una auténtica declaración de amor al cine tal y como éste se entendía antes, cuando las películas eran para la gente una forma de soñar y de escapar de cruda realidad.   El cine puede hacer que te enamores de una película, pero hay algunas películas que te enamorarán del Cine.

Una de las razones por las que Cinema Paradiso ha despertado tanta admiración entre sus espectadores se debe precisamente al trascendental papel que desempeña su música, convirtiéndose además en uno de los scores (música instrumental creada por el compositor) más populares en el campo de la música cinematográfica. La música que acompaña a las imágenes se ha distinguido como un sobresaliente procedimiento para avivar el recuerdo. Morricone presenta unos  temas tan apasionantes que es difícil que el espectador no repare en ellos.

En Cinema Paradiso la música ejerce una labor fundamental, hasta el punto de atreverme a afirmar que sin ella la película probablemente no sería la misma. Para ello Ennio Morricone utilizó una orquestación sencilla: piano, una pequeña sección de cuerdas y entradas puntuales de guitarra o instrumentos de viento. El tema principal se ha convertido en un clásico muy popular, auténtica carne de recopilatorio y reconocible incluso por aquellos que no saben nada de música de cine.   


Otro de los cortes fundamentales de la banda sonora es el Tema de amor (aunque el título de la canción propiamente dicha sería Se -si-) que ilustra la relación del Totó adolescente con una joven que llega al pueblo.   Un tema de grandes posibilidades románticas que en realidad no es una pieza original de Ennio Morricone sino de su hijo Andrea. De no constar acreditado en el disco nadie lo hubiera sospechado ya que Andrea Morricone imprime al tema el estilo característico de su padre, con lo que se amolda perfectamente al resto de la banda sonora.  


He aquí  cuatro versiones fantásticas: una al violín, del maravilloso violinista  Itzahk Perlman, a la guitarra por Pat Metheny Trio, otra de la clarinetista Seunghee Lee y la última del trompetista Chris Botti. Impresionantes.


El tercer vértice musical de la banda sonora es el tema de Totó y Alfredo que en nuestro país se hizo muy famoso gracias a un anuncio televisivo de loterías.   “Cinema Paradiso” tuvo un gran éxito de público y crítica. En España, por ejemplo, la vieron más de un millón de personas. Ganó el Globo de Oro y el Oscar a la mejor película de habla no inglesa aunque Morricone, una vez más, se quedó sin premio.

Ha tenido que llegar Ennio Morricone a los 87 años y hacer la música de medio millar de producciones para conseguir su primer Oscar por su trabajo de composición en una película “Los odiosos ocho” de Tarantino. Un logro aún mayor si se tiene en cuenta que el compositor italiano recibió en 2007 una estatuilla honorífica por toda su trayectoria, que suele entregarse como galardón de consolación por la academia a aquellos veteranos cuyo fin parece próximo. Su vinculación al antiguo partido comunista italiano pudo ser la razón de que durante muchos años los norteamericanos le negaran su total reconocimiento. Siendo uno de los más grandes de la historia de la música de cine sólo había sido nominado en cinco ocasiones a la estatuilla y en las cinco se fue de vacío a casa. No es extraño que para salvar esa mala conciencia en 2007 la Academia de Hollywood le entregara ese Oscar honorífico por toda su carrera.

Estaréis de acuerdo conmigo que Morricone cumplió perfectamente su cometido, y el resultado es una banda sonora imperecedera, de esas cuya lozanía se mantendrá invariable, que seguirá despertando pasiones en nuevos oyentes y espectadores.


"La vida no es como la has visto en el cine, Totó. La vida es más difícil"


Buenas noches. Bona nit. Καληνύχταمَساءُ الخَير . Gabon. Boas noites. Bonne nuit.

jueves, 16 de mayo de 2013

Pat Metheny: La poética del jazz

“Siempre he estado fascinado con la idea de la música y la manera cómo llega a existir”

Hace treinta y ocho años, un jovencísimo guitarrista, que llevaba en el mundo del jazz desde los 15 años, grababa su primer disco personal junto a otros dos músicos principiantes. 

Era 1975, y un larga duración de la entonces y aún ahora idolatrada ECM presentaba a Pat Metheny un joven guitarrista de Misuri, 21 años a la sazón. Una vez más el olfato de Manfred Eicher, alma máter de la discográfica alemana, volvió a mostrarse inapelable: El LP “Bright Size Life” no fue un gran éxito de ventas pero puso sobre la palestra a dos nombres que se convertirían de inmendiato en pilares incuestionables del jazz contemporáneo: Pat Metheny en su primer disco personal (días antes había grabado como “sideman” de Gary Burton) y un joven y también desconocido Jaco Pastorius en su primer trabajo serio. Les acompañaba el batería Bob Moses; el trío tenía dos años de vida y dispuso de tan solo seis horas para grabar su disco. 

Decir que es el mejor guitarrista de jazz, tener una larga lista de éxitos musicales en el número uno haciendo historia o tener más Grammys que Michael Jackson no son palabras suficientes para entender la importancia de Pat Metheny en la música.

En efecto, hablamos de uno de los compositores más importantes de la historia de la música moderna; además de lograr reinventar el jazz a través del tiempo, evitando dejarlo en el pasado como un recuerdo agradable de la música, Metheny ha sido compositor de piezas musicales de jazz, rock clásico y moderno para grandes orquestas y pequeños conjuntos que hoy en día intentan mezclar instrumentos acústicos y electrónicos y que lo han hecho merecedor de 17 premios Gammys. Su experiencia y curiosidad por la música lo han llevado a tocar con personalidades como Ornette ColemanMichael BreckerDavid Bowie y Herbie Hancock, solo por mencionar algunos; y como si fuera poco, ha sido pieza clave en el desarrollo de nuevos instrumentos musicales, tales como la guitarra “Pikasso” de 42 cuerdas, la acústica soprano, y la Ibanez PM-100. Into The Dream (En el sueño) va a ser la primera joya de esta fresca noche de mayo.


Su capacidad de improvisación y su creatividad sin límites, unida a una grandísima capacidad de innovar a través de la tecnología, le hacen casi único; además, un ejemplo clarísimo de lo que representa la energía de vital de un músico: ideas geniales, mente libre, gran capacidad técnica para transmitir esas ideas, y aportación al grupo como lema principal. Qué mejor que las propias palabras de Metheny sobre su propia experiencia en una entrevista que le hizo el diario El País en el año 2000.

"La música es como un tema infinito, que tiene tantos ángulos distintos, tantas perspectivas desde las que abordar las cosas, que hasta en la idea de la improvisación del jazz hay muchas maneras de hacerlo. Creo que a lo largo de una carrera es importante imponerte a ti mismo desafíos, y a la vez ser capaces de mantener un sello personal. Cuando veo hacia atrás mi carrera, es cierto que hay muchos tipos de música, pero creo que sigue manteniéndose al fondo un desafío básico, una relación con la música que es consistente".

Cuando Pat Metheny imrpovisa lo hace de una forma totalmente melódica. Llega a un punto en que sus solos pueden ser silbados o cantados cual melodía. Esa característica le dota de una musicalidad y expresividad muy elevadas que conectan directamente con el público. Sus conciertos se asemejan a los de un artista Pop, en que los asistentes cantan sus canciones. Cuando Pat Metheny toca, se deja llevar libremente como quien va de paseo, como si la guitarra fuera la que toma las riendas. 

"Improvisar en música se parece mucho a hablar", explica. "Es un lenguaje, y mucha gente que se acostumbra a improvisar lo hace por la costumbre que tiene de hablar o comunicarse con otra gente. Es difícil que alguien planifique exactamente lo que va a decir.  La mayoría tiene una idea general y es capaz de dejar que la propia mecánica del idioma dé forma, en algún lugar de su mente, a aquello que quiere decir. Nadie piensa en términos de sustantivos, verbos y adjetivos. Improvisan lo que dicen, y eso es lo que hago cuando toco. Es muy normal para mí sentirme confiado en mis habilidades de improvisación lingüística. Cuando trabajas con formas musicales muy sofisticadas, no es algo que simplemente te pones a hacer. Tienes que saber mucho del tema. Es igual que si tienes que dar una conferencia de física nuclear. Pero si dominas la materia no te resultará difícil. Los grandes improvisadores tienen una reserva tremenda de experiencias que es la que te da la libertad para expresarte". Creo que en esta pieza, Medley, queda reflajada esa capacidad y esa libertad.


Pero Pat Metheny, más allá de ser un músico exitoso, es un contador de historias que en medio de opciones infinitas ha escogido el jazz como su poética favorita para expresar de uno u otro modo el mundo en el que está; aquel mundo que ha olvidado sentir, un mundo que ha caído en clichés y en cientificismos quitándole la mística al lenguaje para convertirlo en obviedad. Ha grabado con muchos músicos, y en tantos diferentes contextos musicales, que es una tarea muy difícil para mí elegir los ejemplos de su trabajo. Compone sin ningún tipo de prejuicio ni barrera. Se deja influenciar por todo tipo de estilos y géneros musicales, se rodea de músicos de los que él mismo dice que no deja de aprender, experimenta constantemente, y siempre quiere ir más allá para aportar algo al mundo de la música. En el tema Antonia, se fusiona con lo que parece un tango.


Interesantísimo tema interpretado junto a Charlie Haden Our spanish love song (Nuestra canción de amor española) que demuestra cómo es capaz de impregnarse de estilos y culturas.


"No hay que encerrar la música en ninguna celda", dijo en otra entrevista al mismo diario en 2005 "Una cosa son las músicas y otra, los músicos. Para mí, no existen los estilos ni las categorías: se trata de establecer una relación entre personas que se conducen de una manera natural y honesta. En la sintaxis musical no tenemos un material tan tangible como en la pintura. Nosotros contamos con otros materiales que muchas veces no tienen paralelo en el mundo físico. Para mí, la música es un mundo completo en sí mismo. Es un lenguaje afectivo que sólo existe en términos musicales. Lo que desarrollas al componer música para películas es captar una perspectiva de lo que ese lenguaje puede expresar y hacerlo coincidir con lo que ese otro creador quiere expresar. Se trata de encontrar algo con la suficiente resonancia y significado. Y ésa sí que es una habilidad humana, distinta a la capacidad musical de componer".

He aquí su homenaje a Ennio Morricone, interpretando la banda sonora de Cinema Paradiso en un concierto del año 2003. Le acompañan el contrabajo de Chris McBride y la batería de Antonio Sánchez.


En sus actuaciones, Metheny saca de paseo guitarrillas del tamaño de un perrito pequinés y guitarrones que hubieran puesto en fuga a un tigre de Bengala, guitarras de esbeltez clásica y feas guitarras con muñones llenos de mandos. Con todas despliega su virtuosismo infalible en forma de raudos automatismos que le bastan para garantizar el éxtasis colectivo.  Letter from home (Carta de Inicio)


En la búsqueda de nuevos sonidos y teniendo una guitarra hecha a medida para explorar, Pat experimenta con dos de las propiedades de una cuerda: la afinación y el tipo de cuerda. Para expresar la canción con las armonías deseadas y sin estirar los dedos de forma amorfa, Pat "reinventó" una afinación (alterada) que mejor le quedaba a sus canciones y a sus exigencias armónicas. The sound of silence es una sublime versión del famoso tema de Simon and Garfunkel.


La máxima expresión de su música es el Pat Metheny Group, creado en 1976 junto a Lyle Mays (junto a él ha escrito grandes composiciones a dúo) y Steve Rodby. El grupo se compone por ellos tres más una serie de músicos multi-instrumentistas que han ido variando a lo largo de los años en función del proyecto. Lo que destaca del Pat Metheny Group es la gran calidad de sus composiciones, la introducción de melodías cantadas, el uso de sintetizadores conectados a su guitarra, la mezcla de estilos y géneros siempre dentro del marco del jazz, y un espectacular sonido en directo: Last Train Home (El último tren) la interpreta con la guitarra barítona, con cuerdas de bajo y guitarra.


El Proyecto Orchestrion, su última aventura, fue un salto a un nuevo territorio. Este proyecto representa una dirección conceptual que implica la fusión de las ideas de a partir de finales del XIX y principios del XX con las tecnologías de hoy en día para crear una plataforma abierta para la invención y ejecución musical.

"Orchestrionics" es el término que utiliza para describir un nuevo método el rendimiento, para presentar música por sí sola en el escenario usando instrumentos musicales acústicos y acústico-eléctricos que son controlados mecánicamente usando el poder de la tecnología moderna. Ha experimentado mecanizando todos los instrumentos de una banda y controlándolos con su guitarra. Esto lo convierte casi definitivamente en un prototipo de músico del nuevo paradigma, casi del futuro. En sus propias palabras, “no sé si he mecanizado al músico o humanizado a la máquina“. Lo que sí ha conseguido es naturalizar el sonido de algo programado, y aunque se echa de menos el “feeling” de su grupo, suena bien. 


Podría seguir compartiendo un tema y otro y otro hasta el agotamiento, pero ya es hora de dar por finalizado este post no sin antes preguntarme ¿Cuál será su próxima meta?

No me ha sido fácil elegir los temas de esta entrada que consiguieran evocar, sugerir y provocar un jazz anochecido. Ese ha sido el objetivo de este post: compartir un músico que al volverlo a escuchar, despertó en mí recuerdos de instantes idos, ecos de sonidos que me transportaron lejos en el tiempo o a sonreír llevada por nombres familiares. Espero haber conseguido, una vez más, el espíritu de la vigilia del sueño, en las "after hours" de nuestro trajín cotidiano.

17 de mayo de 2013
Xavier Perarnau, un inteligentísimo y sensible amigo facebookero nos hace esta propuesta. "¿Quién no se ha sentido profundamente conmovido y atraído por la frescura, vitalidad y sensualidad de su música?", dice.


Gracias por tu aportación, Xavier.