domingo, 26 de febrero de 2012

Paul Winter - Callings

“El mago de los sonidos de la Tierra”

Llevo días añorando el mar. Quizás ese es el motivo de que me haya refugiado esta noche en Paul Winter , desde mi punto de vista mucho más que un músico.  Supe de él hace muchos años, cuando la New Age empezaba instalarse en mi casa. Lo escuché y me adoptó de inmediato. “Callings” (Llamadas) fue lo primero que saboreé de este saxofonista de Pensilvania, una auténtica sinfonía marina construida por un músico concienciado, cuya fama iba creciendo paulatinamente y cuyos méritos son incuestionables, como músico y como ecologista. Las ballenas eran seres fascinantes, pero saber que había un músico haciendo música con cantos de ballenas me parecía increíble.
 
Proveniente del mundo del jazz, su fusión con la world music supuso que el melancólico sonido de los instrumentos de viento empezara a dominar el tempo de sus composiciones, dotándolas de un espíritu libre y ecológico. Sus temas acaban siendo una conjunción de música y naturaleza: un bosque, un océano, un paraíso en el que el ritmo lo ponen por igual las olas o los truenos que la percusión, y donde la melodía puede proceder de un saxo, del aullido de un lobo o del canto de una ballena. Lo podéis comprobar en su discografía.
 
"Callings" es el resultado de varios años de investigación con mamíferos marinos, en especial con ballenas, y supone un hermoso y relajante, incluso optimista (que en estos tiempos no viene mal)  encuentro con estos seres que se encuentran permanentemente en peligro de extinción. Para hacer boca, Seal Eyes la pieza del disco que me cautivó, que dura 6:30 pero que goear me la ha dejado en 2:53. Lástima.



En esta fiesta acuática, tres temas más:  Lullaby from the great mother whale for the baby seal pups (Canción de cuna de la Abuela ballena a las crías de foca) una auténtica nana entre ballenas y focas, que crea emotivos y continuos diálogos entre los instrumentos (saxo, oboe, guitarra, cello, piano, órgano) y la naturaleza.


(A partir de ahora cerrad los ojos; los videos no son nada buenos)
Sea Joy (Mar Alegría)


Y Magdalena



Para acabar os invito a investigar sobre su música y especialmente sobre los eventos del “Winter Solstice” que se vienen celebrando desde hace 32 años.

lunes, 20 de febrero de 2012

Lo profundo es el aire

Una noche de música, escultura y poesía de la mano de Chillida, Guillén, Lertxundi y Bach. Una huída de la realidad.

Hay poetas, como Baudelaire, para quienes los olores, los perfumes, son de gran importancia.

Para Guillén, lo decisivo es lo que le entrega la mirada, es decir, la luz, el espacio, la ordenación de los objetos en el espacio, la presencia del aire. Cuando la creación poética y la creación volumétrica de la escultura se fusionan, se crean obras tan extraordinarias cómo la que realizó Eduardo Chillida “Lo Profundo es el aire” en homenaje a al poeta .
 
MÁS ALLÁ

(El alma vuelve al cuerpo,
Se dirige a los ojos
Y choca.) - ¡Luz! Me invade
Todo mi ser. ¡Asombro!

Intacto aún, enorme,
Rodea el tiempo. Ruidos
Irrumpen. ¡Cómo saltan
Sobre los amarillos

Todavía no agudos
De un sol hecho ternura
De rayo alboreado
Para estancia difusa,

Mientras van presentándose
Todas las consistencias
Que al disponerse en cosas
Me limitan, me centran!

¿Hubo un caos? Muy lejos
De su origen, me brinda
Por entre hervor de luz
Frescura en chispas. ¡Día!

Una seguridad
Se extiende, cunde, manda.
El esplendor aploma
La insinuada mañana.

Y la mañana pesa,
Vibra sobre mis ojos,
Que volverán a ver
Lo extraordinario: todo.

Todo está concentrado
Por siglos de raíz
Dentro de este minuto,
Eterno y para mí.

Y sobre los instantes
Que pasan de continuo
Voy salvando el presente,
Eternidad en vilo.

Corre la sangre, corre
Con fatal avidez.
A ciegas acumulo
Destino: quiero ser.

Ser, nada más. Y basta.
Es la absoluta dicha.
¡Con la esencia en silencio
Tanto se identifica!

¡Al azar de las suertes
Únicas de un tropel
Surgir entre los siglos,
Alzarse con el ser,

Y a la fuerza fundirse
Con la sonoridad
Más tenaz: sí, sí, sí,
La palabra del mar!

Todo me comunica,
Vencedor, hecho mundo,
Su brío para ser
De veras real, en triunfo.

Soy, más, estoy. Respiro.
Lo profundo es el aire.
La realidad me inventa,
Soy su leyenda. ¡Salve!
 
Esta noche, mi música nocturna quiere homenajear al escultor que abrió sus obras al espacio y al poeta del espacio y de la luz. Chillida y Jorge Guillén.

Fotografía de El Norte de Castilla

En esta ocasión, no es quien canta ni siquiera lo que se canta, lo profundo. Mientras nos guiamos por el Chillida Leku no sé cual es ni lo que dice la canción, sólo sé que es una pieza de Benito Lertxundi. Entre dos maravillosos temas instrumentales, su particular música regida por “tempos” propios, se apodera de nosotros con valores en crisis: paciencia, detallismo discreto, degustación serena… tres términos que Chillida subscribiría, sin duda.


Benito Lertxundi dijo un día que la estética de la tristeza le gustaba pero cualquiera que hemos estado allí sabemos que Chillida es aire, espacio, luz. Por eso el escultor era un apasionado de J. Sebastian Bach, porque su escultura es celebrativa y luminosa. La música de Bach, como el arte de Chillida, parece no tener principio ni fin, flota ingrávida en el tiempo, sin afirmar ni negar nada. Está ahí de una manera celebrativa. Os ofrezco su Suite francesa en si menor interpretada por el pianista argentino Miguel Ángel Estrella

Bach y Lertxundi, el mejor complemento para un homenaje al maestro-filósofo-escultor vasco.

El 1 de enero de 2011 el Chillida Leku cerraba sus puertas temporalmente a causa de la crisis; este 19 de marzo hará un año que saltó la triste noticia de su cierre definitivo. Una vez más este país nuestro demostró lo poco que ama a sus próceres.

"Desde el espacio
con su hermano el tiempo
bajo la gravedad insistente
con una luz para ver como no veo.
Entre el ya no y el todavía no
fui colocado.
El asombro ante lo que desconozco fue mi maestro.
Escuchando su inmensidad.
He tratado de mirar, no sé si he visto."

Eduardo Chillida, 1924-2002