o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que nadie lo sepa
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir
Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas
Desde niña me han dicho que soy
un poco lunática. La Luna siempre me ha fascinado; a mí y, seguramente, a toda la Humanidad,
a través de los tiempos. Sin embargo, ¿sabéis una cosa? Mallarmé,
un poeta de un talento especial y poco comprendido por el público de su época,
se declaró enemigo de la luna. ¡Y buscaba, decía, los medios para destruirla! La Luna, lo cansaba, lo
obsesionaba, lo exasperaba, con su cara llorosa, su aspecto de viuda
inconsolable, su triste faz anémica y su luz amarilla, siempre igual. La odiaba
cuando leía a los poetas, los poetastros, los poetillas, los poetuchos, los buenos
jóvenes que le abrían su corazón hasta el delirio. El viejo astro, plácido y
triste, agujereado a versos como un viejo queso, no le inspiraba más que un
piadoso rencor.Pero si algunos, diciéndose poetas, están en trance de arruinarnos la Luna, otros, los poetas verdaderos, han hecho de ella un emblema. Siempre hay fragmentos de luna en el corazón del poeta y en quienes cantan sus versos.
Sé que a veces mentimos
para no hacer un muerto,
para no hacer un hijo
o evitar una guerra.
Quiero plantar un árbol en la Luna, madre,
Porque la hermosa Luna es sorda y fría.
Quiero tejer un nido de gorriones, madre,
En la Luna que es gris y que no alienta.
Quiero estrechar la mano al selenita, madre,
Aunque sea de piedra y de silencio.
Quiero apoyar con fuerza mis labios en la Luna, madre,
Como si fuera un tibio cutis de muchacha.
Quiero plantar un árbol en la Luna, madre.
Quiero tejer un nido de gorriones, madre.
Quiero estrechar la mano al selenita, madre.
Quiero apoyar mis labios en la Luna, madre.
Quiero que, cuando lleguen
Los sabios hombres a la Luna, madre,
Aprendan de una vez
Lo que es un árbol, un gorrión,
La mano de un amigo
Y un rostro al que se ama,
Porque los sabios hombres, madre,
Casi lo han olvidado.
Quiero plantar un árbol en la Luna, madre.
Quiero tejer un nido de gorriones, madre.
Quiero estrechar la mano al selenita, madre.
Quiero apoyar mis labios en la Luna, madre.
Que vont charmant masques et bergamasques
Jouant du luth et dansant et quasi
Tristes sous leurs déguisements fantasques
L’amour vainqueur et la vie opportune
Ils n’ont pas l’air de croire a leur bonheur
Et leur chanson se mele au clair de la lune,
Qui fait rever les oiseaux dans les arbres
Et sangloter d’extase les jets d’eau,
Les grands jets d’eau sveltes parmi les marbres.
se pierden las campanas
y aparecen las sendas
impenetrables.
Cuando sale la luna,
el mar cubre la tierra
y el corazón se siente
isla en el infinito.
Nadie come naranjas
bajo la luna llena.
Es preciso comer
fruta verde y helada.
Cuando sale la luna
de cien rostros iguales,
la moneda de plata
solloza en el bolsillo.
(La luna asoma. Federico García Lorca)
Ya hemos visto que pocas cosas tienen tanta carga poética como la luna. Así que, ya que los hombres caminamos sobre ella y la admiramos y la estudiaron por años, ¿por qué no iba a poder Laurent Laveder jugar con ella?
22 de junio de 2013
Hoy, mi amiga Gelu, con la que comparto tantas cosas, me ha propuesto este maravilloso tema de la gran Chavela Vargas: Luz de luna.




