Cuando la novela negra me llevó a la música celta de
cámara.
La verdad, no
es fácil explicar cómo he llegado hasta el grupo de esta noche. Internet, ya lo
sabemos, tiene el peligro de clicar en un enlace que te lleva a otro y a otro y
a otro, que, al final, casi ni recuerdas qué estabas buscando originalmente.
Eso me pasó a mí. Estaba
tomándole el pulso a la novela negra, con esa sensación de que se edita
demasiado de todo, que se satura el mercado. Así me encontré con Juan
Miguel Antoranz del Val,un autor de cinco
novelas que, además de escritor, es músico, profesor de violín, funcionario
docente y director de una escuela de Madrid en la que "la base de la educación es el respeto al alumnado de diferentes culturas". Como no podía ser de otra manera me enganchó su perfil. Y se convirtió inmediatamente en mi héroe. Además del violín, Juan Miguel toca distintos
instrumentos como la gaita, la mandolina, la zanfona y la flauta. Además ha
pertenecido a distintas orquestas, coros y grupos de música pop y folk, siendo
fundador del grupo Rastalekia
una formación de música celta de cámara, (fusión de la música celta y popular
con la clásica) formada en 2001, con el que seis años después grabó el disco “Suite Celta”. Pertenezco
a un grupo de música folk,en el cual, además de
instrumentista, soy compositor de los temas que interpretamos,
nos cuenta él
mismo. Temas como Natire
Así fue como les conocí. Me gustaron y, como es habitual, quise saber más. Algunos
de los miembros del grupo son multiinstrumentistas, con lo que las
combinaciones posibles son múltiples, desde una formación completamente clásica,
con violines, cellos y flauta travesera, hasta otras totalmente distintas con
saxo, clarinete, percusiones, gaita, voces, bouzuki, flautas de pico,
mandolina, etc.
Desgraciadamente, encontré muy poca información. El grupo se desvanece en el tiempo sin que haya llegado a
saber cuándo ni los motivos. Sé que fue ganador del 6º Concurso de Maquetas Tetuán en
Vivo, en 2010. Ese mismo año actuaron en el Ateneo de Madrid, con motivo del
homenaje de CCOO y UGT a las víctimas del atentado
terrorista del 11M en su sexto aniversario.La obra, Once, fue
compuesta expresamente por Juan Miguel Antoranz para esta ocasión.
En
2017 fue seleccionado en el proyecto Runas, plataforma para
lanzar grupos noveles del Festival de folk de Ortigueira.
En 2018, cuando lanzaron el disco, el fantástico
y añorado programa de Tarataña de Radio 3 lo presentó en un
par de
episodios Y que en 2021 se sumaron al grupo Rock contra el
fascismo, un colectivo de bandas, oficinas de representación, bares, salas,
medios y festivales de rock comprometidos contra el fascismo. Nada más. Tras
más de 15 años de conciertos, de componer un buen puñado de temas originales,
de arreglar unos cuantos tradicionales y de plasmar su trabajo en disco, desaparecen. Aún así, creo que se
merecen un lugar en este blog, aunque solo sea para que su recuerdo perdure en
el tiempo.
La influencia celta
es la que más se aprecia, pero no faltan giros, melódicos o rítmicos del jazz,
del flamenco, del pop, del reggae, de la música árabe…, que se unen a las
claras influencias clásicas del grupo. Música relajante y alegre al mismo
tiempo para no dejarnos arrastrar por la cruda realidad del momento.
Aun así, no
dejemos de gritar ¡NO A LA GUERRA!
Buenas
noches. Bona nit. Boas noites. Bones nueches. Arratsalde on. طاب مساؤك לילה טוב
Спокойной ночи Добрий вечір.
Después de la ansiada investidura y ver que, por
fin, tenemos gobierno, me pasa lo mismo que dice Javier Gallego Crudo en
su página
de Facebook: estoy muy decepcionada con
el nuevo gobierno de coalición. No ha ardido ninguna iglesia. No hay
desabastecimiento ni expropiaciones. No se ha nacionalizado la banca ni se ha
separado Cataluña. Sigue habiendo monarquía, los comunistas no se han comido a
ningún niño ni han abierto las fronteras para que nos invadan manadas de
extranjeros pobres y violadores. Éste no es el gobierno estalinista proetarra
bolivariano de golpistas que nos prometió la derecha. Desde luego, la izquierda
nunca está a la altura de las expectativas de los conservadores. Ironías aparte,
después de tanto odio, insultos, pateos, gritos, mentiras, engaños, llamadas a golpes
de estado y el espíritu del dictador revoloteando sobre nuestras cabezas, se
hace más necesario que nunca buscar aquella música que conecte con nuestro
espíritu y nos transmita un poco de Paz. Por eso esta noche os hablaré de la
cantante de folk y multinstrumentista Julie
Fowlis una mujer con una voz exquisitamente clara y fresca, que canta
principalmente en gaélico escocés.
Julie
Fowlis nació en North Uist, en las Islas Exteriores de Escocia, el
miércoles 20 de junio de 1979. Ser criada en la comunidad gaélica de las islas
occidentales le dio a Fowlis un fuerte sentido de identidad y tradición. Así se imbuye completamente de las fuertes tradiciones de canto, baile y música de la zona. Su madre era
isleña de habla gaélica, de una familia de pescadores y crofters,
mientras que su padre era del continente, pero durante muchos años dirigió un
hotel en North Uist. Julie creció "escuchando Radio 1 y Radio
gaélica, tocando flautas y bailando", pero tuvo que abandonar la
isla a los 13 años, cuando su padre tomó un nuevo trabajo en las Highlands. Quería
estudiar música, y después de que le dijeran que aprendiera "un
instrumento adecuado", el oboe, estudió interpretación musical en
Strathclyde. "Pero no disfruté tocando con una orquesta. Me puse realmente
nerviosa y enferma".
Comenzó a pensar en vivir de la música con la que
creció, tocando pipas y silbatos en bares "para ganar un poco de
dinero". Después de obtener la licenciatura en trompa inglesa y de interpretación de oboe en Glasgow, se mudó a tierra firme para estudiar música en la
Universidad de Strathclyde y de allí fue a la Isla de Skye, donde estudió
gaélico y música gaélica escocesa en la escuela de aprendizaje Sabhal Mòr
Ostaig, antes ingresar en Feis Ross, una
organización que apoya la música y la canción gaélicas en Escocia, mediante la organización de proyectos musicales en las escuelas. Continuó
actuando, tanto sola como con amigos, en la banda Dochas, y para entonces estaba "haciendo toneladas de conciertos, recorriendo todo el lugar y
tratando de mantener un trabajo a tiempo completo". Su abuela fue
reconocida siempre como una excelente cantante; la familia de su madre eran todos
hablantes de gaélico, y la propia Fowlis comenzó a cantar canciones
tradicionales gaélicas en la escuela primaria. Está claro que estaba predestinada a ser quien es en el mundo de la música gaélica,
Actualmente reside en Escocia, aunque pasa tres o cuatro meses al año en los EEUU. Cruza géneros con fluidez. Ha sido galardonada con
múltiples premios. Nominada como “Cantante
folklórica del año” en los BBC
Radio 2 Folk Awards 2015 y “Mejor artista” en los Songlines
World Music Awards 2015, Julie ha aparecido en escenarios de todo el mundo:
desde los pasillos de los pueblos de las Highlands hasta los escenarios de
Nueva York, la Philharmonie de
Paris y Shakespeare's Globe en Londres.
Sus actuaciones han incluido el Festival
of Voice de Cardiff y el Festival
Mundial de Música Sacra en Fez, Marruecos. Cantó en vivo en la ceremonia de
clausura de la Ryder Cup 2012 ante una audiencia televisiva de 500 millones, y
dos años más tarde, vista por una audiencia televisiva global de más de mil
millones, cantó en vivo en la ceremonia inaugural de los Juegos de la Commonwealth de Glasgow.
Acompañada de su esposo Eamon Doorley tocando el bouzouki y de dos músicos
irlandeses, el violín y guitarra, su repertorio cuenta con canciones de cuna,
canciones de trabajo, canciones de amor, canciones animadas y melodías tristes.
A pesar de ser una lengua tan ajena a nosotros, para mí no necesita traducción.
El poder de su música y los instrumentos hablan más fuerte que cualquier otra
cosa en las aleteantes letras gaélicas.
En 2005, lanzó su primer álbum en solitario, “Mar a
Tha Mo Chridhe” (Como es mi corazón), financiado en parte por el Scottish Arts Council, presentando exclusivamente material gaélico, recopilado principalmente
en su casa de Uist. El disco tuvo un impacto inmediato.
Su siguiente
álbum, “Cuilidh”, una colección de canciones inspiradas en su ciudad natal,
llegó a principios de 2007. Fowlis, en él está respaldada por una banda con
clase, junto a la estrella de mandolina Chris Thile y John McCusker en el
violín. Fowlis canta y toca el silbato. El siguiente tema, Lon Dubh, es una
versión de la popular canción de los Beatles Blackbird.
Los siguientes
años fueron muy productivos. 2008 vio su trabajo en un álbum colaborativo
con el grupo “Dual”, en el que se aúnan varios aspectos de las culturas gaélica
escocesa e irlandesa. Su tercer álbum, “Uam”, llegó a fines de 2009.
Siguió una
gira extensa para promocionar el álbum, con un lanzamiento en vivo “Live at
Perthshire Amber” (2011)
Y regresó en
2012 con Touch the Sky, escrita y grabada para la película de Disney /
Pixar, Brave,
la única canción inglesa de esta noche, tan alegre y estimulante como toda la
banda sonora de la película.
Su cuarto
disco, “Gach Sgeul: Every Story” llegó en 2014. Me gustaría resaltar An
Roghainn/The Choice , según he podido saber un ejemplo clásico de arrepentimiento del amor perdido y de cómo
un hombre habría ganado a su amada si hubiera tenido otra oportunidad. Muy
bonita.
A
continuación, otros temas que me han encantado del disco:
Hace poco más
de dos años lanzó, recibiendo algunas de las mejores críticas de su carrera, su
quinto álbum de estudio, “Alterum”. Su título derivado del latín indicaba un
cambio sutil de dirección musical, un cierto “otro mundo”. Un
crítico señaló que exploró "lugares y espacios sobrenaturales:
un mundo órfico de selkies, kelpies y pájaros susurrantes".
Mientras continuaba desarrollando su amplio repertorio de canciones gaélicas,
otra crítica escribió: "Alterum (2017) logra explorar conexiones con otros
idiomas, culturas y formas de arte que enriquecen aún más su música.
Aquí, deslumbra cantando Camariñas en
gallego.
Julie, una
silenciosa portadora de la antorcha de su tradición nativa, todavía encuentra
tiempo para profundizar su conocimiento de la cultura, la tradición y la
historia de Highland y Gaelic a través de continuas investigaciones y proyectos
académicos. Además de sus dos títulos (una licenciatura con honores en Música
Aplicada y una maestría en Cultura Material y Medioambiente), también recibió
un doctorado honorario en música por la Robert GordonUniversity
Ella es, dice, una "adicta a la
canción" obsesionada por la "presión de hacerlo bien,
ser fiel a la tradición y el idioma y, lo más importante, a las personas que me
han dado las canciones. Es como hacer un exámen físico, darle un regalo,
transmitirle estas cosas y lo más importante para mí es que están contentos
con eso ". Ha llevado la canción gaélica a un público mucho más
amplio que los 60,000 hablantes del idioma en Escocia (menos del 1% de la
población), y es popular incluso entre el público que no puede entender
una palabra de sus canciones (doy fe).
Con la maravillosa música de Julie Fowlis, mis deseos de que el diálogo y la concordia lleguen a ser un signo de los nuevos tiempos
La música celta, tal y
como dice el gaitero Carlos
Núñez, es el "flamenco atlántico", con raíces en varios países. Una música que se ha
convertido en una patria común unida por el mar, con un lenguaje universal. Toda
la simbología celta se basa en imágenes en movimiento, como la esvástica, la
espiral o la rueda trilobulada. Símbolos abiertos que reflejan un mundo en el
cual la razón se combina con otras potencias del espíritu como son la
intuición, el sueño y las creencias mágicas y místicas. La misma estructura de
su lengua, el gaélico,
presenta enormes diferencias gramaticales y sintácticas con las románicas y,
por supuesto, con las sajonas.
Esta noche he querido dedicar mi
atención a uno de mis intérpretes preferidos de música celta: Alan Stivell
Este músico francés, de Bretaña, ha sido el “alma
máter” del resurgimiento de la música celta bretona llevando a cabo un
exhaustivo trabajo de recuperación de la música tradicional aunque con su
inconfundible sello innovador. Para ello utiliza para sus trabajos diversas
lenguas célticas a lo que se añaden el
francés y el inglés. Su nombre artístico Stivell viene a significar en idioma
bretón “manantial que brota con fuerza”;
deriva de una de las etimologías de su nombre kozh stivelloù, las antiguas fuentes.
En sus primeros trabajos
introdujo gran variedad de instrumentos más propios del rock como guitarras
eléctricas y batería combinándolos con los propios de la tradición celta, como
el “telenn
gentañ”, el arpa celta medieval, (que había sido reconstruida por su padre
partiendo de antiguos grabados) un instrumento olvidado desde que Francia quitó
a los bretones su independencia. También recuperó otros como la bombarda
o la gaita.
(El arpa más antigua de las Islas
Británicas que ha sobrevivido hasta nuestros días es la conocida arpa de Brian
Boru construida en un taller de Escocia a finales del siglo XIV. Es una
preciosa pieza que se conserva en un lugar muy apropiado: la magnífica Gran
Sala de la Biblioteca del Trinity College de Dublín)
La utilización de dichos instrumentos
la realizó, además, siguiendo las pautas marcadas por los antiguos bardos
celtas, medio cronistas medio hechiceros, que servían como transmisores de
información entre las distintas comunidades bretonas. Sin embargo, este aspecto
no es el único, sino que aparece constantemente combinado en el trabajo de
Stivell con los bailes (jig y reel) tradicionales
de la tierra.
Para no perder la costumbre, los puristas tradicionalistas se pusieron las manos a la cabeza pero Stivell supo transmitir a través de sus composiciones, conciertos, charlas, artículos, su gran pasión por este legado histórico y cultural.
Hasta aquí encontramos simplemente una labor de recuperación
folklórica cuyo mayor mérito habría de consistir en permanecer totalmente ajena
a la influencia del canto
gregoriano, que ya desde hace algunos siglos tiene su centro en la abadía
de Solesmes. Este solo hecho posee una significación excepcional en un país
como Bretaña, asiento desde el siglo XVII del catolicismo más oscurantista de
toda Francia.
Su visión de la vida o, por mejor dicho, la lucha por recuperar sus orígenes de manera no arqueológica, es lo que ha llevado a Stivell a la concreción de un trabajo musical que considero objetivamente tan valioso como el de Dylan en los años sesenta.
Además de esta primera toma de
postura, volcándose hacia sus raíces, Alan Stivell trata en sus textos tanto
los problemas que tradicionalmente arrastra Bretaña como los que se presentan
en la sociedad actual. Esta puesta al día, sin embargo, tampoco se limita
exclusivamente a los textos, sino que introduce formas con las cuales cualquier
juventud, sea o no celta, se identifica. El rock, o mejor dicho, su
instrumentación electrónica y su percusión, se funden con el jazz y los ritmos
y melodías atávicos, para dar como resultado una música perfectamente original.
El mismo Stivell lo justifica explicando que el revivir de la cultura celta (y,
por ende, de cualquier cultura oficialmente sometida) se produce en un contexto
determinado que es imposible ignorar.
Su música está abierta a todo el
mundo, desde esa concepción de la Celtia
como conjunto cultural e ideológico. Su obra ha pasado a ser universal por su
notoriedad, pero también por su modernidad y por sus influencias variadas y
eclécticas. Desde sus inicios no ha cesado de dar conciertos en directo por
todo el mundo, así como de proponer una discografía original y abundante.
Sus temas, propugnan la
solidaridad entre los pueblos, la justicia social y la igualdad entre los
hombres y las distintas civilizaciones. Utópico, idealista, soñador, Alan
Stivell considera su música una herramienta al servicio del hermanamiento entre
las gentes…un bardo de nuestros días, de esos que desafortunadamente quedan
pocos.
Si esta noche la crisis no os deja dormir, os recomiendo este concierto que Alan Stivell dio en el Olympia de París el
22 de julio de 2012.Os reconciliará con el mundo real.
“Buscad la belleza, es la única forma de protesta que merece la pena en este asqueroso mundo”
Durante muchos años, en mis periodos de vacaciones, esperaba este tema, Theme From Harry's Game, sintonía del programa "Diálogos 3" a las 3 de la tarde en Radio 3, en el que Ramón Trecet nos descubría música diferente, música que en muchas ocasiones nos llevaba allí donde la imaginación de aprendices de pensadores quería llegar pero no lo conseguía sola.
Digo "nos llevaba" porque para ambos, para Jesús y para mí, Diálogos era un programa especial. Así, también nos íbamos dando cuenta de que nos parecíamos más de lo que pudiera pensarse, que además de las grandes cosas también compartíamos las pequeñas. Fueron muchos años descubriendo maravillas. Ese tipo de radio fue un verdadero milagro. Nos abrió la puerta a un mundo nuevo y nos enseñó que había otras posibilidades, otras músicas, otras tradiciones y otras sensibilidades; que valía la pena conocerlas y disfrutarlas. “Buscad la belleza, es la única forma de protesta que merece la pena en este asqueroso mundo” decía siempre al acabar el programa.
Pero, dejémonos de nostalgias y hablemos de música. Sobre Clannad cabe decir que para
muchos amantes de la música es el grupo de los O'Braonáin, (Brennan), los hermanos
y tíos de la cantante Enya, verdadero
referente, tal es la importancia y magnitud de esta artista irlandesa que sólo
estuvo dos años con ellos, antes de iniciar su carrera en solitario.
Compuesto por Pól y Ciarán para
una conocida serie de televisión acerca de la violencia en Irlanda del Norte e
incluida años más tarde en la banda sonora del conocido film "Juego de patriotas",
el tema de El Juego de Harry es una de esas canciones de belleza delicada y
con la profunda emoción que emerge de la sinceridad de lo tradicional, que me
dejan noqueada. Es verdad que es una pieza sencilla, pero de sonoridad…
atmosférica… y con trabajo vocal de enorme intensidad. Fueron sin duda esos
coros y la voz de Máire
Brennan los que condujeron al éxito del grupo.
La letra originalmente está inspirada
en un texto celta sobre la guerra. En el video se puede leer la traducción. La
única parte no traducida es "Fol lol the doh, fol the day", que en
castellano equivaldría a "tra la la ". Al escucharla se entiende por qué buscar la belleza es una forma de protesta.
Siúil a Rún es un tema tradicional irlandés que narra el lamento de una mujer que ve marchar a su pareja a la guerra, aunque le muestra comprensión, apoyo y soporte. El origen de la canción no está claro, aunque se supone que procede de finales del siglo XVII, pues se refiere al Vuelo de los Gansos Salvajes de la Revolución Gloriosa, que partieron de Irlanda a Francia. De las dos versiones que he escuchado ésta es, sin duda, la más hermosa.
La radio, la palabra, la música,
la sensibilidad, la delicadeza, las emociones, lo sutil, lo exclusivo, el
tiempo que se para… Yo sigo buscando la belleza. De hecho este blog es un intento
de ello. La busco y, cuando la encuentro, la comparto. Porque quizás sea verdad que esta forma
de protesta es la única manera real de cambiar este asqueroso (injusto,
desquiciado, cruel…) mundo.