La palabra yidis, Kroke significa Cracovia. La banda que esta noche quiero compartir con vosotros lleva
este nombre, y está fuertemente vinculada a Kazimierz, un asentamiento judío que
había sido un pueblo judío autónomo hasta el siglo XIX y luego se convirtió en
el barrio judío de Cracovia. Hasta 1939 Kazimierz era uno de los centros más
importantes de la vida cultural judía. La ciudad polaca se ha ido redescubriendo a sí misma como una metrópolis
de la cultura europea-judía del Este.
50 años después
de la catástrofe del Holocausto y el declive de la vida judía en Polonia, en
1992 tres graduados de la Academia de Música de Cracovia, Jerry Bawol
(acordeón), Tomasz Kukurba (viola) y Tomasz Lato (contrabajo) trataron de
redescubrir y revivir las tradiciones y la cultura de sus ancestros a través de
la música. En 1993 los tres jóvenes músicos cracovianos grabaron su primera cinta casete editada por ellos mismos
llamada “música klezmer acústica”. Desde entonces han recorrido todo el mundo y
han publicado más de una docena de trabajos.
Conocí a Kroke
el día que cumplí 50 años. Josep Maria, alguien que es más un amigo que un
familiar, me regaló “Seventh Tryp”, un variado abanico de música étnica y
sonidos de Oriente, convencido de que me encantaría. Y así fue. Para empezar a
hacer boca, la Dance of the snowflake.
El video no es de muy buena calidad, es de un concierto que dieron en la Escuela
Superior de Filología Hebrea durante la III Semana de la Cultura Judía 15-25 de
mayo de 2013. Pero es un tema del álbum que me gusta mucho.
La identidad
musical del trío está profundamente arraigada al klezmer, historia en forma de
pentagrama de la población judía, en especial la del este de Europa, la que usa
la lengua yiddish. Una gran tradición musical que se ha ido enriqueciendo con
otros sonidos y ritmos hasta convertirse en un legado sonoro importantísimo. Cuando
empezaron no podían llegar a imaginar la importancia que iban a acabar cobrando
en el panorama de la música klezmer. Sin embargo, mediante la adición de
elementos clásicos y de jazz, los tres excelentes instrumentistas van mucho más
allá del alcance de klezmer; así, de una manera apasionada, conectan
inmediatamente con los oyentes.
Inicialmente,
Kroke tocaba sólo en los clubes y galerías situadas en Kazimierz, antiguo
barrio judío de Cracovia. Pero Steven Spielberg
se quedó prendado de ellos cuando los vio tocar en Cracovia, durante el rodaje
de La Lista de
Schindler. No solo llegó a tocar el
clarinete con el trío sino que también
los invitó a actuar en Jerusalén. A partir de entonecesw, la ascensión fue
meteórica. En 1996 lanzaron su primer álbum "Trio". Un año más tarde,
la banda, también había cautivado a Peter Gabriel que les
pidió participar en el Festival
Womad, uno de los más importantes del mundo, organizado por su propia
discográfica. En él presentaron el disco “Eden”. Años después, cuando el
cofundador de Génesis fue
invitado al Life Festival de Oświęcim,
pidió expresamente que Kroke tocara en este concierto y acabaron compartiendo
escenario durante el último tema. Antes, Kroke había participado en festivales
de música de toda Europa, junto con artistas como Ravi Shankar, Bustan Abraham, The Klezmatics, Van Morrison o Giora Feidman. También
han colaborado con Nigel
Kennedy, uno de los mejores violinistas clásicos de todos los tiempos, con
quien han hecho infinidad de conciertos. “Lo que me atrae efectivamente en la música
de Kroke es su realidad espiritual... es decir la sinceridad y autenticidad en
esta música” Su colaboración se
vio plasmada en el disco “East
meets East.
Durante su
larga vida artística, Kroke ha sabido mantenerse, evolucionar y crecer. Si la
banda inicialmente se asociaba a la música klezmer, actualmente oscila en torno
a diversos géneros. Los artistas se inspiran en la música étnica de todo el
mundo. Sin embargo, siempre enriquecen sus trabajos con sus propias
improvisaciones. De esta manera Kroke crea su propio estilo, único, que flota a través de las
fronteras, las formas y el tiempo. Ellos definen su música como “la música de
Kroke”, desmarcándose de cualquier etiqueta.
El repertorio
de Kroke es instrumental y va desde el lamento hasta la danza festiva. En sus
manos cualquier cosa puede suceder, y esa paradoja sobre las nuevas/viejas
músicas llega a su punto álgido merced a una interpretación presumiblemente
tradicional pero con un alto toque de modernidad en base a esa fusión y
apertura de miras de los tres músicos. Sus interpretaciones pueden llegar a ser
vertiginosas y arrebatadoras, pero también deliciosamente cadenciosas y
envolventes sin perder un ápice de emoción. Kroke son pura magia musical.
Vale la pena
parar una especial atención a este tema del álbum “Ten” en el que participa la
cantautora y pianista polaca Anna Maria Jopek,
introduciendo una novedad en el repertorio de Kroke: la letra. Sin embargo, la
composición encaja perfectamente dentro del reconocible estilo de Kroke,
combinando bellas melodías con la improvisación y la melancolía.
Hace un par de
años, cuando el grupo celebraba su 20 aniversario con el lanzamiento del álbum “Feelharmony”, la revista
musical Diariofolk publicó una entrevista
al trío: “La música debe despertar emociones” (…) “Si no despierta emociones es
que algo va mal” afirmaron con rotundidad. Algo en lo que, seguramente,
todos los que decidís pasaros por este espacio nocturno y alevoso estaréis de
acuerdo.
Buenas noches.
Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُ الخَير . Gabon. 굿나잇.
Boas noites. 晚安グッドナイト Buonanotte. לילה טוב
Sentada en mi
estudio junto a Jesús en esta noche de domingo, mientras él se dedica a su
podcast Pobrecito Satanás,
le observo y, a veces, me siento algo empequeñecida por su sapiencia demostrada
en temas musicales (y en casi todo) Su
sabiduría es amplía y su oralidad más aún. Tengo mucho que aprender, tal vez
demasiado, pero el hambre musical es extrema, el tiempo escaso. Desde luego, puedo
prescindir de muchas cosas en mi vida, de casi todas, menos de mi familia y, por supuesto, tampoco de la música. Hoy
he abierto la puerta de mi noche (o él me ha abierto las suyas) a Vinicius (el
nombre de pila basta cuando se trata de alguien que es como de la familia) al
que conocí en aquel ático de Sant Andreu en el que entraba la luz, la música y la juventud
a raudales.
Vinicius de Moraes
está en el grupo de músicos que te hace “sentir la música”. Así de simple. Ya
hayas escuchado mucha o poca música, seas o no un pozo de sabiduría musical, es
imposible permanecer indiferente ante la propuesta de Vinicius. Su música es arte,
es pura magia, pura poesía que viaja por el tiempo. Y a lo largo de ese tiempo, la memoria enlaza los
nombres según las leyes del corazón. Así quedaron asociados para siempre Vinicius
y La Fusa, el mítico local, un reducto que albergó a gran parte de la comunidad
artística entre 1968 y 1982, un espacio donde se mezclaban la bohemia de la
época con miembros de la clase alta que acudían a ver y oír “lo mejor de lo
mejor”. Por el escenario de aquel café-concert pasaron artistas como Chico Buarque, Astor Piazzolla, Mercedes Sosa, Les Luthiers... Por ello, uno
de los discos de culto y, a la vez, uno de los más populares de la música brasileña
es “Vinicius de Moraes en La Fusa” (1970) que el poeta grabó con Maria Creuza y Toquinho. Una obra que
conserva un carisma impresionante y es uno de los discos brasileños que lleva
más años en catálogo.
El poeta carioca, padre de la bossa nova, se conocía "La Fusa", un local del que se había enamorado, desde bastante antes de aquella noche de 1969 en que la apareció sobre un improvisado pequeño escenario, sentado a la mesa que le servía tanto para apoyar la botella de whisky, el vaso y el cubo de hielo indispensables, como para ocultar, siempre un poco coqueto, las señales que los tragos habían ido dejando a la altura de la cintura. Y antes de esa primera noche ya era familiar y prestigioso el nombre de La Fusa: la inaugural, en la Parada 10 de Punta del Este; la que hizo historia en Buenos Aires en la época de oro del café-concert, o la que protagonizó en Mar del Plata del 71 un verano musical memorable. Pero esa es otra historia.
Las representaciones de aquellos
conciertos fueron un gran éxito; el pequeño local con capacidad para unas 100
personas se llenaba cada noche y circulaban los comentarios favorables que
alimentaban la leyenda. El álbum es una auténtica celebración de la música (y
de la vida) en la que se nota que los músicos lo están pasando bien, pero
también es un disco con una desconocida historia que vale la pena comentar. Y
es que para comenzar, “Vinicius de Moraes en La Fusa” no es un disco en
directo, a pesar de que pueda parecerlo. De hecho fue el propio Vinicius quien
sugirió, para lograr una mejor calidad de sonido, que las canciones fuesen
grabadas en un estudio de Buenos Aires y que, después, se añadieran las voces
del público. Parece que quienes asistían a ese local eran tan entusiastas,
alegres y emotivos que valía la pena conservar el sonido ambiente.
En el disco
aparece la voz de una joven cantante de Bahía que haría una larga carrera,
Maria Creuza, y un joven guitarrista de nombre Antonio Pecci Filho pero que
todos conocían con el sobrenombre de Toquinho. Durante dos noches se recrea,
con unas mesas y amigos invitados, el ambiente del café-concert. No faltan,
para dar mayor verosimilitud a la puesta en escena, “botellas de whisky y
mujeres bonitas”. El poeta, compositor y cantante cuenta chistes, desgrana
anécdotas relativas a cada canción, juega con el público, presenta a los
músicos.
"Nos unió la amistad antes que la música"
Hoy en día, si
se oye con atención el disco, se puede apreciar como Toquinho improvisa
mientras Vinicius dirige unas palabras a su público; luego se escucha el corte
de la grabación, y se nota el cambio de tono de la guitarra de Toquinho.
Vinicius cuenta que aquellos fueron de los mejores años de su vida, donde no
faltaron mujeres y whisky. Con su voz de cava, teñida por el tabaco y el
alcohol, Vinicius canta como nunca lo hizo y se siente tan a gusto que nos
explica varias historias como aquella en la que asegura que Josephine Baker
había decidido adoptar a Toquinho, comentario que obviamente levanta las risas
del supuesto auditorio.
Abre el disco
el himno Copa do Mundo (ese mismo año
Brasil ganó el mundial de Mexico) Alegría desbordante, felicidad absoluta. Después
de este pequeño y divertido aperitivo, A Felicidade abre realmente el disco. En
esta preciosa canción, una de mis favoritas, creada por Jobim y De Moraes cantan tanto Vinicius, como Toquinho y María Creuza. A la señora
Creuza hay que darle de comer a parte; su voz aterciopelada nos pone los pelos
de punta. La guitarra de Toquinho es un lujo que no sé si nos merecemos y los
coros, ay los coros....
Conmueve
escuchar lo que ya son clásicos de la música popular del siglo XX. Sorprende
la frescura y expresividad de la voz de una Maria Creuza en estado de gracia,
que en Tomara (Ojalá) o en Eu sei que voute amar se apropia de dos canciones clave del tándem
Jobim-Vinicius. En esta última, casi al final del disco, María nos canta y nos
convence de que será así, que nos amará desesperadamente y para siempre.
Y siguen los
temas: Que maravilha, Lamento no Morro, una tras otracanciones esplendidas, sublimes que te
atraparán si no lo estás ya. Antes de la mítica y preciosa Garota
de Ipanemaa la que ya le dediqué una entrada en este blog en junio de
2015 (cómo pasa el tiempo) nos llega Canto
de Ossanha que es una de las cimas de este "La Fusa".
Después de la Garota llega esa Samba em preludio, uno de los temas más bellos de la historia de la
música en el que Maria Creuza hace un dúo memorable con la voz gastada y dulce
del poeta. Toquinho exhibe toda su destreza como guitarrista, pone su voz acaso
tímidamente en algunos momentos y lidera la pequeña orquesta que resulta ese
trío ocasional eternizado en la grabación.
Minha namorada es otra joya oculta en el disco, un tema reposado, tranquilo, bellísimo que nos coge de la mano antes del cierre con Si todos fossem iguais a voce que nos deja totalmente hechizados.
Escuchar a
Vinicius en "La Fusa" junto a Toquinho y María Creuza es enamorarse
por primera vez. Es la magia de la música, independientemente de donde
provenga. Es cerrar los ojos y dejarse llevar por la belleza de las voces y
esos preciosos acordes. Un disco que no fue planificado, que pasó a la historia
prácticamente fundando un sello independiente y que más de cuarenta años
después se sigue disfrutando como el primer día. Los que lo tenemos en vinilo.
Y a quienes no lo hayáis escuchado os auguro la certeza de una nueva adicción,
porque este disco se escucha por primera vez pero nunca por última.
Dejaos abrazar por ellos y esta noche dormiréis en paz. Buenas
noches. Bona nit. Καληνύχτα. مَساءُالخَير . Gabon. Buonanotte. Boas noites.굿나잇晚安グッドナイト