El mito de Orfeo y Eurídice se esconde en cualquier parte. Un ejemplo claro lo encontramos en la belleza de canción que esta noche nos acompañará, Manha de Carnaval
Dicho tema pertenece a la película Orfeo Negro. De Grecia a Brasil, la historia de la mitología griega que cuenta cómo Orfeo pierde a su amada Eurídice, llegó al cine hace 52 años en su versión más racial de la mano del director francés Marcel Camus, que decidió situar la acción en el Río de Janeiro más desfavorecido y en los días del Carnaval, aunque obviando en gran manera la miseria real de la vida de las favelas.
A pesar del paso del tiempo, Orfeo negro sigue siendo aún hoy una película única, personal e inclasificable, a veces oscura, otras luminosa, como la misma vida que fluye por las calles de Río. A su vez, hace emerger valores profundos insertos en la cultura brasileña, muy alejados de los estándares sobre el Carnaval como espectáculo que los ayuntamientos y la TV nos han vendido "made in Brazil". Es una visión de la vida quizás más ligada a la cultura gitana que al mundo payo, donde todo se convierte en consumo y mercadotecnia plastificada.
Y es que la bossa nova debe mucho Orfeo Negro, ya que supuso una catapulta para este género a nivel internacional, al igual que para músicos tan geniales como Jobim o el guitarrista Bomfá. Canciones como Manha de Carnaval o A felicidade se convirtieron en éxitos mundiales que difundieron la música creada por Jobim al añadir ritmos de jazz a la popular samba La combinación entre bossa nova, mito griego y cultura popular brasileña (santería, budú, etc.) hace que esta película sea única. Además, nos ejemplifica la universalidad de los grandes mitos, unificando la cultura europea y la latinoamericana.
Tristemente, el éxito mundial de la película afectó en los años setenta a la amistad de Bonfá y Jobim, que se disputaron la autoría de la banda sonora. Como dice mi Jesús "el dinerito mata, el dinerito hiere, cuando el dinero crece el amor muere"
La interpretación de Astrud Gilberto la excepcional cantante de bossa nova, samba y jazz que saltó a la fama de forma accidental en 1963 con su participación en el álbum de Stan Getz y João Gilberto (del que tomaria su nombre al casarse con él) interpretando The girl from Ipanema, es fantástica, penetrante, intensa.
La canción es considerada, sobre todo en los EE.UU, como una de las más importantes del brasil jazz / bossa, convirtiéndose en un estándar de jazz. Y ha sido versionada por una gran variedad de músicos de todo el mundo en su versión vocal o instrumental.
Aquí os dejo esta versión de Sadao Watanabe, saxofonista considerado como el fundador del jazz japonés, con el gran Toquinho
Un placer doble para una "noite de Carnaval"