sábado, 30 de abril de 2016

John Lennon, héroe de la clase obrera

"Si tomáramos el poder en Gran Bretaña, tendríamos la tarea de limpiarla de burguesía y de mantener a la gente en un estado mental revolucionario".

     Mañana, 1 de mayo, celebramos de nuevo en Día del Trabajo. Bajo el lema “Contra la pobreza salarial y social, trabajo y derechos”, los sindicatos hacemos un llamamiento a todos los trabajadores para movilizarse en pro de erradicar la pobreza social y de crear empleo estable y con derechos. La participación en las manifestaciones del Primero de Mayo es imprescindible para conseguir el cambio de la política económica y social. Para derogar las reformas laborales, recuperar el empleo estable, para recuperar derechos y reducir las desigualdades, es imprescindible la movilización social.


      Es un buen día, pues, para recordar la canción Working Class Hero, uno de los temas que  forma parte del repertorio del disco publicado el 11 de diciembre del año 1970 con que el mítico John Lennon debutó como solista. En ella plasma con rabia contenida la humillación de los obreros en entornos tales como el hogar, la escuela y el trabajo. Aunque gran parte del álbum John Lennon / Plastic Ono Band se inspiró en la Terapia Primal a la que John Lennon fue sometido en el verano de 1970, Working Class Hero fue también influenciado por el movimiento político de izquierdas y pensadores de la época.


     “Es una canción revolucionaria. Su concepto es revolucionario. Espero que entiendan que está dedicada a los trabajadores y no para los idiotas y maricones" dijo el 8 de diciembre de 1970 en su famosa entrevista Lennon Remembers, que le hizo Jann Wenner de la revista RolligStone, refiriéndose especialmente a los políticos que podrían usarla para sus campañas políticas. Pero Lennon no se quedó ahí: "Por otra parte, ojalá no la ignoren, porque es para toda esa gente de la clase obrera, como yo. No importa si eres superior o inferior dentro de esa clase, ya que algunos la transformaron como clase media, un invento de la "máquina"... Todo viene de mi experiencia y espero que esto sea una advertencia para todas las personas, ya que estoy hablando de una canción revolucionaria... No cualquier canción sino que es una canción para la revolución". Fue una entrevista en bruto y muy franca, en la que Lennon habla de los Beatles de su ruptura, su nueva vida con Yoko, y por qué su nuevo disco, “John Lennon / Plastic Ono Band” es "la mejor cosa que he hecho en mi vida”.

     Working Class Hero fue parte de una serie de canciones políticas que inició en 1968 con Revolution y culminó en 1972 con el álbum Some Time In New York City. Entre finales de los 60 y principios de los 70 fue una época fértil de agitación política, con protestas contra la guerra de Vietnam, el mayo del 68, y el surgimiento de la nueva izquierda. Un terreno adobado para canciones protesta.

   Pero hagamos un alto en la canción y parémonos en el cantante. Porque si bien John Lennon figura como uno de los grandes iconos en la historia de la música rock tanto por su emblemática puesta en escena al lado de The Beatles como por su increíble carrera como solista, hay que reconocer que una de las fases más importantes y controvertidas de su vida fue su desempeño como activista político.

    Son muchos los artistas que han dedicado parte de su carrera y sus vidas a causas políticas, pero sin duda Lennon es una de las figuras más controvertidas y celebres sobre este tema. Lennon fue ícono de las protestas y manifestaciones pacifistas en contra de la Guerra de Vietnam y el militarismo, pero para quienes siguen su vida de forma más detallada en aquellos años y comienzan a atar ciertos cabos pronto sale a la superficie la pregunta ¿John Lennon era comunista o militante de izquierdas?

     He aquí un fragmento de la famosa entrevista dada al diario de izquierda "Red Mole", órgano del IMG (International Marxist Group) realizada por Tariq Ali escritor y activista de izquierdas y Robin Blackburn en 1971, donde Lennon ataca ferozmente al capitalismo, el sistema de clases y demuestra una clara simpatía por los ideales marxistas y por una revolución socialista, aunque criticando ciertos aspectos de las sociedades comunistas en aquel entonces como la burocratización. En la reveladora entrevista vemos como por momentos, Lennon pareciera dejar de lado su pacifismo y apoyar la idea de la revolución armada.

TARIQ ALI: ¿Cómo piensas que podemos destruir el sistema capitalista aquí en Gran Bretaña, John?

JOHN LENNON: Pienso que sólo si logramos que los trabajadores sean conscientes de la posición realmente infeliz en la que se encuentran, destruyendo el sueño que los rodea. Creen que viven en un país maravilloso, con libertad de expresión. Tienen coches y televisiones, y no quieren pensar en que pueda haber algo más en la vida. Están dispuestos a que los mandamases los dirijan, a ver que a sus hijos los arruinan en la escuela. Sueñan el sueño de un ser ajeno, no es el de ellos mismos. Deberían darse cuenta de que los negros y los irlandeses son acosados y reprimidos y que ellos mismos vendrán después. En cuanto comiencen a darse cuenta de todo eso, podremos comenzar realmente a hacer algo. 
     Los trabajadores pueden comenzar a hacerse cargo. Como dijera Marx: ‘A cada cual según su necesidad’. Pienso que funcionaría bien en este país. Pero también tendríamos que infiltrar al ejército, porque están bien entrenados para matarnos a todos. Tenemos que comenzar todo esto desde el hecho de que nosotros mismos somos los oprimidos. Pienso que es falso, frívolo, dar a otros cuando tu propia necesidad es grande. La idea no es reconfortar a la gente, no es hacer que se sienta mejor, sino que se sienta peor, que se le muestren constantemente las degradaciones y humillaciones que sufre para conseguir lo que llaman un salario vital.
"Si tomáramos el poder en Gran Bretaña, tendríamos la tarea de limpiarla de burguesía y de mantener a la gente en un estado mental revolucionario".

     La entrevista completa, la cual os recomiendo leer de principio a fin. podéis encontrarla aquí en español: http://grupotortuga.com/La-entrevista-perdida-de-John. Y en la propia voz de Lennon:
               
     
      Archivos de vigilancia desclasificados en 2005 del FBI confirman que Lennon era simpatizante de esa organización, el IMG, un grupo trotskista que se definía como la sección británica de la Cuarta Internacional (una organización comunista internacional fundada en 1938 por León Trotsky y sus seguidores). Aquí encontraréis más información sobre el activismo de Lennon.


     Volviendo a la canción; como habréis podido apreciar, es una de las composiciones más simples de Lennon. Toda la música gira en torno a tres acordes y la canta acompañado tan solo de una guitarra acústica. A pesar de esta disposición básica, Lennon negó que Working Class Hero debía una parte significativa de su composición a Bob Dylan.

     “Cualquiera que canta con una guitarra y canta sobre algo pesado tenderá a sonar así. Estoy obligado a estar influenciado por ellos, porque esa es la única clase de música popular que realmente escucho. Nunca me ha gustado el “sabor a fruta” de Judy Collins y Joan Baez y todas esas cosas. Así que la única música popular que sé es sobre los mineros hasta en Newcastle. O Dylan. Así que de esa manera me han influenciado, pero no suena como Dylan para mí”

Una curiosidad entorno a la grabación de la canción:  Las dos veces que Lenon usa la palabra puta incomodaron al sello discográfico de EMI. Inicialmente amenazaron con censurar la grabación, pero finalmente le dijeron que no permitirían que la palabra que se imprimiera en las letras de la edición. Lennon acordó sustituir algunas letras por asteriscos (“Till you're so fuc**g crazy” y “But you're still fuc**g peasant as far as I can see”) pero introduce las palabras "omitidos debido a la insistencia de EMI" debajo.  

“Lo puse porque se ajustaba. Ni siquiera me di cuenta de que había dos en la canción hasta que alguien me lo señaló. Cuando en realidad la canté, me perdí un verso que he tenido que añadir más tarde. Cuando digo "puto loco" es mi manera de hablar. (…) es la hipocresía real, la estupidez real”  (Lennon Remembers…)

     John Lennon registró Working Class Hero en EMI Studios, Abbey Road. Tardó más de un centenar de intentos en darla por buena, en sesiones repartidas en varios días. Grabó varias tomas con distintas voces pero ninguna calzaba con su gusto o con lo esperado. Varios participantes de esas sesiones de grabación coinciden en que Lennon se partía la cabeza día y noche buscando el tono perfecto para su canción en defensa de los obreros. A tal punto, que cuando la frustración llegaba a su momento más duro golpeaba de rabia las paredes del estudio y, a ratos, cuando escuchaba el resultado de una toma y esta no le gustaba cogía sus cosas y se iba a pensar a algún parque cercano.


    Al fin en el Estudio Tres vio la luz una versión satisfactoria , sólo para descubrir que había perdido el verso que comienza “Cuando te han torturado y asustado durante veinte años”. El verso olvidado fue grabado durante una sesión diferente en el Estudio Dos y fue editado después.  Por eso, si escucháis detenidamente y con mucha atención podréis percataros de que, en un momento dado, el sonido de la guitarra y la voz cambian a mitad de camino. Una curiosidad para analizar atentamente.

    Como pasa siempre con las canciones con éxito, Working Class Hero tiene versiones para todos los gustos.


     Hemos llegado al final. He de confesar que había pensado dedicarle esta entrada a Chopin. El 1 de mayo era el cumpleaños de mi abuela y ya sabéis que tengo debilidad por ella. Pero no somos nosotros quienes decidimos; la música se cruza en nuestras vidas y nos elige. Eso me ha pasado hoy con "Héroe de la clase obrera". Nos vemos en las manis de mañana. Porque, ya sabéis, si no luchamos nadie nos va a regalar ni a devolver nada.

Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. Boas noites. Bonne nuit.


domingo, 17 de abril de 2016

Joan Baptista Humet

"La vida es ir dejando semillas en los demás, crear pequeñas historias de amor"

Formo parte de una generación que vivió su juventud en busca de sí misma, una generación de la que no se habla, la que vivió los últimos coletazos del franquismo, la transición, la “movida” madrileña, y a la que comenzó a interesarle otro tipo de literatura, música y cine. La cultura, a menudo, era el camino de esa búsqueda personal en la que responder qué había de épica, de tragedia o de comedia en nuestra vida cotidiana. Y allí, en ese camino estaba Joan Baptista Humet, un creador de canciones que hablan de algo tan importante como son las emociones, a las que tanto nos cuesta ponerle nombre. Comunicador de sentimientos y sensaciones, de estilo propio, sin más etiquetas que ser él mismo, un cantautor respetado, idealista, apasionado y tolerante, que mantuvo su bilingüismo en tiempos muy difíciles. Aunque mucho más lo fue su decisión de cantar en castellano y abandonar el paraguas de la Nova Cançó con quienes inició su carrera.

Desde el primer momento,  Joan Baptista Humet tuvo claro que sus canciones iban a huir de la política tan efervescente en aquella época, pero sin dejar de lado las circunstancias sociales siempre vistas desde el lado más humano. Si algo me atrapa de él es su ternura. Tenía la capacidad de, con pocas palabras, explicar una larga historia, una gran capacidad de síntesis; con cuatro estrofas te hacía un retrato de una persona. Por ello, quizás, fue uno de los referentes de la música de autor de los setenta y ochenta, años de cantautores, años de Serrat, de Llach, de Nino Bravo, de Cecilia… Creo que no fuimos demasiado conscientes de lo que significaría su pérdida cuando un cáncer de estómago le consumió en 2008.

Pero vayamos por partes. Joan Baptista a los 18 años, en octubre de 1968, canta por primera vez en un teatro de Terrassa. Fueron tres canciones junto a Serrat, y ahí me acabé de decidir. Todo estaba por hacer, pero ante mí solo se abrían posibilidades, magníficas posibilidades de actuar en directo en el contexto de la llamada “cançó catalana”. Conocí entonces a Lluís Llach, y estuve actuando a su lado como telonero por dos años. En 1970, Columbia, una compañía de discos, me propuso mi primer contrato discográfico. Así publicó su primer disco LP, "Fulls". Gemma, dedicada a su hermana pequeña enferma de poliomielitis, representó su primer éxito. 


Él era un apasionado de Navarrés. Los veranos los pasaba allí junto a sus hermanos, su madre, sus abuelos y sus tías. Había nacido allí, y también fue enterrado, por petición propia, en ese pueblo del Levante español. En él pasó largas épocas en su infancia.


Un poco antes, en 1980, vino Clara su mayor éxito comercial que le abrió las puertas aún más a una fama contenida y siempre sin dejar de tener los pies en el suelo. 


Es curioso que esta canción que marcó su corta trayectoria, que ocupó tanto espacio y que ensombreció su repertorio no es la más popular entre sus fans. La de más éxito es, sin duda, Que no soy yo, la reflexión de un joven que empieza a plantearse cosas y que te transporta a un mundo de indefinición permanente.


Pero la que más me conmueve, como muchos ya sabéis, es Hay que vivir. Hace 35 años que la escucho, 35 años que me emociona una y otra vez hasta las lágrimas cada vez de una forma diferente; de la misma forma que evoluciona mi vida. Porque la vida es larga y pasan tantas cosas...!


La vida era un tema recurrente en sus canciones. “Vaya con la Vida, tan enaltecida que aún no sabe amar…”


En 1986, Joan Baptista estaba ya cansado de ir para arriba y para abajo con giras interminables y de la falta de libertad que vivía en RCA su discográfica de entonces. Cuando uno opta por la libertad, opta por la inseguridad permanente, decía. Y aun así, escogió la Libertad. Dejó la música indefinidamente y creó unas empresas de comunicación, mejoramiento personal y dinámicas de grupo. Pero en 2002 volvió a componer y en 2004 retornaba a la esfera pública con un disco, con el irónico título de “Sólo fui a buscar tabaco”, que ponía punto y final a su ausencia.


Joan Baptista Humet fue durante demasiado tiempo un cantautor en blanco, una sensibilidad ocultada, poesía sin salida, creatividad quebrada en un mar de silencios en el que perdemos todos, una voz serena que no se escuchaba en esa plaga de canales rotos, canciones que topaban contra puertas cerradas, una voz con la que el mundo está en deuda. Porque pocos como él han retratado al ser humano.


Pero al fin ha visto la luz el disco homenaje “A Joan Baptista Humet”, presentado en Madrid hace tres días. Ocho años después de su muerte es demasiado tiempo, pero aquí está. Unos días después de su muerte una serie de importantes figuras de nuestra música celebraron un concierto en Barcelona en homenaje y tributo a Humet. Aquel concierto, recuerda Marrasé, el perseverante periodista y activista cultural al que hay que agradecerle que el disco haya visto la luz, fue el germen de este álbum, que ha tardado tanto en publicarse "por culpa de la difícil situación que vive la industria discográfica" según sus propias palabras.

El cuidadísimo disco no contiene la grabación del concierto en sí. Aquellas interpretaciones se grabaron después, una a una, en estudio y el resultado está en este disco: Ana Belén, Joan Manuel Serrat, María del Mar Bonet, Lluis Llach, Marina Rossell, Dyango, Nuria Feliu y el grupo Pegasus, entre otros, hacen inspiradísimas versiones de temas como Clara, Fulls, Layetana abajo, Que no soy yo, Terciopelo o Si te me’n vas. Y además, dos canciones inéditas que Humet guardaba en su baúl personal. Una en catalán, París, tardor de l'any 73 de sus primeros años en la música. La otra, mucho más reciente, en castellano, Carta sin remitente. Un documento único que además destina todos, absolutamente todos, sus beneficios a AFANOC, Asociación de niños y niñas con cáncer. Un disco indispensable por su significado, sus destinatarios y su bellísimo contenido musical.

Pero “hay más material inédito que debería ver la luz”, dice Paco Martínez, el presidente de la Asociación Amigos de Humet de Navarrés, su querido pueblo. Hay temas y maquetas de cuando tenía apenas 16 años. Parece que el legado de Humet sigue vivo. Y con joyas por descubrir.




"Cuando logras vivir de forma positiva, todo tiene un sentido... trascendente"
Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. Boas noites. Bonne nuit.

domingo, 3 de abril de 2016

Se nos fue Gato Barbieri

Adiós al profeta del jazz de vanguardia en tierras extranjeras

Lo juro. La he visto esta mañana, no tengo ninguna duda. Viajábamos juntos en el mismo vagón de tren. La sentí cerca. No la he perdido de vista. No ha reparado en mi presencia. Esos ojos, esa mirada. Era ella. Descendí del vagón en la primera parada. Curioseó mi miedo. Se reía. Han pasado seis horas y todavía tengo el pánico en el cuerpo. Sigo deambulando por el andén. No sé dónde estoy. Quieto, parado, en ninguna parte. La diferencia entre la suerte y la muerte es sólo una letra. Os lo prometo. Era ella.


Hoy no tocaba hablar de jazz. Hoy quería dedicarle este post a una mujer irlandesa que me encanta (No; no os voy a decir su nombre. Ya llegará…) Hace relativamente poco que le dediqué ya uno a un saxofonista increíble, Sonny Stitt, alguien que cuando cruje la tristeza sus notas le dan forma (¿sólo tristeza? Se respira demasiado desaliento en el/mi/nuestro mundo, quizás) Pero al poner esta mañana la radio, eterna compañía matutina y nocturna,  la muerte de Gato Barbieri me ha dado los buenos días. ¡Qué mala (s) muerte! 


Barbieri fue el segundo músico argentino en tener un impacto significativo sobre el jazz. El primero fue Lalo Schifrin, en cuya banda Barbieri tocó cuando era un adolescente. Su historia ha sido la de una odisea en zig-zag entre su país y América del Norte: Comenzó a tocar ritmos latinos tradicionales en sus primeros años, dando la espalda a su herencia en los años 60. En 1962, junto a su esposa de aquel entonces, Michele (que falleció en 1996), el Gato pasó unos meses en Brasil y luego partieron a Europa. Allí, tuvo un encuentro trascendental con el trompetista de free jazz, Don Cherry sumergiéndose en el movimiento de jazz de vanguardia.

"Esa unión fue importantísima para mí. Nos conocimos porque él había ido a tocar con Sonny Rollins. Pero tuvieron un cruce, Sonny le dijo «no me molestes mientras estoy tocando», y se separaron. Entonces, conseguí una audición con Don en París, me escuchó tocar y le gustó. «OK, empezás mañana», me dijo. Con él toqué tres años y aprendí muchísimo, en el sentido de que no hay que hablar mucho, para tocar tenés que usar tu corazón y tu cabeza. Hay músicos que hablan muchísimo y no pasa nada. Y Don, en cambio, nunca tuvo necesidad de decir nada. Él no sabía escribir música, así que yo le copié todos sus temas. De todas maneras, era un genio." Juntos, grabaron tres discos indispensables: Toghetherness (1965), Complete Communion (1966) y Symphony for Improvisers (1966).


En los años 70 vuelve a las influencias de América del Sur, pasando por el pop y la fusión. Cuando su enfoque y su tono comenzaron a suavizarse un poco que interpretó baladas como  Cuando Vuelva A Tu Lado y Europa de Carlos Santana-


No obstante, independientemente del idioma en el que trabajara, la sangre caliente de Barbieri ha hecho de él uno de los solistas de saxo tenor más abiertamente emocionales de la historia de la música.


El año pasado, Barbieri recibió un premio por su trayectoria, el Grammy Latino, por una carrera que cubre "prácticamente todo el panorama del jazz." El reconocimiento de la Academia Latina de la Grabación acreditó a Leandro "Gato" Barbieri como el creador de "un estilo musical rebelde pero muy accesible, que combina el jazz contemporáneo con géneros latinoamericanos y los elementos del instrumental pop que incorpora."

El saxofonista ya había ganado un Grammy a la mejor composición instrumental en 1973 por su música para El último tango en París, el polémico para la época drama erótico protagonizado por Marlon Brando y Maria Schneider que le valió dos nominaciones a los Oscar. Cuando el director Bernardo Bertolucci necesario música atractiva para el último tango, pensó en  Barbieri que era conocido por el sonido distintivo, sensual, enorme de su saxo tenor "Fue como una unión entre la película y la música", dijo Barbieri sobre la banda sonora que lo convirtió en una estrella internacional, en una entrevista de 1997 con The Associated Press . "Bernardo me dijo: No quiero que la música sea demasiada Hollywood o demasiada europea, que es más intelectual.  Quiero algo intermedio”


Para el Gato, el tango tenía un atractivo especial, porque está estrechamente ligada a su alma argentina. "Siempre en el tango es una tragedia: Ella lo deja, ella lo mata. Es como una ópera pero se llama tango". "Las letras y las melodías son muy bonitas. Es muy sensual." dijo Barbieri en 1997, interesante opinión teniendo en cuenta que la mitad de los argentinos, incluido él, tenía raíces en Italia.

Las últimas tres décadas no fueron muy prolijas. Una pérdida de rumbo en los ochenta, en medio de cambios en el mercado musical y adicciones. La muerte en 1995 de su esposa Michelle, una presencia fundamental en su vida y en su carrera, lo sumió en una depresión, uno de los factores que desembocaron en un triple bypass. Volvió a grabar en 1997, “Pero qué pasa”, “che corazón” (1999) y “The Shadow Of The Cat” (2002) son una versión desdibujada de sus trabajos más comerciales de finales de los setenta.



"La música era un misterio para Gato, y cada vez que tocó fue una experiencia nueva para él, y él quería que fuera de esa manera para su audiencia", dijo su mujer durante los últimos 20 años, Laura, al anunciar su muerte en un hospital de New York a causa de una neumonía."Fue honrado por todos los años que tuvo la oportunidad de llevar su música por todo el mundo." Grabó más de 35 discos en una carrera que abarcó cinco décadas y sonidos mezclados de las grandes bandas de jazz libre de América del Sur y estilos caribeños.



Con su eterno sombrero de fieltro Gato Barbieri estaba a caballo entre la vieja y la nueva escuela con un sonido tan preternaturalmente visceral, tan emocionalmente puro que simplemente trasciende ritmo y tiempo. Sé que lo que he escogido para honrarle deja de lado la parte más “salvaje” de Gato Barbieri, el que yo conocí en el soleado ático de Sant Andreu junto a Miles Davis y John Coltrane. Era un alma libre; ello y su herencia latina tenían una mayor carga de alegría que la que yo dejo aquí. Pero el mundo en el que vivo no me gusta. Y, estoy convencida, a él tampoco.
Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. Boas noites. Bonne nuit