jueves, 13 de junio de 2024

El mundo poético y musical sefardí de Françoise Atlan

La tradición no es el culto a las cenizas, sino la preservación del fuego. Gustav Mahler)

Vivimos en un mundo enajenado. El odio enciende, cuando menos te lo esperas, la mecha de la furia, ciega la razón, nubla los sentimientos y hace que las mayores atrocidades sean una realidad. La lucha por el relato es encarnizada. La verdad es lo primero que desaparece. El respeto al otro, al que no piensa como tú, al que no tiene tu mismo dios, tantas veces excusa perfecta para atizar los fuegos entre comunidades, se desvanece. Pero yo necesito parar, necesito trascender al tiempo y las circunstancias, llegar a ese lugar donde las almas se elevan y los corazones encuentran consuelo: la Música. Por eso esta noche la quiero dedicar a la cantante franco-bereber Françoise Atlansímbolo de la fusión de las músicas y de la convivencia de distintas culturas y religiones. Esta maravillosa cantante, pianista y musicóloga ha desarrollado una carrera fuera de lo común, al ritmo de una sensibilidad muy personal y un singular enfoque de su voz liderando, además, una tenaz lucha por la perpetuación de sus raíces. Espero que os guste.

ADEM, ateliers d'ethnomusicologie 

Nacida en Narbona en 1964 en el seno de una familia judeo-bereber que acababa de abandonar Argelia, un padre cabilio abogado, una madre pianista y cantante de ópera, a los cuatro años, viviendo en Saint-Etienne, Françoise ya toca el piano, estudia hebreo en el Talmud Torá y acompaña a menudo a su padre a la sinagoga. “También hice estudios de lírica y aprendí de grandes cantantes de ópera”, declara. En 1990, la familia se instala definitivamente en Marruecos. “Allí me doy cuenta de que me han amputado mis raíces judeo-bereberes. Observo con asombro que aquí están vivas, sin nostalgia, en una especie de coherencia natural entre las comunidades, en particular los judíos y los musulmanes. Y que estas canciones que escucho son las mismas que escuché en la sinagoga, cuando era pequeña. Trabajé en esto para mi propia reparación y también para mis padres”.

No obstante, Françoise Atlan se posiciona más allá de repetir esas antiguas tradiciones de la cultura de sus padres. Su profundo conocimiento de la tradición andaluza le ha permitido desarrollar una técnica especial, incomparable y muy expresiva que combina el tecnicismo vocal y la sensibilidad sefardí, rica herencia de los judíos expulsados de España en 1492 y diseminada por la cuenca mediterránea; romances que forman la voz única de un pueblo, pero que fue integrando, progresivamente, las aportaciones de las diferentes culturas que les acogieron en su diáspora. Sin embargo, estas van evolucionando a lo largo del tiempo y la geografía, conservando una identidad propia. Temas, musicales o poéticos que cruzan el mar, llegan a las orillas más opuestas y, aun así, son reconocibles desde la primera nota. Fueron las mujeres las garantes de la supervivencia cultural de todo un pueblo: es esta doble voz, sefardí y femenina, la que Atlan hace oír por todo el mundo.

Su primer álbum "Romances Séfarades" grabado en 1992, fue muy aclamado por la crítica, mientras que su segundo CD titulado "Entre la Rose et le Jasmin" recibió el premio "Diapason d'or" otorgado por Diapason, revista francesa especializada en música clásica.

Ganadora del premio “Villa Médicis Hors les Murs” en 1998 concedido por el Ministerio de Cultura, fue recompensada con una beca que le permitió trabajar durante tres años sobre el repertorio árabe-andaluz de tradición de Fez, junto a Mohamed Briouel. Juntos grabaron “Nawba M’Cherqi”, fruto de estos años de trabajo.

Sumergiéndose con la misma pasión que en el canto sefardí, en los repertorios contemporáneos, medievales o incluso en múltiples tradiciones mediterráneas, esta cantante con formación lírica, floreció naturalmente en la música árabe andaluza; esa música erudita que perpetúa la nostalgia y el espíritu de la época dorada de una civilización donde judíos, musulmanes y cristianos tocaron y cantaron con una sola voz, tejiendo juntos sus conocimientos musicales en la España de Al-Andalus.

Su discografía no es muy extensa. Me gustaría resaltar “Ay!! Amor (Constantinopla)” trabajo que se inspira en la música de la cuenca mediterránea, pero también en la Europa medieval y renacentista, así como en las tradiciones musicales de Oriente Medio. Al igual que la ciudad que le da nombre, el conjunto es un crisol de todas estas culturas. 

 

En abril presentó en Córdoba su último trabajo; una edición con textos, letras y fotografías, además de 17 canciones de la tradición oral sefardí. "Zajor, Sefarad (Recuerda, Sefarad) Un trozo de la memoria de un pueblo. 

Con una voz naturalmente hermosa, Françoise Atlan canta en griego, turco, árabe, hebreo, español y francés .

La delicadeza de sus interpretaciones, impregnadas de calidez y pureza reflejan el talento luminoso que, evidentemente, le ha dotado la naturaleza. “Ella entra a la habitación y algo sucede. Algo potente, luminoso y alegre, es imperceptible, flota un poco en el aire, hay gente así. Françoise Atlan es así. Françoise Atlan es artista. No es sólo su trabajo, es su manera de estar en el mundo", resume Michaël Dian, fundador y director del Festival Chaillol “Para ella, el arte no es entretenimiento, es una responsabilidad, una ética, algo que supera el lenguaje para elevarse más allá del verbo."

Para acabar, otro aspecto que ya no es ni siquiera una idea que defender, y mucho menos un concepto, es su realidad como artista y como mujer: el diálogo interreligioso en un mundo en el que la convivencia de cristianos, judíos y musulmanes a lo largo de la Historia ha estado y está llena de enfrentamientos. En 2019, Françoise Atlan actuó ante Mohamed VI y el Papa Francisco. En su actuación, mezcló su canción hebrea primordial Adonay Elohenou con la llamada a la oración del muecín Smahi El Harrati. Acompañadas por la soprano Caroline Casadesus, las tres voces dialogaron extensamente sobre el Ave María de Caccini (que, por cierto, no es de Caccini). Tras esta extraordinaria actuación, el rey Mohamed VI le concedió la nacionalidad marroquí.

Cuidaos mucho. Y cuidad la Cultura para que ella cuide de nosotros. ¡Y no a la invasión rusa! ¡Libertad para Ucrania! Imposible acabar sin gritar: ¡Poned fin al genocidio palestino! No seamos soldados de los telediarios y los magacines, dejemos de ser habitantes de las trincheras mediáticas, no nos lavemos las manos con agua que está teñida con sangre. Digamos ¡basta! ¡Palestina libre desde el río hasta el mar!




Buenas noches.  Bona nit.  Boas noites. Bones nueches. Arratsalde on. طاب مساؤك. לילה טוב

Otras fuentes

 


viernes, 24 de mayo de 2024

Un año sin Tina Turner

 Una estrella que resistió la violencia, la enfermedad y el suicidio de su hijo.

Se cumple el primer aniversario de la muerte de Tina Turner, un huracán, un animal escénico, una cantante magnética de fuerza explosiva. Su incomparable torrente de voz ronca, su magnetismo sexual y energía abrumadora, siendo ejemplo de lucha y resiliencia en lo personal, la convirtieron en una intérprete en vivo inolvidable y en una de las artistas de mayor éxito discográfico de todos los tiempos.

Fotografía de El Diario

De muestra, un botón. I Can't Stand the Rain, una canción grabada originalmente por Ann Peebles, en 1973. La versión del álbum fue un poco más suave que su versión en vivo.

La Reina del “rock 'n' roll”, nacida como Anna Mae Bullock, comenzó su carrera como cantante a los 18 años, cuando todavía iba a la secundaria en East St. Louis, Illinois, cantando con la banda Kings of Rhythm dirigida por su futuro esposo Ike Turner en 1957. Al principio solo actuaba ocasionalmente, pero pronto se convirtió en la estrella del grupo y en la esposa de Turner. Su conjunto, que pronto pasó a llamarse Ike and Tina Turner Revue, se convirtió en uno de los principales grupos de soul en gira por los locales negros del llamado circuito chitlin . ya pintaba maneras. Su primer éxito en el Top 10 lo tuvo en 1971 con su versión de Proud Mary, la canción de Creedence Clearwater Revival.

En sus primeras memorias (escribió tres) de 1993, Yo, Tina, la cantante reveló el maltrato al que la sometió Ike durante toda su relación y cómo el abuso la llevó a un intento de suicidio en 1968. En julio de 1976, solicitó el divorcio “diferencias irreconciliables”. Por fin, Tina lanza en 1984 su álbum debut en solitario “Private Dancer”. "No lo considero un regreso", dijo en su documental, TinaTina nunca había llegado”. Trabajando con compositores más jóvenes y respaldada por un sonido suave y sintetizado que envolvía su voz cruda y urgente, lanzó tres éxitos descomunales: la canción que da título al álbum, escrita por Mark Knopfler de Dire Straits; Better Be Good to Me, y What’s Love Got to Do With It. Fue un éxito revolucionario y le valió tres premios Grammy, incluido el de Grabación del Año y por, esta última, el de Mejor Interpretación Vocal Femenina.

El álbum vendió cinco millones de copias e inició una serie de giras que convirtió a Turner en un fenómeno mundial. Otra poderosa balada es We Don't Need Another Hero que apareció en “Mad Max Beyond Thunderdome” la película de Mel Gibson (1985). La letra resonaba con la desolación del mundo post-apocalíptico de la película. Turner apareció en el vídeo musical como su personaje Aunty Entity, con quien dijo que se conectaba porque era "fuerte y resistente" dijo Tina. "Me identifiqué con sus luchas porque las viví".

La canción fue otro éxito, llegó al número dos en los EEUU y obtuvo una nominación al Grammy y un premio Ivor Novello. Luego vinieron muchos otros álbumes exitosos, como “Break Every Rule” (1986) y “Foreign Affair” (1989) De este último The Best que fue escrita en 1988 originalmente para la cantante galesa Bonnie Tyler, pero fue solo un éxito menor. Al año siguiente, Tina añadió algo de fuerza vocal extra y una nueva producción convirtiéndola en una de sus canciones emblemáticas y en uno de los himnos definitorios de la década.

Enumerar una lista de “las x mejores canciones de Tina Turner” es una tarea inútil. Podría ser interminable. Están las “mejores”, las “imprescindibles” pero todas igual de deslumbrantes.  Aun así, seguiré mi selección con otra canción empoderadora y feminista del álbum “Foreign Affair”, Steamy Windows, que habla sobre tomar la iniciativa en un encuentro sexual. Music Week la describió en ese momento como "un número deliciosamente atrevido" con "traviesos toques de guitarra".

Un tema de James Bond es un hito para cualquier artista. En 1995, Tina Turner interpretó el tema central de la película “Goldeneye” que fue el tiro de salida de una serie de geniales canciones que acompañaron al agente 007.  "Tuve que trabajar muy duro., explicó la cantante, Entonces supe que podía cantar cualquier cosa que se me pusiera delante".

Turner anunció su retiro en 2000, un año después de lanzar su último álbum en solitario, “Twenty Four Seven”, aunque regresaría a los escenarios en 2008, actuando en los premios Grammy con Beyoncé y para una gira para conmemorar los 50 años de su carrera.  Ese fue definitivamente el final. "Estaba cansada de cantar y hacer felices a todos", dijo al New York Times en 2019 . "Eso es todo lo que había hecho en mi vida".

Gira de despedida de 2099. Revista Debate.

La siguiente canción, de su álbum recopilatorio “All the Best” (2004) Open Arms , se convirtió en un éxito entre los 40 primeros en la mayoría de las listas en las que apareció.

Turner llevó a cabo colaboraciones muy recordadas como State of Shock,  un sencillo de 1984 del álbum “Victory” de los Jacksons 5, cantada por Michael Jackson y Mick Jagger, pero además, existe una versión extraoficial cantada por Michael Jackson y Freddie Mercury, con quien originalmente se grabó la canción. El cantante de los Rolling Stones cantó en el escenario junto a Turner este tema y el de su banda, It's Only Rock 'n' Roll.

Además de serios problemas de salud y años de maltrato Tina sufrió como madre cuando su hijo Craig se suicidó en julio de 2018. 

Infobae

"Mi momento más triste como madre", tuiteó la cantante junto a una foto de ella esparciendo las cenizas de Craig desde el costado de un barco. “El jueves 19 de julio de 2018, le dije adiós por última vez a mi hijo, Craig Raymond Turner, cuando me reuní con familiares y amigos para esparcir sus cenizas frente a la costa de California. Tenía cincuenta y nueve años cuando murió tan trágicamente, pero siempre será mi bebé”.

Quiero acabar en un tono menos explosivo, con una canción, cómo no, de “Foreign Affair” (el toque de trompeta me encanta), una canción dedicada a mujeres de cierta edad, cómo yo, que aún valoran el amor

“La felicidad verdadera y duradera proviene de tener un espíritu inquebrantable y esperanzador que puede brillar, pase lo que pase”, dijo a The Guardian en 2020.  "Eso es lo que he logrado y mi mayor deseo es ayudar a otros a ser también verdaderamente felices". No hay más que decir, Tina.

Cuidaos mucho. Y cuidad la Cultura para que ella cuide de nosotros. ¡Y no a la invasión rusa! ¡Libertad para Ucrania! Imposible acabar sin gritar: ¡Poned fin al genocidio palestino! No seamos soldados de los telediarios y los magacines, dejemos de ser habitantes de las trincheras mediáticas, no nos lavemos las manos con agua que está teñida con sangre. Digamos ¡basta! ¡Palestina libre desde el río hasta el mar!