domingo, 12 de mayo de 2019

Dido

 La voz de los ángeles


Jesús (mi Jesús) sueña con la voz de esta mujer, en concreto con esta canción. Dice que es la voz de los ángeles. Para alguien ateo convencido como él, ha de tener una voz muy especial si opina algo así. No sé si es habitual que uno sueñe con canciones en concreto, al menos yo, que sueño muchísimo, nunca he soñado con una canción. En general tengo nubes más negras en mis sueños. Pero gracias a ello, a esa reiteración suya de soñar con la voz de los ángeles, conocí a Dido, nombre sacado de la Eneida, de Virgilio. Dido es el nombre de una reina de Cartago, que se arrojó al fuego después de perder a su amante. Es apasionante descubrir nuevos nombres, nuevos estilos, nuevas voces (para mí)… Echando una ojeada a las entradas de mi blog, me doy cuenta de cómo de forma natural he puesto mi atención reiteradamente en las voces de mujer. Hoy también va a ser una noche de esas.

Las generaciones más jóvenes tienden a olvidar que la edad de oro del consumo de medios analógicos ocurrió no hace mucho tiempo. A principios de los 2000, salir en la radio y en TV era tan esencial para una carrera musical como tener un contrato de grabación. Una cosa no era realmente pensable sin la otra. Fueron los últimos tiempos de un panorama de medios tradicional y más simple, antes de Netflix, Spotify, YouTube y Facebook. Y durante esos tiempos no había escapatoria, nadie podía obviar a Dido Armstrong. Hubo un momento en que sus canciones White Flag, Thank You o  Here With Me estaban en casi todas partes.


Más aún, sus dos primeros discos “No Angel”, su álbum debut, y “Life For Rent” se encuentran entre los discos más vendidos de todos los tiempos en el Reino Unido. “No Angel” hasta la fecha, ha vendido 3.096.728 copias según la Official Charts Company. “Life For Rent” ha vendido 13 millones de discos.
A pesar de que se lanzó en 1999, “No Angel”, no tuvo un éxito inicial. No lo fue antes de que Eminem de alguna manera lo tomara y usara las primeras líneas de Thank You como coro para su sencillo Stan. Eso sucedió en una época en que Eminem era una estrella rutilante en el mundo del pop, por lo que no es de extrañar que esa publicidad realmente la ayudara y consiguiera de “No Angel” un florecimiento tardío en 2001. La joven artista dio, así, el salto a la fama, apareciendo en portadas de prestigiosas revistas (entre ellas Vogue) y en las listas musicales.


Su hermano Rollo con su banda Faithless  apoyó a la cantante desde muy temprano, produjo sus discos y siempre apareció con ella en sus propios discos. Cuatro años después de su debut, lanzaría el disco “Life for Rent”, el cual ocupó los primeros puestos en más de 26 países. "Grabamos Life For Rent, reservamos un estudio y fue un asunto bastante estresante todos los días”. A partir de entonces, la vorágineDe este álbum, uno de los temas más importantes fue White Flag que, con la canción principal del  disco, se convirtieron en grandes éxitos mundiales.



De acuerdo con sus propias palabras que podéis leer en su página oficial, después de un torbellino de entrevistas y giras que sobrevino a todo ello, Dido quiso tomarse su tiempo y decidió salir de la vida pública porque le faltaba confianza para pertenecer a la industria de la música, una industria controladora, y para huir de los periodistas de música, según ella, predecibles. Deseaba respirar un poco después del ajetreo provocado por un éxito mundial que jamás esperó. Quería regresar a tocar tierra, regresar literalmente a casa, reencontrarse. En 2008, tras cinco años de silencio, regresa la voz sensible de Dido con un nuevo álbum, titulado "Safe Trip Home". Se trata de su tercer álbum, grabado y producido por ella misma junto a su hermano y Jon Brion. Cuatro años después de este álbum (que vendió más de tres millones de ejemplares) en marzo de 2013 publica el cuarto, con el título de “Girl Who Got Away”.  
Quince años después de aquel su primer éxito, ya no existe presión para Dido. Toda la fase de estrellato global entre 2001 y 2004 fue bastante intensa pero, al final, también le ha acabado otorgando su posterior y anhelada libertad creativa (y, seguramente, también financiera).  Viendo que su manera de crear y trabajar tenía éxito, finalmente las autoridades de la industria musical simplemente dejaron de cuestionar sus métodos. Parece que eso fue lo que le ha permitido grabar “Still On My Mind”, su quinto álbum, con total independencia. "Me encanta la libertad, ahora no estoy confinada a ciertas estructuras", dijo sobre el nuevo panorama, en el último número de Music Week . "No dependo completamente de la decisión de las compañías discográficas, no dependo de la radio, de la TV y creo que eso es genial. Obtener la libertad real como artista. Me encanta que pueda escribir una canción esta noche y luego borrarla si quiero”.
Encasillar a Dido en un estilo es imposible. Aunque la podemos catalogar dentro del pop, en genérico, su música tiene momentos que están muy cerca del folk, rock, dance, electrónica, incluso hip hop, o una especie de pop calmado con chill-out. Sin embargo, yo he buscado para esta entrada “la voz de los ángeles”, ese estilo dulce, suave, vagamente celta y separado ligeramente de lo actual. Así son los temas que, más allá de sus éxitos, esta noche voy a compartir con vosotros, en su casi totalidad acústicos, canciones que comulgan perfectamente con un paseo nocturno en coche, una tarde relajada o el simple placer sensorial de la tranquilidad para cuando más la necesitamos, las  más adecuadas para este blog intimista de música para dejarse llevar.


Cuando Jesús me decía que la voz de Dido era la voz de los ángeles me creí (sin haberla casi escuchado, lo confieso) que exageraba. Cuando algo le apasiona, es dado a enfatizar mucho más que yo, quién lo iba a decir. Pero escucharla una y otra vez ha supuesto una pléyade de emociones. En todos estos vídeos, me enamora su presencia íntima, que sólo se apoya en su hermosa voz, que a ratos bordea la fragilidad, que da la sensación de cercanía y de que cualquiera podría cantar como ella por la sencillez que transmiten sus cuerdas vocales. Pero cuando te confías y piensas que es así, tu expectativa te traiciona pues lo que parece cotidiano y fácil en Dido, no lo es; su capacidad interpretativa es fascinante, a la vez que emotiva y melancólica. Ese viaje seguro de sus acústicos a la melancolía  es lo que me ha cautivado. Como siempre, espero que a vosotros también.
Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend.



Fuente
https://www.todomusica.org/dido/
https://www.cooperativa.cl/noticias/entretencion/musica/pop-en-ingles/dido-anuncia-su-regreso-a-la-musica-con-disco-y-gira/2018-11-12/125810.html
 http://cinevisiones.blogspot.com/2009/01/dido-un-viaje-seguro-la-melancola.html
https://www.sonymusic.es/lanzamientos/dido-anuncia-la-publicacion-en-marzo-de-2013-de-su-nuevo-album-girl-who-got-away



domingo, 7 de abril de 2019

Love Theme Spartacus

Donde la desesperación y la alegría coexisten

Me encanta la música de cine. No era muy consciente de esta afirmación hasta que, hace 5 o 6 años, un día me metí de lleno en las bandas sonoras de Morricone.  Entonces descubrí que me encantan las grandes orquestas que cuentan grandes historias con melodías memorables y, a la vez, humildes. Una gran banda sonora puede provocar emociones que se abren paso en la mente y en el corazón  o, incluso, hacer que todavía crea posible un mundo mejor.  Si el papel es más paciente que los seres humanos, la música es y será siempre más esperanzadora.

En todas las bandas sonoras hay ciertas melodías que trascienden el tiempo y, simplemente, transmiten con ellas una emoción indeleble y una energía indescriptible que es universal. Tal es el caso de Love Theme From Spartacus, escrito por el compositor Alex North para la banda sonora de la película  “Spartacus” de 1960, dirigida por Stanley Kubrick  y protagonizada por Kirk Douglas.   


          Este tema de amor se escucha por primera vez en la película cuando el gladiador Espartaco ve a una hermosa esclava, Varinia, y comienza a soñar que la vida podría ser diferente a cualquier cosa que él haya conocido. Disfrutan de una relación demasiado breve, con un hermoso florecimiento de ternura y libertad antes de que Espartaco sea derrotado y crucificado, junto con sus rebeldes.



En la escena final, el tema del amor se esfuerza por hacerse oír de nuevo debajo de los platillos y cuernos romanos, mientras Varinia presenta su hijo a su amante, quien ha nacido libre. Lo que transmite es tremendamente triste y al mismo tiempo, esperanzador. Podría ser tan solo una película de los años sesenta, con actuaciones que han pasado a la historia del cine, envejecidas por el tiempo, pero comunica algo terrible, maravilloso y actual: que las personas han muerto, mueren y morirán por ver a sus hijos libres, por vivir libremente una vida mejor. 




Un sacrificio como este es a la vez trágico y hermoso. Lo vemos cada día cuando un migrante  hace el viaje a Europa en un intento por mantener a su familia en Somalia, Sudán o Siria o huyendo de la guerra y la esclavitud. Lo vemos cuando los que tienen la capacidad de abandonar una ciudad devastada se quedan por el bien de aquellos que no pueden irse. En la película, el personaje de Espartaco sueña con anhelo un Dios para los oprimidos: un "Dios para los esclavos", y reza para que su hijo un día nazca libre. Al final de la película, eso es lo que significa la música: que su sacrificio no ha sido en vano.

La música que me impacta, a menudo es bastante melancólica. Esta melodía de amor agridulce es tan conmovedora que ha inspirado a muchos intérpretes, se ha adaptado e incluso se ha convertido en parte del repertorio de jazz. Con muchas versiones conocidas, es gratificante ver que cada una es única y, lo más importante,  es profunda por sí misma. Un buen tema para unos grandes músicos. Abrid, pues, vuestros oídos y vuestra alma a la belleza del Love Theme From Spartacus.

         Comencemos con la hermosa versión de Yusef Lateef  en “Eastern Melodies” (como se muestra en la mezcla de Lexis Snow Jazz mix). Transmite la emoción que todos sentimos cuando estamos expuestos a esta canción. Está bellamente construida; el marco principal está sostenido por su oboe a la manera de los encantadores de serpientes y un acompañamiento que ahorra espacio para acunarnos mejor. Cerrad los ojos y dejaos cautivar.


Seguimos con la versión de “El Profeta”, uno de los muchos apodos de Ahmad Jamal. Este genio del teclado nos interpreta una magnífica pieza, el equilibrio perfecto entre la habilidad en solitario y el respaldo adecuado del jazz. ¡Verdaderamente hermosa e impecable!


Una nueva mirada, esta vez interpretada con la guitarra, nos la ofrece Gabor Szabo, quien lleva el tema a su salsa poniendo algunos colores de su país y su universo musical tan especial.


Siguiendo con la guitarra, podemos escuchar es otra versión incluida en el disco de Carlos Santana "The Swing of  Delight", el último de los tres discos en solitario (los otros son “Illuminations” en 1974 y la “Oneness” en 1979) que se publicó bajo su nombre temporal en sánscrito, Devadip Carlos Santana, nombre dado por Sri Chinmoy, su maestro espiritual.


Otra maravilla es la versión de Herbie Hancock, que tiene la costumbre de agregar a sus sonidos de jazz unos pocos riffs aquí y allá.


El grupo de jazz italiano Quartetto Moderno, nos ofrece una versión más ligera de la canción en la que podemos destacar el sonido de su flauta.


Una de las versiones más desconocidas es la de Quasar, un músico que forma parte del linaje de DJ japoneses inspirados en gran medida en Nujabes. Un pequeño viaje que mezcla ruidos de ambientes, sonido de jazz y un excelente ritmo para hacer que muevas la cabeza.


Sin dejar de rendirme a lo que acabamos de escuchar, para mí la versión que más profundiza en el tema es la realizada por Bill Evans, un genio torturado que vivió una vida aislada de la que escapó a través de las drogas y la música. En sus “Conversations with Myself”, Evans extendió la melodía de North y la interpretó en la medida en que lo permitían los estándares de jazz. La versión primera de las dos que os propongo (tiene más) la interpreta con su trío y el flautista de jazz Jeremy Steig que le brinda unos los aireados riffs. Sin embargo, la que más me emociona es otra versión para piano solista apodada Nardis de la excelente recopilación en solitario de “Solo Sessions”. Esta versión deja transpirar todo el peso emocional de manera absolutamente maravillosa.



Pero quizás la versión que más me gusta de todas las que he escuchado es la de Gary Peacock, de su álbum “Tangents”, un LP en el que reina la serenidad (quizás por ello me gusta tanto). Desde sus orígenes,  Peacock estableció un nuevo rol para el bajo como una voz melódica independiente que en Spartacus  encuentra un buen vehículo para la improvisación.




No sé si coincidiréis conmigo en que Spartacus Love Theme es una canción donde la desesperación y la alegría coexisten. Cuando aceptemos que la vida se acabará, seguramente nos encontraremos en este estado gozoso donde se cantará en nuestro interior una bella melodía, música profundamente poderosa e intrínsecamente bella que nos liberará de nosotros mismos. Para mí es de lo que se trata esta música.  

Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend.