domingo, 6 de agosto de 2017

Tocaoras

Las desheredadas de Paco de Lucía

“La tierra tiene grietas por donde escapa el dolor, aquel que ha sido enterrado injustamente y que busca una manera de hacerse oír. A veces suena a flamenco, grita las penas por bulerías y sangra por la guitarra. Un grito de guerra, una reivindicación. Si la batalla de los gitanos por dejar de ser un pueblo discriminado lleva siglos librándose, son ahora las mujeres las que aúllan para denunciar la doble dificultad —la de su sexo y la de su etnia— para hacerse un hueco en este arte que ya los romaníes practicaban en las fraguas al son del martillo.” En la lucha de las tocaoras por hacerse un hueco en este arte, Noemí López Trujillo en El Español lo define muy bien: el flamenco sangra.


Tocaora, sustantivo común femenino, una palabra que se halla escasísimas veces empleada en la bibliografía  sobre  flamenco,  si  exceptuamos  su  función  adjetiva,  calificando  términos como dinastía, sensibilidad, personalidad, calidad... Esta ausencia responde a  un  hecho  sorprendente.  Si  en  la  historia  y  actualidad  del  flamenco  encontramos  un  elenco imprescindible  y  esencial  de  mujeres  cantaoras,  bailaoras  o  jaleadoras,  de  insólito  podemos calificar  la  casi  total  ausencia  de  mujeres  dedicadas  al  arte  de  la  guitarra  acompañante  o,  más recientemente,  de  concierto.  ¿Por    qué    falsetas,    rasgueos,    acordes...    han    pertenecido    casi exclusivamente al patrimonio masculino? Basta con teclear en internet "mujer tocaora flamenco" para toparse con un foro en el que se plantea la siguiente cuestión: "¿Cuántas guitarristas flamencas conoces?". "Yo no soy machista, pero la guitarra flamenca no pega en una mujer. Las pocas que he visto son flojas tocando, el flamenco necesita mucha fuerza y sangre caliente, y un sentimiento un tanto agresivo que muchas veces una mujer no puede expresar bien", contesta un usuario en el hilo.

Fuerza y sangre caliente que la mujer no puede expresar bien. La tocaora noruega afincada en España Bettine Flater ha comentado en varias ocasiones que, en una de sus primeras clases en Sevilla, un compañero le dijo: "¿Tú sabes que Paco de Lucía ha dicho que las mujeres no tienen fuerza en la mano para tocar la guitarra, no?". Y es que desde que murió el de Algeciras, hace algo más de tres años, algunos cabales dicen que no tiene sustituto y otros se arriesgan y nombran a Tomatito, Niño Josele o Vicente Amigo. Son sólo algunos de los que se barajan porque en España hay muchos tocaores y muy buenos. También algunas tocaoras, pero casi nadie las cita. Antonia, Marta, Caroline o Noa son nombres que no se escuchan cuando se nombra a los posibles herederos de Paco de Lucía.

Pero eso no ha sido siempre así. Desde el siglo XIX y hasta la Guerra Civil, hubo más tocaoras que hoy; incluso algunas de ellas llegaron a ser reconocidas a nivel internacional aunque fueran muy pocas las mujeres que se dedicaran a esta profesión o que llegaran a obtener tanta fama y popularidad como los hombres. A todas les resultó más complejo “hacerse hueco” en este arte ya que desde los comienzos del flamenco, este ha sido considerado un mundo de hombres. 

Adela Cubas (Revista Nuevo Mundo 8-3-1906)
Adela Cubas es un ejemplo. Sus padres no le permitían actuar pero ella consiguió ser profesional ya en 1900. “El deber de entretener”, como lo llama la profesora Eulalia Pablo Lozano en su libro “Mujeres guitarristas”, daba acceso a las “señoritas” a tocar el arpa, el piano o la guitarra para ejercer de perfectas anfitrionas. No para subirse a un escenario o hacer carrera artística. Una mala racha económica hizo cambiar de idea a los padres de Cubas y así fue como la guitarrista mantuvo a su familia interpretando todo tipo de músicas, también flamenco, por toda España. No sólo tocaba, también dirigía espectáculos y los críticos se referían a ella como la “notabilísima” o “celebérrima” guitarrista. Otras de la misma época, como La Antequerana o Anilla la de Ronda, citada por Federico García Lorca en 1922 en el Concurso de Cante Jondo de Granada, tocaban para acompañar su propio cante y también vivían del flamenco. Pero Cubas tenía un gancho especial con el público, en un tiempo y un entorno que Eulalia Pablo define “de hombres, duro y socialmente desprestigiado”.

Estas y otras tocaoras se vieron obligadas constantemente a luchar para que su trabajo sea reconocido, tratando de evitar el machismo que se ha generado culturalmente a lo largo de la historia por el mero hecho de ser mujer. Noelia Heredia, gitana madrileña de 44 años recuerda que hasta la Guerra Civil, la guitarra era un instrumento mayoritariamente de mujeres. "Las gitanas eran tocaoras y, además, fumaban puros. Hay un retroceso brutal". Sus nombres se perdieron en las brumas del tiempo y, quizás también, se enterraron en los años oscuros de una Dictadura que relegaba a la mujer al papel social de un menor de edad. “El modelo de mujer inspirado en la sección femenina hizo que muchas ni se plantearan el espectáculo, menos el flamenco, como medio de vida”, explica Alicia Cifredo, directora de Tocaoras (ver presentación) un documental que investiga la evolución de la mujer en el mundo de la guitarra flamenca a través de la figura de Eloína, una estudiante de baile flamenco y antropología social que, con ayuda de su amiga Carmen, inicia un estudio sobre las mujeres guitarristas flamencas. Su primera sorpresa aparece al conocer que el título en esta especialidad se expedía en Rotterdam cuando aún no existía en España. A partir de aquí, emprende un curioso viaje en el tiempo para localizar a las tocaoras de los dos siglos anteriores. Eloína se apasiona cada vez más al irse encontrando con las mujeres que ejercen profesionalmente este oficio en la actualidad. Ellas le muestran su arte, su disciplina, sus miedos, sus giras, sus compañeros... todo su mundo.


Mujeres entre las cuerdas. Mujeres que deslizaban sus dedos con presteza y maestría desde la prima al bordón. Mujeres guitarristas flamencas como hoy lo son también Antonia Jiménez, Marta Robles, Caroline Planté, Bettina Flater, Noa Drezner... Mujeres con las que tenemos una deuda pendiente.

La primera vez que escuché a Antonia Jiménez fue este verano en el programa Carne Cruda, junto a Marta Robles, la principal compositora del grupo Las Migas. En clase, entre las decenas de niños que aprendían a rasguear la guitarra, ella era la única niña que lo hacía. Y siguió siendo la especial, la distinta, la minoría en un mundo, el del flamenco, que permite que la mujer cante y baile pero no que toque. “No tuve el apoyo de mi padre, tampoco el de mi madre y todos en mi entorno decían que estaba loca”. Con motivo del Festival de Flamenco de Berlín, la tocaora asegura en una entrevista que "en el flamenco hay una mirada muy masculina". "Hacerte un hueco es bastante difícil. Empecé mi carrera profesional con quince años. He tenido que luchar un montón, como todas. Mi caso no es nada especial porque en todos los aspectos de la vida las mujeres siempre tenemos que luchar más. A mí como guitarrista me criticaban mucho, me miraban con lupa". Antonia toca la guitarra desde hace 30 años y es guitarrista de referencia para varias compañías de primer nivel, como la del bailaor Marcos Flores. Aunque apenas se la conoce fuera del flamenco, es un modelo para las que empiezan. 


Cuando Marta Robles fue alejándose de la guitarra clásica para adentrarse en la flamenca se encontró con la misma soledad. ¿Dónde estaban las mujeres? 


Fernando González-Caballos, periodista especializado en flamenco, las puso en contacto. Que tenían que tocar juntas. Fue hace tres años. Desde entonces, estas dos pioneras de la guitarra flamenca se juntan en el escenario con el espectáculo Dos tocaoras pre el Festival Flamenco Diverso el primero con un enfoque de género y LGTBQI dentro de este mundo. Nunca habían trabajado juntas, explican en el programa de Javier Gallego, pero la complicidad al preparar este trabajo fue instantánea, y su esfuerzo de meses vio la luz a finales de junio en un espectáculo sin precedentes. En “Dos tocaoras” reivindican el lugar de las instrumentistas, absoluta minoría tras 170 años de tradición


Noa Drezner,es una de esas tocaoras (¿os habéis fijado cuantas guitarristas extranjeras estamos nombrando?) que han seguido la estela de Antonia Jiménez. “En cuanto llegué a España vi que tocar aquí iba a ser complicado”. Esta mujer de 34 años tañe desde los siete y le choca que siendo esta la cuna del flamenco le cueste tanto a las mujeres hacerse una carrera tocando.


La canadiense Caroline Planté fue la primera mujer en grabar un disco de toque flamenco. Fue en 2010. “hace años me lo decían en Montreal, mira que si fueras tú la primera mujer guitarrista flamenca que graba disco…” dice en la revista digital deflamenco.com Y así fue. Hoy, la niña que eligió la guitarra siguiendo los pasos de su padre, es una de las más reconocidas por la crítica y dirige el Festival de Flamenco de Montreal. Cuando llegó a España ya llevaba 18 años como profesional pero el aterrizaje fue un shock. “Un maestro de Sevilla me dijo que me enseñaría a tocar para concierto, pero no para acompañar baile ni cante porque eso era para los hombres”.


Buscando videos de la canadiense me he encontrado con este corto, una verdadera joya.

 

“La guitarra clásica para las niñas. La guitarra flamenca para los hombres”. Así le respondió su padre a Laura González a mediados de los noventa cuando siendo adolescente le informó de que prefería empuñar la guitarra que dedicarse al baile, faceta junto al cante en la que las mujeres no encuentran tantos impedimentos. González se enfrentó a su familia y consiguió convertirse en una celebrada concertista y profesora de conservatorio. Escuchad esta Guajira, de su disco "De aquí p'alla" (2008), acompañada por José Rojo (2ª guitarra) y Jorge Cano (percusión).


Davinia Ballesteros, la más joven de todas las tocaoras que aparecen aquí, es la que tienen, quizás, una formación más académica de todas. Nació en Málaga en 1982, lugar donde comienza sus estudios de guitarra a los 6 años de edad. Estudió guitarra clásica en el Conservatorio Superior de Música de Málaga con matrícula de honor, Premio de Honor Fin de Grado y es licenciada guitarra flamenca, recibiendo diferentes premios a la largo de su carrera. En la actualidad además de conciertos, da clases de pedagogía y lenguaje musical. 


Acabaremos con Bettina Flater.  Nació en Noruega, pero cuando toca la guitarra suena a rondeña y tangos. Viajó a Sevilla buscando raíces musicales y descubrió que tenía que encontrarlas sólo por dentro. Dice tener complejo de “guiri” en ciertos ambientes flamencos, pero la suya es la historia de una mujer fuerte y valiente, segura de lo que hace. En 2012 editó su primer disco, “Women en Mi”. Pop anglosajón, folclore noruego y guitarra flamenca son las tres patas de su fusión musical.

        
       Una vez más cada claro que debemos seguir luchando para visibilizar la presencia de las mujeres en cualquier ámbito para lograr una igualdad efectiva de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres.  
Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב

Fuentes
http://www.elespanol.com/reportajes/20151023/73742681_0.html
http://www.sibetrans.com/trans/public/docs/trans_15_07_Lorenzo.pdf
http://dondeestanlastocaoras.blogspot.com.es/
http://luiszaratan.blogspot.com.es/2017/01/la-mujer-en-la-guitarra-flamenca.html
http://www.elespanol.com/cultura/musica/20160222/104239834_0.html

lunes, 31 de julio de 2017

My Funny Valentine


Me encanta viajar. Se atribuye a Baroja la frase de que “el carlismo se cura leyendo y el nacionalismo, viajando”. Yo substituiría la palabra carlismo por la de ignorancia, una enfermedad que a pesar de que nunca antes habíamos estado tan informados se extiende como La Nada en La Historia Interminable. Ignorancia, estupidez, vaciedad, falta de rigor… lo mismo da. Pero no hay nada mejor para abrir la mente y dejarnos de creer el ombligo del mundo que viajar. Bien es verdad que Don Pío fue más de viajes por su habitación, con sus viejos libros comprados en la cuesta Moyano. Quizás a mucha gente le hace falta viajar de las dos maneras.

Ya os he dicho que me encanta viajar. Y si, además, puedes hacerlo en un coche amplio,  cómodo, con un buen aparato de música y en la mejor compañía, viajar no tiene precio. Así estabamos hace escasamente una semana, conduciendo por una carretera de la costa guipuzcoana (imprescindible) cuando en el Podcast de “Cuando los elefantes sueñan con la música”  suena la canción de esta noche, My Funny Valentine, cantada creo que por Sarah Vaughan. Y, de pronto, Jesús me dice con verdadera emoción “me encanta esta canción, pero sobre todo la versión de Frank Sinatra”. Si comparto esta anécdota es porque me resultó chocante que después de casi 40 años juntos no fuera yo consciente de esa pequeña pasión del melómano mayor de esta casa. Así que en ese momento decidí que a nuestro regreso le dedicaría una entrada en mi blog a esa canción. Y aquí estoy, a ver si le sorprendo.


My Funny Valentine es un jazz standard muy popular dentro de la literatura del jazz. Forma parte del Real Book y es, también, tema principal de la película “Los fabulosos Baker Boys” interpretado por los actores Michelle Pfeiffer y los hermanos Jeff y Beau Bridges. La canción, publicada por primera vez en 1937, con música de Richard Rodgers y letra de Lorenz Hart, se oyó por primera vez el 14 de abril en el musical de Broadway, Babes in Arms. Una bella canción de amor.

Mi graciosa enamorada
Dulce y cómica enamorada
me haces sonreír con el corazón
tus “looks” son de risa (*)
”infotografiables”
pero eres mi obra de arte preferida

¿Acaso es tu figura menos griega?
¿Tienes la boca un tanto pequeña?
¿Cuando la abres para hablar
eres inteligente?

No cambies ni un pelo por mí
no si te preocupas por mí
Quédate pequeña enamorada, quédate
cada día es el día de San Valentin

Sin embargo, debieron pasar 15 años para que el trompetista Chet Baker la escuchara por primera vez, quedando fascinado. En un primer momento, Baker grabó una maqueta instrumental, pero la versión definitiva se dio en 1954, aderezada con bajo, piano y percusión. El resultado encarnó un claroscuro. Los críticos la atacaron, mientras que los jóvenes de la época la abrazaron para nunca más soltarla. Había un romanticismo pleno en dichas notas y una exquisitez en la cadencia de Chet que configuraron un clásico impecable. Inicialmente la había grabado como instrumental pero fue en ese mismo año cuando acometió su primera versión vocal, una versión lacónica y frágil que marcaría la forma en que se ha cantado esta canción a partir de entonces.

A principios de los años 50 pocos músicos tocaban My Funny Valentine, pero tras el éxito de Baker, tanto instrumental como vocal, muchos músicos se apuntaron al carro. En 1954 se grabaron más versiones que en las décadas de los 30 y 40 juntas. Quedémonos un momento, mientras muere el día, con este Chet Baker sufrido y vapuleado, artista exquisito y atolondrado ser humano.


Chet grabó más de 50 versiones. He aquí una muy especial. ¡Me encanta!


Otro trompetista quiso hacer suya esta canción, Miles Davis. Se suele acusar a Baker de seguir los pasos de Davis pero en este caso fue Baker el primero en identificarse con este estándar y el que más años lo mantuvo en su repertorio. Ambos trompetistas grabaron el tema en diversas ocasiones. Miles lo grabó por primera vez con su quinteto de los 50 (con Red Garland, John Coltrane, Paul Chambers y Philly Joe Jones) en una de las dos sesiones maratonianas que hicieron para amortizar el contrato con Prestige y que dieron lugar a cuatro gloriosos álbumes. 


En 1953 Frank Sinatra utilizó la canción para abrir su LP “Songs for Young Lovers” y esto fue decisivo para que My Funny Valentine saliese de la subcultura del jazz y aterrizase en los tocadiscos del estadounidense medio, convirtiéndose en un tema destinado a ser interpretado una y otra vez por futuras leyendas de la música. Cada quien arriesgándose al juicio de los puristas, tal y como lo hizo el impecable trompetista blanco cuya voz de terciopelo pegó en el centro del jazz de mediados del siglo pasado. Desde una maravillosa Ella Fitzgerald, con dos versiones, una de ellas casera a capela que me tiene hechizada, hasta un homenaje del cubano Arturo Sandoval, pasando por Barbra Streisand, Sara Vaughan, Stan Getz, incluso Sting han desfilado un sinfín de leales que lo han hecho perdurable.


No me he podido resistir a compartir esta versión de Joan Chamorro del proyecto La magia de la Veu & Jazz Ensemble y otra con la voz de una jovencísima Andrea Motis.

 

Para terminar, la versión de Ben Webster al saxo tenor en 1954. Una joya.


Espero que hayáis disfrutado.Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב

Fuentes:
http://jazzeseruido.blogspot.com.es/2012/02/my-funny-valentine.html
http://lyricstranslate.com/es/my-funny-valentine-mi-divertida-valent%C3%ADn.html
https://buenamusicamia.blogspot.com.es/2015/10/my-funny-valentine_27.html

domingo, 16 de julio de 2017

Raúl Prieto, organista

El alma sobre el escenario

Raúl es un hombre alegre, amable, extrovertido, cercano, simpatiquísimo, dicharachero, vital. Jesús y yo tuvimos el gran placer de conocerlo en persona el año pasado, en la visita guiada al órgano de la Basílica de Santa Maria que organizó el V Festival Internacional d’Orgue de Mataró. El músico nos explicó con pasión la historia y la musicalidad de “su amigo”, como a menudo le llama, un instrumento magnífico de 4.557 tubos de hasta 6 metros de altura, con 4 teclados de 61 notas y un pedal de 32 notas.


            Raúl Prieto es uno de los talentos más emocionantes en la escena internacional de conciertos de órgano en este momento. Pero, ¿quién es este organista? Raúl Prieto Ramírez nació en Navalmoral de la Mata, Cáceres, en 1979. Empezó sus estudios de órgano en Salamanca que concluyó posteriormente en Barcelona con matrícula de honor. Aprobó el examen final en la Staatliche Hochschule für Musik und Darstellende Kunst de Stuttgart y obtuvo la mayor calificación que se había otorgado nunca en este centro. En 2007 debutó en Estados Unidos en el Merrill Auditorium de Portland y tocó también en el Methuen Memorial Music Hall. En 2008 hizo su primera aparición en Rusia (Filarmónica de Perm) y en la Catedral de Milán. En 2009 tuvo lugar su primer concierto en el Victoria Hall en el Reino Unido.

Raúl en la visita guiada al órgano de la Basílica de Santa Maria
Cuando fue nombrado, a los 26 años, el primer organista residente del famoso  Auditorio Nacional de Música de Madrid, que es a la vez la sede de la Orquesta y Coro Nacional de España, nuestro protagonista de esta nohe se confirma como artista de gran talento en el escenario internacional del órgano de tubos. En los primeros seis meses de su nombramiento multiplicó por 30 la asistencia a los recitales de órgano de la sala y los críticos lo elogiaron como uno de los talentos más emocionantes en la escena musical española. Sin embargo, como él mismo nos explicó aquel día mientras le escuchábamos interpretar, empezó a tocar el órgano muy tarde.

Nacido en una familia que disfrutaba del arte y la danza, a los 11 años se sintió fascinado por el sonido del órgano en un programa de radio local. Durante los siguientes cinco años aprendió a tocar mientras buscaba toda la información que pudiera encontrar sobre el instrumento. Sin embargo, con sólo un pequeño teclado de 4 octavas que tenía, ¿cómo podía tocar música de órgano con pedales? "En mi adolescencia la solución era hacer mis propias transcripciones de las piezas que escuché", recuerda Raúl en alguna entrevista. En sus años de escuela temprana él había construido una biblioteca formidable de sus propias transcripciones para órgano de la música orquestal. No pasó mucho tiempo antes de que estuviera tocando Bach en los órganos históricos con pedales en las aldeas y pueblos circundantes y, de allí a instrumentos cada vez más grandes y la música de Liszt, Reger, Dupré entre otros

Raúl con la pianista María Teresa Sierra, su mujer.
Además estudió piano con Leonid Sintsev (Conservatorio Rimsky-Korsakov en San Petersburgo), órgano con Ludgar Lohmnn en la Hochschule für Musik in Stuttgart. Y participó en clases magistrales con Marie-Claire Alain, con Guy Bovet, Lionel Rogg, Eric Lebrun , Zsigmon Szathmary y Luigi Ferdinando Tagliavini, fallecido el pasado 11 de julio, entre otros. También, estudió la carrera de filosofía.

"Tuve una buena educación artística, pero no necesariamente en la música", admite. "Yo fui autodidacta durante cinco años a partir de los 11 años, pero en realidad no me considero un organista porque soy un músico que sólo quiere desarrollar mi capacidad y todas mis posibilidades musicales", añade. "Estudié filosofía porque era algo en lo que me interesaba, pero me di cuenta de que podía hacer mucho más con mi música, se convirtió en mi ambición en la vida".


El pasado 8 de julio tuvo lugar el concierto inaugural del VI Festival d’orgue de Mataró, su concierto anual en la capital de El Maresme, un concierto reivindicativo para la restauración completa del órgano.  El órgano de la Basílica de Santa Maria es el más grande de Catalunya. “Es una pieza de valor único, un símbolo que demuestra que Mataró fue una ciudad puntera a nivel europeo” afierma Prieto. Este año el concierto estuvo dedicado a la música que se escuchaba en la época de Puig i Cadafalch. La entrada, como siempre, fue gratuita; las ayudas económicas que se reciben del público asistente van destinadas a la restauración y mantenimiento del instrumento.

No hay más que tenerlo delante para captar la pasión que Raúl siente por el órgano, un instrumento que ve como un vehículo casi ilimitado para su expresión musical. Realizando un amplio repertorio con talento y energía, sus transcripciones del Mephisto Waltz de Liszt o de Clair de lune de Debussy fueron espectaculares. Los asistentes quedamos atrapados por su entusiasmo contagioso, por su afán pedagógico, por sus emocionantes interpretaciones, todas ellas de memoria, que combinaron un virtuosismo deslumbrante con gran poder expresivo. Al acabar, después de dos bises, (hubiera dado tantos bises como le hubiéramos pedido) nos dijo sonriente que estaba agotado. No es de extrañar.


Descrito por los críticos como audaz, emocionante, iconoclasta, trascendente y chisporroteante, la pasión absoluta de Raúl Prieto Ramírez por la música lo mueve a compartir su talento en cualquier lugar. Además del concierto inaugural del Festival, cada mes de julio toca su propio instrumento al aire libre en Mataró, durante más de tres horas. En 2008 el organista descartó empresas de órganos electrónicos y diseñó su instrumento en su casa con el apoyo de los trabajadores de la madera e ingenieros locales. Con la intención de tocar con su esposa en lugares donde un órgano de tubos no está disponible diseñó un instrumento fácilmente transportable que cabe en una camioneta de tamaño medio y utiliza sólo 8 tornillos. Con dicho instrumento ha sido capaz de promover el órgano y su música en numerosos lugares de Europa.


Entre una amplia selección de piezas de órganos románticos, barrocos, modernos e incluso teatro, siempre es Bach el compositor, que congrega a un público más amplio.


"La gente me dice que no les gusta el órgano, aunque no hayan ido a un concierto de órganos. Pido a todos que vayan a darse un paseo antes de opinar". Al darse cuenta de que el órgano no es del gusto musical de todos, Raúl ha dedicado mucho tiempo a promover su sonido único con la esperanza de atraer a más oyentes a conciertos de órganos. De ahí que el Festival d’orgue de Mataró tenga también su academia.  Esta academia ofrece, clases colectivas y particulares a cargo de profesores de reconocida proyección internacional, seminarios y dos conciertos a cargo de los alumnos. Los alumnos tienen a su disposición órganos de estudio. También se les facilita alojamiento y manutención a precios asequibles. En el concierto inaugural nos presentaron a unos muchachos que venían de New York.

Raúl Prieto Ramírez fue un pionero en llegar a un público más amplio a través de Internet. Un ejército de partidarios internacionales continúa siendo atraído por sus actuaciones altamente populares de YouTube. Su ahora legendaria transcripción de la Danse Macabre sigue siendo el espectáculo de órgano no comercial más visto en Internet.


Pero os puedo asegurar que no hay video que pueda transmitir lo que transmite una actuación suya en directo. Si algún día tenéis la ocasión de asistir, no os la perdáis. Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב

domingo, 11 de junio de 2017

Pedro Guerra

Lo más básico, lo más terrenal, lo más auténtico nos llega a través de nuestros cinco sentidos.

En el reino de las voces, donde Justin Bieber y Lady Gaga serán eternos (eso dicen) y testarudos postulantes, existe un pecado imperdonable: mirar al suelo. Los mortales de a pie podemos. Los mortales que se plantan en un escenario no. Pedro Guerra, el cantautor (así le gusta definirse, así le gusta que le llamen)  que nos acompaña esta calurosa noche de junio, permaneció con la mirada gacha durante una década hasta que pisó Madrid en 1993, y empezó su carrera en solitario. El hijo del primer presidente del Parlamento Canario, un tipo delgaducho, con unos dientes que le presentan pero no le definen, tenía tanto miedo a saberse mirado que no transmitía. Pero el éxito en 1995 de su primer álbum, Golosinas, hizo que levantara su cabeza y mirara a los ojos al público, a esa masa conocida y anónima a la que ya no temía. No mucho, al menos. “Pertenezco a ese grupo de seres humanos tímidos que se suben al escenario”, ha dicho más de una vez.


Cuando has nacido en una isla, el mar se siente desde lejos, se siente en la piel, en el olor, hasta en el paladar. Pedro nació en un pequeño pueblo canario y eso lo sabe bien. Por ello, seguramente, Pedro Guerra tiene el poder de la contemplación. Se trata de un poder sigiloso, que no hace ruido, sino música. Se trata, además, de un poder que lo hace dueño de sí mismo porque funda las reglas de su tiempo, la lentitud necesaria para indagar en el mundo exterior hasta conseguir un diálogo con su propia intimidad. Y cuando cree ser olvidado por cantar lo que pocos logran ver, lo que él logra ver, vuelve a recoger algunos poemas y canciones y empieza a arder, en un mundo herido, en medio del hielo de la música actual.

El canario tuvo una casa en la que cada esquina repetía algo de política, música y poesía. Al padre de Pedro Guerra le gustaba el canto y la lectura. Y fue esa influencia la primera base del cantautor. En una entrevista con el líder político Pablo Iglesias, en el programa Otra vuelta de Tuerka,  mencionó que la primera canción que interpretó a los 14 años, Cathaysa, la dura historia de una esclava, fue escrita por su padre. Desde ahí empezó su carrera que hasta hoy se sustenta en contar lo que sucede desde las raíces, desde sus raíces de su existencia. Son más de 30 años de trayectoria en los que ha publicado 21 discos, 15 de ellos en solitario. Muchos de ellos grabados con arreglos sobrios, sin artificios, guiados tan solo por el rasgueo de su guitarra, la compañía de algún otro instrumento y su voz, dulce y melódica. Desde niño ha estado unido a su guitarra y a sus sonidos, recuerda los acordes de Silvio Rodríguez, que le ayudaron a guiar sus pasos hacia la música que quería hacer. En tiempos donde una notificación de WhatsApp puede perturbar la concentración, Pedro Guerra apuesta, sin embargo, por los acordes de una guitarra de madera y su voz para dejar a todo un auditorio atento solo a su música. El canario manifiesta que su objetivo es comunicar y así lo hecho con hermosas versiones de poemas y canciones que cuentan, conversan y discuten sobre la realidad

La música de Pedro Guerra transpira poesía. Melancolía por supuesto; ternura, cómo no, y calentura. La mirada social siempre ha estado pegada a las canciones de este cantautor puro. Y todos estos estados y convicciones, navegan en un mismo río de poesía. Su poesía ha hecho que pudiera publicar en 2003 un disco nada menos que con el poeta Ángel González, “La Palabra en el aire”. Antes, en 1999, su disco “Raiz” nos da joyas como, Contra el Poder y Daniela


En 2004 publica “Bolsillos”, donde daba protagonismo a la sencillez de su bien templada guitarra en temas como El circo de la realidad


La música de Pedro Guerra juega con el tiempo. Se permite ponerle pausa y en ese momento capturar lo que suceda, aunque todo se mueva. Describe la lluvia, que nunca vuelve hacia arriba. Cuenta lo que pasa debajo del puente, en el río, mientras pasa la gente.


Aunque lo que mejor lo define es el mestizaje cultural que sintetizó en su canción Contamíname con la que ganó el premio Ondas, y con la que consiguió su primera notoriedad. Pedro Guerra tomó prestado del mexicano Carlos Fuentes la “contaminación cultural” para hablar del mestizaje. Así pudo quitarle parte de suciedad a la palabra ‘contaminación’ y la volvió coro y estribillo. Fue ese tema que llamó la atención de gigantes músicos españoles como Víctor Manuel, Ana Belén, Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat y Luis Eduardo Aute, por mencionar algunos, y con los que ahora puede cantar muy cerca del amor. 


El tímido canario dijo últimamente que ser isleño era buscar la manera de afrontar las situaciones difíciles desde la imaginación y la sonrisa. Así lo ha demostrado desde que llegó de su pueblo natal que reúne, como en un crisol, a inmigrantes cubanos, argentinos y africanos, principalmente. Esa riqueza que nutre al pueblo donde nació riega a sus gentes de una mistura cultural que Pedro Guerra adhirió como estrella guía.


No me voy a ir a dormir sin proponeros escuchar esta hermosa canción dedicada a las maestra republicanas, de su álbum, “El mono espabilado”, tal y como explica en una entrevista publicada en Cambio 16 / Nº 2080, 31 Octubre 2011 reproducida en el blog de información musical Fury Days.

Eso también forma parte de un tema que ya he tratado, que es la memoria histórica y la recuperación de la memoria que también aparecen en otras canciones. En este caso es un homenaje a las maestras republicanas. Yo creo que en la República hubo un planteamiento de la enseñanza superpositivo, una tarea de alfabetización de los pobres muy grande… una intención de dotar a los pobres de herramientas que le pudieran ayudar a estudiar, a leer, a escribir y a ser algo más que pobres toda su vida. Evidentemente eso no gustó en aquel momento donde España estaba repartida en grandes latifundios. Los maestros fueron duramente represaliados por el franquismo con el apoyo de la Iglesia, que participó mucho en las denuncias a maestros.


Acabo con esta frase que dijo en una entrevista en eldiario.es, presentando su último doble trabajo, “14 ciento volando de 14” y “Arde Estocolmo” "Es la sociedad civil la que obliga a barrer la porquería que implica directamente al poder"

           Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב

domingo, 14 de mayo de 2017

Nino Rota: El Padrino

La banda sonora de la mafia

Violencia. ¿Cómo suena la violencia? ¿Cuál es la música de la violencia? “Asociamos la violencia con sonidos que se sacuden bruscamente y que restallan con espasmos que nos sorprenden, que nos asustan; estallidos fuera de control que sirven de prolongación de una conducta trastornada” nos dice Pablo Gil en elmundo.esAsí era hasta que llegó  El Padrino” (“The Godfather”) sin duda uno de los grandes títulos que han marcado la historia del cine. Se ha argumentado muchas veces que ninguna película ha tenido tanto impacto en el cine como este film de Francis Ford Coppola. Estrenado en1972, no sólo definió todo el género subsiguiente de películas relacionadas con la mafia, sino que sigue siendo una exhibición realmente memorable de cómo contar historias dramáticas en su forma más convincente. La adaptación de la novela más vendida y polémica de Mario Puzo, realizada por Coppola y el propio autor, encapsulaba tantas cosas que justificaba cada minuto de sus casi tres horas de duración, dejando espacio suficiente para la que sería la trama más larga de la segunda película de una memorable trilogía, para expandirse aún más sobre los mismos personajes. Mientras que la mayoría de las películas utilizan, intencionalmente o no, estereotipos en la definición de sus caracteres, Puzo y Coppola inventaron un reino entero de nuevos estereotipos en El Padrino.


La obra maestra de Francis Ford Coppola, pues, siempre será recordada por sus representaciones icónicas, su agarre y su pionera cinematografía. Pero no hay que olvidar el papel imprescindible de su banda sonora, compuesta por el prolífico Nino Rota. No es muy conocido por el público que el estudio quería que fuera Henry Mancini el compositor de la banda sonora, incluso uno de los productores había llegado ya a un preacuerdo con él. Pero Coppola tenía otra idea. Admiraba a Rota por sus trabajos junto a Fellini y Visconti. "El Padrino", más que una historia sobre la mafia, contaba la desintegración de una familia, es decir, prácticamente el mismo tema de “El Gatopardo” de Visconti cuya música había compuesto unos años antes el propio Nino Rota. Así, a comienzos de 1972, Coppola viajó a Roma con la película bajo el brazo para que el viejo maestro pusiese la música.

Coppola acertó de pleno ya que Rota consiguió componer una música que no solo refuerza la historia sino que forma parte de ella. Todos los buenos aficionados al cine la hemos tarareado en más de una ocasión y canturrear sus notas significa evocar inmediatamente a la familia Corleone y lo que les acontece: los turbios negocios de la mafia, sus ajustes de cuenta, la venganza, el asesinato. Y, sin embargo, todo eso llega envuelto en lentas, armoniosas y bellas melodía, temas que se adaptan perfectamente a la emoción y la estética de la película, y que han definido lo que pensamos que es la música de la mafia. El mismo Rota apuntó en una entrevista que el encargo de Coppola fue muy claro, que le dio indicaciones bastante precisas de cómo imaginaba el sonido de esta familia encadenada a la fatalidad: nada de música “de gángsters”, policiaca o similares. La petición que le fue hecha contenía una palabra clave que Rota no solamente interiorizó sino que defendió magistralmente: meridional. Y es que probablemente el compositor no fue solo elegido por su gran prestigio internacional por su trabajo con Federico Fellini, si no por el interés en reflejar de la manera más realista posible la herencia italiana en Estados Unidos. Qué mejor para ello que llamar a un compositor italiano que permitiese reflejar esa tradición y tono. El resultado es que su tema principal y su tema de amor son dos de esas piezas de la música de cine que tenemos ya grabadas en la mente cuando escuchamos sus primeros compases.

Tres temas principales abordan directamente los tres elementos emocionales de la trama, cada uno sobre un motivo que representa un personaje o una emoción: tradición, amor y miedo, que se repiten y desarrollan a lo largo de la película.

El tema central es un vals, El vals del Padrino, de tono triste que da vueltas y vueltas a su ritmo de tres por cuatro, representando la espiral inacabable de violencia en la que están envueltos los Corleone. Coppola quería un vals para acompañar la personalidad del padrino y su familia: alguien que mata, y mata, y... El tema se repite a lo largo de la película, siempre que hay un tiroteo, una muerte o alguien resulta herido, en clara identificación del sello de identidad de la familia, sonando a veces melancólico, triste y elegíaco, otras veces dulce y romántico o incluso siniestro. Sin embargo, este no es el tema de Vito Corleone (un fascinante e impresionante Marlon Brando), sino de los ideales que encarna, la tradición, el honor, la fuerza. Aunque los actos terribles se llevan a cabo en su nombre, el Vito Corleone que vemos es más suave, bailando con su hija el día de su boda, jugando al escondite y al ratón con su nieto. No es la violencia lo que lo motiva sino el honor y el respeto a la tradición y la vieja manera de hacer las cosas.


Más allá de recomendar encarecidamente la audición de este nostálgico y efectista, brillante y, ante todo, inspirado Godfather Waltz (Corleone’s Waltz, en la partitura de Rota) quisiera destacar cómo Rota matiza esta primera composición con un segundo tema que adquirirá a lo largo de las tres entregas un creciente protagonismo hasta centrar, en la tercera parte, un momento álgido en lo que a emotividad se refiere: el The Godfather Love Theme, interpretado por el joven tenor Anthony Vito Corleone, con el único acompañamiento de la guitarra.


Esta canción de amor aparece en relación a Michael y Apollonia. Hasta entonces, la melancolía suena como una extensión de ese destino sanguinario. Con Love Theme se impone lo que hasta ahora parece un matiz: la nostalgia. El uso de instrumentos tradicionales, inusuales en el entorno de la banda sonora orquestal como acordeón, trompeta y mandolina nos remiten a los orígenes, a una Sicilia idealizada, ya demasiado lejana: inalcanzable. Michael intenta regresar a ella, ser parte de ella, como un sueño romántico, pero su fracaso es despiadado. Una vez más, no hay vuelta atrás. Y la música nos lo está diciendo.

Para este tema, Nino Rota recicló una vieja melodía que había compuesto en el año 1958 para la película italiana “Fortunella”. Ganó el Globo de Oro a la mejor canción de película y fue nominado en la misma categoría al Oscar, al igual que toda la banda sonora  pero, finalmente, fue descalificado cuando se supo que pertenecía a una obra anterior. Dos años después Nino Rota y Carmine Coppola, el padre del director,  pudieron resarcirse ganando la estatuilla con la banda sonora de “El Padrino II”. 

En Los pasillos del miedo aparece en la tensa escena del hospital, donde el pensamiento rápido de Michael salva la vida de su padre y acaba captado para la causa, algo de lo que siempre había huido. La música, la edición, los largos pasillos, todo es rígido, todo es tan inquietante, casi como una película de terror. A principios de la escena oímos una nota alta, sostenida en las cuerdas, superpuesta con un poco de tensión, palpitantes acordes del piano. Cuando Michael se da cuenta de que los guardias y el personal del hospital han abandonado sus puestos, empieza una búsqueda frenética de su padre. Aquí el tema hace su entrada, una trompeta triste, jugando una serie de figuraciones descendentes que imitan a la espera de la caída de Michael. Lo que subraya este punto es el ritmo del tambor solemne tocando el ritmo de una marcha de la muerte. Los tambores siguen, con temblorosa cuerdas graves, cuando Michael localiza su padre y hace los preparativos para trasladarlo a un lugar seguro.


Rota resume brillantemente las tres ideas, tradición, amor y miedo, en The Godfather finale, entregándolas a secciones orquestales que no estaban presentes en sus versiones anteriores y añadiendo el coro para un valor de impacto obvio.


Llegamos al final, por hoy. Llevaba muchos días lejos de mi refugio musical. la vida no me da cuartel. Solo me queda deciros que me encanta la música de Rota porque está hecha por un verdadero artesano. Rota estaba abierto a todo. Estudió música medieval y barroca, amó a Satie y a los compositores rusos, estaba fascinado por lo que llamamos música del mundo, y usó los sonidos electrónicos de una manera fascinante. Fascinante como lo es la banda sonora de esta inconmensurable película.

Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב

Fuentes
http://www.efeeme.com/las-grandes-b-s-o-el-padrino-musica-de-nino-rota/ 
http://cineultramundo.blogspot.com.es/2012/08/critica-de-el-padrino-francis-ford.html
http://orfeoed.com/melomano/2013/articulos/curiosidades/musica-de-cine/el-padrino/ 

domingo, 23 de abril de 2017

Lhasa de Sela

La voz nostálgica de un ángel errante

Los que me seguís desde hace tiempo sabéis que siempre he buscado mujeres que me acompañaran con su música en mi nocturnidad. Así  hace ya 7 años, me encontré con Lhasa de Sela. Pero nada más conocerla me convertí en una huérfana más. Los amantes de la voz profundamente humana de esta cantante canadiense, se quedaron absolutamente huérfanos el 1 de enero de 2010 a causa de un cáncer de mama que se la llevó por delante. Con sus 37 años sólo le dio tiempo a dejarnos tres discos, eso sí, a cada cual más hermoso. Creedme. Cada cual más hermoso.


Si buscáis información de la vida de esta ausente (que no muerta) podréis encontrar que Lhasa fu fruto de un amor mestizo, itinerante, utópico, diría. Estadounidense de nacimiento, canadiense de nacionalidad, de padre mexicano y de madre judía, pasó su infancia en un camión, viajando entre Estados Unidos y Méjico, acompañada también por sus tres hermanas. De pocas personas como de ella puede decirse que son hijas de la carretera. Se llamaba como la capital del Tíbet. El nombre de Lhasa se le ocurrió a su madre cuando la pequeña había cumplido ya cinco meses: mientras leía el Libro tibetano de la vida y la muerte pensó que era el idóneo para aquel bebé sonriente y con los ojos algo rasgados.

Alejada de la televisión y de la fiebre consumista, la pequeña Lhasa de Sela crece rodeada de libros, música e imágenes de la ruta que desfila delante de sus ojos almendrados. Durante 7 años, Lhasa se impregna de sensaciones y de recuerdos que influirán claramente en su trabajo como artista. Pero al oírla, estaréis conmigo que la única verdad de Lhasa es la que se oye, y lo que se oye es pura cadencia, pura languidez envuelta en el crujido de la música no envasada, libre, viva.

He tenido la gratísima sorpresa de escucharla cantar en tres idiomas: francés, inglés y español, con una perfección que definen sus orígenes. En todos ellos muestra una personalidad extremadamente melancólica y nostálgica sin caer nunca en la tristeza, a pesar del pesimismo de algunas de sus letras. Según ella, cada canción surgía de una chispa y ya venía en un idioma determinado: español, inglés -las lenguas de mamá y papá- o el francés de la ciudad que la acogió. Sus composiciones se escuchan en la película de John “Sayles Casa de los Babys”, el documental de Madonna o la serie “Los Soprano”, y suenan a chanson francesa, folk norteamericano, blues, ranchera...


Su voz tiene algo ancestral, parecía que cantaba desde fuera del tiempo, desde el instinto y los sentimientos en bruto. Sus músicas ponen la piel de gallina, como si fueran caricias; como si pudieran acompañar cualquier recuerdo, cualquier imagen bonita pero pasada, guardada escondida en el fondo del corazón. Lhasa parece compartir sus propios recuerdos, sus propias imágenes interiores como si fueran los recuerdos de todos los que la hemos podido escuchar, aunque haya sido demasiado tarde.


Yo me estaba levantando
Golpeando el suelo
Y al final, al final

Estaba atrapada en una tormenta
Las cosas estaban volando a mi alrededor
Y las puertas se estaban cerrando
Y las ventanas se rompían
Y yo no podía oír lo que decían
No podía oír lo que decían
No podía oír lo que decían

Yo me estaba levantando
Golpear el suelo
Y al final, al final
Hay que
Levantarse
Levantarse

Su propia experiencia con el dolor y el sufrimiento hicieron que tuviese una visión de la vida cargada de esperanza, aunque siempre sintiera predilección por las baladas tristes: “Hay que aceptar que la vida es como es: unas veces estás arriba y otras abajo. La vida es dramática, pero llegó un momento en que me di cuenta de que ya no quería sufrir, por eso luché con la finalidad de estar bien. Ahora veo que esta es una lucha de todos los días. Hay que diferenciar el dolor del sufrimiento. El dolor es algo que pasa; el sufrimiento es cuando agarramos el dolor y lo gozamos. Es más fácil ser infeliz que feliz, y como he sufrido bastante en mi vida, el perfume de belleza de la tristeza se ha quedado en mí de manera indeleble, no lo tengo que trabajar, allí está”




Lhasa visitó "Los conciertos de Radio 3" en 2004. Presentaba su disco "The Living Road". Un hermoso concierto, sin duda, al puro estilo Radio 3.
Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير. Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב