Lo que empezó
casi como un juego se ha convertido en un blog. Y puedo decir que mi abuela es
la principal “culpable”.
Una noche de
julio de 2009 en la que Chopin se cruzó en mi camino, pensé en ella (mi abuela
tocaba sus “Nocturnos” como si el compositor polaco guiara sus manos) y sentí
la necesidad de compartir esa pasión que tanto nos unía a ambas, con mis amigos
facebookeros. El Nocturne op. 9 No. 2 fue el primero en ver la luz. Me era muy difícil expresar con palabras lo
que Chopin dibujo de forma insuperable con notas: tristeza, alegría, vida,
dolor, nostalgia en sus Nocturnos. Pero
estaba segura que con sólo escucharlo cualquiera podría sentir lo mismo que
nosotras.
A partir de
ese momento, el juego de ir compartiendo temas musicales de todo tipo, idóneos
para cuando nos cubre por fin el manto de la noche, se convirtió en costumbre y
la costumbre en necesidad. La necesidad de acabar algunos de esos días tan
largos densos, y a menudo duros refugiándome en una de las pasiones de esta
familia: la música, la mejor compañía para antes de ir a dormir.
A esa
necesidad se le unió una inagotable curiosidad que me llevó a desear conocer
más y más temas, artistas, compositores, estilos… y empecé a bucear en el país
de las maravillas que es internet. “Buscad la belleza que es la única forma de
protesta que vale la pena en este asqueroso mundo” decía siempre al acabar
Dialógos 3, Ramón Trecet, el primero que nos descubrió música diferente, música
que en muchas ocasiones nos llevaba allí donde la imaginación de aprendices de
pensadores quería llegar, pero no lo conseguía sola.
¡He
descubierto tantas y tantas joyas en menos de dos años! ¿Cómo quedarme para mí sola tanta belleza? De
esta manera, casi sin darme, mi adicción a las palabras me llevó a compartir
“música para leer”. Los amigos del Facebook que seguían lo que se estaba
convirtiendo en una “sección” de mi muro, crecían día a día. Las palabras de
ánimo, de complicidad, de sorpresa y de agradecimiento también iban en aumento.
Su fidelidad nocturna ha sido la mayor motivación para seguir escribiendo y
compartiendo durante todo este tiempo.
Ha sido mi
entorno, familiares y amigos, el que me ha animado a crear este blog, para que
tanta pasión e información musical no se perdiera en las entrañas del Facebook.
Su diseño, un maravilloso regalo de Jesús para nuestro 29 aniversario de vida
en común. Un blog es, tiene que ser, algo vivo que crece con el paso del
tiempo. Y este, os lo puedo asegurar, aun está en pañales.
Música con
nocturnidad y alevosía quiere ser un blog intimista, un refugio para aislarnos del
mundo, para desconectar por unos minutos de nuestra acelerada vida, para
descargar el peso de esta inmensa mochila que llevamos a cuestas y que se llena
de tensión a lo largo del día. Un espacio para recuperar la calma, para sentir
mariposas en el estómago, para que se nos erice la piel y se nos ponga un nudo
en la garganta, para que nos sorprendamos. Música para dejarnos llevar.
Porque, como
dijo Tchaikovski “si no fuera por la música, habría más razones para volverse
loco”
