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miércoles, 12 de febrero de 2020

Lyle Mays ha muerto. Se ha apagado una estrella

Adiós a uno de los motores de Pat Metheny Group

El lunes murió Lyle Mays, el famoso tecladista y compositor, colaborador en la creación del Pat Metheny Group. Tenía 66 años. Demasiado joven para dejar de brillar.  Mays fue un innovador reproductor de sintetizadores cuyas texturas brillantes y flotantes, y unos solos formidables y conmovedores en el piano proporcionaron un elemento clave del sonido de Pat Metheny. Mays también fue co-compositor de muchos potentes himnos del grupo durante cuatro décadas. Nativo de Wausaukee, Wisconsin, Mays tocó para la North Texas State University Lab Band y fue compositor-arreglador del álbum nominado al Grammy “Lab 75” . Más tarde realizó una gira con la  Woody Herman’s Orchestra durante ocho meses (1975-1976). 


Mays conoció a Metheny, cuya estrella estaba sin lugar a dudas en ascenso, en el Festival de Jazz de Wichita en 1975.  A los pocos minutos de escucharlo sentí: Guau, deberíamos tocar juntos”, dijo Metheny al compositor y arreglista Richard Niles. “Esa es una de esas cosas en las que reconoces a un hermano o un espíritu afín, de inmediato”. En la conversación con Niles, reunida en “The Pat Metheny Interviews: The Inner Workings of His Creativity Revealed” (Hal Leonard, 2009), Metheny continúa: “Puedo recordar literalmente las primeras notas que tocamos juntos. Cualquiera que sea el núcleo del sonido de Pat Metheny Group, y ha estado desde entonces, estuvo allí, ¡estuvo allí en los primeros cuatro compases! Por mucho que la gente piense que hemos resuelto algo, mucho de aquello sigue siendo la forma en que tocamos juntos”.

El primer esfuerzo conjunto entre ambos se daría en 1977, para el segundo álbum solista de Metheny: “Watercolours”.  Lyle, presente en piano acústico y algo de sintetizador, se quedaría para formar el Pat Metheny Group (cuya carrera discográfica comenzaría en 1978) hasta el año 2006. Mays tuvo una pobre carrera en solitario. Su álbum debut homónimo, lanzado en Geffen, en 1986, presentaba al saxofonista Billy Drewes y a la guitarra a Bill Frisell . Y en el 2000, un álbum para la Warner Bros que se tituló con precisión “Solo: Improvisaciones para piano expandido”


Lyle Mays compuso e interpretó también la música para “The Tale of Peter Rabbit”, una versión de 1988 en audio de la historia infantil de Beatrix Potter, leída por Meryl Streep. Y un álbum de 1993 llamado Fictionary presentaba un trío acústico de última generación con el bajista Marc Johnson y el baterista Jack DeJohnette. Es una escucha iluminadora, por la franqueza en la interpretación de Mays y un cierto aire que recuerda a Keith Jarrett.


Aun así, sin duda será la colaboración de Mays con Metheny, que abarca más de 35 años y 17 discos, lo que consolida su legado musical. Lyle Mays contribuyó como intérprete y co-compositor a una serie notablemente productiva de álbumes emblemáticos de Pat Metheny Group como “Pat Metheny Group” (1978), “American Garage” (1979) “OffRamp” (1982), “Travels” (1983), “First Circle” (1984), Still Life (Talking) (1987), “Letter From Home” (1989), “Secret Story” (1992), “The Road To You” (1993), “We Live Here” (1994), “Quartet” (1996), “Imaginary Day” (1997) “Speaking of Now” (2002) y culminando con “The Way Up” de 2005, un extenso “poema jazzístico” coescrito por Mays y Metheny.

Recibió 11 premios Grammy como miembro del Pat Metheny Group. Su trabajo conjunto los llevó a la órbita directa de estrellas como Joni Mitchell que en 1979 incluyó en su gira Shadows and Light como banda a Metheny, Jaco Pastorius, Michael Brecker y Don Alias. Mays y Metheny también prestaron su sonido característico a la banda sonora de la película de 1984 “The Falcon and the Snowman” que contó con la voz de David Bowie en This Is Not America. Pero su documento más emblemático también podría ser el más íntimo, un dueto de piano-guitarra etéreo, elegíaco y en gran parte acústico, el álbum de 1981 llamado “As Falls Wichita, So Falls Wichita Falls”.

  

        Mays era un músico creativo y un verdadero innovador dentro del jazz contemporáneo; de temperamento claro y analítico, pero dentro de las dimensiones de su estilo: una amalgama personal al piano, impresionismo clásico, música brasileña, música electrónica, rock ‘n’ roll y mucho más, pura expresión emocional. El carácter radiante y afirmativo del Pat Metheny Group solo puede entenderse como un subproducto de la química distintiva de Mays con Metheny, su compañero omnívoro musical y tecnófilo incansable.
El comunicado de la muerte de Mays fue un eufemismo al que se recurre en la partida de gente que ha peleado mucho los últimos años de su vida (“una enfermedad recurrente”). Al confirmar la noticia de la muerte de Mays en su sitio web, Pat Metheny dijo: “Lyle fue uno de los mejores músicos que he conocido. A lo largo de más de 30 años, cada momento que compartimos en música fue especial. Desde las primeras notas que tocamos juntos, tuvimos un vínculo inmediato. Su amplia inteligencia y sabiduría musical informaron cada aspecto de quién era en todos los sentidos. Lo extrañaré con todo mi corazón “.

Todos los amantes de la música le extrañaremos. Descansa en paz, Lyle Mays. Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ রাত্রি. Laku noć


Fuentes
http://www.rtve.es/alacarta/audios/cuando-los-elefantes-suenan-con-la-musica/cuando-elefantes-suenan-musica-para-lyle-mays-1953-2020-12-02-20/5510348/
https://www.clarin.com/espectaculos/musica/murio-lyle-mays-adios-artista-revolucionario_0_0qUcEjUw.html
https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/murio-tecladista-lyle-mays-uno-motores-pat-nid2332806


domingo, 6 de mayo de 2012

Javier Vaquero

Sabor mediterráneo de la mano del jazz y del flamenco


Vivimos tiempos convulsos en absolutamente todo. Uno de los ámbitos en los que la incertidumbre es más que evidente es el del negocio discográfico. Por ello son muchos, innumerables, incluso mayoría, los solistas de mayor o menor relevancia que están optando por ser ellos los creadores, editores, productores y hasta distribuidores de sus propios discos. Así se opta por publicar álbumes al amparo de sellos o personas de confianza que no supongan más que un trámite obligado y no problemático para la humilde, laboriosa y siempre encomiable labor compositiva.


En esta política de producción minoritaria pero segura,  se encuentra el guitarrista formado en el “Taller de Músics”  y afincado en Gavá, Javier Vaquero un muy reciente descubrimiento, tengo que confesarlo.  Por la cara que le puse a mi amigo Ovi el día que me habló de él (Mari Mar, su mujer y la de Javier trabajan juntas) supo enseguida que no sabía de quien me estaba hablando.  Su sorpresa fue mayúscula porque este guitarrista versátil, que toca la guitarra española, acústica y eléctrica, mandola y banjo de cinco cuerdas, es una de las figuras del jazz, mi música nocturna por excelencia, en concreto de jazz fusión más consolidadas de nuestro país. Aunque, por lo que sé, a él no le gusta mucho eso de las etiquetas.

Por otra parte se demostró lo poco que vemos la televisión ya  que participaba en el programa de la Sexta TV Buenafuente en la sección dedicada al flamenco en clave humor donde Javier re-versionaba temas clásicos, actuales, y temas infantiles en clave flamenca con su guitarra acompañado de Martí Soler al cajón, Berto y Ana Morgade al cante. Si no lo visteis en su día, como es mi caso, obligado clicar aquí.

Cuando el Primero de Mayo Ovi me lo presentó al finalizar los parlamentos de la masiva manifestación de Barcelona y tuve, así, el placer de saludarlo personalmente,  pensé que había llegado el momento oportuno de zambullirme en él, investigar y saborear tanto oficio.  Así he sabido que su labor se ha venido desarrollando en las tareas de acompañamiento de artistas de muy diversa índole, desde vocalistas como Rosa, Ramón o Manuel Carrasco de Operación Triunfo hasta, Dyango, Los Manolos o Alejandro Martínez o y esto me llega más al alma, flamencos como Ginesa Ortega. Con su grupo Javier Vaquero Group (guitarra, teclados, bajo y percusiones), ha actuado, entre otros, en cartelera del prestigioso XIII Festival de Jazz de San Javier (Murcia) en el que fue una verdadera revelación. Aquí le tenemos con Raul Patiño interpretando la canción Dulce de Leche


De la mano de su grupo habitual nos hace un recorrido con la premisa de una guitarra melódica, con variedad de percusiones y recursos instrumentales, toque de técnica muy sobria en lo que a recursos flamencos se refiere (alzapúas o picados sobre todo) y facilidad para la escucha. Siempre con el telón de fondo de sus vivencias personales y geográficas. Su directo está lleno de matices, cargado de energía y con un refrescante sabor mediterráneo.


A Javier Vaquero parece gustarle jugar con armonías que son más usuales en el jazz, utilizando también las tensiones típicas de los acordes flamencos. Todo ello con un virtuosismo y una técnica muy loable.

En su disco “7 Soles, 7 Lunas”, su segundo álbum, donde la fuerza del flamenco y la libertad del jazz se unen con más química que nunca, Javier nos lleva de viaje, navegando en las aguas del jazz, la sonoridad mediterránea y el flamenco. De este disco, os animo a escuchar Sobre Ruedas un tema de gran unidad y coherencia estructural, tema con el que ganó el certamen “Yamaha Guitar Hero”.


Con claras influencias de Paco de Lucía, Vicente Amigo y Camarón, en lo referente al flamenco y de Miles Davis y Pat Metheny su estilo nos recuerda por momentos los mejores discos de Lee Ritenour y Luis Salinas. Pero tiene, al mismo tiempo, un toque muy personal que infunde a las composiciones el sello de lo auténtico. Para acabar os dejo la filmación del día del certamen.




De Javier oiremos hablar mucho, muchísimo más. No tengo la menor duda. Felices sueños y feliz semana.