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sábado, 18 de diciembre de 2021

El cello, un instrumento barroco que no deja de emocionarnos

“El violonchelo toca nuestros sentimientos en un nivel profundo e insondable” (Yehudi Menuhin)


La música a menudo le habla al alma, es arte capaz de conectar a las personas de manera poderosa. Para muchos, la emoción que evoca es lo suficientemente fuerte como para empujarnos a un viaje introspectivo. 
Fotografia Revista Elle

El 27 de noviembre estaba escuchando en Play Radio el programa de RNE A través de un espejo. Sonaban las Cuatro Piezas Románticas de Antonín Dvořák en versión para piano y violonchelo cuando en la pantalla del ordenador emerge una notificación de El Periódico: Almudena Grandes acababa de morir. La noticia, acompañada de las largas, profundas y graves notas del cello, me provocó una profunda sensación de  tristeza, melancolía y nostalgia. 

Escuchando esta versión interpretada al piano por Viacheslav Poprugin y al cello por Natalia Gutman, me dio por echar la vista atrás dándome cuenta (una vez más) de todo lo que se va quedando en el camino… Hay días que pesan los años. La composición original de las Miniaturas (1887), nombre inicial que Dvorak le dio a este grupo de piezas, fue para viola y dos violines. Cuando las rehízo para violín y piano, las renombró tal y como las conocemos hoy.  (Nota curiosa: Un videojuego lanzado en 2010, Civilization 5, contiene parte del Larguetto en su soundtrack).

La cellista, pianista, locutora de radio y directora musical estadounidense Valerie Kahler nos explica el porqué de la emoción que transmite el instrumento. “El rango del violonchelo se parece tanto a la voz humana: cálida y rica, capaz de una pasión ardiente y la máxima ternura, ira, tristeza, anhelo. Incluso la forma en que se toca: literalmente abrazado por tus brazos, hombros apoyados contra tu pecho, la parte inferior del combate tocando las rodillas, el cuello apoyado en el cuello. Oblivion de Piazzolla es la exhibición perfecta del violonchelo como cantante de canciones de amor ".

Esta versión para cuarteto es preciosa, también.

El “Concierto para violonchelo” de Dvorak es, quizás, la obra más querida para violonchelo y orquesta. Es una pieza asombrosa. Pero detrás de ella hay una historia curiosa. En marzo de 1894, Dvorak escuchó a la Filarmónica de Nueva York interpretar el nuevo concierto para violonchelo en mi menor de su amigo Victor Herbert. Después, se dice que Dvorak corrió detrás del escenario y le dijo a Herbert que era "espléndido, absolutamente espléndido". Casi exactamente un año después, Dvorak terminó de escribir el concierto que tan bien conocemos.

El tercer movimiento de la Sonata para violonchelo op. 19 de Rachmaninoff nos muestra lo romántico que puede ser el violonchelo. A continuación interpretada Nikolay Shugaev y Fatima Alieva

Ninguna lista de las mejores obras para violonchelo de la música clásica estaría completa sin la primera Suite para Violonchelo nº 1 de Johann Sebastian Bach, la mano de Dios.

No es fácil definir quién es el cellista más grande de todos los tiempos. Hay varios músicos que podrían obtener este honor (Cassadó, Tortelier, Starker o Rostropovich). Intérpretes de este instrumento como la británica Jacqueline du Pré o el chino Yo-Yo Ma han llevado la música en cello a altos niveles de calidad y excelencia.

Hagamos un alto en Jaqueline du Pré y su interpretación más famosa, el Concierto para violonchelo de Elgar. Fue una de las últimas obras del compositor inglés,  acabada en 1919, después de haber acordado muchos años antes que escribiría tal concierto. La interpretación elegíaca de Jacqueline del Adagio sigue siendo la grabación más notable de la obra hasta la fecha. Grabada en 1965, la interpretación de du Pré fue tan popular que Rostropovich, su maestro, eliminó la obra de su propio repertorio. El uso de Elgar de melodías ricas y evocadoras, y un mínimo acompañamiento orquestal genera una sensación de melancolía que perdura durante todo el movimiento.

Si bien todos ellos han sido grandes intérpretes del cello, seguramente para nosotros no habrá nadie como Pau Casals y su Cant dels ocells.

En el panorama musical actual, emergen con fuerza grandes instrumentistas. Este es el caso de Camille Thomas. Esta violonchelista llama inmediatamente la atención por la abrumadora sonoridad que extrae de su instrumento, un Ferdinando Gagliano de 1788.  Podemos escucharla interpretando Après un rêve (Op. 7, n.º 1) del compositor francés Gabriel Fauré

Sigamos con el chelista croata Stjepan Hauser, (es el intérprete de la anterior pieza de Piazzolla) alumno Rostropóvich y uno de los últimos chelistas escuchados por su maestro antes de morir. Su forma de interpretar me parece conmovedora.


Otro de los instrumentistas que se ha hecho un hueco entre los principales violonchelistas de su generación es el alemán Gabriel Schwabe. En este video nos ofrece un tema contundente, el primer movimiento de la Sonata para violonchelo solo, de Kodaly. A pesar de su melodía errática y sus atrevidos saltos de octava, la pieza no pierde legitimidad emocional. La falta de acompañamiento hace que el violonchelo solo sea aún más sorprendente.

No solo en la música clásica el instrumento de esta noche tiene gran protagonismo. Temas populares como Eleanor Rigby de los Beatles, por ejemplo, tienen entre sus principales sonidos el del cello, o en la banda finlandesa de heavy metal Apocalytica, conformada por cuatro cellistas con formación sinfónica que tocan en el cello melodías de lo más agresivas.

Hemos llegado al final. Hemos podido comprobar que el cello es uno de los protagonistas de las agrupaciones orquestales pequeñas (orquestas de cámara, cuartetos de cuerda) o de las grandes (sinfónicas, filarmónicas), de composiciones clásicas o modernas. Y eso es así porque sus tonalidades oscuras y ensoñadoras, son capaces de despertar emociones que van de la más exultante alegría al más profundo desasosiego o temor. Este ha sido un sentido viaje a través de mis emociones. Espero que para vosotros también lo haya sido.


Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ রাত্রি. Laku noć. Bon lannwit. Fie. God nat. Usiku mwema. Oimore. Cuidaos mucho.

Otras fuentes
https://www.labellezaescuchar.com/2012/08/antonin-dvorak-4-piezas-romanticas.html?m=1
https://www.rtve.es/play/audios/a-traves-de-un-espejo/
https://blog.derrama.org.pe/cello-instrumento-barroco-que-emociona-a-publicos-modernos/

viernes, 29 de julio de 2016

Edward Elgar / Jacqueline du Pré.

Concierto para Cello y Orquesta: El drama entre la vida y la muerte

Por ejemplo, garabatear en un folio dos más dos igual a cuatro. Parece sencillo. Después abrir la ventana del patio interior, auscultar la felicidad de los vecinos, hacer una bola con el papel, lanzarla y ver cómo se precipita al vacío. Esconderse en el armario, detrás de las cortinas y debajo de la cama. Por ejemplo, vivir en un mundo de ciegos. Chillar sola. Engañarse, creer que la vida es tan fácil como la suma de dos números enteros. Decir buenos días en el ascensor. Intentar sonreír. Poner un vaso para atenuar goteras. Tener un hijo, escribir un libro, plantar un árbol. También abrir el frigorífico y no encontrar comida. Por ejemplo, pensar en el ruido que hace una llave cuando penetra en la cerradura. Oír el deambular de unos pasos que se acercan. Cerrar los ojos y dejar de respirar. Odiar hasta la extenuación. Cada día. Cada noche. Tener que levantarse todas las mañanas impregnada de mansedumbre. Sucia. Por ejemplo, vivir en un mundo de sordos. Arañarse. Desertar, huir. Lejos. Muy lejos.

No me mires así. Telefoneó mi hermano para decirme que mi padre había muerto. Para siempre. Luego apagué la luz e intenté conciliar el sueño.

 (Secretos.  Microrelato de Xavier Blanco en “Todo es mentira. Y sin embargo” de Talentura Libros)

Edward Elgar es reconocido, quizás, como uno de los más importantes compositores ingleses. Durante su vida, desde la fama de sus célebres “Variaciones Enigma” en 1899, fue un ícono de la música inglesa, habiendo recibido casi todos los honores existentes. “Los árboles cantan mi música, o será que yo canto la música de los árboles”, anotó en la primera página de su “Segunda Sinfonía”. Y es que Elgar siempre se inspiraba en la naturaleza, de ahí sus composiciones vitales, alegres, positivas.



Sin embargo, el Concierto para Cello y Orquesta es una obra aparte, compuesta por un hombre solitario, viviendo en un momento de crisis personal en el cual sus criterios artísticos habían sido alterados irreversiblemente. Una importante intervención quirúrgica, los problemas de salud de su mujer, que siempre fue el amor de su vida y ser testigo del desastre de la Primera Guerra Mundial, le abocaron a una hipersensibilidad hacia la muerte. La obra fue estrenada el 27 de octubre de 1919, seis meses después falleció Alice, su mujer, y con ella también falleció la creatividad de Elgar. Después del estreno, el concierto prácticamente había pasado al olvido. Lo fue hasta la década de 1960 en que una joven violonchelista británica de nombre Jacqueline du Pré lo incluyó en su repertorio, colocándolo en su merecido lugar en la historia.

En este primer movimiento del Concierto, Elgar recrea la imagen de una obra escrita con el dolor del drama entre la vida y la muerte.


Como colofón de esta historia está la de la intérprete de esta noche, Jaqueline Du Pré, el ángel de la eterna sonrisa. Algunos músicos resisten el paso del tiempo. Sus dones y talentos para hacer música continúan mucho tiempo después de que hayan cesado en el ejercicio, gracias a grabaciones sonoras y visuales y a los recuerdos de aquellos cuyas vidas han tocado a través de encuentros personales y conciertos. Jacqueline du Pré es uno de esos músicos. ¿Qué había en su musicalidad que la hacía única? ¿Estuvo ella, tal vez, en el lugar correcto en el momento adecuado? La década de 1960 significó una revolución social y cultural en el que una forma más liberal, más amplia de pensamiento se convirtió en la norma. Du Pré, con su estilo extrovertido de tocar, encaja en este nuevo ideal. Como Daniel Barenboim dice de ella, "Jaqueline era tan libre, emocional y sin preocupaciones que tal vez ella representaba lo que muchas personas en Inglaterra deseaban ser, pero no acababan de lograrlo”

Con total justicia, cellista ocupa un privilegiado lugar en el mundo de los mitos musicales. Aunque su carrera y su vida fueron truncadas por la esclerosis múltiple, que acabó con su vida a los 42 años, sus discos han continuado triunfando por encima de su desaparición, creando así una muy merecida leyenda.

El año pasado se cumplió medio siglo de su grabación con Sir John Barbirolli y la Orquesta Sinfónica de Londres de la obra que esta noche nos ocupa. A lo largo del tiempo, el Concierto para Cello de Elgar tuvo geniales interpretaciones, pero quizás ninguna de la calidad y fuerza como la que grabó en 1965 la cellista inglesa Jacqueline Du Pre.

 A la hora de interpretar el Concierto, el sentido de la nostalgia y anhelo presente en la obra puede adquirir una nueva dimensión cuando se considera que la enfermedad debilitante que acabó con su vida estaba a la vuelta de la esquina. Pero tal vez hay un peligro en la visualización de los logros musicales de du Pré a través del prisma de la tragedia. Como dice el mismo Barenboim "La gente trata de valorar su importancia musical en relación con su enfermedad, pero estoy absolutamente seguro de que hubiera preferido ser conocida por su música”

En vano llevo mucho tiempo tratando de encontrar una pista, un motivo, una  razón, para explicar por qué Jaqueline du Pré tenía, y sin duda sigue teniendo, tal influencia sobre músicos y amantes de la música por igual. Pero hay cosas que no se pueden explicar, que sólo  son.

Cincuenta años después, la grabación que selló la reputación de du Pré como pionera del “Concierto para Chelo y Orquesta” de Elgar sigue siendo tan visceral y sincera como siempre. "Se trata de una actuación totalmente comprometida", escribió el crítico británico Trevor Harvey en su revisión. "Y aunque cada frase es la perfección, la interpretación es fuerte en su concepción global de cada movimiento."


Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. Boas noites. Bonne nuit.