domingo, 16 de julio de 2017

Raúl Prieto, organista

El alma sobre el escenario

Raúl es un hombre alegre, amable, extrovertido, cercano, simpatiquísimo, dicharachero, vital. Jesús y yo tuvimos el gran placer de conocerlo en persona el año pasado, en la visita guiada al órgano de la Basílica de Santa Maria que organizó el V Festival Internacional d’Orgue de Mataró. El músico nos explicó con pasión la historia y la musicalidad de “su amigo”, como a menudo le llama, un instrumento magnífico de 4.557 tubos de hasta 6 metros de altura, con 4 teclados de 61 notas y un pedal de 32 notas.


            Raúl Prieto es uno de los talentos más emocionantes en la escena internacional de conciertos de órgano en este momento. Pero, ¿quién es este organista? Raúl Prieto Ramírez nació en Navalmoral de la Mata, Cáceres, en 1979. Empezó sus estudios de órgano en Salamanca que concluyó posteriormente en Barcelona con matrícula de honor. Aprobó el examen final en la Staatliche Hochschule für Musik und Darstellende Kunst de Stuttgart y obtuvo la mayor calificación que se había otorgado nunca en este centro. En 2007 debutó en Estados Unidos en el Merrill Auditorium de Portland y tocó también en el Methuen Memorial Music Hall. En 2008 hizo su primera aparición en Rusia (Filarmónica de Perm) y en la Catedral de Milán. En 2009 tuvo lugar su primer concierto en el Victoria Hall en el Reino Unido.

Raúl en la visita guiada al órgano de la Basílica de Santa Maria
Cuando fue nombrado, a los 26 años, el primer organista residente del famoso  Auditorio Nacional de Música de Madrid, que es a la vez la sede de la Orquesta y Coro Nacional de España, nuestro protagonista de esta nohe se confirma como artista de gran talento en el escenario internacional del órgano de tubos. En los primeros seis meses de su nombramiento multiplicó por 30 la asistencia a los recitales de órgano de la sala y los críticos lo elogiaron como uno de los talentos más emocionantes en la escena musical española. Sin embargo, como él mismo nos explicó aquel día mientras le escuchábamos interpretar, empezó a tocar el órgano muy tarde.

Nacido en una familia que disfrutaba del arte y la danza, a los 11 años se sintió fascinado por el sonido del órgano en un programa de radio local. Durante los siguientes cinco años aprendió a tocar mientras buscaba toda la información que pudiera encontrar sobre el instrumento. Sin embargo, con sólo un pequeño teclado de 4 octavas que tenía, ¿cómo podía tocar música de órgano con pedales? "En mi adolescencia la solución era hacer mis propias transcripciones de las piezas que escuché", recuerda Raúl en alguna entrevista. En sus años de escuela temprana él había construido una biblioteca formidable de sus propias transcripciones para órgano de la música orquestal. No pasó mucho tiempo antes de que estuviera tocando Bach en los órganos históricos con pedales en las aldeas y pueblos circundantes y, de allí a instrumentos cada vez más grandes y la música de Liszt, Reger, Dupré entre otros

Raúl con la pianista María Teresa Sierra, su mujer.
Además estudió piano con Leonid Sintsev (Conservatorio Rimsky-Korsakov en San Petersburgo), órgano con Ludgar Lohmnn en la Hochschule für Musik in Stuttgart. Y participó en clases magistrales con Marie-Claire Alain, con Guy Bovet, Lionel Rogg, Eric Lebrun , Zsigmon Szathmary y Luigi Ferdinando Tagliavini, fallecido el pasado 11 de julio, entre otros. También, estudió la carrera de filosofía.

"Tuve una buena educación artística, pero no necesariamente en la música", admite. "Yo fui autodidacta durante cinco años a partir de los 11 años, pero en realidad no me considero un organista porque soy un músico que sólo quiere desarrollar mi capacidad y todas mis posibilidades musicales", añade. "Estudié filosofía porque era algo en lo que me interesaba, pero me di cuenta de que podía hacer mucho más con mi música, se convirtió en mi ambición en la vida".


El pasado 8 de julio tuvo lugar el concierto inaugural del VI Festival d’orgue de Mataró, su concierto anual en la capital de El Maresme, un concierto reivindicativo para la restauración completa del órgano.  El órgano de la Basílica de Santa Maria es el más grande de Catalunya. “Es una pieza de valor único, un símbolo que demuestra que Mataró fue una ciudad puntera a nivel europeo” afierma Prieto. Este año el concierto estuvo dedicado a la música que se escuchaba en la época de Puig i Cadafalch. La entrada, como siempre, fue gratuita; las ayudas económicas que se reciben del público asistente van destinadas a la restauración y mantenimiento del instrumento.

No hay más que tenerlo delante para captar la pasión que Raúl siente por el órgano, un instrumento que ve como un vehículo casi ilimitado para su expresión musical. Realizando un amplio repertorio con talento y energía, sus transcripciones del Mephisto Waltz de Liszt o de Clair de lune de Debussy fueron espectaculares. Los asistentes quedamos atrapados por su entusiasmo contagioso, por su afán pedagógico, por sus emocionantes interpretaciones, todas ellas de memoria, que combinaron un virtuosismo deslumbrante con gran poder expresivo. Al acabar, después de dos bises, (hubiera dado tantos bises como le hubiéramos pedido) nos dijo sonriente que estaba agotado. No es de extrañar.


Descrito por los críticos como audaz, emocionante, iconoclasta, trascendente y chisporroteante, la pasión absoluta de Raúl Prieto Ramírez por la música lo mueve a compartir su talento en cualquier lugar. Además del concierto inaugural del Festival, cada mes de julio toca su propio instrumento al aire libre en Mataró, durante más de tres horas. En 2008 el organista descartó empresas de órganos electrónicos y diseñó su instrumento en su casa con el apoyo de los trabajadores de la madera e ingenieros locales. Con la intención de tocar con su esposa en lugares donde un órgano de tubos no está disponible diseñó un instrumento fácilmente transportable que cabe en una camioneta de tamaño medio y utiliza sólo 8 tornillos. Con dicho instrumento ha sido capaz de promover el órgano y su música en numerosos lugares de Europa.


Entre una amplia selección de piezas de órganos románticos, barrocos, modernos e incluso teatro, siempre es Bach el compositor, que congrega a un público más amplio.


"La gente me dice que no les gusta el órgano, aunque no hayan ido a un concierto de órganos. Pido a todos que vayan a darse un paseo antes de opinar". Al darse cuenta de que el órgano no es del gusto musical de todos, Raúl ha dedicado mucho tiempo a promover su sonido único con la esperanza de atraer a más oyentes a conciertos de órganos. De ahí que el Festival d’orgue de Mataró tenga también su academia.  Esta academia ofrece, clases colectivas y particulares a cargo de profesores de reconocida proyección internacional, seminarios y dos conciertos a cargo de los alumnos. Los alumnos tienen a su disposición órganos de estudio. También se les facilita alojamiento y manutención a precios asequibles. En el concierto inaugural nos presentaron a unos muchachos que venían de New York.

Raúl Prieto Ramírez fue un pionero en llegar a un público más amplio a través de Internet. Un ejército de partidarios internacionales continúa siendo atraído por sus actuaciones altamente populares de YouTube. Su ahora legendaria transcripción de la Danse Macabre sigue siendo el espectáculo de órgano no comercial más visto en Internet.


Pero os puedo asegurar que no hay video que pueda transmitir lo que transmite una actuación suya en directo. Si algún día tenéis la ocasión de asistir, no os la perdáis. Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב

domingo, 11 de junio de 2017

Pedro Guerra, el optimismo de la voluntad

Lo más básico, lo más terrenal, lo más auténtico nos llega a través de nuestros cinco sentidos.

En el reino de las voces, donde Justin Bieber y Lady Gaga serán eternos (eso dicen) y testarudos postulantes, existe un pecado imperdonable: mirar al suelo. Los mortales de a pie podemos. Los mortales que se plantan en un escenario no. Pedro Guerra, el cantautor (así le gusta definirse, así le gusta que le llamen)  que nos acompaña esta calurosa noche de junio, permaneció con la mirada gacha durante una década hasta que pisó Madrid en 1993, y empezó su carrera en solitario. El hijo del primer presidente del Parlamento Canario, un tipo delgaducho, con unos dientes que le presentan pero no le definen, tenía tanto miedo a saberse mirado que no transmitía. Pero el éxito en 1995 de su primer álbum, Golosinas, hizo que levantara su cabeza y mirara a los ojos al público, a esa masa conocida y anónima a la que ya no temía. No mucho, al menos. “Pertenezco a ese grupo de seres humanos tímidos que se suben al escenario”, ha dicho más de una vez.


Cuando has nacido en una isla, el mar se siente desde lejos, se siente en la piel, en el olor, hasta en el paladar. Pedro nació en un pequeño pueblo canario y eso lo sabe bien. Por ello, seguramente, Pedro Guerra tiene el poder de la contemplación. Se trata de un poder sigiloso, que no hace ruido, sino música. Se trata, además, de un poder que lo hace dueño de sí mismo porque funda las reglas de su tiempo, la lentitud necesaria para indagar en el mundo exterior hasta conseguir un diálogo con su propia intimidad. Y cuando cree ser olvidado por cantar lo que pocos logran ver, lo que él logra ver, vuelve a recoger algunos poemas y canciones y empieza a arder, en un mundo herido, en medio del hielo de la música actual.

El canario tuvo una casa en la que cada esquina repetía algo de política, música y poesía. Al padre de Pedro Guerra le gustaba el canto y la lectura. Y fue esa influencia la primera base del cantautor. En una entrevista con el líder político Pablo Iglesias, en el programa Otra vuelta de Tuerka,  mencionó que la primera canción que interpretó a los 14 años, Cathaysa, la dura historia de una esclava, fue escrita por su padre. Desde ahí empezó su carrera que hasta hoy se sustenta en contar lo que sucede desde las raíces, desde sus raíces de su existencia. Son más de 30 años de trayectoria en los que ha publicado 21 discos, 15 de ellos en solitario. Muchos de ellos grabados con arreglos sobrios, sin artificios, guiados tan solo por el rasgueo de su guitarra, la compañía de algún otro instrumento y su voz, dulce y melódica. Desde niño ha estado unido a su guitarra y a sus sonidos, recuerda los acordes de Silvio Rodríguez, que le ayudaron a guiar sus pasos hacia la música que quería hacer. En tiempos donde una notificación de WhatsApp puede perturbar la concentración, Pedro Guerra apuesta, sin embargo, por los acordes de una guitarra de madera y su voz para dejar a todo un auditorio atento solo a su música. El canario manifiesta que su objetivo es comunicar y así lo hecho con hermosas versiones de poemas y canciones que cuentan, conversan y discuten sobre la realidad

La música de Pedro Guerra transpira poesía. Melancolía por supuesto; ternura, cómo no, y calentura. La mirada social siempre ha estado pegada a las canciones de este cantautor puro. Y todos estos estados y convicciones, navegan en un mismo río de poesía. Su poesía ha hecho que pudiera publicar en 2003 un disco nada menos que con el poeta Ángel González, “La Palabra en el aire”. Antes, en 1999, su disco “Raiz” nos da joyas como, Contra el Poder y Daniela


En 2004 publica “Bolsillos”, donde daba protagonismo a la sencillez de su bien templada guitarra en temas como El circo de la realidad


La música de Pedro Guerra juega con el tiempo. Se permite ponerle pausa y en ese momento capturar lo que suceda, aunque todo se mueva. Describe la lluvia, que nunca vuelve hacia arriba. Cuenta lo que pasa debajo del puente, en el río, mientras pasa la gente.


Aunque lo que mejor lo define es el mestizaje cultural que sintetizó en su canción Contamíname con la que ganó el premio Ondas, y con la que consiguió su primera notoriedad. Pedro Guerra tomó prestado del mexicano Carlos Fuentes la “contaminación cultural” para hablar del mestizaje. Así pudo quitarle parte de suciedad a la palabra ‘contaminación’ y la volvió coro y estribillo. Fue ese tema que llamó la atención de gigantes músicos españoles como Víctor Manuel, Ana Belén, Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat y Luis Eduardo Aute, por mencionar algunos, y con los que ahora puede cantar muy cerca del amor. 


El tímido canario dijo últimamente que ser isleño era buscar la manera de afrontar las situaciones difíciles desde la imaginación y la sonrisa. Así lo ha demostrado desde que llegó de su pueblo natal que reúne, como en un crisol, a inmigrantes cubanos, argentinos y africanos, principalmente. Esa riqueza que nutre al pueblo donde nació riega a sus gentes de una mistura cultural que Pedro Guerra adhirió como estrella guía.


No me voy a ir a dormir sin proponeros escuchar esta hermosa canción dedicada a las maestra republicanas, de su álbum, “El mono espabilado”, tal y como explica en una entrevista publicada en Cambio 16 / Nº 2080, 31 Octubre 2011 reproducida en el blog de información musical Fury Days.

Eso también forma parte de un tema que ya he tratado, que es la memoria histórica y la recuperación de la memoria que también aparecen en otras canciones. En este caso es un homenaje a las maestras republicanas. Yo creo que en la República hubo un planteamiento de la enseñanza superpositivo, una tarea de alfabetización de los pobres muy grande… una intención de dotar a los pobres de herramientas que le pudieran ayudar a estudiar, a leer, a escribir y a ser algo más que pobres toda su vida. Evidentemente eso no gustó en aquel momento donde España estaba repartida en grandes latifundios. Los maestros fueron duramente represaliados por el franquismo con el apoyo de la Iglesia, que participó mucho en las denuncias a maestros.


Acabo con esta frase que dijo en una entrevista en eldiario.es, presentando su último doble trabajo, “14 ciento volando de 14” y “Arde Estocolmo” "Es la sociedad civil la que obliga a barrer la porquería que implica directamente al poder"

           Buenas noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇. Boas noites. 晚安 グッドナイト    Buonanotte. לילה טוב