sábado, 18 de diciembre de 2021

El cello, un instrumento barroco que no deja de emocionarnos

“El violonchelo toca nuestros sentimientos en un nivel profundo e insondable” (Yehudi Menuhin)


La música a menudo le habla al alma, es arte capaz de conectar a las personas de manera poderosa. Para muchos, la emoción que evoca es lo suficientemente fuerte como para empujarnos a un viaje introspectivo. 
Fotografia Revista Elle

El 27 de noviembre estaba escuchando en Play Radio el programa de RNE A través de un espejo. Sonaban las Cuatro Piezas Románticas de Antonín Dvořák en versión para piano y violonchelo cuando en la pantalla del ordenador emerge una notificación de El Periódico: Almudena Grandes acababa de morir. La noticia, acompañada de las largas, profundas y graves notas del cello, me provocó una profunda sensación de  tristeza, melancolía y nostalgia. 

Escuchando esta versión interpretada al piano por Viacheslav Poprugin y al cello por Natalia Gutman, me dio por echar la vista atrás dándome cuenta (una vez más) de todo lo que se va quedando en el camino… Hay días que pesan los años. La composición original de las Miniaturas (1887), nombre inicial que Dvorak le dio a este grupo de piezas, fue para viola y dos violines. Cuando las rehízo para violín y piano, las renombró tal y como las conocemos hoy.  (Nota curiosa: Un videojuego lanzado en 2010, Civilization 5, contiene parte del Larguetto en su soundtrack).

La cellista, pianista, locutora de radio y directora musical estadounidense Valerie Kahler nos explica el porqué de la emoción que transmite el instrumento. “El rango del violonchelo se parece tanto a la voz humana: cálida y rica, capaz de una pasión ardiente y la máxima ternura, ira, tristeza, anhelo. Incluso la forma en que se toca: literalmente abrazado por tus brazos, hombros apoyados contra tu pecho, la parte inferior del combate tocando las rodillas, el cuello apoyado en el cuello. Oblivion de Piazzolla es la exhibición perfecta del violonchelo como cantante de canciones de amor ".

Esta versión para cuarteto es preciosa, también.

El “Concierto para violonchelo” de Dvorak es, quizás, la obra más querida para violonchelo y orquesta. Es una pieza asombrosa. Pero detrás de ella hay una historia curiosa. En marzo de 1894, Dvorak escuchó a la Filarmónica de Nueva York interpretar el nuevo concierto para violonchelo en mi menor de su amigo Victor Herbert. Después, se dice que Dvorak corrió detrás del escenario y le dijo a Herbert que era "espléndido, absolutamente espléndido". Casi exactamente un año después, Dvorak terminó de escribir el concierto que tan bien conocemos.

El tercer movimiento de la Sonata para violonchelo op. 19 de Rachmaninoff nos muestra lo romántico que puede ser el violonchelo. A continuación interpretada Nikolay Shugaev y Fatima Alieva

Ninguna lista de las mejores obras para violonchelo de la música clásica estaría completa sin la primera Suite para Violonchelo nº 1 de Johann Sebastian Bach, la mano de Dios.

No es fácil definir quién es el cellista más grande de todos los tiempos. Hay varios músicos que podrían obtener este honor (Cassadó, Tortelier, Starker o Rostropovich). Intérpretes de este instrumento como la británica Jacqueline du Pré o el chino Yo-Yo Ma han llevado la música en cello a altos niveles de calidad y excelencia.

Hagamos un alto en Jaqueline du Pré y su interpretación más famosa, el Concierto para violonchelo de Elgar. Fue una de las últimas obras del compositor inglés,  acabada en 1919, después de haber acordado muchos años antes que escribiría tal concierto. La interpretación elegíaca de Jacqueline del Adagio sigue siendo la grabación más notable de la obra hasta la fecha. Grabada en 1965, la interpretación de du Pré fue tan popular que Rostropovich, su maestro, eliminó la obra de su propio repertorio. El uso de Elgar de melodías ricas y evocadoras, y un mínimo acompañamiento orquestal genera una sensación de melancolía que perdura durante todo el movimiento.

Si bien todos ellos han sido grandes intérpretes del cello, seguramente para nosotros no habrá nadie como Pau Casals y su Cant dels ocells.

En el panorama musical actual, emergen con fuerza grandes instrumentistas. Este es el caso de Camille Thomas. Esta violonchelista llama inmediatamente la atención por la abrumadora sonoridad que extrae de su instrumento, un Ferdinando Gagliano de 1788.  Podemos escucharla interpretando Après un rêve (Op. 7, n.º 1) del compositor francés Gabriel Fauré

Sigamos con el chelista croata Stjepan Hauser, (es el intérprete de la anterior pieza de Piazzolla) alumno Rostropóvich y uno de los últimos chelistas escuchados por su maestro antes de morir. Su forma de interpretar me parece conmovedora.


Otro de los instrumentistas que se ha hecho un hueco entre los principales violonchelistas de su generación es el alemán Gabriel Schwabe. En este video nos ofrece un tema contundente, el primer movimiento de la Sonata para violonchelo solo, de Kodaly. A pesar de su melodía errática y sus atrevidos saltos de octava, la pieza no pierde legitimidad emocional. La falta de acompañamiento hace que el violonchelo solo sea aún más sorprendente.

No solo en la música clásica el instrumento de esta noche tiene gran protagonismo. Temas populares como Eleanor Rigby de los Beatles, por ejemplo, tienen entre sus principales sonidos el del cello, o en la banda finlandesa de heavy metal Apocalytica, conformada por cuatro cellistas con formación sinfónica que tocan en el cello melodías de lo más agresivas.

Hemos llegado al final. Hemos podido comprobar que el cello es uno de los protagonistas de las agrupaciones orquestales pequeñas (orquestas de cámara, cuartetos de cuerda) o de las grandes (sinfónicas, filarmónicas), de composiciones clásicas o modernas. Y eso es así porque sus tonalidades oscuras y ensoñadoras, son capaces de despertar emociones que van de la más exultante alegría al más profundo desasosiego o temor. Este ha sido un sentido viaje a través de mis emociones. Espero que para vosotros también lo haya sido.


Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ রাত্রি. Laku noć. Bon lannwit. Fie. God nat. Usiku mwema. Oimore. Cuidaos mucho.

Otras fuentes
https://www.labellezaescuchar.com/2012/08/antonin-dvorak-4-piezas-romanticas.html?m=1
https://www.rtve.es/play/audios/a-traves-de-un-espejo/
https://blog.derrama.org.pe/cello-instrumento-barroco-que-emociona-a-publicos-modernos/

sábado, 13 de noviembre de 2021

Souad Massi, la voz argelina que traspasa todas las fronteras

 “Creo en la gente que lucha por la libertad y trato de darles esperanza”

Estamos a fines de la década de 1990, y Argelia ha sido víctima de una violencia terrible de los fundamentalistas y de todos aquellos para quienes la inestabilidad política es una oportunidad. El productor musical de TV Aziz Smati fue tiroteado y quedó parapléjico, un músico raï asesinado por una canción sobre sexo y alcohol, y otro productor, frente a su tienda de discos. Sin embargo, al caer la noche en Argel, una figura esbelta sale a la calle con una guitarra para encabezar la banda de punk-rock Atakor, una banda de rock duro con inclinaciones políticas. A pesar de los pantalones y el pelo corto con que se disfraza, la cantante es en realidad una mujer joven y decidida. Esta joven valiente se llama Souad Massi, Sus siete años con Atakor le valieron la reputación de alborotadora en la Argelia fundamentalista, donde rápidamente se convirtió en blanco de escupitajos y desprecio general. A pesar de tener que tragar saliva e ignorar las amenazas de muerte telefónicas, sigue haciendo música. Ella no tiene manera de saber que, en menos de cinco años, en los amaneceres del siglo XXI los amantes de la música de todo el mundo la llamarán por su nombre. 

Fotografía de Cairoescene

La protagonista de esta noche debía permanecer en Francia tan solo una semana cuando llegó por primera vez a París en 1999. Sin embargo, se quedó. Ella nunca olvidará este 9 de enero. “Hacía mucho frío, la nieve cubría la ciudad”, nos explica ella misma. Souad Massi tenía entonces 27 años, y por todo equipaje una maleta pequeña, su guitarra y un poco de aprensión. Aparte de un viaje corto a Túnez, nunca había dejado a su familia ni a su país. Viajó para cantar en la primera edición del Festival Femmes d'Algérie, organizado por Méziane Azaïche en el Cabaret Sauvage, una carpa de madera, forrada de terciopelo y espejos que ese entusiasta de la música había abierto en diciembre de 1997, en el parque de La Villette. “Estaba inconsciente en ese momento, no tenía miedo sino simplemente más ganas de cantar con todo lo que estaba pasando. De todos modos, entonces era imposible existir como artista en Argelia. ". Así, el 10 de enero de 1999, con su guitarra y su voz suave Souad Massi sorprende y asombra al público. Universal Music no duda en ofrecer un contrato a esta cantante argelina casi desconocida.

Su país vivía entonces una tragedia que nunca terminó, una guerra entre el gobierno y los grupos islamistas que empezó a principios de los noventa. Provocará hasta 200.000 víctimas, según algunas estimaciones, sin contar los desplazados y los exiliados. “Numerosos artistas, periodistas fueron asesinados durante esta década negra” afirmó en una entrevista en París este verano “y las mujeres fueron las primeras víctimas de este terrorismo” El dolor oscurece la mirada. “Busco una palabra para expresar el sentimiento que teníamos ... Querían a toda costa infundir terror. Una vez que te atrapa, te cortan las piernas y los pies” Este terror lo vio en los ojos de la gente, en las calles vacías de Argel, la ciudad donde nació en 1972, y de Tizi Ouzou, en la gran Cabilia, donde, como ingeniera civil, trabajaba en una oficina y estudiaba cuando le pidieron que fuera a cantar en París.

Desde entonces, Souad Massi canta canciones de añoranza por el amor y por la propia tierra perdida.  Su voz es considerada la voz femenina más bella del norte de África. Lleva años recorriendo el mundo acompañada por sus compañeros de escenario y amigos cercanos, el baterista Rabah Khalsa y el guitarrista Medhi Dalil. Sus letras hablan de amor, altruismo y coraje; son mensajes contra la intolerancia y todo tipo de fundamentalismo. La convicción de su voz es, ante todo, un himno a esa tolerancia que es un valor supremo para los musulmanes, aunque muchas veces se desconozca en Occidente. A lo largo de esta entrada podréis comprobar que su música es un compendio de su historia y sus influencias, mezcla de música popular árabe-andaluza, chaâbi , con funk , folk y fado portugués . El idioma árabe se encuentra con el dialecto argelino, francés, inglés y amazigh, a veces en la misma canción. Souad Massi logra armonizar los sonidos de Kabyle de la zona de Tizi Ouzou , donde creció, con los ritmos de hard rock de su grupo Atakor.  Estoy convencida de que para muchos de vosotros va a resultar un descubrimiento inesperado, teniendo en cuenta que se trata de una cantante argelina.

Fotografía de gettyimages

En una conversación con Mark Hudson de The Telegraph de Londres , ella recuerda que “Éramos siete viviendo en dos habitaciones, así que solo por la noche tenía tiempo para mí, para poder ser yo misma. Tuve que cantar muy bajito.   Siempre me han interesado la melodía y la letra, y con el folk occidental puedes cantar tranquilamente pero aun así expresarte ".  

RAOUI

 
Cuenta, cuentacuentos,
cuenta una historia, una leyenda.
Háblanos de la gente de antaño,
de Loundja, la hija de la ogresa, y del hijo del sultán.
 
Comienza por "érase una vez",
ofrécenos sueños.
Comienza por "érase una vez".
Cada uno de nosotros tiene una historia en el fondo del corazón.

 

Cuenta, olvida que somos mayores.
Como si fuéramos niños,
queremos creer en todas las historias.
Háblanos del paraíso y del infierno,
del pájaro que jamás ha volado.
Danos el sentido de la vida.

Cuenta cómo te han contado,
sin añadir, sin quitar.
Ten cuidado, existe una memoria.
Cuenta, haz que olvidemos nuestra realidad.
Abandónanos en ese "érase una vez".

Hay otras versiones de esta canción en Youtube, pero creo que ésta es la más sentida.

También podemos gozar de Noir et Blanc, un dueto con Ismaël Lô

Mientras compone, Souad Massi se afirma como portavoz de la juventud argelina. A pesar de la lejanía de su tierra natal, lidera una lucha junto al pueblo por el cambio del sistema político. "Tengo mis raíces que están allí, aunque mis ramas han echado hojas aquí" Desde el inicio del movimiento de protesta en Argelia, el Hirak, en febrero de 2019, ofreció conciertos de apoyo espontáneos. Le encanta hacer coniertos por el mundo. “A veces, cuando tengo la nostalgia de las giras, voy a tomar un café a una estación de tren”

Imagen de southworldnet

Después de “Raoui”, en 2003, Souad Massi lanzó, un segundo álbum “Deb, un trabajo que es una mezcla de sonidos extremadamente ecléctica. La base para todo está en las músicas argelinas y andaluzas. El raï, el flamenco y la música clásica árabe son las piedras angulares principales. Sin embargo, además de eso, hay una capa tras otra de otros géneros: músicas africanas, folk occidental, así como indicios de música clásica en el acompañamiento de violines y violonchelos que aparecen de vez en cuando. Es un álbum muy versátil, con una maestría musical y de composición de primer nivel.


Tres años más tarde, publica su tercer álbum “Mesk Elil”, a veces humorístico, a veces melancólico y, a menudo, tierno, con un poco de techno incluido. Con toques musicales muy diversos, “Mesk Elil” fue premiado como el mejor disco de Músicas del Mundo del año 2006.Destaco la canción “Dar dgedi” (La casa de mi abuelo) en la que llora la pérdida de aquel rincón, en medio de bosques y montes, en el cual una cierta precariedad se convertía en seguridad personal, espacio de raíces y certezas, belleza e identidades personales.

Su siguiente disco “Ô Houria” (Libertad) es sobre todo la realización de un sueño de Souad Massi, el de colaborar con Francis Cabrel y su equipo. Massi y Cabrel se habían conocido unos años antes cuando ella había participado como jurado a los Rencontres d'Astaffort. El álbum incluye un dúo inédito con Cabrel sobre el título Tout rest à faire coescrito por Saoud Massi y Cabrel y compuesto por Michel Françoise. Cuenta, también, con Paul Weller al piano y voz en su canción de cierre.

Un año después, esta cantante de voz dorada se une al talento brillante de Eric Fernandez, genio guitarrista con influencias gitanas ccon el que comparte la pasión por la música y el gusto por la mezcla. Este dúo excepcional te lleva a la tierra de Córdoba, la tolerante ciudad de la España medieval. De esta mezcla nace Choeurs de Cordoue, un auténtico mosaico musical, una creación con múltiples tonalidades y cosmopolitas. En esta unión estelar, Souad Massi navega por la música árabe-andaluza y Eric Fernandez celebra el alma flamenca. Acompañados de Rabah Kalfa al derbake , Alexandre Leauthaud al acordeón, José Cortès a la percusión y Sabrina Romero al baile, combinan sus talentos para reivindicar una época en la que todas las culturas y religiones se llevaban bien, un ideal que aún defienden.

En 2015, Souad responde al surgimiento del Estado Islámico con un álbum “El Mutakallimûn” (Maestros de la Palabra) homenaje a la creatividad y la tolerancia de las civilizaciones musulmanas anteriores, junto con ecos del idealismo y la ira que alimentaron la Primavera Árabe.  Sus temas están dedicados a grandes poetas árabes (desde Al-Andalus hasta el siglo XX), diez canciones que son diez poemas que, pese a la belleza de sus versos, pocas veces han sido traducidos. Poemas que hablan de la libertad, el amor, la rebelión y la vida.

Tras la dimisión del presidente argelino Abdelaziz Bouteflika, ella y su amigo activista Samir Yahiaoui organizan, el 3 de abril de 2019, un concierto titulado "Un héroe, el pueblo, para un cambio en Argelia", en el Palace, para apoyar la causa democrática argelina. Unos meses más tarde lanzó su sexto álbum Oumniya ("Mi deseo"), un trabajo intensamente personal, un regreso a casa que evoca partes y emociones de su vida e historias personales, pero también reflejan su compromiso y esfuerzo por rescatar unos valores con los que siempre ha estado comprometida a lo largo de su carrera y en su vida personal como mujer, alzando la voz para combatir las violencias que han experimentado las mujeres, por las luchas por la independencia y la dignidad para todos.

A pesar de su forzado exilio, la música de Soaud Massi tiene sabor de hogar. Porque el hogar es donde se encuentra la belleza. La belleza se encuentra en la gente, en los lugares, en los recovecos y recovecos, y en el quebrantamiento. La belleza se encuentra en medio de la confusión y el caos. La belleza se encuentra en el alma y la lucha del hombre común. La belleza se encuentra en el "érase una vez" de cada persona.

Fotografía de gettyimages 

Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ রাত্রি. Laku noć. Bon lannwit. Fie. God nat. Usiku mwema. Oimore. Cuidaos mucho!

Otras fuentes
http://lauvaylaparra.blogspot.com/2015/08/souad-massi-el-mutakallimun-2015.html
http://lauvaylaparra.blogspot.com/2020/03/souad-massi-oumniya-2019.html
http://la-maleta.org/souad-massi-dar-dgedi/?lang=es
https://insidearabia.com/who-are-you-souad-massi-man-anti/
https://vocesdelmundo.wordpress.com/2008/12/19/souad-massi-la-cantautora-que-llego-de-la-otra-orilla-del-mediterraneo/



sábado, 6 de noviembre de 2021

Michel Petrucciani, el pequeño gigante

 "No me arrepiento de haber nacido"

Aunque sus dedos largos y elegantes tocaban con una energía y un entusiasmo aparentemente incansables, este pianista y compositor de jazz francés creció hasta solo tres pies de altura y pesaba apenas 23 kilos. Petrucciani debía ser llevado al escenario en brazos y tenía un accesorio especial para usar el pedal de sostenimiento del piano. Todo tenía que encajar perfectamente, decía. “Si pongo el taburete del piano en el que me siento cinco o seis centímetros hacia la derecha o hacia la izquierda todo cambia. Repito: hay que encontrar su lugar exácto en una especie de cosmogonía. A veces no lo logras y entonces es una catástrofe” confiesa en esta entrevista al semanario L’Express, el 5 de noviembre de 1998. Este pequeño gran hombre consiguió así, con pasión y coraje, encontrar su lugar en el mundo de la música.

fotografía de gettyimages

Michel Petrucciani, de padres italianos, nació en 1962 en Orange, en el sur de Francia, con todos los huesos del cuerpo rotos. Diagnosticado con osteogénesis imperfecta o "enfermedad de los huesos de vidrio", solo llegó a medir 99 cm. No podía caminar y no se esperaba que viviera más allá de los 20 años. Sus huesos se fracturaban constantemente. Pero poesía dos cosas que fueron fundamentales en su carrera para convertirse en un poderoso pianista: un carisma inmenso y ser un prodigio musical. 

Fotografía de mi vieja colección de discos

Michel nunca fue a la escuela. Permaneció en su habitación durante toda su infancia y tocó el piano durante 10 horas al día, bajo la guía de su padre, entre tirano y sobreprotector, músico local, professor, guiarrista y fanático del jazz. A la edad de 13 años sonaba, según el cineasta Michael Radford, "como un hombre negro de 38 años cansado del mundo,  perdido en un piano bar en algún lugar de México". Su carrera musical comenzó tocando en la banda familiar con su padre a la guitarra y su hermano al contrabajo. A los 15 años, dio su primer concierto como profesional en el festival de Cliousclat, pueblo situado cerca de Montelimar, donde él vivía, en el que tuvo la oportunidad de tocar con el batería Kenny Clarke y el trompetista Clark Terry. A los 17, realizó su primera grabación, pero soñaba con América. Fue el día que cumplió 18 años que persuadió a su amigo el saxofonista Lee Konitz para que se lo llevara con él. Realizaron una gira como dúo por Francia y, en 1982, se mudó por fin a los Estados Unidos. Terminó en California, donde por casualidad conoció al saxofonista de jazz Charles Lloyd. El encuentro iba a cambiar su vida. Aturdido por su talento, Lloyd, que vivía un periodo de retiro depresivo, lo contrató para su cuarteto. Hicieron una gira por Europa y grabaron tres àlbums,  uno en vivo, “Montreux 82”. Y, entonces, Michel, de 20 años, se casó con su primera esposa, Erlinda, una india navajo. 

Fotografía de Dani G 

Petrucciani resultaba inmensamente atractivo para las mujeres. Y lo sabía. Se reveló como un gran seductor que atesoraba conquistas. No fue lo suficientemente bueno para él encontrar una mujer que lo amara; tuvo que traicionarlas (cientos de veces si era posible). Drogas, mujeres, comida: sus apetitos eran enormes, sus ganas de experimentarlo todo eran insaciables. Vivía rápido, demasiado rápido, pero quería probarlo todo.

Fue en Nueva York cuando realmente se encontró a sí mismo. En los 80 la ciudad era la meca del jazz y todos los grandes tocaban allí. En 1985 firmó con Blue Note Records (el primer europeo en hacerlo). Entre 1985 y 1994, el pianista grabó siete álbumes con este sello, incluido su aclamado LP de canciones originales, “Michel Plays Petrucciani”.

Las composiciones de Petrucciani son ciertamente piezas dignas, pero como siempre, los solos directos e inteligentes del pianista dejan atrás el material original; es un improvisador de pies a cabeza.

A fines de 1989 conoció a Marie-Laure Roperch, la mujer que se convertiría en la madre de su hijo, Alexandre, quien nació con la misma enfermedad que él. Petrucciani estaba devastado; pero al mismo tiempo, era una autoafirmación, la aceptación que ansiaba. "No me arrepiento de haber nacido", dijo. Con su nueva familia regresó a Francia, y fue allí donde se convirtió en una verdadera estrella. Sus composiciones se volvieron más elegantes, su estilo de tocar más simple y profundo. 

Fotografía de Sensacine

Entre sus excelentes álbumes, considerados algunos de los mejores de la historia del jazz  se encuentran “Pianism”“Music” y ”Playground”.  La gran mayoría de amantes de la música, cuando escuchamos algunos discos no hacemos como los expertos que los clasifican, evalúan y puntúan. Simplemente nos dejamos llevar por los sentimientos  que la escucha nos produce. Lo que suele interesarnos es la emoción, la alegría o el simple placer de escuchar. Os aconsejo, pues, que si es de noche, apagad la luz; si es de día oscureced el lugar en el que estéis. Y, simplemente, dejaos llevar.


Petrucciani triunfaba, pero su cuerpo se rompía incluso mientras tocaba, los tendones se partían, los omóplatos se fracturaban y los dedos se rompían. Pero él continuó, aparentemente ajeno al dolor. “¿Quién está discapacitado? ¿Tú o yo?”, Pregunta Michel Petrucciani durante una de las primeras entrevistas de este documental. Y continuó: "Soy diferente, pero todo está bien".

Sin embargo, no podía mantenerse alejado de Nueva York, la ciudad que le catapultaba al éxito. A esas alturas de su corta e intensa vida, daba más de 200 recitales al año, para audiencias de miles de fans. Pero su cuerpo se estaba deteriorando rápidamente, devastado por la enfermedad que lo asfixiaba lentamente. En enero de 1999 fue trasladado de urgencia al hospital de la ciudad de Nueva York. Tenía 36 años. "Dos años mayor que Charlie Parker", como le gustaba señalar. No se recuperó. Ese mismo año vio la luz un álbum triple de tres conciertos separados , ninguno de los cuales había sido emitido previamente: “Concerts inedits Solo-Duo-Trio” El concierto en solitario de 1993 comienza con una impresionante introducción improvisada a Autumn Leaves que engañará a todos menos al oyente más atento. Seguro que sabéis qué tema es.


Michel Petrucciani fue un héroe nacional en Francia y sus discos fueron los más vendidos en Europa. El presidente francés Jacques Chirac fue uno de los muchos que le rindieron homenaje, elogiando su capacidad para "renovar el jazz, entregándose a su arte con pasión, coraje y genio musical". Lo llamó un "ejemplo para todos". El pianista está enterrado en el cementerio de Père Lachaise en París, cerca de la tumba de Chopin.
Tumba del pianista

Además de su notable carrera en solitario, Petrucciani fue un colaborador y acompañante muy solicitado por algunos de los grandes nombres de la música. Fue invitado por el trompetista Freddie Hubbard para unirse a su banda y también trabajó con el saxofonista tenor Joe Henderson. También grabó álbumes con su amigo Lee Konitz (“Toot Sweet”) y con el maestro del violín Stéphane Grappelli (“Flamingo”).

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En 1986, en el Festival de Jazz de Montreux, Petrucciani se unió a Wayne Shorter y Jim Hall para grabar el magnífico álbum en vivo “Power Of Three”

Una de las mayores colaboraciones del pianista fue con Joe Lovano para el álbum “From The Soul”. Petrucciani y el bajista Dave Holland tejen patrones mágicos detrás de Lovano en el primer álbum Blue Note del saxofonista tenor. “Nos conocimos en mi primera gira europea con Paul Motian, en 1981, cuando Michel tocaba con Charles Lloyd”, dijo Lovano. “Tocamos juntos en diferentes momentos a lo largo de los 80, lo que dio lugar a esta sesión. Michel Petrucciani era un verdadero virtuoso y un músico natural total”. Esta pieza es una preciosidad.

El estilo de Petrucciani se compara con mayor frecuencia con Bill Evans y Keith Jarrett por su lirismo y a Oscar Peterson por su virtuosismo. Pero según sus propias, palabras, ellos no fueron su mayor influencia. “Mi mayor inspiración es Duke Ellington, porque en mi temprana edad me dio la inspiración para tocar el piano”, dijo Petrucciani en una entrevista. Estaba particularmente orgulloso de su álbum de 1992 “Promenade With Duke” en el que el francés honró la música que Ellington compuso y tocó; su versión de siete minutos de Caravan explora todos los matices del éxito de 1936 que Ellington escribió con el trombonista Juan Tizol. A lo largo del álbum, Petrucciani mostró su habilidad magistral para crear un estado de ánimo y el álbum es una de las mejores interpretaciones de piano solo de la música de Ellington. Helo aquí en un concierto de 1993, en Stuttgart.

Petrucciani podía hacer cualquier cosa, y más que la mayoría de los mejores intérpretes del momento. Tocó en todo el teclado del piano de cola y, a pesar de sus diminutas piernas, pudo hacer un uso completo de los pedales del instrumento. Puro esfuerzo y coraje.

Fotografia de Con los audífonos puestos

“No creo en los genios”, dijo. “Creo en el trabajo duro. Desde niño supe lo que quería hacer y trabajé para eso. No quiero ser demasiado intelectual con mi música. Mi filosofía es bastante simple. Porque demasiado intelectualizar es aburrido. Demasiada comedia es aburrida. Demasiado de cualquier cosa es aburrido. Todos necesitamos saber cuándo bajar, simplemente detenernos”

Petrucciani fue uno de los solistas más apasionados y extrovertidos, y la agresiva valía de su acelerado trabajo estableció un vínculo permanente con su audiencia. Su interés estaba centrado principalmente en simplemente tocar; pasó poco tiempo armonizando o arreglando. "Cuando toco, lo hago con mi corazón, mi cabeza y mi espíritu ... no toco con la cabeza de la gente, sino con el corazón". ¿Fue uno de los grandes del jazz? Creo que sí. Lo que comunicó fue la esencia de la humanidad misma, con todas sus debilidades, contradicciones e imperfecciones. Si eso no es un gran arte, ¿qué lo es?.

En 2011, fue protagonista de un fascinante documental del director británico Michael Radford, autor del film de ficción El cartero (y Pablo Neruda), que ya os he nombrado anteriormente. El documental muestra al pianista como un personaje carismático y amante de la diversión. “Michel simboliza el combate del ser humano”, dijo Radford. “Es el combate que consiste en superar el punto de partida y vivir al máximo, sacando todo lo que podamos de la vida”. En 2009, el canal de música francés Mezzo emitió este otro documental para celebrar el décimo aniversario de su muerte:

Petrucciani actúo el 7 de noviembre de 1998 en el Auditorio Nacional de Madrid. Allí tocó un Bésame mucho que sonaba a caricia; lástima que fuera de despedida. No he encontrado una grabación de aquel concierto, pero esta del festival Jazz in Marciac de 1996, puede servir también de despedida de este homenaje a este pequeño gigante.

Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב.  Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ রাত্রি. Laku noć. Bon lannwit. Fie. God nat. Usiku mwema. Oimore. Cuidaos mucho.

Otras fuentes:
https://www.jazzgranada.es/3433-2/
https://elpais.com/diario/1998/11/07/madrid/910441465_850215.html
https://elpais.com/diario/1998/11/09/cultura/910566009_850215.html
https://elpais.com/diario/1999/01/07/cultura/915663610_850215.html
https://elpais.com/cultura/2019/03/02/actualidad/1551542596_023227.html
https://www.apoloybaco.com/jazz/index.php?option=com_content&view=article&id=1294&Itemid=478
https://conlaa.com/michel-petrucciani-la-metafora-de-la-diferencia-de-genero/http://miviejacolecciondediscos.blogspot.com/2012/12/michel-petrucciani-el-pequeno-gigante.html
https://www.muzeumjazzu.pl/michel-petrucciani/

lunes, 20 de septiembre de 2021

Homenaje a Víctor Jara. 48 años sin su aliento

 Murió dando voz a los pobres de Chile. La búsqueda de la justicia duró décadas.

Imagen de la BBC

En 1970, los partidos políticos de todo el espectro de izquierda de Chile formaron la coalición Unidad Popular que llevó a Salvador Allende al poder. La influyente y querida Nueva Canción, dio su apoyo activo a los progresistas. Cuando Allende aceptó el poder, una pancarta sobre su cabeza decía: “No se puede hacer una revolución sin canciones”. La marca chilena de la Nueva Canción continental se inspiró en las tradiciones populares indias de los Andes, es decir, la música folclórica de los oprimidos. Víctor Jara fue una de las figuras más destacadas del movimiento que difundió esa música folclórica tradicional latinoamericana con letras de inspiración política y social. "La Nueva Canción tiene un gran poder para crear conciencia frente a los desafíos de hoy", dijo mientras se refería a su guitarra siempre como instrumento de lucha.

Imagen de Radio Umbral

Estados Unidos, amenazado por las intervenciones de Allende para tratar de eliminar la enorme brecha de riqueza de su país, trabajó clandestinamente con políticos chilenos de derecha y sus aliados en el ejército para socavar su mandato. El 11 de septiembre de 1973, en un sangriento golpe militar contra el gobierno elegido democráticamente organizado con el apoyo de Estados Unidos, Allende cae. 

La nueva junta militar, bajo el mando del general Augusto Pinochet, lideró un reinado de terror. Decenas de miles de simpatizantes de Allende fueron detenidos. Al menos 2.300 personas fueron asesinadas, alrededor de 1.000 personas más están “desaparecidas” y se presume que murieron, y miles más huyeron de su tierra natal durante los 17 años de gobierno del dictador. Al menos 27.000 fueron torturados. Se quemaron libros y discos “subversivos” y se segó la vida de miles de intelectuales y artistas.

Una de las primeras víctimas fue Víctor Jara, poeta, profesor, director de teatro y activista del Partido Comunista. Por todo ello había sido nombrado embajador cultural cuando Allende alcanzó el poder en 1970. Su activismo, popularidad y ardiente apoyo al gobierno de Unidad Popular lo convirtieron en un hombre marcado.  El 12 de septiembre por la mañana, Víctor se encontraba en la Universidad Técnica del Estado cuando fue detenido junto a parte del profesorado y del alumnado.  En la entrevista en  The Telegraph  con Philip Sherwell, Joan Jara, una instructora de baile de origen británico, viuda de Víctor,  relata su última conversación telefónica en la tarde del 11 de septiembre de 1973.

Estas fueron sus palabras: "Víctor me llamó para decirme que no podía llegar a casa por el toque de queda, que me amaba y me instó a quedarme en casa y cuidar a las niñas", dijo. "Lo que no me dijo fue que no podía irse porque la universidad estaba rodeada de tanques y sitiada".

 Los golpistas le reconocieron rápidamente. Junto con unas 5.000 personas más fue llevado al Estadio de Chile, el estadio nacional de la capital del país, Santiago, convertido en una especie de campo de concentración para prisioneros afines a Allende. El cantautor, al que algunos llamaban el Bob Dylan de América Latina, se había convertido en un símbolo dentro y fuera de Chile. Era el compositor del pueblo, el que le cantaba a la lucha de la clase obrera, a los campesinos que trabajan de sol a sol, a los que el sudor hace surcos. Cantaba a los explotados que pierden la vida, esos que siempre riegan con su sangre las guerras, a los que se lo han quitado todo.

Su muerte fue una muerte lenta.  Los huesos de sus dedos fueron rotos uno a uno por los soldados, quienes luego se burlaron de él instándole a tocar la guitarra. Los testimonios de cómo y quiénes torturaron y asesinaron a Víctor Jara son estremecedores. Durante su mutilación, Jara cantó desafiante Venceremos, el himno socialista que había escrito para la campaña presidencial de Allende. Tres días después, fue asesinado. Estaba a punto de cumplir 41 años.


Su cuerpo fue arrojado junto al Cementerio Metropolitano, donde un trabajador le reconoció y avisó a su mujer. Desde ese día, como dijo Quilapayún (grupo en el que Jara ejerció como director artístico entre 1966 y 1969) durante un concierto, sus míticos ponchos negros tomaron otro sentido que el que le dieron cuando inventaron sus trajes: “Ahora son un luto que llevamos y llevaremos siempre por Víctor”. Cuando su esposa fue a identificarlo para enterrarlo, se encontró con un cuerpo acribillado por 44 balas y 2 tiros en la cabeza. Además, tenía varias costillas rotas y un ojo reventado. Una muestra de la rabia del fascismo que tan preocupantemente resurge hoy en nuestras sociedades. “Soy una afortunada”, dijo a los de 91 años a Sean Mattison, director del video de Retro Report sobre la muerte del cantante. “Tanta gente aquí en Chile, tantas familias, todavía no conocen el destino de sus seres queridos. Ese es el peor destino”.


Joan enterró a su marido clandestinamente y logró escapar de Chile a Londres con sus dos hijas y una serie de obras literarias y musicales de Víctor, incluyendo un poema que éste escribió mientras estuvo preso en el Estadio Chile. La última obra sin título e inacabada de Víctor Jara es un grito de esperanza en medio de la brutalidad y la injusticia. Y es que el sábado 15 de septiembre, el compositor tuvo la fuerza suficiente para tomar papel y lápiz y escribir sus últimos versos para quedara grabado el espanto que estaba viviendo.

Canto que mal que sales
cuando tengo que cantar espanto.
Espanto como el que vivo,
espanto como el que muero”

Espanto que le llevaría a la muerte poco después.  Su nostálgico Manifiesto, los ´últimos versos que escribió en libertad, convertidos en canción póstuma, se siente como una espeluznante premonición de su muerte:

Bruce Springsteen cantó una versión de Manifiesto en un concierto en Santiago el 12 de septiembre de 2013, pocos días antes del 40 aniversario de la muerte del cantante. “Víctor Jara sigue siendo una gran inspiración”, dijo Springsteen a la audiencia. “Es un regalo estar aquí y lo tomo con humildad”.

En 1990, el régimen de Pinochet dio paso a un gobierno democrático. En 2004, el estadio en el que fue asesinado el cantante pasó a llamarse Estadio Víctor Jara. Cinco años después, 36 años después de su muerte, Jara fue enterrado nuevamente tras ser exhumado en el marco de un proceso judicial para esclarecer su muerte, y tras una nueva autopsia, su familia decidió velarlo y organizar un entierro como  él se lo merecía. Su tumba fue vandalizada el año pasado. El fascismo no descansa. 

El caso Jara sigue muy vivo en Chile. La batalla judicial para juzgar a los asesinos del cantante fue ardua. La búsqueda de la justicia se extendió durante 45 años hasta que, por fin, el juez chileno Miguel Vázquez condenó a ocho militares retirados a penas de prisión de 15 años y un día por los asesinatos del señor Jara y de un exdirector de prisiones, Littré Quiroga Carvajal. Un noveno hombre recibió una sentencia de cinco años por ayudar a encubrir los crímenes. Y en Florida, otro ex oficial que encontró refugio, cómo no, en Estados Unidos, fue declarado responsable en una demanda civil entablada por familiares de Jara. Se le ordenó pagar 28 millones de dólares en daños. Un tribunal de Chile ha pedido la extradición de este hombre, Pedro PabloBarrientos Núñez, pero la solicitud sigue sin cumplirse.

La música de Víctor Jara parece una respuesta apacible y majestuosa al fascismo. Pero, detrás de su bonita voz de tenor, hay una valentía que aún puede poner los pelos de punta.

Te recuerdo Amanda

“La vida es eterna en cinco minutos”, escribió y cantó. La lucha de clases en apenas dos minutos y medio, posteriormente convertido en un himno contra la dictadura de Pinochet. Lucha de clases qie sigue viva. Porque, como Manuel, los trabajadores siguen muriendo. En 2020, a pesar de la pandemia y la reducción de actividad que conllevó, en España murieron 720 personas víctimas de accidentes laborales. Esta canción no puede dejar de tener un lugar en este post.

El 11 de enero de 2019 se estrenó en Netflix, ReMastered: Masacre en el Estadio, documental que narra el asesinato de Víctor Jara. Lo que nos permite recordar a uno de los músicos nacionales más influyentes de nuestra historia. Tan importante la revista Rolling Stones lo designó como uno de los “Rebeldes del Rock” e innumerables músicos han versionado la música de Jara o le han rendido homenaje con sus propias canciones. He aquí una muestra.

El histórico bajista de Pink Floyd, Roger Waters, no ha nunca ocultado sus planteamientos políticos cercanos a las ideas de Víctor Jara, además de plantarse contra figuras de extrema derecha como JairBolsonaro en conciertos en vivo. Fue justamente en un concierto, dado en Chile en 2018 que proyectó una imagen de Jara y poniendo su smartphone al micrófono, reprodujo El Derecho de Vivir en Paz. En 2012 ya había dedicado suconcierto “The Wall” en Santiago a Jara y las víctimas de la dictadura.

En el EstadioBicentenario de La Florida el grupo Rage Against the Machine dio uno de sus mejores conciertos. En él hicieron un tributo compartido a Víctor Jara y a los mineros de la mina «San Juan» (se referían a la mina San José) cantando La Canción del Minero, mientras eran aclamados por el público. El año pasado, el ex guitarrista de la banda, Tom Morello, subió a sus redes sociales una sentida celebración por la justicia a favor de Jara y por la condena a sus asesinos.

En 1998 el sello Alerce editó un disco en que se dieron cita una serie de importantes artistas hispanoamericanos para rendir homenaje al cantor chileno, interpretando algunos de sus temas más significativos. En el álbum participan el cubano Silvio Rodríguez; los argentinos León Gieco, Víctor Heredia y Javier Calamaro; los españoles Víctor Manuel, Ana Belén e Ismael Serrano; el peruano Lucho Barrios; además de varios artistas chilenos, como Jorge González, Isabel Parra, Quilapayún, Joe Vasconcellos, y otros.

En el interior del disco podemos leer:

Víctor sonreía, a pesar de todo. Dicen que Víctor sonreía a pesar de todo… Después de 25 años todavía cuesta sonreír al recordarlo. Su muerte es poderosa y siempre duele. Sin embargo, Víctor es inmensamente más grande que su ausencia. Sus canciones y su pensamiento provocan más que una sonrisa, provocan lágrimas y esperanza, rabia y amor, generan futuro. Escuchamos hoy sus canciones en las voces de otros y son grandes y son bellas, vigentes y necesarias. La guitarra dulce de Silvio, la fuerza de León, el amor de Víctor Heredia, la fiesta del Sol y Lluvia, la ternura de Schwenke y Nilo, la rabia de Jorge González, la historia de Isabel Parra, ellos y los demás creadores que forman parte de este tributo se entregaron al desafío de interpretar a Víctor y lo hicieron con amor, con respeto, con alegría, seguros de estar participando de un proyecto que pondrá las palabras de Víctor Jara en infinidad de labios y conciencias. Palabras santas (como lo expresara Gieco): libertad, justicia, esperanza, arado, memoria, pueblo, luna, río, estrella, viento… Víctor sonríe a pesar de todo



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Otras fuentes

https://www.rockandpop.cl/2019/01/5-homenajes-a-victor-jara-de-musicos-internacionales/

https://perrerac.org/obras-colectivas/obra-colectiva-tributo-a-vctor-jara-1998/479/