jueves, 20 de octubre de 2011

Raimon- Pais Basc

Por fin la Paz. GORA EUSKADI ASKATUTA!!



Pocos minutos después de las 7 de la tarde de este jueves llegó la noticia que ha convertido al 20 de octubre, para siempre, en una fecha histórica. ETA ha comunicado por fin el cese definitivo de la violencia.


Después de tantas esperanzas de Paz truncadas una y otra vez, por fin esta esperada noticia. Después de tantísimos despertares con noticias demoledoras, esta noche nos iremos a dormir con una paloma roja blanca y verde revoloteando sobre ustros sueños.


El 18 de mayo de 1968, Madrid, el Madrid que ahora es el de la “Espe”, entonces era la ciudad  del espíritu libre de los españoles que se enfrentaron a la dictadura franquista y la retaron acudiendo a un multitudinario recital interpretado en catalán por el cantautor valenciano Raimon. Fue en la Facultad de Económicas y quedó sellado en las memorias de los que se la jugaron y salieron a la calle para, al son del estribillo "Al vent"  plantar cara al régimen del dictador Franco.

Ocho años después, el año 76, fue un año de durísima represión policial, con la huelga casi general que había en las principales ciudades, las manifestaciones pro-amnistía y, por si fuera poco, los atentados de ambos signos que no hacían presagiar un buen desenlace al cambio democrático. En este marco revuelto es en el que Raimon pretende hacer cuatro recitales en Madrid, siendo un disco el testimonio sonoro del primero de ellos, el único que se celebró, en el que se intentó simbolizar la unidad de las fuerzas políticas de izquierdas. 

 “Per unes guantes hores ens varem sentir lliures
i qui ha sentit la Llibertat té més forces per viure”

En este tema, País Basc, la lucha del pueblo vasco era aplaudida por los asistentes igual que lo era en todas las manifestaciones.  Años después, en el 1997 esta misma canción fue abucheada por los madrileños que asistieron.
El país ya no era el mismo. Nunca lo será, pero esta noche he recuperado la sensación que vivíamos entonces.

domingo, 16 de octubre de 2011

RyuichIi Sakamoto

El pianista que dejó su alma en un glaciar para no aburrirse

Esta noche, aunque parezca extraño, no sé cómo empezar. Me gustaría que el batiburrillo de sensaciones y sentimientos acumulados esta semana se ordenaran por si solos, sin necesidad de pensar en ello, y se convirtieran en las palabras que ilustraran la música nocturna.




Durante la preparación del homenaje que el pasado jueves 13 de octubre dedicamos en el Auditori de Granollers a nuestro querido Simón Rosado teníamos que grabar mi voz leyendo su biografía. Por ello pensamos en la necesidad de una música de fondo que me acompañase. Jesús, acertadamente como casi siempre, eligió al inigualable Sakamoto. Cuántas veces nos hemos preguntado por qué hemos ignorado durante tanto tiempo a este hombre que además de deleitarnos con su música tiene una elaboradísima puesta en escena gracias a un elaborado diseño de iluminación.



El conjunto voz, imágenes y música de nuestro video fue espectacular. Al regresar de Granollers, exultantes por cómo había ido todo, en la radio de mi cocina se podía escuchar “Cuando los elefantes sueñan con la música”, de Radio 3. Su presentador, Carlos Galilea, nos ofrecía un excelente programa llamado Apuntes de Ryuichi Sakamoto con fragmentos de su libro 'La música os hará libres. Apuntes de una vida' pudimos escuchar obras de sus discos “Smoochy”, “Playing the piano”, “1996” “Out of noise” y “Casa”.  (os aconsejo que cliquéis en el enlace para deleitaros con el postcast) Para acabar de rematar el tema, hoy he sabido que el maravilloso pianista actuará el 18 de noviembre en el Palau de la Música dentro de la programación del Festival de Jazz de Barcelona. Lástima que la crisis y los recortes habidos y por venir, no me permitan darme el gusto de verlo en directo. Todo ello era, ahora lo sé, el preludio de una noche triste ante la pérdida de dos seres queridos en menos de veinticuatro horas, algo que me ha empujado a elegir a Ryuichi Sakamoto como portavoz de nuestro pesar. 




Es difícil escribir algo que valga la pena ser leído sobre este excepcional compositor, del que se ha dicho todo, seguramente por ser un hombre adelantado a su tiempo ya cuando formaba parte del trío Yellow Magic Orchestra, convirtiéndose en uno de los padres de la música electrónica. Tras su apariencia frágil e introvertida, descubrimos un artista sólido como pocos, con una intuición creativa pura, sin estridencias, despojado de prejuicios. Podríamos decir que tiene un sentido infantil, “travieso”, de la música: todo vale, todo es posible… Sus grandes influencias reconocidas y conocidas por todos, Bach, Debussy y los Beatles, hablan por sí solas. 




Este hombre menudo y elegante que gusta vestir a la última, presume de una gran capacidad de trabajo. Una gran verdad, sin duda. A lo largo de su densa carrera musical, Sakamoto se ha curtido en un sinfín de viajes musicales, trabajos experimentales en los que sus notas al piano son transformadas en bits electrónicos.  Aquí tenéis una visualización para el Tour INSEN junto a Alva Noto en 2005 en el que cada golpe de una tecla Sakamoto que envia una señal MIDI al 
al Yamaha Disklavier ofreciendo al azar en la pantalla un ajuste de patrones predefinidos.




También ha experimentado con la bossa nova, ha compuesto para anuncios publicitarios y ha colaborado con numerosos músicos de todos los lugares y todos los pelajes: Clásicos, Dj’s,  étnicos, etc.. Sin olvidar, claro está, sus bandas sonoras inolvidables: El último emperador, Tacones lejanos y Feliz Navidad, Mr. Lawrence.



La bestia negra de Sakamoto, según sus propias palabras, es el aburrimiento. Ha llegado a decir que se aburriría si tocase siempre el mismo repertorio, de ahí que suela subir al escenario con unas 60 partituras y una lista sin determinar. Cuentan que el adolescente Ryuichi tomaba el tren cada mañana para ir al instituto. Durante el trayecto, se distraía discerniendo todos y cada uno de los sonidos que podían escucharse en el vagón. Carraspeos de pasajeros, la vibración de las ventanas, el traqueteo en las vías. Cada día, escuchaba algo nuevo. Esta forma de matar el aburrimiento fue la semilla de su obra “Out of Noise” un disco que, según él mismo ha asegurado, reflejaba su estado anímico.




"Grabé sobre un glaciar y debajo del Océano Ártico. Tengo la sensación de que dejé mi alma en ese glaciar y me está llamando para que vuelva a recuperarla".