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domingo, 21 de octubre de 2018

Aquellas pequeñas cosas / Joan Manuel Serrat (II)


Uno se cree
que las mató
el tiempo y la ausencia.
Pero su tren
vendió boleto
de ida y vuelta.
Son aquellas pequeñas cosas,
que nos dejó un tiempo de rosas
en un rincón,
en un papel
o en un cajón.
Como un ladrón
te acechan detrás
de la puerta.
Te tienen tan
a su merced
como hojas muertas
que el viento arrastra allá o aquí,
que te sonríen tristes y
nos hacen que
lloremos cuando
nadie nos ve.

La memoria colectiva guarda destellos. Hay canciones que por muchos años que tengan, o por muchas veces que las hayas escuchado, me siguen removiendo y seguirán haciéndolo de por vida. Hay pequeñas cosas que pensamos estaban lejos o muertas y que vuelven una y otra vez. Nos acosan. Hace poco en un programa de radio de la SER que recuperó una entrevista a Teresa Pamies, esta canción removió mis recuerdos.


En el año 1971, Joan Manuel Serrat publicó “Mediterráneo”, el LP que le consagró definitivamente.  Entre las diez canciones que figuraban en ese disco, a  cual mejor, en segundo lugar se encontraba esta pequeña joya, Aquellas pequeñas cosas, un tema breve, delicado, intimista, que tras cada escucha se va haciendo un hueco cada vez más grande en mi memoria musical.
. 
Aquellas pequeñas cosas entona recuerdos ya vividos, que te hacen sentir bien al abrir el baúl de los recuerdos. Una canción despojada de cualquier tipo de adorno que es capaz de transmitir en poco más de dos minutos las emociones que pasan por tu cuerpo cuando recuerdas. La sorpresa de lo cotidiano, el golpe de efecto que esconde un cajón. La vida en silencio, tan sólo interrumpido por una sonora estampida de recuerdos, se esconde bajo este poema: “Quería reflejar cierta ternura de lo cotidiano, la gran dimensión que adquieren en nosotros muchas veces las pequeñas cosas”, asegura el autor. La inspiración de esta canción la tiene asociada al poema Las moscas, de Machado, que por aquel entonces le zumbaba por detrás. “Hay varias maneras de construir canciones. Una tiene que ver con agarrar un hecho contundente y dejarlo en dimensión de andar por casa, otro, como hizo Machado en ese poema, consiste en poner en valor algo tan ínfimo como las moscas”.

Aquellas pequeñas cosas, protagonistas, se pasean de principio a fin en la pieza. Pícaras sonríen, se esconden, acechan y nos hacen llorar (lloro mucho últimamente). Pero, ¿qué son aquellas pequeñas cosas? ¿Algo más que pequeñas cosas? ¿Son sólo recuerdos? Son aquellas cosas de las que no podemos librarnos voluntariamente y que voluntariosas se apoderan de nuestra mente. Tercas permanecen, fugaces huyen. Poesía. Y en los tiempos confusos que vivimos, uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia. El tiempo, el peor de los tiempos, y sobre todo la ausencia (de capacidad, de criterio, de moral) se han empeñado en matar aquellas pequeñas cosas que una vez creímos que vivirían para siempre. Pequeñas cosas que nos mantenían el equilibrio.

Un cantautor es un cronista de su pueblo y de su tiempo. A Serrat le debemos buena parte de nuestra educación sentimental, el habernos abierto los ojos y el corazón a los versos en nuestra lengua y habernos mostrado el atajo para recuperar la dignidad como ciudadanos. Pero, como él mismo dijo en 2011 en su discurso de investidura como Doctor Honoris Causa por la Universitat Pompeu Fabra, estamos en tiempos de vergüenza y de renuncia en los que espectadores y víctimas, a la vez, parecen esperar que los mismos que nos han llevado hasta aquí resuelvan los problemas. (…) La codicia de unos, la incompetencia de otros, la ignorancia y la poca vergüenza de muchos nos han situado en un mercado en el que todo tiene un precio, donde todo se compra y todo se vende”. No hay lugar para las pequeñas cosas… Afortunadamente, existe la esperanza de que, como canta Serrat, su tren vendió billete de ida y vuelta. Exijamos que vuelvan. Consigamos que vuelvan.

 

Es una de las canciones más versionadas del cantante catalán por intérpretes de diferentes nacionalidades y estilos musicales. Hay tantas... He aquí una muestra de ellas.


28 de octubre de 2024

Seis años después de esta entrada, Joan Manuel Serrat recibe el Premio Príincesa de Asturias de las Artes 2024. El jurado le concedió el galardón por haber aunado el arte de la poesía y la música "al servicio de la tolerancia y los valores compartidos". En su breve pero intenso discurso, una suerte de autorretrato machadiano, visión de “un señor mayor tirando a viejo”, Serrat defiende lo que ya defendía con sus letras: la libertad, la justicia y la democracia, “valores que van de la mano o no lo son”. “Creo en la tolerancia. Creo en el respeto al derecho ajeno y el diálogo como la única manera de resolver los asuntos justamente. Prefiero los caminos a las fronteras, la razón a la fuerza y el instinto a la urbanidad”.

Como despedida, el cantante aprovechó para ofrecer un pequeño concierto: interpretando esta canción acompañado de un violín. 
 

Que las pequeñas cosas nunca os abandonen. Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches.
 
Fuentes:
https://www.publico.es/culturas/serrat-gente-pie-debe-recuperar.html
https://elpais.com/cultura/2014/10/22/actualidad/1413980239_836802.html

lunes, 17 de agosto de 2015

Música para Federico (I)

Presiento un amigo, que no conocí
porque mi principio, fue después del fin.
Diciendo canciones su cuerpo abracé,
leyendo sus versos su grito escuché.
El vive aquí y vive en mí.
Con él he pintado las tierras de luz
las casas de blanco y el cielo de azul.
Y estando en Granada entre su gente me instalé.
Yerma, El Camborio, La Argentinita, Isabel.
El vive allí, y vive en mí.
Y con su guitarra el pueblo cantó
los cuatro muleros, como canto yo.
Su sangre, su obra su corta vida recordaré.
Yo sé que mi amigo todos los días
vuelve a nacer.
El vive aquí, y vive en mí.


Federico García Lorca, nuestro poeta. Poeta maldito. Poeta venerado. Poeta ensalzado, poeta vilipendiado. Poeta asesinado, poeta nunca muerto. Poeta y dramaturgo, músico y pintor. El Federico de mi abuelo. El poeta de mi abuela. Mi poeta. Mi Federico.

Federico García Lorca es el poeta del pueblo, de la memoria colectiva, el Lorca de las canciones populares, el Lorca de los gitanos, de los negros de Wall Street, de los homosexuales del East River, de la Guardia Civil y de Doña Rosita, la soltera, de la tragedia rural, del Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, del poeta que vaga perdido y solo por Nueva York y se reencuentra consigo mismo en Cuba o en Argentina.

La música late en la obra de Federico. El poeta quiso ser músico antes que literato, estudió piano y fue alumno de Manuel de Falla. Su obra está plagada de referencias musicales y sus versos llevan una música callada escondida. La obra de Lorca tiene muy presente en su estructura una rítmica muy acentuada que se acerca mucho en su construcción de los versos a la rítmica musical.

Lorca era una persona que lo absorbía todo. Fue uno de los primeros que trajo el son cubano a la Península; en Nueva York se interesó por el jazz y lo llevó a su piano; conoció a Carlos Gardel en Argentina.

5 de mayo de 1929.
Junto a Federico, Margarita Xirgu seguida de Falla.
Detras de Federico, el segundo de la izquierda,
mi abuelo Antonio.
Allá donde Federico fue bebió de las músicas que fue conociendo, igual que hizo en sus viajes por España. Todas esas experiencias configuraron su personalidad, tan importante como la literaria. Por ello fue uno de los primeros en entender que la cultura debía acercarse a lo popular y, así, él se acercó al flamenco. Incluso en su última carta dice que se considera “flamenco". Su afán porque no se perdieran las tradiciones populares, entre ellas la tradición del cante jondo gitano, le llevó a convocar junto a Manuel de Falla el I Concurso de Cante Jondo, celebrado en Granada, en junio de 1922.

Los poemas de García Lorca han dado mucho juego a este respecto sobre todo porque cuenta con textos que resultan muy fáciles de musicar (el ejemplo más claro serían los libros Canciones y el Romancero gitano). La musicalidad tradicional de sus piezas, unidas a su profundo e intenso lirismo, las convierten en una mina para las versiones musicales. Entre esas canciones tradicionales se encontraban las tonadillas, bulerías, jaleos, seguidillas… como lo que el propio Lorca grabó en 1931 acompañando con el piano a La Argentinita.


Son muchos, muchísimos los cantaores flamencos que han tratado de recrear la fuerza, la pasión y la tragedia de sus versos escogiendo sus poemas para cantarlos. Uno de los primeros fue el desaparecido Enrique Morente en el disco "En la Casa Museo de Federico García Lorca de Fuentevaqueros".


Pero su particular homenaje al poeta, Morente lo hizo en el centenario de su nacimiento con un álbum que incluía cinco canciones de la obra Yerma, así como piezas de obras como Doña Rosita la soltera, Así que pasen cinco años, o Diván del Tamarit. En 1996 grabó con el grupo de rock alternativo Lagartija Nick el álbum “Omega”, que contenía arreglos musicales de gran parte de los poemas de Lorca de Poeta en Nueva York, entre ellos  Ciudad sin sueño. En la web de Flamenco World se ofrece información detallada de la relación entre  Morente y Lorca.


En 1965, un jovencísimo Paco de Lucía ofreció con su guitarra su propia versión de las canciones populares que apasionaban a Lorca en "Doce Canciones de García Lorca para guitarra".

 
Manolo Sanlúcar, uno de los grandes renovadores del toque flamenco en el siglo XX, también rindió un sentido homenaje a García Lorca en el disco "Locura de brisa y trino", procedente de los Sonetos del amor oscuro, acompañando a la flamenca voz de Carmen Linares. Toda una muestra de flamenco puro, tanto en la guitarra como en el cante.


Manuel y Alba Molina interpretan maravillosamente el Romance de la Pena Negra, del Romancero Gitano, en el que la "pena" característica del folclore andaluz aparece personificada en una mujer, Soledad Montoya. En ese poema se concentra la pena de todo el pueblo gitano.


"Cuando canto a Lorca tengo la impresión de haberle conocido, reconozco a un amigo en lo que escribe" dijo Miguel Poveda en una entrevista a Europa Press en la presentación de su disco “Sonetos y Poemas para la Libertad”. "Veo y siento a Federico en su sentir, es como si un amigo te cuenta algo que le pasa y que le duele, y le duele a él a la vez que a ti". “El romance de la dulce queja” es uno de los poemas que más hondo le llegan. Helo aquí musicado por Fito Paez


Pero para mí no hay obra flamenca más grande que ensalce mejor a Federico que  La Leyenda del Tiempo”, de Camarón de la isla.   La Leyenda del Tiempo es el nombre con el que se conoce un poema con el que Lorca comienza el tercer acto de Así que pasen cinco años, obra de teatro vanguardista próxima al Surrealismo, que escribió en 1931 después de su viaje a Nueva York en 1930.

Se trata de una poesía en la que una atmósfera onírica, un lenguaje enigmático y un ritmo que eleva el poema a rito nos hacen intuir entre sus versos la revelación de un misterio ancestral y mítico. Una revelación que esconde una verdad demoledora para el ser humano: La descripción que hace de la lucha cuerpo a cuerpo entre la vida, con sus sueños y deseos, y que el paso del tiempo que acaba con ellos es una verdad que deja en nosotros una inquietud y el escalofrío a flor de piel.

Este texto, junto a otros cuatro del autor, es tomado como base literaria para cinco de las canciones de uno de los mejores discos de flamenco de todos los tiempos “La leyenda del Tiempo” y que a pesar de las tremendas críticas que sufrió en su momento de publicación en 1979 por los puristas del flamenco, hoy es considerado una de las obras más importantes en la historia del flamenco y, creedme, no es una exageración, supone una auténtica revolución al incluir sonoridades propias del mundo del jazz y el rock. En él hay varias adaptaciones de poemas de Federico con música de Alameda, que fueron coproductores del álbum, además de Ricardo PachónKiko Veneno y los hermanos Rafael y Raimundo Amador.

Pinchando sobre el título podréis ver el interesante documental que se hizo en conmemoración del 30º aniversario de la grabación del disco y ganó el primer premio en el Festival Internacional de Cine Latino de Los Ángeles.


Y, finalmente, un homenaje colectivo, "Los gitanos cantan a Federico García Lorca": Manzanita, Diego Carrasco, Camarón, Pata Negra, Lole y Manuel. Esperanza Fernández, Enrique Morente, la Barbería del Sur y Remedios Amaya, cantan a Lorca en un homenaje que combina el flamenco puro con el mestizaje musical un total de 20 canciones de sus poemas . No faltan el Romance del Amargo ni el célebre Romance sonámbulo y su Verde, que te quiero verde de Manzanita y Ketama.


Ya lo veis. Igual que la música domina la vida y la obra de Lorca, su vida y su obra han estado presentes en la música durante todas las décadas posteriores a su muerte. Pero esta presencia no se ha limitado al mundo del flamenco. Si bien es cierto que en particular han sido los artistas de este arte quienes han encontrado mayor inspiración en sus textos poéticos, el abanico de cantantes que ha versionado a Lorca es mucho más amplio. Dejaremos, pues, para otra noche más “Música para Federico (II))

Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. Boas noites.



viernes, 3 de agosto de 2012

Pongamos que os hablo de Madrid


"Hay ciudades tan descabaladas que no tienen catedral”. Así comienza Luis Martín-Santos su novela “Tiempo de Silencio” (1961)

A pesar de que en verano casi todos los blogs cierran por vacaciones, aquí estoy esta noche. Y es que ¿sabéis? ¡Nos hemos escapado cuatro días a Madrid! la capital que, a pesar de todo, aún se cree dueña del destino, la ciudad que te quiere y te odia a la vez, la pareja perfecta con la que nunca caes en la monotonía. Madrid es el comienzo y el fin de todas las eternidades, donde todo comienza y termina con una canción de Sabina.



ADORO esa ciudad desde que la visité por primera vez cuando era muy chica y me pude fotografiar, con las manos en las caderas, delante de La Puerta de Alcalá o de la tienda de la Señorita Pepis, una de las muñecas más famosas en la España de la década de los 70 (no he encontrado la foto). Allí mi abuela me enseñó a cantar, con una gorra ladeá, “Pichi, es el chulo que castiga” o el chotis Madrid

Tampoco podré olvidar jamás la letra de Por la Calle de Alcalá de la zarzuela Las Leandras que me aprendí entera. Podría cantarla ahora mismo sin ningún reparo “Por la Calle de Alcalá, con la falda almidoná y los nardos apoyaos en la cadera. La florista viene y va y sonríe descará por la acera de la Calle de Alcalaaaá ” (Me pregunto cómo he podido salir tan sana habiendo crecido en este ambiente, jeje)

En honor a mi abuela, la culpable de mi pasión por esta ciudad, os ofrezco una curiosa y chocante visión culterana, de concierto, del chotis por antonomasia:  Madrid de Agustín Lara cantado por Ramón Vargas.


Había algo inquietante en el Madrid de este mes de julio: El hambre en los soportales o pidiendo pan en las puertas de unas cafeterías (santo y seña de la ciudad) ajadas, necesitadas de una mano de pintura y una escoba en las aceras. Viejos y jóvenes, de aquí o de muy allá, con un vaso de plástico pidiendo unas monedas, los taxistas en pie de guerra, las putas de los arrabales con castizo acento que han dejado paso a las latinoamericanas, el precio (desorbitado) de la T10, los perroflautas de los cartones, ejemplo de dignidad, o lo que cuesta un refresco... No avanzamos hacia la argentinización de España sino hacia la españolización de España. ¿Volverá la historia negra de la Castilla más mísera y sanguinaria? Si es así, nadie sabe lo que ocurrirá. 

Y es que la villa de Madrid, epicentro de la vida administrativa por triplicado, tiene el raro honor de ser el centro neurálgico de una entelequia autonómica, una “Comunidad” con un millón quinientos cuarenta y cuatro mil seiscientos sesenta equivocados que, con la ayuda de los más de dos millones que no se mojaron, elevaron a Esperanza Aguirre, mitad maruja, mitad marquesa, a los altares del espejismo de este país de “ricos”. No porque lo fuéramos, sino porque nos creímos ricos. Un país que cuando apela a los cojones y al patriotismo ni la conciencia ni la inteligencia tienen espacio.

Pero la villa que palpita en horario de oficina, pacata y sumisa, también alza la cara y hace de la insolencia su bandera. Porque Madrid es una ciudad indestructible. En plena crisis, casi en estado de sitio, con las calles  semivacías y la chavalería bebiendo calimocho en cualquier rincón meado, planta cara y surgen iniciativas que demuestran la vitalidad de una urbe que nunca se da por vencida. Hace poco más de un año, en el km 0 de la Plaza del Sol, Madrid empezó a indignarse, levantarse, amotinarse, resistir y rebelarse.

Arde Madrid (Mikel Erentxun)

Madrid es una metrópolis que a veces cumple los sueños pero que, si no lo consigue, aun así siempre invita a soñar. Lo hemos podido ver, ¡sentir!. Vibrante y acogedora, se expresa en sus calles, harta de ser el nudo gordiano de la broma de mal gusto en que se ha convertido este país sin rumbo, sin criterio y sin cerebro; pero, sobre todo, sin corazón. La realidad económica, política, cultural y social está allí, aparentemente a la vista de todos. Ocurre, simplemente. Se despliega a lo largo del tiempo y del espacio.


Pero la percepción de los ciudadanos está en otro lugar: en el complejo entramado de neuronas que se comunican entre sí a través de impulsos eléctricos y de cambios químicos. En el complejo territorio que decide cómo se mira esa realidad, con qué ojos, con qué oídos y, sobre todo, con qué resonancias afectivas, ya sean consientes o inconscientes.

No debemos olvidar que Madrid es la ciudad que, contra todo pronóstico, resistió al asedio franquista hasta el final de la guerra; y se iba de paseo y al cine y a los teatros después de cada bombardeo de la aviación sublevada. Como tampoco debemos olvidar que el Madrid de la lideresa lo fue de la Movida

La villa de Madrid rezuma cultura por todos sus poros, vibra con el arte; es el placer de un viejo libro hallado a la salida del museo… acelera los pulsos, precipita los acontecimientos, genera ansiedad vital, engaña a los soñadores, recuerda a los que se fueron, da la bienvenida a los que llegaron y evita las comparaciones, que siempre son odiosas. Madrid engalana el alma, invita a la poesía, alimenta a los hambrientos de cultura como nosotros, no regaña al suicida, ataja los delirios de grandeza, ablanda los corazones, agrieta los puños, reta a la arrogancia y a la ignorancia, y enamora a las princesas de quita y pon.

Para vuestro deleite aquí tenéis la Ritirata notturna di Madrid   de Boccherini


Madrid es una ciudad que se descubre desde el asfalto, un pueblo que nunca dejará de serlo; hay algo inmutable en su fisonomía que ningún cosmopolitismo variará. Madrid desde el cielo es una constelación de tejas manchegas. Eso fue lo que pudimos ver desde la azotea del Círculo de Bellas Artes, un pueblo coronado por “El Pirulí”. Aunque por su tamaño es imposible de recorrer a pie, el Metro de Madrid te lleva cualquier sitio de interés y de tu interés. Pero sus dimensiones urbanas también invitan a caminar para descubrir cuan cosmopolita, artística, dinámica, divertida, orgullosa, encantadora y versátil es.


En las calles de Madrid (Loquillo)

Como dice el equipo de "Ruta de autor", Madrid es una ciudad que abraza, pero en la que también existen los desvíos, las perplejidades, los puntos de la confusión, los puntos de la sorpresa y el hallazgo. Madrid es lugar para perderse y encontrarse. Y es un lugar, que como todas las ciudades que me seducen, desconoce y descree de la pureza. Niñas chinas vestidas de chulapas; niños dominicanos que enseñan a sus compañeros a mezclar el merengue con el chotis; adolescentes españoles que mordisquean arepas que les han obsequiado sus amigos venezolanos; una mujer que lleva en una mano a su hijo y en la otra a un niño colombiano cuyos padres no han podido buscarlo en el colegio; tres españolas que aguardan en un café la llegada de un brasileño que las enseñará a bailar esa noche. Todo Madrid invita a la mezcla, a la mixtura, a la fusión, al frenesí, al roce, a la ternura. El Caribe está en Madrid.

Vente pa Madrid (Ketama)

Madrid es una ciudad que nunca duerme; es la meta y es el fin. Es jugárselo todo a una carta, a una mano, a cara o cruz. A camisa descubierta, dando la cara, el pecho y hasta la vida. Es templar los miedos y contener los sueños, bordados al alma en seda y oro.

Calles de Madrid (Quique González)

Madrid es soledad en multitudes, la sangre corriendo en oleadas, golpeando en los oídos; un paseo interminable que pesa con la responsabilidad que marca la historia. Madrid te lo da y te lo quita. Es furia y pasión, una amante exigente y un enemigo despiadado. Del amor al odio. Y luego otra vez amor. Porque surge por los poros, en caliente, sin más verdad que la del corazón.

Madrid amanece (Hilario Camacho)

Estoy enamorada de Madrid, ya lo veis. Es una ciudad casi perfecta, a la que sólo le falta una cosa. Y es que en Madrid… ¡no hay playa!


La selección de música que he hecho podía haber sido cualquier otra. ¡Hay tantas! Y es que Madrid suena a canciones. Aquí os dejo, casi treinta. Casi. Podía haber añadido el Himno al Real Madrid pero he preferido tener la fiesta en paz :) 
1. Jueves de La Oreja de Van Gogh
2. La Puerta de Alcalá, de Ana Belén y Victor Manuel
3. Pongamos que hablo de Madrid, de Antonio Flores
4. Pasa el otoño, de Antonio Vega
5. Te dejo Madrid, de Shakira
6. Madrid, de El Canto del Loco
7. Madrid, de Pereza
8. Puedes contar conmigo, de La Oreja de Van Gogh
9. Tu mirada me hace grande, de Maldita Nerea
10. Luces de Madrid, de Jaula de Grillos
11. La chica de ayer, El Penta
12. Las chicas tristes vuelven a Madrid, de Sin Rumbo
13. Rock de Madrid, de Los Guapos
14. En Madrid, de José María Granados
13. Yo me bajo en Atocha, de Joaquin Sabina
14. Este Madrid, de Leño
15. Pobre Madrid, de Baron Rojo
16. Cosas que debo a Madrid, de Miguel Ríos
17. A la sombra de un león, Ana Belén
18. Bruma en la Castellana, Ariel Rot
19. Geishas en Madrid, de Ariel Rot
19. Lady Madrid, de Pereza
20. Hay un Madrid, de Alberto Cortez
21. En las calles de Madrid, de Rosana
22. Kilómetro Cero, de Ismael Serrano
23. Madrid, de La Fuga
24. Camino de Madrid, de Pedro Javier Hermosilla
25. Madrid, de Dover
26. Y pare Madrid, de Sinkope
27. Y aún arde Madrid,  de Los porretas
28. Madrid  de Hombres G
29. Madrid, de Caskärrabias


Madrid es una ciudad terrible, hermosa, imposible de sustituir para quienes hemos sido seducidos por su bella fealdad. Es un cruce de caminos, el fin y el principio, el faro, la guía, el centro de la piel de toro. 

Y si en Madrid no pasa nada, es que pasa algo grave. Por eso, para defender el futuro contra los que quieren arruinar el país,  el 15 S ¡VAMOS A MADRID!






Sábado 4 de agosto
Cuando este blog se convierte en algo colaborativo, me siento feliz. Como es el caso. Mi amigo Pedro Ignacio Tofiño me/os propone un par de temas más sobre Madrid. Espero que sean de vuestro agrado como lo han sido del mío. ¡Gracias, Pedro!


 
Morning in Madrid  (Nightnoise) Es una pieza preciosa.

Cuzando Atocha ( La Romántica Banda local )

Otra nueva joyita que Miguel Montana, amigo de Pedro ha querido compartir. Por lo que he podio saber, Miguel es un cantautor catalán (esto aún no lo he confirmado) que vive en Toledo. También es componente de la Mountain Dew Band. Éste es su tema sobre Madrid: Bajo el cielo de Madrid. Va por ti, Miguel. Ojalá, algún día, nos veamos bajo el cielo de Madrid.




Parece mentira e imperdonable que haya olvidado un tema que ha sido un referente por muchas cosas. Y que, cada día más, me pone un nudo en la garganta cuando la oigo.

"Por unas cuantas horas nos sentimos libres y quien ha sentido la Libertad tiene más fuerzas para vivir"


18 de mayo en la "Villa"


Y la ciudad era joven,
aquel 18 de mayo.
Sí, la ciudad era joven,
aquel 18 de mayo
que no olvidaré nunca.

Por unas cuantas horas
nos sentimos libres,
y quien ha sentido la libertad
tiene más fuerzas para vivir.

De muy lejos, de muy lejos,
llegaban todas las esperanzas,
y parecían nuevas,
recién estrenadas:
de lejos las traíamos.

Por unas cuantas horas
nos sentimos libres,
y quien ha sentido la libertad
tiene más fuerzas para vivir.

Una vieja esperanza
encontraba la voz
en el cuerpo de miles de jóvenes
que cantaban y que luchan.

No lo olvidaré nunca,
no lo olvidaré nunca,
aquel 18 de mayo,
no lo olvidaré nunca,
aquel 18 de mayo
en Madrid.