"La voz de un ángel... absolutamente
asombrosa". (Joe Biden)
Fotografía de SoundCloud
Qué ironía
empezar este post con una cita del que fue el último presidente del país más
poderoso del mundo, cuando el actual gobierna haciendo ostentación del mal. Y
lo consigue porque el mal está siendo premiado socialmente en lugar de ser
rechazado. Trump es un
experto malista que manejó esa estrategia con soltura junto a los bulos,
los sobornos o la difamación del contrario para conseguir llegar al poder. Su
risa cuando fue elegido fue una carcajada ruin, el primer aviso de las
decisiones espeluznantes que iba a tomar, y también una advertencia despiadada
al mundo. Y así nos va. Guerra comercial, amenazas, injerencias, caza de
personas, bombardeos, asesinatos, secuestros… La bestia lleva más de un año
llenando el mundo de rencor, miedo, polución y sangre. Trump no solo vulnera
permanentemente el Derecho Internacional, sino la misma dignidad humana. Y
nadie rechista. Mientras tanto, avanza impune hacia nosotros. “Vivimos
en un mundo, en el mundo real, gobernado por la fuerza, gobernado por el poder.
Estas son las leyes de hierro del mundo desde el principio de los tiempos”aseguró
su asesor de Seguridad Nacional Stephen Miller. Trump está demoliendo las bases de las relaciones entre los países, el multilatelarismo y la diplomacia contemporanea. El miércoles, EEUU se
retiró de 66 organizaciones y tratados internacionales de cooperación y
gobernanza global. El mundo con construimos después de la II Guerra Mundial se va a la mierda.
Para combatir mínimamente los estragos que en nuestro ánimo produce tanto mal, qué mejor que “la voz de un ángel”, Lori Williams, una voz suave y cremosa, un vehículo natural para la introspección, pero también una en la que puedes acurrucarte felizmente y perderte, al menos por unas horas.
Las palabras ya
son las armas preferidas de su megalómana visión imperial. Un discurso zafio,
brutal, agresivo y faltón. Las palabras son las nuevas cartografías mentales y
físicas. Trump expresa sentimientos ocultos, inconfesables, vergonzantes. Y,
cuidado, despierta al autócrata, misógino y racista que muchos llevan dentro.
"Las
palabras son poderosas. Habla con sabiduría", nos interpela Lori, “Nuestras
palabras tienen poder. Pueden levantar y motivar, o pueden
derribar, causar daño y dividir. Lamentablemente estamos viviendo en una época
en la que el lenguaje áspero, odioso y denigrante es tan común. Es agotador y
repugnante. Elegir nuestras palabras cuidadosamente es más importante que
nunca, porque lo que decimos y cómo decimos puede determinar nuestro futuro”.
Ella ha encontró la voz de sus palabras en la música que comparte con pasión.
La versión acústica es maravillosa
Lori Williams tiene un currículum
impresionante como artista, educadora musical, compositora, productora, actriz
de teatro musical, presentadora de radio, propietaria/fundadora de una empresa
y artista residente con más de 30 años de experiencia. Ha colaborado con
famosos como Ella
Fitzgerald, Nancy
Wilson, Dianne
Reeve, a la que conoció en la universidad, y Anita Baker.
Además, es fundadora y directora ejecutiva de Positive Music for Positive Minds, La
valoración La valoración de
Dianne es rotunda“La hermosa voz de Lori Williams se desliza con
sentimiento y naturalidad por un paisaje rítmico suave y acogedor con mensajes
de abundancia, alegría y afirmación. ¡Este proyecto es alimento para el alma y
una banda sonora para tu ritmo diario!”. He aquí una buena muestra de
ello.
"El
mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos"le dice Ilsa Lund (Ingrid
Bergman) a Rick Blaine (Humphrey Bogart) en “Casablanca”.
Nosotros escuchamos a Lori Williams. Música para seguir viviendo, para no
embrutecernos, para soportar la impotencia ante la crueldad que domina el
mundo. El
Ejército israelí mató este jueves a una niña de 11 años. Se llamaba Hamsa
Nidal Samir Hoso y fue alcanzada por fuego israelí en la zona de Faluya en su
casa a las cinco de la mañana. Ayer jueves el
Ejército israelí ha mató a 14 palestinos en todo el enclave como resultado
de diferentes ataques aéreos. Entre las víctimas mortales, hay cinco niños. Aunque
el mundo deje de mirar hacia la Franja de Gaza, ni los ataques del ejército
israelí han cesado ni las bombas dejan de caer sobre ella. Ya lo dijo Trump: Netanyahu
es un héroe de guerra. NO DEJEMOS DE HABLAR DE GAZA.
Buenas noches.
Bona nit. Boas noites. Bones nueches. Arratsalde on. طاب مساؤك לילה טוב Спокойной
ночи Добрий вечір.
“Hola oscuridad, mi vieja amiga / He venido a hablar
contigo otra vez”
Una de las
cosas que me maravilla de la música es su poder evocador, cómo es capaz de
reflejar tu propia imagen en el espejo. ¿Alguna vez os habéis
sentido angustiados y aislados por la superficialidad del mundo en el que
vivimos, hasta el punto de sentiros incapaces de conectar con los demás, o
incluso con vuestros propios sentimientos? Yo sí; muchas veces.
Imagen de Last fm
Hace poco,
sumida en mis cavilaciones nocturnas, en uno
de esos podcasts en los que me sumerjo para desconectar y poder
dormir, suena una canción. Uf. Qué recuerdos… ¿recuerdos? No, exactamente. Más
que recuerdos me evocaba emociones de juventud. Pero ¿qué me estaba diciendo?
Yo no sé inglés (hace tiempo que asumí que me iré de este mundo sin saberlo). De
lo que fue un himno para toda una generación en busca de su significado, solo
entendía "el sonido del silencio". Así que, tapada con la nórdica
para no molestar, busqué la traducción de la letra en mi smartphone (fue una
mala idea, lo sé) y allí estaba yo reflejada, 40 años después de la primera vez
que la escuché.
The Sound Of Silence
es una de esas poesías hechas música más hermosa de todos los tiempos. Los
autores, Simon
& Garfunkel, unos maestros que a pesar de su tormentosa relación en la que atravesaron un puente
deaguas turbulentas,
reconvirtieron el folk y conmovieron a toda una generación. Una guitarra y unas
voces que realmente transmiten, para mí, la frustración de una sociedad que se volvió
loca… (y que no recuperó nunca la cordura).
Live Monterey Pop Festival June 16,
1967. Full concert Youtube
Para entender el origen de la canción debemos viajar a 1963 cuando su autor, Paul Simon, tenía apenas 21 años y se refugiaba en la penumbra de su cuarto de baño con la luz apagada y la puerta cerrada para concentrarse mejor. Allí, envuelto en la oscuridad, solía componer canciones. "Lo principal de tocar la guitarra, sin embargo, era que podía sentarme solo, tocar y soñar, explicó más tarde, Y siempre era feliz haciendo eso. Solía irme al baño, porque el baño tenía azulejos, así que era una ligera cámara de eco. Abría el grifo para que corriera el agua (me gusta ese sonido, es muy relajante para mí) y tocaba. En la oscuridad.
De sus reflexiones nació esta letra sobre la incomunicación, el aislamiento y la alienación humana.
Inspirado por la obra de poetas como Dylan Thomas y la introspección propia de la generación beat, sus versos nos hablan de una sociedad atrapada en el ruido superficial, incapaz de escuchar las voces verdaderamente importantes Art Garfunkel durante una actuación en 1966, al presentar la canción dijo :“Esta es una canción sobre la incapacidad de las personas para comunicarse entre sí (…) Lo que ves a tu alrededorson personas que no son capaces de amarse los unos a los otros".
Hay más de cien versiones de la canción. Sólo el dúo neoyorquino hizo de ella seis versiones diferentes, y la fuerza de su melodía ha permitido todos los tratamientos, desde el rock hasta el góspel, pasando por el jazz o el canto gregoriano.
Portada del sencillo remezclado de 1965, nº1 en ventas en EEUU
La versión acústica original se incluyó en su álbum debut, “Wednesday Morning, 3 A.M” (1964), del que solo se vendieron 2.000 copias. Dado el fracaso, los jóvenes decidieron separarse. Dos años después tendría un enorme éxito la versión eléctrica que todos conocemos. Lo que Simony Garfunkel no sabían era que Columbia Records, su discográfica, hizo que el productor Tom Wilson agregará instrumentos eléctricos (guitarra, bajo y batería) a la pista acústica y lo lanzó como sencillo. Cuando The sound of silence alcanzó el puesto número uno en Estados Unidos, Simon y Garfunkel no tenían ni idea de lo que el productor había hecho. Paul estaba en Inglaterra y Art en la universidad. Probablemente, si Wilson no hubiera reelaborado la canción sin su conocimiento, el dúo habría tomado caminos separados, pero el éxito los volvió a unir. El eco de este enorme éxito no tardó en llegar al cine con “El graduado”.
Para muchos, la
versión más notable, con diferencia, ha sido la de la banda de heavy metal Disturbed en su álbum de
2015,“Immortalized”.Su interpretación, impulsada por el piano con un sombrío en blanco y negro,
incorpora cuerdas orquestales, mientras que la potente voz de David
Draiman enfatiza la ira implícita en esta versión. “Una
interpretación realmente poderosa el otro día en el programa de Conan. Es la
primera vez que los veo tocar en vivo. Muy bueno. Gracias”. Parece que a
Paul Simon le gustó.
La versión
interpretada por Pentatonix
mantiene la esencia y profundidad de la original. Este talentoso grupo tiene un
don para seleccionar la canción perfecta que complementa sus habilidades
vocales. Con su armonía vocal y la ausencia de instrumentos, pone de relieve la
potencia de la voz humana, algo paradójico para hablar del silencio.
Michael David
Rosenberg, más conocido como Passenger por
ser el ex-cantante de la banda de rock alternativo del
mismo nombre, le da un giro entre lo alternativo y lo indie algo que encaja muy
bien con su sonido folk
original. No necesita más que su guitarra y su voz para darle un tono aún más
melancólico.
Nada tiene que
ver con la versión de Carmen
Mcrae. La cantante neoyorquina le da un sonido de jazz protofunk que
nos hace vibrar en nuestros asientos. Así, rompe del todo con el espíritu original,
sin mencionar que, en teoría, estamos escuchando una canción sobre las palabras
silenciadas. Quizás la mejor parte de esta versión llega al final de la
canción. Dejando en el aire el último verso, Mcrae omite la última palabra, silencio. "Y susurradas en el sonido del.…". Una versión
sorprendente, sin duda.
Gregorian nos ofrece una versión sin igual. Unos
diez vocalistas masculinos cantan la canción al estilo del canto gregoriano.
Junto a las voces, escuchamos una instrumentación más propia de la electrónica.
Una nota de
humor: Esta canción aparece parodiada en un capítulo de Los Simpson, en el
episodio de la quinta temporada "Lady Bouvier's Lover". Todo el episodio está
basado en “El Graduado”. La versión de The Sound of Silence se reproduce
en los créditos finales, después de que el abuelo Simpson y la señora Bouvier
abandonen la iglesia, exactamente igual que en la película.
No todas las
versiones tienen su interés. Por ejemplo, la banda estadounidense de rock
alternativo The Smashing
Pumpkins la ha destrozado muchas veces, sobre todo en sus actuaciones en directo.
Para cerrar el
círculo, quiero compartir la primera versión que lanzó en abril de 1966 el
grupo irlandés The
Bachelors que alcanzó el tercer puesto en las listas de éxitos del
Reino Unido. The Bachelors abordan la canción con una armonía muy similar a la
de Simon y Garfunkel. Utilizan una
modulación ascendente, así como un tempo más rápido para dar un toque de
urgencia, transformando un sentimiento inquietante y solitario en ira y
posiblemente incluso en desesperación.
Diez versiones,
diez estilos de una canción icónica. Pero ¿cuál de ellas refleja mejor el
mensaje de la canción? ¿Hay versiones que eclipsan la original?
Escribió MargheriteYourcenar en su novela Alexis o el tratado del inútil combate: "El ambiente
estaba lleno de un silencio que parecía cada vez mayor y todo silencio está
hecho de palabras que no se han dicho"Con The Sound of silence, el silencio, ese que se extiende fuera de la palabra orillada por gritos desgarradores y murmullos inarticulados, encontró su sonido.
Es
innegable que a los seres humanos se nos empuja a vivir vidas frenéticas y estresantes en las que
acaba reinando el egocentrismo, el desapego y la incapacidad de compartir
sentimientos, ideas... Nos escondemos detrás de nosotros mismos por miedo a
revelar nuestra verdadera identidad. Nos aterra la no aceptación. La
sensibilidad y la creatividad corren el riesgo de perderse. Nos estamos
volviendo insensibles al mal que nos rodea; cada vez alzamos menos la voz
contra la crueldad y la injusticia. Nadie se atreve a perturbar el “sonido del
silencio”. Y cuando lo hacemos, parece que todo es en vano, nuestro grito no se
oye, cae como gotas de lluvia que se pierden en este silencio ensordecedor en
el que vivimos. Aun así, no hay que dejar de gritar porque si no, nuestro silencio será cómplice.