“Cuando aprendí a plasmar un
sentimiento en una obra de arte y a interpretarla, fue cuando aprendí mucho
sobre mí misma”
Hace una década, una niña se subió a un escenario y comenzó a cantar.Sienna Spiro descubrió
desde muy joven que la música la ayudaba a comprender sus sentimientos. Creció
sintiéndose abrumada por sus emociones y, según explica ella misma a sus veinte años: “sufrí mucho acoso escolar y estaba muy confundida
sobre por qué me acosaban”. “Fue entonces cuando escribí mi primera canción. La
interpreté delante de quienes me habían acosado y fue como una medicina. Me
sentí muy reconfortada”.
Fue
la primera vez que Sienna se
dio cuenta de que la música podía ayudarla a comprender el mundo y a sí misma. “Soy
neurodivergente y no me diagnosticaron de pequeña, así que estaba muy
confundida con lo que sentía”. Creció escuchando los discos de su padre
descubriendo así su voz, cantando a coro con leyendas como Frank Sinatra, Nina
Simone, Aretha Franklin y Teddy Pendergrass: “Escuchar música me
reconfortaba mucho, y siempre había cantado”. Desde
subirse a un escenario escolar con tan solo diez años hasta llenar recintos en
todo el Reino Unido y Europa, esta artista de diecinueve años ha transformado
la vulnerabilidad en poder.
Esta
preciosa canción, Maybe, es un tema lanzado el 2 de agosto de 2024, el
segundo sencillo de su EP debut “Sink
Now, Swim Later”. La canción se convirtió en su primer sencillo en entrar
al top 100 de la lista UK Singles Chart . Spiro
dijo que la "canción trata sobre darse cuenta de tu valía y
finalmente ver quién es realmente alguien después de haber estado en la
oscuridad durante tanto tiempo".
Foto: Karmamagazine
Antes de
publicar sus primeras canciones, a los 16 años Sienna empezó a publicar
versiones en redes sociales, sobre todo en TikTok, para darse a conocer. En 2024, debutó con la
canción Need Me, reflejo una lucha interna entre el anhelo de ser
indispensable para otra persona y la inseguridad que surge al no sentirse
valorado.
Su
meteórica carrera siguió con el lanzamiento en 2025 de su álbum de debut, “Sink
Now, Swim Later”,Butterfly effect es el tema de introducción y
marca el tono emocional del proyecto. “Creé la canción con un clímax inesperado
y una estructura libre para capturar la imprevisibilidad que refleja el
concepto del "efecto mariposa" y que realmente cuenta la historia de
qué trata esta canción”, explica
la cantante.
Cinco
meses más tarde ve la luz el también exitoso sencillo You Stole the Story, una
exploración emocional de la vulnerabilidad y el desamor.La
canción no solo habla de una relación amorosa, sino también de su lucha interna
por encontrar su propio valor y sentido de identidad en medio de la
incertidumbre.
Con una emotividad sin tapujos y su aire retro, Die on This Hill otro de sus
éxitos del año pasado, se erige como la última de una larga lista de baladas
melodramáticas de jóvenes británicos como fue Amy Winehouse. La voz de
Spiro destaca rica y potente, con un quiebre que sabe desplegar para expresar
el máximo desgarro emocional para recordarnos que expresar nuestros
sentimientos abiertamente puede ser una tarea ardua. Al mismo tiempo, es una
celebración, aunque teñida de lágrimas, de la decisión de sentirlo todo, en
lugar de no sentir nada. “Sé que nada importa, / Dios, ojalá algo te
importara”, canta en el crescendo de la canción.
En
2025, Spiro se embarcó en la gira “The Visitor
Tour”, su primera gira como cabeza de cartel en Norteamérica.En
2025, Spiro se embarcó en la gira “The Visitor
Tour”, su primera gira como cabeza de cartel en Norteamérica. Y The Visitor
es la canción que inspiró el nombre a la gira. Spiro afirma que siempre
se ha sentido como una "visitante" en su vida, temiendo que sus
relaciones, amistades, trabajos y otras experiencias fueran efímeras.
Primer concierto en L.A, abril 2025. Foto: The Honey Pop
La
canción transmite una mezcla de deseo, vulnerabilidad y cinismo, mostrando el
conflicto entre querer creer en el amor del otro y saber que solo es un momento
fugaz. “Solo conseguí escribir The Visitor en mi noveno intento. Toda mi
vida me he sentido como una persona sin rumbo; me aterra la impermanencia, que
las cosas terminen y que la gente se vaya. Me llevó años encontrar las palabras
adecuadas para expresar ese sentimiento. No es solo una canción de amor, es una
oda a mi vida. Una súplica para no ser solo un momento fugaz en la vida de otra
persona, y para aprender a vivir con la idea de que todo es efímero”’, comenta
Sienna.La vida es, sin duda, un estado pasajero.
Sienna
lo presenta señalando que no trata sobre el desamor de un romance condenado
al fracaso, sino sobre la pérdida de una amistad, un giro inusual en el formato
de las canciones de ruptura. Para componer, la británica intenta "ser
lo más atemporal posible" y escribir desde la honestidad, por eso
su tema fetiche es el desamor en todas sus formas. Y no duda
en afirmar:"Creo que se puede sentir el corazón roto en
muchas áreas de la vida, no solo en el amor. Creo que los amigos rompen el
corazón aún más".
Y
si queremos seguir hablando de canciones desgarradoras y conmovedoras, tenemos Taxi
driver, que explora los sentimientos que experimentó al descubrir que su ex
la había engañado con su mejor amiga.
Sus canciones son dramáticas, emocionales, tristes,
es verdad. Sin embargo, esos sentimientos provocan una cercanía
es sentida profundamente por sus fans, quienes a menudo comentan debajo de sus
videos sus propias historias de acoso, desamor o depresión. Un
comentario típico:“Sienna sana corazones que ella no rompió”.“Creo que es lo más maravilloso que hay en el mundo”, dice, “haber pasado
por algo así y poder crear algo que me ha ayudado, y luego ayudar a otras
personas. Es el mayor regalo que tengo”.
Tengo
que reconocer que no me gusta la evolución de su imagen, sus labios, sus ojos....
No me gusta sus poses, ni
su campaña publicitaria de bolsos de lujo. Pero esa voz, aireada y rota, su tono ronco de mezzosoprano con toques de jazz a causa de unos nódulos, me encanta. Y sus canciones, también. Debe ser que estoy un
poco depresiva.Y, por supuesto... (y a este par de genocidas)
Desde que me
aficioné hace ya dieciséis años a acabar mis largos días compartiendo mi pequeño
universo musical (germen de lo que dos años después supuso la creación de este blog)
he hecho más de un quiebro para no tropezarme con él. Todo lo que pueda yo
decir de Miles Davis,
ya está dicho. Eso sí. No dejo de preguntarme qué hubiera sido del jazz moderno
sin él.
Si lo pensáis,
Miles Davis es, tal vez, el único músico de jazz que nunca tuvo un apodo. Él es
Miles, punto. Y “Kind of
Blue”, uno de los 20 discos más importantes de la historia de la música. O
no. Pero no es imprescindible tener la razón para describir correctamente la
realidad. Era el 17 de agosto de 1959, y un nuevo disco de jazz salía a escena
a generar un punto de inflexión en la historia de la música: 66 años desde su
lanzamiento y sigue siendo ese referente musical que marcó un antes y un después
en la historia del género y más allá.
Cuando “Kind
of Blue” se grabó, algo misterioso ocurrió en la historia de la música moderna,
pues registró de manera casi plástica y como que sin querer queriendo y sin
mayor ensayo previo, ésta es la cuestión, la melancolía de una nación. ¿Qué
había en “Kind of Blue” que hizo que una refinada élite que disfrutaba, esencialmente,
de la música clásica se interesara por lo que aquellos rebeldes (de mayoría
afroamericana) tocaban? La respuesta, en gran medida, está en Blue in Green:
la balada que “blanqueó” al jazz.
Estaréis
conmigo en que Blue in Green es absolutamente impresionante. La melodía
es de una belleza cautivadora, transmite una profunda sensación de calma e
introspección creando una atmósfera de nostalgia y serena reflexión. La
interacción entre el piano de Bill Evans y la
trompeta de Miles es sencillamente mágica. En realidad, Blue in
Green no es solo una canción, es una experiencia: un viaje jazzístico a
través de la emoción y el alma.
John Coltrane, Cannonball Aderley,
Miles Davis y Bill Evans, fotografiados por Don Hunstein durante la grabación
de 1959 (Clarín)
En la portada
del disco, con su “arma” entre las manos, el gran trompetista nos reclama, nos
dice que nos sentemos con tranquilidad para oír algo atemporal, algo que, oído
hoy después de tantos años, sigue siendo una verdadera obra de arte. Otros
cuatro temas forman el álbum: So what,Freddie Freeloader, All
blues y Flamenco sketches. Con Miles Davis a la trompeta, John
Coltrane al saxofón, Bill Evans al piano, al contrabajo Paul Chambers y a la
batería Jimmy Cobb. El
saxofón alto fue tocado en este álbum por Julian «Cannonball»
Adderley, cada pieza musical constituye un diálogo entre los instrumentos.
Podemos decir sin temor a equivocarnos que Miles Davis es
"el artista" por excelencia. Un hombre imprescindible en el jazz
moderno ¡desde finales de los 40! Lo fue para los Boppers al lado de Charlie Parker, para el
cool con Gerry Mulligan, para… ¿para
quién no?. Miles, como el genio que era, escogió en el momento preciso a las
personas adecuadas para abrirle paso a una tendencia fundamental que, de no
haber sido por esa selección y por esa conjunción musical, se habría diluido
irremediablemente en el barullo azaroso de la vida y el trabajo en el que todos
estaban inmersos. Miles dibujó en ese instante un arco temporal en función del
cual la influencia de la música interpretada estaba llamada a tener una
consistencia de perduración canónica, como ocurrió con lo que hicieron Bach o
Mozart o Beethoven, que pareciera que están fuera del tiempo, que sus composiciones son siempre
contemporáneas, que nunca suenan a viejo, que son, literalmente, clásicos. Y si
algo adquiere el estatuto de clásico es porque está fuera y por encima de las
modas. Miles es el músico del SXX. Hacer una obra maestra tiene mérito,
reinventarse varias veces a si mismo con obras maestras, es lo que le hace
imprescindible.
Fotografía de Cultura Inquieta
Un último
dato: "Kind of blue" vendió, nada más y nada menos, que más de 2.000.000
de copias. Un hit en el jazz en tiempos del reinado del rock que puso el listón
muy alto durante décadas. En la actualidad, todavía vende 5.000
copias a la semana.
No me voy a despedir sin hablar de Gaza. Cuando Janine di Giovanni,
una periodista que ha cubierto Sarajevo, Ruanda, Irak o Siria dice que nada se compara con Gaza,
no es una hipérbole: es un diagnóstico. Gaza no solo es la violencia extrema
contra una población encerrada y castigada colectivamente, es también el espejo
que nos devuelve la imagen más repugnante de nuestra época: Lo que distingue a
Gaza no es solo el horror, sino la impunidad con la que se ejecuta mientras
Trump y Netanyahu nos venden un plan
de paz sin garantías ni justicia. Ofrecen a los palestinos la opción de
elegir entre el apartheid colonial y la ocupación, en el mejor de los casos, y en el peor, sirve de pretexto para la continuación del genocidio. No es un plan
de paz, es un ultimátum. Mientras, Israel
asaltó el miércoles los barcos de la flotilla Global Sumud en aguas
internacionales, donde rige el derecho a la libre navegación. Fue, por tanto, una
operación completamente ilegal, que ha levantado protestas en todo elmundo. Israel es un estado genocida. Y desde este espacio no dejaré de denunciarlo. No desconectemos de nuestra humanidad, no dejemos de hablar de Palestina.
Los medios de comunicación
engendraron el macartismo. Ahora la historia se repite.
El mal está
siendo premiado socialmente en lugar de ser rechazado. La risa de Donald Trump cuando
fue elegido supuso una carcajada ruin, el primer aviso de las decisiones
espeluznantes que iba a tomar, una advertencia despiadada al mundo. Preparaos
la que os va a caer. El señor que gobierna el país más poderoso del mundo
gracias a la democracia que quiere destruir, lo consigue precisamente por eso,
por la ostentación del mal como propaganda. Su regreso a la
Casa Blanca ha sumido al mundo en la agitación y la ansiedad, y a Washington en
el miedo, lo que ha dado lugar a la exigencia de pruebas de lealtad y a la purga de empleados públicos.
Hace una semana Trump despidió a la encargada de elaborar las cifras de
desempleo a
quien acusó, tras los últimos malos datos, de manipular la estadística por "motivos políticos". No
eran las que a él le convenían. Y así
todo.
Imagen de IMDb
Este clima de
miedo evoca la paranoia anticomunista
de la década de 1950 y su punto de inflexión crucial hace exactamente 75 años,
cuando un famoso discurso, basado en una mentira, catapultó a la fama a un
político poco conocido y añadió una nueva palabra al léxico estadounidense:
macartismo.
El escalofrío que
me produce el show inquietante que vivimos y que alimenta esta pesadilla universal, me es
difícil de explicar. Pero como la mente es poderosa y la imagen aún más, he
acabado transitando por “Good Night
and Good Luck”, un film brillante y la segunda vez que George Clooney se puso
detrás de las cámaras a dirigir, mostrándose buen heredero del mejor Steven Soderbergh, el de Erin
Brockovich, Traffic o Solaris, pero con un sello personal.
Aquella
también fue una época de crisis para el periodismo, a menudo demasiado tolerante con el poder. La película aborda con maestría y brillantez de síntesis (1 hora
y 20 min.) la épica lucha del legendario presentador de televisión Edward R. Murrow. Su reportaje
para la CBS, mostrando en imágenes qué decía y qué hacía el republicano Joseph McCarthy, utilizando
declaraciones completas del senador para subrayar, con crudeza y en tono de
denuncia, sus incoherencias y mentiras, supuso un hito que marcó un antes y un después. Se
emitió el 9 de marzo de 1954, y fue un cambio radical para la televisión.
Murrow desmontó uno a uno todos los infundios de un político cuyo asesor
principal era Roy Cohn, un
siniestro abogado que años después sería el mentor de Donald Trump. De Cohn
aprendió tres grandes consignas: “Atacar, atacar, atacar”; “nunca
reconocer errores” y que “hasta la mala publicidad es siempre
buena publicidad”. Al acabar el reportaje, Murrow pronunció un editorial
punzante:
La banda
sonora es fundamental en la película. Si estáis interesados en las formas más
tradicionales del jazz de las décadas de 1940 y 1950, apreciaréis a la
leyenda del jazz Dianne
Reeves. El grupo que la acompaña, con dos excelentes instrumentistas, el saxofonista
Matt Catingub y el
pianista Peter Martin, nació para tocar en
los clubes de jazz llenos de humo. La voz de Reeves y la banda se complementan
a la perfección. Todas las canciones fueron seleccionadas por George Clooney,
quien sabiamente incluyó muchos clásicos del jazz de primer nivel como Straighten
Up And Fly Right de Nat
King Cole, Solitude de Duke Ellington y One
For The Road de Frank Sinatra
Ese momento de lucha por la dignidad de un periodista,
que ha llegado hasta hoy como mito, es el que retrata la película, estrenada, por
cierto, en abril como obra de teatro en Broadway también por George Clooney. En la
actualidad, Donald Trump se ha convertido en una figura clave de un movimiento
político global contra el periodismo que ha contribuido al reciente declive de
la libertad de prensa en todo el mundo. Ante esta realidad inapelable, la adaptación de la película al teatro lanza
un mensaje a la sociedad actual de cómo defender las libertades frente a la
indiferencia ciudadana y el temor en los medios.
Representacion en el Winter Garden de Broadway (elDiario)
A pesar de su compromiso y activismo, Clooney afirma
que "Good night and good luck" no es un film político ni propagandístico, sino una cinta de ficción
narrativa, un thriller político que se apoya de una manera clara y concisa en
una serie de documentos gráficos reales que reinterpreta. Para ello mezcla el
material de archivo con la imagen rodada, confundiéndose y jugando con el
espectador, que duda si la ficción es imagen documental y la no ficción imagen filmada.
La banda sonora se grabó casi toda en directo. La película contiene numerosas
escenas en las que la cantante y su cuarteto interpretan en pantalla, pausadamente,
canciones lentas y elegantes como How High the Moon
Larry Tye, historiador y
biógrafo de McCarthy, ve
una conexión clara entre la manera de actuar del senador de Wisconsin y el
actual presidente. “En lugar de soluciones, demagogos como Trump y
McCarthy señalan con el dedo. Atacados, lanzan una bola de demolición a sus
críticos. Cuando se descubre que la carga contra un enemigo fabricado es hueca,
lanzan una nueva bomba. Si las noticias son malas, culpan a los periodistas”
El jazz
simboliza la resistencia y la libertad en la cultura americana. Diane Reeves
representa la voz de la autenticidad y la resistencia En momentos clave de la
película, las letras tienen una clara carga política. Reeves es música,
ella es jazz, ella es afroamericana, la feminidad negra estadounidense. Suya es la voz en off, una irónica voz conocida desde fuera de la acción que no está limitada por lo
que un personaje de la película debe decir o por las convenciones sociales de
la década de 1950 sobre quiéndebería hablar. Es libre.
En contraste
con el ritmo latino de ambos temas, el único instrumental: When I Fall in
Love.
El Murrow que
perfiló tanto a Ellington como a Louis Armstrong en su
programa pionero See it
Now, amaba el jazz, por lo que es apropiado que la base de la música en la defensa de la libertad de expresión contrarreste los horrores de los
abusos de McCarthy que mataban la libertad. La música de Reeves subraya esta crítica política y la lucha por los derechos civiles.
Una prensa
libre es un baluarte contra el autoritarismo. Trump lo sabe. "Estoy
en guerra con los medios comunicación, son el enemigo del pueblo"dijo
Trump en su primer mandato. Su ataque constante contra los medios ha funcionado.
En
los actos públicos es frecuente que el actual presidente de EE.UU. señale a
la prensa “enemiga” presente y anime al público a agredirlos, aunque sólo sea
verbalmente. En
un evento realizado el pasado 14 de marzo afirmó: “Creo que [las
cadenas] CNN y MSDNC, que escriben, literalmente, un 97,6% de cosas malas sobre
mí, son brazos políticos del Partido Demócrata. En mi opinión, son ilegales y
realmente corruptas. Lo que hacen es ilegal”.
Ilustración de Fede Yankelevich
En los años
50, Williams Hearst
limitó, tal vez prohibió, todo lo negativo de McCarthy en sus medios de
comunicación. En la actualidad, Trump exige constantemente lealtad a la Fox News que no solo es el canal de noticias más visto, sino también el único medio
de comunicación en el que confían los votantes republicanos. Su modelo de
“programas de noticias” y “programas de opinión” es una estratagema empresarial
para permitir que los segundos, en horario de máxima audiencia, puedan difundir
sin complejos una agenda ultraconservadora. Los “premios” son constantes: uno
de sus presentadores está al mando del ejército estadounidense. El sábado, fue
nombrada la portavoz del Departamento de Estado y ex presentadora de Fox News, Tammy Bruce, para ser la
representante adjunta de EE.UU. ante la ONU.
Es un buen
momento para escuchar la impecable y vibrante interpretación del éxito de Dinah WashingtonTV
is the Thing This Year. En toda la película, Reeves domina cada una de estas
canciones para darles una apariencia única. Con una presentación
íntima, proyecta una intensa emoción, exprimiendo cada gramo de pasión, manteniendo
su propia integridad artística al evitar imitar a los cantantes de la época.
En una
alarmante reedición de la era McCarthy, el gobierno de Trump persigue a
organizaciones sociales y de izquierda, exigiendo el cese de protestas y la
entrega de información. Pero la realidad actual es mucho peor que la de la caza de brujas. Las universidades
están sufriendo un ataque sin precedentes, con recortes millonarios,
investigaciones por supuestas violaciones de normas federales, retirada de
visados a estudiantes internacionales y presiones ideológicas que amenazan la
autonomía institucional. Cuando el presidente decía que las universidades de
EE. UU. “están dominadas por marxistas y lunáticos” no estaba
haciendo una reflexión, estaba anunciando una purga. Como dijo el historiador
presidencial Jon Meacham a NBC News en mayo de 2018, el senador Joe McCarthy "nunca fue
presidente" ni una figura tan poderosa como Trump. A las pruebas me remito.
La Vanguardia
Desgraciadamente, el poder del
macartismo y el trumpismo es tal que sobrevivirá a los propios hombres. Es al
menos tan probable que los seguidores de Trump sigan centrados en él como los tuvo
McCarthy. Es más que probable que el Partido Republicano después de Trump se parezca más a éste que al anterior.
En términos de
narrativa, Reeves canta en tiempos de peligro. Pero ella se muestra en todo momento
sin miedo y a gusto consigo misma, en un entorno donde la inseguridad es la
norma. Es casi como si cantara con la conciencia tranquila. Por eso creo que
sus canciones son un acierto que aporta placer para los oídos durante todo el
relato, que si las escuchas seguidas en la lista de Spotify, terminan por atraparte. El mejor sabor clásico del cine negro, con el mejor
jazz, en un film de mensaje universal.
Prime Video
Esta noche no puedo
más que acabar con las propias palabras de Murrow. “La culpa, querido Brutus, no
está en nuestras estrellas, sino en nosotros mismos". Buenas noches y
buena suerte.
“¿A qué suena la partida, cómo huelen las despedidas, a qué sabe
la separación? La partida suena a un diluvio de lágrimas incesantes, la
despedida huele a derrota, la separación sabe a culpa. Los hay que al partir huyen
y otros que creen que saben lo que buscan. Lo que dejan atrás no cabe en una
maleta, pero sí en un eterno suspiro, no cabe en un cuaderno, pero sí en una
ausente mirada”
Fotografia de rst
Con este emotivo texto, Maja Vasiljevic nos presenta en su blog "400 latidos" el
disco “Partir” de la cantante suizo-albanesa Elina Duni,un título que define sin
duda su vida. Fue en el tristemente desaparecido programa de Radio Clásica Rumbo al Esteque conocí a esta maravillosa vocalista y compositora. Una voz de
formación clásica que fusiona las tradiciones de la música folclórica de los
Balcanes y otras regiones europeas con jazz, blues y otros elementos. Una voz
singular que tiene el don de llevarnos por los caminos de lo universal.
“Todos estamos siempre partiendo, cualquier día, inexorablemente,
seremos arrancados de lo que amamos. He recogido aquí escenas de partidas
cantadas en nueve idiomas. Todo lo que nos queda es lo desconocido que tenemos
por delante”. Esta es la pequeña introducción que hace de este álbum, su primer trabajo en solitario, lanzado en 2018. Doce canciones en total, cantadas en
nueve idiomas: albanés, alemán, francés, inglés, italiano, portugués, armenio,
yiddish y árabe. Canciones de amor, pérdida y partida, canciones del dolor de
la separación y el coraje para buscar nuevos comienzos, canciones por las que he querido
empezar para recordar a todos los seres humanos que tienen que partir, separarse
de los suyos, inmersos en una vorágine de dudas, sonámbulos de dolor incluso de
remordimientos.
Fotografía de jazzecho
Elina Duni sabe mucho de separaciones y
nuevos comienzos en lugares extranjeros con idiomas ajenos. Nacida en Tirana en
1981, en una familia de artistas e intelectuales, Elina salió de Albania con
tan solo once años. A los cinco ya había empezado a estudiar violín y, poco
después, a actuar en público. En 1992, tras la caída del régimen comunista, se instaló en Ginebra,
Suiza, con su madre, donde comenzó a estudiar piano clásico. Entre 2004 y 2008
estudió canto, composición y enseñanza en la Universidad de las Artes en Berna.
Luego descubrió el jazz. Desde entonces ha viajado por el mundo con su música,
empapándose de muchas culturas. Así lo refleja de manera muy
personal toda su trajectoria.
Estas dos canciones, N'at Zaman, y Couleur Café, pertenecen a
su proyecto “Songs of Love and Exile”, en el que Elina se une al guitarrista Rob Luft. La forma de tocar
de Luft evoca ecos de África Occidental, folk celta y minimalismo. Su
alegre sonido original encuentra una contrapartida ideal en la voz de Duni. Su
primer álbum en común, “Lost Ships”, con Fred
Thomas al piano, fue lanzado en 2020. Los males del planeta, ya sean dramas
migratorios o tragedias ecológicas, encuentran a través de las melodías
elegidas por este dúo una banda sonora original y conmovedora. La amplia gama de música
abordada en "Partir" va desde piezas tradicionales hasta composiciones originales, pasando
por canciones que Frank
Sinatra y Charles
Aznavour hicieron famosas.
El tema que da nombre al disco, "Barcos Perdidos" en español, es un homenaje a los migrantes que
pierden la vida en el mar Mediterráneo.
Pero, volvamos a los orígenes de esta fascinante artista allá en su
época universitaria. Mientras Elina estaba en la Universidad de Berna, forma
con sus compañeros Colin Vallon, pianista, Patrice Moret, bajista, y el baterista Norbert Pfammatter, el “Elina Duni Quartet”. Y en 2007 graban “Baresha” (Pastores).
En 2011 colabora, junto al trompetista Ibrahim Maalouf (con
quien tengo una deuda) en el disco de André Manoukian “Melanchology”
y firma su segundo álbum “Lume, Lume” (Mundo, mundo)
Su asociación con Vallon atrajo la atención del fundador de ECM,
Manfred Eicher, quien la contrató. Su debut para el sello, “Matanë Malit” (Más
allá de la montaña), en 2012, incluyó, cómo no, numerosas canciones tradicionales arregladas para una banda de jazz. El álbum es un
homenaje a su tierra, Albania, a su gente y a su historia, y aprovecha para
explicar los problemas que la han envuelto desde la caída del comunismo.
En 2014, se autoeditó “Muza e Zezë” (La musa negra) en Kosovo y Albania.
Fue su debut como cantante compositora.
Su segundo trabajo con ECM y el mismo grupo, se publicó en 2015
“Dallëndyshe” (Tragar). Cantado completamente en albanés (con traducciones al
inglés en la edición de las letras), el álbum presenta canciones tradicionales de los
Balcanes sobre el amor y el exilio. Como Duni lo expresó en sus notas, "...
el exilio es para siempre una herida".
En 2019, con el pianista suizo Marc
Perrenoud, el trompetista francés David
Enhco más Florent Nisse al contrabajo
y Fred Pasqua
a la batería forman una alianza extraordinaria para publicar su álbum “Aksham” (Anochecer).
En él, el quinteto captura melodías lejanas, supera fronteras geográficas y
explora nuevos territorios musicales.
La voz excepcionalmente expresiva de Elina
Duni y sus minimalistas arreglos revelan un hilo común de añoranza que
atraviesa toda su obra.
“Vengo de una familia que ya luchó contra el fascismo, por eso
aborrezco cualquier tipo de nacionalismo, nos dice
con convicción Las sociedades que se encierran en sí mismas son
sociedades temerosas. Todos tenemos que aprender de nuevo cómo luchar por las
cosas que hemos llegado a ver como algo dado y lo damos por sentado”.
“Siempre he usado mi
música para construir puentes entre las personas. En los Balcanes los recuerdos
de la guerra no están muy lejos. (…) Vengo de una Europa donde los
nacionalismos son muy fuertes, pero donde en realidad las personas son muy
parecidas”
Esta noche tiene un tono de separación y nostalgia, quizás demasiado
intenso, pero a veces nos hace falta bajar las defensas y entregarnos a la
dulce melancolía mientras imaginamos otro mundo.
Cuidaos mucho. Y cuidad la Cultura para que ella cuide de nosotros. ¡Y
no a la invasión rusa! ¡Libertad para Ucrania!
Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير. Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイトBuonanotte. לילה טוב.Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا
شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভরাত্রি.
Laku noć. Bon lannwit. Fie. God nat. Usiku mwema. Oimore. Sula bulungi. Добрий
вечір
Un genio irrepetible que logró cruzar todas las fronteras
Hace 25 años,
el 24 de agosto de 1997, fallecía a los 64 años, de un cáncer de pulmón, Tete Montoliu, el primer
pianista y compositor español de jazz que trascendió las fronteras y alcanzó
nivel internacional.Pedro Iturralde, Jorge Pardo y Chano Domínguez,
entre otros, también lo consiguieron; pero Tete abrió una puerta que ya no se
cerró. Intentar
resumir su vida y su carrera en este espacio es prácticamente imposible, pero
algo haremos.
Imagen de Micro Surcos Musicales
Vicente
Montoliu Massana nació en Barcelona en 1933. Y nació ciego, algo que marcó
indefectiblemente el carácter de la persona y el músico que fue.Vicente Montoliu Massana, nació en Barcelona en 1933. Y nació ciego,
algo que marcó indefectiblemente el carácter de la persona y del músico que fue.
El crítico de jazz, periodista y escritor Miquel
Jurado quien, además, fue sido amigo personal de Tete, autor de “Tete,
casi una autobiografía” nos habla aquídesu personalidad:
“Es complicado de explicar cómo era, puesto que si hablas con cien personas que
le conocieron, cada una de ellas te va a dar una versión diferente. El ser
ciego le marcó, por supuesto, eso es indudable. Hoy en día, un ciego puede
desde utilizar un ordenador a esquiar o nadar, etcétera…, pero, una persona
ciega en la Barcelona de los años treinta, y esto lo decía el propio Tete,
además de ciega era considerada tonta. Es decir, el ciego era una persona a la
que se le consideraba que no servía para nada. Entonces, él tuvo que luchar
primero contra eso; después tuvo que luchar contra unos profesores que no
querían enseñarle música porque era ciego y, por último, tuvo que luchar contra
una sociedad que en ningún momento estaba preparada para los discapacitados.
Todo eso marca un carácter desde dos puntos de vista: desconfianza y lucha”.
Foto de Efemérides Musicales
Quizás esa
ceguera le abrió al mundo de los sonidos, de las armonías, de la música que
acabó siendo su razón de vida o resulta que desde muy niño la vida le empujó a
ello. Lo cierto es que la música fue una constante en su niñez, pues su padre,
Vincenç Montoliu, era músico de la Banda
Municipal de Barcelona y de la Gran
Orquesta del Liceu; y su madre una apasionada del jazz. Pero, sobre todo, Tete fue un
“niño prodigio”. A los 4 años, ya garabateaba con notable precisión los
primeros compases de pequeñas piezas clásicas. Por ello su madre, Ángela
Massana, fomentó en su hijo único el estudio del piano desde los 6 años, inscribiéndolo en una
escuela privada para niños ciegos en la que estuvo hasta 1944. A los 7 años,
hubo dos acontecimientos que también marcaron su vida: aprendió a leer música
en Braille y escuchó grabaciones de Duke Ellington. Continuando su formación, a
los 11 años comenzó a estudiar con la profesora Petri
Palou. También tuvo la suerte con 14 años de que su padre conociera al
músico de jazz Don Byas,
quien había ido a Barcelona para tocar en la misma orquesta en la tocaba su
progenitor. Éste le invitó un día a comer a su casa, y parece ser que se enamoró de
las paellas que hacía la madre de Tete, con lo cual se convirtió en un asiduo a
la casa de los Montoliu. Y allí el “nene” pudo, no sólo escuchar y tocar jazz,
sino conocer, hablar y ver cómo era un músico de jazz. Más tarde, a los 16 años ingresa,
no sin dificultad, en el Conservatorio
Superior de Barcelona, donde estudió hasta 1953.
Fue la escucha paciente y entusiasta de las obras de otro gran artista, también ciego, Art Tatum, con quien más
tarde sentaría las bases del jazz moderno, la que le inspiró, influyó y motivó para dedicarle su vida al jazz. Aunque también recibía influencias de Bud Powell, Earl Hines y desde mi modesta
opinión, también de Thelonius
Monk. Y, con 19 años comienza a tocar profesionalmente en los bares y clubs de Barcelona. Pero el
gran salto se produce el 15 de marzo de 1955 cuando Montoliu fue visto
por Lionel Hampton,
que había entrado accidentalmente en un pub de la capital catalana en el que él tocaba. Asombrado,
Hampton ofrece de inmediato al joven catalán que lo acompañe en una gira
europea, durante la cual colaborará con artistas de la talla de Dexter Gordon, Ben Webster, Lucky Thomston o Stéphane
Grappelli. Y graba con él “Jazz Flamenco”, inicio de una prolífica carrera
internacional.
En 1958 actúa
en el Festival de Cannes con un trío con Doug Watkins y
Art Taylor. A finales de
los años cincuenta, dio sus primeros recitales en Nueva York, en el célebre club,
“Up of the Gate" y fue distinguido como mejor pianista europeo de jazz por
sus propios compañeros En 1961 fue llamado para formar parte del European All Stars, que agrupaba a los mejores jazzmen
del viejo continente. Poco después es contratado por el Blue Note de Berlín,
donde comparte escenario con Chet Baker, Benny Bailey o Slide Hampton. Después de un periodo en Alemania, recaló un tiempo en
el Whisky Jazz de Madrid donde comparte escenario con el
saxofonista Pedro
Iturralde y poco después volvió a Barcelona, al Club Jamboree en
la plaza Real, donde forma su primer gran trío con el contrabajista Eric Peter y
el batería Billy Brooks, y acompaña a músicos tan destacados como Booker Ervin, Donald
Byrd, Lucky Thomson, Pony
Poindexter, Lee Konitz, Art Farmer y Ornette Coleman.
Tete Montoliu, fotografiado en la sala Jamboree en los sesenta junto al músico Lou Bennet,otro asiduo del local .La Vanguardia.
A partir de
ahí su carrera como pianista fue imparable. En 1963 es contratado por el Montmartre Jazzhus de
Copenhague, uno de los clubes más prestigiosos de Europa, donde compartió
escenario y amistad con el saxofonista Dexter Gordon, con el que registra numerosas grabaciones.
En 1965, Tete también
hizo historia con el primer elepé de jazz que se editó en el estado español “A tot jazz”.
A lo largo de
su carrera, Tete Montoliu creó una prodigiosa obra y acumuló un impresionante
catálogo de cerca de setenta discos, algunos de notable interés, como su “Catalonian
folksongs” en el que el pianista llevó al terreno del jazz un repertorio de
canciones populares y tradicionales catalanas, con las magníficas
interpretaciones de la recién desaparecida Núria Feliu. Lo mismo
haría unos años más tarde con el disco “Tete interpreta Serrat”.
O acompañando a la maravillosa Maria del Mar Bonet en este estándar que me encanta.
Otros vínculos
con la escena catalana quedaron plasmados en obras que son pieza única, como el
disco “Vampyria”, donde acompañaba al piano eléctrico a Jordi Sabatés.
No puedo pasar
por alto sus magníficos “Songs for Love” (1971) “Solo Piano” (1989) o la serie
de cuatro discos a piano solo "The Music I Like To Play" (1986-1987),
quizás su obra más importante.
Montoliu
también se sintió bastante cómodo versionando boleros españoles clásicos, canciones
de Jobim o explorando ritmos de inspiración brasileña y cubana, acompañando a
varias vocalistas femeninas en estos diversos géneros.
Una de sus
últimas grandes grabaciones fue en 1990 "The Man from Barcelona". Su
virtuosismo y creatividad se muestra en la furiosa interpretación de A Night
in Tunisia El álbum fue lanzado unos años después de su muerte.
Miquel Jurado
nos vuelve a dar pistas sobre el carácter del pianista. En su anterior libro sobre su amigo, “Diàlegs a
Barcelona”, explica que una de las cosas más contundentes que
pronunció a lo largo de su vida fue esta: “cuando un músico es mediocre y
no lo sabe, es porque humanamente todavía es más mediocre”. Por ello, cuando
se encontraba con un músico o le presentaban a un músico con el que tenía que
tocar, Tete no preguntaba por los músicos que le gustaba, sino que preguntaba
por las novelas que había leído últimamente. Si el músico respondía: "pues
no lo sé, hace tiempo que no leo", Tete decía: "¡uh!, malo,
este músico no sirve, nen".
Jurado y Tete. Fotografía de Toma Jazz
Según el periodista, Tete creía que a la hora de tocar tenía más influencia en la interpretación un relato de Cortázar que toda la discografía de Charlie Parker. Por eso valoraba mucho que los músicos no se centraran sólo en sus cosas, sino que fuesen abiertos. “Cuando íbamos a un concierto, siempre me preguntaba: ¿hay algún músico por aquí?, y a continuación decía: los músicos no van a los conciertos, no van al cine, no van al teatro, no leen, no van a las exposiciones.... entonces: ¿cómo pueden hacer arte si no hacen todo eso?”
En 1983 recibió
la Creu de Sant Jordi, distinción que otorga la Generalitat de Cataluña. En
1996 España le rindió
un homenaje público por su destacada trayectoria de cincuenta años en el jazz.
Y en 1997 nos ofreció el extraordinario directo en Madrid, "Tete en el San
Juan".
A partir de
los últimos quince años de su vida, una sordera fue avanzando, y le tenía muy
asustado. Tete llegó a decir que, “el día que me llegue a quedar sordo me
tiro por la ventana, porque ciego y sordo ¿qué puedo hacer en esta vida si no
puedo ni siquiera escuchar música?” Afortunadamente eso no pasó. No
obstante, a pesar de que Tete llevaba puesto un audífono de última generación y
perfectamente diseñado, “esa sordera provocó que tuviese fama de persona
que no quería hablar con la gente, de persona muy arisca, poco comunicativa, y
muchas veces lo que ocurría era sencillamente que no se daba cuenta de que le
estaban hablando, no se enteraba de lo que le estaban diciendo. Entonces había
que acercarse a él y decírselo, tenías que hacerte entender”.
Durante el último
tramo de su carrera, ni el cáncer ni los avisos del corazón frenaron su pasión
por tocar y escuchar aquella música que le había convertido en un maestro.
Actuó en
público por última vez, ya tocado de muerte, el 28 de marzo de 1997, con motivo
de su 64 cumpleaños, en un
concierto en el Palau de la Música de Barcelona, una actuación magistral en
la que interpretó temas de Ellington, Coltrane, Dexter Gordon, y Thelonious
Monk
Quizás os guste ver estos vídeos en los que el desaparecido
presentador Juan
Claudio Cifuentes, “Cifu”, la voz radiofónica del jazz, en su programa "Jazz entre amigos" de TVE dedicó este
monográfico al pianista.
En esta
entrevista, Tete Montoliu se define como un catalanista acérrimo, defensor de su
idioma y su identidad. “Efectivamente, soy nacionalista, aunque no
separatista, porque eso me parece un disparate. Creo que los catalanes tenemos
la obligación de hablar el catalán entre nosotros y de hablar el castellano con
quien no nos entiende”. Ante estas declaraciones, hoy, a pesar de ser la figura icónica en la que se convirtió para Catalunya y para la Música, una parte de la
sociedad catalana le correría a gorrazos. Triste.
Tete Montoliu
personificó al atípico pianista de jazz; fue un personaje contradictorio pero
no oscuro. Tenía fama entre los músicos de un ego desmedido pero a su vez destacaban
su amabilidad, su cultura y su sentido del humor. En su biografía hay tantas
anécdotas divertidas que resulta difícil escoger una. De sus actuaciones, se
guardan bastantes anécdotas como aquella de que mientras interpretaba al piano,
Tete escuchaba un partido de fútbol del Barça (su
abuelo fue jugador azulgrana, y si no hubiera sido pianista me hubiera
gustado dedicarme al futbol, decía),
su equipo coló un gol y él, mientras se deslizaba por las teclas del piano
cantó ese gol. Naturalmente, los asistentes se quedaron parados y sorprendidos.
Es una de las muchas anécdotas que solamente Tete Montoliu era capaz de llevar
a cabo. La ceguera se convierte casi en una sucesión de chistes o de
autoironía. "Una vez me dijiste que eras un pianista negro",
le dice Jurado. "Sobre todo cuando me miro al espejo" contesta
Tete. De muestra un botón.
ONCE
Podría seguir
compartiendo temas y vivencias, podría hablar de su relación con las mujeres, tan importante, porque Tete es inagotable, pero me despido ya. Y
quiero hacerlo con la versión del adagio de El Concierto de Aranjuez. Mi
sueño sería que España sonase así. Me parece que el suyo también.
Cuidaos mucho. Y cuidad la Cultura para que ella cuide de nosotros. ¡Y
no a la invasión rusa! ¡Libertad para Ucrania!
Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير. Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 Bonne nuit グッドナイト Buonanotte. לילה טוב. Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا
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