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jueves, 31 de diciembre de 2020

Agnes Obel, compositora de la noche

Un día durante el confinamiento, en Spotify escuché ese tipo de canción que te hace poner el oído preguntándote ¿Quién es esta mujer? ¿A quién pertenece esa voz? Una voz soberbia, llena de belleza emocional, sostenida por un piano (un instrumento que adoro). Todo ello acompañado a veces por el contrabajo o el arpa, sin enmascararlo. Esa voz resultó ser la de una compositora y cantante danesa Agnes Obel. A causa de la pandemia, acababa de posponer su concierto en la sala Barts de Barcelona.  Sólo tiene cuatro álbumes, pero con ellos ha forjado su exitosa carrera en su país natal durante la última década. Éxito al que ha llegado a pesar de (o tal vez debido a) un estilo muy poco convencional.  Su dulzura melódica y sus paisajes sonoros me conquistaron desde el primer momento. 

Agnes creció en Copenhague, en un hogar con inclinaciones musicales: su padre era un músico de jazz y su madre, jurista, era a su vez una reconocida pianista clásica. En ese ambiente aprendió muy pronto a tocar el piano. “No tuve una infancia como la de mis amigos que son músicos clásicos. No practiqué todas las horas del día, no fui al conservatorio '”, dice. Había mucha música, pero estaba más dispersa, y como resultado, tengo un conocimiento musical mucho más amplio. Ha sido bueno que haya tocado algo de jazz, aunque no me he especializado en él. Y toqué algo de piano clásico cuando era pequeña, así que sé un poco sobre eso. Siento que he estado expuesta a muchos géneros, pero siempre me he guiado por mis propios intereses".

Su profesora de piano clásico le dio siempre un consejo: toca aquello que te guste, haz solo aquello con lo que disfrutes. Sin embargo, a los 17 años deja los estudios en el instituto que le había dado la oportunidad de profundizar en la música con idea de dedicarse a la producción y de aprender el oficio de la grabación. Quizás por eso todos sus trabajos son de producción propia y, en su mayoría, grabados en casa.

Fotografía de laphille

Tenía treinta años cuando, finalmente, lanzó Philharmonics, el álbum que inició su carrera en solitario en 2010 con el que consiguió seis discos de platino en Dinamarca y tuvo excelentes resultados de ventas en varios países europeos.  El caudal de emociones que había acumulado a lo largo de los años lo vuelca en este sobrio trabajo. Es un trabajo puro, austero y equilibrado. Me encanta la mezcla instrumental y la atmósfera melancólica. No me extraña que tuviera el éxito de la crítica sobre todo en su país.

Fotografía de dw

Si me pidierias que escogiera una sola canción para describir la personalidad y el estilo de esta cantante para mi es, sin duda, Riverside, de éste su primer álbum, uno de los más escuchados en las plataformas de música en streaming. El tema contiene los elementos más característicos del trabajo de la artista: el piano, acompañado de cuerdas, y una delicada voz que cuenta una historia. (¡qué pena no saber inglés!)


En sus temas instrumentales queda demostrada la influencia que ella reconoce de Erik Satie o Debussy, como sucede en Falling, Catching.

Pero si tengo que elegir la canción del disco que más me llega, sin duda es Smoke and Mirrors. Ese piano…

El álbum “Aventine” le siguió tres años después. Es otro trabajo austero, fascinante por su fluidez y armonía. Alguien lo describió con precisión como "un maravilloso álbum de otoño". La instrumental Setember Song es también una pieza emblemática de su estilo; tiene un ritmo que toma al oyente de la mano y lo sumerge en el tema.

Otras pistas para mí muy notables son Fuel to Fire, con ese piano especialmente hipnótico, la inquietante The Curse y la totalmente cautivadora Dorian.

Para su tercer álbum, Citizen of Glass  (2016), Agnes Obel decidió agregar nuevos colores a su paleta musical: un sintetizador monofónico de finales de los años 20 llamado Trautonium, pero también la modulación de voces electrónicas, una propuesta un poco “fantasmal” que la ayudó a establecerse en el extranjero.  Los arreglos de cuerdas son más ambiciosos. Citizen of Glass es un álbum conceptual, un proyecto que nace de un drama familiar. La muerte de su padre fue el punto de partida, pero fue después de leer un artículo en la revista Der Spiegel, sobre "el humano o el ciudadano de cristal", que Obel encontró la inspiración. Un disco, según sus propias palabras, "sobre cómo la tecnología distorsiona nuestra percepción de la realidad y crea una paranoia, en el sentido de cómo creemos ciertas cosas". También, "sobre nuestra forma de mostrarnos al mundo y sobre cómo las redes sociales están cambiando nuestra mente". De este álbum empecemos con Familiar. Impresionante el juego de segundas voces.

Si sus dos primeros discos fueron más íntimos, más centrados en la voz y el piano, (por ello me gustan más) en este trabajo se ve claramente cómo la artista quiere explorar sus posibilidades experimentando su relación tanto con los instrumentos de cuerda como con su manera de multiplicar la propia voz. Los instrumentos de cuerda son más… misteriosos. También hay más percusión. Esto es lo primero que se escucha en la primera pieza Strecht Your Eyes.

Pero la cancion de este álbum que más me gusta es Golden Green, delicada canción que preserva la fragilidad de “Aventine”.

Myopia, su cuarto y último trabajo de larga duración, el primero que publica con la prestigiosa Deutsche Grammophon y el segundo de canciones autoproducidas en su estudio casero de Berlín, continua en la línea de voces afinadas, perfeccionando sus nocturnos espectrales, al borde del abismo melancólico tan acorde a los tiempos que vivimos. Es un disco elegante pero inmerso en una gélida soledad que le aleja cada vez más de sus orígenes. Las voces más lentas que ayudaron a “Citizen of Glass” a hacernos sentir tan de otro mundo, aparecen desde el principio. Preciosas son Camera's Rolling y Broken Sleep, este último corte, un himno al insomnio antes del amanecer en el que muchas nos podemos identificar.

El cierre íntimo de Won't You Call Me me parece bellísimo, ofrece la calidez suficiente para sugerir que un deshielo podría ser posible mientras se mantiene la vibración fantasmal de todo lo anterior.

La artista danesa compone siempre de noche. Para crear su último álbum, trabajó durante dos años en la oscuridad nocturna, retirada en su estudio berlinés.  Canta en inglés y casi siempre toca con una banda compuesta exclusivamente por mujeres, cumpliendo un antiguo deseo secreto de encontrar otras mujeres interesadas en esta escena musical. Su postura es política en la medida en que ella es simplemente su "yo artístico": “Escuchar y ver las cosas de una manera nueva, para que puedas experimentar las cosas desde los ojos de otra persona”, para Obel, es en sí mismo un acto político.

Fotografia Sala Barts

Una hermosa voz para acabar este annus horribilis que hemos vivido, para darnos un lamentón en al alma; otra voz femenina para acompañarnos en nuestra nocturnidad. Sé qué no es una fecha para detenernos en esta entrada, pero he pensado que puede ser una buena manera de desearos un buen año. Así que Feliz Año a todas y a todos. El 2021 será mejor, eso seguro. No me puedo imaginar que pueda ser peor. Y quiero desearos lo mejor reivindicando, una vez más, que la Cultura es segura, que es y será siempre un medio para alcanzar la Libertad y sobrevivir en este universo tan triste. Porque en toda época de crisis la Cultura nos ha salvado.

Bon any nou. Ein gutes neues jahr/ prost neujahr. Štastný nový rok. Uspješna nova Godina. Godt nytår.  Urte berri on. Šťastný nový rok. Srečno novo leto. Onnellista uutta vuotta. Bonne année. Feliz aninovo. Καλή χρονιά. Gelukkig nieuwjaar. Boldog új évet. Happy new year. Felice anno nuovo/ buon anno nuevo. Godt nyttår. Szczesliwego nowego Roku. Feliz ano novo. La mulţi ani. Сновым годом. Gott nytt år. 新年快. Manigong bagong taon. 새해 많이 받으세요. Selamat tahun baru. あけましておめでとうございます. สวัสดีปีใหม่ Teshi delek. Yeni yılınız kutlu olsun. Gelukkige nuwejaar. سنة جديدة سعيدة . Umwaka mwiza. Heri za mwaka mpya. Barka da sabuwar shekara. Kiortame pivdluaritlo. Bonan novja.  Hauoli makahiki hou. Felix sit annus novus. Rogüerohory!!!!!

¡Cuidaos mucho!




Otras fuentes   
https://elpais.com/cultura/2020/02/06/babelia/1581006023_260243.html
https://www.agnesobel.com/
https://www.abc.es/cultura/musica/abci-agnes-obel-mente-aparato-tecnologico-sesgado-202002210058_noticia.html
https://elpais.com/cultura/2017/07/31/babelia/1501514690_727177.html
https://www.dodmagazine.es/grupos-indie/agnes-obel/

viernes, 27 de noviembre de 2020

Melanie de Biasio: en la oscuridad están todos los colores

 Entre el desasosiego y la incertidumbre que nos provoca la pandemia, la vibrante colmena cibernética convertida en un estercolero y, a pesar de todo, el ritmo implacable de la vida, hay un lugar especial para los álbumes que suspenden el tiempo. Eso es lo que pretendo esta noche, suspender el tiempo. Porque, una vez más, la música es la mejor forma de evasión.

La primera vez que escuché a Melanie de Biasio fue hace ahora más o menos 6 años, cuando se anunció en los medios jazzísticos su primera actuación en España, en el Cartagena Jazz Festival. Me gustó mucho, así que anoté su nombre en la lista (siempre las listas ordenando mi cabeza y mi vida) a la que van a parar aquellas voces o artistas que me impactan, sorprenden, emocionan o despiertan mi curiosidad. Y allí se quedó, a la espera de que algo me volviera a conectar con su nombre y zambullirme en su voz para compartirlo luego con vosotros. Por fin sucedió, cuando Facebook me recordó que hace un año volvió a participar en el mismo festival. El viaje a través de su trayectoria ha sido espectacular.

Imágen de Today FM

Esta cantante belga, gamine y de voz suave, compositora, multinstrumentista y productora nació en Charleroi, Bélgica, en una familia italiana originaria de Venecia, y creció escuchando a María Callas, David Bowie, Pink Floyd y Jeff. Buckley. Si bien estos nombres no influenciaron su música, sí que fueron importantes para abrir su mente y desarrollar su sensibilidad artística. Seis años después de haberla descubierto, he podido comprobar que su marca registrada sigue siendo la misma: un sonido oscuro pero lleno de sensualidad. Inicialmente, se hablaba de ella como “una nueva voz del jazz”, aunque del jazz “d'autres univers”, de otro mundo, por así decirlo, una definición muy acertada, sin duda, tal y como se puede apreciar profundizando en su corta discografía.

Imágen de Last FM

Su primer álbum “A Stomach Is Burning” (2007), reconocido como el mejor álbum de jazz de ese año en los premios nacionales Les Octaves de la Musique de su Bélgica natal, un álbum vocal de jazz en directo, está muy cerca del sonido “humeante”, por decirlo de alguna manera, con el que sueñas tropezar en un pub o club de jazz. Preferiblemente en París o Nueva York en, digamos, 1959. (¿os hacéis a la idea?) Este disco me ha atrapado; quizás de todos el que más. Los tiempos que nos están tocando vivir no son ajenos a esta emoción, supongo. El suyo, digámoslo de salida, es un discurso minimalista y oscuro, verdaderamente vanguardista (encajaría perfectamente en el MOMA, en la Tate Modern o en el Reina Sofía) No es amable, pero sí extraordinario, algo verdaderamente diferente, audaz, arriesgado e, insisto, artístico, en el sentido más global de la palabra arte. Y también misterioso y sombrío: negro es su color.

He elegido estas cuatro canciones como podía haber elegido otras cuatro ¡O todas!. Quizás le debería haber dedicado un monográfico a su primer álbum. Por ello os propongo que cuando necesitéis refugiaros en vosotros mismos, cerreis los ojos y escuchéis todo el disco. En cada tema, De Biasio transmite sus estados de ánimo, lo que le hace cantar, lo que a veces le quema el estómago, lo que le da energía para plasmar sus sentimientos en notas, palabras, y compartir todo ello con nosotros, a su manera. No os extrañéis si mientras la escucháis sentís un escalofrío. Su “fuego”, ese que siente en el estómago, importa; es un fuego que se extiende entre las personas que la escuchan.  

Voy a hacer un paréntesis para incluir este video de una actuación de 2008. La cantante belga interpreta My Man's Gone Now un tema de la ópera de Gershwin, Porgy and Bess, incluído en el álbum. En esta ocasión, lo que más me ha sorprendido es su imagen.

Han pasado 7 años. “Me gusta el espacio en la oscuridad porque puedes imaginar tantas cosas”. De Biasio se refiere con ello en esta entrevista al ambiente inquietante y nocturno de su segundo álbum, “No Deal”, aparecido después de un largo silencio. 

Imágen de Songkick

“Cuando voy al cine, eso es lo que realmente me gusta”, continúa, “estar sumida en las tinieblas y poder imaginar tantas cosas. Creo que también es luminoso, en la oscuridad están todos los colores". Sin embargo, a pesar de sus tonos aparentemente monocromáticos, una atmósfera muy sombría y su instrumentación minimalista, todo el disco, canciones que luchan existencialmente con temas de amor y vida (qué haría yo sin el translator), está salpicado de fragmentos relucientes.  Aunque, para mí, sobre todo resplandece su fascinante voz. Me hipnotiza.

“No Deal” no respira alegría. Son siete canciones a través de las cuales su propia voz fluye con gracia, a veces desapareciendo por completo. La estética de “menos es más” del álbum impregna la música de manera casi cinematográfica. Quizás por ello ha expresado en más de una ocasión que en el futuro le gustaría componer bandas sonoras de películas. Sin embargo, sobre todo quiere que su música estimule la imaginación de las personas. “Quiero difundir buenas vibraciones y realizar conciertos y compartir mi música, y espero que este disco le dé un espacio al oyente para soñar, descansar o pasar un buen rato”, dice. "Lo importante para mí con “No Deal” era crear un espacio sin tiempo y dejar que el oyente pusiera sus propias emociones".

La cantante también toca la flauta, un instrumento que estudió en el Conservatoire Royal de Bruselas. Fijaos que buena instrumentista es, también.

Venerada por muchos en su país natal como la Billie Holiday belga (para ser justos, es cierto que también hay algo inquietante en su voz), desafía esta comparación con la icónica cantante en su versión de I'm Gonna Leave You de Nina Simone, un tema que De Biasio reinventa brillantemente.

 “No Deal” alcanzó el top 5 en Bélgica. El disco enamoró entre otros al DJ de la BBC , Gilles Peterson, quien le propuso coordinar un disco de remezclas: “No Deal Remixed” (2014) Para ser sincera, olvidaos de este experimento. Este “remixed”, es decepcionante; le falta alma. Me suena a un tocadiscos bajado de revoluciones con mezclas que totalmente disruptivas. Una oportunidad perdida para hacer algo realmente interesante con una materia prima tan fantástica.

(Aquí debería insertar uno o dos vídeos de este trabajo, pero os los evito...aunque quizás sea cosa de la edad... de la mía, quiero decir)

Sigamos, pues. Con la crítica del mundo del jazz y el público de clubs ya conquistados, ¿qué sería lo siguiente? ¿Era el momento de hacer algo más accesible, como un par de singles pop, por ejemplo? Pues, todo lo contrario. Melanie nos apabulla con “Blackened Cities”, una continuación de su trayectoria nada al uso, consistente en un único tema de 24 minutos y 19 segundos. La cantante pasa por alto los géneros, los mastica, los fusiona, se apropia de la atmósfera y nos ofrece un cuaderno sonoro de viaje, grabado en directo en estudio con su banda habitual, un trabajo basado en sus impresiones de las ciudades posindustriales que De Biasio visitó en su gira internacional: Detroit, Mánchester, su Charleroi natal, Bilbao... Ciudades de fachadas ennegrecidas pero orgullosas de sí mismas, luchando por sobrevivir. Eco sonoro de paisajes industriales. Economía acústica en un extraño equilibrio emocional. Escuchad el humo arremolinándose sobre la ciudad.  ¿O es viento? Una voz de sirena está llamando a través del humo y el silencio. No hay mucho de la voz de Melanie en el álbum. No se trata sólo de ella, se trata del paisaje urbano y su creación, de hacer que cobre vida.  

Llegamos a 2017. Son años difíciles, extraños y confusos, que mueren ahogados bajo toneladas de soluciones a la crisis que no llegan, de anuncios de futuras “grandes cosas”, de objetos de deseo al alcance de unos pocos. Años frágiles como el papel de arroz. Como si el mundo fuera un supermercado gigante de cuyas estanterías podemos sacar lo que más nos gusta, pequeñas cosas producidas de forma económica, rápida y sin otro interés que el lucro. El capitalismo de rostro humano no llegó. En medio de ese desconcierto, esta cantante de jazz que, debido a una infección pulmonar que contrajo en una gira se retira con un ordenador y algunos instrumentos, y tan sólo con su talento, crea “Lillies”, última entrega hasta la fecha de Melanie de Biasio. 

Si lo comparamos con el inmediatamente anterior, el álbum parece más luminoso, más cálido, más "pop". Pero es una falsa impresión. Lo que viene de la soledad sólo puede ser una representación de la propia profundidad. Y ya sabemos que lo profundo acostumbra a ser oscuro si no lo iluminas desde fuera. Los temas siguen siendo sombríos y perturbadores, aunque un poco más sofisticados. La apertura, por ejemplo, de Your freedom is the end of me (Las lágrimas no son sangre, pero cómo fluyen), no es el mejor estímulo para provocar una sonrisa.

En el siguiente video, Brother, unos acordes de guitarra acompañan maravillosamente la voz autosuficiente de Melanie. Y el tiempo se detiene. (Hermano. Sabemos que es un camino difícil para cada uno. Pero juntos haremos que la libertad llegue.)


Para acabar, quiero resaltar Afro Blue. Esta canción fue el primer estándar de jazz latino construido sobre un ritmo cruzado típico africano, escrito por Mongo Santamaria en 1959. Muchas son las versiones; siempre el mismo tema con música muy diferente. Como la versión de Melanie. Con su interpretación, De Biasio hace una versión como de cine negro, en la que la posible frontera entre pop y jazz ha desaparecido por completo.

 
          
        Quedaos con la siguiente interpretación en vivo de 2018. Esta versión en directo, entrando con la flauta en lugar del piano de la versión anterior, con una orquestación que no parece tal, me parece sublime, espectacular, magnífica. Expresa esperanza, fe en un futuro mejor, pero al mismo tiempo también cierta melancolía. Es esa combinación de atmósferas lo que la convierte en una pieza musical tan fascinante. Vale la pena escucharla y comparar.

 

Cuando en 2017  la entrevistaron en París para  la presentación de “Lilies” le preguntaron ¿Cómo definirías tu universo? Su respuesta puede sorprendernos: Jazz o no Jazz, no me encuentro en todos estos términos, pero a la vez, necesitamos este tipo de referencias. Me vienen a la mente las palabras atmósfera y espacio, también diría cinematográfica y Orquesta Cinematográfica.  Sin embargo, para ellaJazz significa libertad” “Es libertad para transmitir el estado de ánimo en el que se encuentra en el presente. En mi música hay mucha improvisación, pero no es una improvisación de jazz con muchas notas o virtuosismo. Para mí, improvisar significa construir algo. Cuando actuamos en directo tenemos repertorio, pero las canciones se eligen quince minutos antes del show. Todos mis conciertos se construyen mediante la improvisación colectiva basada pero no sabemos cómo va a ser y es diferente en cada concierto”.  Espero ansiosa que pase por aquí para poder disfrutar de verla en directo.

Imágen de RREVERB.com

Se acabó. Después de tantas horas dedicación, de saborear cada tema, la conclusión es una: Si obviamos “No Deal Remixied”, considero que no hay una canción de Melanie de Biasio que no valga la pena escuchar. Creo que puede conectar intensamente con ciertos estados de ánimo de los que nadie nos libramos. 

Como despedida, os explicaré una anécdota. Hace unos días me reía de mi misma (es muy sano). Buscando una de mis publicaciones de años atrás puede ver la evolución de este blog, cómo al inicio eran entradas de una sola canción con textos relativamente cortos, y cómo han ido evolucionando a entradas cada vez más detalladas y profundas sobre la trayectoria del artista protagonista nocturno. ¡Qué locura!, pensé. ¡Tengo el comportamiento de una adicta! Y me conjuré a  que en el siguiente post (éste) sería más comedida. Así que, si habéis llegado hasta aquí, gracias, porque el fracaso de mi propósito ha sido absoluto. 

Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ রাত্রি. Laku noć. Bon lannwit. Fie. 

¡Cuidaos mucho!

Otras fuentes:
https://www.laverdad.es/planes/jazz-vanguardia-soul-20191115003438-ntvo.html
https://www.rtve.es/alacarta/audios/cuando-los-elefantes-suenan-con-la-musica/cuando-elefantes-suenan-musica-leyla-mccalla-melanie-biasio-07-02-14/2384193/
https://www.facebook.com/MelanieDeBiasioOfficial
https://www.naiz.eus/es/hemeroteca/7k/editions/7k_2017-11-19-06-00/hemeroteca_articles/melanie-de-biasio
https://www.discogs.com/es/artist/3282691-Melanie-De-Biasio
https://www.laopiniondemurcia.es/descubre-fds/2019/11/15/stacey-kent-melanie-biasio-protagonistas/1068320.html








lunes, 21 de mayo de 2018

Emel

La voz de la esperanza tunecina


Su nombre significa “esperanza” en árabe. El mismo sentimiento que la cantante que quiero presentaros esta noche, Emel Mathlouthi, supo transmitir a una juventud tunecina anhelante por reconquistar la libertad perdida bajo el régimen de Ben Ali. Su canción Kelmti Horra (Mi palabra es libre), interpretada de forma espontánea durante las protestas de la Revolución de los Jazmines en 2011, dio la vuelta al mundo convirtiéndola en “la voz de la primavera árabe”. "Somos hombres libres que no tienen miedo", dice. "Somos los secretos que nunca mueren / y somos las voces de los que se resisten".



"La canción nació en la playa en el festival de cine de Kelibia. Por algún tiempo tuve en mente esos versos sin encontrar la melodía correcta. La magia sucedió esa noche”.

Cuando empezó la revolución tunecina, desencadenada por la autoinmolación del vendedor callejero tunecino Mohamed Bouazizi a fines de diciembre de 2010, Emel vivía en París, donde se había mudado hacía dos años, para poder cultivar, expresar y compartir su arte con los demás porque su música había sido prohibida por el gobierno tunecino. “En Túnez no había espacio para poder realizar todo eso (…) Cuando ocurrió la revolución, una de mis canciones explotó y trajo luz a todo el trabajo que estaba haciendo”. Fue una verdadera suerte que eso fuera así ya que el poder creativo de su obra está acorde con el poder ideológico.

Habiendo crecido en Túnez durante el régimen autoritario de Zine El-Abidine Ben Ali, Emel comenzó a escribir canciones de protesta allá por el 2004. “Empecé a escribir canciones a los 10 años, pero entendí el gran poder que tienen para sacudirse de la apatía escuchando a Björk y Joan Baez". 

Escuchando su álbum debut, "Kelmti Horra" (2012), y su último lanzamiento, "Ensen" (2017), parecería que en el centro de la musicalidad de Mathlouthi se encuentra un profundo rechazo a los límites culturales o conceptuales, y, como respuesta, el deseo de intentar su disolución. Su trabajo resulta, por lo tanto, un hipnótico y cautivador remolino de diferentes instrumentos, ritmos, culturas, tiempos, influencias e incluso idiomas.


Es el caso, por ejemplo, de la canción Nací en Palestina (en inglés, "I born in Palestine"), cuyas letras son en español y en árabe. Aunque Mathlouthi añadió las letras árabes en su versión de la canción, e imaginó a Palestina como la fuente geográfica de su protesta, ella basó su interpretación en una canción llamada Nací en Alamo  (en inglés, "I born in Alamo"), presentada en la película "Vengo" (2000).

En esta canción trata de describir el sufrimiento de un hipotético ciudadano palestino que su voz (traduciendo del español) grita: "No tengo lugar, no tengo país, no tengo patria". Con mis dedos hago fuego, y con mi corazón canto, las cuerdas de mi corazón lloran”. Cuando el ciudadano palestino canta en árabe, repite los mismos versos cantados previamente en español, pero estos culminan con las palabras "mi historia no puede borrarse".


No estamos obligados, como nuestros hermanos y hermanas palestinos, a entrar en la línea de fuego para defender nuestros derechos, pero estamos obligados a mostrar solidaridad y a crear presión para que lo que hace Israel se tenga en cuenta. #Gaza #stopthekilling#stoparmingisrael escribió en su cuenta de Facebook ante la reciente masacre de Gaza.

Siete años después de aquella revolución, las composiciones de la artista, principalmente en árabe y con influencias que van de la canción protesta al heavy metal pasando por el trip-hop, escapan a cualquier intento de clasificación. Mezcla de ritmos electrónicos y de instrumentos tradicionales tunecinos, la música de Mathlouthi es libre y su afán por experimentar y reinventarse es constante.

   

Sus vibrantes letras se escuchan hoy en los escenarios de medio mundo, pero  la cantante lamenta no tener más visibilidad en su país, donde solo ha actuado una vez en los últimos seis años. “Prefiero guardar una relación intacta con Túnez. A veces estoy enfadada y a veces no. Quedan muchas cosas por hacer” afirmó a su paso por Madrid el pasado abril.  

Un ejemplo claro de todo lo que queda por hacer es lo que pasa cada año después de la revolución con la llegada del Ramadán, algo que suscita un profundo debate sobre los límites de la libertad de conciencia defendidos en su Constitución. Esta semana, un grupo de ONG, entre ellas la galardonada Liga Tunecina de losDerechos Humanos, han dirigido una carta abierta al presidente de la República, Beji Caïd Essebsi, para reclamar que el Estado respete la libertad religiosa durante el mes sagrado islámico, que prescribe el ayuno durante las horas de luz diurna. Las organizaciones exigen que este año las autoridades no obliguen al cierre de cafés y restaurantes, ni arresten aquellas personas que coman o fumen en público. El año pasado, un total de cinco personas fueron condenadas a un mes de prisión por romper el ayuno en espacios públicos.

Hace un par de días, El País publicaba la lucha de la juventud tunecina por su libertad real y por el cambio. Cuatro años después de haber aprobado una nueva Constitución democrática, Túnez se halla inmersa aún en un proceso de renegociación de sus normas sociales. La Carta Magna garantiza la libertad de conciencia en el artículo 6, algo que choca con diversas leyes y circulares previas, así como con algunas costumbres. Entre ellas, la que obliga a los comercios de restauración que quieran abrir sus puertas durante Ramadán a que lo hagan con disimulo. Así, la mayoría cubren sus cristales con cartones o periódicos. El hecho de que, siete años después de la caída de la dictadura de Ben Alí, todavía no se haya constituido el Tribunal Constitucional por falta de consenso entre los partidos dificulta la depuración de las normas anticonstitucionales. Pero volvamos a la voz de la esperanza...

"La voz de Emel Mathlouthi siente como si el corazón de un ave fuera incendiado por el punto más profundo del océano, un fuego que nadie puede extinguir espera el punto más alto del cielo. Pero el pájaro no quiere que su corazón deje de arder, por lo que el viento puede seguir recogiendo sus cenizas doradas y espolvorearlas sobre los labios grises, secos y hambrientos de la belleza " (Anónimo)



La voz Emel Mathhlouthi tiene el aroma del jazmín, dulce y palpitante como la primavera árabe, canciones en boca de miles de jóvenes tunecinos que reclamaban derechos básicos de todo ser humano, el trabajo, la libertad, la dignidad, convirtieron en himnos. Primavera entumecida, ahora muy lejos. "Pero no todo está perdido. Hasta ese sueño que había tenido una visión de la luz de una realidad diferente existe y resiste, dará escalofríos a cualquier nueva dictadura" garantiza Emel.



Definiéndose a sí misma como una "revolucionaria", también defiende enérgicamente los derechos de las mujeres en el mundo árabe y, en 2014, participó en el documental de Ayat Najafi , No Land's Song, que protesta por la condición de cantantes y artistas en el Irán de Ahmadinejad.

En su cuenta de Facebbok he podido leer este mensaje después de una actuación para chavales en El Cairo: La actuación más increíble en mi vida ocurrió ayer en este barrio. Queremos hacer mucho más para que las personas vivan en condiciones iguales pero mientras tanto la cultura debe ser llevada a todos y en todas partes. Hasta que lleguemos allí, vamos a seguir luchando.
Su trabajo musical y su larga lucha política fueron recompensados ​​con una nominación en 2015 por Popmatters y una actuación individual en la ceremonia del Premio Nobel de la Paz en 2015. "Fue más allá de lo que podría haber esperado", dijo en una entrevista telefónica desde la ciudad de Nueva York.


Siempre fiel a su relación entre su búsqueda musical y su compromiso político y social, Mathlouthi lanzó su segundo álbum, “Ensen”, el año pasado, representando la culminación de su viaje artístico. Cantado casi en su totalidad en árabe, el álbum utiliza la combinación única de ritmos norteafricanos y ritmos eléctricos modernos que siempre ha sido característica de su trabajo. Experimentad la intensidad poderosa de su voz y descubrid las profundidades de su trabajo musical.


Los latidos atronadores y las texturas incendiarias electrónicas abundan. Sus movimientos en el escenario pueden ser siniestros, a veces hace piruetas, a veces acechando amenazadoramente alrededor de sus compañeros de banda, como si se rompiera a cada paso cual bailarín moderno.

 Una canción, Ensen Dhaif, está dedicada a "personas que tienen que soportar el peso y todas las batallas para que un porcentaje muy pequeño pueda disfrutar del poder". Lo cierto es que no resulta extraño la apropiación que se hizo de su música: los ritmos bombásticos de este single invitan a la acción, y su hermosa voz conecta revolución con tradición. Las imágenes de su videoclip oficial son impactantes. 


Todavía tenemos que sentir el dolor de los demás. Esa es la base de que no vayamos hacia la deshumanización. Ese es mi gran punto. Entonces eso es político. Odio la palabra político hoy más que nunca porque es muy sucio. El arte tiene que encontrar una nueva definición para luchar, para asociarse. Creo que mi arte siempre se va a preocupar. Me siento más cómoda agregando [ese término] a mi arte que agregar el término político”.

 Fuentes
http://www.cafebabel.es/cultura/articulo/emel-mathlouthi-la-rebelde-de-jazmin.html

https://pitchfork.com/features/rising/9949-why-the-world-needs-emel-mathlouthis-anthems-against-the-dictatorship-machine/

domingo, 2 de febrero de 2014

Sílvia Pérez Cruz

La cantante que recuperó el alma de la música 

El flamenco me llega al estómago, saca mi parte más animal. El jazz me enseñó a improvisar, a reaccionar en una décima de segundo. Cantar boleros con el grupo de Javier Colina fue todo un máster, siento debilidad por las canciones más tristes”

Así es Sílvia Pérez Cruz La que había sido componente de Las Migas todo lo cuenta con una sencillez tremenda, conecta contigo con una velocidad pasmosa. Sonríe, te gana y te canta una en catalán, una en castellano, una en brasilero… En esa voz que parece rebotar en un paladar de caoba noble, en esa vibración acolchada, caben el jazz, el fado, el flamenco y casi lo que quiera.
Cruz no es ni por asomo una cantante ostentosa, de esas que gritan, se rompen en pedazos y se rasgan la camisa a cada rato. Portadora de una voz nuclear, sólo la hace estallar cuando el estómago se lo pide. No canta demostrando, canta sintiendo. No va de artista, es artista. Y sería ya mucho con cantar así, pero además Cruz ha compuesto y coarreglado estas canciones, algunas de las cuales demuestran que tiene un talento compositivo tremendo.

La primera vez que la escuché fue gracias, como no, a Jesús que compartió conmigo este emocionante descubrimiento.


VEINTE AÑOS 
Qué te importa que te ame
si tú no me quieres ya
El amor que ya ha pasado
no se debe recordar.

Fui la ilusión de tu vida
un día lejano ya,
hoy represento el pasado
no me puedo conformar.

Si las cosas que uno quiere
se pudieran alcanzar
tú me quisieras lo mismo
que veinte años atrás.

Con qué tristeza miramos
un amor que se nos va
es un pedazo del alma
que se arranca sin piedad

11 de noviembre” fue su primer disco, una obra muy personal, sobria, sin concesiones, donde Silvia Pérez Cruz se muestra sincera, sin maquillaje. Planteado como un homenaje a la memoria de Cástor Pérez (el padre de Sílvia falleció el 11 de noviembre de 2010) el disco termina revelándose como un impresionante trabajo de catarsis personal, un recorrido emocional de primer orden amparado en el derroche vocal tan característico de Sílvia, en un trabajo que le sirve tanto como para presentarse en solitario como para inaugurar su faceta de letrista. Temas de marcada vocación personal escritos a lo largo de los últimos años, alternados con versiones como la de Moon River y versos musicalizados de Feliu Formosa o Maria Mercè Marçal trufan un álbum que tiene en la canción homónima “11 de Novembre” su principal razón de ser.
A continuación ‘Pare Meu‘”, una canción que conmovería hasta a las piedras.
Cuando era una niña su bandera fue  “Alfonsina y el Mar” de Mercedes Sosa.  ¡Una niña cantando el drama de una poeta que se suicida! Desde entonces tiene un crédito tan ilimitado que su gran reto ha sido saber utilizar correctamente tamaño capital. Resulta un persona tan transparente, cálida y dulce que nadie piensa pueda desaprovecharlo, pues no solo perderíamos una artista sino incluso un pequeño rincón de los ensueños, ese reservado a las personas que se desea que jamás se pierdan astillándonos así la esperanza.

Su inocencia musical y sus irrefrenables ganas de superación me tienen conmovida. Espero que os haya llegado a lo más hondo. Buenas noches. Bona nit.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Ayo.

La calma antes de la tempestad; una revelación hecha de tierra y sangre.

Hay voces que son capaces de dejarme prendada por completo. Y eso me ha pasado… otra vez. Si por algo soy y seré, al menos durante bastante tiempo, una fan indiscutible de las redes sociales es por hallazgos como éste. Julia Corral uno de esos contactos facebookeros con los que conectas ideológica y emocionalmente desde un principio, me dio a conocer a esta cantante alemana de  raíces nigerianas y espíritu francés. Y a ella, a su vez, lo hizo su amigo Demetrio. Va por los dos con todo mi agradecimiento.

A sus 30 años, Joy Olasunmibo Ogunmakin, conocida artísticamente por su pseudónimo Ayo. (escrito con un punto debajo o detrás de la o, porque sin ello se remite a un juego de mesa popular entre los yoruba), tiene una voz de cantante de jazz de los años cuarenta. Los adjetivos que después de toda una tarde escuchando sus temas definen desde mi punto de vista su trabajo son interminables: Acústica, intimista, extrovertida, cómplice, sensual, alegre, triste, agridulce, inconformista, viajera... Una voz única, frágil, cálida, llena de pequeños matices, que transmite sensualidad, humildad y fuerza a partes iguales… un ritmo suave, lento, con una raíz reggae, olor a jazz y sabor a intensidad que me han capturado. Ella misma es una mezcla musical en la que se conjugan perfectamente estilos totalmente diferentes.

Su nombre, que en yoruba significa “alegría”, empieza a sonar desde que en 2006 sacara el que fue su álbum debut, “Joyful” un disco cargado de estilo, elegancia, producido cuidadosamente y en el que su voz es la auténtica protagonista. En este disco, Ayo. canta y toca la guitarra acústica y el piano. El álbum fue grabado en Nueva York casi en directo en sólo cinco días.  El resultado es una colección de canciones agridulces, doce canciones llenas de sus experiencias y de las de la gente con la que se ha cruzado en el camino.  Llora, ríe y nos mueve con ella con absoluta sencillez.  Se esfuerza por compartir, de forma natural y sincera, sus historias para poder llegar a los demás, movidas únicamente por sus experiencias en la vida y por sus sueños.

Si os submergís en él comprobaréis  cómo esta atractiva artista con mezcla de razas, con facciones delicadas y un cuerpo esbelto (para comprobar su belleza os invito a visitar esta galería de fotos) que irradia alegría  nos invita a escuchar un mundo de músicas más que la música del mundo.

Empecemos con el tema que Julia compartió conmigo, abriéndome la puerta a esta maravilla de mujer : Life Is Real

Para sus desgarradoras letras y canciones echa mano de una vida muy complicada.   Porque Ayo. es nómada desde que nació el 14 de septiembre de 1980 en Frechen, cerca de Colonia, Alemania, de padre nigeriano y madre rumana de etnia gitana. Por ello creció en una comunidad gitana que le ha aportado riqueza racial a todas las canciones. En su infancia tuvo que pasar un largo periodo alejada de su madre. Luego de estudiar algo de piano y violín, y aprender a tocar la guitarra, Ayo. escribe su primera canción a los 15 años acerca de su madre. Su gusto musical fue influenciado por su padre: una gran selección de discos de vinilo que incluía Pink Floyd, Fela Kuti, Donny Hathaway, Jimmy Cliff y Bob Marley. Cuando su padre, que trabajaba a tiempo parcial como DJ mientras estudiaba ingeniería en Alemania, descubrió su talento como cantante grabó un primer demo con ella en un estudio y le permitió abandonar la escuela a la edad de dieciocho años.
What's love
A los 21 años Ayo. se trasladó a Londres y más tarde vivió en París y Nueva York. Durante su estancia en París, su talento musical fue descubierto por un público más amplio, dando al principio sus conciertos en solitario. Tras estancias también en lugares como Rumanía, Nigeria o Alemania, en la actualidad, Ayo. pasa su vida entre Paris y Nueva York, dos capitales que con presión resumen su identidad musical. 
En 2009, Ayo. fue nombrada representante de UNICEF para promover el derecho a la educación para todos los niños en el mundo.

How Many Times
A todo lo anteriormente dicho le debemos añadir una interpretación musical excelente, que crea el colofón ideal para unos temas y una voz llamados a quedarse en nuestra cabeza durante mucho tiempo.

Para acabar mi selección, el que fue el single del disco en el concierto en vivo que dio en el Olympia de París grabados entre el 13 y el 14 de marzo de 2007: Down On My Knees
A partir de aquí, el resto de videos. (Cuando redacté esta entrada, eran grabaciones en directo del concierto pero los derechos de autor me los han eliminado. 11 años depués restauro la entrada con otros vídeos). Ideal para una noche de sábado o cualquiera de insomnio. Son nada más y nada menos que 11 pero ¡valen TANTO la pena! que no he sido capaz de elegir. Perdonadme.
Con todos vosotros Ayo.!!
Without You
Letter by Letter
Only you
Help Is Coming
Girls
What Is Love
And It's Supposed to Be Love
Watching You
Neva Been
Cerrando el círculo , acabando por donde empezamos, con la grabación en vivo del tema que me ha enganchado a esta mujer para siempre: Live is real
 Espero que a vosotr@ también.

sábado, 8 de octubre de 2011

Janis Joplin

Esta noche quiero gritar

Siempre me ha fascinado Janis Joplin, la cantante blanca con alma de negra, su voz rasgada y su personalidad atormentada que amaba la Libertad. Un genio con una vida marcada por las desgracias y el desamparo. La soledad y la inseguridad le llevaron a los 17 años a sentir de pronto la tristeza, "los blues". Y perdió la batalla que entabló por ser feliz: nunca lo consiguió. Como Jimi Hendrix, Jim Morrison o Brian Jones, Janis dejó la vida demasiado pronto. O la Vida la dejó a ella. La estrella solitaria que brilló intensísimamente en el firmamento del rock se fue apagando por culpa de las drogas y el alcohol. El pasado 4 de octubre hizo 41 años de su muerte.

Su canción Cry baby es un grito de socorro desgarrador, un profundo llanto reclamando cariño y amor. He oído esta canción cientos de veces, y aún me sigue poniendo los pelos de punta.

Llora nene, llora nene, llora nene,
Cariño, bienvenido de nuevo a casa,
Ya sé que ella te dijo, cariño,
Ya sé que ella te dijo que te amaba mucho más que yo
Sí, lo único que sé es que ella te dejó
Y tú juras que no sabes por qué,
Pero sabes, cariño, que siempre, siempre estaré cerca
En caso de que me quieras,
Vamos y llora, llora nene, llora nene, llora nene,
Oh, cariño, bienvenido de nuevo a casa

¿No sabes, cariño,
Que nadie te amará nunca como yo trato de hacerlo?
¿Quién aliviará todo tu dolor, cariño, y también toda tu angustia?
Pero si tú me necesitas, sabes que siempre estaré cerca
En caso de que me quieras, vamos y llora, llora nene,
Llora nene, llora nene, como siempre dices que haces

Y cuando vagabas por todo el mundo, chico,
Decías que tratabas de encontrar el final del camino,
Después podrías descubrir que el camino acaba en Detroit
Cariño, el camino también puede acabar en Katmandú,
Puedes ir por todo el mundo
Tratando de encontrar algo que hacer con tu vida, nene,
Cuando en realidad sólo has de hacer una cosa bien
Sólo tienes que hacer una cosa bien en este mundo,
Nene, tienes una mujer esperándote aquí
Lo único que tienes que hacer
Es ser por una vez un buen hombre con una mujer
Y ese será el final del camino, nene

Sé que tienes más lágrimas para compartir, nene,
Así que vamos, vamos, vamos, vamos, vamos,
Y llora, llora nene, llora nene, llora nene,
Oh, ¿nunca te sentiste un poco solo, querido?
Quiero que vayamos, que vayamos ahora con tu mamá
Y si alguna vez quieres un poco de amor de una mujer
Ven nene, nene, nene, nene, llora nene.

La amiga de los negros, como la llamaban despectivamente sus amigos de clase, vivió a tope, con prisa y sin pausa.


Janis tiene una versión muy especial Summertime que hizo cambiar el sentido de canción de cuna con el que fue compuesta originalmente una aria de la opera “Porgy an Bess” compuesta en los 30 por George Gershwin, Ira Gershwin y Dubose Heyward el autor de la novela Porgy en la que se basa la opera. Summertime es un lamento bastante sensual complementado de forma extraordinaria con la ronca voz de Janis. 


Esta extraordinaria cantante era dueña de una pasional voz capaz de cortar la respiración. Cuando su garganta rompía a cantar encerrando su llanto de blues, rezumando soledad y dolor, sobrecogía el corazón. Cada noche hago el amor con 25.000 personas en el escenario y luego me vuelvo sola a casa”.
Piece Of My Heart es uno de sus temas más famosos y una de sus piezas de “marca”. La grabó en marzo de 1968 y apareció por primera vez en el mítico “Cheap Thrills”. No obstante, la versión original es la que grabó un año antes Erma Franklin, la hermana mayor de Aretha.


A las seis semanas de su muerte, vio la luz el disco “Pearl”, que fue un éxito y se mantuvo en el número uno de ventas durante 14 semanas. El disco rinde dos homenajes: el tema “Mercedes Benz” a capela, la última canción que Janis grabó y la canción Buried Alive in the Blues sólo con música, sin la voz de Janis que habría debido cantarla. Dejó en testamento 10.000 dólares a sus amigos para que celebraran su muerte con una fiesta salvaje.


Hay muchas versiones sobre su muerte: unas más dulces y condescendientes; otras más siniestras. Pero, como leí el día del aniversario de su muerte en ABC “lo que cuenta es que las cenizas de Janis fueron aventadas sobre el Océano Pacífico y algunas noches de verano y de luna llena, desde el fondo del mar emerge una sirena con los antebrazos jodidos de verdad por los pinchazos, y que una voz que surgen de lo más hondo de la Tierra conmueve incluso a los tiburones”
La voz de Janis Joplin resuena esta noche en mi interior como un cincel recordando que estoy viva, que puedo sentir amor, dolor o algo distinto.