Mostrando entradas con la etiqueta Bratsch. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bratsch. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de junio de 2012

Les Bratsch


El Nane Tsora de “El Cafè de la República”

Supongo que simplemente al leer el subtítulo del grupo de esta noche sabrás qué pieza acabo de descubrir ¿verdad, Jesús?. Hace tiempo que la buscabas.  Ya lo dicen: para encontrar algo hay que dejar de buscar y entonces aparece.

En estos tiempos en que la necesidad de reivindicar el mestizaje contra la xenofobia creciente me ha llevado a un intenso bucear por la música del planeta, otras culturas, otros pueblos, esta tarde me he encontrado un tema tantas veces escuchado en casa poco antes de cenar, sintonía del fantástico programa de Joan Barril, “El Cafè de la República” de Catalunya Ràdio, un espacio de encuentro, de análisis y de reflexión del día que acaba de pasar en un tono muy, muy especial. No sabíamos ni su título ni el grupo que lo interpretaba. La casualidad (¿casualidad?) me ha permitido saborearla entera y saber, por fin, a quien pertenece. Nosotros solo entendíamos “dame sopa”  :)


La autoría de esta pieza que nos provoca tantas cosas es de un grupo francés llamado “Bratsch”. Me he escuchado todo lo que he encontrado en internet de estos cinco músicos virtuosos:  Bruno Girard (violín), Pierre Jacquet (contrabajo), Nano Peylet (clarinete), Françoise Castiello (acordeón) y Dan Gharibian (guitarra, bouzouki y voz).

Son franceses, pero no tocan música totalmente francesa sino que recorren con una hoja de ruta musical muy precisa los ritmos de Europa Oriental. Los sonidos gitanos, flamencos, las polkas, originarios de Polonia, Rusia, Bulgaria, Bosnia, Hungría, Rumania, Serbia, en fin, todos los países del este europeo son los que predominan en su música en perfecta síntesis. Quizás este género es por excelencia el más preciso de Europa, el Folk Balcánico Podemos percibir, incluso, ritmos árabes, chanson française y cómo en ocasiones incursionan en la música española. 

En pocas palabras, Bratsch lleva al mundo occidental la experiencia musical del mundo oriental, principalmente aquella que proviene de Europa del este. Un terreno prácticamente desconocido en esta parte del globo, al menos en lo que a mí respecta.


Buena parte de sus composiciones son muy personales con aires de jazz y raíces populares, a menudo nostálgicas, en ocasiones humorísticas, pero siempre con un swing omnipresente. Porque la poesía de sus melodías está arraigada a las fábulas originarias de aquellos países que alguna vez se arruinaron por guerras, odios e intolerancias, pero con gran sentido del humor y a su vez alegres. Lo primero que se capta al escucharlo es la alegría de vivir, el placer que nos transmite. 


Los Bratsch, sin duda, son como investigadores ... artesanos... Cada uno se encarga de exprimir al máximo su instrumento, ya sea la guitarra, el acordeón, el contrabajo, el clarinete o el violín. Su forma de tocar es brillante y llena de emoción. A mí, desde luego, me ha provocado una enorme alegría poder compartirlos esta noche con vosotros.
Porque como dice Eduardo Galeano: Lo mejor que tiene el mundo son los mundo que el mundo contiene
(Ya ves, Jesús, que de “sopa” ná de ná…:)