domingo, 14 de abril de 2013

Clannad

“Buscad la belleza, es la única forma de protesta que merece la pena en este asqueroso mundo”



Durante muchos años, en mis periodos de vacaciones, esperaba este tema, Theme From Harry's Game, sintonía del programa "Diálogos 3" a las 3 de la tarde en Radio 3, en el que Ramón Trecet nos descubría música diferente, música que en muchas ocasiones nos llevaba allí donde la imaginación de aprendices de pensadores quería llegar pero no lo conseguía sola.

Digo "nos llevaba" porque para ambos, para Jesús y para mí, Diálogos era un programa especial. Así, también nos íbamos dando cuenta de que nos parecíamos más de lo que pudiera pensarse, que además de las grandes cosas también compartíamos las pequeñas. Fueron muchos años descubriendo maravillas. Ese tipo de radio fue un verdadero milagro. Nos abrió la puerta a un mundo nuevo y nos enseñó que había otras posibilidades, otras músicas, otras tradiciones y otras sensibilidades; que valía la pena conocerlas y disfrutarlas. “Buscad la belleza, es la única forma de protesta que merece la pena en este asqueroso mundo” decía siempre al acabar el programa.

Pero, dejémonos de nostalgias y hablemos de música. Sobre Clannad cabe decir que para muchos amantes de la música es el grupo de los O'Braonáin, (Brennan), los hermanos y tíos de la cantante Enya, verdadero referente, tal es la importancia y magnitud de esta artista irlandesa que sólo estuvo dos años con ellos, antes de iniciar su carrera en solitario.

Compuesto por Pól y Ciarán para una conocida serie de televisión acerca de la violencia en Irlanda del Norte e incluida años más tarde en la banda sonora del conocido film "Juego de patriotas", el tema de El Juego de Harry es una de esas canciones de belleza delicada y con la profunda emoción que emerge de la sinceridad de lo tradicional, que me dejan noqueada. Es verdad que es una pieza sencilla, pero de sonoridad… atmosférica… y con trabajo vocal de enorme intensidad. Fueron sin duda esos coros y la voz de Máire Brennan los que condujeron al éxito del grupo.

La letra originalmente está inspirada en un texto celta sobre la guerra. En el video se puede leer la traducción. La única parte no traducida es "Fol lol the doh, fol the day", que en castellano equivaldría a "tra la la ". Al escucharla se entiende por qué buscar la belleza es una forma de protesta.

De su primer disco ‘Macalla‘ dos temas Caisleán Óir, o como In a Lifetime, en el que colabora Bono de U2. Cerrad los ojos y preparaos a soñar.

Siúil a Rún es un tema tradicional irlandés que narra el lamento de una mujer que ve marchar a su pareja a la guerra, aunque le muestra comprensión, apoyo y soporte. El origen de la canción no está claro, aunque se supone que procede de finales del siglo XVII, pues se refiere al Vuelo de los Gansos Salvajes de la Revolución Gloriosa, que partieron de Irlanda a Francia. De las dos versiones que he escuchado ésta es, sin duda, la más hermosa.


De su el álbum LegendLady Marian, de la banda sonora de la serie Robin of Sherwood  cuyo primer episodio se emitió en 1984 una pieza instrumental que nos lleva hasta el corazón mismo de Robin Hood.


La radio, la palabra, la música, la sensibilidad, la delicadeza, las emociones, lo sutil, lo exclusivo, el tiempo que se para… Yo sigo buscando la belleza. De hecho este blog es un intento de ello. La busco y, cuando la encuentro, la comparto. Porque quizás sea verdad que esta forma de protesta es la única manera real de cambiar este asqueroso (injusto, desquiciado, cruel…) mundo.

domingo, 24 de marzo de 2013

Shemekia Copeland

“Un vendaval de voz y sentimiento”

Dicen que el blues es un estado mental,
un manual para aprender a llorar,
la banda sonora del desamor,
un gato en celo oculto en un callejón.
(Joaquín Sabina)


El blues refleja incluso en su nombre una profunda sensación de tristeza y melancolía. Su propósito, sin embargo, tanto para el artista como para el oyente, es el de superar aquellos sentimientos y elevar el espíritu. Tal y como el legendario guitarrista de blues, B. B. King lo describe: “El blues es dolor, pero un dolor que causa regocijo”. “Es una música mágica y una música que sana”, agrega el pianista de jazz y blues, Eli Yamin.

Con Shemekia Copeland me crucé ayer, de regreso de un concierto de guitarra en Barcelona, cuando íbamos por la Ruta 61, "una carretera nacional estadounidense que va desde la ciudad de New Orleans en Louisiana hasta la frontera con Canadá. Discurre paralela al Río Mississippi, y atraviesa de lleno el Delta de Mississippi, que tanto significado tiene para el blues. Una ruta importante en las migraciones de músicos negros del jazz y del blues del sur al norte, a Memphis, a Saint Louis, y de manera destacada a Chicago". El presentador de este programa de Radio 3, Justin Coe, pronunció su nombre con un acento americano tan perfecto que me las he visto y deseado para saber quién era la dueña de este torrente de voz y sentimiento que dice estar Casada con el blues”.


Siguiendo un poco su trayectoria en seguida se percibe que era un “alma vieja” a tierna edad, una cantante de blues hecha al molde de Koko Taylor y Etta James, capaz de expresar una gran emoción con la empatía y la sensualidad de su voz.

Hija del legendario guitarrista de blues Johnny Clyde Copeland, Shemekia literalmente creció en el blues. Empezó a cantar cuando tenía tan solo 8 años, en el show de su padre, en el Cotton Club, que pronto descubrió el magnetismo que la voz de su hija tenía para el público. Cuando a los quince años la salud de su padre comenzó a fallar, su perspectiva cambió. "Fue como si un interruptor se encendiera en mi cabeza. Yo quería cantar", dice ella. "Se convirtió en un deseo y una necesidad. Tuve que hacerlo”

Yo creo que la genética sólo no puede explicar su inmenso talento. Dueña de una voz privilegiada, posee además esa característica tan difícil de conseguir, y tan subjetiva, además, que es el talento interpretativo. Luego de haber sido instruida en el blues tejano por su padre que era de Louisiana, su música viene del fondo de su corazón... y de las calles de Harlem, donde nació en 1979, y donde creció, en el que conviven artistas callejeros con cantantes de gospel o bandas tocando en parques locales.

Tras una actuación, Bruce Iglauer, presidente del sello Alligátor Records la ficha para su discográfica. En la edición de su debut, “Turn The Heat Up” la crítica coincidió en señalarla como una gran promesa, un huracán por moldear; y fans de todas las edades fueron conscientes de que un nuevo talento había llegado. Su canción solitaria original en el álbum, Ghetto Child, mostró las habilidades incipientes de la cantante.



Copeland pasó así de ser adolescente advenediza a una de las voces más prominentes en el blues, ostentando el título de "Reina del Blues" en el Festival de Blues de Chicago en 2011. Shemekia ganó su corona con una serie de grabaciones de alta calidad y una programación de la gira implacable que la llevó a todos los festivales importantes, desde Europa a Irak hasta una memorable actuación en la Casa Blanca compartiendo cartel con Buddy Guy, Mick Jagger, Jeff Beck, BB King y otros grandes, con una voz que, desde luego no es un susurro. No Whisper 


En su último trabajo “33 1/3” quiere mostrarse mucho más cercana a sus raíces que en otros trabajos, pero dejando que el góspel y el rock permeen algo de sus interpretaciones. Shemekia se mueve por diversos temas que marcan la complejidad de la era que vivimos, como la violencia contra la mujer, la demagogia religiosa y el clima que se vive por la depresión económica. Además de sus composiciones originales nos ofrece versiones de temas de Sam Cooke, Bob Dylan y, como es ya una costumbre, de su padre. Shemekia Copeland tiene 33 años y 1/3 de edad, una cifra que sirve para bautizar este álbum y  que, además, funciona perfectamente para la edición en vinilo, pues a esta velocidad giran los discos en este formato. Llena aún de juventud, la cantante se muestra ya veterana y sabia, plena de energía que sabe dirigir en cada una de sus canciones sin poner restricciones a su talento natural.... otra vez .One More Time 


"Siempre he querido ser un cantante de blues", dice Shemekia. "Nunca quise ser otra cosa. Hay tantas personas para quienes el blues no era su género de elección, sino que aterrizaron aquí porque fueron rechazadas en otra parte. Ese nunca fue mi el caso. Quiero ver esta música evolucionar y crecer, y para que eso suceda, tengo que evolucionar y crecer como artista. Tengo que ser capaz de cantar una canción folk de Bob Dylan o una canción country Randy Weeks y reinterpretarlo en el contexto de los blues. Está en el corazón de casi todas las otras formas de la música americana. Es un género que cuenta historias”

Espero que este paseo a través de Shemekia Copeland por "el dolor que sana" os haya agradado tanto como a mí.