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domingo, 18 de agosto de 2024

“Lorca. Spanish Songs” de Mariola Membrives

 
“Federico, para nosotros los andaluces, está antes que el mundo" (Mariola Membrives)

Hay personajes con un universo artístico tan magnético y desbordante que, si entras en contacto con ellos, te acompañan para siempre. Eso le pasó a la cantaora, bailarina y actriz cordobesa Mariola Membrives con Federico García Lorca, figura familiar desde su infancia, cuando su abuela le cantaba algunas de las canciones que nos acompañarán esta noche. El poeta ha estado presente a lo largo de su vida y también de su carrera artística. Profunda conocedora de su obra dramática y poética, cabe destacar “Omega 20.16” el proyecto que desde la perspectiva del jazz celebró el vigésimo aniversario de “Omega” de Enrique Morente y Lagartija Nick. O la obra “Federico García” del director teatral Pep Tosar que tuve la inmensa fortuna de ver en el teatro Romea de Barcelona, hace ya 7 años. En este nuevo trabajo sobre el poeta, “Lorca. Spanish Songs”, Membrives se reencuentra con el Lorca que le conecta a esa infancia a través de unas canciones atemporales de su amada Andalucía. Hoy, cuando se cumple el 88 aniversario del asesinato del poeta, es un buen día para escuchar este álbum. Va por ti, Federico.

Fotografía Cordópolis

A la artista la acompaña Marc Ribot, uno de los músicos más inquietos y tenaces de los sonidos urbanos, el jazz de vanguardia y la música improvisada, comprometido no sólo con la estética, sino también con la ética de su discurso aportando su sonido y su electricidad. Juntos reivindican al Lorca más musical y recuperan, con un espíritu renovado, las canciones populares españolas que el poeta granadino asesinado grabó al piano a dúo con La Argentinita, allá por 1931; canciones que adquieren una relectura, tan original como insospechada.

Empezaremos este viaje con el Zorongo Gitano, su primer baile de chica, con tan solo cinco años. Mariola lo canta a corazón abierto en un intento de cerrar el círculo, a sabiendas que el poeta granadino es una suerte de pozo de estrellas infinito. Este baile originario del siglo XVII está marcado a fuego en el sentir de Mariola por ser el primero de su formación como bailarina.

Anda jaleo es la primera canción del disco. Denuncia, dolor, lamento de un quejio aterciopelado y valiente que, entre palmas y la crudeza eléctrica y contenida de seis cuerdas que no tardan en desbordarse, nos empuja y atrapa en una travesía que deja marcas. El jaleo es el palo flamenco, el jaleo es el ánimo y a su vez el quebranto.

Sigamos con la electrificada y poderosa La Tarara, una figura fuera de las convenciones. La libertad y la locura. Dando rienda suelta a esa locura, el tándem Membrives/Ribot firma una de las cabalgadas sónicas más vibrantes y tormentosas del disco. Originalmente, es una canción de corro sefardí que adaptada por Lorca nos describe esa mujer tachada de loca que recorre libre los campos y las tierras de España.

La belleza cegadora de la Nana de Sevilla es el arrullo de Andalucía. Pocas nanas representan mejor ese arrullo con el que las madres han dormido a sus hijos durante más de cinco generaciones.

Con la sutileza y honestidad que desprenden las guitarras y el canto, el tándem nos ofrece Los cuatro muleros, retomando el galope en unos Sones de Asturias, o Las morillas de Jaén, En el Café de Chinitas y el Romance Pascual de los Peregrinos sentimientos que brotan y cobran vida propia. Se suma a estas nueve piezas (que originariamente salieron en cinco discos de pizarra y que fueron de un gran éxito en aquel momento) Agua dónde vas, una canción que el poeta de Fuente Vaqueros escribió e incluyó en una serie que dedicó a Rafel Alberti. Lorca en la voz de Mariola Membrives alcanza una nueva dimensión del duende lorquiano. En lugar de compartir el tema del disco he escogido esta versión en concierto.

Mariola y Marc crean un universo común en el que convergen la belleza y el dramatismo, la voz, la emoción y los sentimientos del pueblo. Éste es el Lorca de “La Barraca”, que tras su “Poeta en Nueva York” y su viaje a Cuba, se puso al servicio de la República para llevar el teatro a los pueblos de manera itinerante y con él, aquellas canciones que arregló, recopiló, documentó y grabó al piano con La Argentinita.

Con Tiempos Extraños, una interpretación brutal del “Poema del joven”, cantada a capela, Mariola quiere cerrar su etapa con Lorca dejando la puerta entreabierta a más misterio. Porque Lorca no tiene fin; es la voz eterna.

Estamos ante un álbum único, una revisión contemporánea y actualizada de un legado que sigue vigente; una conexión especial a través del pulso poético y musical de un genio universal. El amor por Lorca vuelve a ser el catalizador perfecto para disipar distancias y fusionar universos personales y colectivos en una obra que rezuma sensibilidad y arte por los cuatro costados.



Cuidaos mucho. Y cuidad la Cultura para que ella cuide de nosotros. ¡Y no a la invasión rusa! ¡Libertad para Ucrania! Imposible acabar sin gritar: ¡Poned fin al genocidio palestino! No seamos soldados de los telediarios y los magacines, dejemos de ser habitantes de las trincheras mediáticas, no nos lavemos las manos con agua que está teñida con sangre. Digamos ¡basta! ¡Palestina libre desde el río hasta el mar!




lunes, 5 de agosto de 2024

12 años sin Chavela Vargas, "la voz áspera de la ternura"

 “Lo supe siempre. No hay nadie que aguante la libertad ajena; a nadie le gusta vivir con una persona libre. Si eres libre, ése es el precio que tienes que pagar: la soledad”. 

Hoy se cumplen doce años de la muerte de un referente de la libertad y de la música mexicana. Doce años sin una mujer increíble, ¡quién supiera rebelarse como lo hizo Chavela Vargas! que actuó como quiso, dentro y fuera de los escenarios. Una artista explosiva, una vida única.  Una persona genial que vivió adelantada a su época y nos dejó sus sentimientos grabados en canciones espectaculares. Fue conocida por sus interpretaciones de música ranchera, por las que se la conoció como “La voz áspera de la ternura” y “La dama del poncho rojo”. Vestía como un hombre, llevaba pistola, fumaba tabaco y bebía mucho. No se privó de nada, salvo del amor que su madre no le dio.

Foto de CNN español

Migrante costarricense que adoptó a México como su patria, se abrió camino contra las adversidades en el mundo del espectáculo. Trabajó hasta el último aliento. En 2007 rechazó un Grammy honorífico, máximo premio otorgado por la industria musical. En abril de 2010, con 91 años, Chavela Vargas lanzó el disco "¡Por mi culpa!", uno de esos discos "entre amigos" que Chavela eligió y que contiene sus canciones predilectas. En el incluyó dúos con sus grandes amigos: Eugenia León, Lila Downs, La Negra Chagra y Joaquín Sabina. “Con su desaparición, se pierde una manera de cantar llorando, un quejío inigualable, una expresividad fuera de lo común, dijo Sabina, con quien mantenía una estrecha amistad, en una maravillosa carta al diario El País, cuando murió.

Con décadas y décadas de carrera, Vargas fue protagonista de muchos excesos que dieron al traste con su carrera, bache del cual logró salir. Este álbum fue una buena muestra.  Este disco “es una revancha contra las compañías de discos, que no le han otorgado los beneficios que le corresponden a los discos que ha grabado durante toda su vida" acusó María Cortina, amiga, coproductora de la cantante.

Dos años después, en abril de 2012, con 93 años de edad, lanzó su disco-libro “Luna grande” en el que revive, a modo de homenaje, relevantes poemas Federico García Lorca y repasa algunos de sus mayores éxitos. 

En una entrevista para la televisión colombiana en el año 2000, expresó abiertamente que era lesbiana. Hoy es reivindicada por el movimiento feminista y la comunidad LGBTTTQ . “Yo no estudié para lesbiana (…) Yo nací así. Desde que abrí los ojos al mundo (…) Mis dioses me hicieron así” … Sus últimos años los vivió en Tepoztlán, en el Estado de Morelos, a las faldas del Cerro del Tepozteco con quien ella decía platicar todas las mañanas.

Chavela estaba orgullosa de ser mujer y nos dejó una serie de frases redondas que sonaban como sentencias. “Qué bonito y qué privilegio haber nacido mujer” o “Cuando eres verdad, te impones”. Ella se impuso y fue “la más macha entre los machos”, como asegura Eugenia León. “La dama del poncho rojo” cantó para todas las mujeres del mundo con su voz rota y desgarrada. “Me llamo Chavela Vargas. No se les olvide”, repetía a un público al que no veía. Imposible olvidar su nombre, así como el espíritu libre y atormentado que derrochó esta leyenda que pedía luz de luna para su noche triste.

Cuidaos mucho. Y cuidad la Cultura para que ella cuide de nosotros. ¡Y no a la invasión rusa! ¡Libertad para Ucrania! Imposible acabar sin gritar: ¡Poned fin al genocidio palestino! No seamos soldados de los telediarios y los magacines, dejemos de ser habitantes de las trincheras mediáticas, no nos lavemos las manos con agua que está teñida con sangre. Digamos ¡basta! ¡Palestina libre desde el río hasta el mar!




Buenas noches.  Bona nit.  Boas noites. Bones nueches. Arratsalde on Надобраніч. طاب مساؤك. לילה טוב

Otras fuentes:
https://www.netflix.com/es/title/80177736

 


martes, 23 de abril de 2024

El sonido del agua. Poemas y canciones.

 El agua es un caos sensible (Novalis)

El agua escribe versos como lo hace el poeta que busca su camino. ¿No es poesía lo que susurra el agua acariciando con su canto los guijarros? Versos que se esconden en su húmeda condición pero que, igual que la palabra, quedan huérfanos si no tienen una forma que los precise. El agua es elemento universal y símbolo de emoción y de memoria que nos transporta, en sus reflejos y vaivenes, a un espacio sin tiempo en el que fluye una voz íntima y personal, la que ofrecen las palabras que la forma del agua otorga: lluvia, mar, cascada, río, lago, arroyo, fuente... lágrimas.

Rio Primout (El Bierzo) de Javier Díaz Barrera en flirck

  Susurra el agua a su paso por ríos y torrentes, por pozas y remansos. Sonidos armoniosos que a veces se resquebrajan en llanto, pero que siguen y siguen su camino metamorfoseando versos y melodías para describir el sentido y el contrasentido del alma humana: emociones, lugares, ensueños e ilusiones. Susurra el agua y calla el mundo entero.

(“Reflejos en el agua” Claude Debussy)

AGUA
Agua clara en el estanque,
Era un espejo del chopo
y alfombra verde del cielo
con reflejos de los árboles.
¡Oh, si yo hubiera podido
entrar con los pies descalzos
y ser el viento en el agua
y hacer agitar el chopo!
Músicos y poetas han mostrado su sed de versos y canciones sobre el agua. Por ello, le han rendido homenaje desde tiempos inmemoriales en rituales indígenas, cánticos celtas, alabanzas en todos los idiomas… Porque el agua es fuente de vida. 

   
(“El hombre y el agua”. Joan Manuel Serrat)

 
("Planeta agua" Ana Belén)

 Pero nuestra fuente de vida se ha convertido en una preocupación social cada vez mayor. Es un recurso a la vez abundante (cubre dos tercios de la superficie de la Tierra) y escaso (solo el 3,5% es agua dulce). El agua dulce es el elemento vital de la civilización humana. Sin embargo, esta civilización es sequía. Agota y destruye todas las fuentes de la vida. La pena del agua es infinita, el susurro del agua es un lamento.

(Otra vez Serrat y su “Pare”)

CAMPO ELEGÍA DEL ROCÍO

Una gota
de agua,
engendra un sol,
sobre las hojas
del pegujal,
después de la rociada.

Una gota de agua,
qué poco es
y qué pronto se acaba.

Nos dice Luis Germán Sierra J. sobre la relación del agua con el poeta: “El poeta más profundo descubre el agua vivaz, el agua que renace de sí, el agua que no cambia, el agua que marca con su signo imborrable sus imágenes, el agua que es un órgano del mundo, un alimento de los fenómenos corrientes, el elemento vegetante, el elemento que lustra, el cuerpo de las lágrimas”. 

 Agua silenciosa rodéame
            Agua enamorada baja
            Agua nocturna quédate
            Agua perdida acógeme
            Agua despeñada sujétame
            Agua luminosa no puedo ver
            Agua compasiva ruega por mi
            Agua corazón déjame entrar
            Agua no puedo mirarte

(Carlos Vásquez)

Los compositores de todas las épocas se han inspirado en el agua para deleitarnos con algunas de las más hermosas piezas musicales. Pero la música del agua es anterior al ser humano: desde el suave susurro de los arroyos al cristalino tintineo de la gota que cae desde la estalactita de una caverna, los sonidos del agua han sido siempre fuente de inspiración. En el siguiente tema de la Incredible String Band, se puede escuchar el agua real jugueteando a lo largo de este himno a los valientes caballeros medievales.  "The Water Song".

Federico García Lorca, nuestro poeta, nace y muere besando el agua. Federico es agua de besos. Para Federico el agua es consustancial a su propia vida, a su propio ritmo interior. Tanto que no podríamos explicar su más profunda y escondida sensibilidad de poeta sin la presencia del agua ya desde muy niño, desde su más tierna infancia en el corazón de la Vega de Granada, por donde corren los ríos y las acequias, salpicada aquí y allá de arroyos y fuentes. Él mismo es manantial que estalla continuamente en los mil sonidos y canciones del agua. Llegaría a decir: “Yo soy modesto soñador e hijo del agua”.

Agua, ¿dónde vas?
Riendo voy por el río
a las orillas del mar.
Mar, ¿a dónde vas?
 
Río arriba voy buscando
fuente donde descansar.
Chopo, y tú ¿qué harás?
No quiero decirte nada.
 
Yo…, ¡temblar!
¿Qué deseo, qué no deseo,
por el río y por la mar?
Cuatro pájaros sin rumbo
en el alto chopo están.

Qué mejor compañía para Federico que Camarón de la Isla y la guitarra de Paco de Lucía. Juntos dan forma a esta mítica canción flamenca cuya letra es toda una oda al recurso hídrico como metáfora del amor romántico, una de sus canciones inolvidables que vio la luz en 1981, en el álbum del mismo nombre.

En el imaginario de la poesía de la nostalgia, el agua es un elemento fundamental; versos que evocan la añoranza por la tierra.

Quiero volver a tierras niñas;
llévenme a un blando país de aguas.
En grandes pastos envejezca
y haga al río fábula y fábula.
 
Tenga una fuente por mi madre
y en la siesta salga a buscarla,
y en jarras baje de una peña
un agua dulce, aguda y áspera.
 
Me venza y pare los alientos
el agua acérrima y helada.
¡Rompa mi vaso y al beberla
me vuelva niñas las entrañas!

(“Agua”- fragmento, Gabriela Mistral)

"Adiós ríos, adiós fontes" es un poema de Rosalía de Castro, La música es del cantautor Amancio Prada. Agua, morriña y saudade para una canción que quién más quién menos conoce y que representa muy bien la relación entre la música, la poesía y el agua.

Lagos, arroyos, fuentes, ríos… Sumerjámonos en el River de Terry Reid  una canción de jazz-folk, con muy buen acompañamiento de percusión y guitarras.

Pero si hay un “río” al que asomarse es este de Bruce Springsteen, una fabulosa canción de "The Boss" que vio la luz en 1980. En ella, alguien que tiene que reajustar sus sueños enfrentándose a la vida tal como es, no un mundo de su imaginación. A lo largo de la canción, el río se ve como un símbolo de los sueños del futuro. El narrador mantiene vivas sus esperanzas incluso cuando, de manera realista, comienzan a fracasar.
          
Dos canciones y dos poemas. Los dos ríos de Machado, uno en las frías tierras de la castellana Soria, otro en las más cálidas de la andaluza Sevilla. El Duero y el Guadalquivir. Dos ríos muy diferentes, pero unidos en un mismo caudal, el de la poesía.

¡Oh Duero, tu agua corre

y correrá mientras las nieves blancas
de enero el sol de mayo
haga fluir por hoces y barrancas,
mientras tengan las sierras su turbante
de nieve y de tormenta,
y brille el olifante
del sol, tras la nube cenicienta!…
¿Y el viejo romancero
fue el sueño del juglar junto a tu orilla?
¿Acaso como tú y por siempre, Duero,
irá corriendo hacia la mar Castilla?

    (“Orillas del Duero” fragmento)

El río Duero, alma del poeta. Pero esta lealtad al Duero de su alma no le hará dejar de cantar al Guadalquivir.

¡Oh Guadalquivir!

¿Te vi en Cazorla nacer;
hoy en Sanlúcar morir.
Un borbollón de agua clara,
debajo de un pino verde,
eras tú, ¡qué bien sonabas!
Como yo, cerca del mar,
río de barro salobre,
¿sueñas con tu manantial?

     (Proverbios y cantares LXXXVII)

Como el mar y la lluvia, ya han tenido su voz en este espacio, concluyamos esta pequeña selección de "sonidos del agua" con las lágrimas como motivo que se reitera con frecuencia en poemas y canciones: lágrimas amantes que aumentan la corriente de un río y que convierten los ojos en mares; ojos que vierten mares de lágrimas que son tributos.

RIMA XXXVIII

Los suspiros son aire y van al aire.
Las lágrimas son agua y van al mar.
Dime, mujer, cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?

( Gustavo Adolfo Bécquer)

 ("Te lloré un río". Maná)

Llegamos al final de este viaje, un canto al agua en tiempos de sequía. Como dice Joaquín Araújo. "Si somos agua que piensa, se trata de pensar como el agua". Porque sin agua no hay vida y debemos hacer lo necesario para salvar la Vida. Aunque estaréis conmigo que la peor sequía es, sin duda, la de ideas y emociones.  Ojalá la vida nos permita poder fluir en plenitud por los cauces de la razón, la sensibilidad y la emoción. Y que la música y la poesía nos acompañen siempre en el viaje.

Fotografía de "Sierra Lago"

Cuidaos mucho. Y cuidad la Cultura para que ella cuide de nosotros. ¡Y no a la invasión rusa! ¡Libertad para Ucrania! Imposible acabar sin gritar: ¡Poned fin al genocidio palestino! No seamos soldados de los telediarios y los magacines, dejemos de ser habitantes de las trincheras mediáticas, no nos lavemos las manos con agua que está teñida con sangre. Digamos ¡basta!



Buenas noches.  Bona nit.  Boas noites. Bones nueches. Arratsalde on. طاب مساؤك. לילה טוב

24/4/2024

Mi primo Xabier me propone el evocador poema sinfónico de Bedřich Smetana ,"El Moldava". Una preciosidad que simboliza la identidad nacional pero sin gran patetismo. Es el segundo poema del ciclo “Mi patria”, y representa el flujo del río checo más conocido, desde su nacimiento, sigue su camino por entre los bosques, siguiendo su recorrido hasta el final del camino, en la cercana confluencia con el río Elba. 

Otras fuentes:

https://www.igme.es/igme/SIAGA08/actos/Lorca.pdf


jueves, 18 de agosto de 2016

Federico García Lorca y Manuel de Falla

Tomaron manzanilla y lágrimas. El eremita de la Antequeruela Alta se había transformado ahora en un indio comechingón, embutido en un poncho de vicuña, que los sobrecogió con su silueta cortante, de puro espigada, al abrirles la puerta. Aunque no le gustaba estrechar las manos ajenas por temor a contagiarse de todos los males del mundo, lo que daba lugar a que se pasara el día lavándoselas casi hasta rasgarse la piel, le tendió la suya, huesuda y fría, como el invierno argentino. Era la mano que había escrito El amor brujo y El retablo de maese Pedro. Una mano suave como su voz, que acariciaba el aire para ir abriéndose paso modestamente por el mundo, como pidiendo perdón por su propia existencia. Hablaron y las esquirlas dormidas de sus respectivos acentos, malagueño teñido de granadino, y gaditano santamariaporteño, parecieron repiquetear una vez más en sus lenguas. Mas fue un instinto inmediatamente difuminado por la gélida realidad de aquel paraje extraño, ahora ni siquiera amigable, que provocó que el anfitrión les instara a entrar cuanto antes, para que no se escapase el calor del hogar. Y entonces hablaron con esa cadencia deshilachada de quien ha perdido su identidad en una maleta hecha con la prisa del exilio y no logra encontrar en su lugar de acogida ninguna de la talla de aquella, que pudiera volver a encajar bien con él.
Alberti con el laudista Paco Aguilar y el pianista Óscar Collacelli 
junto a don Manuel de Falla en casa de éste. (En Altagracia, Argentina 1945)
Así empieza ”El relato” de Federico García Lorca que el 2 de junio Martín Llade dedicó en su programa Sinfonía de la mañana, de Radio Clásica,  al encuentro con Manuel de Falla que Rafael Alberti le dedica en “La arboleda perdida”, su libro de Memorias. Hoy, 18 de agosto de 2016, se cumplen 80 años del asesinato de Federico García Lorca. El genial poeta y dramaturgo de la generación del 27 fue asesinado mediante fusilamiento a la edad de 38 años por republicano, rojo y homosexual… ¡qué grande tu España! .  El relato continúa así:

El poeta traía consigo su invitación a un viaje sonoro y al laudista Paco Aguilar y al pianista Donalo Colacelli. Quería agasajar al maestro recitando aquel recorrido poético-musical que iba desde Juan del Encina a Halffter y Nin, pasando por Bach, Scarlatti y hasta a Don Manuel mismo. Éste se encogió dentro de su poncho de vicuña, como refugiándose dentro de su propia modestia, pero consintió. Se sentó en una silla tan austera como la decoración de aquel salón, en el que el piano hacía las veces de negro altar del particular culto a la sobriedad de su propietario. Quizás consciente de aquello, Colacelli miró implorante a Don Manuel, como si destapar las teclas fuera algo tan osado como levantar el velo de alguna muchacha de la que él fuera tutor.

- Sin miedo, hombre -le dijo éste- Yo mismo he desinfectado esta mañana las teclas con alcohol.

El poeta acometió el recitado de la cantata, acompañado por los dos músicos:
Abre el laúd sus labios/una rosa.
¿Qué volará al silencio de esa rosa?
¿Qué de lo más profundo de esa rosa,
de su pecho de aire, por el aire,
de su caja de aire, por el aire?
Un pájaro al cordal,
cuatro alas al mástil,
un cabello amarillo al clavijero,
al puente un llanto siempre de viaje…

Cuando se aludía a España o alguna de sus ciudades el rostro de Don Manuel pasaba de repente de la luminosidad al desánimo, como si a cada evocación de sus lugares queridos tomara conciencia de lo lejos que se encontraba ahora de ellos. Creyó el poeta ver temblar sus labios cuando parafraseó el famoso cántico de Juan del Encina a la muerte de Isabel la Católica:

Triste España sin ventura,
todos te deben llorar,
despoblada de alegría,
para ti en nunca tornar.

Y luego, hasta sonrió al escuchar la dedicatoria a su propia música, enhebrada por el poeta entre los versos de la jota que dicen que no nos queremos: La jota es un toro bravo en medio de un olivar.(…) La jota es un toro bravo en donde le da la gana.

  Tampoco le pasó desapercibido que cuando el nombre de Granada aparecía en mitad de un verso, Don Manuel parpadeaba como si alguien le hubiera hundido un alfiler muy dentro de su ser. Pero al final de la cantata batió sus palmas con entusiasmo, arrancando de su piel y huesos un chasquido seco. Acaso llevara mucho tiempo con el ánimo enmohecido. Pidió a su hermana María del Carmen que trajera pastas y la famosa botella de manzanilla sanluqueña, de la que él, por no romper sus hábitos, no bebió.

- Costó encontrarla, no lo crea -le confesó el músico- Pero cuando me escribió diciendo que vendría quise agasajarle.
- Me hace usted feliz, maestro -replicó Alberti- Beber esto es como dejar deslizarse por la garganta un puñado de rayos del sol de España.

Don Manuel no pudo evitar hacer la siguiente reflexión al escuchar, una vez más, aquel nombre que tan lejano, pero jamás ajeno, les resultaba a ambos ahora:

- España, sí. A fuerza de rehuirla para no morir de melancolía, al principio traté de que nada me la recordase. Evité colgar de las paredes cuadros y fotografías que la representaran. Llevé al desván el Quijote y la poesía de Garcilaso, e incluso hasta retratos míos, hechos por amigos españoles, como Zuloaga o Picasso, hice por ocultarlos. Pero, al final, toda esa ausencia de referencias cobró forma de vacío ante mis ojos. Una ausencia verde y blanca con la forma de la Vega de Granada y la Sierra de Córdoba. Porque vaya donde vaya, aún desnudo por el mundo (Dios me perdone por hablar así), no puedo arrancarla de mi interior. ¿Sabe qué? Que por mucho que intenté apartar España de esta casa al final acabé cayendo en la cuenta que la hora de ese reloj de ahí, el que domina la estancia, no iba bien. Pensé que sería un fallo del mecanismo y fui a corregirla, hasta que me di cuenta de que lo que sucedía era que el reloj estaba marcando la hora que es en este momento en España. Al caer en la cuenta de ello, no pude tocarlo y así se ha quedado. Y cuando yo muera, porque sé que ya no volveré, mi corazón se detendrá como si estuviera realmente allí.


Al poeta también le sucedía. Pensaba con frecuencia en la bahía de Cádiz, y en la Sierra de Guadarrama, y en aquel viaje hacia el norte del que había traído como recuerdo su libro La amante. Y hablando de ausencias, había un nombre que no se acababa de pronunciar allí. Trató de que surgiera de forma natural:

Y ahí está mi abuelo, en el estreno en Granada
de Mariana Pineda, en 1929
  - ¿Cuánto hace que nos conocemos, Don Manuel?
- Mucho ya… ¿No fue en el 29, cuando…?
- Sí…Eso, cuando…

El nombre común de quien les había unido si no en amistad sí en mutuo respeto y admiración debía surgir entonces. Pero no lo hizo. Fue como un vacío, de aquellos que tan atinadamente había descrito Don Manuel. Una silueta de piel aceitunada, traje blanco y pajarita negra pareció por unos instantes relampaguear en el recuerdo de ambos. Don Manuel cambió de tema:

- Nos hacemos viejos… Parece que fue ayer. Recuerdo que me dieron a leer su Marinero en Tierra y me sorprendió mucho. No parecía la poesía de un autor concreto, sino la misma voz del pueblo. Como extraída del cancionero de Gil Polo.
- Eso me pasó con un poema de La amante. ¿Sabe que un día se lo escuché a un cantaor en un tablao? Le pregunté de dónde lo había sacado y se limitó a decir: esto es del pueblo. ¡Y era mío!
- De todos modos, cuando le conocí a usted, amigo Alberti, andaba metido en otras lides poéticas. Esa obrilla… permítame decírselo, blasfema de Fermín Galán… No. Esas cosas no van conmigo.
- Sí, eso fue algo después. Usted se refiere quizás a cuando escribí Sobre los ángeles. Es lógico, todos pasamos por esa etapa de surrealismo… Ay, cuántos éramos y cómo nos hemos ido desperdigando…Bergamín, Cernuda, Altolaguirre…Y Aleixandre, y Guillén…

El nombre estaba a punto de salir. Don Manuel suspiró. Le sirvió más manzanilla. Paco Aguilar y Colacelli se hallaban enfrascados en animada conversación con la hermana del maestro. Alberti cambió entonces de tema:

- ¿Recuerda el primer concurso de cante jondo? Yo tenía veinte años y aún no había publicado nada. Pero me dejó una honda huella que usted…ustedes recuperasen ese repertorio considerado de tugurio y lo elevaran a la categoría de arte.
- Sí… Lo hicimos. Pero era necesario y lógico. Resultaba un dislate que una joya así permaneciera arrinconada, casi como si de música de delincuentes se tratase. De todos modos, de no haberlo hecho nosotros, hubieran podido reivindicarlo otros… Fue así.

Ése otro que también había participado, ofreciendo conferencias, escribiendo poemas, ensalzando el canto más sentido del arte español. ¿Por qué no aparecía su nombre? Estaba decidido. Lo diría.

- Don Manuel. ¿Sabe? A veces pienso… Es tan injusto todo esto. Él no tenía verdaderas ideas. Era como un niño con aquella sonrisa traviesa. La misma que esgrimía si se le ocurría algún verso genial o si te lo encontrabas por la calle con algún amigo que nunca era el mismo. Yo pienso, seriamente, que tendría que haber sido yo y no él. Nunca hubiera matado a una mosca. En cambio, yo sí me impliqué en…

Don Manuel se levantó como impulsado por un resorte. Tomó un tomo de su biblioteca y se lo mostró. Eran los Episodios Nacionales de Galdós.

Manuel de Falla y Federico García Lorca.
Francisco Izquierdo.
Fundación Caja Granada.
-¿Lo ha leído?-inquirió Don Manuel- Es maravilloso. Me ha hecho recordar mi niñez. ¿Y sabe? Han pasado más de cien años desde la guerra con los franceses y hemos seguido cometiendo los mismos errores desde entonces. Nunca aprenderemos nada. Supongo que es la bendita ignorancia española la que tanto les atrae de nosotros a los extranjeros, incluyendo a los argentinos.

Alberti comprendió que no debía tocarse ese tema. Suspiró y apuró el manzanilla. El sol de España acababa de atragantársele en el corazón.

- Sí… ¿Sabe?-rememoró- Yo le vi en sus últimos años, a Galdós, cuando estaba ya ciego, en el retiro. Estaba haciendo de modelo a la estatua que le esculpió Victorio Macho.

            Llegó la hora de la despedida, y en ello sintió el poeta el triste temblorcillo del pálpito, porque algo le decía que no volvería a ver a Don Manuel de Falla. Éste, poco dado al contacto físico con sus semejantes, le acercó, sin embargo, los labios al oído:

- No me juzgue mal, querido Alberti -susurró- Sé muchas cosas terribles de aquello, pero mi conciencia no me permite hablar.

Así se despidieron. Rafael Alberti sabía, porque no era un secreto, que Don Manuel había tratado de interceder por su común amigo en aquellos días de locura en Granada. Dos veces fue al gobierno militar, esgrimiendo su estatura de compositor universal y embajador de España ante el mundo. Incluso esgrimió documentos firmados por personajes de peso del movimiento que permitieran librarlo de su prisión. La primera vez se rieron de él y la segunda le dijeron que no sabían dónde se encontraba y que seguramente ya estaría en Madrid, arengando a las masas con sus consignas de Moscú. Ahora se rumoreaba por la Argentina que le habían matado a culatazos en su celda, rumor que Alberti sabía infundado, porque lo fusilaron en Viznar, pero que al que al parecer el horrorizado Don Manuel daba crédito. Quizás le atormentaba la idea de haber estado a tan pocos metros de donde debió estar encerrado, sin lograr nada.

       Tal y como sospechaba el poeta, no volvería a ver a Falla, pues éste fallecería el año siguiente. Pero esa tarde, tras despedirle, el compositor gaditano dejó el volumen de Galdós y extrajo de una segunda fila de libros que no estaba a la vista, uno que releía en ocasiones, justo el tiempo que se lo permitían sus ojos, antes de anegarse de lágrimas. Un volumen de poesía de su querido amigo Federico García Lorca. Y así, en una suerte de azar buscado, dio con los siguientes versos:

Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.

De la relación de Manuel de Falla y Federico García Lorca y de la música de/con/por/para Federico de aquel programa va este post.

Tanto el músico como el poeta lograron reconocimiento internacional en vida. Sus obras, muchas de ellas inspiradas en el folklore español y en la cultura popular, los convirtieron en figuras de alcance universal. Durante unos años, estas dos personas mantuvieron una estrecha relación artística y personal. El escenario de esta respetuosa amistad no pudo haber sido otro distinto: el encuentro fue en Granada.
Manuel Ángeles Ortiz con Federico García Lorca y Manuel Bueno (1923). 
Archivo Manuel Ángeles Ortiz. Centro de Documentación
 “Don Manuel, queremos ser sus amigos. Yo soy Federico García Lorca y éste es mi amigo Manuel Ángeles Ortiz. Yo escribo versos y toco el piano, él sólo sabe pintar”.  Y, tras oírle tocar el piano, Manuel de Falla comenta: “Pero hombre señor Lorca, ¿de dónde ha sacado usted esa gracia interpretativa, esa exactitud, esa comprensión del preludio de Debussy, con esos endiablados arpegios?"

Desde ese momento, pasando por las peripecias en el I Concurso de Cante Jondo de Granada en 1922 y hasta la reacción de Manuel de Falla al conocer el asesinato de Lorca, su relación supone una emotiva y excepcional historia.

A pesar de los años que separaban a Lorca y a Falla, la amistad que mantuvieron fue profunda y llena de respeto.  Manuel de Falla era para Federico un ejemplo vivo y entrañable: su constancia, exigencia y búsqueda de la perfección eran valores que trasladó al trabajo de escribir poesía.
Lorca escribió muchos poemas inspirados en la lírica popular, además de armonizar sus “Trece canciones españolas antiguas”, que posiblemente habría escuchado durante su infancia y que eran trasmitidas de forma oral. A su vez, Falla compuso las “Siete canciones populares”, obra capital dentro del género de la canción española, que tanto éxito tuvo en el siglo XIX. Cada una de las canciones de Lorca, al igual que las de Falla, constituye un espejo de la cultura y de la tradición española, enriqueciendo el patrimonio musical de nuestra tierra y logrando que las tradiciones no caigan en el olvido.
Os propongo escuchar la canción Los pelegrinitos de Lorca y la que Falla tituló simplemente Canción ambas interpretadas por la gran Teresa Berganza. A ver qué os suena.


En 1931, Federico graba junto a Encarnación López “La Argentinita” cinco discos gramofónicos de pizarra de 25 cm. y 78 revoluciones por minuto (rpm.) que contenían una canción en cada cara, lo que da un total de estas diez: Zorongo gitano, Los cuatro muleros, Anda Jaleo, En el Café de Chinitas, Las tres hojas, Los mozos de Monleón, Los Pelegrinitos, Nana de Sevilla, Sevillanas del siglo XVIII y Las morillas de Jaén.

La Argentinita puso la voz, el zapateado y las castañuelas y Federico la acompaña al piano. Solo en una de ellas, Anda jaleo, se escucha un acompañamiento orquestal. El éxito de estas grabaciones realizadas por la discográfica La Voz de su Amo fue inmediato y desde entonces estas canciones son obras claves del cancionero tradicional.


El siguiente poema, el “Romance de la Guardia Civil española” del “Romancero gitano” fue citado en la denuncia contra Federico cuando se le detuvo. Vicente Pradal, gran admirador de Paco Ibáñez y de Atahualpa Yupanqui, incluye este tema en su “Romancero Gitano”, disco que nos presenta en doce canciones un acercamiento a la obra de Federico. Impresionante.


También la ópera ha homenajeado a Federico. El argentino Osvaldo Golijov es el autor de Ainadamar una ópera de cámara, dividida en tres escenas, que narra la relación entre el poeta Federico García Lorca y su actriz preferida, Margarita Xirgu. Ainadamar, en árabe, significa "Fuente de la lágrimas". El libreto es obra del norteamericano David Henry Hwang, escrito en inglés y posteriormente traducido al español por Golijov.


“Todo lo que he escrito a través de todos estos largos años ha sido una preparación para esta obra… deseo que las audiencias, al dejar el salón tras escuchar mi sinfonía, sientan que la vida es realmente bella…” dijo Dmitri Shostakovich hablando de su Sinfonía nº 14, Op.135. Esta sinfonía se construye a partir de 11 textos poéticos de Apollinaire, Federico, Kuchelbecker y Rilke, cantados, a la "maniera" mahleriana, por una soprano y por un bajo. La atmósfera en general resulta sombría y asfixiante. Desolación, burla mordaz, en suma, el ejercicio del dolor en su máxima expresión. La sinfonía 14 es una obra, a pesar de su dolor, profundamente bella. Los dos poemas de Lorca empleados por Shostakovich pertenecen a la obra "Poema del cante jondo". Dividido en varios ciclos, el primer poema, De profundis, pertenece al llamado Gráfico de la Petenera. El segundo Malagueña es el primero de los incluidos en Tres Ciudades.


Es fácil de imaginar, ¿verdad? En un cuartelillo… con los ojos llenos de lágrimas… aterrado… paloma blanca desorientada…
Un cerrojo que se abre… unos gritos… un saco en la cabeza… calor… mucho calor…
(...)Y en una cuneta la poesía española murió aquella madrugada. (Luis Miguel Artabe)

Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. Boas noites. Bonne nuit.