Un grito unánime a frenar nuestra autodestrucción
El 28 de
febrero de 2026 comenzó la operación "Furia Épica", una
serie de bombardeos aéreos sobre varias ciudades de Irán llevados a cabo
por sorpresa por los Estados Unidos y el estado genocida de Israel, mientras estaban en curso
negociaciones diplomáticas. Aunque no existe prueba creíble
alguna de que Irán estuviera a punto de adquirir un arma nuclear o de obtener
los medios para lanzarla, Trump incluyó la amenaza nuclear en su cambiante
lista de motivos para ir a la guerra.
Desde entonces, las amenazas de este narcisista patológico, ególatra, racista, misógino, y vengativo al borde de la demencia que se sienta en la Casa Blanca con el botón nuclear a mano, mientras la escoria que hierve bajo las tapas de las alcantarillas sale, le aplaude y le sonríe, han ido creciendo hasta anunciar que si Irán no cedía a sus exigencias “esta noche morirá toda una civilización para no volver más”. Ya sabemos que se ha tenido que echar atrás, pero el simple hecho de que nos corroyera la duda, dice mucho de cómo están las cosas. En el momento en el que escribo esto, el fágil alto el fuego entre EEUU e Irán se tambalea entre nuevas amenazas de Trump y acusaciones de Teherán. Como bien cantó Aguaviva, la guerra que vendrá no es la primera.
Durante el siglo XX grandes acontecimientos históricos motivaron la necesidad del desarme. La Primera Guerra Mundial dio lugar luna carrera de armamentos en el marco de la segunda fase de la Revolución Industrial. Las principales potencias compitieron por colocarse como grandes productoras de armamentos. La Segunda Guerra Mundial y el estallido de la primera bomba atómica, marcaron el peligro de la era nuclear. Desde entonces, muchos compositores y cantantes han decidido hacer un llamamiento a través de la música para alertarnos del peligro de nuestra autodestrucción. Obras musicales y canciones criticando su uso y sus consecuencias, para exigir un proceso de reducción o eliminación de las armas nucleares, buscando un mundo libre de ellas mediante acuerdos internacionales o decisiones unilaterales. 50 años de voces por la paz en el mundo. He aquí una muestra de ellas.
Empecemos con Ain't Gonna Study
War No More, un espiritual
afroamericano. Sus raíces se remontan a antes de la Guerra Civil Estadounidense. Se utilizó
como canción de protesta contra la guerra ,
especialmente durante la Guerra
de Vietnam.
¿No será ese un día glorioso
cuando oigamos a los líderes mundiales decir
"Ya no tenemos que llorar más"
"Lo estamos dejando, lo vamos a dejar ir todo"?
No vamos a estudiar, estudiar la guerra no más
No vamos a pensar, pensar la guerra no más
No vamos a luchar, luchar la guerra no más
Lo estamos dejando, lo vamos a dejar ir
Lo estamos dejando, lo vamos a dejar ir
Tomaremos pólvora para divertirnos.
Luego, deshagámonos de la bomba atómica.
Otra cosa que podemos hacer:
deshacernos también de todos esos cohetes.
No vamos a estudiar, estudiar la guerra no más
No vamos a pensar, pensar la guerra no más
No vamos a luchar, luchar la guerra no más
Lo estamos dejando, lo vamos a dejar ir
Lo estamos dejando, lo vamos a dejar ir
El dinero gastado solo en bombas
puede construir un hogar feliz para los pobres.
Algo bueno que podemos hacer.
Tú me tratas como yo te trato.
No más hambre en la nación
Todos reciben educación
Cada vez que nace un bebé
Sabemos que tendrá un hogar feliz
No vamos a estudiar, estudiar la guerra no más
No vamos a pensar, pensar la guerra no más
No vamos a luchar, luchar la guerra no más
Lo estamos dejando, lo vamos a dejar ir
Lo estamos dejando, lo vamos a dejar ir
No más dormir en la calle
Todos seremos felices con quienquiera que encontremos
Entonces todos le estrecharemos la mano
Y haremos de este mundo una tierra prometida.
El artista de Michigan Rusty
Vining compuso esta versión con el mismo tema de fondo, para el musical “Study
War No More”, con un tono totalmente diferente, de trsiteza y desesperación.
La devastación provocada por las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki el 6 y 9 de agosto de 1945 es un tema visitado a menudo por los poetas y los compositores de canciones, a menudo en aproximaciones metafóricas y casi siempre como eje de manifiestos pacifistas de alcance universal. Eso sí, con ropajes musicales bien diversos, del folk sombrío al tecno-pop bailable.
Muchas son las
canciones que hablan sobre el peligro de una guerra nuclear. Ya desde el
principio del uso de las armas atómicas, tras el lanzamiento de las bombas
atómicas de Hiroshima y Nagasaki, el periodista y cantante folk Vern Partlow en 1947
escribió el blues hablado Old Man Atom, grabado entre otros por
cantantes como Pete Seeger,
en el que nos hablaba de este nuevo peligro diciéndonos entre otras cosas:
Einstein dice que tiene miedo,
Y cuando Einstein está asustado, tengo miedo.
Hiroshima, Nagasaki, Alamogordo, Bikini...
Aquí está mi moral, clara como el día,
Old Man Atom está aquí para quedarse.
Él va a esperar, es fácil de ver.
Todo empezó en Hiroshima. A las 8:15 de la mañana del 6 de agosto de 1945, la primera bomba atómica jamás utilizada, apodada "Little Boy", fue lanzada sobre la ciudad, que hasta entonces se había librado de los bombardeos convencionales, arrasando el 70% de sus edificios. Se estima que el número de muertos ascendió a 250.000, incluyendo 75.000 en los segundos inmediatamente posteriores a la explosión. En 1980, el grupo británico de techno Maniobras Orquestales en la Oscuridad publicó esta maravillosa canción, que toma su nombre del superbombardero Boeing Enola Gay, que a su vez era el nombre de la madre del piloto que la lanzó. Pese a la gravedad del tema, la contagiosa melodía, guiada por una irresistible frase de sintetizador, convirtió la canción en un superéxito en la Europa continental.
Hiroshima, es una balada melancólica del grupo Wishful
Thinking. Una canción poderosa por sí sola, con imágenes como "que el
cielo explote".
Donde pasó la luna
En un país de las maravillas en Hiroshima
Bajo la luna de agosto
Y el mundo recuerda su rostro,
recuerda que el lugar estaba
aquí.
Vuela pájaro de metal a Hiroshima
y llévate tu carga.
Di la palabra mágica a Hiroshima.
Deja que el cielo explote.
Y el mundo recuerda su nombre,
recuerda que la llama fue
Hiroshima.
Y el mundo recuerda su nombre
Recuerda que la llama era
Hiroshima (6)
En 1972, Georges Moustaki escribió este himno universal por la paz, titulado también Hiroshima, aunque solo menciona la ciudad al final de la canción, expresando una frágil esperanza. Tras esta canción, Moustaki fue nombrado ciudadano honorario de Hiroshima. En 1973, el cantautor ofreció un importante concierto en Tokio, que por supuesto incluyó esta canción.
En el álbum “T’estimo”,
un disco de 1983 dominado por la temática amorosa y el piano lento, Lluís Llach incluyó
esta curiosa pieza política en la que parece invocar a los espíritus de las
víctimas de Hiroshima para que se hagan presentes e impongan su testimonio
sobre los manejos de los rectores de la Guerra Fría.
Paul McCartney y Yoko Ono hicieron
oficialmente las paces oficialmente en 1995 y colaboraron en una canción, Hiroshima
Sky Is Always Blue, para conmemorar el 50 aniversario del bombardeo
estadounidense de Hiroshima. Tras un solemne repique de campanas, oímos la voz
de Ono Yōko. “John, estamos aquí juntos”, dice. “Que Dios
te bendiga. Paz en la Tierra”. Le sigue una cacofonía de instrumentos
musicales tradicionales, extraños gemidos y chillidos, intercalados con las
voces de un coro liderado por Paul y la voz de Yōko repitiendo la enigmática
frase: “El cielo de Hiroshima siempre es azul”. La canción se ha interpretado en
directo solo una vez, en un concierto de Ono Yōko (autora de la canción) celebrado
el 7 de octubre de 1995 en el escenario Takabutai del Santuario
Itsukushima en Miyajima, Hiroshima.
No es fácil encontrar en YouTube música nipona relacionada con la dantesca tragedia nuclear del 6 de agosto de 1945. Solo una pieza dedicada a Sadako Sasaki, que sobrevivió a la masacre, pero falleció de leucemia diez años después, con tan sólo doce años: Song to Sadako Sasaki.
Continuamos con La niña de Hiroshima, un sentido poema de Nazim Hikmet, al que el grupo Aguaviva puso música en su obra imprescindible y de enorme actualidad "Apocalipsis", editado en 1971.
El desaparecido
Elijah Nang
compuso este maravilloso tributo a Hiroshima One Wish. Un deseo...
Se trata de la música... Siempre se ha tratado de la música... Y siempre se
tratará de la música... Es hora de que todos volvamos a bailar...
El conflicto en Irán ha resucitado el temor a que se desate una guerra nuclear. Una encuesta del CIS reveló a mediados de marzo que casi el 80% de los españoles la ve posible. Desde la Crisis de los misiles de Cuba y la Guerra Fría, no se había tenido tan claramente esa inquietud. El gasto nuclear de los países que tienen la bomba atómica bate récords en mitad de una tendencia de rearme global, y por primera vez en más de 50 años no existe ningún límite jurídicamente vinculante para las dos mayores potencias nucleares del planeta.
Hammer to Fall (El martillo caerá), de Queen, fue escrita en esa época en que se estaban instalando armas nucleares en territorio estadounidense, listas para disparar en cuanto sintieran que sus enemigos pasaban de ser hostiles a abiertamente agresivos.
en la sombra de la nube de hongo.
Convencidos que nuestras voces no podían ser oídas.
Solamente queremos gritar más fuerte, más fuerte y más fuerte:
¿Para qué demonios estamos peleando?
Solamente ríndete y no dolerá en absoluto.
A Hard Rain's A-Gonna Fall (1963), compuesta por Bob Dylan, es una emblemática canción de protesta folk inspirada en la angustia de la citada Crisis de los Misiles de Cuba y la Guerra Fría.
También del poeta que revolucionó la música popular, Masters of War es una canción de protesta lanzada en el álbum “The Freewheelin” Escrita durante el invierno de 1962-63, es una crítica mordaz contra el rearme nuclear y los artífices de la Guerra Fría, influenciada por la Crisis de los Misiles con una melodía basada en la canción tradicional Nottamun Town.
La banda de rock R.E.M plasma también ese temor en su It's the End of the World as We Know It :“Es el fin del mundo tal y como lo conocemos”
1986. Un tema explícito en español de La Mona Jiménez, que clama por la eliminación de las armas nucleares: Al Desarme Nuclear.
Está claro que en la lucha antinuclear, como en todas las luchas sociales, la música ha sido clave para afrontar los diferentes momentos. En 1983 Miguel Ríos grabó Antinuclear, una de las canciones antinucleares más conocidas en español, que está basada en los hechos que ocurrieron en Washington el 8 de diciembre de 1982, cuando la policía abatió a Norman Mayer, un viejo pacifista, porque se creía que llevaba explosivos, y lo “convirtieron en un mártir antinuclear”.
Tras más de tres décadas, en febrero Trump y Putin dilapidaron la arquitectura de seguridad sellada en las postrimerías de la Guerra Fría, el único acuerdo que resistía con vida para el control de armas nucleares, el Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (New Start, en sus siglas en inglés), que limitaba a 1.550 el número de ojivas nucleares desplegadas por las dos grandes potencias (tanto montadas en misiles como en bombardero). Allá por 1945, Albert Einstein y J. Robert Oppenheimer, junto a otros científicos del Proyecto Manhattan, que condujo a las primeras bombas nucleares, fundaron el Boletín de los científicos atómicos. Esta organización actualiza periódicamente lo que llama el Reloj del juicio final, que mide lo cerca que está la humanidad de la catástrofe, fijada en la medianoche. Según la última revisión, el pasado 27 de enero, el mundo está a 85 segundos de esa medianoche, lo más cerca que ha estado de la hecatombe. Y Trump con el botón rojo en su poder.
En el 80 aniversario de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, más de 60 íconos de la música, incluyendo a Joan Baez, Graham Nash y Sean Ono Lennon, firmaron una carta abierta exigiendo el desarme nuclear mundial. La iniciativa buscó generar conciencia sobre la amenaza atómica. En un mundo en declive, con la Tercera Guerra Mundial asomando la patita en cada declaración de Trump, en cada bombardeo sobre Irán, en cada amenaza sobre Cuba; con el fascismo sentado en el congreso de demasiados países europeos con todo lo que se nos está viniendo encima esta noche solo quiero gritar. ¡NO A LA GUERRA! Como canta Jonh Lennon, tras las primeras manifestaciones contra las amenazas nucleares de los años 60, ¡DENLE UNA OPORTUNIDAD A LA PAZ!
Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير. Gabon. 굿나잇.
Boas noites. 晚安
Bonne nuit グッドナイト Buonanotte. לילה טוב. Oíche mhaith. Wengi alus. Bones nueches. اچھا
شام Noson dda. Good night. Спокойной ночи. Guten Abend. শুভ
রাত্রি.
Laku noć. Bon
lannwit. Fie. God nat. Usiku mwema. Oimore. Sula bulungi. Добрий
вечір
Otras fuentes
https://arteexpressblog.wordpress.com/2016/11/10/las-canciones-y-sus-historias-masters-of-war-bob-dylan/
https://www.nippon.com/es/japan-topics/g01137/
https://www.facebook.com/CarlosCanoOficial/posts/la-ni%C3%B1a-de-hiroshimaen-el-aniversario-de-uno-de-los-acontecimientos-m%C3%A1s-lamentab/3418151008236852/
https://www.the-paulmccartney-project.com/song/hiroshima-sky-is-always-blue/
https://www.abc.es/cultura/musica/20150806/abci-hiroshima-diez-canciones-final-201508051410_1.html
https://www.elsaltodiario.com/energia-nuclear/verano-antinuclear-seleccion-de-musica-para-las-vacaciones
https://elpais.com/internacional/2026-02-05/el-final-del-ultimo-tratado-nuclear-entre-estados-unidos-y-rusia-abre-la-puerta-a-un-rearme-atomico.html
https://www.youtube.com/playlist?list=PLg5zEXHli7Fzz62QTiktaB1WPpzs9Xv6d





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