domingo, 17 de febrero de 2013

Alasdair Fraser y Natalie Haas

Amor a primera escucha


"Mi corazón reside en las Tierras Altas, mi corazón no reside aquí
Mi corazón reside en las Tierras Altas persiguiendo a un ciervo
Persiguiendo al ciervo salvaje y siguiendo a un corzo
Mi corazón reside en las Tierras Altas, allí es donde yo voy.
(Robert Burns. 1759-1796)


Conducíamos por una estrechísima carretera que serpenteaba silenciosa por entre las lomas escarpadas y parecía perderse en el infinito detrás de la niebla baja que recostaba su panza sobre agua del lago que bordeábamos. 

Nosotros, cuatro compañeros de viaje, también íbamos en silencio, hechizados por aquel paisaje escarpado, insólito, casi lunar, casi irreal. Parecíamos perseguir un sueño por aquella carretera que es como un látigo que un dios mitológico dejó allí después de haber creado aquella tierra abrupta y hermosa a golpes de fusta con los que había partido el terreno en cráteres, cúmulos de roca, suaves colinas y chispazos de verdor aquí y allá, desperdigados.

Es casi inevitable pensar en dioses ancestrales, creativos y furiosos, cuando se recorre aquel rincón del mundo que no parece de este mundo: Las Tierras Altas, las Highlands escocesas, un lugar cuyo nombre atrae a la imaginación duendes, elfos y otras criaturas fantásticas y que parece creado para dar cobijo a la leyenda, que no a los hombres.  Allí no vive el hombre, por allí está solo de paso. 

Allí nos trasporta la música de esta noche, la música del genio del violín escocés de las Tierras Altas, Alasdair Fraser que con la virtuosa chelista californiana Natalie Haas, interpretan  Grand Etang / Hull Reel un viaje por las Tierras Altas escocesas y su tradición folclórica.


Y es tan insignificante el tránsito en aquellas tierras altas, que la carretera es de un solo carril con pequeñas isletas cada cierto número de metros para que orilles el coche si ves venir otro en dirección contraria. Ni un alma vimos nosotros durante un buen rato. Yo llegué incluso a pensar que no la veríamos nunca más, que aquello era el fin del mundo y como mucho veríamos aparecer un gaitero en lo alto de una colina tocando.

No me hubiera extrañado: ya nos había ocurrido algo así antes. Otro día, nos habíamos bajado del coche a dar un paseo y de la nada había surgido el sonido penetrante de la gaita que entre aquellas montañas chatas reverbera como en una catedral.

Siguiendo su sonido, habíamos ascendido una loma para encontrarnos al otro lado a un gaitero, plantado en mitad de la nada, con su falda kilt, su boina y sus medias gruesas para combatir un frío que cortaba el aire. No sé si lo había puesto allí la oficina de turismo escocés o se había puesto él a sí mismo llevado por la necesidad de disfrutar de la acústica y la vista asombrosas del paisaje, pero el caso es que ahí estaba llenando aquella inmensidad vacía de música arrastrada por el viento. Cuando estás allí entiendes para qué se hicieron las gaitas. Aquel lugar pide gaita a gritos, aquellas tierras deshabitadas necesitan de la potencia de esos fuelles comunicar y acercar a los pocos seres humanos que las habitan, para que se sientan un poco menos solos. Miss Laura Risk


Así nos sentíamos nosotros recorriendo ahora aquellas Highlands, abrumados por el silencio y la soledad. Y creo que si no hubieran aparecido unas ovejas habríamos creído que estábamos muertos. Pero allí aparecieron ellas a la vuelta de un recodo para salvarnos, aunque totalmente ajenas a su papel de salvadoras, demasiado absortas en mordisquear hierbajos. A nosotros nos devolvieron la vida y como impulsados por ella, paramos el coche en una isleta y salimos a respirar el aire.

Jamás había tenido una sensación parecida que creo que compartía el resto de mis compañeros de viaje. Tenía la sensación de ser uno de los últimos hombres sobre la Tierra y de los primeros, la sensación de estar solo en el mundo pero a la vez acompañado por aquellos que estaban conmigo, con los que tenía la suerte de compartir algo único, no sé, la vida, simplemente, el placer de estar vivo para ver aquello. Jamás había sentido esa libertad que hace que te salgas de ti mismo como si por fin hubieras encontrado un lugar sin fronteras, un lugar sin las barreras del hombre y que el hombre había respetado para su disfrute, por una vez. Jamás antes había tenido aquella sensación de estar en la última frontera del mundo, en el principio y el fin…

Es verdad que tampoco he vuelto a sentirlo pero me basta cerrar los ojos para volver a pisar aquellas Tierras Altas cuya sola existencia me reconforta porque me recuerda que aún quedan lugares en el mundo en los que puedes ser… sin más.

(Texto de Javier Gallego "Crudo" en el programa de Radio 3, Carne Cruda, "La frontera es mi norte")

Para acabar, este regalo, un “bis” de este maravilloso tándem que nos transporta a tierras lejanas y nos hace recordar que no somos héroes. Viaje a Pakistan


sábado, 2 de febrero de 2013

Freddie Mercury (Queen)

 "No voy a ser una estrella, voy a ser una leyenda"

El próximo 6 de febrero hará dos años ya que me metí en la andanza de abrir este blog. Una maravillosa aventura que me ha ayudado más de una vez a sobrevivir en estos tiempos convulsos; un refugio, un bálsamo, una huida, una ventana a otra realidad. Pero, por encima de todo, “Mi música con nocturnidad y alevosía” es un espacio para compartir, fuera de la vida y del tiempo, con quien quiera formar parte de este lugar donde habita la música, donde habitan los sueños. Un lugar que ha ido creciendo, evolucionando, abriendo paso a la poesía,  a mis emociones, a mi mirada sobre el mundo y la realidad.

Más de 50.000 visitas en dos años. No sé si es mucho o poco. Lo que sí que sé es que este blog es un ser vivo. Y como todos los seres vivos nace, crece, se reproduce y llegará el día que morirá. Mientras tanto, me felicito por la complicidad que, gracias a la música, consigo establecer con todos vosotros. Gracias, de corazón.

Esta noche tan fría quiero dedicarle mi música nocturna a una persona que no lo está pasando demasiado bien. No hace falta decir más: You're My Best Friend

¿Conocéis Zanzíbar?  Es una región de Tanzania. Su nombre significa “costa de los negros”. Pues precisamente allí, el 5 de septiembre de 1946 nacía uno de los blancos más famosos de la historia de la música,  el que sería uno de los más grandes vocalistas de todos los tiempos: Freddie Mercury . Diecisiete años después, desembarcó en Inglaterra huyendo de una sangrienta guerra civil . Así comenzó su camino hacia la gloria.

Antes de continuar hablando de nuestra estrella del rock de esta noche vayamos haciendo boca con One Year Of Love (Un año de amor), de la película "Los Inmortales"

La de Freddie Mercury es de esas imágenes que no tienen igual, que alcanzas a saber quién es con vislumbrar apenas una silueta para identificarlo: con capa y corona de piedras preciosas en pose de “reina”, con el puño en alto y los pies separados, con esa musculosidad blanca y su bigote de otra época… 

Además de sus extravagantes puestas en escena varios son los rasgos que lo definen y lo hacen un grande: su poderosa voz, de un registro casi lírico inabarcable e inalcanzable, no sólo para otros cantantes de rock sino para los de otros géneros también, y su don para componer melodías y convertir la mayoría en éxitos, tales como Bohemian Rhapsody, Killer Queen, Don't Stop Me Now, Crazy Little Thing Called Love, Barcelona y "We Are The Champions".

Queen

Hablar de Freddie Mercury es hablar de Queen, el grupo que formó junto con el desgarbado Brian May, (exquisita su técnica a la guitarra de  doce cuerdas) y John Deacon y Roger Taylor, para convertirlo, con sus espectaculares y pirotécnicas actuaciones, en precursor de los conciertos masivos. Faltan calificativos para definirlos. Eran asombrosos. Fanáticos de The Beatles y Led Zeppelin, cambiaron el modelo de actuaciones en directo, con conciertos masivos en estadios en los que utilizaban al público para entrar en un juego con sus míticos «grititos» de respuesta. Sin titubeos, fue una de las bandas más influyentes, revolucionarias, versátiles, genuinas, contundentes, innovadoras, personales, sorprendentes, excitantes, emocionantes, originales y carismáticas de todos los tiempos. Pocos grupos han sabido abrazar la calidad, el sentimiento, la vanguardia, la estética como Queen.

Sigamos nuestro recorrido por los temas de la “Reina”. Habéis podido comprobar que en este espacio nocturno y alevoso, lleno de músicas tranquilas, no nos estamos recreando en los temas más electrizantes de Queen sino en aquellas baladas que nos hacen acurrucarnos para escucharlas. A continuación: You Take My Breath Away ( Tú te llevas mi aliento) Jealousy (Celos)



¿Que por qué tenemos tanto éxito? Está claro, por mi carisma. Siempre supe que era una estrella y ahora parece que el mundo está de acuerdo conmigo".  Sin embargo, a pesar de semejante acto de egolatría, fuera del escenario Freddie era una persona tímida y reservada, especialmente con los extraños. La calidez y locuacidad de May contrastaba con la parquedad de un Mercury demasiado reticente al contacto con la gente, apenas disimulado por su británica educación. Aun así, tiene una buena y provocadora colección de comentarios hechos a lo largo de su carrera que valen la pena. En el fondo, las personas así siempre me dan la sensación de que están pidiendo...Save me (Sálvame)

Mercury realmente era el Rey Midas pues todo lo que tocaba se convertía en oro. Por algo se estima que si él hubiera seguido vivo y siguiera llevando la batuta de Queen, este grupo hasta el año pasado habría vendido más de 300 millones de álbumes, a nivel internacional. 

Y es que lo que Freddie entendió fue que el espectáculo a gran escala lograba conmover al mundo. Y eso se propuso a lo largo de su carrera, siempre de la forma más grande y exagerada que se pueda. Esas fueron las premisas básicas que tuvo Queen en su existencia: sea a través del vestuario o incluyendo una sección operística en medio de una canción, sea a través del montaje de shows imponentes o llevando el ballet a las masas. 

La música es lo más importante, sí, pero Freddie se educó en la escuela de David Bowie y entendió sin remordimientos que el rock se monta sobre un cúmulo de soportes más allá del auditivo: es la música, pero también es la imagen, el vestuario, el montaje del show, el videoclip. La diferencia radica en que, entre todos lo que lo entendieron, fue Freddie Mercury el más talentoso para llevarlo a cabo. Observad con qué maestría conecta con el público cantando Love of My Life (Amor de mi vida)



Love Too Much Will Kill You . Demasiado amor le matará, cantaba Mercury, sin embargo no fue el amor lo que acabó con él... o sí...


El SIDA
«He procurado mantener oculta esta situación para proteger mi vida privada y la de quienes me rodean, pero ha llegado el momento de que mis amigos y fans de todo el mundo conozcan la verdad, y espero que todos se unan a mí, a mis médicos y a todos cuantos luchan por combatir esta terrible enfermedad, para luchar contra ella». 

El 23 de noviembre de 1991, Freddie Mercury realizaba esta declaración pública, reconociendo que tenía sida y asegurando que, como había hecho casi siempre durante su carrera, continuaría con su política de «no dar entrevistas». No le dio tiempo. Al día siguiente, murió.

Así, la madrugada del 24 de noviembre de 1991, después de haber sufrido tremendos dolores, casi sin poder ver ni moverse solo, se apagó una de las estrellas más brillantes del firmamento musical. Freddie murió en su casa, en su habitación pintada de amarillo y rodeado de sus afectos más cercanos. Who Wants To Live Forever  (¿Quién quiere vivir para siempre?) 

A 22 años de su muerte, la estampa y la voz de Mercury siguen siendo únicas. En sus 45 años de vida vivió con la intensidad de varias existencias y dejó su identidad marcada a fuego en el show bussiness. Con aquella mirada y su extravagancia, el recuerdo de Freddie Mercury sigue intacto pese a su muerte. Lamentablemente, esta estrella fugaz pasó muy rápido por este mundo pero nos dejó un legado para recordar por muchos años más. 

El programa de TV "Informe Semanal" se hizo eco de su muerte.

En el décimo aniversario de su desaparición M-80 emitió este programa especial realizado por Julián Ruiz


La última canción

Para acabar, el último tema al que Freddie le puso voz:  Mother Love se grabó con la intención de publicarlo en un disco que no llegó a editarse como tal. Es una canción triste, que Freddie no alcanzó a terminar. Fue Brian quien compuso la parte final. Al final del tema se agregó un collage con trozos de varias actuaciones, como One Vision en Wembley, un trozo de Freddie cantando con el público en el mismo concierto, parte de Tie Your Mother Down, otro tema al revés que parece ser The Invisible Man. Todo ello aparece mezclado, casi superpuesto, dejando para el final el comienzo de Goin Back, tema de Larry Lurex (nombre artístico  usado por Mercury para un proyecto musical de los estudios Trident) y el llanto de un bebé.

Mother Love es uno de los pocos temas donde Brian toca otra guitarra eléctrica además de la Red Special.


"No me importa morir mañana. He vivido, en toda la extensión de la palabra"