domingo, 10 de junio de 2012

El Concierto de Aranjuez (Adagio) / Paco de Lucía, Chick Corea, Miles Davis, Carlos Nuñez, Narciso Yepes

El viento pasando a través de las ramas de los árboles

“La guitarra es el subconsciente lírico de los poetas de diario”, me dijo un día Gregorio Rodríguez Cobacho (Goyo para los amigos). Gran verdad. Quizás por ello Esperanza, mi guitarra, lleva días quejándose de cierto abandono. Cómo alguien que toca la guitarra le ha dedicado tan poco espacio en este blog. Se debe preguntar qué ha pasado con mi subconsciente lírico. Son malos tiempos para la lírica, Esperanza.

Intentando tirar del subconsciente colectivo para llegar al mío me he zambullido en este baúl que es youtube buscando a Paco de Lucía, sin duda mi guitarrista de cabecera, tocando el maravilloso Adagio del Concierto de Aranjuez magistral composición para guitarra y orquesta del compositor español Joaquín Rodrigo, que me ha acompañado desde que nací.
Nunca una obra española alcanzó tal popularidad, y probablemente pasará mucho tiempo antes de que otra le haga siquiera sombra, ni aún dentro de la amplia producción del maestro valenciano. Por ello se considera la obra musical española más interpretada en el mundo (la más escuchada en Japón, sin duda) Ése, sin duda, seguramente haya sido uno de sus grandes logros. El otro es colocar la guitarra en el máximo punto de mira del espectador, hacerla protagonista frente a la orquesta, lo que, junto a la enorme acogida y difusión de este concierto, ha dado lugar a una literatura posterior orquestal impensable hasta la fecha.
Su Adagio, la parte más popular del Concierto, ha sido versionado en múltiples estilos. La interpretación de Paco de Lucía me ha perecido siempre magistral, sublime.



El maestro afirmó siempre que con este concierto había pretendido crear una obra que reprodujera el ambiente cortesano de Aranjuez durante los siglos XII y XVIII, época en que la corte española era itinerante y solía pasar la primavera en la ciudad ribereña del Tajo. El río estaba muy relacionado con la vida cortesana. El río hace fluir las innumerables fuentes arancetanas, riega sus jardines y huertos, todo gracias a un complejo sistema hidráulico proyectado por los árabes.

Pero al escuchar el segundo movimiento, el Adagio, sentimos que nos trasmite algo que va más allá. Por ello durante muchos años los amantes de la música intentaron averiguar cuál fue la inspiración que le llevó a componerlo.  La verdad es que se mantuvo el secreto durante bastante tiempo. La respuesta del compositor cada vez que le preguntaban era un simple gesto encogiendo los hombros y una frase del tipo "el viento pasando a través de las ramas de los árboles".

La realidad es que la obra fue compuesta en una época en la que el maestro Rodrigo y su mujer, la joven pianista turca Victoria Kamhi, atravesaban los peores momentos de sus vidas. Se encontraba el maestro en plena composición de la obra cuando su mujer, embarazada del que sería su primer hijo, cayó gravemente enferma y tuvo que ser ingresada de urgencias en un hospital de Madrid. Los doctores poco después le dijeron que ambos, madre e hijo, iban a morir con casi completa seguridad. Después de oír aquello, el maestro Rodrigo regresó a casa, se sentó delante de su piano y compuso el principio del segundo movimiento. Finalmente Victoria viviría, pero perderían el hijo.

Así se desprende que el segundo movimiento es un diálogo musical entre Dios y el compositor. Un diálogo que comienza con un precioso fragmento, un desconsolado paseo de vuelta a casa después de conocer la noticia, y el inicio de una lastimera oración a Dios, suplicándole que no se lleve las almas de su mujer y de su futuro hijo. Es un comienzo extremadamente hermoso, capaz de llegar a cualquiera. De repente, entra una guitarra, con voz propia, con los ojos llenos de lágrimas insistiendo en la petición a Dios, buscando su misericordia... pero cuando llega la contestación de Dios (la orquesta), es para replicarle que, para que su mujer viva, su hijo deberá morir. Después, con tremenda tristeza y resignación, la guitarra acepta esa cruel condición que Dios impone y es entonces cuando se produce la ascensión del alma del nonato a los cielos, expresada en un sólo de guitarra en el que el maestro Rodrigo entrega el alma de su hijo para recuperar, al menos, el de su mujer. Me gusta creer que, el último minuto, representa el rencuentro del maestro con su mujer, la alegría que puede caber dentro de la tristeza de haber perdido a un hijo...


Este viaje en busca del adagio de guitarra más famoso de la historia de la música me ha conducido a un buen montón de perlas , versiones e intrepretaciones que esta noche en la que, por cierto, mi blog estrena traductor y buscador, quiero compartir con vosotros. En el recorrido empezaremos con una impresionante versión del pianista y teclista Chick Corea, rebautizada como “Spain” que toma el Adagio como introducción. Este tema de jazz fusión es una de sus piezas más conocidas y considerada un standard del jazz moderno. Creo que vale la pena destacar la extraordinaria interpretación que tuvo lugar en el Palau de la Música Catalana con Jorge Pardo, Carles Benavent, Rubem Dantas, Tom Brechlein y los bailaores Auxi Fernández y Tomasito.  Imprescindible.

Pero son muchas las grandes versiones que el pianista ha hecho, reinventándola en cada disco y concierto que presenta. Una de ellas, tocada a dos pianos con Hiromi Uehara, una niña prodigio, es fenomenal. 


Seguimos con una alambicada versión  muy propia del estilo genio del jazz Miles Davis que me ha encantado; la de su trabajo "Sketches of Spain"

A continuación, el misterioso colectivo Desert Island Dicks, adoradores del “ruido internacional”, según su propia definición,  que han dado a conocer numerables grabaciones musicales de varios estilos. Esta versión del Adagio del Concierto se encuentra en el álbum "Bring Me the Head of Miles Davis and Other Jazz Luminaries" (Quiero la cabeza de Miles Davis y otras luminarias del jazz) Con el título está dicho todo.

Carlos Núñez publicó en Francia en 2010 un disco de estudio, Cinema do mar, dedicado a la interpretación de una selección de celebérrimas piezas de la música clásica en el que incluye el tema de esta noche.
Muchos amantes de la música clásica consideran que quizás sea una obra popularizada en exceso en detrimento de otras, más enjundiosas, del propio Rodrigo, pero el Concierto de Aranjuez viaja en palabras de Narciso Yepes, “desde el amanecer al sol de mediodía”

Una vez más, la música guarda el inexplicable poder de transmutar nuestras emociones y viajar a la profundidad de nuestra esencia, de conectarnos con nuestra intimidad, con la historia de nuestra alma. Así sea.



 

sábado, 2 de junio de 2012

Les Bratsch


El Nane Tsora de “El Cafè de la República”

Supongo que simplemente al leer el subtítulo del grupo de esta noche sabrás qué pieza acabo de descubrir ¿verdad, Jesús?. Hace tiempo que la buscabas.  Ya lo dicen: para encontrar algo hay que dejar de buscar y entonces aparece.

En estos tiempos en que la necesidad de reivindicar el mestizaje contra la xenofobia creciente me ha llevado a un intenso bucear por la música del planeta, otras culturas, otros pueblos, esta tarde me he encontrado un tema tantas veces escuchado en casa poco antes de cenar, sintonía del fantástico programa de Joan Barril, “El Cafè de la República” de Catalunya Ràdio, un espacio de encuentro, de análisis y de reflexión del día que acaba de pasar en un tono muy, muy especial. No sabíamos ni su título ni el grupo que lo interpretaba. La casualidad (¿casualidad?) me ha permitido saborearla entera y saber, por fin, a quien pertenece. Nosotros solo entendíamos “dame sopa”  :)


La autoría de esta pieza que nos provoca tantas cosas es de un grupo francés llamado “Bratsch”. Me he escuchado todo lo que he encontrado en internet de estos cinco músicos virtuosos:  Bruno Girard (violín), Pierre Jacquet (contrabajo), Nano Peylet (clarinete), Françoise Castiello (acordeón) y Dan Gharibian (guitarra, bouzouki y voz).

Son franceses, pero no tocan música totalmente francesa sino que recorren con una hoja de ruta musical muy precisa los ritmos de Europa Oriental. Los sonidos gitanos, flamencos, las polkas, originarios de Polonia, Rusia, Bulgaria, Bosnia, Hungría, Rumania, Serbia, en fin, todos los países del este europeo son los que predominan en su música en perfecta síntesis. Quizás este género es por excelencia el más preciso de Europa, el Folk Balcánico Podemos percibir, incluso, ritmos árabes, chanson française y cómo en ocasiones incursionan en la música española. 

En pocas palabras, Bratsch lleva al mundo occidental la experiencia musical del mundo oriental, principalmente aquella que proviene de Europa del este. Un terreno prácticamente desconocido en esta parte del globo, al menos en lo que a mí respecta.


Buena parte de sus composiciones son muy personales con aires de jazz y raíces populares, a menudo nostálgicas, en ocasiones humorísticas, pero siempre con un swing omnipresente. Porque la poesía de sus melodías está arraigada a las fábulas originarias de aquellos países que alguna vez se arruinaron por guerras, odios e intolerancias, pero con gran sentido del humor y a su vez alegres. Lo primero que se capta al escucharlo es la alegría de vivir, el placer que nos transmite. 


Los Bratsch, sin duda, son como investigadores ... artesanos... Cada uno se encarga de exprimir al máximo su instrumento, ya sea la guitarra, el acordeón, el contrabajo, el clarinete o el violín. Su forma de tocar es brillante y llena de emoción. A mí, desde luego, me ha provocado una enorme alegría poder compartirlos esta noche con vosotros.
Porque como dice Eduardo Galeano: Lo mejor que tiene el mundo son los mundo que el mundo contiene
(Ya ves, Jesús, que de “sopa” ná de ná…:)