lunes, 1 de junio de 2026

Recordando a Cat Stevens

 La maravillosa delicadeza del músico que tenía los ojos de gato

En la música no abundan las figuras que están de paso. La música, la fama, es siempre una meta y rara vez un medio, un lugar en el que uno está de paso. Ese es el caso de Cat Stevens. El cantante tuvo una irrupción tremenda en la música siendo muy joven. Sus canciones tranquilas, evocadoras y poéticas conectaron con un enorme público a comienzos de los años setenta y sus discos vendieron millones de copias.

Foto de Dioses y monstruos

La vida del gato Stevens siempre estuvo llena de avatares místicos religiosos que le llevaron a una verdadera crisis de identidad. Un día aquel famoso joven que ya había superado una tuberculosis estaba nadando en las playas de Malibú cuando tuvo un susto, uno que le cambió la vida. Tras ver la muerte de cerca, Stevens se alejó de la música y se convirtió al islam.  Siete años después de publicar “Tea for the Tillerman” (1970), un disco que marcó la cima del cantante, Cat Stevens cambiaba su nombre por el de Yusuf Islam. Hasta entonces había sido un hippie bueno deseoso de vivir en un mundo mejor. Paz y Amor. Estuvo casi treinta años sin grabar un disco, pero a comienzos de los setenta la realidad era otra. En esa época tan fascinante de la música la irrupción del folk tranquilo y reflexivo de Stevens resultó una anomalía, una genial anomalía. “Tea for the Tillerman” es el trabajo intensamente espiritual de un veinteañero que buscaba su lugar en el mundo, disconforme con el rumbo materialista y deshumanizado del mundo moderno, pero con el instinto de un cantautor de melodías inolvidables. Melodías que recordaremos esta noche.
Este vinilo es una de las joyas de nuestra discoteca

Cat Stevens es parte de la banda sonora de mi juventud, de la vida que iniciamos Jesús y yo en aquel ático maravilloso del barrio de Sant Andreu. Me encantaba. Si tuviera que hacer una lista de mis 100 canciones favoritas seguro que incluiría 3 o 4 suyas. La primera sin duda, Morning has Broken.

Mucha gente cometimos el error de darle la autoría de Morning has Broken a Cat Stevens dado que él fue quien la popularizó en todo el mundo. “La saqué de un libro sobre himnos, nos explica él mismo, cuando estaba buscando ideas. Era una canción bastante tradicional cantada en la iglesia, y yo solo hice mi propio arreglo. Me enamoré de la melodía y las palabras, y la gente piensa que es mía”. La parte de piano fue interpretada por el teclista de Yes, Rick Wakeman. Es por eso que en el año 2000 Wakeman publicó una versión instrumental en un álbum del mismo título.

El primero y último disco que tenemos de él

El primero de sus discos, “Mona Bone Jackson” (1970), de hermosa austeridad, contiene las primeras joyas del inicio de su popularidad, como la famosa balada acústica Lady D´Arbanville. Detrás de su letra, que simula el luto por la muerte de una mujer, se esconde una metáfora del desamor: el fin de la relación de Stevens con la modelo y actriz estadounidense Patti D'Arbanville una joven modelo neoyorquina y musa de Andy Warhol.

Wild World es otro de los éxitos de este álbum. “Esa fue realmente mi canción de despedida con mi novia Patti D’Arbanville. Habíamos tenido buenos momentos juntos, pero comencé a grabar y ella estaba de modelo. Eran dos mundos muy diferentes”, explica en “Plásticos y decibelios”.

Cabalgando sobre el éxito, “Teaser and the Firecat” (que, por cierto, también es el título de un libro escrito e ilustrado por el cantante) cimentó el distintivo “sonido de Cat Stevens”, gracias a diez prístinas, poéticas e inolvidables composiciones llenas de altruismo entre las que destacaron como puntas de lanza la otoñal Morning Has Broken, citada anteriormente, la utópica Peace Train (compuesta en un tren), la emotiva Moonshadow, y la folclórica Rubylove, en la que ahonda en sus raíces griegas. Peace Train es un grito de paz en toda regla, un himno que resonaba en todos los movimientos por la paz de aquella época en la que la Guerra de Vietnam estaba aún muy presente, y que volvió a sonar para protestar por la Guerra de Irak en el 2003.

“La canción salió de la era de Vietnam y el efecto que tuvo en nuestra generación, así como en la Guerra Fría, que se avecinaba por encima de nosotros. Nos dimos cuenta, “Hey, todos queremos vivir; No queremos ser arrastrados a hacernos añicos. Queremos que este planeta continúe “. Así que la paz se convirtió en una llamada de reunión para muchos de nosotros en los años 60. Una vez comencé a hacer turismo y estaba en un tren que iba hacia el norte en el Reino Unido y de repente me di cuenta de que tenía esto. A partir del sonido de las ruedas, se me ocurrió esta idea de “Tren de la Paz” (…) una de mis canciones más profundas y que aún brota a través de los corazones de muchas personas y las esperanzas que tenemos hoy”.

Cuento escrito e ilustardo por el cantante

Ya sé que no es una canción que tuviera muchó éxito pero una de las que también me gusta mucho es The Wind, la primera de la cara A.

En 1973 viaja a Jamaica para grabar su nuevo trabajo “Foreigner”, un arriesgado cambio de rumbo, un disco influenciado por el soul y el rock sinfónico, corriente musical que estaba en sus días de gloria. Este álbum es otro recuerdo de cuando íbamos a Rodons, la tienda de nuestro barrio, Sant Andreu, a comprar vinilos de oferta con el carro de la compra. La de joyas que pudimos conseguir en aquel antro. Música inolvidable que compone la banda sonora de una de la épocas más intensas de mi vida. El disco nos costó 300 pesetas. En él, Cat Stevens nos ofrece cinco composiciones. La primera de ellas la ha titulado Foreigner Suite, una ambiciosa pieza de 18 minutos que ocupa todo el primer lado del disco. A pesar de su validez, es ignorado por la crítica y solo The Hurt obtiene cierta repercusión.

Cat Stevens en 1973

Sin embargo, yo me quedo con How Many Times en la que Stevens nos pregunta acompañado del piano, “¿Cuántas veces debo levantarme? / Mira hacia afuera y ve la misma vieja vista ¿Cuántas veces debo usar las mismas cosas viejas? / Y escuchar las mismas viejas cosas que hago, hago / Cuantas veces debo limpiar esta cara, mi cara / Y cuántas veces debo lustrar mis zapatos, oh señor / ¿Cuántas veces debo beber la misma bebida de siempre? / Y soñar los mismos viejos sueños que yo hago”.

Otra de las canciones que tengo en mi recuerdo de aquella época y que he tarareado muchas veces es Heaven gravada como parte de Foreigner Suite En "Roadsinger" (2009) modificó algunas letras y amplió la canción añadiendo Where True Love Goes. Aquí está la versión original extraída del original de 1973.

Hasta aquí el recuerdo de las canciones que me llenan de nostalgia (alguna lagrimita ha caído volviéndolas a escuchar). Pero quiero también compartir una curiosidad. Se trata de una reimaginación de Father & Son, una ejercicio mental que su autor ha hecho para plantear desde la perspectiva de un septuagenario lo que concibió un joven veinteañero en un mundo que, aunque era distinto, en realidad no lo es tanto. En ella el Yusuf de 72 años asume la voz del padre, mientras que la voz del hijo es tomada de una grabación en vivo en el Troubadour de Los Ángeles de 1970, en un trabajo fantástico de edición. Precioso.

El Cat Stevens que tantos buenos recuerdos me trae es un personaje fuera del tiempo, un artista de rara sensibilidad fruto de una infancia y juventud muy intensa, con momentos de tragedia. Este pasmoso equilibrista empeñado en caminar siempre a contracorriente, en permanente viaje interior en búsqueda de la verdad, es una especie de último romántico capaz de aparecer y desaparecer a su antojo de una escena, la del mundo del espectáculo en la que nunca se sintió muy a gusto. El 22 de noviembre de 1979, en el concierto "The Year of The Child" en el estadio de Wembley, frente a cien mil personas, cantó su última canción sobre un escenario, Father & Son. Al terminar la canción se dirigió al público: “Sólo tenemos una vida y hemos de aprovecharla lo mejor que podamos. Deseo que todos los que estáis aquí aprovechéis la vuestra. In salá”, y abandonó el escenario para siempre. Estaba en el cenit de su carrera. Tenía el mundo a sus pies. 

22 de noviembre de 1979, último concierto

El 22 de noviembre de 1979, en el concierto "The Year of The Child", de la UNICEF en el estadio de Wembley, frente a cien mil personas, cantó su última canción sobre un escenario, Father & SonAl terminar la canción se dirigió al público: “Sólo tenemos una vida y hemos de aprovecharla lo mejor que podamos. Deseo que todos los que estáis aquí aprovechéis la vuestra. In salá”, y abandonó el escenario para siempre. Estaba en el cenit de su carrera. Tenía el mundo a sus pies.

BBC

Después de 11 álbumes como Cat Stevens, el último ya convertido al islam, harto del mundo del espectáculo, inmerso en una continua lucha entre el mundo material y el espiritual, yo le perdí la pista. Como cantante de folk, el compositor británico se convirtió en el portavoz de una generación hippie desilusionada. Como Yusuf Islam, fue acusado de apoyar la fetua del ayatolá Jomeini contra Salman Rushdie, autor de "Los versos satánicos", tras una desgraciada entrevistaLuego hubo explicaciones y justificaciones pero esa mancha siempre quedará ahí. En el año 2000 Israel le niega la entrada luego de haber sido acusado de darle recursos a Hamas. En 2004, EEUU le prohibió la entrada por sospecha de terrorismo. A pesar de todo ello, su peculiar tono intimista lo sigue haciendo agradable y próximo, y sus obras desinteresadas o benéficas atraen las simpatías hacia su persona. En 2009 lanzó una canción solidaria, una versión del tema de George HarrisonThe Day the World Gets Round, junto al bajista alemán Klaus Voorman, ex colaborador de los Beatles, cuyos beneficios serán donados a la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) y a la organización "Save The Children " para ayudar a los niños y sus familias de la franja de Gaza .

No me voy a despedir sin hablar del estado genocida de Israel una vez más (y las que haga falta). Son múltiples las secuelas en los niños de un genocidio impune por el que el mundo debería haber expulsado a Israel de la comunidad internacional. Además de estar haciendo una limpieza étnica y carnicería en Gaza y colonizando Cisjordania, Netanyahu, anunció el jueves que Israel tomará el control del 70% del territorio de la Franja,. Por otra parte, cada vez hay más indicios de que el genocida que preside el Gobierno de Israel permitió conscientemente la muerte, secuestro y violación de cientos de israelíes a manos de los salvajes de Hamás como cimiento de sangre para toda la estrategia que implementa desde entonces. 

Mientras, los activistas de la Flotilla han sido víctimas de "malos tratos" físicos y psicológicos y han explicado las "torturas" sufridas durante su detención y “violencia sexual”. Apuntan a una "escalada de violencia abismal". Los periodistas de Gaza Norte se dirigen directamente al mundo: "La ley de Israel que condena a muerte a los palestinos es peor que la de los nazis". Además, el ejército también está avanzando sobre una porción considerable del Líbano. Nadie dice nada. Los dejan hacer. Al contrario. Europa se convierte en la puerta de entrada para el negocio generado por el genocidio en Palestina y mira para otro lado mientras el genocida Ben Gvir, el de la horca, dice que hay que arrasar el Líbano, y cortarles la electricidad y el agua. Somos cómplices de una barbarie retransmitida en directo ante nuestros ojos. Las generaciones futuras nos maldecirán.

Buenas noches. Bona nit. Boas noites. Bones nueches. Arratsalde on. طاب مساؤك לילה טוב Спокойной ночи Добрий вечір.

Otras fuentes: