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lunes, 30 de marzo de 2015

Golijov: La Pasión según San Marcos

Una Pasión en clave latinoamericana

Para estos días de Semana Santa, en muchos lugares se habrán programado conciertos de orquesta y coro de música barroca de Johann Sebastian Bach . Muy probablemente se habrá podido escuchar su “Pasión según San Mateo” que tendrá como firme competidor su “Pasión según San Juan” aunque según parece Bach incluso llegó a componer una “Pasión según San Marcos”, pero ésta no se ha llegado a localizar.

Tríptico de La Pasión (pintura flamenca del siglo XV)
Las Pasiones están basadas en textos sobre la historia bíblica de la pasión de Cristo con una acción dramática: una parte del narrador (evangelista), las palabras y réplicas de los personajes individuales (soliloquistas) y las exclamaciones de la muchedumbre (turbae). Desde un principio, su interpretación en las iglesias se efectuaba con papeles asignados: Cristo (sacerdote), evangelista (diácono) y los soliloquistas y turbae (subdiáconos). Su evolución llega hasta nuestros días.


El primer tipo de obras de este género fueron las Pasiones motetísticas, en las que el texto de los Evangelios se compone en forma polifónicamente desarrollada. A la manera de los motetes, la Pasión se divide en fragmentos con sujetos nuevos, con imitaciones y cambios del número de voces (el evangelista siempre está a cuatro voces, los soliloquistas a dos o tres voces y los coros a cuatro o cinco voces). El primer ejemplo de este tipo de composición fue compuesto hacia el 1500. En el siglo XVII se suman a las Pasiones corales para la comunidad, el acompañamiento del bajo continuo y de la orquesta, así como arias a la manera de canciones con texto propio. 

Viga de la Pasión. Pintura románica con influencias bizantinas
Esta evolución dio como resultado la aparición de la Pasión oratorial, a la que se incorporaron las formas de la ópera y el oratorio. Con la utilización de textos libres se producen nuevas posibilidades para la creación de diversas escenas, así como para la estructura general. La “Pasión según San Mateo” de Bach es la Pasión oratorial más extensa y se divide en dos partes con tres dobles coros, trece corales, once ariosos y quince arias.

La Crucifixión. Andrea Mantegna 1457
Durante la segunda mitad del siglo XVIII y en el siglo XIX se crearon oratorios de la Pasión y, más breves, cantatas de la Pasión, que no ponían música a textos bíblicos, sino sólo a textos libres sobre el hecho de la Pasión. En las Pasiones modernas del siglo XX se utilizan todas las posibilidades descriptivas musicales. La compositora soviética Sofía Gubaidulina (1931) compuso Johannes passion; Wolfgang Rihm (1952) se basó en el Evangelio de Lucas para su obra; Tan Dun (1957), de origen chino, ofreció en su Pasión una conjunción de visiones occidentales y orientales del relato mítico; mientras que el argentino Osvaldo Golijov compuso La pasión según San Marcos un encargo que la Internationale Bachakademie de Stuttgart realizó, en el año 2000, a cuatro compositores para homenajear a Johann Sebastian Bach en el 250 aniversario de su muerte.

Me paro un momento en Osvaldo Golijov  un compositor argentino que nació en 1960. Estudió música en su país y después en Europa, contando con maestros como George Crumb y Oliver Knussen. Actualmente vive en Estados Unidos y es el compositor de la Orquesta Sinfónica de Chicago. Cuenta entre sus composiciones con una ópera con guion de David Henry Hwang basada en el poeta Federico García Lorca titulada Aindamar.

Su La pasión según San Marcos  es un enorme trabajo ambientado en varios eventos bíblicos de la vida de Jesús relatados por Marcos en El Nuevo Testamento mientras dibuja paralelos con íconos de la historia latinoamericana. Golijov resalta, por ejemplo, las similitudes entre la vida de Jesús y el Che Guevara (traición y veneración) y sacerdotes argentinos durante los tiempos de la dictadura.

Esta Pasión ha llamado mi atención porque se trata de una obra moderna cantada en español (es la única Pasión que conozco en nuestro idioma), aunque no excluye textos en otros idiomas. En ella podemos encontrar textos de góspel, kadish, un poema de Rosalía de Castro (Lúa descolorida, el diamante de toda la Pasión) y extractos de la Biblia, especialmente del Evangelio según san Marcos. Se trata de un concierto de voces e instrumentos folclóricos que recuerdan las celebraciones de los Viernes Santo en los pueblos. Es la primera vez que yo sepa que se mezclan ritmos latinos, africanos, judíos y del sur de América para tratar un tema tan solemne. 

La composición, como se puede leer en la partitura original, si bien es de Golijov, tiene movimientos en los que el mismo autor agradece y reconoce los aportes hechos por músicos que desde el inicio forman parte del grupo de intérpretes, así como otros de cuya fuente él tomó las ideas a desarrollar, por cierto muy a tono con los tiempos actuales, con el trabajo colaborativo tan en boga en la red, sólo que en el caso de la Pasión, el papel del compositor ha sido fundamental especialmente para darle continuidad y coherencia a la diversidad y variedad de elementos que la integran.

En cuanto a los ritmos latinoamericanos se encuentran el son, la samba, o el mambo. De las raíces más directamente africanas, los ritmos que “cantan” los tambores batá. De España, el flamenco, con cajón y palmas y una fantasía sobre canción tradicional flamenca (inspiración de la Niña de los Peines). En el movimiento de la Agonía, se siente el tango. En lo que respecta a la danza se incluyen la “capoeira” y la danza afrocubana, a cargo de dos solistas. El coro también se mueve, reforzando con el cuerpo la intención del canto.

El compositor en una entrevista a la revista Venezuela Sinfónica nombra la figura de Gustav Mahler, para el cual una sinfonía debía ser todo un universo en sí misma. "En ese momento, la orquesta y el lenguaje sinfónico podían contener todo el universo expresivo, al menos de la civilización occidental pero cien años después si la música clásica quiere expresar todo lo que se puede expresar o crear un universo; no podemos reducirnos a la orquesta de Mahler". 

El cambio de foco es, pues, radical. La narración de la obra no se hace de manera literal, sino que Golijov prefirió, en algunos pasajes, intercalar el texto bíblico con poemas y rezos de distintas culturas y ponerlo en voz de varios narradores, que pueden ser voces masculinas o femeninas. El vía crucis transcurre en alguna plaza entre Cuba y el Brasil; la música es consecuentemente caribeña, aunque hay también otras fuentes: flamenco, giros brasileños, algún aire piazzolleano combinado con el scat del jazz (en la “Agonía” de Jesús, “aparta el cáliz de mí”), además de un estilo minimalista que remite a Steve Reich.

Cristo con la Cruz a cuestas. Tiziano. 1506
En la Pasión se muestran distintas maneras de cantar. A lo largo de la obra se puede escuchar desde cante jondo a un canto de aire gregoriano y otro tipo jazz. Se hace uso del canto popular, abierto a distintas sonoridades, así como del canto lírico, como si el compositor hubiera querido asignar a cada emoción, a cada episodio, la fuerza expresiva vinculada a la región cultural más afín, sea ésta proveniente de Africa, Brasil o España.  La parte instrumental  es sumamente interesante ya que el papel de la percusión, las cuerdas y de la orquesta son tan protagonistas como el coro y los solistas.

Por si os interesa el libreto en pdf, clicad aquí

Son muchas las causas para el gran éxito  que tuvo La Pasión de Golijov. Con todo, y más allá de la increíble profusión de ideas, de la creatividad, de la mezcla de elementos más académicos con los más populares, de la música o de las voces, el secreto del gran impacto está en la unidad conceptual que la atraviesa de principio a fin y en la capacidad desplegada por Golijov para poner en acción esos elementos, tan variopintos e inusuales, musical y dramáticamente, de forma atrapante y contundente.

El resultado es una obra interesantísima, que marca la entrada triunfal de la música sacra latinoamericana contemporánea en el panorama mundial.


Podéis gozar de la obra completa en este video para haceros una idea del conjunto escénico. 


O con mejor calidad de sonido, en este enlace de goear.



domingo, 20 de enero de 2013

Arvo Pärt

"El rey del minimalismo sacro"

Quienes amamos la música sin prejuicios quedamos sorprendidos ante compositores contemporáneos que tienen como finalidad conmover todos los sentimientos humanos. Por esa conexión cósmica que provoca el compartir sueños, Antonia Toscano quiso mostrarme algo que la conmovió: el Pari Intervallo de Arvo Pärt


Se lo agradecí por la complicidad que, sin saberlo, se establecía una vez más, porque lo compartió sin conocer que Arvo Pärt tiene reservado un lugar en mi búsqueda de la belleza por derecho propio. Su música religiosa me parece sublime pero cuando me cautivó para siempre y se quedó a vivir conmigo fue en noviembre de 2010 al escuchar por primera vez su Spiegel Im Spiegel.

El arrullo de apertura es un apacible y melancólico abrazo entre Sergej Bezrodny en el piano y Vladimir Spivakov en el violín, donde cada nota marcha graciosamente adelante, como ascendiendo una frágil escalera. Un bellísimo tema con economía de notas, con leves variaciones sobre algunas de ellas, donde los silencios dicen tanto o más que las notas ejecutadas. El video es perfecto.


Descubrí a Arvo Pärt, allá por el 2007, por dos vías diferentes: La primera a través de Keith Jarrett y Gidon Kremer en su interpretación del Tabula Rasa, que me fascinó con solo escucharla una vez. En ella descubrí por primera vez cómo Pärt busca la hermosura en los juegos con los silencios o con las construcciones sencillas ("He descubierto que es suficiente una sola nota cuando está muy bien tocada", dijo al respecto) La segunda, a través del Hilliard Ensemble con su interpretación de La Pasión según San Juan. 


A poco que se indague se puede percibir que Arvo Pärt es un tesoro nacional viviente para Estonia. Identificado como un minimalismo sacro o santo o sagrado, durante años tuvo que abandonar la composición de gran formato como resultado de la persecución del régimen soviético y su policía de la cultura contra los creadores que no se sujetaran a los cánones del "realismo socialista".  Por ello, las primeras obras de Arvo Pärt son conocidas como “obras de sufrimiento”, al estar escritas en unas condiciones extremas de control religioso en la antigua Unión Soviética. Por ejemplo, la inclusión en su Credo de la frase “Creo en Jesucristo” fue objeto de la censura estalinista, y tras la composición de un sinnúmero de bandas sonoras y un concienzudo estudio sobre polifonía europea, se instaló en Berlín tras adquirir la nacionalidad austriaca.

En las últimas tres décadas de su trabajo, Arbo Pärt ha trabajado casi exclusivamente con textos de carácter sagrado, ganándose con ello una merecida reputación como el principal compositor religioso de esta época a caballo de dos siglos. Por ello, quizás, el año pasado vio la luz una maravillosa obra Adam’s Lament en la que describe el dolor y la pena que Adán siente por la pérdida del favor de Dios y del paraíso. Para llevar adelante esta composición Pärt se basó en los textos de San Silouan El Atonita, monje ortodoxo del monasterio de Athos fallecido en 1938 y que fue canonizado por la iglesia ortodoxa en 1987.

Pero más allá de esta mirada religiosa,  esta composición de 24 minutos fue un encargo que recibió el compositor estonio durante la capitalidad europea de Estambul (2010) y de Tallin (2011) y según Arvo Pärt trata de ser un reencuentro entre Oriente y Occidente una llamada al diálogo entre las dos mundos politico-culturales.

Escuchad con atención esta obra llena de momentos poderosos, frágiles, monumentales y de ternura. Todo ello con una minuciosa precisión en la que las sílabas, la puntuación y la acentuación de la música crean una fusión perfecta.


En palabras del propio Pärt “el nombre de Adán es un término colectivo que hace referencia no solo a la Humanidad, sino a cada individuo particular más allá de su época, clase social o creencia religiosa. Y este colectivo Adán ha sufrido y se ha lamentado por toda la tierra durante milenios. Adán, nuestro ancestro, anticipó la tragedia humana que estaba por venir y sintió que él era el responsable, que esta tragedia era la consecuencia de su acto pecaminoso. Por ello sufrió todos los cataclismos de la humanidad sumido en la más profunda de las desesperaciones, inconsolable en su agonía.”

Sé que me alargo, ha sido un domingo plácido de poesía y música a la que le he podido dedicar tiempo (divino tesoro), es decir, que me lo he dedicado a mí. Pero no por ello voy a dejar pasar la ocasión de hablar de La Pasión según San Juan, (Passio Domini Nostri Jesu Christi secundum Joannem) una de esas composiciones carente de dramatismo, en la que Pärt usa la técnica "tintinnabuli" (del tintinnabulum Latino, una campana), que recupera la tradición del canto gregoriano. Esta instrumentada para tenor, bajo, cuarteto vocal, coro, oboe, fagote, violín, cello y órgano. La obra, de unos 70 minutos de duración, se ejecuta en una sola sección sin interrupciones. El acompañamiento musical, apenas se percibe, pues el coro y los solistas cantan los versos de manera continua con pocas variaciones. Es una obra que transmite un sentimiento de paz, serenidad y recogimiento que tanto necesitamos.