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domingo, 26 de octubre de 2014

Here, There and Everywhere

"Cierra los ojos y verás la música"

Existía en este mundo nuestro que gasta tanta grandeza como sordidez, que lo mismo ensalza o desgasta hasta la destrucción, una radio que, como en casi todos los oficios, funcionaba a base de mantener en la sala de máquinas a profesionales templados, inquebrantables, todoterreno, válidos para todo, vocacionales hasta el tuétano y capaces de doblar o triplicar jornada aunque el sueldo sea la mitad.

Así era Radio 3, la que escuchábamos Jesús y yo cuando éramos (más) jóvenes, (igual de) felices e indocumentados, en 1984, en nuestro ático del maravilloso barrio de Sant Andreu de Barcelona. Radio 3 era la radio de la cultura y la música por excelencia. Nuestra radio.

La música de esta noche me teletransporta otra vez 30 años atrás, a las mañanas de un verano en el que descubrí el mejor programa de radio de la época, Tiempos modernos. Lo presentaba Manolo Ferreras y le acompañaban Javier Rioyo y el desaparecido Fernando Poblet, que en esos tiempos de democracia tímida hablaban con un descaro y una alegría hoy en día impensable. Radio 3 era entonces el altavoz de la movida madrileña y Tiempos modernos parecía su salón de visitas: música, entrevistas, libros y cotilleos de la tribu. Un programa a veces genial, a veces irreverente, a veces surrealista, pero siempre auténtico, crítico e iconoclasta.

Era principios de los ochenta, el país parecía cambiar muy rápido y todo simulaba ser tan joven como las noches llenas de música y de bares. Éramos protagonistas de un presente que parecía brotar con facilidad y alegría, después de tantos sustos, liberado de militancias austeras y de militares adustos, de sabidurías, de edad. Como sí el futuro ya estuviera allí y hubiera que devorarlo muy deprisa. Mientras la prosa de Poblet se expresaba en un barroquismo cheli, la voz de Manolo Ferreras era perfecta para narrar ese presente tan líquido, para sostenerlo y darle coherencia, para contar sus historias con un punto literario que las refería a otros ámbitos no tan compartidos ni conocidos.

Y así llegamos al tema de hoy Here, there and everywhere la sintonía de una sección de Fernando Poblet en Tiempos Modernos. "Contra la modernidad", creo que se llamaba. Sea este post un homenaje a ese elenco de bellacos "cero en conducta" que mostraban en sus textos y en sus programas, caminos no trillados, perspectivas lúcidas, una actitud vital nada convencionales.

La canción fue escrita por Paul McCartney justo después de quedar impresionado al oír por primera vez la canción God only knows de los Beach Boys . Inspirada en su novia Jane Ashe, fue la penúltima canción, en orden de grabación, del inigualable LP "Revolver". Se grabó entre el 14 y el 17 de junio de 1966.

Como la mayoría de los temas de The Beatles, Here, There and Everywhere se hace muy conocida por su tonalidad agridulce, por su armonía y por su sutil arreglo. Aunque simple, contiene una melodía muy dulce que junto a la interpretación la hacen una pequeña obra maestra. Fue McCartney, que siempre ha dicho que es uno de sus tema preferidos, quien mencionó en la serie de radio de 1989, McCartney On McCartney, que el comienzo de la canción con los coros de "ooh-aah" en el fondo, estaba planeado para tener un sonido como el de los Beach Boys. Fijaros, además, que Here, There and Everywhere  presenta uno de los rangos vocales más altos de McCartney; él mismo dijo en su autobiografía que de hecho estaba tratando de cantarla al estilo de Marianne Faithfull.


Tenemos que reconocer que toda la música que podríamos incluir dentro de los amplísimos epígrafes del pop y del rock se basa en un esquema primario y repetitivo. A mí eso no me parece una limitación, sino parte sustancial de su encanto. Pero es un hecho que la inmensa mayoría de las canciones se construyen con líneas de tres o cuatro acordes que luego presentan variaciones, más o menos importantes, en los puentes o en los estribillos (los cuales, a su vez, son líneas igual de esquemáticas).  Sin embargo, Paul construye aquí una melodía infinita, con unos cambios de acordes inesperados y escalofriantes. 

Cuenta la historia de la canción que Paul fue a casa de John Lennon y mientras esperaba a que se levantara, al lado de la alberca empezó a trabajar la canción.  Me senté al lado de la piscina con mi guitarra y empecé a tocar, poco después ya tenía algunos acordes. Para cuando me había despertado ya tenía casi terminada la canción, entonces entré y la terminé.

McCartney asegura tener un demo/borrador de la canción que data de marzo del 65, justo cuando se estaban grabando parte de la película Help! en Austria. La grabación de la canción llevó tres días. El 14 de junio de 1966 los Beatles grabaron cuatro tomas; solo la última de esas fue completada con las voces.

Las armonías estaban compuestas por Paul, John y George y fueron arregladas por George Martin quien fue algo modesto en su contribución: Las armonías en esta canción son muy simples, solo tríadas básicas que los chicos tarareaban desde atrás, algo fácil de hacer. No hay nada muy inteligente, sin contrapunto, solo mover las armonías. Muy fácil pero muy eficaz.

El 16 de junio grabaron las tomas de 5 a 13 de la pista de sonido, la última de estas fue considerada la mejor. En ésta se incrementaron las armonías vocales con la voz de Paul y el bajo. Al día siguiente Paul dividió en dos pistas la voz principal. La canción estaba completa.

El cuarteto interpreta de esta forma la el tema: John Lennon, guitarra rítmica, coros; Paul McCartney, bajo, voces, coros; George Harrison, guitarra, coros; Ringo Starr, batería, maracas.

Notables intérpretes han versionado Here, There and Everywhere pero EmmyLou Harris le da a esta preciosa canción de amor un tono tan maravilloso que se mete hasta la médula.

 

Son tantas, tantísimas las versiones que se han hecho de este tema que no tendría tiempo de compartirlas todas. Continúo con la versión instrumental de José Feliciano, a ver hasta dónde vamos a poder llegar.


Hace un par de años Roberta Flack regresó con fuerza atreviéndose con un álbum de versiones de The Beatles (Let It Be Roberta: Roberta Flack Sings The Beatles). Ahí es nada, porque ella sabía que luchaba contra el fantasma de canciones eternas, grabadas a fuego en el inconsciente colectivo. Pero consigue salir airosa del empeño trabajando cada tema con nuevos ritmos y arreglos contemporáneos. Here, There and Everywhere lo hace suyo llevándolo al terreno del jazz y convirtiéndolo en un lamento íntimo. Preciosa.


Sigamos con esta rara grabación de 1966 de John Denver, una interpretación grabada en "John Denver Sings" un disco hecho por John Denver para sus amigos como un regalo de Navidad. Sólo existen 250 copias de este álbum. Especial.


Otros famosos intérpretes han versionado "Here, There and Everywhere" incluyendo, Sarah Vaughan, George Benson , Céline Dion (para un disco tributo a George Martin/Beatles), Bobbie Gentry, Camilo Sesto (en su primer álbum en idioma inglés),  The Lettermen,  Perry ComoRita Lee-HereClay Aiken,  Sissel , Olivia Ong, Andy Williams y algunos más. Pero antes quiero que disfrutéis una versión alternativa, la toma 13 de la grabación del tema y una interpretación de Paul en solitario. Interesantes.


Ahora sí. En el próximo recopilatorio encontraréis versiones de todo tipo, lentas, rápidas, masculinas, femeninas, orquestales, de concierto... Son muchas pero desde mi punto de vista todas tienen algo que las hace especiales. La hora de más me ha permitido que sea una lista más larga de lo habitual. Espero que, si llegáis hasta el final (difícil propósito) las disfrutéis como he disfrutado yo escuchándolas. Y si no, al menos ¡tenéis dónde elegir! :)


Pero no quiero despedirme sin volver a hablar de radio, de Radio 3. Es curioso que fuera la derecha que gobernaba entonces la que propició el embrión del que resultó esa emisora de radio. Y lo paradójico, que fuera un director "socialista", Eduardo Sotillos, quien afirmara sospechar de “tanto maricón y tanta cultura” que había en la emisora y quien pronunció la frase lapidaria: “Cuando escucho Radio 3 me entran ganas de hacer lo que Goebbles cuando oía la palabra cultura”. Estos socialistas siempre tan progres...


lunes, 20 de octubre de 2014

Vino, música y poesía

¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa
conjunción de los astros, en qué secreto día
que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa
y singular idea de inventar la alegría?

Con otoños de oro la inventaron. El vino
fluye rojo a lo largo de las generaciones
como el río del tiempo y en el arduo camino
nos prodiga su música, su fuego y sus leones.

En la noche del júbilo o en la jornada adversa

exalta la alegría o mitiga el espanto
y el ditirambo nuevo que este día le canto

otrora lo cantaron el árabe y el persa.
Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia
como si ésta ya fuera ceniza en la memoria.
(Jorge Luis Borges) 

Un vino en los labios es un beso. No hay vino vano porque no hay beso malo. Hay buenos y mejores. Aunque el vino a veces tiene una lectura siniestra, (el vino es lo que embriaga, marea, te hace perder el control), a mi me gusta pensar en el vino como un camino a la lucidez, un camino que bien tomado nos puede llevar, como dijo Aldous Huxley, a las puertas de la percepción.

El filósofo húngaro Béla Hamvas, con una vida triste y miserable como víctima de la dictadura comunista, ha podido sonreír, disfrutar el placer del buen vino a la sombra de un nogal en las laderas de los volcanes extintos que custodian las orillas del legendario lago Balaton silenciosamente.

Su última obra filosófica concebida en la alegría iluminada, “La Filosofía del Vino”, sobrevivió a su autor y a las dictaduras comunistas y sobrevivirá a todas las dictaduras futuras porque trata de los más humanos estratos del ser humano. Panfleto contra los puritanos de todo pelaje (tanto ateos como pietistas) "La Filosofía del Vino" es también un entusiasta canto a la vida, en el que podemos descubrir la relación entre beber y vivir bien. Un texto lleno de humor que nos enseña que "la ebriedad no es otra cosa que la forma superior de sobriedad, la vida iluminada".

Vino y poesía casan muy bien. Grandes poetas han nombrado el néctar de Baco. Neruda le llama sangre de topacio, desordenado terciopelo, cántico del fruto; Juan Alcaide llama "caracolas sin mar, mas con marea" a las tinajas donde se guarda el vino; Baudelaire, vegetal ambrosía...

Alberto Cortez, el cantautor de las cosas simples (como Serrat) escribió una pieza justamente así titulada “El vino” apenas conocida entre nosotros, de entre las muchas que décadas atrás popularizara.




Mientras, su coterráneo, el destacado poeta y folclorista Armando Tejada Gómez, concibió el hermoso poema “El vino triste”, al que compuso una preciosa melodía el cubano Amaury Pérez.


Ya tenemos juntos al vino, la poesía y la música...

El vino encierra un sugestivo y complejo mundo de aromas, gustos, y sensaciones táctiles. Pero también un universo sonoro. Porque el vino es música líquida. Como en ésta, es el reino de la armonía. Existe en el tiempo, mientras se degusta o mientras se escucha. La riqueza aromática de un gran vino solo puede compararse a la riqueza tímbrica y armónica de un conjunto musical (dúo, terceto, cuarteto, cámara, sinfónica). 

El vino, como la música, tiene una línea horizontal, melódica, que se corresponde con sus aromas, y una línea vertical, armónica, que se manifiesta en la experiencia palatal. El vino, según discurre lentamente por nuestra boca va expresando su melodía en un juego plurisensoriral que emociona al tiempo que nos transforma.

Compositores de todos los géneros, líneas y tendencias han libado en el célebre líquido para emitir sus mensajes románticos, desgarradores o anclados en la esperanza, pero sobre todo aquellos que tienen en el despecho y la pena del profundo (des)amor sus  armas expresivas dominantes.

Sin intentar en absoluto agotar una lista de seguro interminable, recordemos que prácticamente todos los grandes artistas han sucumbido a la tentación de grabar una canción sobre el vino, desde los Rolling Stones, Woody Guthrie, Paul Anka y Jerry Lee Lewis, a The Who, The Band o Elton John.

Pero yo quiero empezar por Libiamo ne'lieti calici (Brindis), el dúo más famoso de "La Traviata" de Verdi, uno de los fragmentos operísticos más conocidos mundialmente.


Al famoso brindis de la Traviata sumo este de "Marina", la zarzuela de dos actos de Arrieta versionada en ópera de 3 actos, con varias interpretaciones de A beber … . Por su calidad técnica  he escogido éste video de la interpretación de Roberto Alagna en el Centro de Bellas Artes de San Juan de Puerto Rico en 2004. (Siempre que lo escucho me acuerdo de mi padre)


Vamos a hacer una pirueta en el aire...
Con alma de blues y corazón de rock and roll, se presentaban los legendarios Derek and The Dominos de Eric Clapton, en ese santuario del rock llamado Fillmore East de Nueva York, aquellas célebres noches del 23 y 24 de Octubre de 1970. Sin embargo, este disco se lanza luego de la disolución de la banda y en un momento muy difícil en la vida personal de Clapton en la que estaba luchando contra la adicción a las drogas y el alcohol. En Bottle of red wine la referencia al vino está en todos lados, tanto en el titulo de la canción como en el coro que se repite incesantemente.


Two More Bottles of Wine (Dos botellas más de vino)  es una canción escrita por el gran Delbert McClinton. Fue grabada por Emmylou Harris en 1978 y rápidamente se convirtió en un éxito superando las listas de Estados Unidos.


Sigamos con Red Wine de Woody Guthrie , uno de los más grandes poetas y compositores más importantes del siglo XX, del disco "Baladas de Sacco y Vanzetti" que incluye algunas de sus mejores canciones. Grabado entre 1946 y 1947, Guthrie elabora un documento histórico verdaderamente fascinante que sirve como una especie de prototipo para un álbum conceptual.


No podemos pasar por alto esta noche el séptimo arte, que también le ha dedicado infinidad de obras a los efectos del vino. "Days ofWine and Roses"es un notable drama, sincero en su planteamiento, que muestra como un matrimonio destruye sus vidas por el alcoholismo. Aunque patética y depresiva, su principal mérito es la actuación maravillosa del dueto: Jack Lemmon-Lee Remick, como la citada pareja. Quizás una de las mejores muestras del efecto devastador de la bebida, brindados por el cine. Y con una canción inolvidable (de título homónimo) de un inspirado Henry Mancini, y de lo mejor del director Blake Edwards, responsable de un veintena de buenos filmes.


Se hace tarde. Y la lista que tengo de temas dedicados al vino es larguísima, más de 100. No olvidemos, por ejemplo, que el marco ideal de las canciones tangueras y milongueras es el bar, donde una de las bebidas que más se consume es precisamente el vino; mientras esa suprema (y sublime) expresión del alma latinoamericana como es el bolero emerge de las vitrolas situadas en esos populares sitios donde la gente toma y conversa, y  a veces también, cuando los niveles etílicos ascienden, se pelea.   Pero, más allá de esos géneros, la canción popular de cualquier tipo, desde la balada a la copla o el flamenco, del pop al rock, de la salsa al merengue han acudido al vino como metáfora de un sentir.

Quizás otra noche hubiera elegido otros temas; quien sabe. Para acabar he estado dudando de cual elegir; pero al final me he decidido por uno de los 17 cortometrajes incluidos en el álbum de Joan Manuel Serrat “Hijo de la luz y de la sombra”, homenaje a Miguel Hernández en el centenario de su nacimiento. Cada uno de estos cortos, ha sido dirigido por algunos de los realizadores de cine más destacados del país. Isabel Coixet pone imágenes a la canción Tus cartas son un vino. Se cierra el círculo: vino, poesía, música... y cine.


El brindis del bohemio,
No escupáis a los beodos que perecen
aturdiendo en el vino sus dolores;
si odiáis a la embriaguez, odiad las flores
que ebrias de sol en la mañana crecen.
Los ojos de las vírgenes ofrecen
la sublime embriaguez de los amores,
y los besos son báquicos licores
al caer en los labios, estremecen.
Embriagada de luz, Ofelia vaga
en las sombras de un campo desolado;
el sacerdote en el altar se embriaga
con la sangre de Dios crucificado,
y el poeta mirando de hito en hito
la gran pupila azul del infinito.

Viñas de Anguix, el pueblo de Jesús, en la Ribera del Duero.