¡Que nadie duerma! ¡Que nadie duerma!
También tú, oh Princesa,
en tu fría habitación
miras las estrellas
que tiemblan de amor y de esperanza.
Mas mi misterio está encerrado en mí.
Mi nombre nadie lo sabrá. No, no.
Sobre tu boca lo diré
(Puccini: Sólo cuando la luz brille)
Cuando la luz brille
(Puccini: ¡No, no, sobre tu boca lo diré!)
Y mi beso derretirá el silencio
que te hace mía.
Voces de mujeres
Su nombre nadie sabrá...
¡Y nosotras, ay, deberemos, morir, morir!
El príncipe
desconocido
¡Disípate, oh noche!
¡Tramontad, estrellas! ¡Tramontad, estrellas!
¡Al alba, venceré!
¡Venceré!
¡Venceré!
¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras
me dirás que te amo? Esto es urgente
porque la eternidad se nos acaba..."
¡Que nadie duerma todavía! Es
sábado y nos podemos permitir regocijarnos un rato con este género que a pesar
de lo que pueda parecer se hace popular día a día: la ópera, ese arte global que
combina música, literatura, acción, drama, decorados, danza, artes visuales, escenografía…
La ópera Turandot, de Giacomo Puccini, fue
estrenada el día 25 de abril de 1926, en el Teatro La Scala de Milán,
dos años después de la muerte del autor, que no pudo acabarla. En aquél día, Arturo Toscanini, al
final del tercer acto, detuvo la orquesta y con la partitura de Puccini en la
mano se giró al público y dijo "Aquí termina la ópera, porque en este
punto murió el maestro"
La evolución de las anteriores
obras de Puccini culminó en una ópera de una belleza
incomparable, como lo atestiguan esos fragmentos que han sobrepasado la línea
de la ópera para llegar al gran público en forma universal.
Turandot tiene su origen probable en un relato persa, "Las siete
princesas". Como tantísimos cuentos clásicos, cuenta que una princesa no
encontraba a ningún hombre digno de ella. Por eso, un día decidió encerrarse en
una fortaleza y sentenciar que sólo se entregaría al hombre que la encontrara
después de pasar por varias adivinanzas y enigmas.
En el tercer acto se encuentra una de las arias para tenor más
conocidas, Nessun dorma, que
representa la victoria del amor sobre el odio.
Nessun dorma se transformó en el caballo de batalla de
Pavarotti y en su bis obligado. Fue su aria por excelencia y la cantó en su
última actuación: al final de la Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos
de Turín 2006, donde recibió la mayor ovación de la noche. El tenor tuvo que
cantar en playback pues ya estaba gravemente enfermo de cáncer. Pero el grande entre los grandes se fue pero
nunca, nunca nos abandonó.
La entrega de los Premios Grammy de1998 tuvo un momento extraordinario
para la música y un regalo de humildad en la escena: la cantante Aretha Franklin
interpretó Nessun Dorma para rendir
homenaje a Pavarotti ausente en el evento. De gran
significación para los músicos fue la decisión de la cantante de mantener el registro
de Pavarotti en el tema. De esa manera "musical" Pavarotti estaba
allí. Ello fue un gesto de amor al canto, de respeto al cantante y de humildad
de ella.
Sí, hay algo de ornamentación al final, pero para eso está la ópera destinada. Esta música no es para ser momificada. ¡Es música! Se supone que debe estar viva, hacer temblar de emoción, para empujar los límites y sangrar cuando se corta. Y la gran Aretha lo consigue; vaya que sí.
Otra sorpresa fue descubrir la versión libre de Mina Mazzini en su disco
dedicado a la ópera “Sulla tua boca lo dirò”. Además, lanzándose a interpretar
arias reservadas para voces masculinas entre ellas la protagonista de esta
noche de sábado.
Mónica
Naranjo, la artista de las notas imposibles, la cantó en enero de 2011 en una gala-homenaje al tenor vivo más
importante, Plácido Domingo.
Ah! Además fue utilizada en la presentación de los nuevos jugadores la temporada 2009-2010 en el Real Madrid :)
Turandot es una de las óperas más amadas y representadas en todo el
mundo y con su carácter fantástico, caldo de cultivo excelente para
impresionantes puestas en escena o vestuarios espectaculares.
Si queréis saber más clicad aquí para
ver el libreto con traducción al castellano y aquí para ver
la partitura completa.