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lunes, 31 de marzo de 2025

Nino Rota, más allá de "El Padrino"

La sencillez de un grandísimo compositor

El próximo 10 de abril se cumplirán 46 años del fallecimiento uno de los mayores compositores de la historia del cine, el italiano Nino Rota.

Fotografía: The Boston Globe

Su nombre generalmente despierta poca respuesta, incluso entre los asistentes a conciertos y músicos. Pero cuando se menciona la música de la película "El Padrino" de Francis Ford Coppola, a menudo se produce un destello de reconocimiento.

Pero para entonces, Nino Rota llevaba dos décadas componiendo música para el cine. Su éxito nació del trabajo junto a Federico Fellini componiendo bandas sonoras memorables como “La Dolce Vita” y “8½” convirtiéndose en uno de los compositores de bandas sonoras más influyentes del siglo XX. Durante su carrera, compuso música para más de 150 películas. Su estilo musical único combina influencias clásicas, jazz y música popular italiana, con melodías inolvidables que son inseparables de las imágenes en la pantalla.

Giovanni Rota Rinaldi fue un niño prodigio que nació en una familia de músicos. De formación clásica, a los 11 años compone el oratorio "L'ínfanzia di San Giovanni Battista" para coro y orquesta que se interpretó en 1923. A pesar de este prometedor comienzo y de que a lo largo de su carrera se demostrara como un consumado compositor de música clásica, fue en la música de cine donde encontró su verdadera vocación. No es sorprendente, pues, que sea más conocido tantas maravillosas partituras de película. Sin embargo, Nino Rota fue un gran compositor clásico de cientos de obras, incluyendo música de cámara, sacra, canciones y tres sinfonías. Y su actividad artística no terminó ahí, sino que también compuso diez óperas y cinco ballets. A esta faceta menos conocida del compositor italiano nos vamos a dedicar esta noche.

Empezaremos con dos piezas maravillosas: el Quinteto para flauta, oboe, viola, violonchelo y arpa y la Sonata para flauta y arpa, escritas con tan solo 24 y 26 años, respectivamente.

Esta Fantasía en sol se descubrió recientemente entre los últimos manuscritos examinados en su archivo de Venecia. Junto con los 15 Preludios, es una de las pocas obras de este compositor italiano para piano solo. Fue compuesta en la atmósfera opresiva de los últimos años de la guerra; en concreto, la compuso para su amigo el pianista Arturo Benedetti Michelangeli.  

Sigamos deleitándonos con esta Sonata en Re Mayor para clarinete y piano. Tranquila, como surgida de una tenue luz esta sonata compuesta en el año 1945, nos ofrece una imagen musical rebosante de luz mediterránea. Amabilidad, belleza, sencillez y placentero reposo se funden en esta pieza.

Nino Rota compuso este Divertimento concertante para contrabajo y orquesta entre 1967-1971, dedicado al gran contrabajista Franco Petracchi. La obra se estrenó en 1971 en Nápoles, con la Orchestra Scarlatti della Rai, con el propio Petracchi como solista y bajo la dirección de Luigi Urbini.

Las 5 Piezas Fáciles para flauta y piano fueron compuestas entre 1971 y 1972. Son pequeñas imágenes brillantes con sonidos muy simples y genuinos, que con la literatura infantil como referente.

Como he dicho antes, Rota también compuso también música de cámara. A este apartado pertenece este Trio para clarinete, cello y piano compuesto en 1973. El clarinete es el instrumento que sustituye al violín en otros tríos más convencionales.

El compositor italiano mostró una gran predilección por el arpa, aumentando su amor por el instrumento después de escuchar a Clelia Gatti Aldrovandi en una interpretación de su Quinteto. Animado, comenzó la escritura de una serie de composiciones: una Sonata para arpa y flauta, un Dueto para arpa y piano, la Zarabanda y Toccata y el Concierto para arpa.

Una de sus últimas obras, el Concierto para Violonchelo No. 2 (1977), demuestra su total maestría en la forma clásica, manteniendo la melodía lírica tan característica de su estilo.

Es una pena que su exitosa carrera como compositor de música de cine eclipsara en gran medida su faceta de creador de excelente música de cámara, sinfonías y óperas, cuando la realidad es que produjo un maravilloso legado del que se conoce poco. Acabaré con unas palabras suyas que nos muestran el talante de un hombre verdaderamente humilde y modesto, que de hecho fue un gran compositor.

“Si alguien descubre que todo lo que estoy tratando de expresar con mi música es un poco de nostalgia y mucho humor y optimismo, deberá saber que es exactamente como me gustaría ser recordado: con un poco de nostalgia, mucho optimismo y buen humor”.

Cuidaos mucho. Y cuidad la Cultura para que ella cuide de nosotros. A pesar de que Trump está sembrando el caos, que el bolsillo y las banderas quieren poner todo patas arriba en su propio beneficio, que cuando Europa ha despertado el dinosaurio seguía ahí, el arte es y será siempre un lugar de encuentro. Y no nos olvidemos de Gaza, ni de Ucrania, ni de Siria, Afganistán, Congo… ni de Valencia, ni de los 7291 muertos en las residencias de Madrid. Que la indiferencia no nos haga cómplices. Buenas noches.  Bona nit.  Boas noites. Bones nueches. Arratsalde on Надобраніч. طاب مساؤك. לילה טוב

Otras fuentes:

https://www.rtve.es/play/audios/cafe-zimmermann/nino-rota-trio-para-clarinete-cello-piano-021023/6980221/
https://www.rtve.es/play/audios/en-clave-de-5/nino-rota-primera-parte/5910133/
https://www.rtve.es/play/audios/perfil-de-estrellas/perfil-estrellas-nino-rota-19-06-20/5601746/
https://www.rtve.es/play/audios/no-es-un-dia-cualquiera/despertador-clasico-020716-2016-07-03t08-54-581031339/3652183/
https://www.rtve.es/play/audios/la-musica-y-el-cine/musica-cine-rota-mas-alla-padrino/6970704/
https://www.rtve.es/play/audios/el-cantor-de-cine/cantor-cine-coleccionable-01-casi-clasicos-musicas-no-cinematograficas-nino-rota-28-10-18/4815100/
https://www.gabrielblasberg.com/post/nino-rota-y-su-hermosa-sonata-para-clarinete-y-piano
https://www.melomanodigital.com/nino-rota-la-exitosa-socializacion-de-las-bandas-sonoras/
https://www.historiadelasinfonia.es/naciones/italia/siglo-xx-italia/rota/
https://www.buonaseraroma.it/nino-rota-opere-da-camera/
https://www.otraparte.org/agenda-cultural/musica/morricone-rota/




domingo, 15 de enero de 2012

Gustav Mahler

“Los que me conocen saben quién fui. Los demás no necesitan saberlo”

Este fue el epitafio que hizo poner en su lápida Gustav Mahler el compositor que con su muerte marcó el final de la vida privada de los personajes públicos tal y como muy bien explica este reportaje de El País en el centenario de su muerte el verano pasado: Mahler, el final de la privacidad. Esta noche se la dedico al hombre que con sus diez sinfonías (la última esbozada pero inconclusa) cambió el mundo de la música clásica. Seguramente me motivó la noticia de que hace un par de días, en el Avery Fisher Hall, una de las salas del Lincoln Center de Nueva York mientras transcurría el movimiento final de la su Novena Sinfonía interpretada por la Sinfónica de Nueva York y en medio de la sutil vibración de las dos arpas, los violines, violas y violonchelos, y muy por encima del contrabajo, apareció una marimba. Pero no se trataba de un instrumento de percusión, sino del ringtone característico de iPhone. Vergonzoso.

El universo sinfónico mahleriano es riquísimo y permite siempre descubrir nuevas sensaciones y significados. Su discografía es inmensa, repleta de reediciones y nuevas aportaciones. Mahler hizo de la sinfonía y la grandiosidad una forma de expresión personal única y un vehículo de evolución y desarrollo de la tradición germánica heredada desde Bach hasta Bruckner, pasando por Mozart, Beethoven, Brahms y Wagner, quien le influyó definitivamente durante su época de estudiante y del que se convirtió en uno de los más fieles intérpretes.

Nuestro gran compositor siempre tuvo la sensación de que la vida se le escapaba entre los dedos como el agua al cerrar la mano, sobre todo desde que viera consumirse durante meses entre fiebres reumáticas a su hermano Ernst, un año más joven que él. Al pie de su cama, inventaba todo tipo de cuentos de hadas para entretenerle, llenos de dragones y caballeros. Contarle cuentos a un niño de trece años que va a morir. Una situación paradójica, despiadadamente cruel, que hará mella en su corazón e inspirará el sorprendente tercer movimiento de su Primera Sinfonía 


La “Cuarta Sinfonía” es un buen ejemplo de algo que caracteriza toda su creación: una facilidad extrema para abarcar todos los registros emocionales que puede suscitar la música. Sus melodías pasan repentinamente de reflejar el anhelo de lo sublime y heroico a describir un regodeo sarcástico y grotesco. Una airosa marcha militar victoriosa se transmuta en unos cuantos compases en una lúgubre procesión funeraria. De lo alto a lo bajo y de lo inferior a lo superior. Para Mahler, una sinfonía debía abarcar la totalidad de la experiencia humana.



El adagietto de la Quinta Sinfonía fue inmortalizado en la película Muerte en Venecia. Esta sinfonía acompaña a toda la película y el adagietto corona el trágico y triste final de la misma.
Nadie que haya visto la obra de Visconti olvidará el exquisito cuarto movimiento de "la Quinta" de Mahler. Es una de esas piezas que suspenden el ánimo, como una profunda compresión del drama humano y que por eso son extremadamente difíciles de describir. Para mí, una verdadera canción de amor.

Su “Octava Sinfonía”, dicen los expertos, no es una obra que se pueda solamente escuchar. Hay que verla al mismo tiempo que se está interpretando. Porque su sobrecogedora monumentalidad tiene sus momentos (el Veni Creator o el finale), pero entre ambos extremos fluye un largo discurso en el que coros e instrumentos se dividen en pequeños grupos instrumentales y vocales casi camerísticos que se van moviendo musicalmente por la escena según un juego de timbres perfectamente establecido. Es la única sinfonía de Mahler que fue un éxito el día del estreno. 


Estaréis conmigo que la música de Mahler es como una espiral abierta hacia la exaltación de la tierra, de la vida, en la que la sinfonía actúa como espejo y síntesis del mundo y la voz, la canción, como su expresión mínima, la más íntima. Al término de su existencia, tanto la “Novena Sinfonía” como su famosísima Das Lied von der Erde (La canción de la tierra) estructuralmente llenas de auto-citas, de miradas retrospectivas hacia el camino musical recorrido, están impregnadas de melancolía y nostalgia. Melancolía que brota del amor a todo lo terrenal que, inevitablemente, habrá de abandonarse. Nostalgia de la tierra. Y de ahí el tono melancólico de la despedida, del adiós, que intenta dejar fluir esa voz, la voz de la tierra: "¡La tierra querida por todas partes / Florece en la primavera y reverdece de nuevo! / ¡Por todas partes y siempre la lejanía luce azul! / Siempre… siempre…".



Mahler ha sufrido periodos de ostracismo por culpa en parte a su carácter innovador y en gran medida por la llegada del nazismo a Europa y particularmente a Austria y Alemania, que la tachó de “degenerada”. Su condición de judío, también ayudó a que esto fuera posible Cuando era minusvalorado en vida por críticos y directores, afirmaba: “Mi tiempo llegará”. Y acertó. Sus sinfonías han ido creciendo en valoración, como un universo sonoro que integra felicidad y dolor, alegría y tristeza, y transmite dudas e intensas y complejas emociones. Un buen montón de esa emociones provocadas por la que fue su inspiración y su desasosiego, su mujer Alma Mahler. Pero esa es otra historia.